Capitulo 2 ¿ Una oportunidad ?

Él silbido dé una tetera se escucho por toda la habitación donde estaban dos personas. Una de ellas agarro por la aza de esta misma y empezo a vaciar su contenido en dos tazas de cerámica. " Aquí tiene ".

Le dio su taza de té ya preparada. " Muchas Gracias ". Dio un pequeño sorbo. " Hum..., que rico esta ".

" Me alegro que sea de su agrado, General". Comento un poco feliz.

" Me gusta mucho el té, mas que cualquier otra bebida ". Informó para después de terminar su té, poner su taza en el escritorio de jefe de la aldea.

" ¿ En serio ? ".

" Si ".

La verdad el pensaba que un General del alto imperio normalmente estaría acostumbrado a bebidas más exóticas o costosas, que podía proporcionarle la capital.

" Bueno, me alegro saber qué le podemos proporcionar una bebida que de verdad le guste ". El jefe de la aldea se sentó en su silla de su escritorio, para también beber un poco té en su taza.

" Disculpe, señor Kaigo-Sha ". Miro al jefe de la aldea. " No, es que yo no esté disfrutando de esta agradable bienvenida, pero sería bueno que hablaremos las cosas de una vez no le parece ". El jefe de la aldea se sorprendió por lo que dijo el general. Habían acordado en hablar en un lugar más privado para no interrumpir a los pobladores. Pasaron al rededor de unos 30 minutos desde que entraron a su oficina. Y de lo único que habían hablado en ese tiempo, era de cómo era su hogar y el cómodo era diferente a las demás casas.

" Tienes razón, sería mejor de una vez aclarar para poder entendernos ". El jefe de la aldea dejó su tasa, después tomar un poco de su té. " Bueno General, quisiera saber si usted ..."

El general levantó una mano en señal de que se detuviera. " Por favor no me llame general ". Empezó a mostrar una sonrisa calmada y tranquila. " Llámeme Gregorios ".

El jefe de la aldea estaba un poco asombrado, por cómo quería que el general le pidiera que lo llamara. Si bien el no tenía contacto desde hacía mucho tiempo con otras personas, excluyendo claro a los habitantes de su aldea. El sabía que si una persona era más influyente que otra, era normal llamarlo por su rango o por un sinónimo que representara que él era su superior. Para él se le hacía incómodo hacer esto, pero él no quería empezar mal con esta persona que había venido a ayudarlos, así que decidió hacerlo. " Como usted desee, Señor Gregorios ".

" Entonces ¿ Cuál era su pregunta ? ".

" Bueno, ¿ quisiera saber qué lo llevó a venir a nuestra aldea ? ".

" Bueno ". Sé acomodó en su asiento. " Como dije vine a ayudar a usted y su gente. A darles todo lo que han estado, necesitando y más ". Dijo pará después dar otro sorbo a su té.

El hombre mayor miro al general, como si esperará que dijera algo más.

" ¿ Sucede algo, Señor Kaigo-Sha ? ".

"Disculpe mi atrevimiento, Señor Gregorios. Pero podría ser un poco más explícito ".

El general mostró una expresión de confusión, ante lo que dijo el jefe de la aldea.

" Quiero decir, estoy seguro que no somos la única aldea que abría estado pidiendo ayuda a la capital " . Trató de sonar amable y comprensivo. Pues sabía que había otras aldeas que tenían la misma o incluso peor situación, que ellos tienen. O bueno, tenían antes que el general llegara.

" Oh, era eso ". Volvió a tener esa expresión calmada y tranquila. " A decir verdad, esta no es la primera aldea que visitó, he estado en otras aldeas ". Declaró para después sacar de su abrigo negro, unas fotos que mostraban las diferentes aldeas. Se las dió al jefe de la aldea.

El hombre mayor observo con detalle cada foto. Efectivamente, eran las aldeas que en su juventud había visitado. Mostraban a los diferentes líderes de las aldeas y a sus habitantes, recibir los diferentes suministros, que necesitaban con tanto anhelo. Una sonrisa empezó a formarse en su rostro. Estaba contento de saber que su aldea no fuera la única que recibió ayuda del imperio.

En el pasado cuándo la aldea todavía era próspera y alegré, habían aldeas que de vez en cuando visitaban a otras. Lo hacían con el propósito de conocerse mejor y llegar algún tipo de relación de amistad, que les permita ayudarse mutuamente. En caso, de que algún futuro problema apareciera y no pudieran solucionarlo.

Lamentablemente, ese futuro problema apareció. Eran los impuestos excesivos, que tenían que pagar. A cada aldea, le correspondía pagar cierta cantidad para así poder mantener sus casas y viviendas.

En caso de que no pagaran, se les despojaría de todo lo que tenían y se los obligaría a realizar trabajos forzados. Muchas de estas, trataron de pagar la cantidad de lo que les estaban pidiendo. Pero sólo algunas pudieron hacerlo. Y después de hacerlo, quedaban en una mala situación económica.

Algunas de ellas trataron de venir a otras aldeas. Para pedir su ayuda, pero también estaban en las mismas situaciones. Por lo tanto, no se les pudo dar ningún tipo de ayuda.

Todavía recordaba, cuando uno de los jefes de otra aldea con quién había tenido una buena amistad desde aquél día que decidió visitar su aldea, le vino a pedir de rodillas ayuda. Pues su situación se había complicado hasta tal punto, en que la mitad de sus habitantes se habían ido o habían sido forzados a buscar trabajo en otro lugar. Pero él no podía hacer nada, por mucho que le doliera negarle la ayuda a alguien a que consideraba un buen amigo, tenía que velar por su propio pueblo y gente. Así que decidió cerrarle la puerta.

Recordar eso, provocaba que el llorara de enojo e impotencia. Apretó sus puños y su mirará se hizo más dura.

" Señor Kaigo-Sha, ... ¿ se encuentra bien ? ".

" S-si estoy bien, no se preocupe ". Dió un profundo respiro para poder calmarse. " Solo que ahora sé, porque usted ha llegado recién ahora a brindarnos su apoyo, general ". Trato de sonar calmado y tranquilo, pero debido a que había recordado ese momento. Sonaba enojado y molesto.

El general no podía entender, de dónde venía esa actitud de enojo y tristeza del jefe de la aldea. Penso que tal vez el se habría enojado debido a que fue a ver primero a otras aldeas. En lugar de venir aquí primero.

Pero rápidamente decidió descartar ese pensamiento. Cada aldea que él había visitado, la había investigado a fondo.

Por fortuna, el imperio tenía una vasta cantidad de archivos que contenían cada información de diferentes lugares y sus habitantes, junto con sus líderes. También en los archivos, explicaban las costumbres de algunos de estos sus creencias y su forma de ser. Y así podía determinar qué tipo de personas eran las que estaban viviendo en este lugar.

Así qué trató de pensar y buscar cuál era él motivó por el que el jefe de la aldea, estaba empezando a mostrar ese tipo de comportamiento.

" ¿ Acaso... usted está molesto por qué no vine primero a su aldea? ". Preguntó a pesar de que ya sabía la actitud que esta gente. Tenía que estar seguro para no llegar a un problema.

No quería tener problemas con esta gente. No como los que ya tenía con otro tipo de persona.

El jefe levantó la vista sorprendido por lo que dijo el general. Para después negar con la cabeza. " No, no es eso señor Gregorios, se equivoca. No estoy molesto por eso. Sino por otro motivo ". Acomodó las fotos en orden y se las dio al general. " Tenga, gracias por mostrarme las".

" No hay problema, además así podrá ver que todo lo que estaba diciendo era verdad ".

"Si, ahora lo veo. Disculpe si fui desconfiado al principio, pero debía de estar seguro de lo que decía era verdad, acerca de si usted era un general del imperio". Trato de explicarse lo mejor que pudo.

" Lo entiendo, no se preocupe ". Guardo las fotos de nuevo en su abrigo. " De hecho, no es el primero en dudar de mi identidad, señor Kaigo-Sha ".

" ¿ De verdad ? "

Una pequeña risa escapó entre sus labios. " Si, varías personas de las otras aldeas que había visitado antes. Cuestionaron sí yo realmente era lo que decía ser. Pensaron que posiblemente era un saqueador, qué los venía a atacar y a quitarles lo que les quedaba ". No pude evitar reírse al recordar a esas personas. La verdad le causaba gracia que pensaran eso de él.

Eso dejó impactado al jefe de la aldea. Pensó, que tal vez en las otras aldeas sí habían creído inmediato que le era un general pero nunca pensó que también dudarían de él.

" Incluso un niño me señaló con el dedo y dijo que yo era un farsante ".

Si ya de por sí estaba sorprendido. Lo que dijo lo dejó aún más. No podía creer que un niño haya hecho eso. Pensaba en dónde diablos estaban sus padres como para dejar que un niño dijera eso a alguien. Tal vez no estaban con él o tal vez él lo había dicho sin que ellos estuvieran a su alrededor. Una duda llegó a su mente. Qué había hecho el general en esa situación.

" ¿ Y señor Gregorios...". Temía a la respuesta que el general le diera. "... usted que hizo ? ".

El hombre miró la expresión que tenía el jefe de la aldea. Por lo qué dejó su taza un momento, en el escritorio del jefe de la aldea.

" Pues... lo que hice fue acercarme al muchacho y le dije que no dijera cosas que pudieran ofender a las personas. Después me dirigí, al lider de su aldea, para conversar con él. Le mostré mis papeles y documentos de identificación y pudimos aclarar eso. ¿ Porqué la pregunta ?".

" A ... bueno ...yo pensé que...". Trató nerviosamente de responder.

" ¿ Que ? ". Lo miró con una expresión de confusión en su rostro, hasta que lo comprendió. " Oh, pensó que yo me había ofendido con el muchacho y que les habría negado mi ayuda ". Respondió un tanto divertido.

" Lamentablemente pensé que si lo había hecho ".

El jefe de la aldea desvió la mirada un tanto avergonzado, mientras el general solo se reía.

" Perdóneme, si me reí. Pero es algo chistoso la forma de pensar, que tenían esas personas de mí ". Agarró su taza de nuevo y la acercó a sus labios, para tener otro trago. " Aunque, pude entender porque usted y todas las personas que he visitado tiene ese tipo de pensamiento acerca de mí o de mis hombres.

El jefe de la aldea miró al general con cierto asombro en su rostro. " ¿ De verdad ? " .

" Si ". Dijo para después tomar todo el contenido de la taza y dejarla ya vacía en la mesa. " Hasta yo mismo, soy precavido con la gente que conozco, ya que no sé si serán personas a las cuales quieren ayuda o si son personas que pueden lastimar a mí o a mis hombres ". Cruzó los brazos en su pecho y cerró los ojos. " Soy un hombre que cumple su palabra y quiere darles lo mejor para las personas que lo siguen. Yo cuido a las personas que están bajo mi mando, tanto mis hombres, como la gente del imperio. La cual jura y proteger con mi vida de cualquier amenaza que afecte a sus vidas ".

" Ya veo ". Murmuró en voz bajó.

El jefe de la aldea, estaba sumamente impresionado con todo lo que había dicho el general. Podía sentir que él era honesto con todo lo que estaba diciendo hasta ahora. Debido a que podía detectar quién decía la verdad y quién no. Algo que había sido muy beneficioso. En el pasado cuando algunos bandalos, saqueadores o piratas habían venido para engañarlos y quitarles todo lo que tenían. Tuvieron que primero pasar por él y él mismo pudo saber cuáles eran sus intenciones. Podía ver en ellos la avaricia, la perversión, pero sobre todo pudo ver la maldad que en sus ojos se reflejaba.

Después de todo, había un refrán que decía que "Los ojos son la ventana al alma ". Y él podía ver claramente las ventanas de estas personas.

Pero cuando vio al general, el no sentía que él fuera como el resto de gente egoísta o avariciosa o malvada, que habían llegado anteriormente a su aldea. Sino que podía decir que era una persona amable, comprensiva y humilde. Algo que le causaba una gran felicidad y preocupación a la vez.

Estaba feliz porque, ahora estaba seguro que todo lo que decían acerca del imperio era verdad. Decían que había gente humilde, gente que ayudaba al resto, gente que se dedicaba a proteger. Que el imperio en un lugar lleno de esperanza y felicidad. Un lugar donde podías cumplir tus sueños. Y esto se confirmaba, gracias a la actitud que este general mostraba.

Pero también estaba preocupado, porque a pesar de que ahora sentía que el general no era una mala persona y que había venido a ayudarlos. No podía evitar sentir, que todavía había algo más por lo que el general había venido a esta aldea. Esa duda evitaba que él confiará plenamente en el general.

El quería confiar en el general. Necesitaba hacerlo ya que sentía que si no lo hacía podía poner en riesgo la salud y el bienestar de su pueblo. Pero para eso, necesitaba saber más acerca de él.

Ordenó sus pensamientos un momento. Para poder seguir haciendo las preguntas, cuando vio que el general se había levantado de la silla y dio un profundo suspiro.

" Me temo que vamos a tener que finalizar esta conversación otro día, Señor Kaigo-Sha ".

" ¿ Y Porque motivo ? señor, Gregorios ". Preguntó un tanto sorprendido.

" Bueno es que si seguimos charlando ahora nos podríamos llegar a quedar dormidos ". Levantó su dedo y señaló a su ventana.

El jefe de la aldea movió su vista en dirección donde estaba señalando. Solo para quedar atónito al ver que ya era de noche. Se preguntó si es que el tiempo había transcurrido demasiado rápido.

"Tan rápido pasó el tiempo, que ya es de noche. Pues ¿ que hora es ? ".

El general metió su mano en su abrigo negro y sacó de él un pequeño, pero bonito reloj elegante de bolsillo. Para poder saber la hora.

" Son como las 8:30 de la noche ". Respondió de forma calmada.

" No puede ser ". Aún no salía de la sorpresa que había pasado tanto tiempo.

" Ni yo, pero quién pudo decir que el tiempo transcurría muy rápido ". Dijo en tono de broma.

" Estoy de acuerdo en eso, señor Gregorios ". Agarró su taza para poder servirse más de té . " Creo que no podremos terminar nuestra conversación verdad general ".

El estaba muy triste, debido a que él general le diría que tendría que volver al imperio. Y que volvería otro día para seguir con su conversación. Aunque se sentía seguro de que el general volvería otro día ya que le dijo que era un hombre de palabra y podía sentir que él era honesto. No podía evitar sentirse, un poco mal porque quería terminar estas cosas ahora. Pero no podía obligar al general a quedarse. Verdad ?

" Me temo que no señor Kaigo-Sha, y no es porque no quiera responder todas sus preguntas que aún tiene para mí. Si no, porque puedo ver que usted mismo no ha descansado correctamente. Preferiría que mejor descanse y mañana podríamos terminar nuestra conversación pendiente ".

" Bueno es una pena de verdad me hubiera encantado conocer más de usted, pero si usted se tiene que ir entonces no puedo evi... espere qué fué lo qué dijo ". Creyó haber oído mal, pues dijo que continuaría mañana.

" Le dije que lo mejor es que descansemos los dos hoy día y mañana temprano podríamos continuar con nuestra conversación ". Repitió lo que había dicho mientras mostraba esa sonrisa calmada y tranquila.

" Pero...general... usted... no va a regresar al imperio ? ".

El lo miró con cierta confusión. " ¿ Acaso usted quiere me vaya ? "

" No, no digo eso, sino ". Tosió un poco para aclarar su garganta. " Lo que trato de decir es que el imperio no va a necesitar de sus servicios para protegerlo ".

" Oh con qué era eso. " No se preocupen, el imperio me ha dado el permiso de poder tomarme todo el tiempo necesario para ayudar a las aldeas ". Dijo para después mostrar una enorme sonrisa. "Además, les prometí qué les daría toda la ayuda que necesitaban, No ? ".

" ¿ De verdad lo hará, Señor Gregorios ? ". Pregunto si era verdad lo que acaba de oír.

" Por supuesto. Yo soy un hombre de palabra ". Llevo su mano a su pecho. Como si estuviera haciendo un juramento.

El jefe de la aldea no podía creerlo. No sabía si esto era suerte o fortuna o si uno de los dioses de allá arriba el que le habían rezado para que los ayudara con los diferentes impuestos excesivos, finalmente lo había ayudado al convencer al general de quedarse.

Pero algo sí va a estar seguro. Él no iba a desaprovechar esta oportunidad. Necesitaba conocerlo más, no solo al general, sino también a cada uno de los otros cuatro hombres que habían venido con el a su aldea. Sí podía verificar que las otras cuatro personas, también eran honestas y sinceras y amables como su general. Entonces podría convencer a algunos de sus habitantes que vayan con él a la capital.

" Señor Kaigo-Sha, me escucha ".

" Eh ".

Sus pensamientos, fueron interrumpidos cuando el general se había acercado para entregarle la tasa ya vacía en su escritorio. " le estaba agradeciendo por el té qué me ofreció y también preguntarle si había un lugar donde podríamos descansar yo mis soldados ".

" Disculpe, estaba distraído ".

El jefe de la aldea, toma una hoja dé su escritorio y empezó a escribir en ella para segundos después dársela al general. " Tome, estas son las indicaciones de un lugar donde antes hospedábamos a los viajeros y extranjeros que pasaban por aquí ". El general tomó el papel para hacerlos después guardarlo en su Abrigo. " Estoy seguro de que, estarán más que felices de poder brindarle hospedaje a usted y a sus hombres ".

" Muchas gracias, señor Kaigo-Sha".

" Al contrario, Señor Gregorios, a usted por darme la oportunidad de seguir con este tema otro día ".

El general finalmente se retiró del lugar dejando solo al jefe de la aldea con sus pensamientos.

Dio un profundo suspiro con todo lo que había pasado.

Él no podía creer lo qué había pasado, hacé unos momentos estuvo lamentándose de la situación que tenía su aldea y ahora como una luz de esperanza. Había llegado un general del mismo imperio a venir a ayudarlos. Si bien sus dudas, evitaban confiar plenamente en el general. Podía estar seguro de que el hombre no mostraba ser peligroso. Si no, todo lo contrario mostró una actitud tranquila y serena. Aún no podía creer la forma en cómo el general, se había comportado con él y sus gente tratandolos con respeto y amabilidad. Una sonrisa empezó a formarse en su rostro.

" Me alegra que sea una buena persona ".

Decidió que lo mejor, era hora de dormir, por lo que ordenó las cosas de su escritorio guardó las tasas y la tetera. Para después irse a dormir. De uno de sus cajones sacó unas cuantas mantas para después ponerlas en el sofá de su oficina y echarse a dormir. Pero antes de que hiciera eso, saco de nuevo aquella foto que había guardado en el cajón de su escritorio. Sé echó cómodamente en el sofá, con las luces ya apagadas de su oficina, tomó la foto y la levantó hacia la altura de su rostro para observarla y apreciarla antes de cerrar los ojos.

" Cariño mira, finalmente nos ocurrir un milagro, una esperanza, una nueva oportunidad. De poder finalmente salvar a nuestra pobre aldea. Y estoy dispuesto a cumplir la promesa que te hice, cuando tú te fuiste ".

Puso la foto entre sus brazos, mientras dejaba que el sueño lo consumiera.

" Buenas noches, cariño ".


El general estaba buscando el lugar donde podían descansar él y sus hombres. Gracias a las indicaciones que le había dado el señor Kaigo-Sha, pudo de llegar a ella rápidamente. Cuando llegó miró a la recepcionista, era una mujer mayor de sus 30, tenía la misma ropa que el resto de es su gente que consistía de un abrigo, unas botas y un sombrero para evitar el sentir el enorme frío que azotado a su pueblo. Tenía ojos color violeta y cabello castaño oscuro, una piel color crema.

El había pedido al recepcionista, que si tenían cuartos disponibles para él y sus hombres pudieran pasar la noche aquí. La señorita le dijo que sí habían cuartos disponibles, pero que debido a que no tenían 'muchas visitas' en años. Tardarían un poco en estar listos.

Algo que general pudo entender y les dijo que se tomara su tiempo.

Por lo pronto él buscaría sus nombres para informarles acerca de la situación. Después de unos minutos de búsqueda. Los encontró sentados, en una pequeña capilla hecha de madera y piedras, que estaba en el centro de la aldea.

Estaban comiendo algo de la comida qué bien guardado, en caso de que el viaje durara demasiado y tuvieron hambre.

Tan pronto como lo vieron, se pusieron de pie y formaron una fila en espera de sus órdenes.

" General, ¿ Cuál es el problema ? ". preguntó con un tono firme.

" No hay ningún problema, de hecho es todo lo contrario ". Le entregó el papel a uno de sus hombres. " He decidido que nos quedaremos durante un tiempo ".

" Por cuánto tiempo será, General ". Preguntó otro de sus hombres, quién estaba guardando las cosas.

" Por el momento será indefinido, después ya les informaré cuando nos iremos ". empezó a caminar y levantó su mano en señal para que sus hombres lo siguieran. " El jefe de la aldea, me recomendó un lugar donde podremos quedarnos. Así que guarden sus cosas y síganme ".

" Ya escucharon al general, guarden todo ". Los demás solo han sentido y habían terminado de guardar.

Mientras caminaban, uno de los hombres había decidió hacer una pregunta.

" Disculpe General, ... acaso, el jefe de la aldea y usted... ya hablaron acerca de bueno usted sabe ". Su voz se notaba nerviosismo.

" La verdad. Me hizo unas preguntas acerca de mi identidad y el por qué habíamos decidido venir a ayudarlos, solo eso ".

" ¿ O sea, que todavía no ha preguntado sobre si venimos por otro motivo ? ". Otro preguntado, pero su tono era aún más firme que el primero que les ordenó guardar sus cosas.

" En efecto todavía no me ha preguntado eso. Pero presiento qué me lo preguntara más adelante, por eso he decidido extender nuestra estadía en esta aldea ". Se giró para mirar a sus hombres y dedicarles una sonrisa tranquila. " Además, nos vendría bien unas vacaciones lejos del imperio, ¿ no lo creen ? ".

Los otros solo se miraron entre sí, para después solo asentir todos al mismo tiempo.

Finalmente habían llegado al lugar que les había dicho el jefe de la aldea. La observaron con detalle, tenía como 5 pisos. Era bastante grande, de hecho, era el edificio más que tenía la aldea. En cada piso había un total de tres ventanas. Pero en el último piso de arriba, solo tenía una ventana y lo que parecía ser un balcón. Parecía ser la más lujosa de todos los que estaban abajo.

Cuándo entraron vieron a la recepcionista, quién les estaba esperando para entregar las llaves de sus habitaciones. Con una sonrisa, les entrego las llaves habitaciones. Se sorprendieron, cuando se dieron cuenta que cada uno dormiría en una habitación de cada piso.

Al general le había tocado dormir en el último piso. El que tenía un balcón. Algo irónico. cuando entró a su habitación se se quedó maravillado por ver que todo estaba en orden había una cama con dos mesitas de noche, a cada lado de ella. En la pared donde estaban pegada la cama, había una pintura de unas palomas de color blanco. Había una puerta que conducía a un baño que contenía una regadera y un lavadero. Pensó que tal vez las otras habitaciones de abajo, deberían tener uno propio también.

Decidió tomar una ducha. Después de que terminar de bañarse, se sentó en el borde de su cama.

" Tomar una ducha, siempre me tranquiliza ". Dijo para después echarse en la cama. Sintió lo cómoda que era.

" Será mejor que me vaya a dormir. Mañana en la mañana, tendré que ir a hablar con el señor Kaigo-Sha, para terminar nuestra conversación. Presiento que me esperan muchas preguntas que tendre que contestar ". Dijo en un tono de broma. " Pero antes ".

Se levantó de su cama, para dirigirse al balcón. Grácias a qué estaba en el último piso, pudo observar todas las demás cabañas y casas que tenían los pobladores de la aldea Kenkyo. Vio como cada una de las casas, así como también observó como los niños que estaban todavía afuera. Empezaron a entrar a sus casas, cuando sus padres los llamaron. Después de que cada niño haya entrado a su casa, las luces que estaban prendidas. Fueron apagadas.

" La gente de aquí...en verdad es muy amable. Penso mientras, se apoyó en el barandal. Su rostro empezó a adoptar una expresión de tristeza.

"Solo espero que sigan siendo igual de amables, después de que les cuente mi petición ".

El general estaba agradecido de poder conversar con el señor Kaigo-Sha otro día. Estaba seguro de que las cosas no hubieran resultado bien, si él le hubiera dicho que había venido aquí por otro motivo. ¿ Y Porque estaba tan seguro ?. Era porque ya había hecho lo mismo en las otras aldeas qué había visitado. Y él en verdad rogaba que él jefe de esta aldea, sea diferente de los otros jefes que había hablado con anterioridad.

Di un profundo suspiro y decidió irse a dormir. Era mejor que descansara y no pensara en eso. Sabría que mañana, tendría planear muchas cosas para que las personas de esta aldea, se sintieran más cómodo y contentos. Tal vez así cuando él vaya a dar su petición, no se lo tomen tan mal.

Cuando estaba dispuesto a por fin entrar a su cuarto y dormir. Sé tuvo un momento y se giró para observar una última vez la vista qué le daba de toda la aldea.

. " Buenas noches aldea Kenkyo ".


En algún lugar desconocido. Sé podía observar, en lo qué parecía ser un bosque que estaba rodeado por algunos árboles, arbustos, piedras, etc.

También se podía apreciar que dentro de este mismo, había una cueva en la cual se podía distinguir una pequeña luz dentro de ella. Dentro de esa cueva habían en total tres personas, dos de ellos estaban dormidas, mientras que una de ellas estaba en la entrada de la cueva.

Observando el bosque, como si estuviera vigilando en caso de que algo entrara a atacarlos. La persona miró dentro de la cueva y observó a sus dos compañeros, una chica y un chico ambos durmiendo tranquilamente. Sonrió para después girar su cabeza hacia afuera de la cueva y mirar la hermosa noche. Miro el cielo con las estrellas, pensando que era muy hermoso y tranquilo, por lo que finalmente decidió irse a dormir juntos con sus demás compañeros. Pero no sin antes, dejar su espada cerca de él. En caso que necesitará atacar de inmediato.

Miró de nuevo sus dos compañeros y murmuró abajo para no despertarlos.

" Buenas noches, amigos. Mañana volveremos a la aldea ".

Se acomodó en el suelo para finalmente cerrar los ojos, no sin antes murmurar unas últimas palabras. " Buenas noches a ti también, mi Aldea ". Dijo finalmente sucumbir ante el sueño.