ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Stear armaba los candelabros mirando a la belleza contoneando sus caderas bellamente, luego sonreía satisfecho, nunca se presentaba ante nadie como el sobrino del directivo principal del hotel, pero ver a la dama que ocupaba el puesto de organizadora de eventos, la cual desde su llegada a la zona hotelera había elevado no solo las ganancias, sino la moral del pelinegro entre otras cosas, definitivamente era un deleite observar su dedicación y buen gusto, caminar de un lado a otro con esas curvas lo tenía mareado, por lo que llamar a su tío para confirmarle la nueva decoración, asegurando que el evento lo habían pagado y no era un despilfarro como siempre mencionaba que hacía su hermano Archie en los hoteles de California, le daba la pauta a William de saber dónde exactamente se localizaba la organizadora más buscada.

- Comprendo, entonces tienes ahí a la organizadora de bodas. - Así es, ya casi tiene el evento listo, es una mujer increíble, lleva realizados más de ocho eventos en estos últimos dos meses y cada vez se ve más hermosa, aun con esas prendas sueltas que utiliza últimamente y le ocultan la escultural figura de reloj de arena que tiene por cintura. - ¿le ocultan la cintura? - Tío, ya te encuentras casado, déjamela es preciosa, apuesto a que está diseñada a mi medida, definitivamente, casi puedo asegurarte de que será la señora Cornwell y la llevaré para que la conozcas cuando nos presentes a tu esposa. En un tono irónico respondía William bastante alterado, - No me digas. A lo que Stear no lo notaba solo agregaba más leña al fuego, - Si vieras que hermosa es, tiene un color de pupilas increíble, aun estando cerca de ella no puedo saber si son color esmeralda o con matices aguamarina, se le ven tan bellos. - Son esmeraldas y claro que son bellos en una dama, ¿te ha insinuado que le gustas? - No, pero te aseguro que tengo mis tácticas y esta noche, de que cae, ¡cae!

La llamada se cortaba de pronto, Stear se iba hasta el salón con un nuevo reto personal en mente, ya habiendo avisado del cambio de candelabros modernos por los antiguos y costosos que tenían con anterioridad, los cuales serían cambiados y guardados para otra decoración.

En el hotel de New York, donde imperaba todo el personal de William al ser la zona hotelera que su sobrino Anthony estaba actualmente administrando como reto personal para cubrirlo por sus inversiones, el rubio tomaba su saco y gritaba dando órdenes como alma que lleva el diablo, - Johnson, mi vuelo para Miami, ¡ahora mismo! La orden tenía a todos asombrados, nunca había volado tanto el propietario y directivo general ni tan frecuente como ahora que buscaba a su mujer lo cual todo el mundo ignoraba puesto que pensaban que supervisaba las inversiones hoteleras como jamás había aceptado antes hacerlo, esta vez todo estaba siendo monitoreado por él directamente, de manera sorpresiva y sin aviso de sus llegadas para hacer más eficiente la supervisión.

Stear preparaba una mesa con velas y champagne en un balcón cercano al salón en el que se llevaba el evento, ahí estarían los dos atendiendo detalles que el mismo se había inventado programándolos con las asistentes que lo ayudaban para lograr tener junto a él a la preciosa organizadora de eventos, todo con la idea de estar unido a ella, procurándola para él solito, definitivamente esa noche la convencería de darse una oportunidad para sostener una relación mucho más allá que de un par de compañeros de trabajo. Le diría su verdadero nombre, lo cual estaba seguro de que sabría quién era y a cuanto ascendía su enorme fortuna, por lo que ella sería la privilegiada para ser electa como la novia más amada de todas la que haya conocido antes, porque solo a ella le bajaría la luna y las estrellas si lo aceptaba.

En su mente Stear se saboreaba con ánimo como le daría una bebida, la seduciría para que finalizaran la noche en el pent-house que tenía reservado para él, ella tenía ya una fila de eventos que estaban constantemente pidiéndola y cobraba mucho más para estar presente, aunque la mayoría ya no podían pagarlo, pero si con esa escusa lograba tenerla para él solito, los pagaría con tal de mantenerla cerca, aunque fuera una sola noche de esas que tanto organizaba, por lo que ordenaba a dos de sus asistentes, - Le dirán que incluyeron sus servicios, pero al final, no lo hicieron y la llevaran al balcón que tengo preparado. - Como usted ordene, Señor Cornwell.

Ya iniciaba el evento y como nunca, llegaba un huésped inesperado, casualmente el socio mayoritario del hotel se encontraba supervisando el evento, como últimamente realizaba siempre sus novedosos monitoreos sorpresa, para ver cómo es que estaban incrementando las ganancias los hoteles, por lo que él ya había avisado que podía llegar inesperadamente y si así lo hacía, dejando claro que no le avisaran a nadie de su llegada mucho menos de en qué parte estaría físicamente, ya que deseaba ver en acción a los encargados de cada parte de la organización.

La asistente de Stear, nerviosa temblaba notoriamente, al querer avisar, pero era detenida por el hombre de seguridad que cuidaba de William, quien de inmediato lo evitaba, ya estaba más que claro que ellos estaban auditando sus procedimientos con los clientes y los empleados del hotel, por lo que no deseaban que se les previniera, sino pasar desapercibidos.

Candy estaba agotada, no había tenido unos minutos para ella , así deseaba escaparse después de haber creado una oportunidad para una cita personal, cuando el evento se encontraba completamente montado a la perfección era una manera de relax, así asistía a una cita con una vendedora inmobiliaria que le mostraría las casas accesibles a su presupuesto, las cuales deberían estar cercanas al mar, ya que deseaba tener esas vistas de los atardeceres que había conocido hacía algunos meses y cada día se encontraba más cerca de lo esperado para completar su inversión de llegar a tener la casita de sus sueños, así que había creado una videollamada, solo que si sabían que se encontraba en el hotel, no tardarían todos en irla a buscar con cualquier pretexto como lo hacían siempre, con las típicas excusas de que si un mantel manchado, que si la novia nerviosa, que si el aguafiestas borracho y un sinfín de detalles que deseaban que ella atendiera, por lo que esta vez había engatusado magistralmente al de mantenimiento para que tomara su lugar sin avisarle que acudirían todos a él al no localizarla a ella, pensando que estarían juntos en un punto accesible, sería él quien tomaría todas las llamadas y detalles que surgieran durante el evento, mientras que ella atendería desde otro punto lejano a su asesora inmobiliaria que estaba lista para mostrarle más de veinte opciones en varios puntos del país, así localizar la propiedad que deseaba adquirir, donde podría tomarse algunos días o quizás semanas si lograba agendando a otros los eventos, aunque la mayoría procuraría no estar disponible, sino atenderlos a la distancia así no estar de un vuelo a otro tan agotada por el excedente de festejos que iba acumulando luego de completar y cobrar ya el triple de su cuota inicial en sus servicios profesionales personalizados que daba extra a los que el hotel manejaba, lo cual no era nada económicos, pero que aun así, continuaban solicitando que ella estuviera presente en cada evento con tal de tenerla a su disposición.

Continuara...


Gracias por continuar leyendo y comentando los capítulos de esta y otras historias que he estado actualizando,

esperando brindarles próximamente sorpresas agradables. También agradecerles por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar

por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa