Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Candy estaba muy avergonzada, para ella todo era nuevo, incluso ese cambio de actitud de él, que ahora parecía querer estar todo el tiempo con ella, no se quería quejar, pero aunque estuvieran casados, no le conocía de nada, comía en silencio sus alimentos mientras que él parecía observarla o estar vigilando todo cuanto hacía, por lo que ella solo se comunicaba en sus pensamientos recordando algunas charlas del matrimonio a futuro, luego de haber finalizado la universidad, Paty aseguraba que se casaría con alguien que la amara y no la comparara con otra, que solo tuviera ojos para ella, mientras sus otras compañeras solo mencionaban las carteras y los lujos; ella y Paty siempre desearon amor y fidelidad, y eso, ahora que tenía marido no sabía si lo obtendría o si ese hombre tan asexuado deseara otra mujer luego de que se cansara de ella, porque por ahora se notaba muy entusiasmado y no le quitaba las manos de encima.

- ¿te gustaría salir a caminar cuando baje el sol?, me gusta ver los atardeceres. - Si, es bueno saber tus gustos. - Tienes razón, no nos conocemos y espero tener algunas similitudes con las cosas que te agraden, por ejemplo. ¿Te gusto como esposo? - ¡Eh! - Supongo que debiste tener un novio antes. - No, nunca tuve novio, no salía del internado. - ¿internado? Creo que ahora si me siento curioso por saber de mi esposa, quizás comenzaríamos con lo básico y luego nos iremos conociendo poco a poco hasta que sepamos en que congeniamos. Aunque creo que, en algo si somos muy compatibles, - ¿ah sí? ¿En qué? Él sonrió travieso, cada que la buscaba al acercarse, no lo rechazaba y su respuesta a sus caricias definitivamente eran evidentes que le agradaban, pero la ingenuidad de su rostro mostraba que era así, no porque lo hubiera hecho antes, que eso estaba claro que no había alguien más, sino que su apego era correspondido en todo cuanto él le provocaba, como las respuestas que de ella obtenía. - ¿no me vas a decir? - Bueno como pareja, no tendrás a otro hombre jamás, soy tu esposo. - sí, lo sé, ¿en eso congeniamos? - Y en esto.

De nuevo la tomaba de su cintura atrayéndola hasta sus piernas para tomar su boca por asalto y darle un placer que solo ella podía expresar de esa manera tan ardiente sin actuarlo ni premeditarlo, ella estaba entregada cada que la tocaba, haciendo que él pudiera hacer de su cuerpo el mejor de los instrumentos de placer y ella gozaba sin ninguna retención sus caricias, tanto como él ansiaba demasiado su cuerpo. - Lo ves pequeña, eres correspondida, ambos no premeditamos esto y es excelente, definitivamente. - ¿en esto somos compatibles? - Mucho más que eso, somos fuego y pasión, eso que no hubo nadie antes, solo que nunca me imaginé poder tener una esposa que me recibiera de esta manera. - ¿debo hacer algo? - No, es perfecto lo que ya hacemos juntos. Ella hizo un jadeo y él la tomaba completa para llevarla hasta su cama de nuevo, habían estado comiendo y relajándose luego de sus alimentos, ella tenía ese don de no limitarlo ni detenerlo, por el contrario, le respondía cada caricia con las de ella y aprendía de él de una manera natural, a sabiendas que era su primer amante no cabía duda de que todo cuanto se daban era mutuo e instintivo de su parte.

Lejos de ahí, Johnson había viajado de Europa a estados unidos, directamente hasta la ciudad de Chicago, averiguando sobre los documentos en la oficina correspondiente, dándose cuenta de que algo no estaba bien, la esposa de William legalmente tenía un trámite de cambio de apellido pendiente, por lo que el trámite no acreditaba como hija de Raymond y Sara Legan, al investigar este se sorprendía de lo que habían hecho para cubrir la petición testamentaria obligada para el tratado de las pocas propiedades que les restaban a los Legan de esa unión hacía ya más de cincuenta años; luego iba al estudio de fotografía que habían contratado William, viendo las imágenes de la boda en la playa, con la seguridad de que no podían salir ninguna sin la autorización directa de William Andrew, más él como administrador y asistente de las empresas Andrew podía no solo investigar sobre los documentos legales, sino observar que los trabajos de fotografía se hicieran correctamente y ese había sido el pretexto, una verificación solamente, dándose cuenta de que la esposa actual no era una Legan y la adopción simulada aun no estaba completa, además que su apellido real era Mc Connery, quien había estado ocultando su existencia en un internado para señoritas de alto nivel.

Johnson se debatía si comentar lo investigado con madame Elroy o no hacerlo y solo esperar a hablarlo con William directamente, al final había algo que no cuadraba en toda la situación, por cubrir con esa falsa hija, los Legan habían puesto una dote copiosa de kilos de oro, además de recuperar lotes de propiedades que no estaban con un mantenimiento constante y las tenían en posible venta, de no haberlas entregado por petición del matrimonio formado por ellos, se podía aclarar que si no se hubiera llevado a cabo dicha boda, solo hubieran perdido esas propiedades, porque esmerarse tanto en casar a una hija falsa con William, si no tenía genética Legan y podían demostrarlo con una prueba de paternidad obligada. En meditar estas acciones Johnson concluía que había gato encerrado y algo no estaba bien, primero esa joven definitivamente no era Legan y si una Mc Connery ya que la familia pertenecía a ancestros escoceses y se podía decir que se podía probar dicha consanguineidad con un miembro de los Mc Connery sobrevivientes a parte del ese hombre que estaba dando en adopción a su hija sin ningún cuidado a los Legan.

En la playa de la isla, la pareja recibía la noche con un hermoso paisaje y el desove de tortugas marinas que no sabían que llegaban a una zona alejada de la mansión nueva, dándose cuenta de que eso les gustaba a ambos y que Candy colocaba señales con varas para que no pasaran por ese lugar - ¿te gustan las tortugas? - Me gusta el respeto por la vida, no solo de las tortugas, de todo ser vivo en general, esas pequeñas que se quedan aquí, algún día volverán y será su camino a casa, esta isla tiene mucho más de lo que parece. William se había dado cuenta no solo de las tortugas sino de varias especies de aves que estaban en ese lugar, pero saberla atenta con ello, le dio en cierta forma satisfacción pues él hacía lo mismo antes de que ella supiera que ya lo había hecho en la temporada anterior de llegadas de tortugas.

Continuará...


Gracias por comentar en cada capítulo de seguir esta historia, la continuaremos hasta culminarla, de no ser así, buscaré actualizar otra más.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa