ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Evander, el tío de Candy subía su equipaje junto al chofer del taxi, notando que su sobrina traía demacrado su rostro pues mostraba haber llorado, este pensaba que debía ser por lo emotivo que había sido hablar de su madre, por lo que la abrazaba de sus hombros y se iban al aeropuerto para llegar con el tiempo muy reducido, así le pedía al taxista que fuera lo más veloz posible para alcanzar el vuelo que estaban por tomar.

Mientras en el salón, Albert buscaba a su esposa, luego de finalizar la videoconferencia de Terry a sus invitados, el evento se continuo, asegurando que harían otra celebración formal con la iglesia incluida. El rubio cuestionaba a Legan por su hija Candy, a lo que le respondía, - Se salió cuando estábamos consolado a Elizabeth, no la he visto después, debe estar en el tocador, lucía muy triste por su hermana.

Con un rostro de no te lo creo, se iba William solicitando a sus hombres que la localizaran, a lo que uno de ellos le respondía, - salió por el frente en un taxi, acompañada de un hombre, dos de los compañeros se fueron tras ella, se encuentran en su departamento, señor. - ¿en mi departamento? - Si, señor. - ¿Por qué no me informaron? – Se le envió un mensaje, debido a que usted bajo el tono de su dispositivo y conversaba con la señorita Susana. En esos instantes el rubio perdió el color al recordar que se había entretenido mucho tiempo para quitarse de encima a la actriz y todavía portaba la camisa manchada de su labial, por lo que su mente se nublaba de ideas al imaginar el rostro de ella observándolo mientras le dedicaba tiempo a escuchar su charla tan insinuante. - ¡Que has dicho! Mi esposa ¿me vio con ella? - Salió de la habitación de la señorita Legan, vio que se encontraban conversando con la señorita Marlow, después se fue por el pasillo sin decir nada, Charlie y Robert la siguieron asegurando que va acompañada, no sé si con su hermano o su padre. - ¿Qué padre o hermano? ¿te refieres a Niel? - No señor, un hombre alto, rubio. Me dio la impresión de que sería su padre, la abrazó y beso su cabeza emotivamente. Conversaron un largo rato, mismo que usted continuaba con la actriz, - ¡Que! Prepara mi auto, vamos al departamento inmediatamente.

En la recepción Anthony recordaba como habían estado compitiendo sus primos y él por conquistar a la joven elegante que organizaba los eventos, evadiendo siempre la seguridad para que su tío no los viera, cuando realizaban tácticas de conquista, siempre buscando eliminar videos, y todo ese tiempo era la esposa de su tío, su esposa, nunca la había visto, debieron tenerla en otro lado, solo se sabía de una hermana de Niel, no dos, por lo que el bochorno que había pasado, no se lo imaginaba en los Cornwell, y él debía de avisarles, pero luego ellos se prepararían y justificarían todo, mientras él ya estaba más que quemado frente a su tío, tenía que salir cuanto antes de ahí, no podía continuar jugando su juego, y de avisarles a sus primos, ni loco lo haría, que sufran lo mismo que él había pasado por ignorar quien es su mujer, aun no la presenta y mucho menos se ha realizado el evento, debió ser una manera de ver cómo sería la boda de ellos. - Diana, puedes revisar si mi tío tiene separado un evento aquí o en uno de los hoteles. - Por supuesto señor, un momento. De pronto observaba como la rubia se había marchado con un hombre rubio por el pasillo notando que se iban del evento, este esperaba la llamada de Diana una de sus asistentes, más tarde veía correr a su tío en las cámaras junto a sus hombres al estacionamiento privado, se notaba que llevaba prisa, debía ser por Candy, su esposa, entonces pensaba si se había ido con otro hombre cuando la vio hacía más de treinta minutos. - Señor, su tío tiene un evento abierto en el hotel más grande, no dice de quien es y es personal. - Ya veo. Cortaba la llamada y sospechaba que algo turbio estaba pasando.

Candy abstraída y un poco agotada tomaba un antifaz especial que cubría sus ojos, mismo que le ofrecía la azafata, su tío Evander la miraba preocupado, le pedía a la señorita que no la molestaran, para que pudiera dormir, la había visto tomando pastillas debía estar muy agotada de todo ese tiempo trabajando con eventos y horas extras, por lo que veía como se recostaba en el asiento de piel, mientras que la azafata la cubría en el otro costado del pasillo, al ir viajando en primera clase, tenían lo más sofisticado en atenciones y no escatimaría en ella, debió sufrir mucho para que eligiera venirse de forma inmediata, ya en casa hablarían más y estaba seguro que su padre se pondría muy contento por ver que Aisla regresaba de alguna manera a través de su nieta, el rubio enviaba la información de que iban camino a casa, tardarían un poco en el trayecto, pero pedía que fueran por ellos al aeropuerto de Glasgow, daba el número de vuelo y su horario de llegada.

Mientras que en el aeropuerto los guardias de William reportaban que no habían podido alcanzar a la señora Andrew, aseguraban que las maletas que llevaba tenían localizadores en cada una de ellas como siempre los colocaban en los equipajes de su jefe, por lo que aseguraban por radio que ya se hallaba en vuelo y salía en esos momentos de estado de New York rumbo a Europa, destino desconocido, pues no pudieron saber por cual zona del aeropuerto se habían ido ni ver en qué parte compraron los boletos, era como si ya los tuvieran listos.

William estaba con los ojos demasiado abiertos, no podía creer lo que sucedía, había llegado a su departamento en un tiempo casi récord, luego tomaba la carta que había encontrado, durante todo el trayecto a toda velocidad y todavía no le había dado alcance, leía la carta una y otra vez, su tristeza estaba más que evidenciada en cada palabra, lo más asombroso era que su mujer iba a tener ¡dos bebes! No lo podía creer, el medico no le había dicho eso, porque esperaba que ella se lo contará, sin embargo, lo dio por hecho, pues asumió que ya sabía todo y que solo por estar embarazada se había dignado a acercarse a ella, deduciendo que ese tiempo en el que sufrió para encontrarla, sin poder realizar una investigación como su marido, esperando por ver cuál era la jugada que le harían, o peor aún, notando que los conquistadores de sus sobrinos, tomaban los videos para eliminar los datos de ella, así esconder sus tácticas insistentes de conquista, logrando evitar que él también la localizara.

- Tenemos que salir de inmediato, quiero que le digas a Robert que investigue su partida y ubicación, para salir tras ella, esta vez no se nos debe escapar jamás, estarán un grupo de guardias asignados a ella, no puedo creer que se fuera en sus propias narices. - Señor, nunca dio la orden de que se le retuviera. - No, pero debieron ir a rescatarme de la señorita Marlow, queda prohibido permitirle que se vuelva a acercar a diez metros de mí, no quiero volver a permitir que mi esposa piense que tengo prioridad con alguna otra mujer que no sea ella. - Como usted ordene, señor. Como si dentro de la carta tuviera la información de a donde se había ido, volvía a leer una y otra vez, asombrada de que tuviera que ir a buscar a su familia, pues no lo consideraba a él como parte de ella, no cuando tenía a una mujer pegada como sanguijuela a su camisa, debió sentirse mal, y estando en su estado, cuando no debió dejarla lejos de sus cuidados.

A la mañana siguiente las noticias no se hicieron esperar, aunque Eliza no dio entrevistas, las declaraciones en los diarios fueron de escándalo, pues el novio estaba fuera del país el día agendado para su boda, en la recepción habían visto al magnate William Andrew y su novia la actriz Susana Marlow, quien posiblemente había sido invitada al evento, sin embargo nunca se le vio entrar a la fiesta, ni hacer ninguna declaración para aprovechar la publicidad, era como si pasara de incógnita, se sabía que ya no era novia del magnate, sin embargo ambos estaban en el mismo hotel, se aseguraba que había otra mujer como pareja de William Andrew, estuvo caminando con una dama rubia por os pasillos, más no pudieron realizar ninguna fotografía debido a la vigilancia extrema del hotel. Por otra parte, algunas fans festejaban que el actor no se hubiera casado, puesto que muchas aseguraban que eran las elegidas del corazón de su actor favorito.

Continuara...


Gracias por sus comentarios, espero les continúe gustando cada capítulo de esta historia, poder también continuar con otras más de su agrado.

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa