Había estado golpeando y gritando su nombre, desesperada por una respuesta no cedería tan fácil, estaba vagando en un lugar sin salida dentro de sí misma que le costaba recobrar la compostura, seguía con el maquillaje corrido y el vestido sucio, las pequeñas farolas iluminaban vagamente el entorno, había llegado hasta ahí arrastrando sus sentimientos como para quedarse callada, no tenía la fuerza ni la voluntad para hacerlo, pero la decisión la tomaba por la fuerza arrojándola a lugares incomodos, se aferraba a su vaso de café, estaba más sobria que hace un par de horas y el fresco de la madrugada la hacía añorar un lugar cálido.

—Aún no estoy preparada para hablarte sobre las propuestas—Finalizó, no yendo más allá de lo indicado

—Bien, hablemos sobre Kawaki, ¿Sentías que su presencia te haría desistir de aquellas situaciones que te obligaste a realizar?

Sarada la observo con ojos llorosos, como si en su mirada pudiese encontrar ese consuelo o esa respuesta.

—Estaba convencida de que el amor me cambiaría, ¿No es tonto? Porque yo sé—Intentó defenderse a sí misma de la vergüenza que acarreaba la situación—Yo sé que el amor no cambia, ni siquiera el amor propio transforma, yo lo sabía; Y fue tonto pensar que con él, yo podría cambiar, que finalmente alguien me veía por cómo era, no tenía que fingir, no tenía que inventar una personalidad para agradarle, era yo, él no se quejaba, no hacía comentarios como "eres bonita hasta que abres la boca", me gustaba lo que él veía en mí, me gustaba yo…yo…lo quería, quite mis barreras, me abrí a una posibilidad al imaginarme mi relación a largo plazo y pensé que podría dedicarme a él, a vivir una relación. aunque eso significara que estuviese abandonando mis prioridades, solo quería disfrutarlo

—¿Qué te impedía disfrutar el sentimiento de enamoramiento?

—Cuando apareció su exnovia y me dijo que él regresaría con ella, flaquee, ella parecía tan segura que lo creí, no logro entender porque tuve miedo…

—No pudiste confiar en los sentimientos de él—Añadió bajito, era una nota para ella misma, pero Sarada logro escucharlo

—Él regresó con ella, ni siquiera me dijo que se habían besado no quiero imaginar hasta donde llegó todo, ya tenían un pasado con promesa hacia el futuro, lo único que podía hacer era retirarme con la cabeza en alto, no le iba a pedir que se quedara…no tenía el rostro para poder hacerlo, incluso sentí que estábamos a mano, que pudo ser el karma que merecía después de ocultarle el hecho de que nuestra relación inició por un pago…fue mi culpa, le oculte cosas, lo engañé, omití su responsabilidad y me guíe por mi egoísmo

—Recapitulemos un poco, corrígeme si no me encuentro en sintonía con tu relato, cuando iniciaron sus encuentros no hubo acuerdos de por medio, ni expresó que es lo que buscaba contigo…

—No, no lo hice porque temí que fuese como todos los hombres, no me atreví a preguntarle

—¿Crees que solo tu tenías esa responsabilidad?—Silencio—Prosigo, si me lo permites…Al no expresar lo que él buscaba contigo diste por hecho que se trataba de una relación, porque hubo lenguaje afectivo, comportamiento sexual, interés, atención y dedicación, y si vagamente recuerdo, son pilares que tu necesitabas en una relación, durante este proceso afectivo tu viviste con culpa por omisión de hechos sin embargo por lo que me narras el omitió los hechos de su relación pasada

—No quise preguntar porque tenía miedo de que él se diera cuenta que hice un trato con su ex novia, además cuando hablamos de ella, una vez, me dijo que no la dejaría

—Entonces esta persona te ocultó parte de su historia, tanto familiar como romántica. ¿Después de la primera vez que lo conociste volvió a llevarte con su círculo de amistades?—Sarada negó—¿Te habló de su lugar de residencia? ¿De su campo laboral?—Sarada nuevamente negó—¿Conocías sus hobbies o actividades?—Ella nuevamente negó apenada—Sin embargo tú le mostraste el lugar donde vivías, le brindaste un espacio de convivencia con tus allegados y lo incluiste en las actividades que disfrutabas. ¿Podrías decir si lo sentiste reciproco en eso que te mencioné?—Sarada negó—Bien, omitiste hechos, pero ¿No has considerado que él omitió gran parte de su vida? Y antes de que puedas justificarle, recuerda que estabas cargando experiencias de situaciones previas con otros hombres, puede que digas que eran ficticias, pero eso no impidió que te dejaran marca—Hubo silencio— Vamos a continuar, dime, ¿Qué es lo que haces cuando te metes a una piscina?

La pregunta la tomó por sorpresa, pensó que había escuchado mal, pero cuando Shiho le dio esa mirada, respondió de forma rápida.

—Meto un pie para acostumbrarme a la temperatura del agua

—Sí, y cuando te zambulles, tu cuerpo se regula para que toleres la temperatura, se habitúa, es lo mismo que sucede, cuando tu estabas en esas relaciones te habituaste a esperar lo peor. Cuando llega esta persona demostrándote cualidades que otras personas no tenían, sentiste esa calidez que te brinda el sol al salir de la piscina, y decidiste esperar ahí para secarte. Otro punto a resaltar es que dices "era yo" y claro, después de tanto tiempo de estar bajo una máscara sentirse importante ante los ojos de alguien con tu verdadera personalidad era un alivio, entonces ahí cubriste dos necesidades que te estuvieron atacando, la necesidad afectiva y de reconocimiento

—Y Kawaki las cubrió…como un sol—Dijo bajito…—Era distinto a los demás…—Las lágrimas seguían invadiéndola, la tristeza la tenía en la garganta impidiéndole hablar, solo quería sanar, dejar la relación en el pasado, inclusive tratar de buscar el perdón y poder decirlo

—Pero tú no necesitabas un sol, necesitabas una toalla—Soltó Shiho, sorprendiendo a Sarada

—Y las dudas que existían en tu relación no eran por tus acciones o por el peso de sentir que estabas "engañándolo" sino porque él no te demostró esa apertura a que lo conocieras. Llevo conociéndote y tratándote desde que eras una niña y me atrevo a afirmar que tú tenías presentes las prioridades de lo que esperas en las relaciones, lo hemos trabajado, y hemos sufrido con ello, por tu preocupación ante la falta de corresponsabilidad, pero ¿Recuerdas porque era? ¿Por qué no podías querer a tus ex novios? ¿Por qué no te dolía su partida?

—Porque realizaban acciones violentas, y eso hacía que pusiera límites y no tolerara sus actitudes

—Porque veías con claridad lo que querías y lo que no querías en tus relaciones. Cuando entraste en este círculo violento—Sarada no estaba preparada para escucharlo—esperabas un trato digno por parte de los hombres, era lo mínimo que podías esperar de las personas, y cuando viste que no podían brindarte eso ¿Qué sucedió? Tus niveles de afecto estaban hambrientos así que romantizaste los actos mínimos, los cuidados hacia ti, que pudieran valorar tu verdadera esencia ya que nadie lo hizo, querías que alguien descubriera a Sarada, que la rescatara de aquel sendero autodestructivo al que te sometiste

—Ya—Mencionó, recargando su cabeza en sus piernas—Es humillante que me veas de esta forma…porque…yo…yo no me preocupaba por esto

Shiho no intentó darle consuelo, dejó que por esta vez no se privara de los sentimientos que la atormentaban, se notaba que las situaciones la habían rebasado, y ¿Cómo no? La situación familiar era demasiado tensa, sin hablar sobre la llegada de seres que demandarían tiempo y atención de sus padres, con los cuales tenía mucho trabajo que realizar, la relación se estaba reparando y sabía que para Sarada sería un golpe bajo, estaba en el proceso de aceptar que su vida pudo ser diferente, estaba reconciliándose con las omisiones y las mentiras de su madre, aún no habían llegado a ese tema, pero Shiho sabía que el trabajo sería arduo, y ahora con esta situación de las propuestas todo se volvía más pesado. Los momentos difíciles para Sarada iniciarían, las barreras de comunicación, los colapsos emocionales, autosabotaje y maneras de aminorar el dolor, las pérdidas que viviría a partir de ahora, suspiro para sí misma imaginando todo lo que tendrían que reparar.

—No es echarle sal a la herida, pero después de que terminaran te encerraste en ti misma aferrándote a la idea de que podías seguir teniendo el control hasta en tu enamoramiento, queriendo enterrar el suceso porque era demasiado doloroso para afrontarlo, ¿Y después? Llegaron las relaciones violentas como hojas cayéndose en otoño, reforzando la idea de que esa relación fue la más sana que tuviste, y cuando aceptas tu sufrimiento hacia él, te enteras que es alguien cercano a tu padre y omite el pasado que existió entre ustedes, sin importarle la situación él decidió esconder parte de la verdad tratando de protegerse a sí mismo arrastrando tu estabilidad mental en el camino—Colocó su mano encima de la de Sarada—La indiferencia fue un recurso que ejerció en ti, y no, Sarada, no eres tonta, si pudiéramos elegir a las personas, te aseguro que no elegiríamos a las que conductualmente nos hagan sentir como una basura, recuerda que ellos eligen ser de esa forma, no es debido a nuestras acciones. Él pudo ser gentil, pudo decirte la verdad desde un principio y abordar el tema como un adulto responsable, pero eligió otro camino

—No debió tratarme así—A penas se escuchaba su voz, no podía controlarse ni contenerse, temblaba, no creyó tener fuerzas para continuar, durante la tarde estuvo demasiado ocupada en ser fuerte que olvidó su nulo descanso, sentía su corazón latir con fuerza y su respiración cada vez con más dificultad, como si tuviese hipo

—No debió hacerlo…No quiero dejarte de esta manera, pero considero que por ahora no puedo brindarte la ayuda que necesitas, son las 4:00am ¿Te parece si vuelves a las 6:00pm? Necesitamos descansar y estar sobrias—Colocó media sonrisa—Y soy honesta contigo, tenemos mucho que sanar, el proceso más difícil inicia ahora

Sarada asintió, limpiándose las lágrimas y el maquillaje con las mangas de su vestido

—¿Puedo llamar a alguien para que venga por ti?—Preguntó

—Alguien me espera, a la vuelta—Dijo, despidiéndose y agradeciendo por recibirla a pesar de sus condiciones, salió con el rechinar de la puerta, espantando a algunas aves que dormían en la copa del árbol, soltó un suspiro, caminando hacia el subterráneo, nuevamente había mentido, no le costaba nada ser honesta con su situación, había huido de Konohamaru en cuanto tuvo la oportunidad, temía llegar a su hogar y darse cuenta de que su lugar sería usurpado, que no tendría donde llorar tranquila, y que nuevamente la historia con Kawaki tendría que ser contada.

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—¿Crees que mi disgusto es porque te vomitaste encima, intentaste entrar a la piscina y te quedaste tirada en el patio?—Entornó los ojos, sintiendo las contracciones nuevamente—Sé que somos seres emocionales, no siempre podemos controlarnos ante lo que consideremos injusto, pero si utilizas algún recurso que altere tus sentidos trata de moderarlo, regularmente te diría que hables de lo que sientes y creo que he sido un obstáculo en ese camino, no he tenido tiempo para nosotras, no hemos traído a la mesa aquellas dudas ni hemos discutido sobre nuestra dinámica familiar, acepto mi responsabilidad en ese espacio en blanco que he dejado en tus días grises, y admito que me está molestando la forma en que estas sobrellevando tus sentimientos, el día de ayer actuaste sin pensar en las consecuencias. No me molesta que utilices ciertas formas de reapropiarte de tu persona, pero si hay eventos en donde puedes hacerlo

—Ese sigue siendo un discurso encaminado a la responsabilidad que tengo de ser alguien que no soy, no me puedes pedir que no haga eso, sabes como soy, insensible, grosera, sin educación

—Dios Sarada, ¿En un funeral harías algo similar? ¡hay lugares!—Sintió nuevamente la contracción—Lo siento, no quise decirlo de esa manera

—Solo dime que no me dices todo esto porque pude avergonzar a Sasuke y a su apellido, por que escuché eso toda la noche, de todo mundo, Sasuke como el gran salvador blanco—Entornó los ojos—¿Sabes cuanta mi/erda tuve que escuchar? ¿Cómo quieres que no me afecte el que critiquen la educación que me diste…?—Su voz se le quebró

Lanzó un suspiro—Entonces gracias por recordarme que en eso también fracasé—Mencionó Sakura en voz alta, ella sabía a lo que se refería su hija, y ya estaba mentalizada en que podría escuchar comentarios de ese tipo, pero no pensó que llegarían a los oídos de Sarada—Te queríamos proteger de todo ese peso y esa responsabilidad, no creas que te aislamos aquí como una forma de castigo ante tus acciones inmaduras—Ahí estaba el lenguaje pasivo-agresivo que rara vez utilizaba, sorprendiendo a Sarada, su madre hacía lo posible para encontrar palabras que la lastimaran poco— fue como protección ante la hostilidad del peso familiar, tu padre no quiso que las etiquetas de comportamiento llegaran a ti, pero, sucedió

¿Acaso estaba minimizando su sentir?

—Sucedió y ya…¿No me la puedo quitar? ¿Tengo que cohibirme de ahora en adelante? ¿Tratar de ser el sostén de la familia Uchiha porque su reputación cuelga de un hilo debido a mí?—Salió su tono irónico—Hasta tú sabes que es ridículo

—No, pero pienso en que tu padre una vez perdió todo por su familia, no quiero que te pongan obstáculos en tu camino, así como a mí—Ya no quería darle explicaciones, probablemente en unas cuantas horas tendría que empezar a parir a dos criaturas, necesitaba guardar energía, tanto física como mental

—¿Cómo a ti? ¿De qué hablas?

—Cuando tienes las capacidades que tengo yo tienes derecho a un puesto más alto, hasta el punto de encargarte políticamente, ¿Por qué crees que no pude acceder? ¿Por la burocracia?—Dijo riendo—Mientras menos sepan de ti, mejor…Así que el único día donde podías comportarte como una estúpida niña de las flores, no lo hiciste, y van a estar sobre nosotros, reclamando con la maldita educación que te di—Le reclamó finalmente, soportando el agudo dolor de la contracción

Sarada miro hacia otro lado molesta, su madre le estaba devolviendo la misma actitud de mi/erda que ella tenía.

—Sé que probablemente estes odiando ser parte de esta familia, pero lo somos, tenemos que apoyarnos para salir adelante Sarada…ya no solo somos tú y yo, tienes un papá, tendrás hermanos, fue algo que siempre quisimos, y a diferencia de ti no pude renunciar a eso, tenemos que poner de nuestra parte

—Ya deja de atacarme—Mencionó con ojos llorosos

Se sumergió en el agua durante algunos segundos—Estoy con dolores en la espalda, los pechos hinchados, tengo que descansar ya que son mis "ultimas horas" de sueño completo y siento que me parto en dos, así que, por favor, hablemos de esta situación después, no te puedo responder como tú quieres que lo haga, tengo tanto estrés como el que tienes tú…y así no deseo recibir a tus hermanos

Se dirigió a su habitación, agarrando una almohada y gritando, habían sucedido demasiadas cosas que no sabía por dónde poner orden. Escucho unos golpes en la puerta, pero ya sabía quién era.

Sasuke se sentó en la orilla de la cama, no esperaba una respuesta instantánea de Sarada.

—Lamento que mi familia te haya hecho sentir así—Sarada se sorprendió y lo vio

—¿Por qué te estas disculpando? Soy yo la que debe estar haciéndolo

—No eres tú la que debe pedir perdón, has pasado por mucho y la gente no entenderá eso con facilidad, tampoco buscamos que se pongan en una situación empática, no les corresponde

—Pero te avergoncé con mis acciones

Sasuke negó frunciendo el ceño—Las acciones que ejerciste son normales para alguien de tu edad, es una lástima que no se tenga la noción de ello. He notado con cierto recelo la satisfacción que te brindas a ti misma cuando le demuestras poca tolerancia a las personas que te hieren—Recordó aquella vez que le levanto el dedo medio a los padres de Sakura— La osadía de oponerte, a tu modo; Me hubiese gustado estar presente para formarte de ese modo, pero creo que tu madre hizo un trabajo admirable, aunque no quiera admitirlo

—¿Estás seguro de que viste los videos? —Preguntaba Sarada incrédula, ¿Era una broma? Se había puesto a bailar encima de las meses en conjunto con Boruto, moviendo el trasero sin importarle de quien se tratara, arrojando las botellas al suelo, inclusive a ella le daba vergüenza

—¿Sientes que tus acciones deberían disculparse conmigo?

Sarada negó—No pero…estoy consciente de que mis acciones pueden perjudicarte—Dijo, sorprendiéndose a sí misma, ahí venía la culpa y el gran vacío al sentir que su cariño se iba alejando—No quiero que pase eso

—Soy tu padre, tengo que disipar los inconvenientes que originas—Dijo sonriendo tocándole la frente con ambos dedos sorprendiéndose nuevamente

se dejó caer de hombros y ladeo la cabeza nerviosa no sabiendo cómo reaccionar—Hay una conversación que no hemos tenido, no creo que sea el momento ideal—Recordó a su madre a punto de parir—pero, no sé si tendrás tiempo después—Agacho la mirada—y…no me gustaría saber, que tu amistad de muchos años se perdiera debido a mis acciones

—¿Podrías ser más concreta?—Le dijo Sasuke, no entendiendo a lo que se refería

—Bueno…no sé cómo decirte eso, es más fácil si lo dice mamá, pero—volteaba a otros lados tratando de reincorporarse

—¿Es sobre Konohamaru?—Sarada negó, Sasuke suspiró aliviado, él no sabía nada de lo que estaba sucediendo entre ellos y no estaba preparado para escucharlo

—Es sobre Kawaki—Sasuke puso mayor atención, esta vez las palabras de Sarada lo tenían enganchado—Fue mi evento canónico—Soltó, no encontrando las palabras

—No sé lo que signifique eso

Hizo un puchero—Hace un año y medio, estuvimos saliendo—Su padre frunció el ceño—Pero él me pidió que lo mantuviera en secreto y por idiota le seguí el juego—No sabía que tanto decir acerca de su relación

—Solo eso, entonces ¿Es algo que no lograron resolver? No logro comprender porque tendría que afectarme—Mencionó con tranquilidad, como si en su mente las cuestiones no estuviesen martillando su corteza cerebral

—Mmm—Lo miro con ojos llorosos—Supongo que…él no quiso hablar sobre nosotros porque pensó que entre Boruto y yo existía algo y…Hinata—Sasuke arqueó la ceja—No puedo—Finalizó cubriéndose el rostro, su padre intentó descubrir aquel rostro herido, pero Sarada no podía mirarlo a los ojos y hablarle sobre lo sucedido, no podía decirle que desde hace semanas el reencuentro de él la aturdió hasta el punto de quebrarla, temía de las consecuencias, deseaba poder tener a Kawaki de su lado, pero las acciones no se ejecutaron a su favor

—Hagamos esto—Mencionó, sentándose del otro lado de la cama, dándole la espalda a Sarada—Es una técnica que tu madre y yo empleamos en terapia—Le dijo sereno

—Yo no…—Tragó, intentando deshacer el nudo, se aferraba a su cobija, intentando agarrar las palabras, lazarlas y mandarlas lejos de su cabeza—Salí con él durante tres meses—Hizo una pausa meditando las siguientes palabras— lo conocí en donde él trabajaba, yo pensé que era como yo, que tenía que esforzarse para ganarse la vida, nunca supe de su familia, ni siquiera que era privilegiado y—Seguía siendo doloroso hablar de él—Sucedieron algunas cosas, pero supongo que la más importante fue que decidí abo/rtar y no sé lo dije, ni siquiera del embarazo y Hinata se enteró ayer de que yo fui esa desgraciada que le arruinó la vida a su hijo—Se limpió las lágrimas—Y me pidió que me alejara de sus hijos, es por eso que te lo digo, porque no quiero que por asuntos pasados y ajenos a ti puedas perder a una persona importante

Este asintió, digiriendo lo que le explicó su hija. Después sintió el abrazo de ella por la espalda, y colocó su mano arriba del brazo de ella, intentando darle consuelo.

—Lo siento—Mencionó con sentimiento

Intentaba mantenerse sereno, no mostrar indicios de que estaba alterado, Shizune abrió la puerta, sorprendiéndolos a ambos—¡Sasuke!—No era necesario decir algo más, sabía de qué se trataba, este se levantó de ahí, dándole un último abrazo a Sarada

Esta observó su partida, esperaba que le dijera algo, pero este no lo hizo, se sentía en la cuerda floja, ¿También estaría decepcionado de sus acciones?

Ella recordó cómo su padre había sufrido con los abortos de su madre, ¿También la juzgaría?

Observó por la ventana los bruscos movimientos del mar ante la lluvia, hipnotizada, meditando aquellas palabras que aún tenía atoradas en su garganta, nadaba en aguas turbias, Sasuke no le había dado una respuesta, y sobre pensar las situaciones era algo en lo que era experta.

La voz de Tsunade la alertó—Tu madre es terca como una mula—Se recostó en su cama—Empeñada en recibir a sus criaturas en casa, no hemos descansado debido a las contracciones, pero aún no es hora—Le informó

—Sasuke se acaba de ir, pensé que

—Es solo para que intente convencerla de que vaya a un hospital, pero dudo mucho que lo hagan, la familia Uchiha está metiendo las narices en todo

—Que pesados—Soltó

—Sí, en cuanto esos bebés estén con nosotras, no dudes en que vendrán con sus múltiples pruebas para corroborar que son Uchiha's y no tardan en hacerlo contigo—Mencionó Tsunade señalándola

Se sorprendió al ver a su madre caminar cerca de la piscina de un lado a otro—¿No se supone que tiene que estar en reposo?—Le preguntó a Tsunade, esta se acercó a la ventana

—Debería estar co/giendo—Le mencionó—Pero como ella quiera, si quiere que se le hinchen los pies, que caminé

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Seguían hablando después de media hora, no les había perdido la vista y esperaba que no notaran su presencia. Naruto y su madre seguían hablando en privado, mientras que su padre y Hinata estaban del otro lado, con un semblante más serio, no podía leerles los labios y no tenía idea de cómo escuchar la conversación, pues sabía que se trataba de ella.

Había pasado otra hora, y la conversación seguía, pero esta vez Naruto decidió intervenir, tratando de mediar la situación o al menos eso parecía desde sus ojos, después estaban riendo, mientras observaban a Sakura andar de un lado a otro ¿Qué estaba pasando?

Decidió no ver lo que acontecía, no había pasado un minuto cuando decidió asomarse por la ventana, seguían charlando. Intento despejar su cabeza metiéndose a la regadera, pero tampoco funcionaba, la conversación seguía en su cabeza. ¿Y si Kawaki le confesaba a su madre lo que en realidad había sucedido? ¿Y si Boruto abría la boca sobre las propuestas?

Konohamaru no le había dicho donde dejó su bolsa con sus objetos personales, poniéndole como obstáculo llamarle a Boruto. Nuevamente se asomó a la ventana, notando que no había nadie en el patio, así que intento fingir que se interesaba en su apariencia física maquillándose, utilizando un vestido largo, haciendo un intento de peinado, terminando por ponerse una diadema.

Bajó las escaleras con cautela, esperaba que sus padres notaran cierto desinterés en el tema, se preparó mentalmente para no tocarlo, si ya sabían de las propuestas que fuesen ellos quienes pusieran el tema en la mesa.

—Wow—Dijo, viendo un jarrón con un hueco en medio—¿Qué es eso? ¿Para qué sirve?—Le preguntó a Sasuke

—Solo pones una flor dentro—Le dijo despreocupado

—¿De verdad? ¿Una flor? Pudieron darnos un árbol—Seguía con aquel tono molesto, escupiendo palabras que podían hacer enfurecer a otros

—somos dueños de Terrence y Trixy—Le mostró la foto de los caballos

—Que hermosos—Tomó la fotografía —¿Para qué queremos caballos?

Sarada llegó y se paró frente a ellos sin decir nada, interrumpiendo las miradas de desconocimiento que se daban, parecieron ignorarla—¿Lo siento?—Dijo confundida, sus padres la vieron

Sakura levantó un dedo en señal de que esperara, la barriga comenzó a ponérsele dura, sintiendo nuevamente la contracción—¿Cómo por?—Dijo, con un hilo de voz

—por lo de Kawaki…

—No nos concierne—Habló Sasuke, mirando a Sakura—Es una situación a la que podrás darle resolución sin que terceros intervengan

—¿Y qué paso con Naruto? Vi…que

—Las amistades no son tan frágiles cariño—Le dijo su madre, arrojándole una pedrada por lo de Chöchö o así lo sintió ella—¿Saldrás?—Le cuestionó

—¿Todo esto les llegó?—Preguntó Sarada desviando el tema, abriendo una caja—Esto es útil—Le paso el extractor de leche—Sus padres se observaron

—Nos gustaría que estuvieras presente, acompañándonos en el proceso—Mencionó Sasuke, ella intentó poner una sonrisa, pero no salió, no quería estar presente, pero tampoco quería romperles el corazón

—Mmm yo…—Señaló la puerta—Acorde con Shiho que nos veríamos estando más sobrias—Su madre frunció el ceño—Es que…estuve con ella toda la madrugada

—Es importante

—Lo siento—Interrumpió a su madre, levantándose de ahí, huyendo, hasta ella sintió que le rompió el corazón, y nuevamente venía la cristalización en sus ojos, empañándose por las lágrimas.

No le importó la lluvia, caminaba tranquila, esperaba que Sasuke fuese tras ella dándole razones para que recapacitara, pero su ausencia ya era notable.

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No quería dar la impresión de parecer alguien desamparada, antes de pasar por la puerta recordó lo que mencionó Shiho tomando el dolor como la frialdad que la recorría al estar completamente empapada, no tenía un abrigo de protección, ni siquiera la calidez solar de la que hablaba, lo que la hacía verse vulnerable y en un estado literal de abandono; Las flores caídas flotaban en ese charco de agua alrededor del árbol, y ridículamente pensó en elaborar un sofisticado collar para evitar tocarse el cuello y rascarlo hasta que las marcas rojas aparecieran, los pensamientos desagradables la invadían zarandeándola con fuerza, quería vomitar de una vez todo lo que tenía dentro, sacarlo de si y desaparecer en el intento, no podía hablar de que era más doloroso para ella, romperle el corazón a su madre, decepcionar a su padre, o finalmente el peso de sus elecciones llevándola por el camino de la obscuridad.

Se sentó en la banca mojada, ya no importaba si estaba fría, ambas estaban en un estado líquido, derramando gotas sin pensar en las consecuencias, su atención se desvió al escuchar las risas de una niña pequeña, quien perseguía un barco de papel con la corriente que se originó a la orilla de la banqueta, su padre venía detrás de ella con una sombrilla, intentando cubrirla para evitar un resfriado. No pudo evitar cuestionarse la edad de la pequeña, los observó y en un movimiento ágil el padre alcanzo a cubrir a la pequeña, ya que había pasado una limusina con una quinceañera, mojándolos.

Recordó las fiestas de sus compañeras en secundaria, y como a la hora del vals se quedaba observando en silencio el baile ignorando el dolor de tener la indiferencia por parte de Utakata y no el afecto que el padre de la festejaba demostraba.

—Maldición—Dijo al ver como su pie se movía de un lado a otro con desesperación, quería huir

—Lo siento—Escucho a Shiho, y observó como tontamente cerraba el consultorio—No podré atenderte—Dijo temblando—Es una emergencia y tengo que salir, pero podré reagendar después—Le indicó la salida y Sarada asintió confundida

Significaba que tendría que regresar a su casa, caminó detrás del padre y su hija escuchando su conversación, ya podía ver a Sasuke en el lugar de ese hombre, pero ahora no se veía a ella siendo la niña, ya no tenía ese lugar, y simplemente no podría regresar, no así, no quería estar presente cuando terminara la espera de sus padres trayendo a dos seres al mundo, no creía estar en esa habitación y sonreír para ellos.

Venía a ella la imagen de Sasuke cargando un pequeño bulto con delicadeza, y no lo toleraba, empezó a correr, queriendo ahuyentar ese dolor, sin saber a donde la llevarían sus torpes pasos.

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Como acto de generosidad a sus padres decidió atender a los invitados para que estos no se acercaran al puerperio de su madre; entre ella y su padre trataban de pedirles con amabilidad que se retiraran, pero estos parecían entender lo contrario, celebrando con gran devoción al Uchiha por el nacimiento de sus "primeros" hijos; En cambio, para Sarada las observaciones y señalamientos acerca de sus sentimientos y su actual situación no se hacían esperar.

—De seguro estarás molesta porque llegaron a arrebatarte a tu padre, querida, yo lo estaría, comprendo por lo que estas pasando

—Ya no serás la nena de papá, tengo entendido que llego una mujercita encantadora, con ojos tan verdes como los de tu madre y cabello obscuro como la noche

Ella asentía sin saber que responder, ni siquiera había visitado aquella cama pegada a la de sus padres, no había tenido la curiosidad de ver los rostros de aquellas criaturas, ni siquiera existían las ganas de estar ahí, en esa celebración improvisada por parte de la familia de su padre, más bien del circo mediático, estaban dándole duro a sus padres para que cedieran a la presión de dar a conocer al mundo a los nuevos descendientes.

No tenía la estabilidad de mantener una conversación decente, las preguntas eran demasiado invasivas mostrándole que sus heridas seguían sangrando.

—¿Querida, no te da gusto que esta vez tu madre tendrá el apoyo que tanto necesitó? No juzgamos la crianza que tuvo contigo, pero ¿Esconderte del mundo? Debió ser difícil estar sin un padre

—Sin ningún tipo de apoyo, sobreviviendo al margen hmp, debiste sufrir mucho

—Oh, no, no queremos hacerte sentir triste o indeseada

Colocaban palabras que ella no se animaría a decir en voz alta, intentaban provocarla para sacarle información, esperaban que cediera ante esa presión y que mencionara algo sobre su pasado, ella seguía siendo el centro de atención hasta que su pasado fuese revelado, junto con las razones de su madre para privarla de una vida privilegiada, porque ¿Qué clase de monstruo le arrebataría una vida decente a su hija para tenerla muriendo de hambre?

—Mira a Indra, tan independiente y emancipada, desde niña el destino brilló en su talento forjando su camino…eso hubiese sucedido contigo si tu madre no hubiese tomado sus decisiones. ¿Qué talento tendrías ahora?

—Suena como si el talento se comprara

—Por supuesto que no es innato—Se burlaron de ella—Todo se puede comprar a estas alturas

Respiró profundo y tomo la primera copa, levantándola hacia ellas en manera de despedida, no podía negarse a la petición de su madre, le había roto el corazón abandonándola en uno de sus momentos más importantes, y ahora tendría que dar la cara para evitar que estos comentarios llegaran a sus oídos.

—Solo mírate, es de pensarse…tus padres son altos, y por tu desnutrición se truncó esa posibilidad en ti—Pareció una burla que a ella no le causo gracia, aun estando lejos no dejaban de lanzar comentarios como si hubiesen seguido sus pasos desde pequeña conociendo aquellas necesidades por las que transitó

Observó a Kawaki entre la gente mirándola fijamente, intento omitirlo y avanzó, en el mejor de los casos podría resistir los comentarios de desconocidos, y no el desdén que le brindaría una persona conocida.

Se movía entre la gente, tratando de aparentar lo contenta que se encontraba, saludaba con una gran sonrisa mientras movía la mano frenéticamente como si hubiese extrañado a una desconocida que la saludaba con fervor y luego se dedicaba a bailar en medio de las personas, pareciendo encantadora, ignorando que había explotado una bomba de inseguridades en su organismo, no sabría hasta que lugar la dirigiría.

—Mírala, celebrando con tanto fervor, no sabe lo que le espera—Escuchaba

No había un refugio para ella y las personas no daban la impresión de marcharse, miro hacia arriba, notando que las nubes grises se formaban con más intensidad, y esperaba que ese fuese suficiente motivo para que regresaran por el mismo camino que las trajo. Estas personas no estarían presentes, solo venían por mera curiosidad, ofrecían su ayuda incondicional, pero Sarada notaba las mentiras en cada palabra, dudaba de las intenciones, y si esas personas estuviesen presentes sabría que su vida estaría rodeada de críticas "constructivas" tanto para ella y como para su madre, ya que a esta no la bajaban como la niña ingenua que no supo qué hacer con una cría en brazos y decidió ocultarla, la cruel bruja que le arrebato la felicidad a Sasuke. Tenía ganas contenidas de expresarle todo aquello que notaba, la falsa consideración, los inadecuados comentarios y lo mier/das que eran, pero tenía que devolverle ese favor a su madre, sabía que no podría luchar con sus furiosos sentimientos debido a las afirmaciones dichas por los presentes, así que no debía dar su brazo a torcer, conocía perfectamente las estrategias que utilizaban las personas para sacar información, encajaban sus uñas en un evento eufórico para aprovecharse de la exposición sentimental de los involucrados, haciendo más fácil la manipulación. Parecía que olían la desesperación, la angustia, la confusión y toda aquella emoción difícil de digerir en ella y el único trabajo que tenía para ellas era confirmarlo, pero no podía, porque no se sentía de esa forma, eran palabras que las personas ponían en su boca sin permiso alguno, eran frases que ella no admitiría porque podría trabajarlas, estaba furiosa, sí, con estas personas, ¿Cómo se atrevían a opinar cuando no habían dado nada a cambio? ¿Cómo se involucraban de tal forma sin invitación? Su padre debería estar molesto, debería llamar a la policía y hacer que despejaran el área, pero Sasuke no lo estaba, parecía disfrutar de cierto modo los halagos y las sugerencias, lo cual la confundió aún más. ¿Por qué les sonreía? ¿Por qué era amable con personas que no veían con sinceridad por su familia?

Como un flash Konohamaru estuvo en su mente, con el discurso de que su padre podría estar molesto con las personas alrededor de su vida. ¿Por qué con ellas sí y con estas no? Se molestó con Nelli, incluso con su sensei…Y que sí ellos sabían que él tenía una hija y nunca se lo dijeron, era por un bien ¿No? Pero entonces pensó, esas mismas personas supieron que ella tenía un padre, uno real, uno biológico y lo omitieron. Ellos notaron las carencias por las que transitaron, y estuvieron presentes durante poco tiempo, si estas personas hubiesen intervenido en tiempo justo nada de esto estuviera sucediendo. Quizá las críticas hacia su madre podrían ser menores, no tendrían por qué fingir preocupación acerca de la crianza que estaría por dar, no darían consejos no solicitados, ella no tendría por qué tener este estúpido papel de amabilidad soportando comentarios que la hacían flaquear sobre la necesidad paterna, que la hacían dudar aún más del cariño de Sasuke, pero sobre todo, si el secreto se hubiese revelado a tiempo, tendría un padre y no esa figura ambivalente de Utakata. Maldita sea, Utakata, la persona que le causó un desequilibrio, el tema volvió de inmediato, como si nunca hubiese sanado, la asechaba la idea de que todos los comentarios hicieran clic en su cerebro sumiéndola a problemas que creyó marginados a su ser…Si Sasuke hubiese estado presente…eso ya había sido resuelto, ya sabría que su vida sería distinta y que tener el dedo sobre ese punto sería igual de doloroso que no tenerlo a excepción de las falsas ilusiones que no se realizarán.

Las primeras gotas cayeron y sonrió victoriosa, esperando que fuera poca la espera para que el patio se despejara, bebió rápidamente la copa que tenía en mano y busco con desesperación otra. La espera tenía que hacerse menos dolorosa.

—Felicidades—Mencionaron detrás de ella—Te has convertido en hermana mayor, ¿Es cierto?—Se sorprendió ante la pregunta y solo colocó media sonrisa

—Es…real—Soltó confundida y abatida por su respuesta, ¿Qué clase de respuesta era esa?

—Sí, debe ser difícil de asimilar, a tu prima Indra le costó trabajo cuando sus hermanos le arrebataron la atención, pero sé que ella te dará un buen consejo para estos arduos momentos de confusión

—Que amable—Intentó retirarse

—Imagino que para tu madre debe ser difícil, acostumbrarse a una vida que no conoció, sobre todo teniendo a toda esta gente alucinando por conocer a los nuevos integrantes. Es incómodo para tu padre—Suspiró, volteando hacia la ventana, notando la silueta de Sasuke—No es conocido por ser una persona publica, es por eso por lo que nos intriga tanto este acontecimiento

—Sí, oh la lluvia—Comentó, estirando sus manos tocando las gotas—Será difícil llegar a su destino si empeora el clima—Intentó ser lo más amable posible—Lo digo por todos, tendremos que dejar la celebración para una fecha oficial

Esta soltó una risa escandalosa—Ustedes los Uchiha, siempre pensando en cómo pasarla en grande cuando no existe nada establecido—Sarada frunció el ceño—Por supuesto que celebraremos, en este momento, la lluvia es el momento perfecto para pasar a conocer lo que tanto nos ocultan

Alguien que estaba detrás de ellas se unió a la conversación—Por supuesto, muchos de aquí somos escépticos ante noticias como esta, sobre todo con el trasfondo de la aparición de tu madre y tú, no te quiero ofender, ni a ti ni a tu madre, pero ¿De verdad hubo un embarazo real? ¿A su edad? ¿No fue subrogado?

Sabía que querían provocarla, así que no cedería

—¿Por qué estás aquí con esas preguntas?—La persona que parecía más amable la confrontó

—Claro que he escuchado los rumores, solo quiero que ella los desmienta…Sasuke ¿enamorado de la misma mujer de hace veinte años? Y viviendo en la misma ciudad se reencuentran con una historia que deja mucho de qué hablar, ¿No crees que parece sacado de una novela? Sasuke ha sido un hueso difícil de roer, no sabemos si todo esto lo utiliza como cortina de humo para "X" cosa familiar—Dijo, como si no acabase de mencionar que los Uchiha han usado los espectáculos para cubrir acciones poco legales

—Mmm ya—Atinó a decir, esperando librarse de esta conversación—Pero ¿Podrías no mencionar eso? Estábamos hablando sobre la agradable noticia de que tendrá que ser hermana mayor

—Déjame investigar, a mi me encantaría saber sobre Sasuke…es tan reservado, incluso con su misma familia, porque ¿Lo sabes, no? ¡Somos familia! Y a todos nos duele saber que nos excluye, estamos aquí para apoyarlo, además, me imagino como debe dolerte la noticia, nunca es fácil la llegada de nuevos miembros a la familia, le sucedió a Indra, le sucedió a Obito, whatever

—Todos los niños Uchiha tienen carencias, lo sabemos, nos ha tocado criarlos, porque como te mencioné, entre la misma familia nos apoyamos—Explicó nuevamente con más amabilidad—Cuando tu padre quedó huérfano, mi abuelo se hizo cargo de él

—A Indra le fue mejor, toda su vida fue desechada por sus padres, ella fue criada por sus abuelos y sus tías, se podría decir que ganó el premio mayor ya que es una de las herederas a todo el porcentaje de la riqueza del viejo Madara

—Sí, pobre de mi Indra, le tocó vivir la desilusión a tan temprana edad. Sus padres en ese entonces viajaban por cuestiones laborales

—Sí, estos pagaban para que alguien fuese aparte en el mismo vuelo, y en cuanto llegaron sus hermanos, de pronto les nació el amor y las ganas de quedarse establecidos en un lugar, super duro para ella—Revolvió su dedo dentro de su copa—Hasta a mí me dolió, imagínate, ver como tus padres si sienten amor para los hijos deseados y esperados, pero para ti no; Indra fue una hija exigida, digamos que desde el noviazgo ya se esperaba

—No lo imagino—Mencionó, haciendo el intento por zafarse de ellas

—Claro que no, a ti te tocó la peor parte. Mírate nada más, creciste exiliada con la peor vida posible, criada por otros hombres y no por tu verdadero padre

—No fui criada por hombres—Se defendió, ya sabía que querían destruir la imagen de su madre

—Carente de la figura paterna, únicamente teniendo a tu madre, siendo obligada a laborar desde pequeña para subsistir, como dije, la peor vida que pudo tener un Uchiha, debe ser terrible saber que tus hermanos crecerán rodeados de privilegios, todavía no cumplen seis meses, pero alguien ya les regaló una clase de alimentación complementaria, incluso de estimulación temprana y clases de natación

—Escuché por allá que incluirían la terapia de lenguaje en caso de necesitarla—Añadió la que parecía ser más amable—Pagaron un año con el pediatra, dentista y fisioterapeuta para que vayan acompañados en su desarrollo y los regalos no pararán de llegar, apostaría a que una nana vendrá incluida

—Una nodriza y una maestra—Mencionó con burla—Así que linda, ¿Qué se siente ver que te privaron de todo ello?

—Me gustó la vida que tuve, y desearía regresar a ella, con permiso—Hizo un intento por defenderse, pero las palabras de ellas dejaron ecos, como si hubiesen lanzado una roca a un lago y las ondas no dejaran de formarse, tragó profundo e intento aislarse

—Apuesto a que quieres echarnos, a toda esta gente, estamos invadiendo un espacio muy personal, con momentos demasiado privados, si nadie te lo ha dicho, la privacidad ya no existirá—Le susurró—¿No es así querida Indra?—Le sonrió a la pelinegra, que buscaba con desesperación una rebanada de pastel que no estuviese mojada

—Mira tu rostro—Señaló Indra—Luces molesta

—Ella no podrá sobrevivir ni un poco—Mencionó la de ojos violeta, sonriendo hacia ella

—No les pediré que se retiren porque…

—Porque ¿Quién eres tú para pedirles que se vayan? Ni siquiera eres una Uchiha y como observas, mi tío disfruta mucho la presencia familiar, solo míralo—Señaló su silueta—Ni siquiera recae en tu incomoda presencia, creo que nota muy tenue tu existencia

—Justo como tu padre ¿No?

Mencionó, retirándose, pero de cierto modo Indra tenía razón. ¿Quién era ella para pedirles que se fueran? No era su vivienda, no era su familia, no había un documento oficial con el nombre de Sasuke como su padre, habían pasado los meses y no se movió ni un dedo. No era algo que le importase, pero las especulaciones de la gente y los comentarios hirientes que harían sobre ello. Se supone que ella fue la primera hija, pero no la portadora de un apellido.

Se sentó, con los pies en alto al filo de la silla, comiendo sin importarle lo empapada que estuviera la comida. Observaba a la gente correr hacia adentro en busca de refugio, el agua llegaba con más fuerza y sentía como azotaba su espalda descubierta, pero le restaba importancia, estaba más concentrada en su comida hasta que esta se esfumo. Entonces bebió desesperada, despejando la neblina que le mencionaba la paternidad y el abandono de Sasuke, ¿Por qué le dolía tanto? Él estaba siendo responsable, presente, buscaba una manera de razonar con ella, de encajar, no era adoptada, era su hija de nacimiento, él no supo que era padre, pero la ignorancia y el desconocimiento no la hacían ser hija de otro hombre, la ausencia de Sasuke no causó en ella un desorden, porque él seguía presente, entonces ¿Quién era el culpable? ¿Qué persona fue responsable de que esta tormenta se desatara? ¿De que las inseguridades surgieran?

.

—Asumo que tu presencia no viene con el goce de celebración—Le mencionó a Utakata, quien seguía recargado al lado de la ventana, esperando que el personal disminuyera. Este solo puso media sonrisa en forma de afirmación

—Felicidades—Mencionó sin sacar las manos de sus bolsillos para extendérsela al Uchiha—Solo he asistido por unos documentos, esperaré un poco más sino te molesta, por cierto, ¿Cómo esta Sarada? ¿Se ha acostumbrado?

—Tío Sasuke, ya sé que hacer—Mencionó Indra, interrumpiendo la conversación—Creo que un medio tiempo calmara las tensiones, no te preocupes, yo me encargaré de la situación, confía en mí—Mencionó, desapareciendo nuevamente

—Puedes decirme como se abre esta mie/rda—Señaló la ventana, colocándose un cigarrillo en los labios. Ahora entendía de dónde venía el vocabulario de Sarada

—Te pediré que lo hagas fuera

Sarada, ahora que la mencionaban, tenía poca idea de su ubicación, desde hace tiempo la perdió de vista. Lo más probable es que con la lluvia estuviese refugiada en su habitación.

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Puso atención a su entorno, notando la voz de Indra, haciendo un espectáculo, maldijo al escuchar la canción, como si la hubiesen sacado de su mente.

Yo me acompañaba con las sombras, esperando, esperándote, a veces yo jugaba con las olas, les preguntaba, ¿Pa' donde se fue? —Cantó en automático, importándole poco la interpretación de Indra, miraba su plato de comida inundado, con los pedazos de verdura flotando,

Utakata se sorprendió al notar a Sarada aún debajo de aquellas frágiles carpas, como si no se diera cuenta de la lluvia, estaba desconectada, sabía que algo no iba bien en ella. Al parecer Hotaru tenía razón, ella había estado preocupada desde la última vez que la notaron, donde Sarada confirmó que él no era su padre, y maldijo, en algún punto debió obviarlo, esa niña lo miraba de cerca. No omitiría que su preocupación era genuina, después de haber escuchado como ella interpretaba con violencia las mentiras de Sakura, no sabía como accionar nuevamente, sobre todo cuando reconocía el colapso en Sarada, estaba perdida y la culpa recaía en las acciones que no podía realizar, él no era su padre, nunca lo fue y la responsabilidad estaba sobre sus hombros nuevamente.

—¡Sarada!—Escuchó a Sasuke llegar a su lado, haciéndole un llamado a aquella niña terca, pero él la conocía, ella fingiría ignorarlo si no era una acción que deseaba realizar o le levantaría el dedo medio

—¡¿A qué hora veremos a esos angelitos?!—Llegó alguien interrumpiendo la preocupación del Uchiha, este intentaba darles largas e ir en busca de su hija, pero cada paso que daba era interceptado por dos de ellas, impidiéndole el andar

—Yo me encargó—Se ofreció Utakata, brincando los escalones sin temor a resbalarse, con una ligereza digna de admirar, como si conociera las estrategias que le servirían para no caer en el intento

Lo acompañaban los nervios, la última vez que estuvo en una situación complicada con Sarada él pudo manejarla, pero había pasado tiempo, no sabía cómo lo recibiría. Tal vez debió tener una conversación con ella, ofrecerle una disculpa, explicarle la situación, pero no lo hizo, y rezaba para que no fuera demasiado tarde para hacerlo.

El Uchiha se quedó en la conversación, ofreciéndoles un refugio para la lluvia, explicándoles que era poco tiempo para que conociera a los bebés e indicándole las razones por las que optaron mantenerlo en privado.

—¿No te importa la lluvia?—Le pregunto, mientras esta seguía cantando—Te enfermarás

Sarada observó con gracia como intentaba persuadirla de entrar, esta se paró haciendo la finta de hacerlo, pero empezó a bailar con burla hacia él. Este hombre había sido el causante de que se sintiera de la mi/erda, siempre con las manos en los bolsillos, observando en silencio como su madre luchaba con educarla, aprendiendo de que un hombre solo era un estorbo en la vida, que, si había más tipos como él, era mejor huirles, tenerlos a distancia. Repudiaba las actitudes, como veía a su madre ser complaciente, como era agradecida por un trabajo que no se esforzaba hacer, solo estaba presente, solo estuvo a su lado viendo televisión sin decir nada. Él la hacía enfurecer cuando era ausente en los festivales y aparecía días después con una historia para su madre, pero no una disculpa para ella, cuando le llevaba obsequios meses después de su cumpleaños con historias de otros países, ahora sabía que no era su padre, pero en esos tiempos ella llegó a creer que sí, que era más importante el trabajo que su propia hija, que era más fácil ignorarla que preguntarle el motivo de su furia.

Recordaba la culpa que sentía, de cómo lloraba por decir que lo aborrecía y quería borrarlo como su padre, como temblaba en la noche al sentirse ser mala hija debido a sus acciones radicales, como mencionaba que no tenía papá cuando la culpa le decía que lo tenía.

—¿No te gustan este tipo de canciones?—Le preguntó haciendo que este pusiera la misma cara estúpida cuando ella lo confrontaba—Hacen que te sientas tan llena de vida, y tan ligera, como si no tuvieras nada por dentro que mantuviera tus pies en la tierra y fueses a volar como una burbuja…tan vacía…con tanta facilidad de explotar

—¿Estás bien?—La misma pregunta estúpida donde la juzgaba como alguien voluble e incomprendida

Como primavera entrecorta, yo me quedé, a la mitad, hasta hoy me siento en soledad, buscando en miles, buscando en gente, buscando en hombres…

Este solo miraba de reojo como daba vueltas alrededor de él, cantando, en una danza que no tenía pies ni cabeza, girando sobre sí misma.

En tantos hombres, tu humanidad, tu paternidad

A pesar de la disculpa que ella se había sugerido algo dentro de ella quemaba, no podía perdonarlo, lo que sintió en aquella época fue real, cada palabra que dijo y maldijo en terapia. Tenía una terrible picazón en su ser que le avisaba sobre la furia naciente por la nula paternidad de él,

Ahí estaba él, observando sus ridículos actos sin decir palabra alguna, tal vez hubiese sido bueno que dijera algo, no solo analizara la situación y sacara la conclusión, ese hombre de ahí sabía que el alcohol ya estaba en sus venas y no hacía nada por detenerla, ese hombre de ahí fue tan culpable como inocente.

—Sé que es difícil

—Crees que lo sabes todo—Dijo burlona, señalando su pecho—¿Por qué solo te quedas ahí parado y no dices nada? ¡He! ¡Si ya lo sabes todo deberías decirlo! Anda, dilo, porque tengo dos oídos para escucharte

Este sonrió, ya esperaba ese colapso, pero no imaginó que sería por medio del alcohol.

—Sé que no soy tu padre—Finalmente lo dijo, borrándole la burla en sus palabras

—Ya sé que no lo eres—Mencionó dolida no disimulando el enojo, no creyó que la realidad de ese comentario fuese demasiado incomoda en su sistema, su cerebro seguía sin procesarlo porque ante ella pasaban aquellas imágenes donde necesitó esa jo/dida figura

Mientras se me cae la cortina, yo trato de encajarte en mi vida, ¿Qué hice mal, porque yo te perdí? Sabiendo que envejeces por ahí.

Caminó hacia la lluvia, desprotegiéndose intencionalmente, necesitando la frialdad de aquellas gotas para regularse, pero su enojo solo aumento, devolviéndose nuevamente a Utakata

—¡¿Por qué no quisiste serlo?!—Le reclamó con un hilo de voz entre cortado, su labio inferior temblaba—¿No se te paso por la cabeza que yo necesite a alguien? Que no merecía tanta frialdad para creer que era mejor no necesitarte…Pudiste explicarme, pudiste hacerlo, pero me dejaste crear una estúpida fantasía que no me sirvió de nada…¿No era digna de una mínima atención? ¿De un pu-to consuelo?

—Tal vez deberías…

—¿¡CALMARME!?—Estaba rebasada—Me causaste problemas de abandono y ¿Crees que debería calmarme?—Soltó un grito—¿Quieres que me calme de ese modo?—Pateó una silla—¿O de esta?

Le dio la espalda alejándose unos cuantos pasos; Sasuke había llegado al lugar, pero Utakata le hizo la seña de que él podía controlarlo, Sarada ni siquiera notó su presencia cuando giro furiosa contra el pelinegro.

—No soy

—Ya sé que no lo eres, pero pudiste no serlo sino planeabas decirme una mie/rda de todas las mentiras fabricadas, porque tú eras consciente de todo lo que sucedió y no optaste por darme una misera señal…y si la hubieras dado no tendría que esperar a que tu despedida fuera la última para no verte de nuevo, ni alegrarme con tu maldita presencia porque esperaba un maldito cambio de actitud, hubiera desaprendido a reconocer el sonido de tu estúpido carro cuando llegabas con un estúpido premio de consolación como disculpa y nunca esperar el mínimo esfuerzo de una demostración de afecto porque ni a eso llegaste…Para mi hubiera sido más fácil lidiar con una ausencia total y no en estarme preguntando que mi/erda había hecho mal para que mi conforte fuese una sombra vacía incapaz de llenarse, lo único que hizo tu maldita presencia fue estorbarme—Se limpió la nariz, esperando que con esa acción el nudo en su garganta se esfumara—Ahora me toca ver todo lo que no me ofrecieron y lo que nunca tuve. Y no sé porque…tu estúpido rostro aparece cuando me hablan de que mi papá será papá…te imaginó a ti cargándolos, cantándoles, ofreciéndoles aquello que no pudiste darme a mí…Ya sé que nunca fui tu hija—Se rindió—pero nunca negaste ser mi padre y eso me jo/dio y lo seguirá haciendo y sigue sin importarte—Nuevamente pateó la silla, caminando hacia otra dirección

—Déjala tranquila—Detuvo el andar de Sasuke— tiene una visión de túnel, lo que le digas ahora lo olvidará. Solo se enfoca en su dolor—Mencionó, tomando asiento, sabía que Sarada regresaría en cualquier momento a reclamarle nuevamente

—No soy tu subordinado para seguir ordenes

—Sí es así, esta discusión no te corresponde, es un asunto entre ella y yo

—Me concierne lo que se trate de mi hija

Utakata siguió el rastro de Sarada, tomó una bocada de aire

—No te necesito—Le dijo dándole la espalda—nunca lo hice porque lo único que obtengo de ti es tu pende/ja indiferencia, callas aquello que me reconforta, y tu silencio me sacude, ¿Cómo mi/erda quieres que lo interprete? ¿Qué es lo que me quieres decir? ¿Estás decepcionado porque no seré como tus perfectas hijas que obedecen y no maldicen? … ¿Por qué no me explicaste nada? ¿No era digna de ello? ¿No lo merecía?—Preguntó de nuevo—Era un desastre y por eso decidiste abandonarme en cuanto supe la verdad…volver con tu perfecta familia

—Lo siento—Soltó

—¿Lo siento? ¿Qué sientes? ¿Crees que con eso será suficiente? Una pu/ta disculpa y la niña va a sanar—Se burló—Sí claro, sana sana colita de rana—Le levanto el dedo medio alejándose de él—pen/dejo—susurró abrazándose a si misma

Quería devolverle un poco de su dolor, que él cargara con todas esas emociones difíciles, pero no sintió el alivió, el dolor le martillaba en los huesos, quería flaquear y tirarse ahí mismo a llorar, pero estaba demasiado molesta para hacerlo enfrente de toda esa gente, necesitaba golpear cosas, romper o quemarlas para tranquilizarse, pero lo único que pudo hacer fue huir hacia aquella solitaria playa cruzando los brazos y mirando las olas, murmurando con rencor hacia Utakata.