ficción

Historias de Albert y Candy

presenta

Quédate Conmigo

Por Mayra Exitosa

En el estudio de la mansión Mc Connery, Johnson la llevaba al sillón cercano, con una habilidad experimentada introducía sus dedos bajo su vestido, ella no le impedía continuar y su mente divagaba a los tristes recuerdos en los que su mundo se vino abajo, recordando en sus brazos cuando había una pequeña de nívea piel con su cabellera obscura tal como la de su padre, la pequeña era hermosa, desde su nacimiento había justificado todo con tal de cuidar de ella, nunca se imaginó que Mc Clister fuera a ser tan desgraciado que luego de aceptar la fortuna con la que se había logrado asociar a su padre, se burlara y quisiera deshacerse de su hija, al no ser suya, la violencia en la que la había tomado marcando su cuerpo a golpes por haberse entregado a un don nadie antes y darle una hija bastarda que él había aceptado otorgara su apellido de renombre para cubrirla, no incluía que Leslie fuera tratada como princesa, por lo que le rompía las prendas y la poseía brutalmente luego de que su hija tenía apenas tres meses, este con la sabanas tomaba el cuello de Leslie para violarla por derecho al ser su marido y que no le permitiera hacerla suya, ya que en el fondo seguía recordando al padre de su hija, " escúchame bien, Leslie, desde ahora y para siempre serás mía y no te dejare que busques a ese imbécil, tu hija lleva mi nombre y no permitiré que la alejes de mi vista, es mía al igual que tú me perteneces"

Walter había hecho un negocio con los Mc Clister con el fin de esconder el nacimiento de su nieta y protegerla, logrando casarla de manera discreta con el mayor de los herederos, con la finalidad de hacerlo socio, más su obligación hizo que este mostrara su malos hábitos ocultos con las mujeres, al tratarlas como mujerzuelas, por lo que cuando Walter fue a ver a su nieta y notar que Leslie estaba con el cuello morado, al igual que poseía golpes en el rostro, el viejo Mc Connery, tomo acciones con una venganza desmedida, logrando dejar viuda a su hija, para luego proteger de otra forma a su nieta, alejándola de ellos y dejándola ante el mundo como fallecida.

- ¡Lissy! ¡oh mi cielo! no puedo contenerme más. Johnson invadía su cuerpo besándola y haciendo que ella regresara de sus pensamientos, para ver el rostro del hombre que tanto había amado, al que le dio una hija y ahora volvía a su vida para entregarse de nuevo a él luego de tantos años. Johnson abría su pantalón ocultándose entre sus piernas, logrando anclarse en ella y esta al recibirlo lo sentía mucho más enorme y de nuevo, luego de tantos años de no sentirse a amada, sufría un lapso de la intrusión del hombre al que mostraba que no había estado con nadie durante tantos años. - ¡lo siento amor! - ¡George! ¡si! - Prometo que no te lastimaré, es solo que… - ¡no importa! ¡te deseo!

Eso fue suficiente para que Johnson comenzara a moverse dentro de la mujer que había amado por tanto tiempo y por la que había olvidado que el amor existía entre sus piernas, poseyéndola como lo hacía en esos momentos, al sentir que de nuevo ella estaba siendo suya y que durante un largo tiempo ambos se habían olvidado de esa pasión que siempre habían guardado oculta solo para ellos.

De pronto Leslie giraba su cuerpo encima de él, al notar que no se dejaba caer para no lastimarla y era ella quien danzaba brindándole confianza para poder avanzar con mayor seguridad, luego de ese dolor que sintió al no estar acostumbrada a tener a un hombre que la amara. - ¡oh Lissy! ¡mi Lissy! - ¡si, George! Solo tuya, nunca de nadie más, nunca más. El llanto emocionado de su mujer le daba la seguridad de que siempre lo había amado y que era correspondido a pesar de tantos años separados. El pelinegro se alzaba con ella encima y sentado en el sillón, con amabas manos sujetando su trasero, lo hacia sumar una velocidad a la que ansiaba arremeter en ella, haciendo que el cuerpo de Leslie pudiera sentir el rose que provocaba una excitación mucho mayor de su cuerpo, logrando que su grito se ahogara en la boca de su amado, al hacerla explotar en un clímax que tanto necesitaba, ansiaba y anhelaba desde hacía tantos años, que había olvidado lo que se sentía ser mujer, ser apasionada y tener al hombre que siempre había deseado de nuevo entre sus piernas. El pelinegro al ver que ella quedaba lacia y agotada, la recostaba para ser él quien volviera a las arremetidas con una velocidad que la misma humedad de su cuerpo le brindaba y este podía gozar de un placer ineludible que lo envolvía de una forma que no había sentido en muchos años, hasta dejarse derramar dentro e ella, con espasmos prolongados que hacían que ella reviviera y gozara un segundo clímax junto al hombre que siempre había amado.

- ¡oh cariño! Te iras conmigo, no podemos continuar separados un día más, tu padre y tu hermano lo entenderán, te juro que puedo darte la vida a la que estas acostumbrada, lo juro y juntos volveremos a ser felices, desapareceremos del mundo si lo deseas y no volveré a Escocia ni a tu familia jamás, pero tú tampoco estarás dispuesta a seguir obligada a bailar el son que ellos decidan. - ¡George! ¡te amo tanto! - Y yo a ti, querida, con todo mi ser.

El sonido del celular insistente, hacia que George tomara el dispositivo, viendo el enésimo mensaje de Stear asegurando que ya estaba cerca de la casa de los Mc Bride, este incomodo por todavía estar dentro de su mujer, y tener que devolver el mensaje, enfurecido por la interrupción, por lo que el joven había sido tan inoportuno, enviaba en respuesta la imagen de Albert y Candy el día de su boda, logrando así hacer una sonrisa satisfecha, al imaginar el rostro del mayor de los Cornwall al recibir esa imagen, que debía Habérselas mostrado a cada uno de sus sobrinos, pues aunque Candy estaba sin documentos oficiales, era su hija y ese al igual que todos no podían acercarse a ella, pues estaba con su marido y nadie, absolutamente nadie podía acercarse a su princesa, ahora siendo la mujer de William Andrew, por muy Cornwall que este fuera.

- ¿qué haces George? - Aclarando un asunto pendiente, soy el hombre más feliz del mundo, mi mujer esta de nuevo conmigo. - ¡oh George! No había sido tan feliz desde el nacimiento de nuestra pequeña, se parecía tanto a ti. - ¿a mí? - Si, su melena negra y su piel tan blanca como la tuya, era hermosa. - ¿era? - En el accidente de Mc Clister, la mató al habérsela llevado, sabía que nunca te dejaría de amar y… - Lissy, el cuerpo no estaba dentro del auto, nuestra hija esta con vida, en alguna parte, pensé que Candy era nuestra hija, cariño. - ¿Candy?, ¡oh no! ella es la hija de mi hermano, se parece a ese tío suyo, Evander Mc Bride, que pretende quitársela a mi hermano, adoptándola, como si pudiera, Gerald esta por llegar y no permitirá que nada ni nadie toque a su hija, cuando el mismo planeo casarla con William Andrew para que este la alejara de todo el mundo y nadie pudiera acceder a estar cerca de ella o lastimarla, es muy listo, además será abuelo pronto.

El rostro del pelinegro era de incredulidad algo que de nuevo se sentía apabullado por toda esa información esclarecedora, miraba a su mujer como se ponía las prendas que el con habilidad le había arrebatado, para acomodarse el vestido y que fueran conversando como dos amantes consumados que se entregaban a la pasión de manera incógnita, ahora le dijera que su hija era muy parecida él y no era la rubia con la que se había casado William, sino otra más que ella creía haber perdido y que alguien sabía que no lo estaba, por lo que esa investigación, pronto saldría a la luz para dar con el paradero de su pequeña hija.

Continuara...


Gracias por continuar comentando en cada capítulo, como queremos continuar esta historia, felicitando a quien cumple años hoy

además, cada historia que continuemos dependerá de los comentarios que reciba para seguirla continuando.

Agradecida también por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Con sincero aprecio,

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa