ficción
Historias de Albert y Candy
presenta
Quédate Conmigo
Por Mayra Exitosa
En el hospital Albert continuaba conversando con su mujer, sintiendo que ahora las cosas se encontraban mejor entre ellos, estar ahí en la habitación del hospital, donde la confianza que habían sembrado desde que la siguió hasta su habitación en la mansión de los Mc Bride, a sabiendas que ya no deseaba seguirle ocultando sus sentimientos por ella, - Candy, prometo cuidarte y protegerte como lo acepte aquella tarde en nuestro matrimonio religioso en nuestra isla del cielo, ¿lo recuerdas? - Si, fue inolvidable. - Para mí también lo fue, por eso te pido, quédate conmigo, no permitas que nos separemos, debes saber que estaré a tu lado en las buenas y en las malas, no dejaré que nadie te haga daño, pondré mi vida antes que la tuya al fuego. - No digas eso, ni de broma.
- Sabes bien lo que significas para mí, a pesar del poco tiempo que hemos estado juntos, te lo he demostrado, cada que nos amamos, ese deseo por hacerte mía constantemente que desborda todo mi ser hasta sentir calma solo cuando te tengo entre mis brazos, como ahora que quisiera hacerte mía en estos momentos y me contengo de solo pensar a esos pequeños seres dándote patadas dentro, quisiera decirles que no lo hagan, que no te lastimen, porque cuando salgan, la nalgada del médico será dolorosa y juro que no hare nada al respecto si te hacen daño. - ¡Albert! Ella se reía por la forma en la que del romanticismo pasaba a la comicidad de una idea con sus bebes,
-Sería tonto si te digo que me emocioné mucho cuando supe que estabas embarazada, imaginando que no te alejarías de nuevo de mí, pero eso no fue así, porque en el fondo de mi ser, sabía que el amor debe ser manifestado abiertamente para poder recibirlo y créeme cariño, nunca había amado de esta manera en la que me pasa contigo. - ¿nunca? El solo negaba con su cabeza mirándola y notando que ella sostenía su mirada con un brillo al verlo, a lo que él continuaba, - No te voy a negar que tuve varias relaciones antes, pero lo que hay entre nosotros, no solo es pasión, es mucho más, porque no puedo imaginar que sería mi mundo sin ti, tenerte a mi lado se transformó en una prioridad, incluso encontrarte y esta vez, he decidido no perderte, ni alejarme de ti ni un solo instante, si te quieren los Mc Bride o los Mc Connery, pediré que comprueben que son tu familia, con una sonrisa pícara el rostro del rubio se ilumino frente a ella, a lo que sorprendida ella lo miraba incrédula, cuando era cierto que no había documentación de su nacimiento legalmente, solo el nombre de su madre, su accidente y su registro en el instituto de señoritas donde sabía poco de su vida y de su familia. La rubia comentó un poco soñolienta quedándose dormida tomando el brazo que pasaba bajo su cuello, - ¡Oh Albert! separarnos ha sido triste y… doloroso. - Lo sé, me hiciste reaccionar como un tonto enamorado que… desea ser el príncipe y como te lo dije, buscaré un hilo que nos una más. Ella tomo su rostro para acercarse y tomar su boca con sus labios, agradeciendo las palabras que le decía o dándole con ello un buenas noches por el sueño que mostraba, para al finalizar agrego al oído, - quiero quedarme contigo, Albert. Dejando al rubio sintiéndose afortunado por lo que dijo antes de dejarse llevar a los brazos de Morfeo, aunque realmente eran sus brazos los que la sujetaban, pues se quedaba sin moverse acomodándose junto a ella en su cama de hospital.
Ver la ecografía hizo que Albert notara el embarazo avanzado de su mujer, viendo que tenía dos bebes formados asombrosamente ocultos en su vientre, no podían ver si eran niños o niñas pues la forma en la que estaban acomodados era imposible, más ninguno de los dos le importaba, solo disfrutar de ese instante. - Están completos, tienen sus deditos y… giro para ver a Candy quien lloraba emocionada por ver el rostro del rubio tan atento y desviviéndose porque ella no sintiera ninguna incomodidad, además de no creer que estuvieran tan pequeños y a la vez tan completos dentro de su mujer. - Sus propias extremidades no nos dejan ver si son niños o niñas, parece que ambos se cubren uno al otro. - ¿Seguro que no será muy ajustado para ellos estar dentro, doctor? - Están muy pequeños, tal vez cuando crezcan un poco más, pero le puedo asegurar que los bebes se adaptan siempre al vientre de la madre, ya cuando nacen, se terminan por desarrollar, Señor Andrew.
El médico que los atendía, sabía de la petición de la señorita Leslie Mc Connery de continuarla revisando y que no fuera dada de alta del hospital mientras que Albert ya tenía un plan trazado, antes de irse a la ecografía dejo instrucciones a uno de sus hombres, pues aseguraba que pensaban alejarla de nuevo de él, así uno de ellos, fingiendo tomar las ropas que habían llevado para su jefe, tomaban el bolso y las cosas de su mujer para colocarlas en la maleta de los artículos de él, así ocultarían su identificación actual, su visa o lo que trajera en su bolso estaría entre sus pertenencias, ya que harían todo lo posible porque no regresara con los Mc Bride, así poderse quedar con ella en la mansión Andrew, más temía que los planes de su tía Leslie fueran otros y no podía despegarse de la rubia, sin que intentaran llevársela con ideas u ordenes de su padre o de su tío o de quien resultara ser el más listo.
La llegada de Leslie Mc Connery al encontrarse con la pareja de su sobrina, no le era del todo indiferente. Candy se lo presentaba, - Es el padre de mis bebes, tía Leslie. - Ya veo. Mucho gusto. Leslie Mc Connery, - Andrew, William Andrew, supongo que le habían dicho que su sobrina es mi esposa. El rubio trataba de averiguar cómo reaccionaría y no dudo en responder que no lo consideraba su pareja, - Si, más tengo entendido que no se encuentran casados legalmente, créame, es la primera vez que veo a mi sobrina Candy, agradezco que se haya venido a casa. - Se vino con su tío Evander y su tía Bonnie la estaba cuidando, supongo que ya realizan los trámites para darlos de alta.
Leslie bajaba el rostro, sabía eso y no quería mostrar que buscaría que Candy no fuera dada de alta todavía, más el rubio no la dejaba sola, por lo que alargaba la conversación, - Si, supongo, que siendo el padre de sus hijos… - No, siendo mi esposa, aunque no lo sea legalmente, no es culpa de nosotros. William sabía lo que deseaba hacer su tía, provocar a su mujer para decirle que legalmente no podía estar con él, como lo hicieron los Mc Bride, más era evidente que Leslie Mc Connery tenía un plan y parecía no querer dejarla con él.
- Tengo entendido que a mi sobrina la obligaron a casarse… El rubio tomo la mano de Candy besándola frente a ella mostrando el amor que le tenía a lo que respondía, - A los dos nos obligaron, he cierto, más no me siento así para estar con mi mujer, la amo. La tía giro a verlo con una sonrisa suave en su rostro y concluyó. - Se nota. Luego giraba a ver de nuevo a Candy, confirmando lo que ella sabía, - Me dijeron que tuviste una ecografía y que tus bebes se encuentran bien, - Si, así es, Tía Leslie - ¿quieres ir a ver a tu abuelo, Walter? - Si. No lo conozco aún. El rubio se incluía en el paseo de visita. - Debemos ir a ver al viejo Mc Connery, estoy seguro de que no le desagradará saber que tiene un nieto político que lo hará bisabuelo, cariño.
Leslie se cubría la boca ocultando una sonrisa, pues había tenido un coagulo en los vasos sanguíneos del cerebro y la mitad de su cuerpo no le respondía como deseaba, su padre era un roble fuerte e inquebrantable, si le decía que Gerald había ordenado llevarse a Candy, así fuera con nieto político incluido, nadie le quitaba a los Mc Connery nada, tristemente lo sabía por las malas, tanto ella como Gerald lo habían pagado con sangre aprenderlo. Sin embargo, los médicos que estaban atendiendo a Walter Mc Connery no autorizaban a pasar a la habitación a nadie por orden del mismo paciente, al final Candy no podía presentarse con él.
Continuara...
Muchas gracias por continuar leyendo y comentando cada capítulo de esta historia, deseando sea de su agrado,
Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.
Con sincero aprecio,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
