Capitulo 5 Una sorpresa inesperada
Narra Gregorios:
Me comenzaba a despertar de mi profundo sueño, cuando abrí mis ojos lo primero que vi fue el techo de mi habitación. El cuál estaba hecho de madera, obviamente. Al mover mi cuerpo pude sentir lo suaves que eran las sábanas. de esta cama.
Tengo que admitirlo que a pesar de ser una aldea con recursos escasos y bastante aislada en comparación con las otras aldeas que he visitado. Las camas aquí eran muy cómodas. Incluso mejores que las del imperio.
Ni bien dije esa palabra el sueño que aún quedaba en mí se había desvanecido por completo. Necesitaba levantarme, tenía muchas cosas que hacer.
Me dispuse a levantarme para continuar con ' ésas cosas ' que había dejado pendiente. Aún para ser honestos, no quería hacerlo. Pero lamentablemente no tenía otra opción.
Me fuí al baño para lavarme, ducharme y cambiarme. Después de salir del baño, ya cambiado con mi 'uniforme de general'. Caminé hacía mi chaqueta para sacar una cosa muy importante, una que me ayudaría a completar ésas cosas.
Agarré mi chaqueta la cual estaba colgada en un perchero de madera. Que estaba en una de las esquinas de la habitaciones. Metí mi mano en uno de los bolsillos y saqué una pequeña caja de color negro, los bordes de color dorado.
Me senté aún lado de la cama cerca de una de las mesitas de noche. Coloque la caja encima de la mesa de noche y la abrí. Dentro de la caja había lo que parecía ser una especie de recipiente cuadrado de color metal claro, tenía una especie de tapa circular arriba de está.
Agarré aquel objeto y le dí un parte de vueltas a la tapa de arriba. Para después llevarlo a mis labios y beber un poco de su contenido.
"Uuuaaa". Dije después de que el líquido haya bajado por mi garganta. "Ésto siempre me da fuerzas para continuar con esto un poco más".
Mientras saboreaba los residuos que quedaban en mis labios. Me dirijo hacia el balcón y me reposó mis brazos en la baranda. Pude ver como las personas de las otras casas, estaban comenzando a salir de estás mismas.
"La gente aquí en verdad es madrugador, deben ser como las 9 de la mañana. Y toda la gente de éste lugar ya estan despiertos y vestidos, incluso los niños". Dijo en su mente.
Normalmente, las personas se despiertan mucho tiempo después. O al menos, de dónde venía el así eran las cosas. Mientras mi mente esta divagando sobre otras cosas, me percató que varios aldeanos comenzaron a reunirse en un círculo que cada vez se hacia más grande. Guiado por mi curiosidad, ajustó mi vista hacia ese círculo, más precisamente al centro de éste, donde ahi estaba una persona para. Me doy cuenta de quién es, es el jefe de la aldea, Kaigo-Sha.
Cuando quise gritarle para saludarlo, observó la expresión de miedo y horror que tiene en su rostro. Mi actitud amistosa y amigable se desvaneció. Y adoptó una actitud sería y fría.
"¿Habrá pasado algo?".
Luego observo el rostro de las demás personas que están alrededor de ése círculo. Todos tenían la misma expresión que su líder.
"Definitivamente algo a pasado, y por lo qué puedo ver debe ser algo muy malo".
Me aparté del balcón, agarrando me chaqueta y me dispongo para ver que rayos pasa. "...Y también necesitaba saber..."
Sujeto el pomo de la puerta de mi habitación con fuerza. "...Si esto afectará mis planes..." Fueron mis últimos pensamientos antes de salir de mi cuarto.
"¿Revisaron las cabañas?" Preguntó uno de los aldeanos del círculo
"Si". Respondió otro.
"¿Revisaron las torres?".
" Eso también". Respondió esta vez una mujer.
"¿Y revisaron lo establos?".
"Acabamos de mandar un grupo, a qué revisen esa zona". Otra voz habló. "No deben tardar en regresar" .
Pasaron solo unos segundos para que dicho grupo se acercarán a la multitud.
Una de las tantas mujeres del círculo se acercó al grupo. Parecía estar más preocupada que el resto.
"¿Y los encontraron?". Dijo esperanzada.
"Lo sentimos, pero no los encontramos". Contestó con tristeza.
La mujer se llevo sus manos a su cabeza y las apretó con fuerza.
"¡¡No puede ser, en dónde están!!". Ella grito, su voz estaba llena de total preocupación.
"¿Estan seguros que revisaron bien?". Preguntó otra persona.
Esta vez era un hombre mayor. Estaba igualmente preocupado, pero a diferencia de la mujer. El mostraba una actitud enojada. La cual solo se incremento, cuando recibió de respuesta un asentimiento de parte de este grupo.
"Por favor, cálmense". Dijo el jefe de la aldea al notar la expresión que tenían estas dos personas.
"Todavía ahí sitios dónde pueden estar, así que por favor tranquilicense". El pidió. Esto hizo que la multitud se logrará calmar un poco.
La verdad, a pesar de que mostraba una actitud calmada y sería. Por dentro estaba igual o incluso más alterado que el resto. Pero él no podía mostrar esas emociones, ahora. No ahora cuando su gente necesitaba de su líder para enfrentar éste nuevo problema que los había golpeado. Y el rogaba que nada malo pasará.
"Disculpen, puedo pasar". Una nueva voz se empezaba a unir al círculo. El miró en dirección de donde venía la voz. Al mismo tiempo que las personas comenzaron a apartarse para permitirle entrar a su nuevo invitado.
Cuando la última persona se apartó del camino, le permitieron ver quien era la persona que había venido.
"Hola señor Kaigo-Sha". Saludo con una sonrisa el general gregorios al líder de la aldea.
El jefe de la aldea lo miró nerviosamente. No espera que el general que hacé poco había llegado a su aldea, decidiera venir hasta aquí.
"G-General Gregorios, que lo trae por aquí". Preguntó un tanto nervioso.
"Pues la verdad, Y quería saber si algo les había ocurrido".
"¿Porque dice eso, General?".
El general levanto y señaló con su dedo su habitación de la posada donde había dormido. Mas específicamente, hacia el balcón. "Cuando me desperté y salí a ver por el balcón de mi cuarto, ví que había un pequeño grupo que comenzaban a formarse. Así que decidí ver si pasó algo".
"¿Pasó algo?". Preguntó su voz expresaba preocupación.
"Maldita sea". El se quejó en su mente. "Sabía que debía hacer esta reunión en un lugar más alejado". "Digamos que si pasó algo, pero no es algo que nosotros mismos pudiéramos solucionar. Así que no se preocupe". Respondió él tratando de terminar esta conversación.
Él general solo dió un profundo suspiro. "Señor Kaigo-Sha, por favor no me mienta".
"Eh, ¿como dice?". Preguntó sin comprender.
" Puedo ver por sus rostros y escuchar por el sonido de sus voces, que esto que les pasó fue algo muy malo". Levantó su dedo y señaló al jefe de la aldea. "Algo, que incluso hace que usted tenga miedo".
Esto sorprendió mucho a Kaigo-Sha, el no entendía como el general podía saber eso. ¿Era alguna especie de habilidad que tenía, como la que tenía él?. Tenía mas preguntas que rondaban en su mente, pero decidió dejarlas de lado. No era momento para eso.
"Lo que pasó fue que...". Trato de hablar, pero se detuvo de repente.
El general vió la duda en el jefe de la aldea. Por lo que, decidió que si quería que le dijeran lo que pasaba, el tendría que hacer un movimiento. Camino en dirrección hacia el jefe de la aldea y agarrarlo por los hombros. " Señor Kaigo-Sha, escuché con atención. Yo vine aquí con dos el propósito, y uno de ellos es ayudarlos en todo lo que necesiten así que por favor dígame que les pasó ".
El lo miró asombrado. El escuchó atentamente todo lo que dijo, y pudo ver que lo que decía era verdad. O bueno en parte verdad. Pero fue lo suficiente como para hacer que esas dudas que tenía se esfumaran.
Vió al general y luego a su gente. Todos tenían rostros asustados y suplicantes. Ellos querían que el hiciera algo. Lo pensó un segundo y dió un profundo respiro.
"Está bien general, le contaré".
El general sonrió en respuesta. "Gracias, ¿Y bien diga cual es él problema?".
"Lo que pasó fue qué...".
" Revisaras la zona sur"
"Entendido". Uno respondió
"Tu revisaras la zona norte".
"Correcto". Otro respondió
"Y ustedes revisaran la zonas este y oeste ".
"Lo haremos". Dos dijeron al unisono.
"¡Muevanse, no pierdan tiempo!".
El jefe de la aldea, observó atentamente como el general les daba órdenes a sus hombres. Ésto fue una de las tantas cosas que asombró.
Ni bien le dijo el problema que tenían, el general pasó de su actitud tranquila a una sería. El no dijo una palabra más que 'me ocuparé'. Fue de regreso a la posada y después de unos minutos salió de esta con sus hombres ya vestidos y armados. Lo cual lo hizo sentirse un poco incómodo.
Después de eso se acercó a él y le pidió que si podia reunir a todos las personas de la aldea en un lugar solo lugar. El acepto y lo llevo a una vieja capilla que antes se usaba para celebrar las bodas. Era la misma capilla donde habían descansado sus hombres el día de ayer. Bastaron unos minutos para que todas las personas de la aldea Kenkyo se reunieran. Todas excepto los niños, los cuales se quedaron en sus casas por petición de sus padres.
Luego de eso, el general les había informado la situación a todos las personas que habían llegado. Algo lo cual lo molesto, pero el lo convenció de que esta era la mejor manera de solucionar esté problema. Les pidió a las personas de la aldea que formaron cuatro grupos y que cada grupo tendría a uno de sus hombres. Seguidamente, les indicó a sus hombres que revisaron cada área y centímetro de la aldea.
Y ahora mismo veía cómo se distribuían esos grupos.
"Mis hombres los encontrarán, se lo prometo". Dijo el general al jefe de la aldea.
"Eso espero, General Gregorios".
El movió la cabeza de un lado a otro como si negará algo. "Ya le dije que me llamara Gregorios".
"Disculpe, em...Señor Gregorios".
El solo se rió es respuesta. "mucho mejor y cambiando de tema". El se cruzo de brazos y su cara adoptó una actitud sería. "¿Ésto ya a pasado antes?".
"Me temo que si, de hecho más veces de las que puedo contar". Dijo apenado. "Y esto es algo malo".
"Pero, es normal que unos niños se pierdan cuando están jugando. Son niños ". Dijo él.
"Créame, los chicos de aquí no son como otros".
"¿Que quiere decir?, Acaso son violentos".
"No, no, no quise decir eso". Levantó una de sus manos y la puso al frente del general. "Son buenos niños, lo que pasá es que ellos, suelen meterse en este tipo de problemas, sin que ellos quieran".
El general levanto una ceja en señal de duda. "¿Que quiere decir?".
"Lo que pasá es que ellos suelen tener algún problema cada vez que se pierden y cuando los encontramos, suelen estar heridos".
"En ése caso, debemos encontrarlos cuánto antes ". El dijo con determinación.
"Si, por favor no sabría que hacer si algo les pasará". Dijo Kaigo-Sha. "En especial, si algo le pasará a él".
"No se preocupe, deje todo en mis manos". El jefe de la aldea le sonríe en respuesta.
Mientras ellos hablan, uno de grupos liderados por uno de sus hombres se acercaron a ellos. Parecían traer noticias importantes.
"General/Jefe". Gritaron el soldado y los habitantes de la aldea que lo seguían.
Ambos se giraron para verlos.
"Señor". El soldado lo saludo.
"Infórmame". Ordenó Gregorios.
"Señor, hemos encontrado una pista de dónde pueden estar". Habló el soldado.
"¿Cuál y en que sitio esta?".
"Esta en el lado norte, por allí descubrimos un rastro de huellas que parecían dirigirse a hacia una de las montañas".
"¿El lado norte?". Preguntó sorprendido el jefe de la aldea.
"¿Pasa algo con eso?". Preguntó el general.
"En ese lado, nosotros tenemos un camino que conecta directo a una de las montañas. la tenemos como una ruta de escape en caso de que tengamos que usarlo". Terminó de explicar.
"Talvez ellos la hallan toda sin saberlo".
"Lo dudo, todos en la aldea saben de esa ruta, incluso los niños".
"¿Entonces para que la habran tomado?". Preguntó.
"No lo sé". Respondió con seriedad. El comenzaba a inquietarse.
"Escuché, por lo pronto hay que ir a ver eso. Al menos ya tenemos una señal de donde pueden estar". Dijo tratando de calmar al jefe de la aldea.
"Tiene razón, ¡vamos!".
"Bien".
Pero justo cuando se disponían a hacer eso. Se escuchó el grito de una persona.
"¡AUXILIIIIIOOOO!"
El grito fue tan fuerte que cada persona en aldea pude escucharla. Todos inmediatamente se giraron dirección de ese grito.
"¡AYUDEMNOS, POR FAVOR!".
El general y el jefe de la aldea, vieron sorprendidos como una niña cargaba en su brazo a un chico inconsciente. Ambos tenían la misma vestimenta que los demás niños de la aldea.
Ambos parecían estar heridos, ya que la cabeza del chico no paraba de sangre y la pierna del joven tenía sangre saliendo de esta dejando así un rastro de sangre. Sus ropas parecían estar dañadas y sucias.
"¡Sayo!".
"¡Leyasu!".
Dos personas se acercaron rápidamente a los dos niños. Estas personas son las mismas, que habían estado en el círculo preguntando sobre el paradero de los niños.
Pronto los niños fueron rodeados por todos los habitantes de la aldea y también por los soldados del general quienes ya habían llegado y vieron que empezaron a amontonarse.
"Cariño, ¿estás bien?". Preguntó el hombre mayor a la niña. Preocupado al ver el estado de su hija.
"Leyasu, mi niño despierta. Por favor". La mujer rogó tomando al niño en sus brazos, mientras lo acunaba. "¿Que pasó?".
"Ayuda, por favor. No hay mucho tiempo". Ella suplico.
El general y el jefe de la aldea se acercaron hacía los dos niños. El general se acercó hacia la niña y le puso una mano en su hombro.
"Esta bien, jovencita. Todo va estar bien". El trato de calma a la joven.
La joven la miró extrañada, no sabía quién era o que hacia aquí. Miró su ropa y apariencia, deduciendo que no era de aquí. Tal vez algún posible visitante. Ella movió su cabeza en negación. No era momento para pensar en eso. Miró al lado del tipo pelirrojo.
"Jefe, por favor necesita enviar ayuda". Ella suplico.
El la miró preocupado. "Sayo necesito que te tranquilices, primero necesito que me digas donde habían estado".
Ella empezo a contar todo lo que había pasado. Necesitaba ser lo más corta posible. "Nosotros estábamos caminando, cuando una niebla apareció de repente. Lo que provocó que no pudieramos ver bien y terminamos en lo que creíamos que era una bosque, tratamos de buscar una forma de salir. Pero para cuando ya lo habíamos descubierto se había hecho demasiado tarde, así que decidimos descansar en una cueva que había ahí y después irnos al día siguiente. Cuando nosotros despertamos escuchamos ruidos extraños que venían fuera de la cueva, así que decidimos salir e irnos inmediatamente. Pero justo cuando nos disponíamos a descender por el camino, un lobo de hielo nos atacó de repente".
Todos los habitantes se quedaron callados e impactados por lo que habían escuchado. Sobretodo el jefe de la aldea.
"Pensamos que podríamos derrotarlo, pero resultó ser demasiado fuerte. Y terminó dejándonos así".
El hombre mayor a brazo con fuerza a su hija. La mujer que tenía a leyasu en sus brazos, lo apretó con mas fuerza.
El jefe de la aldea, todavía no salía del asombro. Estaba atónito. Sin embargo, una pregunta llegó a su mente al notar solo a los dos jóvenes. "Sayo...¿Dónde esta tatsumi?".
Ella se quedó callada un momento, para después responder. "El...se...quedó".
Un silencio inundó todo la atmósfera.
"¿Que?".
"El se quedó peleando con el lobo. El lobo quería matarnos por entrar a su territorio. Así que tatsumi me dijo que el lo entretenía, mientras yo me llevaba a leyasu y traía ayuda".
Si ya de por sí el ambiente era callado y frío. Se volvió un peor. El general fue uno de los que podía estar deacuerdo con esta afirmación. El y sus hombres habían estado callados, escuchando todo lo que decía la joven.
"Asi que, por favor. Necesito que manden ayuda antes de que esa cosa vaya a...". Antes de que pudiera continuar.
'¡Explosión!'. Una fuerte ruido atrajó las miradas de todos. Todos inmediatamente se giraron en dirección de donde provenía ese sonido. Esté vino de la misma montaña que aquella joven había descendido. Vieron como algunos árboles de está cayeron, al igual que el humo blanco empezaba a cubrir todo ese lugar.
"¡TATSUMI!". Sayo grito.
El jefe de la aldea finalmente salió de asombro y comenzó a correr en dirrección de la explosión. El general al ver esto rápidamente agarró al jefe de la aldea por el brazo. El se volteó enojado.
"¿Que hace?". Preguntó enojado.
"Eso le iba a preguntar". Respondió con molestia.
"Suelteme". Le exigió.
"Si va ahora lo matarán".
"No me importa". Trato de safarse del agarré del general. "Dejé ir, ahora".
"Me temo que no puedo hacer eso, Señor Kaigo-Sha". Respondió con seriedad. Tenía su mirada baja.
Todos los los habitantes de la aldea se quedaron impactados por la acción del general. Y más sus soldados por el tono que tenía su general.
"¿Que esta tratando de decirme?. Le gritó enojado. "Me esta diciendo que tengo que dejar que esa bestia lo maté".
"No es eso lo que quiero decir". Levantó su mirada. El jefe de la aldea vio su rostro y descubrió que tenía una mirada vacía. "Lo que quiero decir, es que yo ire".
El soltó el brazo del jefe de la aldea. "¿Que? Dijo sin entender.
"Lo que dije yo iré, no usted". Volvió a hablar con esa mirada vacía.
"Pero". El iba a hablar, cuando uno de los hombres del general se acercó a él.
"¿Voy por su caballo, General?".
"No hay tiempo para eso". Murmuró.
El general sin perder tiempo giró en dirección de la montaña. Para segundos después empezar a flotar lo más alto y ir a una velocidad sorprendentemente rápido en dirrección de la montaña.
Tanto el jefe de la aldea, sayo y los demas habitantes se quedaron sumamente impactados por ver lo que hizo el General. Los hombres general por su parte, solo pudieron ver esto sin inmutarse.
"P-Pero...que...fue...eso" .Dijo la mujer que aún estaba con el inconsciente leyasu en sus brazos.
"No lo sé". Respondió el hombre mayor quien aún abrazaba a su hija. "¿Y usted que dice jefe?".
El jefe de la aldea no sabía que decir o hacer que. El solo se quedó ahí. Estaba tratando de procesar lo que había visto. Nunca en su vida vio algo así antes. Su mente comenzaba a tener nuevos pensamientos y dudas con respecto al general. Pero un pensamiento era el que más ocupaba espacio. Uno que era, casi una súplica.
'Por favor,...salve a Tatsumi'.
El general estaba volando velozmente en dirección del bosque que se ubica en esa montaña. Mientras más se acercaba, más podía sentir el tipo de ambiente que rodeaba este bosque. Se sentía como si alguien hubiera estado luchando por tu vida.
Finalmente, había llegado al bosque. Flotó encima de este y con sus ojos empezó a buscar donde podría estar aquel joven. Decidió ajustar su vista para poder ver con más claridad. Vió que había varios árboles, arbustos, rocas, etc. Todos cubiertos de nieve. Sin embargo, pudo ver una cueva que estaba cerca de un estanque. Pensó que talvez ése haya sido la cueva de la que hablaba la niña. Cuando se dispuso a descender y investigar dicha cueva. Escucho como una explosión sonaba en dirección de su lado izquierdo.
Sin perder tiempo se dirigió hacia ahí. Fueron solo unos metros de donde se encontraba la cueva. Bajo su mirada y vió como unos árboles cayeron al suelo, provocando un pequeño temblor por el impacto. Al igual que vió como un lobo de hielo y un joven de cabello castaño con una espada en sus manos que estaba en una pose de pelea, estaban luchando y tenian varias heridas en sus cuerpos. Pero parecía no afectarles en absoluto.
"Lo encontré". Dijo en su mente.
Observó como el lobo de hielo daba un gran saltó hacía el joven. Con la boca abierta y apuntando a su cuello, como si fuera a querer arrancarle la cabeza. El joven en vez de esquivar el ataque, decidió también saltar en dirrección de su oponente. Ésto preocupó al general.
"Ésto es malo, mejor intervengo antes de que...". Estaba apunto de hacer eso. Cuando vió algo que lo hizo detenerse.
El joven al parecer dió su salto aún más grande que el lobo, pasando por encima de éste mientras giraba. Luego mientras giraba por encima de éste, dio una profunda, pero poderosa patada hacía su espalda. Lo que causó que la bestia saliera dispara hacia el suelo. Por otro lado, el joven castaño aterrizó en la nieve con seguridad, mientras volvía a adoptar la misma pose de pelea que tenía antes de saltar.
El general detuvo sus movimientos. Su preocupación fue reemplazado por el asombro el interés. Nunca antes había visto a un chico tan joven dar una patada así. Miró con más detalle al joven, tenía el cabello castaño, vestía la misma ropa de invierno que los aldeanos de la Kenkyo. Pero lo que le llamó más la atención, fueron sus ojos. Aparte del llamativo color esmeraldas que tenían. Había algo en esa mirada que poseía en este momento. El no sabía como describirlo, pero sentí que pronto lo descubriría.
El lobo de hielo se levanto del suelo, con su rostro cubierto de nieve. Claramente, estaba furioso por la acción del niño. Se volteó hacía el. El sólo lo miro con frialdad. Gruñendo en respuestas. Preparó sus garras que aún sangraban, para tratar el degollarlo. Se volvió a abalanzar contra el. El castaño movió su espada en dirección de cada ataque que el lobo le lanzaba. El sonido del metal y el hielo chocando entre si. Se pudo escuchar por toda la zona. La velocidad con la que movía su espada era tan rápido que casi parecía ser sobrehumano.
Esto dejó perplejo al general. Si ya de por sí estaba asombrada por la patada, lo estaban más por ver como ese chico movía esa espada. Un interés por éste chico comenzaba a despertarse en él. Necesitaba ver que otra cosa iba hacer. Quería saber que más podía hacer. Este tipo de pensamiento lo llevó a tomar la decisión de no intervenir por el momento.
El lobo de hielo fue nuevamente mandado hacia atrás lejos del joven, cuando este le había dado una patada en su cara al encontrar un punto de abertura. Tanto la bestia, como el joven estaban comenzando a cansar de está pelea sin fin. Ambos ya estaban muy lastimados y cansados. Más el lobo que el chico. Aunque parecía ser que el chico tenía la ventaja, la verdad era que el también estaba apunto de desmayarse. La heridas es en su cuerpo lo comenzaron a pasar factura. Sino terminaba con esto ahora. Terminaría muerto.
El lobo comenzó a abrir su boca y a mover su cuerpo hacia atrás. Una pequeña esfera se formaba dentro de está. Cada vez parecía hacerse más grande. El castaño observó ésto y decidió actuar. Reuniendo las últimas fuerzas que le quedaban, levantado su espada y apuntó a el lobo. Mas precisamente, hacia su boca.
El general observó impaciente la escena. "Pero, que esta...". Su duda fue respondida cuando vió qué el joven salió disparado hacia el lobo justo cuando este había decidido atacar.
'¡Explosión!'.
Una explosión se hizo escuchar. Pero esta sonó diferente en comparación con las anteriores que el había escuchado. El pudo sentir como en ése ataque parecía estar todo el poder que contenía la bestia peligrosa. Una fuerte neblina inundó todo el campo, evitando asi que el pudiera ver a alguno de los dos. Esto hizo que el general volviera a sentirse preocupado.
"No puedo ver nada". El comenzaba a inquietarse.""Mejor bajo y termino con esto de una vez". Pensó para después descender inmediatamente .
A medida que se acercaba, pudo ver a la silueta de alguien. Era la del lobo de hielo. El alistó sus manos para poner fin a esta bestia peligrosa. Sin embargo, lo que vió a continuación hizo que abriera los ojos como platos.
Pues la cabeza de la bestia, en la parte superior de su hocico, esta siendo atravesado por la espada del castaño usando su brazo derecho. Su brazo izquierdo estaba metido en los dientes de la bestia. Posiblemente, lo uso la evitar que los dientes lo dañarán. La bestia aún parecía estar con vida. Ya que lo vió como trato de moverse. No obstante, antes de que pueda hacer algo. El castaño de forma rápida y profesional saco su espada de su hocico y la dirigió hacia su cuello y pasarlo por alrededor de éste.
'Corte'.
'Caída'.
La cabeza de la bestia se desprendió de su cuerpo y esta cayó en la fría nieve. Un chorro de sangre bañaba el suelo y el chico que estaba al frente. El joven no hizo nada después de eso. Bajó su espada y se quedo callado. Se queda mirando a la bestia ya sin vida.
El general miró toda la esto con mucho asombro. Nunca había visto este tipo de pelea antes. Y por sobretodo nunca había visto a alguien como este chico en su vida.
"El...es...fuerte". Pensó. "El...es..".
Detuvo sus siguientes pensamientos cuando notó que el joven levantó su mirada hacia el cielo. Y lo observo a el detenidamente. Esto lo tomó desprevenido, acaso el sabía que el estaba viendo desde hace rato. Lo miro un rato más antes de sonreír y murmurar unas palabras, para segundos después caer al suelo y quedar inconsciente.
El general descendió por completo aterrizando suavemente en la nieve. Se acercó al chico y analizó el estado en el que se encontraba. Estaba con varios cortes de garras en diferentes partes del cuerpo, en especial en su pecho y cara.Su ropa estaba hecha girones. Su brazo izquierdo tenía varios heridas profundas por los colmillos de la bestia. Y su pierna derecha estaba con un trozo de hielo delgado atravesandolo.
El puso su cabeza en el pecho del joven. "Tiene pulso". Habló. "Pero necesita urgentemente atención médica de inmediato".
Tomó al joven en sus brazos y se dispuso a irse. Mientras emprendí vuelo, no podía evitar sentir alegre y muy complacido por todo lo que había visto.
"Esta fue una gran y agradable sorpresa inesperada".
Esos fueron sus últimos pensamientos, antes de abandonar el bosque.
Notas de autor:
1) Hola mucho gusto a todos los que están siguiendo mi historia primero que nada estaré tratando de subir lo más rápido que pueda un capítulo y tratando de que sea lo más entendible.
2) Segundo me gustaría mucho que por favor comentaran y compartir esa historia para que yo pueda tener más apoyo y mis demás motivación para seguir trayendo les más capítulos.
3) Tercero si tienen alguna sugerencia para que la historia sea un poco más entretenida me gustaría leerla. Muchas gracias.
