Supuso que hablar de él era tan doloroso como presenciar la escena de sus atenciones con otra persona, no tenía la fuerza para enfrentarlo ya que la vergüenza opacaba su rabia, hacia que se adormeciera aquella furia naciente de discutir las dudas caídas, pero estaban enterradas en el pasado; debió saberlo, su historial de pérdidas y desamores vendría por ella en cualquier momento, aquel que creyó haber sepultado con uñas y sangre, y la actitud que él demostraba hacia ella solo la hacía sentir culpable de sus acciones, había sido una mie/rda de persona y él lo sabía. Ella no se merecía ni la palabra honesta de él, ni siquiera esa mirada petulante de afecto que solía darle.

Ya sus manos no se sostenían, ni sus miradas coincidieron en aquel espectáculo de luces sombrías apagados por el solemne desencuentro de sus decisiones, sus caminos bifurcaron en algún punto de su existir, lanzándolos a la incertidumbre, temerosos de sus respuestas se ignoraban y ansiosos de sus palabras buscaban una efímera coincidencia, pero ninguno de los dos ejecutaba la mínima acción.

—¿Necesitas algo?—La sacó de sus pensamientos, dedicándole una mirada temerosa, como si Boruto fuese capaz de descubrir la historia detrás

—Es que no se parecen

—¿No? Es porque soy adoptado…o él, en algún punto me perdí—Mencionó despreocupado, untándose bloqueador

—No es algo que hablemos mucho—Se metió Hima a la conversación—A mamá no le gusta que hablemos de temas familiares fuera de la familia

—Lo sé—Mencionó Sarada intentando cortar la conversación

—¿Quieres que te ayude con el bloqueador?—Dijo con una linda sonrisa—A algunas personas le puede parecer desagradable la textura—Dijo Hima aplicándose bloqueador, Sarada se retiró el cabello dejando que Hima le colocara el bloqueador —Aunque no sé porque lo vamos a usar si vamos al cenote

—Tal vez vayamos a la playa—Boruto la miro confundida

—Tu madre te está llamando otra vez ¿No le responderás?—Sarada bloqueó el teléfono

.

.

—Sé que dije que no iba a tomar

—¿Lo dijiste?—Preguntó Boruto secándose

—Sí, claro que lo dije, te lo dije a ti y a Metlee

—No recuerdo—Arrojó la toalla a una palmera—Cuando esta Metal dejo de ponerle atención, es abominable —Sarada entornó los ojos, yendo por una botella, Boruto la siguió viendo cómo se la bebía rápido—Bueno, tal vez no deberías tomar tanto, te hace actuar como estúpida

—No te pregunte

Boruto abrió otra cerveza—¿Qué es eso?—Le preguntó Hima

—¡Hima, no me asustes de esa forma!—Le dijo Boruto sorprendido—No sabía que estabas aquí

—Es alcohol, no querrías probarlo a tu edad, te sabrá desagradable

—¿Tú te diste cuenta de que nos siguió?—Le preguntó a Sarada, esta lo ignoró, ¿Boruto era tan distraído?

—¿Es una bebida mágica? Sí ya sabes, papá dice que el sabor se transforma cuando estés grande—Boruto asintió—¿Qué fue eso?—Se espantaron ante el ruido de la puerta

—Será mejor que te quedes aquí Hima—Le dijo Sarada, rompiendo una botella

—No hagas eso—Sarada se dejó caer de hombros

—Pu/ta madre, me hubieran dicho que estaban aquí—Le reclamó a Boruto, había entrado en un baile de besos con Mía, sorprendiéndose de encontrarse a Boruto y Sarada

—No digas eso hermano—Apareció Hima detrás de ellos, Sarada arrojo la botella a la basura—Es demasiado grosero

—¿Qué planeabas hacer con esa mie/rda? ¿atacar?—Se burló Kawaki de lo que sostenía Sarada

Sarada no mencionó nada ante la burla de este, estaba intimidada ante los hechos saboreando los recuerdos con amargura, necesitaba resguardarse en un lugar seguro y respirar. ¿Cómo podía contenerse tan bien? Debería darse un aplauso por no soltar aquellas traicioneras lagrimas que la arrinconarían en ese instante, las tenía bien atadas y eso le sorprendía

—Vamos, dile a tu novia que solo es una pu/ta broma—Miro a Boruto

—Nous ne sommes pas un couple—Se defendió Boruto negando la relación

Eso…Eso que había dicho le daba una pista, ¿Entonces estaba enojado porque pensó que Boruto era su novio? ¿Estaba pensando que ambos tenían una relación?

—No seas tan grosero amor, la intimidas—dijo Mía asimilando la reacción de Sarada—Él es así linda—Le gritó—Boru, ¿Por qué hablas en francés?

—Porque es un cab/rón mentiroso

Tomó un bocado de aire, bebió la cerveza al hilo y salió con Hima a disfrutar lo último que quedaba del sol.

—¿Cuál es tu película favorita?—Preguntó Hima con curiosidad—No, dime cuál es tu canción favorita hasta ahora, a mí me encanta Olivia Rodrigo pero no entiendo sus canciones, no he salido con alguien—Cantó un pedazo de Drivers license— Y probablemente estas con esa chica rubia, la que siempre me hizo sospechar ella es mucho mayor que yo, ella es todo lo que me hace insegura

—Se escucha demasiado triste, podrías ponérmela toda algún día

—¿Podría ponértela ahora?—Mencionó emocionada—Creo que es el escenario indicado para escucharla, los colores morados están en el cielo, y el viento sopla muy cálido, me encantaría que la pudieras escuchar, sería muy emocionante

Vio cómo se metía Hima y salía con una bocina en la mano, Sarada reía ante la emoción de ella, ilusionada por compartir sus gustos.

—¿Quién te enseño estas canciones?

—Una amiga, Sumire—La sonrisa de Sarada se borró—ella es muy linda, es amiga de mis hermanos, solo que, ya no ha venido desde que ella y mi hermano terminaron…a veces la extraño, fuera de mi escuela era la única persona que podía entenderme—Mencionó con la cabeza gacha

—Es muy linda la canción, demasiado triste

—Para dedicársela a alguien especial cuando terminen, estoy segura de que si un ex escucha esta canción se arrepentirá y regresará porque sabrá que estás muy triste como para continuar sin él, mi mamá me explico lo de los noviazgos, que es algo mágico que surge entre dos personas que se tienen demasiado amor, y todo el tiempo esta lleno de afectos y cariño…por eso creo que el amor puede con todo y durará para siempre

—No creo que sea así de sencillo Hima—Hima la miro con ojos grandes y dudosos—En las relaciones existen muchas banderas rojas, ¿Sabes para que sirven las banderas rojas?

—Son señales de alerta

—Exacto, cuando veamos estas señales en las relaciones significa que no podemos volver ahí una vez que salimos de ellas. Lo que me cantaste mencionaba que él estaba con una chica rubia de la que ella siempre sospecho y que siempre la hizo sentir insegura y la canción habla del amor que ella sentía por él, pero que él no está más, también dice que su relación no era perfecta, podemos intuir que había dudas e inseguridades, peleas por esta chica que al principio decía que no tenía nada que ver pero que al final termino siendo cierto, y cuando suceda eso, que nos empecemos a sentir menos en nuestra relaciones, no podemos tener miedo a soltarla aunque lo amemos mucho, hay algunos hombres que nos hacen sentir como si estuviésemos exagerando cuando suceden estas situaciones

—Pero los hombres ¿Cambian? ¿No es así? Cambian por amor

Sarada negó—Sí, bueno, no…Quiero decir, si sus acciones te dicen que está logrando un cambio, puedes creerles, pero difícilmente pasa…lo siento, no quería decirte esto para que te desanimes

—No, está bien, tú me hablas con la verdad…a diferencia de otras personas, es bueno tenerte, he aprendido mucho de ti, ¿Me crees verdad?...además eres la persona más interesante que conozco, sabes muchas cosas, y me encanta que lo compartas conmigo, sé que son cosas que no debería saber, pero, de verdad estoy tan contenta de que me lo digas, como si fuéramos amigas que se cuidan la una a la otra

—Está bien Hima, eres la persona más sincera que conozco—Sarada sonrió

—También noté que te sientes incomoda con Kawaki, con mi hermano…no tienes porque tenerle miedo, él es buena persona, solo que su lenguaje es muy vulgar, pero así es él

—No me siento incomoda, es solo que…—quería defenderse, no ser tan obvia ante la vista de una adolescente, porque si ella lo notaba, sería terriblemente obvio que sucedió algo entre ellos

La risa burlona de Mía hizo que ambas voltearan a ver que sucedía, Boruto y Kawaki peleaban por un estúpido gorro de pescador.

—Sigues siendo débil maldito enclenque—Le dijo Kawaki tirándolo al piso

—¡Gano mi novio! Otra vez, viva—Mencionó Mía animando a Kawaki, este le sonrió guiñándole el ojo

Sarada se volteó ante ese gesto, mirando el mar, frunciendo los labios, evitando pensar en lo doloroso que era ser espectadora.

—Esta es otra de mis canciones favoritas—Hima empezó a cantar Umbrella, la versión de Ember Island

—La mía también, solo que, con Rihanna, así se escucha demasiado triste

—Toma tu pen/dejo gorro, puedes metértelo por el cu-lo—Mencionó Kawaki, pasando frente a Sarada, le arrojó con fuerza el gorro a Boruto, este se retorcía en el suelo intentando tomar aire

—¿Estas bien?—Le pregunto Hima, mientras Boruto levantaba ambos pulgares

—¡Ay pero que maravillosa vista!—Mencionó Mía, corriendo hacia el mar—¡Parece que esta a punto de llover!—Miro hacia el cielo

—No veo que el cielo se ponga nublado—Le dijo Hima

—confía en mí, tengo muy buena intuición—Le dijo Mía, guiñándole el ojo—Mira, todas esas nubes se están haciendo más gruesas, su movimiento es más rápido, y aquellos animales vuelan tan bajo por la presión, además de que el aire este húmedo; Así que será sorprendente ver los grandes torrentes desde aquí ¿Verdad amor?

—¿Podemos quedarnos más tiempo Sarada?—dijo contenta Hima—El clima va a estar mejor para escuchar a Olivia Rodrigo

Sarada no quería mentirle, pero tampoco quería decepcionarla, temía arrebatarle ese brillito que se ponía en su mirada, nuevamente su teléfono estaba haciendo ruido, interrumpiendo el beso que se daba la pareja.

—Maldita sea ¿No vas a responder?—Le dijo con cansancio

Ignoró la llamada de su madre nuevamente, no estaba preparada para ir y enfrentarla, no quería que su madre descubriera que tenía el corazón roto por una relación de tres meses. Recordó que una vez le hicieron burla a Denki porque se enamoró en un beso de peda, ella no quería ser esa persona, no quería decirle a su madre que había idealizado su relación porque todas las demás fueron bastante turbias.

Boruto venía cargando el cartón de cerveza que había dentro de la nevera—Super muertas, ahora si papi, que venga lo que tenga que venir—Le anunció a Sarada relajándose al lado de ella

—Gracias

Intentó no concentrarse en las acciones de la pareja, pero Hima estaba poniendo canciones que la harían llorar en cualquier momento, se suponía que solo estaría con Boruto, y ahora esto, él la perseguía, torturándola, acaso ¿No le podía guardar una pizca de respeto?

—Esta es una de mis favoritas—Anunció Hima, poniendo Rich Girl—La escuche en un tiktok y…—Se detuvo al ver a Boruto haciendo el ridículo, bailando arriba de la silla, y cantando, aventando la ropa que tenía puesta, haciendo un show

A penas y Sarada ponía una torcida sonrisa, intentaba reírse de las acciones, y acompañarle, pero solo podía tararear la canción con una pesadez.

—No lo arruines, ¿No ves que es nuestro momento aesthetic?

—Sí Boruto, deja de ca/garla—Mencionó, tomando el teléfono de Hima y poniendo complicated-Olivia O'Brien— Déjanos disfrutar de nuestros momentos, ¿no ves que estamos sufriendo por amor de forma aesthetic?

Hima se burló ante lo dicho, a mitad de la canción, Boruto se desesperó y tomó el mando, poniendo Start a Riot

—¿Por qué tenemos que estar soft?—Mencionó, Sarada le quito el teléfono de Hima, dándoselo a ella

—Deja de meterte Boruto, se supone que son las elecciones de Hima

—Si yo voy a hacer acto de presencia no quiero escuchar canciones baratas

—Pues no hagas acto de presencia

Se burló en voz alta—No podrías vivir sin mí—Soltó la carcajada escandalosa, Sarada le aventó un poco de arena con el pie—¿Qué mi/erda haces?

—Te estoy corriendo—Mencionó, Boruto hizo la misma acción, arrojándole más arena, Sarada se agacho tomando puños de arena y arrojándoselos, comenzaron la persecución

Hima los observaba divertida, y colocó una de sus canciones favoritas, esperando que entre su diversión, Sarada pudiera apreciarla de la misma forma que ella. Deja vu- Olivia Rodrigo

—Esa no, porque lloro—Grito Boruto, Sarada aprovecho la oportunidad para arrojarle arena en la boca, este se rindió, alejándose de ella, tratando de enjuagarse la boca

Sin querer observo a la pareja, Mía corría alrededor de Kawaki mientras este trataba de quitarle el objeto, sus juegos no eran bruscos como los de ella y Boruto, ahí estaba la delicadeza de Kawaki, tomándola, recorriendo su brazo y acercándose para finalizar con un beso. Inmediatamente se giró tratando de despejar aquellos recuerdos que la estaban atormentando, el día en la playa, las caricias que este le daba, la atención que le ponía maldijo, soltando un par de lágrimas, tenía que regularse, aparentar que no sufría ante las acciones de su ex novio.

Si Chöu supiera acerca de este momento la estaría felicitando por no perder la cabeza y exigirle explicaciones, porque tal vez su versión pasada estaría furiosa, demandándole un poco de respeto hacia su persona, pero odiaba esta versión, la que se sentía culpable y señalada, y debido a ello se quedaba congelada sin poder exigir lo mínimo.

—¿Verdad que Olivia Rodrigo tiene una canción para todo?—Dijo contenta

—En mis tiempos, esa sería Taylor—Susurro, sentándose—Ya podemos seguir con nuestra pose de tristeza—Comentó, recargándose en la silla, lanzando un suspiro agotador

Apareció Boruto, cantando Save your tears—Con esa canción nos conocimos ¿Recuerdas?

—No—Contesto Hima—No había canciones el día que la conocimos

—A no, no, no, es que la canté en mi mente

Tal como lo había predicho Mía, la lluvia comenzaba, mojando todo alrededor, Hima se metió corriendo con la bocina, no sin antes subirle el volumen para que Sarada la escuchara, ella había decidido quedarse pese a la lluvia, estaba en la silla, observando, con brazos cruzados, bebiendo.

—¿Quieres que meta tu teléfono?—Le pregunto Mía quien trataba de cubrirse, Sarada la observó sin saber que decir

—Se supone que tienes que responder si o vete a la mierda—Le dijo Kawaki con su habitual tono de desagrado

Los tres miraron el teléfono cuando este empezó a sonar, nuevamente su madre llamaba, esta vez Boruto tomó el teléfono respondiendo.

—Sí, estamos bien, aquí, aquí esta, si esta bien—Mencionaba ante la mirada enojada de Sarada, esta maldijo, levantándose de ahí yéndose, quería alejarse de ellos, caminaba en la orilla del mar, buscando lo que sea que pudiera distraerla

¿También su madre iba a contribuir a su pésimo estado de ánimo? Recordarle que entre ella y Kawaki había sucedido algo importante estaba de más. Dio una rápida mirada hacia atrás y no dudo en cuestionarse ¿Por qué se quedaba? ¿Por qué necesitaba ver que él si continúo con su vida y ella se quedo estancada en una relación donde el mar se llevó los restos?

Se viro nuevamente hacia las turbulentas olas, oh no, aquí venía el pasado, aquí venían las acciones precipitadas, la soledad, el shock emocional y la ausencia indiferente de él.

—Está obscureciendo—Le dijo Boruto llegando a ella con una sombrilla

—Sí—Dijo pensativa luchando en no entrar al pasado

—Tu mamá me pregunto si regresarás a tu casa esta noche ¿te ibas a quedar a dormir?—Sarada negó—que bueno porque necesito mi espacio—Mencionó, Kawaki estaba detrás de Boruto escuchando la conversación

—¿Entonces necesitas un aventón?

Su voz la hizo voltear, chocaron miradas

—No creo que sea buena idea—Mencionó Boruto al ver como entraba al mar—Estás hasta el cu-lo Sarada—Le decía más alto—Mie/rda ¿Por qué tienes que ser tan complicada?

—Yo me llevaré a Hima y dejaré a Mía en su hotel

—¿Vas a volver?—Preguntó Boruto, mientras veía a Kawaki asentir—Es raro que estés aquí viejo, pero que gusto que hayas vuelto, hay cosas que te quiero preguntar

—Yo también, ¿Has visto a Sumire?—Boruto negó observando el rostro de Kawaki—¿Tienes su número?

—¿Quieres que vaya contigo a buscarla?—Kawaki asintió dudoso—La llamaré—Dijo buscando su teléfono, maldijo al recordar que lo había dejado dentro—¿Puedes esperar a…

Kawaki asintió, se quedó ahí observando a Sarada luchando con las olas

—¡Ya deberías salir antes de que suba la pu/ta marea!

¿Dónde había quedado la fuerza de reclamar las situaciones? Esa chica no era la misma que recordaba, ya no le había dirigido la palabra y trataba de ignorar su presencia, le siguió el juego de que eran desconocidos, lo que le confirmaba que había sido una ilusión aquella relación de hace tiempo, un simple engaño que nuevamente su mente le jugaba para lastimarla, odiaba distorsionar la realidad, engañarse en una fantasía, se veía reflejada en Hima, a ella le mentían para cuidarla y Sarada se mentía para cuidarse ¿Qué fue real? ¿Qué podría decirse a si misma para no salir herida esa noche?

Estaba temblando de una manera no literal, pero lo sentía en su interior, haciéndose pequeña cada vez que chocaba la mirada con él, atormentándose por leer e interpretar las acciones de Kawaki, él tendría motivos para comportarse de esa forma, pero se supone que él no los sabía. Deseaba preguntarle, soltar su lengua, explotar e implorar, pero no lo haría, no frente a ella, esa chica de ojos grandes y sonrisa larga, esa chica agradable a los ojos de todos, la Golden retriever.

.

.

Solía maquillarse cuando se sentía mal, utilizaba maquillajes con brillos para que la hicieran ver más alegre, pero esta vez utilizó brillos obscuros, haciendo que su mirada estuviese más profunda. Sus labios estaban rojos, arrastrando el color con cada vaso de shot que ponía en su boca y lo guiaba hasta su barbilla, dudosa acerca de la acción. Intentaba susurrar la canción, pero le causaba gracia su situación. ¿Cómo había llegado a parar sola en un bar? Se estaba arrepintiendo de pedirle a Boruto que la dejará ahí, tenía el cabello mojado todavía por la lluvia al igual que su vestido.

Miraba alrededor, había parejas, había círculos de amigos, no existía alguien tan solitario como ella para que pudiera hacerle compañía, seguía en ese juego de beber hasta que sus labios temblaran arrastrando las palabras, quería hacerlo hasta desfallecer y olvidar lo que acababa de suceder, adormecer el jodi/do dolor, pero su moral la detenía, no podía actuar de esa forma, sería un retroceso.

Chocó miradas con un hombre, intimidándolo, lo miraba con desagrado, cansada de las falsas ilusiones que estos le podían brindar, pero no podía ocultar la emoción que le causaba ver a alguien que la miraba con deseo, no podría brindarle una sonrisa amable, solo aquella mirada despectiva esperando que a él le gustarán los desafíos, que interpretara una manera de interceptarla porque esta no se opondría ante los deseos ajenos, quería sucumbir ante esa tentación de olvidarse de sus problemas personas con deseos pasionales, le gustaba ser deseada.

.

.

—¿Crees que puedes aparecerte aquí y decirnos como si nada hubiese pasado un hola? ¡Y no vengas a decirnos que estas enojado con nosotras! Sé que lo estas, maldición—Decía Chigo con los brazos cruzados y el ceño fruncido—Pero nosotras estamos furiosas contigo, ¡Nos abandonaste con un maldito negocio! Un negocio, idiota, un proyecto que estábamos construyendo

—Me alegra verte—Mencionó Sumire con una tímida sonrisa

—¡Nada de me alegra verte!—Exclamó enojada—Todas hemos atravesado por situaciones complicadas, somos tus amigas, pudiste decírnoslos y no desaparecer así como así, Kawaki, se llama responsabilidad afectiva

Este asintió—Basta Chigo, deja que se disculpe, me gustaría verlo retorcerse—Buntan abrió la boca divertida—Arrodíllate lacayo

—¿Cómo mie/rda quieres que haga eso?

—¡Yo merezco una explicación!

—¿Qué mie/rda te paso Chigo? ¿Tú, pidiendo explicaciones?—Mencionó Boruto burlón, siempre le habían parecido bichos raros los amigos de Kawaki, sobre todo Chigo, esa chica era demasiado cruel y sarcástica, mostraba sus filosos dientes en búsqueda de sufrimiento ajeno —¿No eras masoquista?

—sádica, idiota. Por cierto, ¿Cómo vas con Delta? ¿Ya se casaron?—Boruto entornó los ojos volviendo al auto

—¿Puedes ser menos mie/rda?

—Ya pasaron dos años, es masoquismo si todavía le duele

—¿Después de un año es masoquista que siga pensando en una relación?—Mencionó Kawaki delatándose, Chigo enfureció

—Vienes aquí, porque necesitas consejo, vete a la ve/rga Kawaki

—Vendré otro día—su tonó de voz era apacible, ya sabía que lo recibirían de este modo, no les aviso de su partida, la última noche que salió con ellas siguió a Sarada y después desapareció sin dar aviso.

.

.

Abrió los ojos y soltó el humo, divertida, él tenía la mano encima de su pierna, moviéndola suave, a Sarada le gustaba eso, los movimientos tímidos, como si disfrutara hacerlo. La fiesta sucedía alrededor de ellos, pero sus miradas chocaban y es como si el mundo se detuviera, y todo lo demás podría seguir. Había aceptado la salida con un desconocido a un lugar más privado, después de que discutieran sobre la relación de Sartre y Simone afuera del baño, lavándose las manos.

—Así que mi tesis de doctorado fue eso, es complicado interpretar a Kierkegard, pero me llena más que Sartre. El concepto que tenía sobre la angustia y el ser se modificó, fue como una línea de coca el comprender la resolución y conclusión a la que llegué

Le gustaba más escucharlo que observarlo, se concentraba en los movimientos de sus labios, en tocar su mejilla, y ver el color de sus ojos. La marihuana tenía ese efecto en ella, en checar los detalles mínimos y engrandecerlos, hacerlos parte de su mundo, y fingir que sabía sobre coquetear, que podría llamar la atención de los hombres con gestos torpes y mirada profunda.

—Quiero co-ger contigo—Le soltó, sintiéndose derrotada en el coqueteo—Pero no quiero que dejes de hablar—Se junto a él en un beso desesperado, sintiendo su espalda, abrazando su existencia

Se metieron a una habitación, Sarada estaba desesperada por apagar las dudas en su cabeza y este tipo se metía en su mente—Sigue hablando

—¿Por?—Le preguntó—¿De qué trata esta creciente necesidad carnal?

—Sí, sigue así—Dijo, quitándose la ropa

Se escucharon unos fuertes golpes en la puerta—Konohamaru sé que estás ahí

—¿Te llamas Konohamaru?—Mencionó Sarada como burla—¿Cómo aquí, cómo esta ciudad?

—¿Qué quieres Udon? ¡Estoy ocupado!

—Acabe de leer a Hegel, necesito hablar contigo sobre la fenomenología del espíritu

—Las posturas son ambivalentes ¿No podemos discutirlo en otro momento?

—Es un acercamiento fenomenológico, tiene que ser ambivalente

Konohamaru trataba de quitarle la ropa a Sarada

—Es un punto de vista abstracto

—A eso me refiero—dijo abriendo la puerta, viendo lo que estaba haciendo Konohamaru, pero pareció ignorarlo, estaba dispuesto a debatir, así que cerró la puerta con seguro y se sentó en la orilla de la cama

Sarada miraba a Konohamaru pidiendo una explicación, pero este también estaba centrado en Udon, con quien quería tener esta conversación

—Lindo—Udon señaló su brasier, pero no era un brasier, así que no supo que decir

—Brasier—Dijo Konohamaru, tocándolo

—Claramente no es un brasier, la composición de los sostenes implica ciertas cosas que no podemos visualizar en este modelo, con su permiso—Le dijo a Sarada tocando el bralette—No existe una varilla de por medio, o los broches de metal que tienen por la espalda, tampoco está el ajuste de los tirantes—Señalo Udon

—Pero eso no lo exime de su función que es la misma

—Pero ahí se encuentra la diferencia abismal, el brasier sirve para levantar—Dijo tocando los pechos de Sarada levantándolos—tonificar y acentuar, la función de este es distinta

—Es un ver muy subjetivo, que diverjan no…

Sarada disfrutaba de los tocamientos que ambos tenían con ella, estando un poco más lucida podría jurar que era un plan elaborado, pero estando en un estado de conciencia alterado, podría darse cuenta de que no tenía nada de elaborado, eran dos "espantaviejas", pero pese a eso tenían un tacto delicado con ella, se quitó el bralette, provocando el sonrojo en Udon, esta lo besó

—¿Quieres quedarte?—Le dijo en un impulso, él y Konohamaru se miraron sin saber que hacer, Sarada besó a Konohamaru esperando que la tensión sexual entre ellos aumentara—Pueden hablar de sus idioteces filosóficas, no me molesta—Dijo besando a Konohamaru y poniendo la mano de Udon en sus pechos

Cuando se quitó lo que restaba del vestido empezaron a tener otra boba discusión acerca de si era algodón o elástico, y que porcentaje había en esa elaboración, empezaron con tocamientos, suaves, sintiendo la textura de la ropa interior. Se sentía como una muñeca de exhibición, a la que le gustaba ser tocada, ser el centro de atención, de cuestiones profundas, era algo que la ponía caliente, no podía evitar sentirse mojada, ellos ignoraban su presencia, pero disfrutaban tocarla, era una experiencia nueva.

No podía creer que esto estuviera sucediendo, temía que fuera un viaje de ella, pero estaba segura de que no lo era, las conversaciones existenciales que tenían ellos sobre los objetos no las pudo haber inventado ni de chiste. Udon se colocó al extremo de la cabecera, observando como Sarada le colocaba el condón, Konohamaru trataba de hacerle sexo oral en la posición en la que se encontraba, en cuatro. Ambos trataban de no verse para no hacerlo incomodo, pero la situación se había presentado y no podían desperdiciar la oportunidad

—Solo para aclarar ¿Esto será solo una noche? ¿No se convertirá en una relación poliamorosa?

—No—Dijo Sarada, terminando de ponerle el condón

—¿No te puedes ver en una relación conmigo?—Le comentó Konohamaru, poniéndose el condón

—Sinceramente estoy harto de que digan que parecemos un matrimonio, no querría llegar a confirmarlo, es uno de mis temores profundos

—¿Qué piensen que eres homosexual?

—Que sea homosexual contigo—Mencionó Udon—No tengo gustos tan pesados

Konohamaru entro en Sarada, haciendo que esta gimiera fuerte

—Te notas a ti mismo como si fueses un adonis, claramente la vergüenza la sentiría yo. Alguien que no sabe interpretar la crítica de la razón

—Lo que tú no sabes es que soy el mismísimo Kant

Sarada trataba de no gemir ante las embestidas de Konohamaru, las sentía tan profundas, desde hacía tiempo no estaba con alguien. Se decepcionó un poco al saber que no la tomaban en cuenta sobre lo que le gustaba, pero le agradaba la idea de que la usaran como objeto de análisis, peleando por interpretar como le gustaría tener sexo, así que Udon quitó a Konohamaru, volteando a Sarada y tocándola, demostrándole a Konohamaru que la podía hacer gemir, y era algo que él no pudo hacer.

Konohamaru se sentó en la cama, y atrajo a Sarada hacia él, colocándola arriba, le tocó la nuca y la beso.

—Claramente quiere que suceda eso—Dijo, volviéndola a besar

Udon se acercó a ella, poniéndole su pene para que se lo chupara, colocando una sonrisa arrogante ante Konohamaru. Sarada estaba complacida con que siguieran hablando, al menos durante ese tiempo, disfrutaba escuchar la voz de Konohamaru, sus manos enormes rodeando sus pechos, haciéndolos parecer chicos, al igual que su trasero

—¿No quieres que los dos estemos dentro?—Propuso Udon—Amplificando tu experiencia y tus puntos G

Sarada no sabía que decir, hace tiempo que no le abría las puertas traseras a alguien, si eso pasaba desearía tener más confianza con la persona, pero esperaba que estos dos pudieran ser cuidadosos con ella—Podemos intentarlo—Soltó

Udon trataba de entrar, pero era incomodo, porque Konohamaru lo empujaba, no dejaba ni siquiera que tocara algo, sacaba su pene y lo metía, pero cuando sentía que Udon quería entrar nuevamente hacía la misma acción de sacarlo y taparle la entrada.

—Si quieres entrar espera a que termine—Le dijo

—¿No te gustaría verme terminar?—Le preguntó Sarada a Udon , este asintió era algo que le gustaba ver, las expresiones de la gente ante los orgasmos, se sentó en la cama, poniendo atención al rostro de aquella chica, mirando sus movimientos, concentrándose en la acción que lo excitaría más

Udon empezaba a masturbarse ante los gestos de Sarada, hasta que Konohamaru decidió ponerla abajo, embistiéndola más rápido y con más fuerza, tratando de terminar, tomó ambas manos de Sarada, y las colocó arriba de su cabeza, impidiéndole tocarse, con la mano libre intentaba tocarla, pero fracasaba, empezó a soltar gemidos porque ya estaba por terminar, y Sarada disfrutaba de los sonidos que salían, la voz de Konohamaru o lo territorial que se comportaba le excitaba, cerró los ojos al ver como Konohamaru caía a su lado, y soltaba gritos de placer.

Se tumbó al lado de ella y esta vez llegó Udon, tratando de entrar en ella. Cuando lo hizo le pidió a Konohamaru que la tocara en los pechos, mientras él lo hacía en las piernas e iba subiendo lento. Konohamaru volteó el rostro de Sarada y besó sus labios, intensificándolo al igual que sus roces, aplastaba los pezones y los pellizcaba, sintiendo los gemidos en sus labios, Udon cerraba los ojos, disfrutando los sonidos de Sarada, se acercó más a ella, entrando más profundo, tocando sus pechos, y sintiendo las contracciones, tanto de ella como las de él, era muy sensitivo. Empezó a mover los dedos alrededor de su clítoris con suavidad, haciendo que se arqueará

—Dime algo—Le dijo Sarada a Konohamaru

—¿Qué quieres que te diga? ¿Qué te amo?—Dijo en forma de broma, haciendo que Sarada sonriera—Te amo—Le dijo Konohamaru, tomando su mano y envolviéndola

Konohamaru mantenía su distancia de dos centímetros del rostro de Sarada, seguía tocándola, y Udon finalmente había llegado, pero sabía que Sarada no, así que movió con más fuerza sus dedos sin dejar de sentir su orgasmo, pero maldijo cuando intentó quitarse el condón y este se reventó, Sarada inmediatamente se recorrió atrás con miedo. Se sentó en la cama, pero Konohamaru no le quitaba las manos de encima, Udon de limpió con su playera y se acercó a Sarada, esta también lo beso a él, Konohamaru se dedicó a recorrer el cuello de Sarada, bajando las manos lentamente hasta el centro de ella y metió dos dedos en su vulva. Udon empezó a mover sus dedos en círculos, esta vez Sarada dejó de besar a los dos, para dedicarse a soltar ligeros gemidos, su respiración la delataba, estaba a punto de llegar, ambos se acercaron tratando de besarla, pero Sarada se mantuvo firme en no besar a ninguno, sintiendo que llegaba al punto máximo echando la cabeza hacia atrás satisfecha.

.

Abrió los ojos y estaba en la parte trasera de un auto, supo con quién estaba cuando de nuevo escucho las peleas, esta vez sobre Sartre; No recordaba cómo había llegado a la conclusión de que iría con ellos, pero se levantó e intento decir algo, solo que las palabras no salían de su boca, por unos momentos sintió temor, estaba yendo con dos desconocidos, borracha y drogada.

—Ya despertaste ¿Te llevamos a algún lado?—Preguntó Udon

—¿A dónde van?

—Estamos entrando a la universidad, creí que eras parte de—Dijo Konohamaru confundido, su rostro se le hacía familiar

—Oh—Confirmó que habían entrado al campus

—Bueno ahora ya no podremos salir—Dijo Udon—Acabamos de perder el pase de salida en esa maquina

—Te puedes quedar conmigo—Mencionó Konohamaru de forma natural, como si existiera un vínculo de cercanía

Sarada asintió, viendo como las puertas se cerraban tras ella

—O si quieres ir algún sitio podemos ayudarte a brincar la reja—Mencionó Udon—Te pedimos un coche

—Está demasiado drogada para andar en la calle—Mencionó Konohamaru

—Estoy demasiado drogada para ir a mi casa—Mencionó Sarada

.

Cuando abrió los ojos sintió la pesada mano que la abrazaba por la cintura, vio los tatuajes y pensó en Kawaki, observó la habitación y las paredes estaban llenas de libros, había recordado partes de lo que sucedió anoche, y se maldijo por no estar totalmente lucida en su experiencia con dos hombres. No se arrepentía de lo sucedido, pero era una sensación agridulce, y tal vez sería algo que no repetiría, a menos que existieran acuerdos entre los participantes y que estos no la trajeran de un lado a otro sin preguntar su opinión. Le quitó la mano con cuidado y se acercó a la ventana abriéndola, observando el campus, si estaban en la universidad y no eran unos maniacos que querían secuestrarla.

—¿Ya amaneció?—Mencionó Konohamaru, adormilado

—Tengo que ir a casa—Mencionó en un susurro

—Permíteme invitarte el desayuno—Mencionó, levantándose a fuerza, como si el cuerpo le pesara

Tenía resaca literaria, cuando llegaron a la habitación Sarada se quedó dormida, y Udon y él estuvieron debatiendo sobre la verdad, queriendo llegar a una conclusión, pero no habían llegado a algo exacto; Sócrates era algo que regularmente lo ponía de un humor terrible, pero estaba haciendo las paces con él. Se disculpó ante su erección y se metió al baño, ahora que veía a Sarada con el maquillaje corrido, era una chiquilla, no recordaba preguntarle la edad, pero se sentía apenado de no hacerlo.

—Puedes tomar lo que quieras, luce incomodo lo que llevas puesto

Sarada tomó lo que posiblemente le quedaría, Konohamaru era un tipo alto y con musculatura marcada, a la luz del día era atractivo, no entendía porque durante la noche no lo notaba de esa forma.

—¿Qué edad tienes?—finalmente soltó abriendo la puerta, dejando notar su ceño fruncido ante la duda

—16—Dijo Sarada, haciendo que la boca de Konohamaru se abriera, lo vio ponerse pálido

—Voy a entregarme—Dijo, sacando su teléfono, limpiándose los residuos de la pasta de dientes—Si preguntan…tu no tuviste la culpa de nada, ok, es mi culpa—Dijo responsabilizándose, Sarada veía con diversión como el color se iba de su rostro, hasta que escuchó la voz de servicios del otro lado de la línea—Sí, mi nombre es Konohamaru Sarutobi y yo quiero reportar—Sarada le quitó el teléfono a tiempo

—Una disculpa, era un robo, pero acabamos de localizar al perro, nos informan que está sano y salvo, una enorme disculpa—Mencionó Sarada colgando

Konohamaru la miro tensó, queriendo huir de ella

—No tengo 16, tengo 21—Mencionó

—Eso no quita el hecho de que soy trece años mayor que tú—Dijo incomodo

—Aun así, gracias por mostrar transparencia en tu ética, saber que estaba mal estar con una niña

—Me he metido en un problema, creo que la azúcar se me fue a los pies, iré por ese desayuno, puedes acompañarme si lo deseas

Notó que Konohamaru se demoraba en la habitación, supuso que era una indirecta para que ella saliera primero. Nuevamente observó los pasillos, los edificios, las maquinas de libros que estaban por todo el patio, sin candado o restricciones.

—El presente es todo lo que acaece—Le mencionó Konohamaru, la había observado de cerca notando la fascinación que tenía ante cualquier persona con un libro entre las manos

Este camino delante de ella, no la esperaba, pero de vez en cuando la miraba, dándole media sonrisa y esperando que lo siguiera.

—¿Estudias aquí?—Dijo mordiendo el cuernito, tenía ese tono de curiosidad, estaba satisfecha de amanecer dentro de su futura escuela, poder ver de cerca la vida universitaria, entablar conversaciones con personas que estaban centrados

—Se podría decir—Mencionó altanero—Concluí el doctorado, solo falta la "ceremonia" oficial

—Cool—No podía decir algo más, ella tenía veintiuno y solo tenía la preparatoria concluida, se sintió un poco intimidada

—Me intriga saber tu opinión respecto a la noche anterior. Estoy consciente de que ambos teníamos unas copas de más

—No sé si alucine o ¿estuvo alguien más?—Preguntó curiosa, esperando que Konohamaru le diera detalles acerca de la noche previa, intentaba no avergonzarse, ni parecer tan emocionada ante esa fantasía realizada

—Desearía que solo se haya quedado en una alucinación—Dijo sin verla, concentrado en el libro

—Ya—Dijo Sarada asimilando todo esto, no esperaba la gran conversación, pero al menos quería que él tuviera la iniciativa de decir que fue placentero. Suspiró, no podía comprender la indiferencia que mostraba, leía el libro, como si fuese más importante que la conversación que estaban teniendo, si a eso se le podría llamar conversación—Solo para reiterar que todo esto se quedará en un encuentro de una noche ¿Está bien?—Quiso tener un poco de poder, mostrar seguridad de que no esperaba una historia romántica o que este malinterpretara sus acciones sobre su apertura sexual, necesitaba aparentar madurez y experiencia, como si esa acción la hubiese realizado anteriormente, porque si hablaba desde que había sido su primer encuentro con ilusión, se vería como una tonta a los ojos de él

—Bien—Dijo Konohamaru retomando su lectura—Excelso—Sin mirarla siguió escribiendo en unas hojas

—¿Escribes con el método socratico?—preguntó Sarada, queriendo llamar un poco su atención

—Ironía y mayéutica—Le respondió—Lo preguntas como si lo acabases de descubrir, cuando psicólogos lo utilizan comúnmente

—No soy psicologa—Dijo Sarada

—¿Entonces?

—Soy yo—Mencionó, Konohamaru puso una sonrisa

—Buena esa

—Creo que llegó el inminente momento de mi partida—Mencionó, terminando el desayuno, estar con él hacía que quisiera usar palabras rimbombantes, si no, no le prestaría atención, como en el sexo, eso la hizo sentir poco interesante, la ilusión de la noche anterior había terminado, y estaba decepcionada un poco por la actitud que este mostraba, pero no le cedería el poder, ella solo quería tener sexo después de tanto tiempo, no necesitaba una relación, tampoco la atención masculina.

—Bien—Le mencionó Konohamaru, Sarada frunció el ceño, definitivamente este tipo no estaba interesado en ella, tal vez saber su edad lo había afectado, y debía admitir que eso le daba en su ego—¿Ocupas que te lleve a algún lado?

Sarada negó—No necesito tu ayuda

—No es ayuda es cortesía—Dijo, de verdad era un completo desconocido, sus acciones eran incongruentes, incluso el tono de voz que ponía. Sí era un encuentro de un día, nadie te dotaría de comodidades, pero este chico había fingido preocupación por su comodidad dándole lo que estuvo a su alcance para que no pareciera una loca fiestera durante el día

—¡Ey! Te busque por todas partes—Mencionó un chico con la mitad de una máscara, Sarada reconocía ese rostro de algún lado—Necesito que firmes mi pase de salida, he terminado el curso

—Sí, permíteme—Mencionó Konohamaru, esta vez miro a Sarada—Considero que Marx será de tu agrado, que disfrutes tu día—Dijo, despidiéndose, Sarada tomó las hojas con confusión y se retiró de ahí, llevándose una mochila de él, donde guardaba todas sus cosas de la noche anterior

Él había mencionado que podía quedarse con todo eso, no había problema, pero para ella estaba de más, no quería tener algo que no era de ella, sobre todo de alguien que era tan raro e hizo que se cuestionara muchas cosas. La noche la había pasado "bien" pero con esta actitud no creía que hubiese estado bien, ¿Qué tipo de persona se pone a debatir de filosofía durante el sexo? Sobre todo ¿Quién mie/rda le pide que lo sigue haciendo? Se sentía avergonzada con ella misma, esa nueva experiencia le traía sentimientos ambivalentes, la había disfrutado, pero, la actitud de Konohamaru había hecho que dudara respecto a su sentir.

Decidió recorrer el campus, ver las instalaciones en las que tanto anhelaba estar, a pesar de que ya podía acceder, no lo sentía real. Todavía faltaba tiempo para que pudiera estar en el curso, pero, sus manos le hormigueaban, quería sentirse parte de, aprender de todo, y si Konohamaru era una persona con un nivel académico como ese, no se imaginaba todo lo que aprendería ella.

—Estoy bien—Le dijo por teléfono

—Quince llamadas perdidas no me lo confirmaron en la noche, tuvimos que rastrear tu teléfono para darme cuentas que estabas en la UCK

—¿Tuvimos?

—Kawaki sabe de esas mie/rdas—Mencionó adormilado—¿Sigues ahí? ¿Paso por ti? ¿Quieres ir a desayunar?

—Sí—Mencionó sentándose en aquellas escaleras donde lo había conocido, reflexionando sobre las decisiones que vendrían a continuación