Sasuke le había explicado lo tedioso que podría ser el día con las diversas audiciones que habría, y que en cualquier momento que ella quisiese retirarse sería libre de serlo, pero Sarada estuvo firme en que quería conocer el trabajo que él hacía. Tres filas de asientos la separaban del lugar de Sasuke, así ella no sentiría que lo estaba invadiendo, estaría callada, tratando de no pensar en las opciones que tenía, había pensado que el día sería distinto, que las ideas se esfumarían, pero se había equivocado.

El lugar fue silencioso en cuanto a su llegada, los empleados recibieron a la familia haciendo leves reverencias y saludos cordiales hacia el Uchiha, observando con detenimiento los rasgos de Sarada, preguntándose por la familiaridad que tendría con Sasuke. Este le detallaba el sitio con seguridad de conocerlo como la palma de su mano, le explicaba sobre las pinturas que estaban colgadas alrededor, y el diseño de la fachada, esperando que Sarada estuviese impresionada como él lo estuvo cuando supo la historia del lugar y de cómo Itachi le explicaba sobre como fue construido por la cultura de esos tiempos, el contexto que existía y como significó un avance en la industria artística, también añadió lo llamativo del lugar, había un sitio que estaba inclinado, era un set donde podían ir a descansar y pasar el tiempo, pero Sarada no podía prestar atención a sus palabras, ella se encontraba en un estado disociativo, aparentemente estaba aburrida, pero por dentro, su cabeza la mataba con aquellas ideas nihilistas sobre existir.

—Sé libre de seleccionar el lugar adecuado—Le había dicho con entusiasmo antes de retirarse a un escritorio que estaba frente al escenario

El teatro era grande, con filas de asientos interminables, pocas veces había pisado esa parte de la ciudad, no había estado en un lugar tan costoso desde que Delta la llevaba a las citas, ni había tenido un entretenimiento privilegiado, lo más cerca que estuvo de un teatro era en la calle con las marionetas. Tal vez en otras circunstancias esto la haría ponerse de un humor distinto, culpaba a la falta de sueño, culpaba a que su rostro estuviera deformado por la tristeza, culpaba a cualquier suceso que interviniera con su estabilidad emocional, sentía que sería difícil salir del lugar donde estaba, darle una explicación coherente a lo que estaba aconteciendo dentro de ella, había una revolución interminable que rondaba cada vez que creía encontrar estabilidad en un ámbito de su vida.

Las luces no estaban encendidas, parecía que el lugar tenía un filtro rojo-naranja, poco a poco haciéndose más oscuro, cada vez sintiéndose más lejana del lugar que había elegido. Miraba como Sasuke daba ordenes, como estaba a cargo de toda la gente que salía encima del escenario, no podía escuchar claramente las palabras, veía las acciones, sentía que tenía a alguien susurrando a su oído aquellas cualidades que ya no estaban, recordándole que no había vuelta atrás para recuperar su vida, que no podría salir de ese agujero en el que estaba y que nada del sacrificio que había hecho tuvo sentido alguno.

—Basta

Susurraba, tratando de hacer que desapareciera todo lo contradictorio, la partida de Denki y la desesperanza seguían presentes al igual que las palabras de Madara, la ausencia de su madre, las relaciones pasadas, nada se quería ir, no podía darle un significado distinto, estaba cediendo ante el pensamiento de que todo había sido en vano, y tenía que hacerse responsable de sus acciones pasadas, la culpa estaba presente.

Habían empezado algunas presentaciones artísticas, grandes murales pintorescos se levantaban alrededor de ellos, cambiaban de imagen con cada tipo de luz, también había bailes con música, bailes sin música, bailes de sombra, había juego de roles, presentaciones, pero para Sarada ninguna era significativa, la voz seguía ahí, recordándole que ya no le quedaba nada.

Se había perdido en las presentaciones que no sintió a Sasuke al lado de ella, mantenía una mirada cansada, aburrida, perdida.

—¿Será el momento adecuado para que Suigetsu intervenga en tu salida?

—No, no, no—Dijo estirándose

—Te dije que esto podía ser tardado, demandante y monótono—Mencionó, entregándole un platillo, Sarada lo analizaba con detenimiento, era un pan con ajonjolí, en forma de cuernito

—Es un sándwich—Mencionó irónica imaginándose el elevado precio

Sasuke se dejó caer de hombros.

—¿Qué es esto?—Dijo, dándole un vistazo al baile

—Un casting

—¿Para?

—Una colaboración con un nuevo proyecto

—¿Qué es lo que buscas?

—Con sinceridad—Mencionó tomando de su termo, el té seguía caliente—Mis ideas siguen confusas acerca de lo que pretendo, espero inspirarme con algún performance

—Son demasiado creativos—Elogió las ideas que tenían, novedosas, pero ella no era quien para decir algo respecto al tema, no era una artista, ni tenía noción de lo que significaba. Ella encontraba belleza en lo insignificante, quedaba deslumbrada ante algo desconocido, y esto para ella definitivamente era terreno nuevo

—Tengo que volver a dar una puntuación, pero puedes acercarte si te sientes hastiada—Estaba preocupado, había notado a Sarada ausente incluso en cosas visuales, las presentaciones no habían tenido una temática melancólica, pero el arte es subjetivo

Sarada asintió, tomando la invitación; El escenario se estaba adaptando a la presentación de la siguiente persona, dijeron su nombre, y las personas alrededor de Sasuke maldijeron

—Es la novena presentación que hace en esta semana—Mencionó alguien al lado de él

—No tenemos tiempo para otra improvisación a medias

Sasuke solo bebía té escuchando los comentarios de los sujetos que estaban al lado de él;

Ella se presentó nuevamente, con una voz fuerte y clara, sabía que estaban susurrando desde el momento en que vieron su nombre en la lista, pero no le intereso. El proyecto había sido rechazado hace unos meses, no reunió a la gente necesaria para poder hacerlo posible, pero ahora, pesé a que seguía incompleto, necesitaba presentar esto, la idea no podía permanecer más tiempo en su cabeza, seguía el temor de que no se saliera a tiempo quedándose incrustada, añejándose, causando dolor.

She used to be mine-Sara Bareilles—Le brindó los créditos correspondientes a la autora de la canción

No dio explicaciones acerca de lo que estaría a punto de hacer, acompañándola estaban dos niñas, una de seis años y la otra de quince, agradeciendo con una reverencia, tomando sus lugares en el escenario.

No es simple decir, que la mayoría de los días no me reconozco, que estos zapatos y este delantal, este lugar y sus clientes, han tomado más de lo que les di.

Cantó sin la compañía de la melodía, con la única luz señalándola a ella, poniendo el demás escenario obscuro, no notaban a las otras acompañantes, ni la escenografía. Cambiaba los tonos de voz, hasta ese entonces la atención de los jueces no la había obtenido, ya habían pasado por ese proceso y no habían llegado a nada más allá del cantó por lo que habían desistido en el proyecto.

Ella fingía mirarse en el espejo vacío, haciendo movimientos lentos, tratando de reconocerse a sí misma.

No es fácil saber que no soy nada de lo que solía ser, aunque es cierto, nunca fui el dulce centro de atención…todavía recuerdo a esa chica.

Saltaba, daba vueltas, se estiraba, sus movimientos eran sutiles, ligeros…

Ella es imperfecta, pero se esfuerza, ella es buena, pero miente, ella es dura consigo misma, ella esta rota y no pedirá ayuda ella es un desastre, pero es amable, ella esta sola la mayor parte del tiempo, ella es todo eso mezclado y horneado en un hermoso pastel. Ella se ha ido, pero solía ser mía.

Esta vez la luz señalo a la niña que estaba en un columpio, tratando de balancearse parada, estirando los pies y enredándose con la cadena, después la niña parecía ser regañada ante alguien, no había nadie más, pero los movimientos corporales lo decían. Se resigno a balancearse como normalmente lo hacían, estirando los pies y encogiéndoles, con la cabeza gacha, la luz se apagó

No es lo que pedí, a veces la vida solo se escapa por una puerta trasera y crea a una persona y le hace creer que todo es cierto, y ahora te tengo

Se encendió la luz a la otra persona de quince años, quien se enredaba entre las telas, se caía una y otra vez, tratando de intentarlo, pero no podía, se quedaba en el piso durante un rato, mirando fijamente un punto, y con una energía feroz se levantaba y lo volvía intentar

y no eres lo que pedí, si soy honesta, si soy honesta sé que lo devolvería todo por una oportunidad de volver a empezar y volver a escribir un final o dos por la chica que conocí

Se sacudía el polvo cada vez que se caía y avanzaba firmemente a otra tela que estaba cada vez más alta, intentando alcanzarla, miraba hacia atrás como si alguien le estuviera persiguiendo, como si alguien la tomara de la mano y ella se defendiera, caminando más rápido y saltando por alcanzar la tela, pero nuevamente se caía Quien será imprudente, solo lo suficiente Esta vez cantó ella, con una voz fuerte que hizo que la voltearan a ver Quien saldría lastimada Decía con voz frágilsusurrando pero quien aprende a ser fuerte cuando es lastimada…Levantaba la voz cada vez más segura de sí misma, pero esta vez en lugar de avanzar hacia la tela, parecía que abrazaba a alguien, lo miraba a los ojos, y fingía bailar con él, cada vez alejándose de aquella tela

y usada por un hombre que no puede amar Volvió a cantar la chica del principio con fuerza, elevando la voz nuevamente, la luz comenzó a parpadear en la adolescente, mientras trataba de huir, de regresar a la tela, pero alguien jalaba de ella y entonces ella estará atrapada La luz cambió a la niña, quien estaba en el suelo, rodeando su cuerpo, tapando su cabeza, fingiendo que no quería escuchar comentarios, levantando la mirada, una dura y fría mirada que daba hacia el frente, levantándose, tomándose de la tela que la otra no había alcanzado, escalando por ella y tendrá miedo de la vida que hay dentro de ella creciendo más fuerte cada día hasta que finalmente le recuerde que debe luchar solo un poco para devolver el fuego en sus ojos

Se ha ido, pero solía ser mía Cantaron las tres con un tono de voz muy alto, casi en un grito Ella solía ser mía

Esta vez la luz dio hacia las tres personas que estaban en la tela, envolviéndose, haciendo los mismos movimientos, cantando juntas.

Ella es un desastre

Ella se dio cuenta de que la atención estaba dispersa, estaban inmersos en la discusión acerca de lo que podía significar todo lo que estaba haciendo, ya que había mezclado diversas temáticas, no sabían cómo calificarla; Sarada la veía llorando, sentía una ola de emociones invadiéndola, no podía nombrar lo que sentía, pero cada vez que levantaba la voz se imaginaba a la chica cantando frente a ella, cantando para ella…

Pero es amable

Ella esta sola la mayor parte del tiempo

Cuando ella terminó de cantar Sarada aplaudió, ganándose las miradas de todos ahí, le habían prestado atención.

—Puedes bajar de la tela Mirai—Elevó la voz Deidara, suspirando—No entiendo que nos quieres decir con todo esto, así que—Le hizo una seña para que hablara

—¿No quedó claro?—Preguntó con voz firme—¡Toda la semana les he estado enseñando la historia! Armen las piezas, no pienso hacerles el trabajo

—Es ambiguo el mensaje que quieres dar—Dijo Sasuke—Pero aceptaré tu propuesta—Sentenció, al ver a Sarada conmovida

—¿Qué?—Se sobresaltaron ante la anticipada decisión, Deidara y Akatsuchi se miraron entre sí—¿No es apresurado tomar esa elección?

—Es una presentación desorganizada—Mencionó Akatsuchi

—Espera Uchiha—Mencionó Mirai—¿Estás diciendo que quieres mi presentación? ¡Tú mismo descartaste este proyecto cuando te lo propuse!

—¿Quieres participar o no?—Fue al grano

—S-sí—Mencionó dudosa, y luego observó a Sarada salir

—Gracias Mirai, espera nuestro mensaje, ¡Desalojen el escenario!

Mirai agradeció a las chicas y persiguió a Sarada hacia la salida, quería saber que es lo que había pasado en el proceso.

—Oye, oye tú—Mencionaba yendo detrás de ella, Sarada la miro, iba a agradecerle la presentación, pero Mirai no la dejó hablar—¿Qué eres del Uchiha?—La pregunta la desconcertó, miro hacia abajo no sabiendo que decir, dándose cuenta que Mirai la perseguía descalza, que tenía varias heridas y moretones en sus pies y piernas—¡ey! ¡Oye, enfócate! Quiero respuestas claras

—Él…él es…él

—¿Sales con él?—Arqueó una ceja

—Es…es mi papá—Lo había expresado en voz alta—Es mi papá—Susurro para sí misma, entrando en shock

Asintió, retirándose de ahí—¡Uchiha!—Le gritó desde atrás—¿Escogiste mi presentación solo porque le gusto a tu hija?—Dijo señalándola—¡Eso hace que pierdas credibilidad en tus criterios de selección!—Se volteó hacia Sarada—Estuve esperando este reconocimiento durante bastante tiempo, no dejaré que me lo quites, ni que haya sido seleccionado solo porque le gusto a la hija de papi

Sarada frunció el ceño—No importa, ya pasaste ¿No es lo que querías?

—Yo lo quiero, por mi arte, no porque le haya gustado a la hija del director—Estaba enojada, se regresó a la mesa de los jueces a escuchar una solución y un posicionamiento neutral por parte de los presentes

—Mira que arruinar algo tan íntimo, ni a mí se me hubiese ocurrido mejor, el nepotismo 1, talento 0 tsss—Mencionó un chico que estaba hasta los lugares de atrás, con una sonrisa cínica juntando sus dedos en forma de cruz, alargando el sonido "tsss" tratando de molestar a Sarada

—No arruiné nada—dijo tragando con dificultad, no necesitaba la furia adicional de esa chica, había tocado fibras sensibles en ella aquella presentación, se identificó con ese trabajo, y ahora había obtenido todo esto por un simple gesto que la hizo reaccionar, las ideas que parecían haberse ido ahora regresaban con más fuerza, se empezó a tocar el cuello, saliendo de ese lugar obscuro, pensó que habría luz, pero el sol se estaba metiendo ¿Cuánto tiempo había estado encerrada? Se pregunto

—Dime, como le haces—Salió detrás de ella—Para tener ese rostro y no parecer tan perra desgraciada, casi te creo que no fue intencional

—No lo fue—Sarada intentaba alejarse de él, era alguien raro, con un cabello blanco azulado, y su delineado le recordaba a las serpientes, tenía el cabello alborotado, él se quedó ahí, observando como Sarada se alejaba

No conocía el lugar, pero sabía que no necesitaba estar ahí, arruinar es la palabra que tenía en mente, había arruinado su amistad con Chöu, había arruinado su relación con Kawaki, había arruinado la vida familiar de su madre, había arruinado el criterio de su padre y ahora arruinaba la presentación de esta chica ¿Qué más seguía?

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.

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Suigetsu la observó a lo lejos, avisando a Sasuke que la había localizado, Sarada estaba sentada en el puente, con los pies colgando, los movía en círculos por encima del agua, sus agujetas estaban desatadas, y sus botas estaban demasiado gastadas, pero no dejaba de usarlas por temor a que sino lo hacía dejaran de ser de ella, o dejara de ser ella.

—Tu papá te estuvo buscando

—¿No tienes otro trabajo?—Le dijo hostil, pero sin mirarlo—Lamento si hice que pospusiera su trabajo—Dijo con a cabeza gacha—Debí avisarle, pero ya no importa, supongo, me encontraste

—¿Qué es lo que sucede contigo?—Mencionó y empezó a sincerarse con lo que estaba ocurriendo, tratando de ganarse un poco más de su confianza—No es el estilo de vida al que estas acostumbrada, pero parece como si estuvieras viviendo lo peor

—No merezco esto—Mencionó asustada, esas palabras estaban en su boca desde hace tiempo, pensaba que al dejarlas salir la lastimarían, pero no fue de esa forma, se sintió aliviada

—¿No mereces esto? ¿Una vida digna?

—al parecer me sigo esforzando mucho por no tenerla—Dijo, recordando todo lo que hizo, ahora parecía en vano—Supongo que soy mi peor enemiga

—Vamos—Le dio una ligera palmada en el hombro para que se levantara—Es hora de ir a casa

—No…no me lleves allá—Estaba asustada—No quiero estar encerrada, no sé hacerlo

Sui se agachó a su altura, parecía una niña pequeña, recordaba esa mirada ya la había visto en ella antes, suspiro—¿A dónde quieres ir?—Sarada ladeó la cabeza—No puedo llevarte con tu amiga—Mencionó tranquilo intuyendo que quería ir con la chica morena

—No quería ir allá, no creo que quiera verme, lo heche a perder todo

—¿Cómo se hace eso? ¿Sabes? He metido la pata un montón de veces con tu padre, pero aquí seguimos

—La amistad de los hombres cis-hetero es distinta a la amistad de las mujeres—Dijo entre dientes

—¿Qué pudiste hacer para que se pusiera furiosa a este grado?

—¿Me sigues dando tu palabra?—Suigetsu levanto su mano, había jurado lealtad con ella—Hice una cuenta falsa, y estuve mensajeándome con su novio para demostrarle lo perverso que era, pero no me creyó

—Mmm ya, ¿y luego?

—Lo seguí durante unos días para descubrir que la engañaba, le dije y no me creyó…y luego me besé con él y se enojo

—¿Y hasta donde pretendías llegar para que te creyera?

—¿Qué?—Mencionó ella confundida

—Le habías dicho de los mensajes, no te creyó, lo seguiste, descubriste tu engaño y no te creyó, lo besaste y no te creyó ¿Qué seguía después si ella no hubiese reaccionado de esa forma?

—Yo no…solo, era un juego

—Eso no parece ser un juego, parece ser una venganza

—No, yo no haría eso…no soy tan cruel par—Se detuvo, agachando nuevamente la cabeza, no podía defenderse—Soy la peor persona del mundo, por eso no me merezco nada de esto…yo, debí, yo no debí—No sabía que sentir o que decir al respecto, las ideas la atacaban como abejas furiosas, se amarró las botas, intentando despejar su mente

—No lo eres, es normal a tu edad, yo también anduve con muchas novias de mis amigos, si el tipo te gustaba

Sarada no escuchaba lo que decía Suigetsu, nuevamente empezó a tocarse el cuello, repitiéndose a sí misma que eso le había pasado por lo que había hecho, que se lo merecía; ya no podía, las palabras eran un martirio, la carga mental de la culpa seguía presente, ella se levantó del lugar empezando a caminar, alejarse de ahí, sus pasos fueron acelerando, necesitaba eso, huir, despejarse, pero todo la perseguía, Suigetsu se levantó de ahí maldiciendo, gritando su nombre; Sarada llegó a la pequeña aldea inclinada de la que le había hablado Sasuke, resbalándose en la entrada, Suigetsu la atrapo, impidiendo que cayeran hasta el suelo, esta intentaba quitarlo

—¿Estás bien?

—No lo entiendes…¿Por qué pensé que estaba por encima de la gente? —Se decía a sí misma—¿Por qué pensé que podía hacerlo? Todo lo que hice no sirvió para nada—Dijo Soltando un grito, luchando con Suigetsu por subir, por escalar, alejarse de todo eso, Sarada intentaba taparse la boca, ahogar sus gritos, se hacia cada vez más chica hasta dejar que Sui la rodeara con sus brazos, consolándola

Él agradecía mucho estar en un contexto donde esto era típico, estaban rodeados de artistas y sabían que este set inclinado era el indicado para venir a ensayar, trataba de no caer a la tierra, se sostenía con una pierna, mientras trataba de contener a Sarada, ella seguía desesperada por moverse, pero no luchaba, solo gritaba.

—Lo siento, lo siento, lo siento—Mencionó cansada, meciéndose, dejando que Sui la reconfortara

—No te disculpes—Le acariciaba el cabello

—Yo no soy así—Se decía a si misma—No soy esa persona… hice cosas muy malas—Le mencionó—No había dimensionado lo complejo que pudo ser y es tan contradictorio con lo que era, ya no quiero ser yo…ya no quiero, ya no

—No te voy a juzgar—Dijo con calma—En algún punto de nuestra existencia hemos realizado actos equivocados—La invitó a continuar, pero Sarada estaba dudosa, no sabía como reaccionar o que le podía contar, pero no aguantaba, ya no había persona alguna con quien hablar sobre esto

—Empecé a salir con chicos, por un juego, los conocía, nos besábamos, tomaba cosas de ellos para dejarlos vulnerables y que sus ex pudieran vengarse de alguna forma, era una estúpida broma, me cegué ante el discursos de que ellos tomaban lo que querían cuando querían y no había consecuencias, y yo quería ser esa consecuencia…era como salir a citas y reírme de ellos con mis amigas, pero…de pronto todo se volvió en un juego de supervivencia, las chicas me contactaban para que las ayudara a dejar sus relaciones porque sus novios eran violentos con ellas, bueno, ellas no lo hacían, lo hacían sus amigas, y yo lo hice, y salir con hombres nunca se volvió tan peligroso y ahora estoy aquí con una vida que tenía merecida sin necesidad de hacer todo eso, dime que hacer, ¿Qué hago con todo eso? ¿Cómo lo borro? ¿Cómo me digo a mi misma que no lo haga? ¡Como me digo que ellos quitan, te toman y te llevan para dejarte en lugares que no creíste que existían, lugares vacíos, sin esperanza! ¡Que maquillan su violencia con atenciones, cuidados y regalos y lo llaman amor y te convencen de que de eso se trata el quererte, el existir por ti, luchar por ti! ¡Hacen que los necesites, que creas que necesitas eso, que lo mereces! ¿Por qué llegué a creer eso? ¡Me tienen aquí, dudando de mí misma! Yo no hacía eso…¡Yo era el maldito karma!—Lloraba, sintiendo ganas de vomitar

Suigetsu se quedó helado al escuchar eso de ella, no era la primera vez que escuchaba algo similar, sacó un cigarrillo, tratando de procesar toda la historia de Sarada, atando cabos y maldiciéndose internamente una y otra vez.

—Pero sobreviviste, aquí estás

—Sobreviví…y que, esto no es forma de vivir—Dijo—No debí hacer eso, no debí burlarme, ni salir con ellos

—Pero las ayudaste ¿No? ¿Eso no cuenta?

—No ayude a nadie, no puedo ayudarme a mí misma…

Suigetsu recordó a Jaz, y pensó en decirle acerca de ella, pero algo lo detuvo

—¿Quién mierda hace eso?—Le quito el cigarrillo a Sui—¿No me amaba a mi misma lo suficiente?—Se cuestionó, limpiándose las lagrimas

—Alguien ya había hecho eso que hiciste tú—Sarada lo miro—Le pagaban para que tuviera sexo con hombres desagradables, era una chica atractiva y de algún modo tenía que sobrevivir, al principio lo hizo por dinero, pensó que ella tenía el poder de jodidamente todo, hasta que alguien la violo—Sui le quitó nuevamente el cigarro a Sarada—Lo investigó, quiso destruir a su familia, y logró que su esposa lo abandonara; Después todo esto se convirtió en un tema personal, investigaba a los hombres con los que se acostaba, les arrebataba la vida que habían hecho, nadie que pagará por una prostituta merecía el derecho de ser feliz—Recordó las amargas palabras de su amiga

—¿Y que le paso?

—La mataron—Dijo seco, haciendo que todo en Sarada se estremeciera

Trago con dificultad, mirando hacia otros lados, no quería saber cómo había sucedido, no quería ahondar en eso—¿Cómo la conociste?

—Era detective en ese entonces, la conocí en un interrogatorio, luego fue mi aliada… ella me decía información a cambio de dinero, sí, ya sé, es soborno, pero, nunca lo vi de esa manera, era una mujer fuerte, cínica, pero agradable al final de todo. Realizó cosas cuestionables, pero no merecía ser privada de su vida

—Esa no era vida—Mencionó Sarada con la cabeza gacha

—Así de jodidas están las cosas, tal vez no fue la manera de encontrar una forma de justicia, pero estaba haciendo más de lo que las autoridades hacían, hubiese sido buena compañera si solo hubiera podido salir del barrio…si le hubiesen hecho caso a sus demandas—Mencionó levantándose de ahí—Necesitas terapia y apoyo colectivo—Le tendió la mano—Solo tu vas a saber que peso le das a tus propósitos, no importa si lo hiciste de un modo superficial, existirá alguien a quien le hayas dado otra oportunidad

Sarada observó su mano—¿Qué pasa si mi mamá sabe que lo hice? ¿Qué tal si ella se fue por eso?

Sui suspiro—No creo que tus padres lo sepan, ni que tu madre te haya abandonado, lo que sé es que estarán preocupados si te llegas a involucrar nuevamente, si algo he aprendido de tu padre, es que hay formas más sutiles de hacerle frente a las adversidades, tal vez ahora puedas encontrar una manera distinto de ayudar y recuerda que yo estoy aquí para protegerles

Sarada aceptó su mano—Puedo respirar—Dijo para si misma, levantándose de ahí, no sabía si comentarle a Suigetsu sobre lo que trataron de hacerle, pero sintió que estaba de más

—¿Puedo llevarte a tu casa?

.

.

.

—Pasamos por algunas cosas—Mencionó Suigetsu, rascándose la cabeza, dejando bolsas de comida chatarra encima de la mesa

—Pudiste avisarme antes de preparar todo—Mencionó Sasuke, quitándose el delantal

Sasuke observó a Sarada buscando algo entre las bolsas, estaba a punto de mencionar lo que había sucedido hace algunas horas, sabía que Mirai podía ser explosiva y supuso que Sarada se había intimidado ante esa actitud.

—Iré a llevarle esto a Itachi—Señaló un viejo baúl que saco de entre las bolsas

—¿No te quedas a la cena?—Preguntó Sasuke, observando que Suigetsu negaba

—Gracias Sui—Le dijo Sarada, despidiéndolo con la mano maldiciéndolo internamente por abandonarla, le había prometido estar cuando se lo dijera a Sasuke

Sarada lo miro nerviosa, en el camino habían ensayado una forma sutil de decirle que necesitaba terapia como "Necesito mejorar mi estado de ánimo" "Quiero reconciliarme con ustedes" "He pasado por situaciones difíciles" Sarada temía decir la palabra y que este se asustara, pero había recordado que anteriormente Sasuke se lo había propuesto, así que se armo de valor y lo soltó

—Quiero ir a terapia—Para ella era una súplica desesperada, para su padre era dar el primer paso—pero no quiero que mi madre se entere—Mencionó avergonzada—No quiero que se preocupe por mí, quiero hacer las cosas…

—No te sientas con la obligación de justificar tus procesos, no necesito explicación de motivos—Menciono Sasuke tratando de darle calma—Yo te llevó, mañana

Sarada asintió—Gracias—Sentenció—¿Podría ser esto nuestro primer secreto?—Sasuke sonrió ante lo dicho, asintiendo—¿Abrazo?—Este asintió nuevamente abrazándola