Había acordado con Chöchö que tenían que borrar los números de los respectivos teléfonos, tenían que dejar de seguirse y hacer como si nada de eso hubiese pasado, por el bienestar de los dos. Pero Sumire fue la única que lo había cumplido, Chou no tuvo el corazón de hacer esa acción, aunque fuese por el bienestar de Sarada.
La semana había llegado a su fin, ella tuvo que encargarse de Kawaki nuevamente, cuidándolo, estando al pendiente de sus ataques de pánico y la ansiedad del abandono, fue una acción que no le pesó, porque estaba tomando responsabilidad de sus errores. Pero cuando lo vio salir sin decir nada, supo que iba en su búsqueda, quiso ir, pero Chigo la detuvo en el camino.
—¿No aprendiste?—Le dijo regañándola—Sí él te necesita, te lo hará saber
Sumire suspiró, y se recostó en la barra.
—¿Me puede ayudar?
—Perdone, perdone, una disculpa por mi distracción. Le regalo una galleta como disculpa, dígame ¿En qué puedo servir?
—Sí, quiero un caldo de camarón
—Lo siento señor, con toda la pena del mundo, no tenemos esa especialidad aquí
—¿Y no puede prepararlo? Me habían dicho que tenían eso
—Solo es aguachile lo que tenemos, le pido nuevamente una disculpa
Estaba a punto de responder que buscaría los ingredientes cuando Chigo se metió—Con gusto podemos llevarle el aguachile a la mesa si es lo que desea, o una michelada de camarón, pero mi compañera le explicó que no contamos con eso que desea, si gusta sentarse enseguida le llevaremos el platillo, o existe la opción de que revise el menú ¿Qué es lo que desea hacer?
La persona se retiró de ahí molesta, maldiciendo la pésima atención
—No puedes complacer a todos, ni hacer que el mundo gire alrededor de sus deseos
Sumire se sintió mal, odiaba esa creciente necesidad de dar más de lo que no podía, siempre obligándose, olvidándose de ella misma por el bienestar de los demás.
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—Ay, ay, ay, vieras como duele que me pregunten por ahí, que, si como he estado, ahora que terminamos, me da un chingo de güite y no se disimular—Observaba a Kawaki gritando
—¿No sé supone que están juntos?—Preguntó Ada, señalando a Sumire
—no lo reconozco—Le confesó a Ada un poco preocupada, la culpa no la dejaba dormir
—¡Ay ay ay, me duele tanto! ¡Ya pagué con llanto no haber sido un santo, pero no te apiadas de mí!
—De verdad, creaste un monstruo—Le dijo Chigo, viendo como lloraba Kawaki, abrazando a Iwabee, quería hacer sentir mal a Sumire, que recapacitara en sus acciones, pero no podía ser tan cruel
—Me siento terrible con lo que hice, de verdad no debí meterme, deseo pronto encontrar una solución
—Sum sum, deja de maternarlo, no es tu deber andar tras él, no es un niño pequeño—Le dijo Chigo tratando de aminorar la culpa, odiándose a sí misma por sus comentarios hirientes—Te has desvivido por Kawaki ¿Dónde quedas tú, reina? Si lo habías dejado ir ¿Por qué ahora? ¿Es que quieres quedarte en ese papel toda tu vida?
—No entiendo porque haces que me sienta como si lo que le brindara no fuera suficiente o estuviese errado
—Tiene razón—Dijo Ada—Déjalo, el dolor es el único recuerdo que le queda de Sarada, no se lo quites
Sumire omitió los comentarios que le hacían y se acercó a él, sentándose, observándolo. Ella había causado el sufrimiento de él, ella era la única culpable y tenía que enmendarlo.
—¡Ay, ay , ay, ay, ay! Me duele tanto, y ahora estoy cantando mis penas contando, pa ver quien se apiada de mí—Volteó a ver a Sumire—No debí corresponderte—Le dijo, con la voz cortada—No debí hacerlo—Se levantó de ahí, dejándola con la disculpa a medio escupir
Sumire miro a Chigo, e intento poner una sonrisa pero su preocupación la delataba, ella no debió interferir en su proceso de separación, y todo por una relación que ya no existe, se maldijo a si misma, había perdido a Kawaki, había perdido a Araya, ¿Ahora qué?
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Los cuidados ofrecidos no fueron una carga durante los siguientes meses, no podía diferenciar la línea delgada de una obligación y el placer de servir, pero sabía que podía estar más complaciente de lo normal; en un abrir y cerrar de ojos estaban juntos, poco fue que notaron el momento en que ambos lo eligieron, solo se acostumbraron a la presencia del uno con el otro, pero esta vez las diferencias tomaban parte del desenlace, compartían pocos momentos en pareja, dándose cuenta que el espacio para sus actividades abarcaba por totalidad su tiempo, era distinto, el caos se había esfumado, no necesitaban permisos, ni aprobación, simplemente fluían en su crecimiento, como compañeros, pero Sumire tenía una visión caótica, la paranoia la acechaba, creyendo que las compensaciones de Kawaki lo rebasarían en cualquier momento, que su complacencia hacia ella sería la misma que no soportaría, y en cualquier momento atacaría, él no solía ser así y eso le preocupaba.
—¿Podrías ser más gentil con los clíentes?—Lo regañó
—Lo lamento, no vi mi error—Mencionó cerrando su libro y poniendo más atención a las mesas
Si anteriormente le dijera eso reaccionaría de un modo desinteresado, y le pediría que ella hiciera las cosas. Tal vez Sumire extrañaba ese caos, de tenerlo bajo control, y no este lado de sacarle la vuelta a las cosas.
—¿No lo notas raro?—Fue directamente con Chigo, que se encargaba de la cocina
—Mmm ¿De quien hablas?—Mencionó observando a Iwabee
—De Kawaki…ha estado más pensativo
—Probablemente tenga otra crisis acerca de su tesis—Dijo, cansada de despertarse en la madrugada a realizar análisis comparativos
—¿Por qué esta tan complaciente conmigo?—Se pregunto en voz alta—Digo, no creas que espero que leas mentes, pero sé que tendrás una respuesta para mí—Chigo la miro con cansancio—No, quise molestarte, lo siento
—No, solo digo que yo no tengo las respuestas ¿Por qué no vas ahí y averiguas directamente con él que es lo que le pasa?
Se fue, quería hacerlo, ir y solo preguntarle sus dudas, pero no quería hacerlo, era cierto que estaba complaciente con ella pero también estaba gruñón, y cuando eso sucedía era mejor no hablar con él, pero una parte de ella extrañaba aquellas interminables peleas, necesitaba que él le prometiera cosas que a la larga no cumpliría manteniéndola en ilusiones vagas, pero ese era uno de los problemas, él prometía pocas cosas, y ahora las cumplía, ¿Acaso ella no quería eso?
Había dejado de tener inseguridades respecto a Sarada, sabía que Kawaki no la buscaría, y esperaba que no lo hiciera pero por su actitud…¿Acaso eso era lo que escondía? ¿Él la buscó?
—Me mandó un mensaje Shinki—Se acercó casual, como si el conflicto en su mente no la estuviese rebasando— nuevamente quiere salir, que amable de su parte ¿No?—dijo riéndose—probablemente le diga que sí
—Deberías salir con él—Le respondió sin despegar la vista de su libro—probablemente se aburra y te deje en paz—La respuesta la desconcertó, ¿Él le proponía aceptar la salida pese a que sabía sus intenciones? No, era una trampa…
—¿Por qué tendría que aburrirse? ¿Crees que soy aburrida?
—No lo creo—Sumire colocó una sonrisa ante la serenidad de Kawaki, no notando la crisis en la que se encontraba inmerso, había noches en que no podía dormir debido a comentarios de sus amigos, estaba enfadado, y estaba consciente de que Sumire no tendría que llevar todo el peso de ese enojo— pero ¿De qué le hablaras? ¿De nuestra relación? ¿De tu trabajo? ¿Qué cosas nuevas tienes para contar?—Escupió su crisis
Había días en que le reprochaban con intensidad de que se había enamorado del beso de la peda, y que en tres meses no podía estar enculadisimo de alguien, habían minimizado su sentir, que ahora tenía tanto dentro de sí que no sabía como sacarlo. La presión que habían ejercido con él para que no hablara con ella fue lo suficiente para que sintiera pena sobre su sentir, y pensó que Sumire lo comprendería, pero no quiso planteárselo de esa manera, estaba arrepentido, observado como se lo tomaba y ver el momento adecuado para intervenir.
Se sentó en el sofá desbloqueando un nuevo miedo, había caído en un vacío. ¿Ahora que cosas le gustaban? ¿Cuándo salía con alguien de que se podía hablar? Había olvidado las cosas que le gustaban, las actividades que podía hacer para ella y no para otros.
—Me tengo que ir
Salió a un lugar seguro, tratando de meditar la pregunta, ¿Qué le había querido decir?
Tenía ganas de llorar, de recordar su relación con Araya, ¿Cómo se habían enamorado? ¿Qué cosas solían decirse?
La duda se instaló durante un periodo largo en su sistema, afecto de una manera significativa su ser que al mirarse en el espejo no podía reconocerse, ¿Qué era Sumire? ¿Quién era? ¿A qué se había dedicado gran parte de su vida?
Trataba de encontrarse a sí misma, ¿Qué le gustaba hacer? ¿A quién quería tener?
Empezaba a platicar más con los clientes, queriendo reconocer las temáticas que la hacían interesantes, pero no le funcionaba, no les podía seguir el hilo, y empezaba a tocar fondo, no había conocido este sentido de despropósito.
—Hola, bonita, ¿Me pasarías tu número?—Le dijo
—No tengo permitido interactuar con el cliente de ese modo—Le dijo de forma cortes, ante la mirada de Kawaki, no decía nada, sus gestos eran relajados, pero lo que le había dicho la había jodido
—Vamos, prometo no decirlo—Decía insistente, ella miraba a Kawaki esperando que este entrara a su rescate
—Por favor, estoy tratando de ser lo más ética posible, déjeme hacer mi trabajo, podría tomarle su orden si usted…
Chigo observó la situación, nuevamente Sumire trataría de ser complaciente con las personas, iba en camino a su rescate
—La ética y lo hermosa que eres no pueden ir de la mano, vamos, ¿Por qué no eres una niña mala durante un rato? Será nuestro secreto, salgamos de aquí, te mostraré lugares poco éticos en los que podamos estar
—¿A sí?—Preguntó—¿Y de que hablaremos? ¿De cómo mi ex novio está en todos lados de mí? ¿De cómo no puedo tener una conversación sin meterlo a él? ¡Dime, ¿Te gustaría eso?!, ¿O para que quieres mi número? ¿Quieres conocerme? ¿Saber cómo me he desvivido por las demás personas olvidándome de mí misma? ¿Quieres mis números? Pues veintidós, son los años que tengo, veinte años desde que me abandonaron mis padres, diez desde que me adoptaron, ¿quieres más números? ¿Quieres más información?
Chigo estaba escuchando todo lo que decía Sumire—¡Estas loca!—Le dijo alejándose
—Aprende a aceptar un no por respuesta, machito—Le respondió Chigo, llevándose a Sumire a otro lado, mirando a Kawaki con enojo por no hacer algo
Chigo se preocupaba por ella, admitía que le daba cierto gusto ver como las personas tocaban fondo sufriendo por problemas de primer mundo y se retorcían ante eso con pocas soluciones a sus conflictos, pero Sumire era distinta, tenía un corazón de pollo, que sí podía evitar que lo lastimaran ella lo hacía.
—¿Qué pasa?—Sumiré negó—Nena, puedes contármelo
—No es nada, lamento abrumarte con todo esto—Dijo con tristeza, sintiéndose mal por ella misma, Chigo le dio esa mirada y tomó sus manos en señal de que estaba presente para ella—dime, ¿Qué tengo de interesante?
Ahí estaba el conflicto por encontrarse a si misma después de tanto tiempo sin cuestionar sus acciones, ya era hora de que marcara un límite.
—¿Por qué preguntas? ¿De dónde sacaste eso?
—Creo que tienes razón, me he desvivido para las demás personas ¿Dónde quede yo? ¿Qué me gusta Chigo? No sé qué me gusta…no se cual canción es mi favorita, o sí solo soy un robot al que programaron para complacer a cualquiera que se le ponga enfrente
—Ven cariño—Le dijo, tierna—Vamos a encontrar tiempo para ti
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Estaban en el bosque, Chigo solía ir con frecuencia a los círculos de mujeres, era un lugar privado y un ambiente que transmitía paz, aquí podrías sanar espiritualmente, permitirte ser tú sin miedo al juicio, permitirte gritar, llorar, reír o gemir, no había otro escenario que Sumire necesitara, requería desintoxicarse finalmente de aquellas conexiones que la jalaban hasta el abismo, haciendo que ella quedara en ese agujero, y Chigo pensó que su amiga tendría que salir de aquel lugar que ella misma cavo pero con su esfuerzo, dejando de cargar la culpa en la espalda y el peso del cuidado con otros.
Por su lado Sumire se sentía rara utilizando un vestido tan blanco, que dejaba ver su piel a través de, respiraba el olor a pino, y podía sentir la tierra bajo sus pies. Las chicas tocaban los Bongos, mientras soltaban cantos que parecían gemidos. En ningún final alternativo se imaginaba de esta forma, ella solía cubrirse, sentía vergüenza de que la observaran, aunque nadie lo hacía, pero la exposición hacia que el temor se apoderara de ella. Simplemente no podía realizar todo lo que estaban haciendo ellas, no era parte de su personalidad, no era lo que ella buscaba, estar semi desnuda en un bosque, ¿Qué dirían sus tutoras acerca de este comportamiento? No quería imaginárselo, ella siempre había sido la niña buena, negando la maldad que existía en ella.
Veía a Chigo y bajo la influencia de los hongos admiraba como se movía libre, ella también había comido uno, pero solo se quedaba ahí, observando el vestido, sus manos, su piel, y que cada vez más los árboles iban creciendo, no debería pensar en las consecuencias, solo debía dejarse llevar, nadie sabría de sus acciones, no existiría un castigo.
Te puedes volver adicto a un cierto tipo de tristeza, es igual que resignarse al fin, siempre al fin, así que cuando descubrimos que no podríamos darle sentido, bueno, dijiste que aún podíamos ser amigos, pero admito que me alegré de que haya terminado
—Pero no tenías que aislarme, hacer como si nunca hubiese pasado, y que no fuimos nada y ni siquiera necesito tu amor, pero me tratas como un extraño y eso se siente tan duro—Cantó alto, o al menos eso fue lo que sintió, se dejó caer en la tierra moviendo los pies y las manos, y echándosela encima
Pero ya no quiero vivir de esa manera, leyendo cada palabra que dices…
La canción se hacía presente cada vez más, retumbando en su cabeza, nuevamente empezó a echarse más y más tierra, las chicas observaron su acción y contribuyeron a la causa, empezaron a llenarle de tierra el cuerpo, ella movía la cabeza y los labios perdida, pero no decía nada, las chicas empezaban a bailar alrededor de ella.
Sumire estaba dentro de su cabeza, sintiendo la tierra penetrar dentro de ella, volviéndose una sola, sentía que de su boca empezaban a salir tallos y que echaba raíz, quería volar, pero algo la tenía atada, las plantas empezaron a crecer, saliendo flores de ella, y solo podía observar el vuelo de estas.
Cuando regresaba en sí, su cuerpo se sentía pesado, quería levantarse, pero no podía, empezaba a gritar y luchaba por salir, movía las manos, quitándose la tierra, empezaba a gritar, y a llorar, se imaginó su vida, viéndose a sí misma retenida por los deseos de los demás, complaciendo cada que podía, olvidándose de ella. Subirse al pedestal de la hija perfecta era cada vez más difícil, tenía que ser la niña buena que la familia adopto, para que no se arrepintieran de su elección, tenía que ser la amiga que siempre estuviese sin importar que, por el miedo al abandono, la amante que se desvivía para que no le faltase nada…con la que los hombres quisieran formar una familia y quedarse con ella.
Sintió otra canción emanando de ella, algo que la hizo querer abrir los ojos
Me mentí a mí misma, ¿Cómo iba a saberlo? Te dije que era un problema, tú sabes que no soy buena
Se levantó de ahí, encontrando ese punto, ese ritmo, y se unió al baile con las demás, esta vez tarareando la canción, sintiéndola dentro de ella.
Acamparon ahí, bajo las estrellas, se cuestionó todo dentro de ella, no dejaba de llorar, y Chigo no soltaba su mano, estaba ahí, acompañándola, sabía que tarde o temprano estallaría, pero no pensó que el detonante hubiese sido Kawaki. Ella sabía que Sumire no lo dejaría, podría levantarse de esto, pero los lazos no los mandaría a la ver/ga tan fácilmente, y se preguntó si eso sería lo correcto. ¿Podrían superarlo?
Después de varias semanas, cuando volvieron a verse, Sumire saltó a los brazos de él y le dio un beso, el último beso, Kawaki se sorprendió—Esta bien—Le dijo Sumire, pegando su frente con la de él—Esta bien
Kawaki no entendía nada de lo que estaba sucediendo
—Sé que nos cuidaremos…y que estaremos bien, no importa si no estamos juntos
La idea del abandono cruzó por su mente, temió nuevamente, esa sensación que ya lo destruyó una vez…la recordó como si fuese ayer, era un día así, nublado, cuando Sumire había tomado la decisión de terminar la relación y había caído en un limbo de incógnitas que no tenían respuestas.
Ella le colocó un ojo de venado en su mano, con un lazo rojo—Sé que te protegerá—Le dijo—Pero no puedo continuar con esto…me han dañado profundo tus palabras, me he perdido en una relación conmigo misma, no supe donde quedé y tengo que encontrarme—Ahí estaba esa decisión en ella que sorprendió a ambos—Estaré aquí a tu lado—Cerró la mano de Kawaki, haciendo que apretara el amuleto
Chigo la estaba esperando, cuando Sumire tomó su mano, supo que la decisión era la correcta. Sí algún día, ellos estaban destinados a estar, lo estarían, aunque les tome un proceso de maduración largo. Esperaba que el espacio y que el tiempo sanaran las viejas heridas.
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Todos habían sido pacientes con ella, se reían cuando intentaba soltar maldiciones, y no sabía que palabras utilizar, Kawaki fue un gran apoyo para ella, completaba sus frases, compartían risas, esta ruptura les resultó mejor de lo que podían esperar y la alianza que ya estaba establecida los hacía resplandecer, disminuyendo la tensión entre el grupo.
—Hijo de…—Dijo Sumire
—la chin/gada—Le completó Kawaki, sin despegar la vista del libro
—¿No puedes tratar bien a los clientes? ¿Tienes que estar con esa actitud arrogante y estúpida?—Le estaba reclamando
—Sí no te gusta—Le dijo, Sumire saboreaba las palabras que le diría "hazlo tú"—Me iré a contabilidad
Se retiró de ahí sin hacer más líos, dejando a Sumire estupefacta
—¿Me quieres ver la cara de estúpida?—Le dijo— ¿No limpiarás tu desorden?—Le dijo, señalando los libros, este se regresó de mala gana y se los llevó a otro lado
Ambos habían tenido su cambio, Kawaki cantaba las canciones que negaba, se había reconciliado con su pasado o eso es lo que pensaba. Él odiaba utilizar aquellas prendas que consideraba para pobres, shorts anchos, camisas flojas, pantalones por debajo de la cadera al igual que aquellos accesorios que le recordaban de dónde venía, fingía ser alguien que no estaba en la misma categoría que aquellas personas, utilizaba palabras rimbombantes para parecer intelectual y que era superior, pero finalmente había venido aquella tan esperada reconciliación con que venía del barrio, y que esperaba no regresar, pero no podía negarlo, él había crecido entre esa gente, y aprendió a sobrevivir, no porque utilizara otro tipo de ropa o lenguaje técnico podría negar los aprendizajes que le sirvieron para subsistir.
—A mis compas bien artos traigo ya, me dicen wey ya la tienes que superar ¡PERO YO NO PUEDO! Pa ser sinceros yo ni quiero, mejor su recuerdo me lo bebo, los tragos me saben mejor así
—Estaba pensando en llamarte yo te miro por todas partes—Dijo Ada, con su tono apagado
Y Sumire finalmente podía verlo como una persona que no necesitaba sus cuidados, que merecía sufrir y sobrellevar el dolor a su manera, sin importar que fuese poniéndose ebrio
—¡Y si me llamas contesto, aunque nunca va a pasar eso! Ya mejor ni te molesto, porque sé que vuelvo a joderlo ¡Ahuevo que vuelvo a joderlo!—Cantaron juntos
—¡Ya cállese compadre!—Le dijo Iwabee
—¿Cómo podías tolerarlo?—Le preguntaron a Sumire
—Ni pu/ta idea—dijo riendo
—Sentimental yo me pongo siempre me acuerdo de ti—Cantó con Kawaki
—Yo siempre me acuerdo de ti—Le cantó de regresó
—¿De verdad tuvimos que venir a este lugar corriente?—Mencionó Deepa, sacando su clasismo a flote
—Debo entender que no te volveré a ver, olvidarme de ti no voy a poder, me pregunto ahora que voy a hacer, si te acabo de perder—Cantó Kawaki, con más energía de lo normal
—¿Tenemos que escucharlo?—Mencionó Garashi
—Calma, se apagó la llama, se va muriendo mi alma, mi corazón te reclama… quisiera ser más fuerte yo no quería perderte, pero así es mi suerte—Cantó más fuerte, haciéndolos enojar
—Incluso está el concurso de freestyle—Le dijo Kyohö, con su cara aburrida—Que raro… los martes a las 7, ¿Coincidencia de que sea en tu hora de descanso?
Kawaki sonrió—¿Nos hiciste cubrirte solo para venir a ver a weyes gritándose ma/madas?—Le cuestionó Chigo
Kawaki se dejó caer de hombros, empezó a beber un poco más, necesitaba distraerse, como casi todos los fines de semana, era una etapa que decía que superaría en cuanto terminara su tesis de posgrado, sólo que esta vez era distinto, porque había asistido en martes.
—Esa—Señaló Kawaki—Esa es mi canción
Ya bajé Tinder en mi celular y subí una foto pa que le dé match, una que este buena y me ayude a olvidarla
—No seas ridículo—Le dijo Sumire—Todo lo que tenga que ver con alcohol tiene que ver contigo
—No estes celosa reina, ya abra una canción que cante para ti—Le dijo Chigo, bromeando cruelmente
—Pícate la cola—Le dijo Sumire y todos rieron
Las cosas se sentían como antes de sus múltiples rupturas y peleas, donde todos pudieran bromear sobre cosas estúpidas, reclamarse por cosas que no hacían bien o simplemente salir a divertirse.
—Oigan ¿Creen que esa rubia me haga caso?—Señaló Iwabee a Inojin, viendo como bailaba con Chöu
—No es mujer
—¿Cómo no va a ser mujer?—Reclamó
—Puede que sea no binario—Mencionó Chigo
—¿De verdad Chigo, tienes que traer tus cosas aquí?
—¿Qué cosas Deepa? ¡Solo acepta que eres un machito retrograda que niega las identidades!
—Lo soy—Dijo con una sonrisa arrogante, Chigo entornó los ojos
—Repítanme una vez más porque invitamos a este—Dijo Chigo malhumorada
—De hecho, no lo invitamos, el pen/dejo se coló—Mencionó Sumire
—Sum Sum no tienes por qué tratarme así—Dijo coqueteando con ella—una señorita no habla de ese modo
—Basta—Le dijo Kawaki, intimidándolo
—No tienes que defenderla, ya no están juntos, ya podemos ir a co/ger Sumsum, digo puedo hablarte así si prefieres lo vulgar—Miro a Kawaki con una sonrisa cínica
—Por esa razón te mandamos a la mi/erda—Le dijo Kawaki—Eres un pu/to grano en el culo
—Vamos chicos—Mencionó Kyohö—Solo queremos distraernos del trabajo ¿Son bromas no es así?
—Iré a ver que consigo—Dijo, levantándose de ahí, Garashi se fue con él
—Que pesados—Dijo Chigo
—A la próxima vez hay que hablar de nuestros movimientos en voz baja—Buntan se animó a participar en la conversación, había estado demasiado ocupada mandando textos
—¿Qué estás haciendo?—Le dijo Chigo, quitándole el teléfono—Se supone que no debemos utilizarlos
—No, tengo que hablar con Shizuma o no sabrá donde estamos
—¿Lo invitaste?—Preguntó Ada entornando los ojos, al igual que todos en la mesa
—¿Qué tiene de malo? Ella cargaba el novio a todos lados—Señaló a Sumire y a Kawaki
—¿Acaso le tienes que pedir permiso siempre?—Le dijo Chigo
—No me vengas con esas porquerías—Se defendió
—Ayer salimos las 4—Señaló a Sumire—Y era una cita de chicas, claramente dijimos sin novio
—Es que estaba solito—Mencionó
—¿De verdad no existe un día donde podamos salir así sin pareja?—Mencionó Kyohö
—Perrio' lo dices porque no has tenido pareja—Le reclamó Buntan—¡Ya! No me vean así, es la última vez que lo invito
—¿Por qué no le dices que estas comiendo mierda y lo mandas a la ver/ga?—Dijo Kawaki
—¿Cómo haré eso si ya le supliqué que viniera?
—Tal vez debemos darle una oportunidad—Dijo Sumire, y negó inmediatamente—pienso en los sentimientos de él, debe ser…
—A la mi/erda—Dijo Kyohö—Tenemos que establecer acuerdos en las salidas, primero, el teléfono, segundo las parejas, tercero el alcohol—Mencionó mirando a Kawaki—cuarto, la psicología—Miro a Chigo—¿Podemos reducir nuestra sinceridad a un 70%?
—Las máscaras—Mencionó Sumire—Deja de tapar la mitad de tu rostro, ¿No confías en nosotros?
—Sabes porque lo hago—Esta vez todos estaban interesados en oír la historia
—Yo no sé—dijo Ada
Kyohö estaba incomodo con la mirada acechadora que le daban todos—Les dije que estuve en la cárcel cuando me contrataron
—Pero no nos dijiste porque—Dijo Buntan—Y RH no cuenta—Vio a Sumire
—Porque una chica me acusó de acosarla
—¿A quién?—Sumire golpeó el pie de Ada, esta estaba sonriendo, ansiosa por escuchar la historia
Kyohö agacho la mirada negando—Decían que era demasiado feo para estar a la vista del público y que debería esconderme en una máscara así sería menos horrible a la vista de todas
—¿Y?—Preguntó Kawaki
—¿Cómo qué Y?
—La mayoría de las personas piensan eso de los hombres—Iwabee le respondió a Chigo de manera natural, como si fuese obvio
—Ay no, el señor cara de niño pijo lo dice ¿Olvidaste el clasismo de la gente?
Sumire tocó la mano de Kyohö, este se intentó quitar la máscara, pero Deepa llegó con Garashi, burlándose
—Descubrimos que tu chica es un chico—Mencionaron con burla hacía Iwabee—Maldito maricón, ¿Te gusta que te la metan por atrás o por delante?
Voltearon a la mesa donde se encontraban
Pero tú, no me has olvidao', no me has olvidao', no me has olvidao' ya no te quiero como antes, me rompiste, pero solo en parte'
Kawaki tuvo que parpadear varias veces para reconocer a Chöu, espero esa acción que le indicara donde estaba Sarada y ahí la vio, bailando, ante esa mirada de desaprobación de Chöu.
—Que mie/rda—El primer instinto que tuvo fue salir de la mesa sin dar explicaciones
—¿A dónde va?—preguntó Deepa
Sumire vio a la chica de piel obscura y atuendos llamativos, supo que Sarada estaba aquí, tomó la mano de Chigo, queriendo sentir apoyo, le confesó que tal vez era hora de revelar el secreto, no podía tener más silencios incomodos entre ella y Kawaki, y suponía que era debido a que no había sido honesta, se estuvo preparando en caso de que él la aborreciera, y acepto que estaba bien, que había cometido un error y que merecía aquello que él decidiera.
Buscaron con la mirada a Kawaki pero no lo localizaban, Sumire se levantó en su búsqueda, en el baño, en los rincones, pero no daba, intento marcarle pero se detuvo. Vio a Sarada bailándole a esa persona que decían que era chica y a Kawaki viendo inseguro… imaginó lo que estaba sintiendo, y aquellos sentimientos de protección venían a ella, ¿Él sería capaz de verla con otro? Había pasado tiempo, y él no cedía en olvidarla
Estaba decidida, él no se merecía sufrir así por ella, porque ella también había jugado con él. Él tenía la idea de que habían terminado por su culpa, porque la había besado, y esa culpa no podía soltarla, ya era hora de aclararle que no era su culpa, que Sarada no era la paloma blanca que no hacía nada más que invadir sus pensamientos y de hundirlo en el fondo.
Kawaki no debería sufrir así, y ella se conflictuó porque…era demasiado pronto para cargar con el odio de él, las cosas en el grupo se sentían como antes, las alianzas estaban y ¿tan pronto tendría que renunciar? Negó, huyendo al baño, lavándose las manos repetidamente, acomodándose el cabello, ¿de verdad dejaría tranquilo a Kawaki? ¿Qué pasaría si Sarada le rompía el corazón y ella no estaba ahí porque él se encontraba odiándola?
Se miro nuevamente al espejo, dando con ellos en un rincón, hablando, él sonreía mientras ella hablaba, sus ojos se cristalizaron, ella no merecía esa sonrisa, no merecía que Kawaki siguiera pensando en la relación después de meses, si Sumire iba a pagar las consecuencias, quería arrebatarle ese poder a Sarada, por tanto tiempo paso como aquel romance efimero que le cambio la vida a Kawaki, pero ya no más, intento acercarse, pero…no, esa no era ella, eran sus manías pasadas apoderándose, era la maldad a la que tanto temía, la envidia aparecía…Salió corriendo antes de poder hacer algo, chocando con Ada
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—Sí…se fue con Suigetsu—Dijo Ada colgando con Denki—No deberías…
Observó la mirada determinada de Sumire, cediendo ante los deseos de ella, buscaron a Chigo antes de partir.
—No creo que sea el momento indicado de decirle—Mencionó Ada preocupada—Sum—Veía la velocidad en la que manejaba
—¿Por qué ahora? ¿De repente? Nena, ¿Te ocurre algo?
—¿No es mejor que él hable con Sarada? ¿Se fue con ella, no?—Ada intervenía temerosa de las consecuencias
—¿Kawaki se fue con Sarada? ¿Vas en su búsqueda Sumire? ¿No habíamos pasado ya por esto?
—Solo quiero decirle la verdad…solo—Estaba llorando—Él no merece estar sufriendo por ella, ella es un monstruo ¿sabes? Él piensa que tuvo la culpa de que Sarada rompiera con él porque nos besamos
—Lo sé…
—Y no es así, él tiene que dejar de sufrir por ello, él no puede culparse por algo de lo que es inocente
Chigo y Ada se miraron—Deja de meterte, Sum, nena, ya viste lo que sucedió, dile Ada
—Creo que la responsabilidad no es tuya Sum
—Claro que es toda mía, yo fui la que lo propuso, yo fui la que hizo este enredo, no puedo seguir contribuyendo a que el corazón de Kawaki se siga rompiendo, no puedo quedarme y sentarme a ver como sigue…
—¿Lidiando con todo? Es una persona tiene que hacerlo, mira, déjalo, esta vez entra en razón a tiempo, él puede
—Lo que sea que sucede entre ellos, es mejor que lo resuelvan, ambos están igual de jodidos, solo confía esta vez—Mencionó Ada, ya no era tan divertido reírse de las tragedias ajenas
—Es que, no lo entienden, yo…yo…ya acepté las posibles consecuencias, hace unas horas estabas de acuerdo conmigo Chigo…solo, es mi decisión ¿Sí?
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—Lamento no responderte—Le dijo, subiendo al auto—Es solo que…mier/da, debí volver antes y explicarle todo lo que estaba sucediendo, soy un pu/to idiota incompetente
—Yo…
—¿Es que no puedo hacer nada bien?—Se quejó, no dejando hablar a Sumire—Estaba tan absorto en hacer las pu/tas cosas bien que no me di cuenta de lo que estaba sucediendo
Tal vez Sarada se había adelantado en confesarle la verdad
—Yo…yo lo siento
—¿Por qué?...Olvida lo que sucedió ¿Sí? Fue mi culpa al darte falsas esperanzas, no debí hacer eso, debí ser sincero con lo que quería, pero fui un pen/dejo porque no quería perderte a ti ni a ella, una pu/ta semana después se lo dije, que yo no pensaba alejarme de ti y eso debió jod/erla para que no me aceptara nuevamente
—¿Le dijiste que no te alejarías de mí?
—Se lo dije…no me arrepiento de ello si es lo que piensas, soy un pen/dejo, porque tú y yo—Escondió su cabeza en sus brazos, ahogando gritos, tratando de morderse el brazo—mier/da estoy bien…solo, necesito que estemos en la misma sintonía, porque desde hace tiempo comenzamos a vernos más como hermanos ¿No? ¿Me equivoco?
—No te equivocas…yo también siento lo mismo que tú
—Y eso es lo que siempre sentí, pero…ella no lo vio de ese modo, pero quien cabr/ones iba a verlo así—Se burló de sí mismo—Le dije que no me alejaría de ti, cuando tu fuiste mi ex—Bufó nuevamente
Sumire se estacionó fuera de la casa de los padres de Kawaki…
—Y aquí estoy hecho una mi/erda…—Mencionó con los ojos llorosos, no sabiendo como agradecerle a Sumire que estuviera ahí, se bajó y se recargo en el auto, observando la casa de sus padres adoptivos
—Sabes yo tengo algo que decirte—Mencionó Sumire, corriendo a donde estaba él…
Kawaki la abrazó, dándole un beso en la frente—De verdad tengo mucho en que pensar, ¿Me lo dices después?
Lo vio acceder, quedándose con la palabra en la boca observando su partida.
—Eso fue brutal, ¿Por qué se veía tan destruido?—Comentó Chigo
—Supongo que hablo con Sarada—Mencionó Ada pensativa—Es mejor que no le digas
—¿Qué no le diga? ¿No escuchaste la culpa de ese hombre?
—¿Ahora te vienes a hacer la empática?
—Me gustabas cuando no decías nada—Respondió Chigo—Sabes que somos igual de crueles ante la debilidad ajena
—Ya basta las dos…les dije que se lo diré, así que lo haré…solo quiero darle unos minutos…si puedo, si puedo—Se susurró
—¿Y si se enoja?—Ada hizo un último intento por persuadirla—¿Y se aleja?
—Estoy consiente de que mis acciones tendrán repercusiones, pero…—Encendió un cigarrillo—Es mejor que sepa la verdad, no podría vivir de este modo, que él siga sin saber lo que hice…ustedes lo escucharon, aunque sé que el quería profundamente a esta chica, le dijo que no podrían separarnos, todos aquí piensan que soy buena, y que estaré siempre, pero él tiene una imagen de mí que soy incapaz de llenar…no puede verme realmente, sino esa estúpida idea de la chica que lo rescato y esa chica no habita más en mí…lo siento, estoy diciendo tantas cosas sin sentido, pero tienen sentido para mí…lamento arrastrarlas a esto, tal vez deba decirle otro día, tal vez…solo nos vamos, las dejaré en un lugar seguro, ustedes no tienen porque estar involucradas, debo hacerlo yo sola
—¿Sigues aquí?
Observó a Kawaki a través de la reja, sus ojos estaban vidriosos, ¿Estaría dispuesta a romperle el corazón?
