Había colores encima de sus cabezas, no existía el miedo pese a que el zumbido cada vez se escuchaba más cerca.
—Te dije que eran mejores lugares que hasta el frente—Comentó feliz, finalmente esa chica había aceptado salir con él, sus ojos se iluminaban cada vez que ella soltaba la carcajada por el acto que se realizaba a unos metros de ellos
La pared mohosa hacía que sus pies se resbalaran, pero ellos se aferraban a la cima ayudando a sostenerse gracias a las ramas del árbol en el que habían trepado.
—Increíble—Le respondía
Él tenía la playera sucia y los tenis enlodados, aún conservaba la franela mojada encima de sus hombros y el olor a humedad lo perseguía a todos los rincones, esfumándose solamente cuando tomaba un baño, a la chica no parecía importarle en lo más mínimo, disfrutaba de la compañía del chico quien alegremente la saludaba todas las mañanas antes de que ella fuese a la escuela.
Ella tenía las rodillas raspadas y sus mejillas coloradas, había mechones sueltos alrededor de su rostro, su ropa se encontraba rasgada y sucia por el proceso de subirse, pareció no importarle por el momento, ella admiraba con fervor el show de marionetas que se estaba presentando aquel chico de cabellos rojos y ojos delineados, era demasiado llamativo para estar en un pueblo tan pequeño, le mostraba esperanza a aquellas personas que podían acceder a su show, y solo los niños con los suficientes recursos podían hacerlo, pero ahí estaba ella, en uno de los mejores lugares, inventando diálogos con aquel chico rubio, estaban divertidos de poder hacerlo.
Cuando finalizó el show, ellos se despidieron contentos, haciendo planes para el siguiente día, aquel chico volvió a su trabajo lavando autos.
El regaño que le esperaba a ella había valido el riesgo, y volvería a correrlo, había sido uno de los días más felices de su vida.
—¿Con el boleador? ¿No te dije que no te juntaras con él?—Le decía su madre furiosa mientras ella ocultaba esa sonrisa traviesa que la hacía meterse en diversos problemas
Las siguientes semanas se volvió rutina ir a espiar los shows de marionetas, inventaban diálogos cada vez más divertidos, en ese entonces tenían once años, para cuando cumplieron quince seguían haciendo lo mismo durante el verano, que era cuando Sasori llegaba con su show de marionetas, algunos días ya no les parecía tan divertido, al parecer estaban creciendo, y sus intereses cambiaban.
—Vamos, tienes que poner atención en esto que te estoy diciendo, la suma de los…
—Es difícil poner atención con tanta cosa que tienes en la cabeza—Mencionó, señalando los excesivos brillos que tenía en todo su cabello, al igual que los broches—¿Desde cuándo te interesa tener todo eso?—Comentó aburrido—Antes nos podíamos sentar debajo de un árbol, y ahora quieres que estemos en las mesas de la plaza, todo sería más fácil si dejaras de vestirte como payaso y te pusieras algo más cómodo—Señalo su playera de tirantes y sus bermudas
—Es fácil para ti decirlo, solo te pones eso porque es lo único que tienes—Mencionó molesta—No quise hacerlo sonar de ese modo, disculpa, es solo que…la situación con mi familia no se encuentra estable…con la falta de lluvias las cosechas, bueno, ya sabes, todos aquí están batallando, mi madre va a casa de Mei Terumi para ayudarle con la limpieza—Mencionó apenada—A veces le da este tipo de prendas, mi mamá lo acomoda para que me quedé y no esté fuera de lugar con las niñas de mi edad…al parecer es importante que consiga que alguien se fije en mí, mi mamá piensa que soy demasiado rara por no decir fea…se avergüenza de mí—Intento no poner la cara triste—Pero bueno, ahora me veo como ellas ¿No crees?—Señaló a la bola de niñas populares
—Eres rara Sakura y no creo que puedas ser como ellas, aunque te esfuerces, tú eres amable, y bonita pero no te aprovechas de eso…bonita a tu modo, claro—Aventaron un balón y el rubio fue tras él
—Naruto, eres demasiado distraído para notar que en verdad me preocupa mi físico—Comentó al aire, dando un suspiro, observando a aquellas chicas que recibían flores y elogios— a veces, solo por un momento, me gustaría ser una de ellas…hablar con los chicos atractivos y no estar hablando sola como la loca
Deseaba ser de esas chicas que con una sonrisa mueven todo, que están rodeadas de gente sin importar lo que salga de sus bocas, aquellas chicas que no tienen que esforzarse por ser lindas, ni tienen que pedir perdón por hablar de sus sentimientos y que no exista el miedo al rechazo que pueda causar su sentir, solo desearía tener esas habilidades de atraer a personas que quisieran estar cerca de ella.
Una flor morada cayó encima de la mesa, y esta miro alegre hacia arriba—Supongo que eres la primera en desprenderte del nido—La tomó con cariño, imaginando que en un par de semanas existiría un tapete morado alrededor de la banca, saco su cuaderno secreto y con un pedazo de cinta la enmarco con una descripción "Desearía ser algo que no soy".
A medida que crecía sus padres le reforzaban la idea de que tenía que ser más llamativa en el aspecto físico, que debía controlar su temperamento y su sinceridad si quería tener amigos, hablar solo lo necesario, y callar aunque la tripa gruñera ante un desacuerdo; Cuando las niñas empezaron a invitarla, se dio cuenta de que sus diferencias la hacían odiarse, lo que criticaban ellas era lo que tenía y por más que intentara maquillarlo, siempre salía a flote su personalidad, se sentía tan fuera de lugar, y las pocas veces que se permitía ser ella misma era con aquel rubio, quien seguía acompañándola a ver el show de marionetas, a pesar de que tenía trabajo pendiente. Se subían a la cima del árbol y disfrutaban los movimientos de los títeres, Sasori se había dado cuenta de ambos, pero parecía no importarle, ellos eran fieles seguidores de su show.
—¿Crees que soy lo suficientemente fea como para no atraer a alguien?
La pregunta no fue respondida, ambos miraron el pequeño camión que levantaba la tierra a su paso, y las personas del pueblo que iban tras él. Ambos se miraron, corriendo de igual forma. La madre de Sakura se encontraba en la multitud y al verla con el lavacoches la tomo del hombro con fuerza, llevándosela a otro lado, sin darle tiempo de despedirse, reprendiéndola entre la gente por estar en compañía del rubio. Ella solo mantenía la mirada gacha, no atreviéndose a ponerle un alto a los regaños altaneros de su madre, en ese momento fue cuando apareció la rubia de pechos grandes, cintura pequeña y con un tatuaje en la frente anunciando que era médica y estaría dando consultas gratuitas.
Naruto no se imaginaba que desde ese momento sus hábitos de vida cambiarían por completo. La llegada de la rubia al pueblo atraería a más personajes, entre ellos un viejo juguetero, con coleta larga, llena de canas y diversos tatuajes de ranas cubriéndole el cuerpo, este personaje se encargaría de darle una perspectiva nueva a la vida de Naruto, motivándolo a continuar con el estudio, viendo por su bienestar sin ser un ejemplo que seguir ya que Naruto terminaría cuidando de él debido a los problemas de alcoholismo. En el pueblo era conocido por ser buen compañero de copas, ahí Jiraiya podía tener el anonimato que tanto deseaba, nadie conocía más allá de su nombre y de su papel del teporocho, estaba a salvo.
—¿Cómo Tsunade?—Le cuestionó Naruto, arqueando una ceja—¿Una vieja alcohólica?
—¡No hables así de ella! Es una señora muy respetada por todos en el pueblo—La defendió Sakura
—Es una alcohólica que le encanta apostar—Dijo, encerando el carro. Naruto se había convertido en alguien cercano a Tsunade y Jiraiya, estaba viviendo con ellos la mayoría del tiempo
—Deberías estar agradecido con ellos y no hablar de esa forma, tenemos que guardarles respeto—Le reprendió—Aunque…—Ahí estaba el otro lado de ella, aquel que no dejaba salir—Tal vez si deba bajarle un poco al alcohol—Intentó encontrar las palabras para describir su problema de alcoholismo—Sí pudiera conocer a alguien, tal vez…
Naruto la miro—¿Conocer a alguien? ¿Cómo una pareja?—Mencionó soltando la carcajada—¿Piensas conseguirle pareja a esa vieja bruja?
—¡Naruto, sé más respetuoso! ¿Qué pasaría si ella te escucha hablando así?
—Y que, se lo digo en su cara todo el tiempo, no parece importarle y si hay algo en el mundo que ella necesita, no es un noviecillo
—Mi mamá dice, que nuestra vida se soluciona con la llegada de tu esposo…y que es un poco desagradable que una mujer así de hermosa este soltera, que es desagradable pasar de tus treinta y quedarte como Anko
—¿Anko? ¿La loca que grita mucho?—Sakura asintió—bueno, Tsunade también grita
—Sí, pero nadie quiere ser como Anko…en cambio, Tsunade tiene un doctorado y…
—un lindo problema de alcoholismo—Mencionó Shizune, sorprendiendo a Sakura, esta se puso roja como un tomate
—Lo siento….No, no era mi intención hablar de esa forma…lo siento, estoy muy apenada, no debería hablar sobre temas que desconozco—Se reprendió
Naruto siguió encerando el auto. Shizune se sentó al lado de ella—¿Estaban hablando de Anko? Escuché que es la chica de las protestas, la que encabeza las manifestaciones
—sí, la loca de los gatos—Mencionó Naruto
—Dime Sakura, ¿Por qué nadie quiere ser como ella?
—Porque es ruidosa, es escandalosa, poco femenina, dicen que no servirá como esposa de alguien…bueno, eso es lo que he escuchado, no quiero parecer ofensiva
—¿A ti te parece que lo es?—Sakura asintió
—La mayoría de los hombres huyen de ella…y a su edad es difícil conocer a alguien
—Yo tengo su misma edad, ¿Sabías? Pero no me interesa conocer a alguien
—¿No te da miedo quedarte sola? ¿Sin pareja? ¿Quién te va a cuidar cuando seas grande? ¿Quién te va a ayudar con los gastos de la casa? ¡O a comprar una casa!—Mencionó alarmada, Shizune era demasiado amable para que nadie se fijara en ella, a diferencia de Anko que era agresiva y tenía una voz dura
—Yo misma—Colocó una sonrisa dejando en shock a la pequeña pelirrosa, Sakura no tenía idea de que ella podía hacer todo eso, se imagino que a cierta edad tendría pretendientes y ella podría elegir la mejor opción para que le diera una vida digna, lo único que pretendía era tener una personalidad agradable para que este la pudiera amar y no huyera—Tengo un trabajo estable, estoy manteniendo mi propia casa, gano mi dinero y lo gasto en lo que quiero y se siente tan bien—Se estiró en la silla—¿No es así Naruto?
—¡Pero es fácil para Naruto, él es hombre, él puede conseguir dinero con el trabajo!—Se defendió Sakura tratando de comprender lo que ella quería decir
—Cualquiera con dos manos y dos ojos puede trabajar—Mencionó Naruto—Solo cuida de que no te roben tu dinero—Dijo entre dientes debido a Jiraiya y Tsunade
Abrió lentamente los ojos dándose cuenta de que se trataba de un sueño, estaba recordando su infancia al lado de Naruto, intentó no perder el hilo de esa narración volviendo a dormir, pero el escenario fue distinto.
—No creí que alguien con una imaginación como la tuya provenía de aquí—Mencionó con desdén observando el pequeño pueblo, tenía las manos en sus bolsillos y evitaba hacer contacto visual con la pelirrosa, hasta que ella decidió hablar
—¿Qué puedo hacer por ti además de escuchar tus comentarios hirientes mallugando mis sentimientos?
Se sobresalto ante la respuesta de ella—Mi intención no fue ofenderte—Creyó que entendería la ironía en su voz, pero al parecer no salió como él esperaba, ella lo observó con calma esperando que dijera algo más, pero no podría seguir esperando más tiempo, miro hacia sus costados y escuchaba los murmullos de la gente
Opinaban como si conocieran acerca de ella, mencionaban con desdén y burla que ella rogaría por el amor y atención de ese chico, tal como solía hacerlo con su madre, cuando esta trato de conseguirle un esposo, haciéndola la burla del pueblo y ahora la presencia inesperada de Sasuke contribuía a la causa.
Ella solo había pasado por pinturas antes de ir a la casa de sus padres y aceptar las consecuencias de sus acciones, había abandonado su hogar por un sueño guajiro, un propósito que finalmente no era para ella. Aceptaría el castigo de sus padres y el rechazo del pueblo, porque no solo fracasaba en el amor, sino que también no era lo suficientemente buena en algo que amaba: el arte.
—Naruto…—Esperaba que al escuchar el nombre de su amigo esta respondería de manera positiva, pero la pelirrosa seguía avanzando, sin detenerse—Él me comentó acerca del predicamento en el que te encuentras sometida, lamento haber generado el conflicto
Esta se detuvo, suspirando, lo último que quería es que él pensará que había sido su culpa, suspiro, antes de girarse con él pensó en sus palabras—No te sientas culpable Uchiha, la única causante del evento soy yo, los zapatos eran demasiado grandes para alguien que viene de un sitio como este ¿Qué podía esperar de mí?—Intentó poner una sonrisa pero fracaso, dando media vuelta
—Admito que me gust…ó tu desempeñó y la visión que manejas, es por ello por lo que anhelé trabajar contigo…pretendí que solo tú te encargarías de elaborar una imagen tan íntima y personal, pero al final, fallé, aceptó que mi comportamiento prepotente causo la brecha entre ambos, y poco deseé afectarte en tu calificación, por eso vine aquí, para enmendar mi error…Sé que también dependes económicamente de esto, y te hice perder valioso tiempo y recurso material
No había avanzado, pero tampoco lo observaba, ¿Qué debería hacer? Sí avanzaba, sería una decisión final, con sus padres todo era blanco o negro, sabía que, si elegía ir con Sasuke, el camino que tenía por delante no sería tan fácil como ella imaginó. Era pésima tomando elecciones, porque parecía que cada decisión la llevaba a un destino solitario. Además, notó que el Uchiha se retractaba de sus acciones, finalmente aceptaba su responsabilidad…
Despertó de golpe, sintiendo como su vientre se endurecía, se sentó en la cama, respirando lentamente.
—¿Qué necesitas?—Mencionó, adormilado, sintiendo los movimientos de su futura esposa, hace menos de dos horas se había despertado con una alarma falsa, a pesar de que Sakura le había mencionado que aún no era hora, él no podía con la emoción, estaba desesperado, se movía de un lado a otro en busca de los objetos que iban a necesitar para recibir a sus bebés
—Solo voy al baño
Esperaba no alertarlo, en unas horas estarían cara a cara susurrando nuevas promesas frente a las personas que los querían, odiaba pensar que estaría la familia Uchiha, pero había sido parte de los acuerdos establecidos que ellos estuvieran presentes en celebraciones, ya que debían cuidar la imagen que había dado la familia durante años al público.
Cuando regreso Sasuke estaba a la espera de una señal, pero veía la paciencia de Sakura al ponerse debajo de las sábanas, aún sus hijos no tenían intenciones de ver el mundo.
—Estaba soñando—Mencionó, llamando la atención de Sasuke—En aquel fantasioso momento en que fuiste a buscarme a mi pueblo, rogando por tu retrato—Dijo entre risas—Sé que no lo admití, pero estaba encantada de que fueses
Este sonrió ante el recuerdo—¿Por qué soñaste eso? ¿Acaso te carcome la culpa de abandonarme durante ocho horas afuera de esa horrible tienda?
—No fue ni una hora
—Hasta el día de hoy vivo con la curiosidad de saber porque me abandonaste ahí—Mencionó, tocándole el vientre
—Llegué a mi casa…era la primera vez que volvía, esperaba ser recibida con los brazos abiertos, pero…fue todo lo contrario
—¿Por ese motivo volviste a mí?
Ella asintió pensativa—Creo que si me hubiesen recibido con afecto, te hubiese dejado ahí y hubiera renunciado a todo, ¿Cómo supiste que iba a regresar?
—No lo sabía
—¿Por qué te quedaste?
—¿Cómo iba a reparar mi ego?—Bromeó—Trataba de contactar a Naruto, y preguntar sobre tu vivienda, ¿Segura que aún no es hora?—Preguntó nuevamente, esta negó—Yo también estaba teniendo ese tipo de ensoñaciones, pero tenía el control acerca de mis acciones
—¿A sí? ¿Y que fue lo que cambiaste en tus sueños?
—Me presentaba a tu boda—Disfrutó la sonrisa que ella colocó, seguido de la risa burlona—Claramente a oponerme ante tus deseos erróneos de estar con un sujeto que no era yo y escapabas conmigo
—¿Por qué no escaparía contigo?
—Tal vez porque aquel sujeto erróneo tenía el rostro de Naruto—Esta vez soltó la carcajada—Era su rostro, pero no era él…
—Sí, creo que deberías regresar a ese sueño y descubrir mi verdadera motivación para estar en ese altar—Mencionó, cubriéndose con las cobijas—No querrás dejarme con la intriga o uno de tus hijos saldrá con cara de duda…Aunque debo de admitir, que también estuve soñando con Naruto—Soltó sonriendo cínicamente, esperando que Sasuke le revelara un final inesperado, pero este volvió a sus sueños.
—¿No se supone que las bodas deben ser cálidas? —Mencionó recargándose en la pared, temblando, intentando meter sus congeladas manos a sus bolsillos, Naruto miraba a todos lados, buscando una cálida fogata
Sakura se limpió las lágrimas, intentando no arruinar su maquillaje—¿Quién mi/erda decide casarse a los veintitrés años?—Cuestionó, observando a su hermano entrelazando sus brazos con los de Izumi para beber el vino
—¿No se dan cuenta que las condiciones no importan cuando dos personas deciden estar unidas?—Defendió Sakura, nuevamente limpiándose las lagrimas
—No entiendo porque las mujeres lloran con las bodas—Expresó Naruto, temblando—Hiciste lo mismo en la boda de Ino
—¿No ves lo lindo que es cuando alguien decide conectar su vida a la tuya? Es como si aceptara construir una vida a tu lado, es lindo, cuando se eligen…
—Es más lindo elegir un lugar cálido, una playa, un desierto, no somos pingüinos para soportar este clima
—¿Consideras el matrimonio como algo transcendental? —Cuestionó Sasuke
—Sí…Es el lazo más sagrado que existe—Cito las creencias de su madre, sonreía, pero al ver la expresión de Sasuke fue desapareciendo esa tierna mueca, a veces sentía que él la observaba de una manera distante y rara
Y Sasuke a veces creía que sus palabras no coincidían con sus actitudes, lo cual hacía que las dudas acerca del conocimiento que tenía sobre ella lo carcomieran, intentaba demostrar poco interés, que ella no notara la atracción que sentía.
—¿No es importante para ti, Sasuke?
Cuando utilizaba su nombre con ese tono dudoso hacía que un escalofrío recorriera su espalda, ¿Cómo se atrevía a hacer esas combinaciones? ¿Cómo se atrevía a manipular sus sentimientos con una simple acción? ¿A entrometerse a sus pensamientos y obligarlo a expresar lo que en verdad sentía? Porque estando con ella los obstáculos al momento de hablar de su sentir desaparecían al igual que los temores a ser escuchado, ella le ponía un rostro a la palabra paciencia, tomaba su sentir y lo ponía en el estante de "importa", junto a sus trofeos de empatía.
Se giró intentando ocultar el leve rubor en sus mejillas—No
—¿Y para ti Naruto?
Este saco una sonrisa escandalosa—¿No te acuerdas lo que dijimos? Sí llegábamos a los treinta sin pareja nos íbamos a casar—Bromeó, haciendo que el pelinegro lo mirara amenazante
—Creí que habíamos desechado esa idea
—Puedes unirte a nuestro plan, Sasuke—Le invitó el rubio sin pena alguna
—Dudo mucho que en sus planes se encuentre el compartir su vida con alguien—Respondió Sakura, intentando no sonar dolida ante su cortante y déspota "No" ¿Por qué parecía que había avanzado lo suficiente con él y nuevamente topaba con una pared helada?
—Nadie merece llevar una vida solitaria, Sakura—La regañó el rubio
—¿No piensas llevar la relación con Hinata hasta el matrimonio?—Le cuestionó Sasuke, Naruto y Sakura se observaron
—Sí, he…—Se rascó la nuca, y colocó una amplia sonrisa incomodo—Lo he pensado, pero no tengo nada por ofrecerle…ya sabes, desearía poder tener…algo que este a su altura, no soy digno de ella—No quito la sonrisa y finalizó con esa risita que lo hacía escapar de los problemas
—¿Entonces, te casarías con Sakura para no tener que esforzarte por ser digno para Hinata?—Cuestionó Sasuke, ganándose la reprimenda de Sakura
—Eso es ser cruel Sasuke, tus palabras nos hacen sentir relegados y me estoy cansando de tolerar tus señalamientos, es como si no tuvieras sensibilidad y solo buscaras la manera de demostrar que nuestras acciones son erróneas por no ser parte de su mundo y no compartir la misma visión
—Sakura…
—Deja de defenderlo…es cruel e intolerable. Rezó por la persona que decida compartirse contigo—Observó fijamente a Sasuke, seguía con las manos en los bolsillos, recargado en la pared, mirándola hacia abajo, ella no temía enfrentarse con él, ni señalar sus malas acciones. Las personas solían burlarse de sus comentarios y tomarlos como broma, aunque fuesen crueles y despiadados, porque alguien tan lindo no podría ser tan cruel, pero esta chica, tenía la sensibilidad para hablar de como dolían, y la manera en que los iba a afectar
—Vamos, Sakura, sabes lo difícil que es…
—¿Ser empáticos?—Arqueó una ceja—¿O piensas que somos así porque no tenemos los recursos que tu tienes y es lo único que nos queda?—Nuevamente señalo a Sasuke—Que nacimos emocionales y con poca inteligencia a comparación de ustedes
—Estas tergiversando mis palabras Haruno—Le respondió—Deja de sentirte atacada
—Sasuke no le digas eso
—Naruto no le digas que hacer
Itachi se acercó a ellos, con una sonrisa, colocó el ramo en medio del triángulo, haciendo que el trío le mirara sin saber que responder ante su acción—Ya tómenlo y anuncien cuando será su boda—Bromeó—¿No es así hermanito?—Dijo, abrazando a Sasuke con un brazo y revolviéndole el cabello, poniendo el ramo en el pecho de Sasuke—Si pudieras decidir con quien contraer matrimonio, sería con este par— Sakura y Naruto se observaron, el rubio coloco una sonrisa—No saben las maravillas que habla de ustedes, todo el día y estoy devotamente agradecido por su existencia y la paciencia que le han brindado a mi Sasuke…sé que suele ser un ca/brón hijo de la chin/gada, pero solo es la apariencia, debajo de toda esa actitud arrogante
—¿No tienes que atender a los invitados?—Le interrumpió, dándole un pequeño empujón, estaba ruborizado ante la confesión de Itachi
Sakura cruzo ambos brazos y arqueó una ceja.
—¿Así que sabes quienes somos?—Le cuestionó a Itachi
—Él ya se va—Le respondió Sasuke
—Eres Haruno, Sakura…y él es Naruto Uzumaki…Tú estás en artes plásticas y él esta para ing. Civil—Respondió con una sonrisa—Y tu eres quien le hace los canvas que tiene en su habitación
Sakura arqueó una ceja en dirección a Sasuke, así que él era el famoso comprador anónimo.
Esta vez él se despertó, notando a su futura esposa durmiendo plácidamente, intentó recuperar el sueño, seguir el mismo hilo, pero no dejaba de pensar en aquel día y en las palabras que mencionó, en como Sakura no le dirigió la palabra y su mirada era de profunda confusión.
Observó su habitación, y gracias a la luz que a penas entraba por la ventana notaba aquellos viejos canvas que Sakura le dedicó. Los seguía conservando como una señal de que ella regresaría, recordó como era antes de que ella estuviera dormida a su lado, el silencio, la obscuridad, las malas decisiones, la planeación errónea acerca de su futuro y la ansiedad creciente de no querer establecer su vida con nadie.
A veces maldecía a Sakura por mencionar esas palabras en la boda de su hermano, como si supiera que sería incapaz de conectar con alguna persona y querer establecerse, hubo ocasiones que creyó llegar al entendimiento, pero sus relaciones fracasaban debido a la falta de tiempo por parte de él, ya tenía demasiados conflictos con el abandono para pensar en unirse con alguien que al final cedería a su presencia buscando cualquier excusa para hacerlo, y sus relaciones cada vez se volvían más complejas, las negociaciones nunca fueron lo suficiente tratándose de su espacio, así fue decidiendo centrarse en los proyectos que le dejarían un legado, un reconocimiento intachable, su energía estaría puesto en ello; Él hueco que estaba en él, se iba haciendo más grande conforme los años, y aquella esperanza de volver a reencontrarse con Sakura se fue apagando, creyó que estar en el mismo medio los haría coincidir, pero esa casualidad no llegó cuando él lo esperaba.
Volvió a retomar sus sueños, esperando coincidir en un pasado dudoso.
Caminó con las manos en sus bolsillos intentando tener esa despreocupación que lo hacía ser reconocido pero la terquedad que ella denotaba con cada paso dado le hacía difícil mantener esa postura, ¿Por qué optaba por alejarse de él?
El amor reciproco parecía estar fuera de su alcance y ella ni siquiera notaba el vacío que estaba dejando con su fugaz partida. Intentó retenerla, despejar las dudas que ella tenía acerca de él.
—Sé que en el pasado logré desanimarte debido a mi nula capacidad empática, entiendo que esperes que mi sentir llegue a ti de una manera inicua, pero mi carácter no se consolidó a los veinte años, he pasado por abruptas negociaciones emocionales que me han hecho transcender, así que con firmeza puedo objetar tu declaración, aún sigo tropezando con las palabras apropiadas para describir lo que generó tu ausencia sin que salgamos heridos, mi intención no es el cortejo si es que lo has malinterpretado, estoy consciente de la historia que hay detrás de nosotros y…
—Lamento lo que dije—Se giró hacia él— claramente me retracto, no somos las personas que coincidieron hace tiempo, y agradezco infinitamente la paciencia que me demuestras, sé que encontrarás las palabras adecuadas para abrazarme emocionalmente, pero tengo poca seguridad de que pueda protegerte acerca de la verdad, estoy arriesgando la vida que he llegado a establecer y—Realizó una pausa, no podía con los silencios, imaginaba que hablaría de su familia, posiblemente un esposo al cual amaría con locura, pero al menos agradecería la sinceridad que vendría a continuación, porque esperaba que admitiera que aún tenía sentimientos por él y que este reencuentro quedaría enmarcado en el corazón de ambos sin ir más allá. Ella lanzó un suspiro, ladeando la cabeza y mirándolo, mojó sus labios—Solo…
—¿Te encuentras bien?—Preguntó ante su pálido semblante—¿Estoy ejerciendo demasiado presión con mis interrogaciones?
—Sino lo digo ahora callaré para siempre, y hemos llegado a la absoluta verdad de que el tiempo no fue relativo para ambos. No alteraré mis respuestas ante tus preguntas, y sé que tendrás una larga lista cuando te mencioné los hechos, estoy consciente de que la conexión entre ambos sigue presente e intacta—Tragó con dificultad, desviando su mirada, él tomó su barbilla con cuidado, obligándola a mantener el contacto visual, indicándole que estaba presente, y preparado para sus respuestas—No puedo mirarte sin que la culpa este presente…
—¿Culpa? ¿Qué tienes en mente Haruno?—Mencionó divertido, esperando provocar sus respuestas
—Conozco esa mirada Uchiha, esa horrible sonrisa torcida que pones cuando crees tener la razón, estás equivocado—Antes de que el pudiera quitar esa sonrisa, o mencionar algo, ella habló con firmeza, sin titubeos o indicios de que estuviera mintiendo—Conserve mi lazo de sangre contigo, un fruto de nuestra unión pasada, el verdadero motivo por el que mi ausencia te causó tanto dolor, pudo ser el mismo motivo por el que hubiésemos permanecido—Este frunció el ceño, confundido, tratando de comprender con profundidad sus palabras, tomarlas de manera literal hizo que la sonrisa cínica se fuera desvaneciendo
—¿Cómo?—Preguntó en un susurro, ¿Estaba interpretando de la manera correcta?—¿Tenemos…
El sueño nuevamente se esfumó, la alarma le notificaba que el gran día había llegado. No creía que ese pequeño reencuentro hubiese tomado tantas horas para ser soñado, apagó con cautela su alarma dejando dormir más tiempo a su futura esposa. Salió de la habitación encendiendo con cansancio su teléfono, mandando mensajes acerca del acomodo de cada objeto, de como tenía que ser perfecto el lugar donde elegirían compartirse ante la ley.
Después de prepararse en el mínimo sentido, y tomar su taza de café los papeles sobre los acuerdos llegaron, los leyó meticulosamente esperando no encontrarse con alguna sucia treta por parte de su familia, dio un suspiro antes de firmarlos, las dudas seguían presentes, creyó que para este día su mente estaría despejada, pero no se sentía de tal forma.
—¿Te encuentras bien?—Lo había observado desde que empezó a leer los papeles—Sasuke…
—Lamento ceder con facilidad ante los acuerdos de mi familia…no pude manejar la presión—Intentaba emitir las palabras correctas para darle tranquilidad, no podía ni mirarla a los ojos, en su cabeza habían pasado escenarios caóticos acerca de la situación, de su falta de perseverancia en la lucha hasta el punto de permitir intervenciones familiares en un día tan sagrado para ambos
—Basta, fue un acuerdo de ambos—Estaba temerosa ante la decisión que él pudiera tomar, un acto impulsivo debido a las dudas sembradas por su familia—Yo…—Pensó lo peor en esos momentos…
—Lamento no darte la ceremonia que merecías—Los sueños que tuvo durante la noche le afectaron de cierta manera, sí había imaginado compartir su vida con ella, pero no de esta manera, bajo la presión de los familiares—Ni concederte el poder de tomar la elección final, estar contigo es lo que he deseado con fervor desde antaño, no dudes acerca de ello, pero he sentido que perdí una batalla con el peso de las elecciones ajenas
—Es nuestro día Sasuke…y hemos contribuido a que sea especial para nosotros, ¿Acaso no es lo que importa?—Mencionó tratando de darle calma—Hace unos segundos creí que estabas de acuerdo con esa realidad, que compartíamos la misma noción sobre lo que está sucediendo
—Deseo brindarte lo que este a mi alcance sin importar el costo…Anhelo comunicar la felicidad que estoy sintiendo por nuestras elecciones, pero soy demasiado egoísta para permitir compartirlo con personas ajenas a nuestra causa…deberíamos irnos…—Le dio un beso, esperando que ella contribuyera a su causa, sobornándola
—Huiría contigo, pero también están las personas que apreciamos y que nos importan—Se retiro lentamente de él— Están aquí para celebrar con nosotros que finalmente estemos sucediendo, vamos, solo mírame—Este se volteó lentamente, observando el rostro de ella, los gestos firmes y afectuosos, aquella mirada cálida—Vendrán nuevos momentos para nosotros sin que necesitemos la aprobación de terceros. Al consentir sus términos no estamos cediendo más allá de lo que es, tu has construido un maravilloso escenario donde podemos compartirnos, y estoy muy agradecida contigo por demostrarme nuevamente a aquella persona considerada que es capaz de dar todo de si para que exista la felicidad en personas ajenas a tu persona. Lamento que te hayas presionado, no sabía que estabas cargando con todo eso…
—No tienes por qué pedir disculpas…
Ya no se sintió tambaleante ante sus decisiones, ella tenía razón, estaban ahí como uno solo, apoyándose en sus elecciones sin importar las causas ajenas a lo propio.
—Aún no amanece, ¿Por qué no descansamos?—Le sugirió, depositando un beso en el dorso de su mano, este asintió pero dejó que fuera a la habitación, su día había comenzado desde que el café tocó sus labios, tenía que sorprenderla.
Se sentó en la mecedora, tratando de entender los motivos de la seriedad de Sasuke, sabía acerca de la carta de compromisos con la familia, debían mantener la imagen que los Uchiha han dado, pero se cuestionaba si existirían motivos ocultos para perjudicarlos.
Intentó no pensar en las posibles consecuencias, pero le fue poco posible, su cabeza analizaba distintos escenarios, poniéndole los nervios de punta.
.
La sonrisa fue difícil de ocultar después de ver la escena que había preparado Sasuke, lo más parecido a los escenarios en donde compartieron sus afectos, había sonidos naturales que provenían del bosque cercano, el olor a madera, lluvia y lavanda se extendía lentamente, no dudaba en evocar aquellos recuerdos junto a él.
Parecía que estaba soñando, que las conversaciones entabladas se escuchaban lejanas y el retumbar de su corazón cada vez se apoderaba de ella, envolviéndola en aquella melodía ansiosa, sonreía con las personas presentes, contaba la historia de cómo se reencontraron para aquellas personas curiosas que alagaban la perseverancia de ambos por esperar el reencuentro.
Las personas estaban escépticas ante la unión de ambos, ¿De verdad dos personas se pudieron reencontrar después de tiempo? ¿Se puede retomar el amor antaño?
Sasuke observaba a su futura esposa cada vez que le preguntaban si a ella le importó su regreso, sonreía para sí mismo guardándose la respuesta, tal vez debió acceder a las reuniones previas para evitar las preguntas que querían ponerlo en duda, este no lo permitiría, pero validaba los comentarios porque gracias a ellos reafirmaba la conexión que seguía vigente entre ambos.
Se reencontraron en medio de las cuestiones, logrando tomarse de la mano como si fuese uno de los mayores logros en ese momento, logrando perderse en aquellas pasturas durante unos minutos.
—¿Lo planeaste?—Mencionó, al ver aquel pequeño quiosco en medio de la maleza, Sasuke colocó esa sonrisa altanera.
Le había pedido a una de sus estudiantes que interpretara algunas canciones de Silvana Estrada y Ramona para Sakura.
—Me va a acechar el sabor de aquel beso que nos faltó…me va a invadir el recuerdo de tus manos tan lejano…—Susurró intentando retener las lágrimas
Disfrutaba de la dulce voz de la interprete.
—Sigue habitando en ti cierta crueldad, ¿No es así, Sasuke?
—Espero que tus días de soledad hayan causado gozo sin mi compañía, ya que mi presencia producirá su ausencia, ahora ya no cuentas con motivos para escuchar interpretaciones melancólicas
Una tímida sonrisa fue la respuesta, pensó en Sarada, y en la complicidad que se iba formando entre ella y Sasuke. Esas eran las canciones que comenzaba a escuchar después de reencontrarse con Sasuke, cuyas letras la hacían sentir tan cercana a su compañía, le recordaban aquellos momentos que no pudieron ser, pero que aludían a una mínima posibilidad, de la cual no dudó en colgarse. Porque para ella, la posibilidad de estar en compañía de Sasuke siempre era una opción que no debía ser desechada a la ligera, él estuvo en sus momentos más caóticos, comprendiéndola, creciendo con ella, y Sakura estaba devotamente agradecida con esas acciones.
Aquel pelinegro deposito un último beso, alejándose lentamente, dándole su espacio para que notara lo que estaba sucediendo, ella ya no tendría que preocuparse por el futuro de manera ansiosa, no debería llevar la carga de una familia en sus hombros, ni encubrir sus tristezas o esa parte vulnerable de su personalidad para que otras personas se guiaran, tampoco tendría que soltar aquello que la apasiona, ni dejarse en segundo plano.
Cuando la pelirrosa volvía, la gente ya estaba esperando por la elección final de ella. Observó a su tierno caballero plateado, con aquella pose despreocupada que siempre le atrajo, sus manos entrelazadas en aquella espada que sostenía su peso, y la barbilla en alto colocando esa sonrisa arrogante. Respondía a las sonrisas de las personas, y esperaba contener la emoción de estar frente a frente.
El piso estaba tapizado de hojas secas y flores de buganvilia y entre los follajes enormes los hilos de luz luchaban por hacer aparición guiándola hasta su caballero, quien se acomodaba para darle la bienvenida. El clic resonó en ambos cuando las miradas se entrelazaron, él no pudo esperar por ella, así que bajó de aquel tronco sintiéndose atraído, anhelaba el reencuentro, el tomar su mano y no soltarla, el pedirle que cediera su vida a la suya.
Tenía miedo de mirar hacia otro lado y perder la conexión, sentía caerse ante esa acción y que todo se derrumbaría, pero cuando él apretó su mano, supo que eran ideas erróneas, frunció los labios y sonrió para sí misma, evocando la sonrisa en él. Los recuerdos llegaron a ambos, hace veinte años se sostenían de la misma forma, mencionando promesas que hasta este día llegaron y optarían por cumplir.
Hace veinte años, once meses y doce días, a las afueras de la ciudad y en ese sendero que parece guiarte hasta la puesta del sol, las siluetas se volvían una con el cielo, el viento los mecía poco a poco haciéndolos bailar entre la maleza, luchando porque la tierra no entrara en sus ojos y la chica del cabello rosa luchaba para que este no le estorbara en la confesión que le haría a la persona que consideraba el amor de su vida, las palabras estaban atoradas entre la risa y la melancolía, quería confesarle lo encantada que estaba de coincidir en esa vida con él, prometiéndole que así sería por siempre.
Este trataba de contener la emoción que sentía al verla con esa playera blanca que había desechado, ella la tomó, como si se tratase de un objeto valioso, y un día se la coloco e hizo que la magia surgiera al llenarla con diversos manchones llenos de colores vivos; Ella solía usarla cada vez que pintaba con ese overol negro tapizado de manchas coloridas, y esas botas desgastadas color vino; le encantaba ser retratado por ella, los regaños que surgían con cada movimiento involuntario y los detalles que iba aportando al retrato; Parecía que el fondo no existía, hasta que ella lo pintaba era cuando él era participe de la realidad, sonriendo arrogante, negando que los paisajes de fondo existían, retándola a que le mostrara con su aguda visión que eran ciertos, narrando con desesperación la cercanía que tenía su posición y este sin remedio, sonreía, espectando el panorama, en espera a que ella cediera a la realidad de que eran ellos dos, en un lugar tan encantador.
Admiraba sus pasos torpes, y como tomaba con cariño la pieza que acababa de realizar, él estaba sentado entre la maleza, jugando con la tierra, arrancando el pasto sin que ella lo notara, nervioso, ya que ante él, ella estaba bailando con su retrato, mofándose de sus cuestionamientos, despreocupada ante las incesantes preguntas de él sobre sus retratos y el propósito de estos; ella bromeaba con su obsesión hacia él, al punto de inventar levantarse en las madrugadas y poner viejas canciones lentas para bailar con él, omitiendo el hecho que extrañaba hacerlo ya que pocas habían sido las veces en que se unieron para bailar en medio de la oscuridad con una canción vintage. Y en ese mágico momento él soltó la cadena que le impedía admitir su rendición ante ella, añadiendo un tonó tierno y frágil, "Estoy tan feliz que podría pedirte que compartas tu vida conmigo", "Creí que nunca lo harías" Respondió, tratando de no cederle la impresión de tenerla a sus pies, la había tomado desprevenida, colocó el trabajo en el atril, y la sonrisa desaparecía poco a poco al notar aquella sonrisa de medio lado en el pelinegro, "¿Ahora podrías estar de rodillas y pedírmelo con más formalidad?" Soltó ella con una ligera risa incrédula, desviando la tensión del momento, evitando darle la seriedad que ella quería que tuviese, tal vez solo era una jugada astuta por parte del pelinegro para ver hasta donde llegaba, pero cuando le tocó la mano con delicadeza, recorriéndola con calma, dejando un camino áspero debido a la tierra que había en sus yemas, lo supo, no había motivos para creer que se trataba de un engaño, Sasuke había sido sincero en sus sentimientos, tragó con dificultad, pensando en que si el soltaba su mano sería señal de arrepentimiento, sus sentimientos pendían de esa acción, se trataba de confesarle que sin importar el momento, o el tiempo que llevaban conociéndose, sus días estaban encaminados en el mismo sendero y sería un honor poder transitarlo si él decidía hacerlo, sus miradas chocaron, y ahí estaba el silencio decisivo…
Y ahora, estaban frente a frente, incrédulos ante el día, sosteniéndose el uno al otro, mencionando con firmeza las elecciones que tomarían, recordándose porque existía amor entre ellos y porque debería prevalecer, porque los planes a futuro ya se los habían susurrado en el pasado y estaban orgullosos de esos murmullos porque el día de hoy los abrazaban con nostalgia.
