ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

En el hotel, los empleados lucían eficientes, competitivos con una actitud amable y positiva, todo estaba en completo orden ante el asistente de William, quien lucía serio, mientras su jefe se dirigió desde el comienzo hasta un pequeño balcón, descubriendo ahí a su querido sobrino con el cual tomo asiento sorprendiéndolo por su adivinación al estarlo esperando, - ¡vaya! Pasas bien tus horas de atención y servicio querido Stear, supongo que pensé que estarías enamorando a tu coordinadora de bodas, la cual aun no veo por ninguna parte. - No, ni yo tampoco la he visto, han venido muy pocos a cuestionar dudas y con tu llegada, ninguno se atreve, pero ¿deseas que te sirva una copa? - Veo que solo hay dos, ¿no me digas que aquí era tu cita? - ¡no! aquí es para atender las áreas de oportunidad que surjan durante el evento… - ¡ya veo! ¿y tus tácticas de conquista? - La he mandado buscar y dicen que salió en taxi, no se a donde se dirigía, solo aseguró que… si había algún problema vinieran conmigo. En esos momentos uno de los meseros ingresó y comentaba, - Señor, la dama de honor esta encerrada en los sanitarios. - díganles a las asistentes que vayan a apoyar en ese asunto, tenga por seguro que no soy adecuado para entrar en ese lugar. - Es que, señor… - ¿sí? - También esta el padrino con ella y tiene seguro. El rostro de ambos hombres fue de saber lo que estaba sucediendo, ambos se levantaron saliendo del lugar avergonzados, ninguno hizo ni un solo comentarios.

William tomo la copa con media sonrisa, si su sobrino no capturó a su esposa, el padrino del evento la estaba pasando de maravillas con la dama de honor, por supuesto Stear se había levantado llevando las llaves para ajustar ese detalle al poder solicitar los sanitarios con urgencia mientras la pareja estaba en su conversación privada. Un suspiro y dejaba la copa con uno de los meseros meditando que había llegado a tiempo, pero ella se había marchado, en cuanto finalizaba los eventos se iba, ahora no entendía cual era la prisa, ¿acaso sabía que iba para allá? ¡no! pero quizás estaba sacándole la vuelta a los flamantes mujeriegos de sus sobrinos, ya no podía continuar esperando, tenía que tomar acción, debía quedarse fijo en un solo lugar y hacer que ella estuviera ahí, su agenda se había ajustado mucho y por cada viaje que había realizado notaba eventos majestuosos, mismos que le recordaban constantemente que ella había gozado del más misero y simplón evento el día de su boda, ahora que resultaba no estar casada debía ver ese asunto con prioridad, no iba a dejársela libre a nadie, era suya por lo que a parte de la boda de su media hermana, haría el mejor evento jamás visto y sería en el hotel más privado y grandioso de todos, donde ella se haría cargo de todo con el costo que ella propusiera, le darían carta abierta para elegir el vestido, las flores, los alimentos todo lo que ella deseara y entonces, solo entonces le diría que es ella la novia de ese evento, sería la justa sorpresa para que volvieran a casarse legalmente y si lo deseaba en la catedral principal de la ciudad también; ya no más juegos de búsqueda, ella no debía estar tan contenta luego de haberla abandonado en ese departamento austero, tenía que buscar la forma de localizar su agenda y sellar con pipa de la paz su reconciliación, darse el tiempo suficiente para conquistarla, amarla y que nunca más se separara de él, se la llevaría lejos de todos y no permitiría que sus sobrinos imaginaran ni el color de sus pupilas, mucho menos su belleza genuina, además verla en esos videos, con esa forma de hablar y la fluidez de su desenvolvimiento en los clientes de los hoteles, le daba la seguridad de que con él jamás se había dado una conversación tan prolongada como la que había tendido con todos ellos.

Apenas termino dos copas, salía y subía a su auto para volver a New York, llevaría acabo su plan lo antes posible, aunque pasaba algo por su mente, ya viendo los videos, descartaba la idea de que estuviera esperando un hijo, era cierto que cuando estaba preparando los eventos traía ropa holgada, más al instante en que salía en uno de esos últimos videos se notaba muy delgada y sus prendas seguían siendo las mismas, no era lo que sospechaba, ella no estaba en la dulce espera, pero pronto haría que lo estuviera, ya no más intentos de robo de su mujer, no perdonaría a ninguno más, si les decía que era su esposa a sus sobrinos, sabrían como la había tratado y se entrometerían en su relación, así como ella se daba su lugar y no les había aceptado hasta el momento ningún acercamiento, estaba claro que se sabía que era una mujer casada, pero por cuanto tiempo sería eso, si él no estaba ahí para mantener su posición, y… ¿aceptaría ir al evento de su supuesta familia, los Legan?

- ¿te vas tan pronto tío? - Si, solo vine a ver unos videos, ya llevo los respaldos con mi asistente, suerte con tus tácticas, pero de preferencia elige bien y seguro, antes de presumirlo, Stear. - La verás pronto, tomada de mi brazo. - ¡si, como no!

El tono despectivo que utilizo el rubio, hizo sentir incomodo a Stear, quizás lo estaba retando a que se lo demostrara, pero era cierto, Candy se había desaparecido del evento y se la había jugado de manera fenomenal.

El auto arrancaba con William, su asistente y el chofer luego de tres horas de estancia todo había sido monitoreado. Candy continuaba ahí en el hotel, solo que ya estaba dormida, tenía un vuelo al siguiente día a los Ángeles, California y deseaba ir fresca y tranquila, los eventos eran cada vez más abundantes y llegando su asesora le mandaría los videos de los lugares que había seleccionado esa noche, así que pronto tendría el lugar ideal para ella, nadie más podía continuar persiguiéndola ni asediándola, ella era una mujer casada, que su marido lo haya olvidado, no era su problema. "5:30am" - Señorita McBride, su taxi espera. - Gracias, voy para allá.

Los videos nunca mostraron cuando ingresó al hotel, por lo que verla salir de nuevo, los sorprendía, a las siete de la mañana harían el cambio de guardias, ella subía con su equipaje para salir al aeropuerto, dejando su firma del evento realizado y todo en completo orden.

Continuara...


Muy amables por leer y comentar cada capítulo, por su paciencia en recibir el siguiente y por las que no dejan comentarios y leen, muchas gracias también.

Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa