ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

Gerald salía pálido de la habitación de su padre, algunas lagrimas se notaban sostenidas en sus ojos, el pobre viejo estaba angustiado, había enviado a sus hombres a quitar las imágenes de toda su mansión donde apareciera él junto a su esposa o solo, el caso es que no deseaba ser reconocido por su nieta Candy, pues al final sentía que todo se saldría de control y él solo pensaba que lo había hecho por la seguridad de su nieta.

George y Leslie, confirmaban sus vidas con una copa de whiskey en el estudio donde permanecían lejanos a todo el barullo que se formaba por las personas recientemente ingresadas, pues los Mc Bride estaban disfrutando de la preparación que había realizado Candy en esa mansión para atenderlos a ellos personalmente, mientras ella continuaba en su habitación, ella se había estado dando una ducha cuando su mente la llevaba a las noches de pasión de su luna de miel, a las ausencias de Albert por meses y a volver a temer cuando esa mujer lo separaba como si fuera suyo, cuando él aseguraba que no la amaba y que solo habían sido amantes, más en el fondo sentía una inseguridad que no podía soportar, en parte se sentía cómoda con el respaldo tan fuerte de su tía Leslie, pues si William solo estaba con ella por su embarazo, ella no permitiría que le quitaran a sus mellizos, más Albert le aseguraba que no le importaba tanto el legado como ella, ya que su amor se había intensificado conforme lo hizo sufrir en su búsqueda en los Ángeles, California; Miami y hasta en New York, resultando que los tres hombres que la estaban pretendiendo eran sobrinos de él.

- Cariño te vas a poner arrugadita y ya llegaron tus invitados. - ¿mis invitados? Pensé que eran nuestros, al final dijiste que el mayor problema de los Mc Bride es contra los Mc Connery y ahora están en un mismo lugar. - Verás que cuando el viejo Mc Connery sepa que tu abuelo Darach Mc Bride será tu consentido, pedirá a todos sus hombres que lo bajen, te hará una escena de víctima y querrá tus atenciones, al final no tienen otra nieta, mucho menos ahora con la posibilidad de que los hagas bisabuelos. - ¿lo crees? No me ha dejado verlo. William tomaba la toalla y le ayudaba a levantarse de la tina, viendo su cuerpo desnudo completamente, secándola con un abrazo y besado su cuello para llegar hasta el lóbulo de su oreja. - ¡oh! - Cada vez te ves más hermosa, tus senos se han hinchado y los pezones engrandecidos, y eso que apenas llevas menos de seis meses. - de verdad ¿te gustan? - No sé porque, pero me alteran completamente, la tomaba en sus brazos como si no pesara nada para ingresar a la supuesta habitación donde se cambiaría, sin embargo, se pasaba sin detenerse, hasta llegar a la cama y atenderla con besos húmedos que no permitían secarse completamente de su ducha, pues él al verla se había despertado su libido de tal manera que no iba a poder salir a atender a nadie, aun que los estuvieran esperando todos los Mc Bride. - ¡Albe…! No la dejaba finalizar cuando tomaba su boca por asalto aprovechando toda su desnudez la apreciaba con sus manos, su boca y la tendía completa en su lecho, anhelando poseerla, mientras ella se lo permitiera como había dicho el médico, con cuidado y sin que ella se sintiera incomoda, por lo que había estado practicando otras posiciones para no caer encima de su vientre, dándole placer que ella misma aseguraba humedecerse mucho antes de lo acostumbrado al sentirse lista para él la mayor parte del tiempo, sus senos, su cuello y hasta sus axilas se habían vuelto más sensibles de los normal, incluso sus pies, que besaba con tal deseo, activando todas las zonas más inesperadas de la rubia solo por hacerla explotar en su pasión.

Bajara y besar entre sus piernas, gritar extasiada en el limbo de sus sensaciones, la hacía creer que todo ese amor que le había dicho era tan real y tangible como las demostraciones de pasión que él estaba despertando incluso cuando ya estaba listo para salir, se volvía a desnudar para hacerla suya por quinta vez en ese día, contando las tres de la madrugada, la cuarta del amanecer y esa, que ella meditaba en la ducha sin pensar que él se volvería un adicto a ella. - ¡oh Albert! me da miedo que nos escuchen, no estamos en un lugar privado. - Ellos nos obligaron a quedarnos, pues que se aguanten, al final eres mía y soy tuyo, y que tu tía Leslie se de un enfrentamiento con tu tío Evander, les hace falta sacar todo lo que han guardado por años, nosotros no vamos a detenernos solo pro ellos. - ¡ah! ¡ah! ¡ah! ¡ah! ¡ah! ¡ah! - ¡siii! Lo haremos bien preciosa, ya no temes que te deje embarazada de nuevo, así que déjame entrar en ti. - ¡si!

Tras su espalda, se acomodaba para alzar su pierna y poder introducirse con delicadeza, tratando de hacerla sentir amada y ya preparada para que lo recibiera, ella gimió anhelante por como él se introdujo tan lentamente. El vaivén comenzaba tan despacio que sufría el rubio por contenerse, más ella moviendo su cadera le aceleraba los movimientos y él perdía el control ante los jadeos ansiosos de su mujer, para que la poseyera con más intensidad. - ¡oh! ¡oh! ¡oh! ¡oh! ¡siii! ¡siii! ¡siii! Albert danzaba apoyando su peso en un costado de su cadera para entrar y salir de su mujer, sudando por el esfuerzo constante, sin detenerse besando a su vez su cuello y su oreja, sin soltar la pierna de la rubia, mientras la mano que yacía bajo ella, se colaba hasta su seno estirando la punta de su pezón, en un acto que encendía más a su mujer. Y lo provocaba a que el se agitara con solo sus pequeños gritos contenidos al estar yaciendo en una habitación de la mansión Mc Connery, en vez de estar en su hogar en la mansión Andrew.

Mientras que, en el estudio, Johnson continuaba conteniendo en sus brazos a la mujer que hacía tantos años había sido suya, notando que aunque ya fueran mucho mayores, sus caderas estaban más redondas y sus bustos lucían erectos al rosarse con él. - Seguimos siendo nosotros, querida, nada ha cambiado. - ¡oh George! Nunca deje de pensarte, pero me tranquilizaba al sentir que habías rehecho tu vida y te imaginaba con hijos. - Solo contigo los tendría y una hija para mí, es una bendición. Ella cerró los ojos, soltando las lágrimas, el se arrepintió de tocar el tema y de inmediato tomo su boca para borrar los malos recuerdos, no iba a reclamarle que Candy se hala quedado sin su padre todos esos años, él estaba ahí para recuperarlas a las dos y lo haría, así tuviera que robarla de esa mansión, aprovechando que estaban ahí los guardias de William. Ella lo abrazó de su cuello y él no soltaba su boca, para no ponerla triste, por el contrario, sabía donde podía hacerla sentir mejor y estando encerrados en ese estudio, nadie los molestaría.

Continuara...


Gracias por continuar comentando en cada capítulo, como queremos continuar esta historia,

pues tenemos que unirla al Especial Amor Ardiente del mes de Febrero y así cada historia que continuemos estará... en el ambiente cálido que se merece.

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa