—Hace unos días que mamá se fue de vacaciones, y me pareció tierna la acción que hizo, él "me castigo" por no avisarle que llegaría al siguiente día—Mencionó con tristeza—y su castigo fue que limpiara algo que prácticamente ya estaba limpio, le dije que los castigos no se usaban ya y me burle de él, supongo que se enojó mucho—Pensó en la acción de Sasuke, hubiese deseado que estuviese enojado así sería más fácil demostrarle a su madre que no era la persona que creía que era
—¿Realmente hizo eso? —Preguntó Denki
—No, bueno no se enojó, solo se puso a leer libros de crianza respetuosa, y ahí se dio cuenta de la función de los castigos como algo traumático, se disculpó conmigo e intento llevarme a terapia, mira…
Le enseñó el perfil de su papá en reddit donde escribía "Es conveniente castigar a mí hija de 20 años, me siento mal por ello"
—Me he encontrado con más post, no daría con ellos sino se hicieran virales. Supongo que no quiere molestar a mamá y preguntarle que se debe hacer, pero casi siempre anda en ese pe/do de preguntarles a sus fans de internet
Denki la miro—Cringe, entonces, ya usas más el teléfono—Dijo temeroso
—No tengo algo más que hacer, digo, no puedo salir después de mi fatídica huida, y ahora supongo que Sasuke es mi única diversión, es tierno, que lo esté intentando
Después de ese fatídico momento decidió hacer las pases con Sasuke, dejar por un momento el enojo a un lado haciéndole creer que estaba de lado, tenía que tantear terreno porque habían utilizado una estrategia nueva: La huida de su madre.
—Debería, está siendo papá por primera vez
—Lo será—Le corrigió Sarada
—No, lo es, que tú no le permitas serlo es distinto, pero se ve que trata. A pesar de que está pasando un embarazo con tu mamá y que sea el primero, no le quita, ya sabes, que ya haya sido padre—Aventó el cigarrillo, Sarada pensó en sus palabras, no, hasta Denki notaba que era buena persona, pero Sarada quería encontrar el pretexto perfecto para decirle que no lo era
—Oye Denki—Le mencionó Sarada desviando la atención—Gracias por estar conmigo y acudir a mi llamado, estos meses que no hemos hablado y que no nos hemos visto, de verdad te he extrañado, pareciera que estoy dentro de un centro de rehabilitación, perdí el contacto de todos y con los únicos que a veces hablo es con…mi mamá y Sasuke…
Denki agacho la mirada—Comparto el mismo sentimiento, pero, he venido a despedirme, durante estos dos meses he asistido a un psicólogo, me recomendó que dejará ir todo aquello que me dañó en el pasado, y quería, yo de verdad quiero que sepas que tus acciones me dañaron Sarada…
Sarada miro hacia abajo, estaban en la terraza observando el mar, realmente esperaría todo eso de cualquier persona menos de Denki, él siempre estuvo, a pesar de que ella se comportaba como una maldita perra. Denki fue la persona más leal que pudo haber conocido, y ahora ¿Qué sentía? Realmente no se esperaba esto
—No es que vaya a dejarte de querer, pero los caminos que estuviste tomando me perjudicaron y quiero alejarme de ese drama hasta que pueda sanar mi malestar, todavía sigo entendiendo porque, pero mis sentimientos por ti no me permiten ver con claridad. Sé que tu solo me ves como amigo y que eso no va a cambiar con el paso del tiempo porque si me hubieses visto como algo más, tú me hubieras buscado, por cualquier medio, sin importar que tus papás te hayan quitado el teléfono y borrado los contactos, y…no logro entender porque no lo hiciste, y sé que yo no seré una persona como lo fue Kawaki, y que tampoco soy como los chicos con los que saliste, pero…pero…
Sarada se sentía lastimada, pero en una forma de injusticia ¿Acaso lo justo era que Denki siguiera con ella? ¡Su vulnerabilidad no le dejaba ver el avance de Denki! Él estaba tratando de luchar contra su miedo de que le dijeran que hacer, de que le dijeran que sentir, a quien amar, que ser, y esa neblina no dejaba que se centrara en algo más que no fuese ella.
Sarada estaba pasando por mucho y necesitaba una mano amiga, lo justo sería que se quedará, a menos que estuviera tomando bandos, y se fuera con Chou, y esa razón sería la obvia, la dejaba por Chöu.
—Quiero atravesar este duelo solo
—Eso es ridículo, ¿Cómo puedes atravesar un duelo por algo… que no existió?
—Eso era todo—Dijo Denki, bajando de ahí—Me gustaría darte un abrazo, pero…
—Yo no—Dijo herida, evitando la mirada de Denki—Sí esto es por la pelea con Chöu…
—No se trata de eso Sarada, ambos coincidimos que tu situación nos estuvo rebasando, creíamos que era algo autodestructivo e insano, el juego se salió de control, era divertido que te pagarán para burlarnos de los chicos…pero cada vez te fuiste involucrando hasta perder lo que eras, cambiaste mucho y no me refiero solo a lo que paso con Kawaki…Nos expusiste…y no te importo…ya solo, yo solo espero que volvamos a coincidir en momentos menos caóticos de nuestras vidas
Denki se retiró en silencio. Cada vez se sentía más sola, había perdido a Chöu, ahora a Denki, y esta mie/rda con sus padres se estaba formalizando cada vez más. Su intento de huida había fracasado con la desaparición de su madre, y ahora intentaba darle menos problemas quedándose con Sasuke, lo único que tenía era el pasado, y sus acciones no le daban refugio ahí, estaba en una situación distante con ella misma, sus principales pilares se habían ido a la mi/erda, no tenía amigos, ni trabajo, ni una situación familiar que le respaldara, las actividades que solía hacer ahora no la llenaban y solo el pasado estaba ahí, abrazándola y arrastrándola a él, donde todo era mejor sin importar las dificultades.
Recordaba con impotencia las veces que su madre tenía que irse al trabajo durante la madrugaba, no le quedaba más remedio que quedarse sola. Ya sabía el protocolo, revisar la estufa, colocar los candados, poner canicas debajo de cada ventana, cada puerta de cada habitación debía estar cerrada, cada ventana debería estar cerrada, por más calor que hiciera no podía darse el lujo de abrir las ventanas…Cada hora tenía que poner una alarma, revisar que nadie anduviera por ahí, enviarle un mensaje a su madre…Las rutinas la tenían agotada, pero si quería mantenerse con vida tenía que hacerlo. La violencia les desencadenó un estrés postraumático denso, hasta que pudo adaptarse y dormir más tranquila y fue lo único que pedía en ese entonces, dormir más de seis horas seguidas.
Su madre evitaba que hablara con los vecinos, que tuviera contacto con la gente de ahí, pero finalmente cedió, necesitaban hacer tribu, necesitaban encontrar quien las respaldara, así comenzaron a hablarle a los vecinos que criaban perros para después mandarlos a pelear, y esos mismos perros los ponían en su patio durante la noche, eso les dio tranquilidad durante un tiempo, hasta que sucedió…
Eran las 2am, y los gritos, rasguños y golpes no dejaban que durmiera, su mamá le había dicho una cosa, "No llames a la policía" se asomó por su ventana, viendo como estaba la niña asustada, temblando en el cristal, su padrastro llegó con un cinturón en la mano, arrastrándola de los cabellos y llevándola a otro lado.
Ella no podía permitir que la dañara, así que la única regla que tuvo su madre decidió romperla, la policía acudió más rápido ante el llamado de una niña, se volvió un caos, empezaron los disparos, empezaron a lanzar botellas quemando las patrullas, los vecinos intentaron hacer que la policía se fuera, y ella estaba horrorizada.
Su madre se enteró y mandó a Utakata por ella, Sarada no recordaba nada sobre ese día, lo veía borroso, tampoco sabía que ese día conoció a las hijas de Utakata, estaba en shock, traumatizada. Se quedaron tres días en esa casa, y después regresaron a la suya. Sakura estaba desesperada, no dormía pensando que iban a ir a destrozarle la casa, durante las mañanas intentaba conseguir un lugar más seguro, a ella también le daba impotencia escuchar los gritos de aquella niña, de la esposa, pero no podía arriesgarse a hacer algo su prioridad siempre sería la seguridad de Sarada.
Sarada no entendía porque esos recuerdos se vinieron a su mente, pero la sensación de ahogo de aquellos días la sentía en estos momentos, la soledad le embargaba cada parte, se sentía vacía, en una oscuridad. Como si no tuviese a nadie más que a ella misma para protegerse, se recuerda verificando las puertas, las ventanas, escondiendo los cuchillos y dejando uno para ella misma. Se recuerda esforzándose en Jiujitsu, golpeando sin miedo, como si su vida dependiera de eso.
Y ahora, después de ese caos, no se imaginaba a si misma estando en la cima de un tejado observando el mar, no veía que a sus veinte años podría tener una estabilidad económica, ni siquiera se imaginaba que había un padre real por ahí y por más que la casa le indicaba seguridad ella no la sentía, quería regresar al que fue su hogar aquel donde aprendió a fabricar su seguridad. Sí, tal vez se podía inundar, sí, a veces se metían las ratas, y el olor a cañería estaba presente en la colonia, pero…le daba cierta tranquilidad saber que hacer ante cualquier situación.
Ahora su estabilidad pendía de un hilo ¿Qué era lo que quedaba de aquella niña feliz? ¿Qué hacía feliz a Sarada? ¿Alguna vez lo fue?
Recuerda a la primera vecina que tuvo cuando llegó a la casa, pero no recuerda su nombre… Recuerda cómo se llamaba el perro del dueño de la tienda, pero no recuerda que raza era. También añora aquellos días donde jugaban en la calle, inclusive a altas horas de la noche, porque tenían que esperar a la mamá de Sarada, y a los papás de ella no le interesaban si se metía tarde, también recuerda como estuvo con ella los días de lluvia, le gustaba quedarse a dormir en su casa porque compartían el sentimiento de soledad, se contaban historias para tranquilizarse y hablaban bajito como si fuesen espías y Sarada nunca se había sentido tan acompañada porque tenía a alguien que la entendía, que también hacía la rutina, así que revisaban ventanas, revisaban puertas, se aseguraban que todo estuviera en orden, ataban campanas a unos hilos, ponían talco en el suelo para ver si alguien entraba…
Y cuando Sarada se quedaba en casa de ella estaban despiertas hasta tarde porque el miedo invadía a su pequeña vecina respecto a las acciones de su padrastro cuando se quedaban a solas. Y para combatir el miedo empezaron a hacerle bromas pensando que eso lo llevaría a huir de su casa, de alejarse de ella y su madre, pero al final las bromas lo empeoraron todo, y a pesar de los golpes que le daba a la niña, ella no se rendía y se esforzaba por demostrarle a su madre que su padrastro era un monstruo.
Esa noche Sarada se había dormido antes que su amiga, y cuando ella apenas estaba conciliando el sueño había entrado su padrastro, diciéndole que guardara silencio, que no quería que su amiga despertara. Ella se quedó rígida, pensó que se trataba de una pesadilla ya que no podía moverse ni emitir sonido alguno, estaba paralizada cuando él empezó a bajar la sabana, preguntándole si le dolía la pierna, si se había lastimado, dándole "masajes" ella estaba quieta, como piedra. Lloraba en silencio, mientras que el otro le tapaba la boca, no podía moverse, no podía decir nada, hasta que Sarada se despertó y vio lo que pasaba, entonces recordó las palabras de su sensei, "No tengan piedad ante tu enemigo" y de una patada lo retiro, haciendo que retrocediera, este intento hacer algo en contra de Sarada, pero ella se defendió como le habían dicho que lo hiciera, los ruidos habían despertado a la madre de su amiga, entrando y quedando shockeada por la situación. Afortunadamente les había creído a las niñas, pero desafortunadamente se fueron. Sarada veía por la ventana, esperando verla de nuevo, pero no fue así, no supo de ella después de eso y se quedó sola, evitaba la cercanía con las personas, durante mucho tiempo se sintió culpable de la desaparición de su amiga, pensó que sus acciones la habían ofendido, que no era capaz de mantener una amistad debido a su agresividad y que no le importó golpear al papá de su mejor amiga, así que se alejó de las personas, porque nadie querría ser amiga de alguien que no tenía respeto por los padres; Con el tiempo encontró refugio en su ingenio, en las palabras que le daba su madre, y quería compartirlas, hacerles entender a sus compañeros que la violencia estaba mal pero eso le trajo problemas;
Durante la primaria le costó hacer amigos, Sarada estaba en un rango madurativo más alto, a comparación de los niños y niñas de su edad, le era difícil adaptarse, platicar de cosas normales, a ningún niño le gustaba oír de lo que tenía que hacer antes de dormir, o que el color rosa no era para las niñas. Las niñas no querían jugar con ella porque no medía su fuerza, y los niños le temían porque Sarada no se dejaba, entonces le fue difícil encontrar a alguien con quien compartir historias, a los únicos que les caía bien era a los maestros, era la única que cumplía con todas las tareas, terminaba los trabajos a tiempo, exponía y memorizaba con facilidad a diferencia de los otros niños. Ella iba peinada y aseada a pesar de que su ropa no estuviera limpia, Sarada todavía no aprendía a lavar, y podían ir a la lavandería cada quince días. Pero eso no era un impedimento, la mayoría de los niños iba igual o peor que ella.
Se había acostumbrado al cabello corto debido a la temporada de piojos y liendres, llevaba sus libros en bolsas ecológicas, y a veces tenía que comer la fruta de temporada, aunque no le gustara. Cuando su madre la cambió de escuela, las niñas solían reírse de ella porque usaba uniformes con nombres de otras niñas, porque tenía el cabello corto y llevaba fruta de lonche.
Ahí tampoco podía encajar, las niñas se la pasaban hablando de chicos, hasta que encontró a otra niña que tampoco encajaba pero que se obligaba a hacerlo. A esta chica le decían cosas por su color de piel y porque tenía kilos de más, parecía no importarle haciendo chistes sobre su cuerpo y ella, pero en algunas ocasiones Sarada escuchaba su llanto en los baños; tiempo después le habían jugado una broma para que se le declarara a un chico, todo salió mal y ella terminó avergonzada ante el salón, Sarada se metió a defenderla, atacando al chico verbalmente, desde ahí le tuvieron un enorme miedo a Sarada, y Chou, para calmar las cosas, intentaba agradar, a pesar de que no les agradaba del todo encontró un equilibrio. Las niñas no la molestaban con tal de que ella mantuviera alejada a Sarada, cuando entraron al siguiente año de la secundaria todo cambió, los niños las molestaban, levantaban sus faldas y las niñas estaban cansadas de eso, fue cuando se unieron con Chou y Sarada; Sarada terminaba golpeando a los niños, y las niñas empezaban a pagarle por protección, ella aceptaba porque así podría darse los lujos de llevar mermeladas, cremas de cacahuate, elegir la fruta de su agrado y realizar un lunch balanceado.
Sakura nunca le pregunto de donde conseguía el dinero o despensa, se hizo la idea de que tenía amigas que querían ayudarla, pero si se hubiese enterado a tiempo de la situación, tal vez las cosas hubiesen sido diferentes para Sarada.
Y todas esas carencias ya no lo eran ahora, la alacena estaba completa al igual que la nevera, había electrodomésticos para cada situación, y una habitación de lavado; Estaba desestabilizada pues ya no tenía idea de cómo accionar, las puertas se cerraban en su cara, sentía que todo lo que había realizado era innecesario. Cuando observaba a sus compañeros ella no se preocupaba por lo que no tenía, porque estaban en una misma situación, pero conforme fue creciendo y las burlas se hacían presentes empezó a anhelar aquello que parecía imposible, una vida digna.
Antes, ella creía que encajaba, tenía un color de piel parecido a sus compañeros, hablaban con la misma jerga y sus gustos culturales eran similares, pero conforme fue creciendo, se dio cuenta que era parte de las minorías, aquellas a las que se le discriminaba por el color de piel, por como vestía y hablaba, incluso por el sitio donde vivía. Pero tuvo el privilegio de tener a Sakura como su madre y ella no críaba pen/dejas, Sarada estaba consciente de que articulo la respaldaba en caso de vivir discriminación y a donde acudir, estaba consciente de que tenía una voz y cuando la usaba era para dignificar sus derechos, aprendió a intimidar con la mirada, a hacer que la gente siguiera sus órdenes y era algo que le gustaba, poder tener el control de las cosas, control que estaba desapareciendo.
Ya no habitaba en ella aquel espíritu que creció en esas calles empedradas, entre las paredes garafateadas y los edificios abandonados, ya no se sentía respaldada, ni comprendida. Todo lo que ella fue se esfumaba cual diente de león en verano, no tenía esperanzas ahora, todo lo que fue se perdió, luchó batallas que no debieron ser peleadas, dándole deshonor y quitándole lo que tenía.
Así que espero a que Denki saliera para poder gritar, estaba destruida, con ese vacío, ahogaba sus gritos entre sus piernas. La amistad con Chou fue difícil de conseguir y no quería soltarla, no quería dejarla ir, les costó demasiado entenderse, convivieron demasiados años para que con esa facilidad la dejara ir. La extrañaba, pero estaba molesta, porque ella había preferido a Shikadai, y ella no se perdonaría ser espectadora de la destrucción de Chöu por los hombres, y Chou sabía que no podía ver como Sarada se saboteaba ante la injusticia.
Después de gritar y llorar, solo se había quedado ahí, recostada en los cristales, observando el atardecer. Su padre llegó con un plato de comida para ella, lo coloco en el barandal esperando que Sarada bajara de los cristales y tuviera apetito, sus platillos eran limpios, novedosos, en cuanto se lo dejó, dio unos pasos hacia atrás, dándole su espacio. La miraba serena, viendo hacia la puesta del sol, preguntándose acerca de sus pensamientos, esperando que esta vez ella le dirigiera la palabra. Cuando pensó que finalmente estaban llegando a la mutua comprensión, el destino le levantaba el dedo miedo burlándose de él.
—¿Te gusta cocinar?—Le pregunto, quería hablar con alguien, sincerarse sobre lo que pasaba por su cabeza
—Me agrada la realización de platillos novedosos, disfrutaba hacerlo cuando tenía tu edad, pero fue hace poco que lo retome
—¿No extrañabas hacerlo?
—Mi tiempo ha sido limitado así que no podía pensar en ello, estuve enfocado en otras situaciones
—¿Entonces cuando creces solo dejas de hacer cosas por hacer otras?
—Parte de la sobrevivencia
Eso no le daba esperanzas, probo la comida y estaba delicioso, la hizo cerrar los ojos
—Que rico—Le dijo, Sasuke puso media sonrisa, lo había hecho con cariño para ella
—¿Lenny no se quedó a comer?
—¿Denki? No
—Perdón, Denki
—Ya no somos amigos, creo que tomó bando y eligió a Chou…me habías dicho que les diera tiempo—Lo dijo en manera de reclamó—Y cuando lo hice paso esto
Sasuke soltó un suspiro acercándose más
—Es parte del proceso—Dijo Sasuke—La gente no se distancia porque la estima hacia tu persona los esté afectando, el transcurrir del tiempo y la distancia es una opción viable para entender porque el afecto no dejará de estar presente—Intentaba tranquilizar a Sarada, pero no sabía que situación los había separado, y por todo lo que grito Chou, era porque Sarada había besado a su novio, él no era experto en esos temas, muchas chicas lo habían besado y ninguna se había peleado por él
—Es distinto, no creo que Chöchö me vuelva a hablar, no creo que llegue a comprender porque hice lo que hice, esta tan absuelta en el vato, justificándolo, no puedo creer que prefirió a un hombre que a nuestra amistad…nosotras odiábamos a los hombres, nos burlábamos de ellos, de sus ridiculeces—dijo, llorando…—¿Por qué tuvo que ser así?
Sasuke no entendía nada del mundo de las chicas, y todo lo que había hecho en su juventud supo que lo estaba pagando, si hubiese sido más responsable afectivamente, hubiese tomado en cuenta los sentimientos de las personas, posiblemente tendría más herramientas para hablar con su hija. Se la pasaba buscando libros que lo ayudaran a comprenderla, pero ninguno tenía la respuesta que buscaba, odiaría molestar a Sakura, ella pensaría que no podía hacerse cargo
Solo se dejó caer de hombros—Es que ¿Realmente un hombre es más importante que yo?
Sasuke intento acercarse sobresaltando a Sarada, haciendo que esta empujara el plato hacia abajo, temiendo de su acción, solo lo observaron caer. Sarada lloró aún más, esa comida estaba tan deliciosa.
—No quería hacer eso, estaba tan delicioso—Probablemente su SPM estaba contribuyendo a hacerla sentir una mie/rda—¿Tienes una cerveza?—Le preguntó a su papá—¿Puedo alcoholizarme? Odio estar premenstrual
Sasuke asintió entrando con ella a la casa, la guío hasta el sótano, mostrándole el sitio donde tenía los barriles, durante el camino solo escuchaba las quejas hacia su SPM y de cómo la ponía sentimental ante cualquier cosa, ella trataba de consolarse a sí misma, diciéndose que estaría bien, que era solo una deliciosa comida que había desperdiciado. Sasuke estaba impaciente, no sabía cómo reaccionar ante los sentimientos ajenos, ni siquiera con su propia hija, ¿Debería ponerle una mano en un hombro? ¿Abrazarla? ¿Invadir su espacio? ¿Hacerle preguntas? ¿Llevarla a un doctor?
—¿Fabricas tu cerveza?—Pregunto, sorprendiéndose aún más, Sasuke asintió, notando como pasaba a estar más tranquila. Frunció el ceño ante ese cambio
—Algún día te puedo mostrar, cada año trato de ir al festival de la cerveza, entro a la competencia, pero mis intentos por sobresalir y recibir reconocimiento son nulos, aunque las peleas medievales son una atractiva manera de sobrellevar la perdida
Sarada puso una cara rara, a su madre también le gustaban esas cosas
—Mi mamá…¿Solía hacer ese tipo de cosas raras?—Se limpiaba las lagrimas y su voz estaba serena, ¿Cómo había pasado de eso a esto? Las hormonas femeninas eran difíciles de comprender para él
—Ambos sabemos tengwar
—¿Qué es eso?—Dijo con cara rara
—Sí me dices que es NTVD—Observó el mensaje que le había llegado
—No te voy a decir
—¿Por qué? ¿Es grosero?
Sarada miro hacia otro lado incomoda, no tenía caso.
—Solo son las primeras letras de no te voy a decir, lo usas para no poner la frase completa como NTP
—¿Qué?
Sarada negó, observó el lugar, obscuro, con botellas de vidrio en las paredes.
—¿Cómo es que llega la luz si esta es la parte baja de la casa?
—Es como una madriguera de Hobbits
Sarada no entendía, hasta que Sasuke le mostro los planos, esta bodega estaba en el patio, la puerta solo era un conector.
—Cool ¿tu casa esta inclinada?—Dijo probando la cerveza, Sasuke ladeo la cabeza, indicándole que algo así es lo que sucedía
Había mucho que explorar, pero no tenía con quien. Chöu la estaría motivando a hacerlo, pero no podía acostumbrarse a estar sin ella, cada vez que la recordaba no sabía si estar molesta o estar triste.
—¿Cuándo regresa mamá?
—No lo sé, tal vez la siguiente semana
—¿Por qué no fuiste con ella?
—Tenía compromisos que formalizar—Mintió
—¿No es para vigilarme?
—¿Consideras que tengo amplitud del tiempo para dedicarme a vigilar tus actividades cotidianas?—Sarada asintió, realmente era por eso
—Sakura insiste en que debemos pasar tiempo juntos para que conozcas a las personas más allegadas a mí
—¿Tú familia?—Esa palabra la aterraba—¿Tienes otros hijos?—Preguntó temerosa, desviando la mirada, la última vez que supo que alguien que era su "padre" tenía otra familia, sucedieron cosas feas
—No—Lo meditó—Al menos no estoy enterado de la existencia de otros hijos; Me refiero a personas allegadas, conociste a mi hermano Itachi, y hay otro
—¿Tienes otro hermano?—Itachi no había mencionado eso cuando se toparon, solo hablaron de ellos dos
—Similar
—¿Él sabe que serás papá?
—¿Qué soy?—La corrigió, asintiendo
—¿Qué te dijo?—Dijo dándole un trago largo
—Felicidades—Dijo Sasuke—Estoy confuso acerca de las palabras que se deban dedicar respecto a este tipo de noticias—Dijo pensando, no entendía porque no había venido aún a hacer un escándalo—Probablemente pensó que le jugué una broma
—¿Se jugaban bromas?—Preguntó Sarada
—¿No llegaste a hacer travesuras con alguien?
—Mmm, bueno, le hacíamos bromas al padrastro de mi vecina…para que se fuera…porque abusaba de ella…—Dijo pensando en ese incidente
Sasuke se volteó hacia otro lado, entendiendo porque Sakura quería que Sarada no estuviese sola, había pasado por tanto y no se imaginaba todo aquello que había aprendido o por el dolor o tristeza que tuvo que transitar.
—¿Ya exploraste la casa?—Le preguntó desviando el tema, Sarada negó—Cuando la estaban construyendo había una puerta que daba con todas las habitaciones, era un punto medio, podías tener acceso a cualquier lugar—Dijo—Salías por los ductos de ventilación, inclusive a la parte de abajo donde decían que había túneles secretos, creí que tu mamá te había contado la historia
—¿De verdad? Suena muy fantasioso
—Pero es cierto, me he visto exhausto en mis actividades que he desertado en la búsqueda, las tierras eran de mis ancestros, durante la guerra enterraron muchas cosas familiares en los túneles que daban a las minas y los cenotes, he querido aventurarme, pero no cuento con el tiempo deseado y supongo que soy demasiado grande y viejo para ir por los ductos, si algún día tienes el tiempo, me gustaría que me ayudarás a recuperar aquellos tesoros. Es lo único que tengo de mis padres
—¿Qué les sucedió?
—Tuvieron un accidente
—¿Desde cuándo te quedaste sin tus papás?
—Tenía seis años
—Que cruel, eras tan pequeño, sobre todo si los conociste, ¿Todavía los recuerdas?—Él negó
—Puedo ver las fotos, pero a mi memoria no viene ningún aroma, sonido o forma, por más que trate de evocar su recuerdo no logro hacer un vínculo con el pasado
—Carita triste
Sasuke frunció el ceño, de verdad no podía comprender el lenguaje que empleaban las nuevas generaciones.
—¿Tengo la cara triste?—Le preguntó a Sarada, esta soltó una risa burlona—Todavía hay comida, si quieres…debo dejar todo en un estado pulcro antes de que los gatos lleguen y se coman lo que cayó del techo
—¿Son tus gatos?—Le pregunto Sarada, curiosa, iba detrás de él, temerosa de quedarse ahí, sintiendo más curiosidad por Sasuke
—No
Se sorprendió, notó que le estaba haciendo más preguntas de lo normal
—¿Y porque están aquí?
—Solo aparecieron
—¿No te dan miedo?—Él negó—¿Eres un director o algo así? ¿No crees que sean espías?
Sasuke negó sacando una sonrisa
—¿No te da paranoia el no saber de dónde vienen?—Sasuke negó
—¿Le temes a los felinos?
Sarada negó—Es solo que, allá los usaban para transportar droga, estaban entrenados, cuando veías uno cerca tenías que aventarle agua para que huyera o irte de ese lugar
Sasuke estaba incomodo, no es que no le gustara hablar con Sarada, pero no estaba preparado para saber todas las cosas por las que había pasado y Sakura había omitido. La culpa estaba ahí presente, se supone que el papel de él era protegerla, hacerle entender que el mundo era cruel, pero no tan cruel para que una niña supiera eso, lo decía con tanta naturalidad.
—Mamá no me dejó tener una mascota por lo mismo, no sabíamos cómo iba a regresar o con que, esos gatos no te traían ratones o aves como premio, a veces los veías con una bolsa de polvito blanco
—No sabía que habías vivido todas estas situaciones, ¿Fue difícil para ti?
Sarada negó—No, si fuese adicta hubiese estado cool que un gato funcionará como moto-envíos ¿No crees?—Elevó los hombros, la cerveza la estaba volviendo parlanchina, ella observó las expresiones de Sasuke—bueno, supongo que no lo hubiese sido con todo el contexto detrás de, pero era divertido verlos
—¿Necesitas otra?—Le preguntó Sasuke señalando la cerveza al ver que se la terminó
—Sí me encantaría, pero el sol se metió y no puedo bajar al sótano
—¿Crees en fantasmas?—Le dijo en tonó burlón
—No…pero a partir de que el sol se mete debemos evitar los lugares obscuros, no importa que sea en tu casa, no debemos bajar, no sabemos quién pueda estar—Lo recitó
—¿Solían entrar personas desconocidas a tu vivienda?
—Solo una vez, después de una pelea catastrófica, las personas involucradas se escondían en donde encontraran lugar, porque sabían que la policía no iba a revisar casa por casa
El corazón de Sasuke latía con fuerza—Estás en un lugar seguro Sarada—Le dijo mirándola a los ojos, Sarada se paralizó, cayendo en cuenta que todavía tenía aquellas mañas, se desestabilizó, no supo que responder, fue un shock escuchar eso, que alguien le recordara que no tenía que preocuparse de aquellas situaciones que la hacían estar alerta
—Lo sé…bueno—Dijo nerviosa—Iré por una cerveza
Se regresó a prisa, evitando la mirada de Sasuke, él continúo hacia la salida, tratando de levantar parte de la comida que quedaba, los gatos habían llegado y solo por curiosidad reviso que no tuvieran algo en el collar.
Respondió el teléfono
—¿Cómo les va?—Les preguntó Sasuke
—¿Qué necesitas saber?
Dijo Sakura, intuyendo que algo iba mal entre él y Sarada.
—¿Acaso necesito saber algo? ¿Por qué lo preguntas?—Intentó poner una sonrisa
—Tienes una cara larga—Había notado la preocupación en su rostro—Conozco tus gestos Uchiha, no me digas que estás pensando que fuimos demasiado rápido
—Leíste mi mente—Le siguió el juego—es solo que ¿Sera muy osado de mi parte regalarle una mascota a Sarada?
—¿Eso es lo que te tiene pensativo? Sarada no es muy fanática de las mascotas
—Lo sé, me lo dijo, e insinuó que los gatos pueden ser espías
—¿Te contó he?—Dijo perdiendo la sonrisa, sabía sobre lo que trataba esa historia—Entonces es eso…
—Sí tan solo… no debieron transitar por todos esos acontecimientos, no me solicites que deje de afectarme porque es en vano
—Tampoco te servirá darle vueltas a un asunto que ya sucedió, seguimos adelante
—Pero ¿A que costo?—Dijo… negó inmediatamente lanzando un suspiro—Es complicado explicar todo esto que ronda por mi mente, no necesitas más preocupaciones, debes disfrutar tu estancia, después tendrás que pasarla mejor conmigo, si sabes a lo que me refiero
Sakura soltó una risa contagiosa—Estoy aquí, en la misma habitación, marranos—Grito Ino
Sasuke levantó ambas cejas y puso una sonrisa estúpida.
—Espera, mira esto—Dijo, mostrándole su creciente barriga—Es como si de un día para otro pasara
Sasuke estaba asombrado—Eso paso de un día para otro
No recordaba que su barriga sobresaliera de esa manera—Sí, ahora me canso más cada vez que la veo…volveré pronto
Le mandó un beso de despedida, e inmediatamente llamó a Sarada, temiendo su reacción. Sarada se había enterado por Sasuke del viaje de su madre, no habían tenido contacto durante el tiempo, y Sarada se sentía cada vez peor, la culpa no la dejaba dormir, sobre todo porque ese día se iba a ir.
Se sobresaltó cuando sintió el teléfono, respondió rápido—Hola—Dijo, nadie la llamaba, pero se sorprendió ver la videollamada de su madre
—¿Dónde estás? ¿Por qué estas tan obscura? —Le preguntó como si nada hubiese pasado, el corazón de Sarada estaba acelerado, no sabía que era lo que su madre conocía respecto a ella, había momentos en que pensaba que su madre había huido porque conoció la verdad, pero descartaba esa idea, porque su madre no la ignoraría durante tanto tiempo
Sarada sonrió con todos los dientes fingiendo que su vida iba normal, que no había de que preocuparse, ocultando que sentía miedo ante la decepción de ella, preparándose para cuando Sakura soltara la bomba de información respecto a su vida—Sasuke me dio de sus cervezas, que prepara con sus finas manos de persona privilegiada—Alardeó
—Sarada—Dijo en modo de reprimenda
—¿Te dije que cocina rico? ¡Una comida así de deliciosa no puede desperdiciarse con un mortal vaso de agua! Mamá…¿Por qué no me dijiste que eras de las ñoñas frikis? —Trataba de evitar el tema, de desviar sus pensamientos y de descubrir que ella no era tan mala persona, que su madre no huía de ella, que no estaba decepcionada
—¿De qué hablas?
—De que sabes hablar élfico—Mencionó asqueada
—No solo eso—Grito Ino, acercándose—Usaba atuendos super raros, y orejas de chaneque, oye por cierto, mi corazón debe estar super aburrido sin mí ¿Por qué no le has mensajeado? ¡Ustedes dos nacieron para estar juntos!
Puso una sonrisa incomoda, había olvidado por completo a Inojin
—Si, le llamaré—Dijo, complaciendo a Ino, esta soltó gritos de emoción
—Te lo dije, esos dos terminaran juntos
—Sí corazón, entonces ¿Has estado hablando con tu padre? Y no es que no me alegre, pero, considero que hay ciertas cosas que no debería saber
—Si ya sé, no le diré de los videos—Dijo, recordando la charla sobre sexting que estuvo evitando con Sakura, y sobre los otros temas que estaban debajo del iceberg
Sakura respiro profundo—No de eso—Dijo entre dientes, a Sarada se le fue la sangre del rostro, tomó un barrilito de cerveza, preparándose para escuchar el "me decepcionas" "eres mala persona" "¿Cómo pude tener una hija así?"
—¿Entonces? ¿No le hablo de Utakata?—Fingió demencia nuevamente, evadiendo el tema
—Me refiero a que tu padre no está sensibilizado en las situaciones precarizadas que vivimos
—No puede ver más allá de los privilegios que tiene ¿Te refieres a eso?
—Creo que la información que le das es más de lo que puede procesar, trata de ser más delicada en esos temas, hasta que yo le haya contado
—¿Entonces no le dijiste todo lo que vivimos? ¿Por qué? ¿No es parte de su honestidad?
—Hay temas en los que todavía no estamos abiertos a tratar—Explicó
—Pero sí están abiertos a la posibilidad de tener hijos sin haber hablado de eso, mamá es ridículo, no entiendo porque la repentina relación y la idea de tener familia
—Perdieron muchos años de su vida distanciados—Dijo Ino—Ellos estaban destinados a estar juntos, es obvio que quieran recuperarlos, están ancianos, no podían perder el tiempo
—No tenemos por qué justificar nuestra vida contigo Sarada, somos tus padres, no tienes que cuestionar nuestras decisiones—Puso una mueca de enfado
—Ese es el problema mamá, es como si todo lo que me enseñaste perdiera sentido, solo porque ahora están integrándose no significa que tenga que cambiar todo lo que creí que era correcto
—No va a perder sentido, pero no es solo mi trabajo la crianza contigo, tu padre es un actor presente, él puede involucrarse, y creo que debemos dejar que lo haga a su manera
—No sabe nada
—Sarada nadie sabe nada de cómo ser padre o madre, es un trabajo que vas reconociendo conforme pasa el tiempo, no sé qué ideal te fuiste creando acerca de un padre, pero se realista, no le puedes poner estándares altos a Sasuke, no va a ser perfecto, nadie es perfecto, de un día a otro nadie se pone la capa y se vuelve super, ni siquiera tú puedes ser la hija perfecta
—Prefiero reconocerlo como el padre ausente que tuve, así no tendría esta estúpida tarea de convivir con él diario, lo siento como una carga, y creo que él también lo siente de ese modo, ¿Ya podemos dejar de jugar a la familia feliz y estable? Es demasiado cansado hacer eso—No negaba que el "ser la hija perfecta" le había dolido más de lo que imaginó y respondía con palabras dolorosas para defender ese titulo
Sakura intentaba respirar, meditar sobre lo que estaba a punto de decirle. Pensó que habían superado ese tema, pero se equivocó.
—Bien, te agradezco por compartir tus sentimientos respecto a nuestra familia, no sabía que nos veías como una carga, ¿Qué podemos hacer para que no lo sientas de ese modo?—entornó los ojos, odiaba ese tonó, odiaba que le preguntaran que era lo que quería, ella no sabía que quería
—Quiero vivir sola
—¿No te basta con irte dentro de poco tiempo?
—Ay mamá, ni siquiera sé si soy la candidata ideal
—¿Qué está pasando contigo?—Le preguntó
Sarada evadió la cámara
—¿Estás desistiendo de la oportunidad que tanto quisiste?
—No sé si ahora la quiero, no es lo mismo, trabajé duro durante tanto tiempo, y ahora que me la dan en bandeja de plata, es como si todo lo que hice fuese en vano, perdí personas…perdí…muchas cosas por obtener eso, si me hubieses dicho—Dijo reflexionando sobre su vida—Sí…
—si te hubiese dicho antes dime ¿Qué cosas hubieran cambiado? ¿Hubieras recibido a tu padre con más amor? ¿Te hubieses interesado en hacer funcionar a la familia? ¿Hubieras cooperado más? —Sakura dio un suspiro grande—No sabes aceptar la ayuda Sarada, no siempre podemos con todo y está bien no poder, pero todavía tienes tiempo para meditar a donde te están llevando las decisiones—Hubo silencio por parte de Sarada—Mira, me tengo que ir, pero volviendo espero retomar nuevamente esto contigo ¿Si? Te amo
Su madre finalizó la llamada.
Llegó a la cocina, topándose con el platillo que su padre le había dejado, los chicharos hacían un gusano, había salsa de arándanos formando un corazón. Observó desde la ventana a Sasuke, recostado en la hamaca, con los gatos encima de él…
¿A dónde quería llegar con todo esto? ¿Acaso no es esto lo que siempre quiso?
De niña no solía pensar mucho en su padre, se acostumbró a que su mamá fuera su mundo, a que ella la educara, y Sakura no le comentó nada acerca de la frialdad con la que se refería a Utakata, pero ahora…ella le reclamaba por la forma en que se comportaba con su verdadero padre, ¿Ya no tenía derecho a estar enojada?
Y en el fondo siempre quiso recibir esa atención por parte de una figura paterna, pero ahora que la tenía no sabía qué hacer con ella y estos sentimientos, ¿Dónde los ponía? ¿Cómo los asimilaba? Sasuke trataba y no se rendía ¿Realmente si quería conocerla?
Sus sentimientos seguían en la cuerda floja, desestabilizándola cada vez más, ahora lloraba con las comidas, en habitaciones que sabían que eran concurridas ¿Qué pasaba con ella? ¿Qué debería sentir? ¿Cómo podía dejar de pensar en ella como una carga? ¿Ella malinterpretaba las intenciones de Sasuke? Porque ¿Quién mierda te da una comida tan deliciosa cuando quiere tenerte lejos? ¿Quién respeta el espacio que mantienes sin obligarte a decir nada?
Se preguntó si también él cuestionaba su ausencia, si las cosas serían diferentes con su presencia…
Porque, aunque Sarada trataba de convencerse de que Sasuke solo tiene estas intenciones para quedar bien con su madre sabe en el fondo que solo se miente a sí misma, tal vez el problema no sea Sasuke, ni su madre, tal vez el problema es que ella es la mala persona que arruina la vida de todos a su alrededor.
Y existía una persona que podría confirmarlo, alguien que estuvo antes pero que ya no estuvo después, había memorizado su número, y después de una larga pelea consigo misma durante el transcurso del día, decidió tomar su teléfono y teclear los números, sonó más de tres veces y alguien respondió.
