ficción
Historias de Albert y Candy
presenta
Quédate Conmigo
Por Mayra Exitosa
Archivald Cornwell observaba a la distancia el desenvolvimiento tan elegante y hermoso que tenía la señorita organizadora de eventos del hotel, su vestimenta era propia de las buenas marcas, debía ser la hija de alguien importante, para tomarse las molestias de tener zapatos tan distinguidos en esos pequeños pies, su manera de caminar hipnotizaba y tenía al grupo atento a sus sonrisas sutiles, la mirada que hacía quedarte envuelto en su conversación y esa boca que parecía ansiar ser besada. Era un deleite, fue la mejor idea que recursos humanos haya tenido al contratarla con todo incluido, se hospedaba en las habitaciones de los empleados, más ella pidió privacidad, comía en el restaurante, no con sus compañeros y en sus horas de comida, no le importaba atender clientes, buscaba organizar y cambiar o adelantar su té y sus copas de agua, tenía constantemente aperitivos para los clientes y sus atenciones eran las más apreciadas, los contratos por eventos se habían incrementado en todos y cada uno de los salones, cerrando la agenda del año en el menor tiempo posible.
- Señorita Candy, acompáñeme a comer. - Lo lamento tanto Señor Cornwell, tengo tres citas más, imposibles de mover, será en otra ocasión. - ¿entonces a cenar? Ella se notaba incomoda, estaba asediándola y su mirada decía que buscaba amistad, por lo que no se lo podía permitir, con sutilidad le sonrió y respondía, - Lo veré… en mi agenda y le informó, de antemano le agradezco mucho su amabilidad, mi trabajo es extendido, pero intentaré buscar una hora disponible. - Gracias. Tomarle la mano y darle un beso, era lo que todas las damas que trabajaban en los hoteles deseaban, sin embargo, ella no. Lo había anticipado en su contrato, no citas con caballeros en el trabajo y ella generalizaba que solo sería siempre y cuando fueran clientes, y el administrador del hotel no lo era, por lo que mandaba un mensaje a la asistente de recursos humanos para que le diera copia del contrato en la parte en la que no le está permitido tener citas de amistad o profesional, mientras se encuentre en alguno de los hoteles del corporativo.
La llegada de su siguiente grupo era de damas, las cuales no solo deseaban el salón imperial, sino que ella se hiciera cargo del evento, por lo que el costo era mucho mayor, ya que al estar ella incluida, cobraba sus honorarios extras de una semana entera o en ocasiones mucho más, todo para poder reunir capital suficiente para comprarse algún hogar cercano a la playa, por lo que ahora era la empleada más cotizada, además de haber condicionado su llegada a quedarse en las habitaciones del hotel, ya que su reciente ingreso al país no le había dado tiempo para adquirir un departamento, eso para el hotel lo veía como una ventaja, ya que ella daba sus servicios veinticuatro siete, es decir, en el trascurso de las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, tanto en eventos la deseaban como organizadora como la solicitaban en los demás hoteles que tenían en los Ángeles, California y ya estaban solicitándola en los hoteles de la costa este del país como Florida y New York. Tenía tres meses trabajando y todos sabían que los eventos que ella organizaba eran más que excelentes y perfectos, sus listados de invitados, su organización coordinada y esos pequeños detalles que hacían en los clientes vivir un sueño idílico solo con tener el evento en su máximo esplendor.
Para William recibir la dote de los Legan a través de transferencia sellada y bancaria, le daba la sensación de un disparo en el pecho, la había estado buscando de manera discreta con investigadores profesionales privados, tanto con el apellido Mc Connery, Legan y hasta el Andrew, pero de ella no se sabía nada, había estado molesto y las llamadas constantes de su tía fueron anuladas, al insistir en un evento importante para anunciar la boda por todo lo alto. Johnson continuaba investigando sobre sus antecedentes y todos los detalles que tenía en su vida, para el rubio que ansiaba poseer a su mujer le daban nostalgia y angustia, ella nunca había vivido fuera del internado, cualquier hombre podía haberla atrapado y escondido a piedra y lodo con tal de mantenerla cautiva. Su mente le jugaba malos momentos por lo que ver noticias no era un aliciente, solo alimentaba la imaginación negativa que lo atormentaba, así el periódico anunciando los eventos exitosos de sus familiares con un incremento en sus ganancias de los hoteles que habían asignado a los Cornwell su administración, le hacían dar un giro asombrado al ver en una fotografía, tras la pareja que festejaba su matrimonio, a su esposa, con un micrófono y sonriendo en coordinación del evento de los Morrison, quienes contrajeron matrimonio en uno de los hoteles en los Ángeles, California, donde ella era la estrella de la organización, al ser la empleada favorita de los eventos. - ¡Johnson!
El grito de William lo alteraba, cuando estaba por fin encontrando una forma de hacer valer a la mujer de su jefe, resultaba que lo llamaban con un grito sorpresivo por lo que este cortaba la llamada y salía hasta la oficina principal para ver lo que su jefe requería, - En que le puedo servir, señor. - ¡Mi mujer! ¡Mi mujer! El periódico anunciaba el éxito rotundo de los eventos más sofisticados y mejores organizados de los Ángeles California, los sobrinos mantenidos como los llamaba William, resultaban ser encargados como administradores de los hoteles que poseía en los Ángeles, California así como en Miami Florida, los cuales se encontraban asociados con él y que habían estado perdiendo mucho dinero por los despilfarros que tenía Archivald con los eventos, ahora luego de una adquisición especial de una empleada que organizaba los grupos y coordinaba las celebraciones más importantes del país, daba un giro y por fin, el hotel generaba ganancias estrafalarias que hacían recuperar las inversiones, por lo que ver bien la fotografía, se debía a una dama que adoraban en los festejos importantes y la cual, era la clave notoria recientemente del éxito de los hoteles, pues ella a parte de cotizar los grupos y separaciones de cada celebración con mayor costo, sacaba cuentas de las inversiones de cada evento a realizarse y quien lo aceptaba pagaba dicho costo, incluyéndola a ella, quien cobraba para el hotel como para sí misma por solo estar presente en la organización, siendo esta la señorita Candy Mc Bride, - ¿Candy Mc Bride? William respondía con una sonrisa de lado, - Uso el apellido de su madre, ella es mi mujer George, a la que tanto deseas conocer, está trabajando con mi inútil sobrino, el mujeriego de la familia. - No es el único, se lo puedo asegurar. Respondió en tono bajo, al saber que todos los de la familia padecían de ese mal. - Prepara mi vuelo, tengo que ir a ver a mi esposa.
Continuara...
Gracias por sus amables comentarios, continuamos con esto y otras más actualizaciones en el pequeño espacio que tengo para actualizar, espero les guste.
Agradezco por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
