Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Los días en la isla del cielo, fue como su titulo lo asignaba, una luna de miel, no solo por las noches apasionadas de ambos, sino por el fresco, las lluvias inesperadas, los detalles del pueblo que se tenía en el centro de la isla, así como los paseos de la pareja que cada día eran menos con tal de pasarlos en su habitación hasta altas horas de la mañana, cambiando su horario y haciéndose más amantes, amigos o lo que pareciera, la mansión se continuaba construyendo lento, sin molestar a la pareja y ambos tenían que regresar a la ciudad, por el trabajo, y por lo que siguiera en el proceso de su dote, así como la escrituración de las casas y propiedades nuevas que le habían asignado a su mujer. - Quisiera que nos quedáramos más tiempo, pero esa ropa no es apta para estar aquí en la isla y no podemos continuar alargando nuestro viaje de bodas, tengo que trabajar. - Por mi no hay problema, he disfrutado mucho de la isla, de las personas y de todo cuanto hay aquí. - Me alegro. En su mente él pensaba que no le dio opción de elegir un viaje más romántico, sino que había trabajo, limites y no paseos placenteros, sin embargo, no se había quejado en nada, o tal vez no tenía opción más que soportarlo, que más daba, lo tenía más que satisfecho, nunca en su vida había logrado tanto en una noche con una amante profesional, como lo hacía con su esposa, quizá por eso se sentía tan atraído, al final ya era su mujer y de nadie más.

El viaje en avioneta para llegar al primer puerto y de ahí a un jet, hizo que se diera una pausa para comprar algunos recuerdos, al verla mirando artículos novedosos. - ¿deseas comprar algo para tus amigas? - No, no sé si las volveré a ver, ni siquiera sé si viviré en la misma ciudad, además ellas lo tienen todo. - Tus amigas del internado lo tienen todo. ¿ya están casadas? - No lo sé, nunca me dieron permiso de ir a ninguna boda, así que optaron por no invitarme y… pensé que saldría a estudiar a la universidad, pero no fue así. - ¿lo lamentas? - No puede una lamentar lo que no se ha vivido, estudié y me preparé para ser una buena anfitriona y una dama de sociedad, me gustaría haber aprendido algo de medicina, así si… - ¿sí? - No es nada: - Noto que te arrepentiste de decirme algo. - No es eso, es que… no nos hemos cuidado para no tener hijos. - ¿no tomas pastillas o portas algún dispositivo? - No. - No me lo dijiste, con todo ese tiempo es posible que ya estes embarazada. - No soy muy regular, así que no lo sabre con facilidad. - Creo que debiste decírmelo. - Pues sí, también pudimos haberlo hablado.

William se noto molesto y eso no pasaba desapercibido para ella, por lo que notaba que no deseaba tener familia, así que se lamentaba haberlo hecho enojar, solo se quedaba seria y de nuevo a jugar a la muda, que para eso no se necesita aprender nada.

El rubio pensaba que todas las mujeres desean tener hijos y atar más al matrimonio, chantajearlo con síntomas exagerados y hacerse las dolidas para no tener sexo cuando el lo quiera, pero ya no podía decir nada, pudo haber usado preservativos, y no le había importado ni siquiera lo había pensado, debido que creía que se cuidaba como todas las mujeres que él conocía y ahora como era su esposa, no tenía caso protegerse, menos si no había tenido amantes antes, pero en cuanto pusiera falsas molestias se las rebatiría con un medico especialista para que no exagerara.

Candy por su parte, continuaba teniendo su teléfono, y este era pagado pro la asistente de su antiguo padre, así que no podía decir nada ni siquiera preguntar si debía o no cambiar de numero o de decirle a él, si con la falta de pastillas ya se había puesto mal, no quería saber de ella más, se había ido al frente en el avión y la había dejado sola en la parte de las ventanillas, viendo nubes, al menos eso era algo diferente a ver arboles todo el tiempo.

En la mansión O´Brien, Patricia conversaba con sus compañeras sobre la boda de Candy y de cómo se casaba en una isla privada, con un gran hombre de negocios, más ninguna estaba invitada porque a ella nadie la había invitado para sentirse comprometida. - Paty, pero si nunca la dejaban salir a nuestros eventos. - lo sé, pero ahora es una dama de sociedad, así que al menos si conservo su amistad, a mi si me dijo que se casaría, solo que sería privada su boda y en la isla de su marido. - ¿tiene una isla? - Si, creo que nadie le ganará en el mejor partido a Candy Mc Connery. - ¿sabes su nuevo apellido? - No, pero en cuanto me llame lo sabré, tal vez ella me presente con nuevos amigos y… algún socio de su nuevo esposo. - Pues me gustaría que la unieras al grupo, así no perderíamos contacto con ella, - espero que acepte. Se lo preguntaré. - Nos vemos en la reunión del fin de mes, será en casa de Annie Britter. - Nos vemos. Paty colgaba y sonreía satisfecha, habían hecho siempre a un lado a Candy por no ir a sus eventos, ahora todas desearían tenerla como amiga, ya que estaba casada y sería relaciones importantes para sus familias.

Johnson veía la llegada del avión, y el estaba en el hangar esperando, cuando William lo vio, lucía serio y evidentemente molesto, continuaba igual como si él hubiera puesto esa situación de casarse con alguien e la familia Legan, habiendo tantas familias de mayor importancia que esa. - ¿ya te mandó mi tía a ver si deseo presentarle a mi esposa? - No, he venido a supervisar y ayudar y… necesitamos hablar. - Alguna condición más para mover mi vida al son que les guste. - Su esposa… es ¿legan? - No, no, debe ser Monfort. ¿Qué más esperabas?, ahora es una Andrew. - Señor, ella no es una Legan, aun la adopción no estaba completa. - ¿de que adopción hablas? - De eso quiero hablarle, ella no es su esposa, algo hicieron los Legan para tomar a la hija de los Mc Connery como suya, pero el trámite esta aun en proceso y… si se usó su nombre adoptivo, aun no lo es, ni siquiera hay una prueba de paternidad que lo avale. - ¿de que estas hablando? - legalmente no es una Legan, por lo que el error es irreversible y no es su esposa.

William giro a verla que bajaba con la ayuda de su piloto, mientras los asistentes bajaban su equipaje, había estado yaciendo con ella, le dijo que estuvo en un internado, que no conocía ningún lugar y nunca había salido de su colegio, pero no, que su apellido no fuera Legan. Se casó de manera religiosa y la hizo suya, más legalmente no era su esposa, ¿había estado con una desconocida?

Continuará...


Gracias por sus amables comentarios, espero sea de su agrado.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alterna, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa