El ataque maniaco había aparecido a las 3am, empezó limpiando la habitación, acomodando ropa por color y tamaño, pintándose las uñas, arreglándose el cabello, poniendo música compitiendo con la de su padre, quien estaba trabajando en un nuevo proyecto, pero pareció no importarle. Se había arrepentido de llamarle a Kawaki, y que al final este desviará su llamada, borraría ese suceso de su memoria, porque nuevamente había quedado como estúpida, y su mente trabajaba en una maraña de dudas, las preguntas la atacaban al igual que sus falsas conclusiones del porque le pediría a alguien más que respondiera.

Hoy me levante contento, hoy me levante feliz, aunque dicen por ahí que están hablando de mí…Ey ¡Joda, que se joda que se joda!—Cantó doblando las blusas y bailando dando vueltas, intentando despejar su mente, negando aquellos pensamientos que le decían que cada vez estaba peor, repitiendo la canción más veces intentando convencerse de que si lo estaba, que tenía todo bajo control

Bajó con el cabello ondulado y una camisa blanca de algún partido político que solía usar como pijama, con unas botas vaqueras que le llegaban hasta debajo de las rodillas, y maquillaje de brillos solo en un ojo.

If you want me to leave, then tell me to leave and baby, I'll go…You remind me every day, I'm a not enough but I still stay—Cantó nuevamente con ese tono desafinado sacándole una sonrisa a Sasuke quien la vio pasar, pensando que cada día iba mejorando, que tenía más confianza para hacer ese tipo de situaciones, Sarada no se había dado cuenta que él estaba en la sala realizando trabajo, pero cuando iba con la charola de helado y palomitas hacia su habitación se estremeció al ver que el notaba sus bailes ridículos, soltando la bandeja y un grito de pánico porque no notó su esencia, ambos se miraron al escuchar los golpes a la puerta

—Quédate aquí

Le indico Sasuke ordenándole a su sistema que le mostrara imágenes de quien estaba afuera, la pantalla se encendió y mostro a un sujeto completamente alterado, Sasuke maldijo, diciéndole que abriera la puerta, este gritaba su nombre y detrás de él venían más voces, Sarada sintió curiosidad por ver quien llegaba con tanta demanda, soltando maldiciones en nombre del apellido Uchiha. Sasuke no tuvo tiempo de perdirle a Sarada que regresara a su habitación, así que decidió ponerse en un lugar donde no pudieran acceder con facilidad.

—¿Qué paso por tu cabeza cuando decidiste ocultarlo? ¿Cuánto tiempo deseabas mantenerlo en el anonimato?

—hijo, solo, trata de que…

—Silencio—Mencionó Madara, un hombre que no le hacía justicia a su edad, tenía una cabellera larga que recogía en una coleta, sus ojos brillaban como aterradoras gemas obscuras, había pocas arrugas en él pero sus expresiones denotaban el cansancio de la edad, Sarada pensó que la voz que emitiera a penas se escucharía, pero estaba sorprendida, la voz de él era firme, grabe —¿Explica los motivos de tus decisiones? ¿Nos creíste estúpidos? ¡Es un descaro mentirle a tu familia de esta forma!

—Abuelo, tal vez debemos solucionar esto después—Mencionó alguien tratando de calmarlo, Sasuke no decía nada tratando de no desviar la atención hacia Sarada, ahora ella sabía a qué familia se refería su madre

—¡Tenemos que cubrir todo este incidente! ¡¿Sabes cómo afectara tu imagen publica este escándalo?!—Mencionó alarmada una mujer

—¡Es que no entiendes! ¡Él solo se hecho la soga al cuello al salir con esa mujer en público! ¿Cómo sabes que no es más que una sucia treta? ¡Una venganza! ¡Que conveniente que actualmente con el proceso de la devolución del patrimonio de tu familia ella se aparezca diciendo que tienes una hija, son conjeturas absurdas

—¿No tienes algo que decir?—Mencionaron, señalando a Sasuke

—No diré nada sin la presencia de un abogado

Fue simple, pero eso hizo que Madara se molestara aún más, Sarada apostaba que, si fuese una caricatura, chispas saldrían de su cabeza y estallaría de manera graciosa, intentaba evitar la incómoda charla familiar retrocediendo lentamente, pero se resbalo con el helado que había derramado, llamando la atención de los "invitados" Sasuke maldijo observando la atención que ahora le daban

—¿Es ella?—Pregunto Madara, rápido alguien se acercó a Sarada, tomándola del brazo, Sasuke en modo protector se acercó a ella, tardó algunos segundos en reaccionar pero finalmente deshizo el agarre que su tía le había hecho a Sarada, poniéndola detrás de él—¿Eres muda niña?—Alzó la voz Madara—¿No estas avergonzada ante las deplorables acciones de las que ha sido partidaria tu madre? Si es que se le puede llamar así a alguien que solo ha tenido el interés en Sasuke por sus bienes

—Puedo permitir que entren a un hogar donde no son bienvenidos, pero no toleraré que insulten a mi familia de esa vil manera tan deplorable incluso para ustedes, pueden retirarse por iniciativa y voluntad propia o puedo llamar a una escolta

—Debemos irnos papá, Sasuke tiene razón—Él anciano gruñó aferrándose a su bastón, dirigiéndose esta vez hacia Sarada

—¿Crees que serás digna de el apellido Uchiha? ¿Crees que lo cederemos tan fácil a una cazafortunas y una ramera como lo es

—¡Vete a tu habitación! —Le dijo Sasuke, caminando con pasos decididos hacia Madara

—¿Qué harás? ¡Te pones en contra de tu propia sangre! ¡Mi sangre, sacándome como un vil perro de una casa que ni siquiera es suya! ¡No son más que parásitos ensuciando un apellido que ha sido venerado por muchas generaciones, aferrándose a él para hacerse de su existencia!

—Ella no es propia de ser portadora, ni ella, ni su madre, ni los bastardos que podrás tener al lado de esa mujer, te está engañando

Sasuke miro con cansancio a sus tías, esperando obtener más congruencia con sus acciones, Sarada estaba siendo observada de manera despectiva, sintiéndose inferior ante los comentarios que habían hecho respecto a ella y su madre, Itachi entro en ese momento, su hija lo había alertado de todo lo sucedido desde el momento en que Madara decidió enfrentar a Sasuke, para él no era más que un crío que podía manipularse al antojo de quien quisiera aprovecharse, y tenía que estar al pendiente.

—¡Llegó don bestia! ¿Qué harán sacarme de mi propia casa?—Mencionó Madara

Itachi se posicionó a favor de su hermano, sabían que no tenían que darle explicaciones a cualquier miembro de la familia Uchiha, pero aun así trataron de razonar con la familia sobre las decisiones de Sasuke, no era un crío, no era alguien manipulable, solo ellos estaban molestos desde que Sasuke inició su camino y decidió no hacerlos parte de su vida, iniciando una separación por medio del juicio, reclamando las propiedades de sus padres.

Sarada se quedó ahí, escondida detrás de un muro, escuchando la conversación entre ellos, Sasuke confiaba en que estaría segura, libre de todo el escándalo familiar, pero omitió el sentido de curiosidad que tenía Sarada. Había escuchado las maldiciones hacía el apellido de su madre, y la historia de como ella solo quería obtener reconocimiento debido a Sasuke, la relación entre ellos nunca fue validada por la familia, y ahora que salían a flote los rumores sobre la posible hija perdida del honorable director de la academia de artes todo se salía de control. Para los Uchiha la reputación interesaba más que el desgaste mental implicado en el proceso para la protección de esta, los hermanos habían encendido una mecha hace años imposible de apagar por los ancestros, deshonrando el apellido al no someterse a las indicaciones familiares, a seguir los pasos para sostener algo insostenible. La familia les dio la espalda, dejando que ellos hicieran camino para sobrevivir, pero en cuanto supieron del éxito no dudaron en aparecer, alardeando de que fue gracias a ellos y que la familia estaba más unida que nunca.

Las crueles palabras que soltaban hacia Sasuke, las recriminaciones y reproches y aquella manipulación que se interponía en el ambiente hacían que Sarada sintiera empatía hacia él, entendía a su madre, vivía la descripción que le daba de Sasuke, alguien completamente puro que busca un camino de luz en medio de la obscuridad, ahora entendía porque no lo buscó, porque le oculto todo acerca de ella, no se imaginaba crecer entre los rumores, la imagen que querían dar, todos los comentarios que ellos daban se los tomaba personales, los regaños que le daban a su padre los sintió propios, siendo la decepción de la familia, no mereciendo portar el reconocimiento que le daban ante sus talentos, olvidando todos sus logros por las decisiones que había tomado. Ella no veía el rostro que ponía Sasuke, pero imaginaba que debía estar con la cabeza gacha ante tal señalamiento, no escuchaba alguna replica por parte de él ni optaba por defenderse, o eso era lo que le decía el silencio, a diferencia de sus pensamientos, Sasuke mantenía la cabeza en alto con una sonrisa cínica escuchando cada palabra que decían, sabía que solo eran provocaciones y que no debía caer ante ellas, estaba furioso, molesto, ¿Cómo osaban llegar con semejantes discursos? Pero conocía el plan para hacerlo ver como incompetente, alguien incapaz de manejar sus emociones y así ganar todo lo que él había recuperado, Itachi sostenía su mano fuerte recordándole que estaban juntos y que no podían contra ellos, que nunca pudieron. Aguantaron todos los discursos, pero para Sarada todo eso había llegado hasta el fondo de su esperanza, tenían razón, nunca podría encajar en la vida perfecta de Sasuke, ella solo era una demora más en todo aquel éxito de la familia Uchiha, una deshonra si se enteraran de todo lo que vivió y eligió hacer, la peor peste que pueda existir en el linaje Uchiha.

Sarada no soportó escuchar más y se refugió en la habitación de sus padres, creyendo que encontraría a su madre, pero no fue así, recorrió el lugar observando las fotografías y pinturas que había de Sasuke y Sakura, junto con las ecografías, cayendo en cuenta de que serían dos criaturas las que vendrían al mundo, no supo cómo sentirse, veía el rostro de su madre y escuchaba las palabras de Madara en ella, "decepción" "traición" "no esperaba eso de ti" "no imagine que fueses capaz de hacer vil atrocidad" "eres la peor persona" "no sé qué hice para merecer eso" "por tu culpa he tenido muchas perdidas" "si fueses mejor hija" "no eres perfecta" "¿Dónde quedó todo lo que te enseñe?"

Todo era un martirio, las palabras rebotaban de un lado a otro, ping, pong, ping, pong, el pensarlo la ponía peor, todo le daba vueltas, tenía un nudo en la garganta, se desvaneció durante unos segundos, recostándose en la alfombra, mirando el techo de cristal que estaba encima de ella.

Sasuke entro a la habitación, dándose cuenta de la presencia de Sarada, la arropo y salió de ahí, no sabía que podría decirle sobre la situación que aconteció. La preocupación lo invadía como neblina en invierno, no deseaba sumarle preocupaciones a Sakura, pero no tenía la menor idea de cómo hablarlo con Sarada, ¿Qué explicaciones podría darle? Los problemas familiares eran ajenos a la situación familiar que estaban formando, y odiaría que Sarada se sintiera presionada ante los conflictos, ella no tenía que vivirlos.

.

Se despertó dándose cuenta del lugar que ocupaba, soltó un quejido y se levantó observando el lugar, buscando a Sasuke, pero la soledad la seguía como sombra, andando con ella a cualquier rincón en el que tratara de esconderse; Las palabras revotaban nuevamente en su cabeza, como si fuesen directamente hacia ella, ahora se sentía culpable por ocasionarle problemas a Sasuke, pero ella era un imán de problemas, no podía pisar algún lugar porque sentía que lo arruinaba.

Entro a la cocina, encontrándose con Sasuke preparando algo para ella, él intento dar una explicación sobre lo que había ocurrido, pero ella mencionó que no tenía que justificarse con ella, agachando la cabeza, Sasuke quería continuar, pero los gestos de Sarada mencionaban que no lo hiciera, así que decidió respetar las elecciones de ella.

Sarada estuvo a punto de hablar, de tomar esa iniciativa y mencionar el incidente, pero escucho una voz familiar que la hizo olvidar las palabras que tenía en la punta de la lengua.

—Sensei—Dijo en susurro, observando a Kakashi con una caja, por unos segundos su rostro cambió a uno de asombro, pensando en que Kakashi vendría con aquella señal para recuperar su vida, tal vez sería un indicador de que merecía una segunda oportunidad para enmendar todo lo acontecido

—Oh, Sarada—Mencionó Kakashi, no esperaba verla—Bueno, ya sin más—Le dio la caja—Son algunos objetos que pude recuperar, tus compañeros mencionaron que eran tuyos así que, ¿Por qué no les das un vistazo y…

—¿Cómo? ¿Es que ya no voy a regresar?

—Tu madre y yo creemos que es lo mejor en lo que te adaptas a tu nuevo cicl…

—Es que no entiendo porque piensan que soy incapaz de tomar mis decisiones—Le mencionó a Sasuke

—Trabajaste muy duro para llegar hasta dónde estás—Mencionó Kakashi—Te toca encargarte de ti misma—Resumió

—Pero...—La esperanza se le resbalaba de las manos, las palabras ya no venían a su boca, no encontraba una forma de expresar lo que estaba sintiendo, observó a Sasuke tratando de culparlo, pero no podía—No es justo—Mencionó con tristeza en sus palabras—El puesto significaba mucho para mí, creí que podía volver en cuanto quisiera sensei

—Sarada, ya habíamos hablado de la situación—Mencionó Kakashi con molestia—No puedes regresar a un sitio que no te aportará más allá de lo necesario

Ella no podía digerir las palabras que él le dedicaba, mantenía el ceño fruncido, quería huir, pero no quería renunciar, necesitaba luchar por esta batalla, necesitaba ganar, recuperar su vida, el trabajo podía ser un sustento que necesitaba.

—Ambos sabemos que puede aportarme más de lo que una educación formal lo haría, 4 años de estudio para 10 de desempleo—Mencionó, recordando a diversos compañeros que eligieron quedarse ahí por las oportunidades empresariales que les aportó—Puedo regresar, lo puedo hacer mejor, daré mi mejor esfuerzo

Sasuke y Kakashi se miraron

—Esta situación no es fácil de decir, me retiro, Sasuke te veré después—Dejó todo en manos de Sasuke, huyendo de la controversia, pero así era él, hubiese sido más fácil si Guy hubiese estado ahí, calmando la situación, encontrando una manera de decirle a Sarada acerca de lo importante, es por eso por lo que ambos funcionaban como pareja

¿Dónde había quedado esa chica que se levantaba y reclamaba? ¿Qué iba en busca de una solución? ¡Que peleaba! Ahora se quedaba ahí, sentada, perdiendo aquella parte de si misma que le encantaba, desconociéndose, no quedando ni una pizca de lo que había sido, no se reconocía, no sabía quién era, la mejor versión de sí misma no existió fue una ilusión que ella amó. No tenía la fuerza suficiente para reinventarse, no tenía de donde sujetarse, su madre no estaba, sus amigos la abandonaron, ¿de dónde se agarraba? No tenía cosas que la hicieran regresar a la vida, y lo que pensó que tenía se hacía cada vez más lejano.

Pensó que hablar estaría de más, colocó una mano en el hombro de Sarada, anunciando su presencia, dedicándole su escucha si ella lo necesitaba, Sarada deslizó la mano de él con delicadeza agradeciendo el gesto, se limpió las lágrimas y volvió a su habitación sin decir palabra alguna, dejando a Sasuke más confundido, sin saber cómo proceder, ¿Debería darle su espacio? ¿Debería ir y hablar con ella?

Opto por lo primero, necesitaba llamar a Itachi, pedirle consejo sobre la situación, necesitaba ayuda, pero no quería dar su brazo a torcer con Sakura, él le había prometido que todo mejoraría, que cuando ella volviera las cosas serían distintas.

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La tristeza la estaba venciendo, se acumulaba en su pecho, en su cabeza, en sus piernas, haciéndolas una carga, no podía procesar con claridad si era de día o seguía siendo de noche, estaba envuelta en las sábanas pretendiendo que no existía, que todo era una cruel broma.

Sasuke le dejaba las comidas en su habitación, se preocupaba por ella, trataba de darle su espacio y el tiempo, pero sabía que la soledad le afectaba a Sarada, el trabajo en esta temporada lo mantenía ocupado, y quería dejar todo resuelto para no desperdiciar sus días con Sakura y todo el recorrido del embarazo, quería aprender a ser padre y encontrar un equilibrio entre su vida pasada y su vida actual, lo cual se le dificultaba, no quería reproducir la paternidad que aprendió de Madara, no quería ser un pésimo padre para Sarada, pero no sabía cómo lidiar con los sentimientos ajenos, solía decir lo que pensaba sin importarle las opiniones de la gente, pero esto era diferente, Sarada demostraba con sus expresiones cuando algo no le parecía, cuando se mostraba enfadada y Sakura le comentó que su hija era un libro abierto en cuanto algo le hacía ruido pero con Sasuke no estaba resultando tan abierta como se imaginaron que iba a ser.

No había salido de la habitación durante esa semana, no quería alarmar a Sakura y hacer que su viaje terminara antes de lo previsto, pero el hecho de que estos últimos tres días a penas probara algo lo mantenía con pendiente.

Ahí se encontraba, sin saber si llamar a la puerta o no, creyó que había un avance en su relación, en algunas pláticas, pero esto lo hacía pensar que no había existido y solo era parte de su imaginación.

—Sarada…¿Estas despierta?

Mencionó, pero no obtuvo respuesta

Quería darle su espacio, sabía que lo necesitaba, pero él conocía perfectamente los sentimientos de soledad, Sakura ya llevaba varias semanas fuera, y desde que Sarada era pequeña no se había separado tanto tiempo de su madre, para Sarada eso no era lo que la mantenía en la cama, quería dormir, ignorar todo aquello que la estaba atormentando, fingir que no pasaba nada, que no estaba en peligro, que no había decepcionado a su madre y que ella no alejaba a las personas que la querían, porque si lo hacía, ¿Qué clase de persona era?

—No quiero incordiar—Mencionó, notando las cajas regadas por todo el suelo, y aquellos objetos que había en ellas, las estrellas regadas debajo de la cama resplandeciendo, formando un camino. Dio la orden para que las cortinas se abrieran lentamente y poder observar con más claridad, Sarada dio nuevamente la orden para que se cerraran, Sasuke lanzó un gran suspiro, sentándose en la esquina de la cama— Comprendo que los procesos tienen que llevar un ritmo subjetivo ante las demandas de las personas, ha pasado poco tiempo desde que nos conocimos y no espero tener la confianza que le tienes a tu madre en esa poca estadía pero, cada vez que siento que hemos avanzado parece que vivo en un mundo ajeno al tuyo y se vive como una ilusión

Sarada tenía los ojos hinchados de tanto llorar, no quería hablar con nadie, ¿Quién podría entender cómo se sentía? ¿Quién podría entender las acciones que había tomado para obtener una vida mejor? Porque cualquier persona que la escuchara la juzgaría sin pensarlo, y Sasuke, no sería el tipo empático que comprendiera la situación, ella tenía que medir las palabras de su pasado para que su "padre" no se viera afectado por las situaciones marginadas que había vivido, si su padre no podría tolerar eso ¿Cómo podría tolerar las decisiones que ella había tomado?

—Lamento ser así de dura—Mencionó con voz ronca, tenía que hacer algo al respecto, quería sentir que podía mantener las riendas de su vida, siendo clara y firme—pero no puedo verte como algo que no eres, no era mi intención que mi madre te ilusionara con que podría verte algún día como un padre y no te sientas mal, porque pronto lo serás, entonces ¿De qué sirve que gastes tus energías en mí?

Se lo dijo con la mera intención de que la dejara tranquila, sumida en su depresión.

—Porque eres mi hija—Mencionó firme—No tengo que esperar a que tú me reconozcas como tal para convertirme en tu padre, porque yo soy tu padre

—¿Podemos dejar de engañarnos con esta farsa? No me interesa en lo absoluto que me digas que no me reconoces como tal, así que puedes decirlo en voz alta, alivia tus sentimientos de culpa, no tienes por qué hacerte cargo de mí, no tienes que fingir querer una vida al lado de nosotras, estábamos completamente bien antes de que llegaras

—¿De dónde sacaste esa idea? Sé que puedo ser indiferente en algunas situaciones y mi falta de tacto puede ser un obstáculo en el convivir diario, pero estoy dispuesto a arreglar ese tipo de comportamientos y situaciones para que te sientas en un ambiente seguro, trataré de…

—No—Mencionó cansada, envolviéndose nuevamente, él no era el problema, ni siquiera sabía que sentir respecto a la situación, estaba cansada y confundida—No soy la clase de hija que tú esperas, te decepcionaré, así que puedes ir, y moldear a tus hijos perfectos a tu imagen y semejanza, yo no encajaré en aquellas opciones que tanto te dicen que sea—Recordó las palabras de Madara, las palabras dirigidas a Sasuke—yo soy un desastre

—No lo eres

Mencionó levantándose de ahí, Sarada pensó que él se iría, dejándola, pero los ruidos decían lo contrario, Sasuke empezó a levantar todo lo que estaba en el suelo

—No tienes por qué hacer eso, es mi desorden, lo quiero así

—No quiero pretextos, vamos a salir—Mencionó recordando las excusas que ponía Sarada para estar encerrada—Te notó, sé que estás presente, y soy capaz de entender el sentimiento de sucumbir ante la soledad y desesperanza, fuiste demasiado ambiciosa, ardiste demasiado rápido y todo se quemó; percibo el sentirse incapaz de poder ser amada por miedo a perder aquello que nos mantiene en calma, no te puedo garantizar ser alguien distinto, pero puedo garantizarte que me arriesgaré a serlo, no estás preparada para que te conozca, sé que son momentos de incertidumbre, pero te notó; Quiero que me conozcas, que sepas quien soy, que hago, y no me veas como el hombre que sacudió tu mundo impidiendo que puedas recuperarlo, porque no quiero eso, solo quiero brindarte la seguridad que un padre puede ofrecer; no me interesa si todos los días necesitas sentirte abatida, entiendo porque la melancolía no estuvo presente cuando solo eran dos, pero no tienes que cargar más con ello, yo cuidaré de ustedes, me encargaré que las tristezas puedan sostenerlas y que cada una sea individual y no compartida, te notó Sarada, estás aquí, y yo haré lo mismo—Esta vez sostuvo su mano—No me iré, no desistiré

Ella retiró su mano con sutileza, envolviéndose en las cobijas y dándole la espalda a Sasuke.

—Estaré esperándote para el desayuno—Mencionó, dándole un último vistazo, esperando que sus palabras funcionaran

Le pesaban los sentimientos, funcionaban como una carga para ella en estos momentos, no podía con las palabras de Sasuke, no soportaba todo alrededor, se sentía mareada, su cuerpo lo resentía desvaneciéndose nuevamente en aquella obscuridad que la abrazaba.

Despertó aturdida, sentándose, observando la habitación distinta, más limpia, ordenada, y recordó las palabras de Sasuke, la estaría esperando. La pena le inundó los ojos, haciendo que sus pestañas revolotearan evitando las lágrimas, deslizó los pies con cansancio, dando la orden de que las cortinas se abrieran, notando la obscuridad más allá de su ventana. Entro al baño y vio el agua con flores de hace tres días, había llenado la bañera sin darle el uso, había tomado las flores que estaban como adorno de sus comidas y las despedazó en el agua, lanzó un suspiro recordando que hace tres días había sido importante tomar un baño, ¿Por qué ahora era importante? ¿Por qué tenía que hacerlo?

Quería alejar esos pensamientos, decirles que no estuvieran más en ella, pero no se sentía con la fuerza suficiente para hacerlo, no intentaba luchar, solo dejaba que fluyeran haciéndola sentir más miserable de lo que ella podía. Se metió al agua sin importarle la ropa puesta, jugando con las flores, observándolas en el agua, resbalándose lentamente sin importarle que el agua le llegara al cuello, absorbiendo aquellos recuerdos que había enterrado mientras estos luchaban por emerger, tratando de recordar con detalle lo vivido, la playa, las rocas, los golpes, ¿Por qué luchó por vivir? ¿Por qué no permitió que ellos le privaran la vida? ¿Qué motivos tenía para hacerlo? ¿Qué motivos tiene ahora?

La luz se desvanecía poco a poco debajo del agua, se volvía borroso, pacifico, sentía los movimientos violentos del agua recordando la escena donde luchó por vivir, las sacudidas de su cuerpo, las burbujas emergiendo, y esa necesidad creciente de aire; Su cuerpo quería salir, pero ella no, quería huir a algún lugar lejos de sí misma, necesitaba un refugio, cerró los ojos esperando que ese momento llegara, hasta que la canción se escuchó.

Había esperado suficiente tiempo, si ella no saldría por métodos ortodoxos, tendría que hacerlo por aquellos medios artísticos, la música era buena aliada en situaciones como estas, así que decidió poner esa canción por todos los rincones, encender las luces en una tonalidad morada y rosa, si eso no funcionaba, no sabría que otras opciones tenía, estaba desesperado, conocía el sentimiento, lo había vivido y no quería que Sarada estuviera en ese límite de decidir por ella o su familia, quería que ella entendiera que la familia podría ser distinta, que estaría para apoyar y cuidar, sobre todo amar.

Acomodo la mesa, con velas aromáticas y diferentes tipos de comidas y postres, esperando que Sarada tuviera distintas opciones para elegir lo que quería, cantaba la canción de Dancing Queen repetitivamente, esperando que eso hiciera que Sarada saliera de su escondite incomodándola, había programado que el sistema operativo solo funcionara con su voz, así Sarada no pudiera silenciarlo.

Ella bajó, envuelta en la bata, con los cabellos escurriendo, mirando a Sasuke desde las escaleras, acomodándose el cabello que resbalaba por su rostro, poniéndole cerezas a la ensalada que estaba preparando, moviendo sus hombros al ritmo de la canción, cantándola cada vez más fuerte esperando que ella escuchara, pero aún no notaba su presencia.

—Pero ¿Qué ve/rga estás haciendo?—Mencionó Itachi, nuevamente entrando sin un aviso o permiso, quedando en shock con esa escena de Sasuke, su hermano no podía ser esa persona

—Lo que tenga que hacer—Le dijo, maldiciendo internamente, se había arrepentido de pedirle ayuda, hasta que sintió que alguien lo rodeaba con sus brazos, se volteó, devolviendo el abrazo, lanzando un suspiro, agradeciendo a Abba y a cualquier entidad divina que haya estado presente para que Sarada siguiera, dándole ligeros besos en la cabeza

Sarada realmente agradeció el gesto, era una salvación, fue como si alguien le diera la mano y la sacará del lugar donde estaba, no fue tan fácil, pero la sensación era la misma. Los sentimientos de soledad no se irían pronto, pero había un indicio de luz al final del túnel, reconocía el gesto agradeciéndolo, el volver a respirar y con cada exhalación viniera la esperanza de encontrar en ella algo que daba por perdido, aquellas ganas de luchar y enfrentarse a la adversidad.

—Sólo quería que me dejaras, ¿Por qué no lo hiciste?—Pregunto en modo de susurro

—Porque soy tu padre—Mencionó firme

Escucharon sollozos, y ambos miraron a Itachi—No les quiero arruinar este momento—Dijo con las lágrimas al borde—Ustedes sigan—Se limpió la nariz, yéndose a otro lado, agradeciendo la oportunidad de que su hermano fuese feliz

Ambos dejaron de darse el abrazo y observaron todo lo que había preparado Sasuke, no mencionaron palabra alguna, estaban conformes con el silencio que había, para Sasuke eso era suficiente, tenerla en las comidas, haciendo compañía, no necesitaba de algo más. Itachi decidió volver y romper aquel silencio con sus comentarios sentimentales acerca de ver a Sasuke haciendo actividades lejos de su confort, y de algunas situaciones que habían hecho cuando eran niños, añorando aquellos momentos, mencionando con entusiasmo la parte donde él le había enseñado a bailar.

La luz anunciaba que el día comenzaría dentro de poco, Sarada observaba nuevamente la relación que había entre ellos, como Itachi no dejaba de ver a Sasuke como un niño pequeño que necesitaba de él, y que este lo permitía, pensaba en ese acto como debilidad e impotencia, pero Sasuke no lo veía de ese modo.

—Me iré, pero volveré

—Por favor no lo hagas—Mencionó Sasuke con cansancio, poniendo media sonrisa ante la partida de su hermano, las notificaciones en su teléfono anunciaban el trabajo que tenía que hacer

—Supongo que yo también

—No me dejes—Mencionó con temor a ella misma, haciendo que Sasuke la mirara con detenimiento, viéndose a él mismo hace años, sintiéndose orgulloso de que Sarada pudiese pedir ayuda.