La conocida soledad iluminaba el doloroso recorrido hacia la obscuridad, no había más que desesperanza en aquel sitio; ya no existían manos amigas, ni sueños a los cuales aferrarse. Los principales halos de luz que iluminaban aquel tormentoso camino pronto se transformaban en rayos parpadeantes que arremetían contra ella, la incesante lluvia impactaba en su visión, y el lodoso recorrido se burlaba de sus lentos avances impidiéndole continuar.
Aquella obscuridad había crecido lo suficiente para mantenerla estancada y aunque siguiera repitiéndose a sí misma que podía avanzar para llegar a lo desconocido reconoció que era un vil engaño para si misma, así como lo fue el convencerse de que aquellos halos podrían convertirse en rayos de sol que le permitieran divisar el camino con claridad y poder ver una salida de aquel vacío sin fin.
Pronto encontró el movimiento, no gracias a sus pies, lo notó gracias a las tonalidades de negro que cada vez eran más intensas, lo que significaba que aquel pantanoso suelo la guiaba hasta el fin del camino. Ahí estaba la familiar sensación de no querer levantarse mientras que la culpa clavaba sus pies en el lodoso lugar, el castigo recibido era demasiado severo para poder cargar con él, no quería avanzar sin aquellos halos, pero no podía tomarlos mientras fuesen rayos intermitentes.
…Se ahogaba
Abrió los ojos, despertando en lo conocido, notaba las luces y las figuras pasar por encima de su cuerpo una y otra vez, estaba en aquella habitación que algún día sus hijos ocuparon cuando eran unos críos; La magia que había estado presente ante aquel baile de colores ya no habitaba más en aquel sitio, las risas no podían sentirse, ni los gritos de ensueño…era parecido a una ilusión, un cuento narrado para que ella se sintiera complacida quedando con un vacío difícil de cubrir.
La revelación del obstáculo llegaría a ella en cualquier momento, recorría con la mirada aquella habitación colorida, tratando de seguir el rastro que la conduciría a la verdad.
Tenía que comenzar por el principio, así que, cuestionándose con el corazón en la mano, avanzó hacia la verdad… ¿cuál fue el objeto que obstaculizó la cercanía con sus crías? ¿Fue la cuna? ¿Fue el caballito? ¿Debió tenerlos más en brazos? ¿Debió dedicarles más tiempo? Sí solo les hubiese permitido cinco minutos aquella privación del sueño para que siguieran en su juego…si hubiese elegido aquellos libros con valores en lugar de los libros de dibujos y títeres, tal vez, no se encontraría en esta situación. ¿Debió besarlos más en contra de su voluntad porque habían crecido? ¿Debió darles más espacio? ¿Encerrarlos en su habitación y evitar que conocieran la maldad?
La culpa aceleraba las continuas ideas sobre su fracaso en la maternidad, y los señalamientos indicaban que todo era debido a ella, sepultándola cada vez más en aquel pantanoso camino.
Debió asistir menos con amigas cuando sus niños la necesitaban y pasar el menor tiempo posible al teléfono escuchando los reclamos de estas por no asistir a los viajes, eran un par de minutos, pero ese par los pudo haber dedicado a sus hijos. Debió renunciar a sus sueños con prontitud y dedicarse al hogar, poner en pausa sus actividades y realizarlas con sus hijos.
Un destello rojo que transitaba por ahí la sacudió y la lucha por salir de ahí comenzaba.
Hijos…la palabra dolía tanto como el parto, la palabra pesaba tanto como aquella barriga, los dolores en la espalda, los olores fuertes, lo que tuvo que soportar por ellos. Y no entendía el coraje que sentía al mismo tiempo de recordarles, porque aquellos monstruos le estaban dando la espalda en este momento al igual que aquellas amigas que cedieron en cuanto la maternidad llegó a ella, aquellas que aborrecían las conversaciones acerca de la leche en polvo, la pañalera y el cansancio de que nada estaba limpio. Las que no toleraron que los niños fuesen parte de sus salidas, y que las conversaciones no ofrecieran algo más de la cotidianidad en casa, ellas esperaban historias interesantes sobre viajes, la fantástica vida del matrimonio y las aventuras que se vivían día a día, pero eso era algo que Hinata no podía ofrecer, en su repertorio de temas estaba como dormir a una criatura de dos años antes de las 2:00am, o como no sentirse culpable al pedirle ayuda a tu primo porque necesitabas dormir, las aventuras sobre su matrimonio estuvieron estancadas. Ni siquiera había disfrutado de la soledad con Naruto, no habían tenido tantos momentos íntimos mas que al compartir la cena, cuando los niños ya estaban dormidos y podían hablar cinco minutos de lo que hicieron en el día antes de caer rendidos.
En esos años tuvo que dejar su vida romántica de lado, tenía que enfocarse en Boruto, atender sus necesidades, quería hacerlo sola, quería que Boruto sintiera que tenía una madre tratando de desvanecer la ausencia de Naruto. Ella se sacrificó para que aquel rubio triunfara, ella dejó la escuela y él la tuvo que terminar, ella se dedicó al hogar y él tenía que hacer malabares con su tiempo, el trabajo, la escuela, ser padre y esposo, esas épocas eran demasiado depresivas para ella, estaba criando sola, sin instrucciones, sin una familia que le respaldara.
Su padre había cortado lazos con ella, prohibiéndole a la familia la vinculación con Hinata, ella había cometido la mayor estupidez de su vida y tenía que aceptar las consecuencias, ella había manchado el honor de la familia al hacer tal desaire, ¿Casarse con un don nadie? ¡Alguien que ni siquiera tenía un hogar que ofrecerle! Y para rematarla, embarazarse a temprana edad. La decepción en la mirada de su padre no podría olvidarla, porque era la misma con el paso de los años; Nunca le paso por la mente que esa misma mirada la adquirirían sus hijos, ella solo quiso protegerlos, amarlos. ¿Qué había hecho mal?
Tal vez Naruto tenía razón, todo lo que hizo lo había realizado para su padre, para obtener ese perdón y que él se sintiera orgulloso de la familia que formó, demostrarle que estaba equivocado, que ella tenía la capacidad que él le resto, pero eso solo la guiaba a lugares obscuros, era como ponerse un lazo en el cuello que le apretaba tan fuerte que sentía desvanecerse.
No pensó que los problemas familiares se sintieran así en la vida real, que la aprobación no fuera tan obvia como en las novelas, ella ni siquiera notaba el esfuerzo que hacía, no notó lo que tuvo que sacrificar para nada, la educación que les dio a sus hijos fue en base a los valores de otra persona, es por eso por lo que se sentía culpable, les mintió cuando ella había jurado que no llegaría a hacerlo, tal vez ellos hubiesen podido con la verdad, tal vez el peso hubiese sido menor. Si hubiese aceptado a Boruto y no le hubiera señalado, sino hubiese trabajado tanto en que fuese una persona normal quizá sería diferente.
—¿Sabes dónde…—Interrumpió sus pensamientos, la luz rojo lo iluminó por un momento—Ya encontré las llaves—Las tenía en el bolsillo, cerró la puerta y reino el silencio, escuchó los pasos regresas—¿Estas bien?
—Soy la causa de sus problemas—Confesó, antes de dejarse caer para revolcarse en aquel inseguro pasado, pero el halo rojo tomo más fuerza cuando Naruto se sentó al lado de ella
Ellos no podrían iluminar su camino, no podrían sacarla de aquel turbio lugar, pero la acompañaban.
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Las explicaciones y las disculpas no eran convincentes a los ojos de Sarada, pero decidió aceptarlas para retirarse lo más pronto posible a su habitación. La disculpa había sido casual y no forzada, se toparon en el pasillo y Hinata no dudo en sacar el tema después de preguntarle el como estaba, claramente la niña no se veía en un estado estable, no quería agobiarla nuevamente o causarle un bochornoso momento, incluso hubo lagrimas en ese encuentro, al menos por parte de Hinata quien en verdad sentía la perdida y aquella decisión que tomó Sarada.
"Hubiese rezado por ustedes" Mencionó con dolor "no pensé que mi Kawaki pudiera causarte daño, lamento defenderlo y no ver la situación completa" Mencionó, como si él hubiese sido el causante de aquella fatídica elección.
La pelinegra solo se dejó caer de hombros, si Hinata supiera la verdad, realmente esta disculpa no existiría, la odiaría con todas sus fuerzas porque no solo le pudo arruinar un futuro a Kawaki, sino también a Boruto.
Esa disculpa no la beneficiaba, tal vez merecía la furia de Hinata y por eso Kawaki no la defendió de su madre. Si ella pudiera tomar mejores decisiones para no herir los sentimientos de las personas lo haría, creyó que esta agonía sería merecida por creerse el karma de todos.
Y apareció, como vil sombra que se asoma en momentos de soledad, haciendo que el escalofrío aparezca ante la llegada de lo paranormal, esa distorsión de la realidad, ese caminó que pudo tomar, quizá si hubiese elegido la amabilidad y el menor propósito de creerse mejor que aquellos hombres, todo podría ser evitado. Pero no, no podía permitirse esa debilidad, no podía aceptar que se había vuelto sumisa y temerosa, que le habían arrebatado la confianza de enfrentar al mundo, que su confianza se la pisotearon y para remate le escupieron. Sí pudiera volcar el tiempo, si mínimo retrocediera a sus decisiones, elegiría a estas alturas ser más amable, no vulnerar a aquellos cuyo valor reconocía, y ahí fue, en ese estado, en medio de la luz y la sórdida obscuridad donde vino a ella como si se tratase de una merecida opción que le permitiera hacer las paces, de no tratarse con esa crueldad, no señalarse por sus errores, en el pasado pudo ser cruel y despiadada con los hombres, pero ahora, ella estaba cambiando, ella podría elegir ser amable, podía coger esos corazones y repararlos, enmendar los vínculos que había triturado como Sarada.
Así que le volvería a hablar a sus propuestas, podría devolverles un poco del amor que le brindaron y con ello la dignidad que juró arrebatarles.
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—¿Debería preocuparme?—Le cuestionó a su madre, mientras trataba de amamantar a dos seres al mismo tiempo
—Solo digo que deberías poner más atención a los detalles—Su tono era pausado y lento, como si en cualquier momento pudiera quedarse dormida
Habían hablado sobre la relación con Konohamaru, lo cual le sorprendió ya que sus padres no estaban preocupados por lo sucedido con Kawaki, sino que aquello que les quitaba el sueño era su relación con Konohamaru, era la novedad, al parecer este se presentó ante los altos mandos de la familia Uchiha como su pareja oficial, no entendió como era posible ese suceso, ella recordaba poco la aparición de Konohamaru en el evento, al parecer, casi había un compromiso de por medio entre ellos.
Para ser sincera la confusión permanecía en ella, creía que había sido lo suficientemente clara con él sobre la relación que mantendrían, ella ni siquiera estaba lista para formalizar algo, tenía muchas cosas que resolver como para brindarle tiempo a él, pero eso no parecía importarle a Konohamaru le bastaban los fines de semana.
—¿A qué?
—¿A que, qué?—Otra vez había olvidado el tema del que estaba hablando, era obvio que no podría ser madre de tres al mismo tiempo, escuchó la puerta de la entrada, esa sería su salida
—Ha llegado tu salvador—Dijo sonriendo despreocupadamente, como si en sus planes no estuviera escabullirse esa noche
—Ajá—Mencionó tarareando una canción de cuna, dormitando
Sarada frunció los labios y salió despacio, tratando de no hacer ruido alguno. Se quedó en el pasillo unos segundos, quieta, con las manos en la espalda, meciéndose.
—¿Me esperabas?—Le preguntó, extendiéndole una cajita, nuevamente comida de fuera, ¿Cuándo volvería a cocinar? Hace tiempo extrañaba su comida, porque esa la hacía sentir en un hogar
—Ya me iba—La aceptó, abriendo la cajita y notando la comida dentro de esta, el arroz seguía caliente, él metió la mano en aquella bolsa para darle los complementos y los palillos, esta seguía silenciosa, observando todo el proceso
—¿A dónde iras?
—A la playa, Konohamaru me espera
Dejo de buscar y la observó, sintió el alivio cuando escuchó el llanto de uno de sus hermanos
—Sakura se quedó dormida, es mejor que vayas a cantarles antes de que empeore
Creyó haberse librado de la situación, huyendo por el pasillo. Ni siquiera iría con Konohamaru, pero se había vuelto su mentira recurrente para escabullirse por ahí a tomar. Finalmente había dado con alguien de sus propuestas, así que opto por verlo en un lugar público, esta vez iría con algo que la hiciera verse como ella misma, un top negro y una camisa de manga corta abierta, un shorts que le llegaba a la cintura, sus vans y un paliacate doblado. Llevaba el cabello suelto, ya no se molestaba por peinarlo.
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Esperó un par de minutos después de la media hora cuando finalmente llegó, ni siquiera se disculpó con ella por el evidente retraso, pero no debería hacerlo, esta persona era uno de los que le enviaba mensajes recurrentes de que la extrañaba, o más bien a la versión que inventó Sarada en aquellos tiempos. Sí lo había tratado mal, no le respondía sus textos y cuando estaba triste solía responderle con un "que mal, pero no quiero hablar de cosas tristes porque me estreso".
Intentó preguntarle si había tenido algún inconveniente al llegar ahí, a lo que él negó con descaro, no la había visto a los ojos, simplemente se sentó y ordeno.
—La cuenta la pagaremos por separado
Le anunció, a lo que esta asintió, se preguntó si esa actitud que tenía había sido después de que ella cruzara en su vida, si ella le rompería el corazón como para que decidiera ser así de frío en sus relaciones. A lo que ella recordaba, era atento, no dejaba que pagara, llegaba puntual.
—No tengo problema alguno en invitarte—Dijo, tímida, finalmente vio una sonrisa en aquel hombre
Ella no notaba cuando él interrumpía sus conversaciones y lo cambiaba por un tema que girara entorno a él, como se apropiaba de sus palabras y se las devolvía en historias que ella no pidió, ni siquiera le preguntó el nombre o que le había parecido la cena, él miraba su teléfono cuando ella narraba algo como si fuese de poca importancia lo que saliera de su boca, pedía descaradamente del menú sin ver el costo interrumpiendo las respuestas que esta le daba cuando él preguntaba algo fingiendo interés.
Y cuando llegó el momento de la despedida no se inmuto en pedir cuentas separadas, solo esperó a que Sarada pasará su tarjeta, sin siquiera optar por dejar la propina. No la acompañó a la salida, él llego primero, estirándose, tampoco le pidió acompañarla a casa, ni asegurarse de que allá pedido transporte.
—Cool—Le dijo—Creo que esperas escuchar que fue increíble, espero salir de nuevo
No le agradeció por la comida, simplemente subió al auto, dejándola ahí; Ella camino conforme creyendo que merecía eso, que estaban a mano, y la cena había sido para enmendar sus errores pasados, fue lo mínimo que podía hacer por ese corazón herido.
Lo mismo paso con el otro chico, y el siguiente, solo que este tuvo la decencia de pagar. Las salidas eran cortas, ya que la veían poco interesante y demasiada intensa para sus gustos; Había poco alcohol para ella, ya que ella quería estar presente, asimilar que se trataba de un nuevo comienzo para ella, ser más amable con las personas que lastimó en el pasado, pero estas ni siquiera parecían ser amables con ella.
—Lamento anunciar que no somos compatibles, lo tenía que decir antes de que te hagas ilusiones, no quiero lastimarte
No dijo nada, solo coloco una sonrisa, no tenía nada amable que decir.
—¿Lo ves? Te estoy rompiendo el corazón, quería evitar este tipo de fastidios—Mencionó, recogiendo sus cosas y yéndose de ahí, pensando que ella lloraría en cualquier momento, porque las mujeres eran demasiado sentimentales
Después de esto, las intenciones de salir con más personas se habían esfumado, había estado más pensativa, poniéndose como causa probable de la apatía por parte de ellos, como en Kawaki, sus acciones pasadas hicieron que él se volviera más frío, que la tratara con indiferencia, tal vez si ella hubiese sido más amable en el pasado, ellos lo podrían ser en un futuro.
—No has comido—Lo notó su madre, señalando su plato
—Estoy cansada de la comida de fuera—Lo dijo con simpleza, removiendo el plato—Echo de menos la comida que preparaban aquí, pero como sea, no es mala—Cogió un poco de lasaña
Sakura y Sasuke se miraron compartiendo la preocupación, Sarada estaba poco tiempo en la casa, parecía que quería evitarlos, había silencio al momento de compartir la comida, y en estas semanas no había hablado sobre Boruto, todo se trataba de salidas con Konohamaru, lo cual no tenía cómodo a Sasuke, desde que su tía le informó sobre la relación que tenía su hija con el susodicho todo parecía conspiratorio, él no quería que ella cayera en el juego de las apariencias, que realizará acciones solo para agradar, la había aislado para evitarlo, pero no funcionó. Quería entender donde lo conoció, como lo conoció y porque había sido una elección.
Sabía que Sarada estaba acostumbrada a trabajar con personas mayores, pero no pensó que sus intereses románticos también iban por ese camino, quería tener una conversación sobre el tema y la diferencia de edad. Encararla sobre su comportamiento evitativo y lóbrego.
—Tal vez pueda ir con doña pelos a comer unos tacos más al rato
—¿Doña pelos?—Cuestionó Sasuke
—Sí, es un lugar demasiado adecuado para cuando vas a bajonear
No entendía a que se refería—Tacos de borracho—Mencionó con ironía Sakura—Así que eso es lo que has estado haciendo con Konohamaru ¿Salir a emborracharse?
—No…no salgo con él—Mencionó sin preocupación, pero se percató de que su castillo de mentiras era derrumbado por un descuido cuando Sasuke le dedico esa mirada—De hecho no he salido con él—Habló con la verdad y orquestó una trama distinta basándose en palabras de Sasuke—He salido con gente de mi edad, como insinúo Sasuke, solo cuando él me cancela de último minuto—Aclaró, no queriendo quedar como la mayor mentirosa, ni siquiera titubeaba y fue algo que realmente la sorprendió, el mencionar las mentiras con naturalidad
—¿Y qué tal?—Tenía cierta esperanza de que Sarada se diera cuenta que la mejor opción para ella no era alguien que tenía cinco años menos que él
—Son aburridos, no saben lo que quieren—Se quejó—Si yo les digo yo pago, quieren que yo pague, hablan de sus problemas como si se pudieran resolver con alcohol, y quieren que una los cuide—Bufó, recordando las últimas salidas en su camino de redención—Lo único que les interesa es encontrar un buen after porque lo de salir a comer es para señoras, platican sobre lo importante que es tener un buen auto y un buen teléfono al que no le saben dar un uso más que el tomar fotografías de sus diminutos…ajá
Eso lo dejó aún más intranquilo.
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El cansancio de darle el sí a esta persona la estaba invadiendo, es lo que desde hace días la tenía seria; Él se había presentado con amabilidad, mencionándole que ningún caballero debería dejar que ella pagara la cuenta, era atento y sonreía con la seguridad de tenerla. No la conoció, no sabía que entre ellos existió un pasado, pero había caído en ese momento como si fuese una señal para ella, o al menos así lo interpreto, Se dijo a si misma que podría ser parte de su proceso, saber si ella era la causante de sus malas acciones, de que merecía el desprecio y la rabia por parte de ellos; Pero también no quería salir con alguien que la había lastimado físicamente, sabía que bajo esa facha de amabilidad se encontraba una ira maquiavélica que acabaría con ella.
Tal vez no, ella se equivocó, porque ella lo provocó en ese tiempo, era su trabajo, tener que sacar el lado más m/ierda de él para que dejara a su novia, además esta vez sería Sarada y no permitiría agresiones. Con Sarada esas acciones no iban, ella se daba cuenta, Sarada lo podía notar y prevenir, ella no aceptaría salir con alguien que era violento con ella, tenía los conocimientos y habilidades para darse cuenta.
Se asustó cuando Boruto abrió la puerta, escondiendo la carpeta donde tenía la información de aquella persona, pensó que sus padres habían entrado. Mitsuki venía detrás de él, para sorpresa de Sarada.
—Pudiste haber avisado que eras tú—Dejó la carpeta encima de la cama y lo abrazó, necesitaba encontrar consuelo
—Aló—Saludó Mitsuki con esa sonrisita, caminando por la habitación de Sarada—No imagine que tuvieras tan recatado gusto, que lindas cortinas, con un toque de mujer
—Quería venir cuando estuviera bien con mi madre, aclarar la situación para que no te atacara
—Ya estoy bien con tu mamá
—Lo sé, me lo dijo—Se separaron, había olvidado el olor de Boruto—¿Por qué tienes esa mi/erda?
Le preguntó, reconociendo la carpeta y cerrando la puerta con seguro, esperando que no escucharan nada de lo que estarían por hablar. Sabía que Sasuke estaba preocupado, sino no lo hubiese llamado para que le echara una vuelta.
Sarada intentó esconder la carpeta, pero Mitsuki fue más rápido, burlándose de ella mientras daba maromas por la cama.
—¿Qué es? ¿Un diario muy intimo? ¿Fotos de desnudos en poses salvajes?—La tomó Mitsuki, leyendo hoja por hoja, notando los detalles de la letra, la fecha, las conversaciones de evidencia—Que detalles tan finos, notar la mirada, la posición del cuerpo, saber cuando estaban o no interesados, uh la la
—Sí, anotaba todo, tipo se hecha un ped/o en tu cara significa agresión
Empezaron a hablar del libro, a reírse de los comentarios acerca de lo que consideraban romántico.
—Va a sonar loco pero…
Estaba dudosa si contarles o no sobre lo que estaba sucediendo con ella y sus propuestas, de como creía que esto ayudaría a hacer las pases con su pasado, trataba de ser convincente y no sonar como loca, y esas miradas dudosas la hacían tambalear en su plan insano
—No me mires así—Le dijo, al finalizar el relato, caminando de un lado a otro, tapándose los oídos—Es una solución practica
Metió los dedos entre su cabello, tapándose los oídos, como si no quisiera escuchar algo más que no fuese de ella
—Estoy explotando con todo, hace días le grite a Utakata problemas que ni siquiera eran de él. Estoy sintiendo que, si no resuelvo esto antes, saldrá todo de mi boca
—¿Qué hay de tu terapia?
La sorprendió esa pregunta, deteniendo sus pasos—No ha vuelto a llamarme Shiho
Sus manos estaban sudando, y tenía un tic en sus dedos, frotaba el pulgar con los demás, tratando de calmar su ansiedad.
—Tengo que saber que…puedo ser amable con las personas que lastimé—Dijo caminando nuevamente de un lado a otro, como si buscara la respuesta en un rincón—No quiero que el karma por arruinarles el carácter a otras personas este recayendo en mí
—¿Y?
—¿Cómo que y?—Cuestionó Boruto lo que había dicho Mitsuki
—Todos merecemos algo de crueldad para poner los pies sobre la tierra nena, además solo quieres realizar acciones para sentirte bien contigo no en pro para las supuestas victimas, que de victimas no tienen nada—Le mostró el libro
—Tal vez lo que escribí fue lo que provoqué, tal vez ellos nunca fueron así, tal vez fui yo la que lo provoco y solo fue un sesgo por los lentes violeta
—Deberías usarlos
—¿Cuáles lentes?—Interrumpió Boruto, creyendo que se había perdido en la conversación—Puede ser que tenga razón…no todos son iguales
Abrió el libro—Gritó: ¿No ves que trató de calmarme? Mientras me empujaba para que le diera su espacio
La miraron en silencio.
—Algunas personas no saben regularse—Lo justificó
—No por eso van a empujar a otras personas—Añadió Mitsuki
—Quizá yo fui la causa, quizá ellos no querían comportarse así de mi/erda conmigo sino los hubiera provocado
—¿Estas segura de que escribiste todo esto?
—¿Esto es por Kawaki?—Le cuestionó Boruto, sin miedo a hablar sobre él—Porque siento que deberías hablarlo con él en lugar de salir con todos ellos de nuevo, mira, hay personas que te lastimaron—Le quitó la carpeta y empezó a mostrarle las anotaciones que hizo
—Ellos no me lastimaron a mí, a Sarada, lastimaron a alguien ficticio ¿Sí?—La risa nerviosa y convincente venía acompañando esa frase—Solo quiero dejar mi pasado en paz, quiero saber que si puedo ser amable
—¿Qué paso con todos los hombres son una m*i/erda?
—Creo que no todos, al menos, no a los que provoqué—Ellos se miraron, nuevamente Mitsuki colocó un brazo frente a Boruto, quería que no dijera nada ni mencionara algo que podría desatar aquellas decisiones equivocadas
—Si vas a salir con ellos al menos deja que nosotros te acompañemos—Mencionó Mitsuki—Ya sabes puedes hacer toda esta mi/erda de estar bien contigo y luego pasarla bien con nosotres, ¿Te parece?
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Había necesitado un par de tragos antes de verse con él, su corazón latía rápidamente y aunque su cabeza estaba convencida de que tenía todo bajo control, su cuerpo no lo demostraba, estaba rígida, temblaba, las tripas le gruñían y la sensación de huir estaba presente.
—Ya llegó, será mejor que no lo haga esperar o se enojará—Dijo desesperada, tocando la manija de la puerta
—¿No se supone que eres Sarada?—Le cuestionó Mitsuki—Que tenga paciencia de mujersss—Intentaba bajar el nivel de tensión
—Sí, yo…no me gusta hacer esperar a la gente—Intentaba dar pretextos para irse, tratando de evitar el conocido enfado por parte de esta
—Cinco minutos—Le paso nuevamente el termo con vodka, tenía que relajarse, pero hasta ellos notaban el estremecimiento en ella
—Podemos irnos…no tienes que hacerlo Sarada
—Tengo que hacerlo—Se convenció a si misma ignorando las suplicas del rubio, bajo del auto y fumó un cigarrillo
—Va a estar bien, recuerda es una pe/rra hecha y derecha—Le mencionó Mitsuki al rubio, pero este le brindó una mirada desconfiaba—No la dejaremos en manos de un viejo abusivo, solo que, entiendo que se quiera dar cuenta por las malas que esos tipos se merecían lo que les hizo, se reconocer cuando una persona tocó fondo
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—Entiendo, pero no había conocido a mujer que se arreglara tan bella para una primera cita, estás radiante he—La alago, a penas se asomó una sonrisa en ella, tragó nuevamente, sintiendo la rigidez al sentarse. Le había explicado de pie el porque de su tardanza, en caso de que decidiera hacer un escandalo ella podría salir corriendo—De seguro estas acostumbrada a que te lo digan, te lo hago notar porque no has dado respuestas ante mis halagos
—No estoy acostumbrada a escucharlos
—Que va, pronto te acostumbrarás, conmigo no te faltará un día que no te chulee, venga, ¿Qué quieres pedir? ¿Una piña colada? ¿O gustos más refinados?
—Antes de eso, vamos a esclarecer lo de la cuenta y la dinámica que tendremos hoy
—Epa, te he dicho que yo pagaré todo, tu no te preocupes mi reina, que para eso trabajo
—No me agrada esa idea
—Oh, eres de esas, que quiere dividir lo suyo, empoderada he—Sabía que lo decía con burla, se colocó hacia adelante, tratando de intimidarla—Me gusta que sean duras, pero me agrada más que te dejarás consentir, venga, por un día que yo pague todo no significará que iremos a la cama pronto—Soltó la risa, el chiste no le hizo gracia, iba a reír, pero recordó que era Sarada
—¿Entonces solo tuviste la cortesía de invitarme porque querías tener sexo conmigo? Pudiste guardar la cena e ir directo al punto, eso nos ahorraría tiempo
—Venga, no tienes que ser tan grosera al decirlo de esa forma—Incluso sus cejas estaban más juntas al hablar, su rostro no lucía relajado, levanto ambas manos—No me molesta que pagues, pero si yo invito yo tengo que pagar, si tu me invitarás, claro que tu pagarías ¿No te parece ese plan?
—Me parece si lo explicas de ese modo
—Bien he, ya que sacaste ese tema, no te invite porque quiera llevarte a la cama, no, no, no, te invite porque realmente me apeteció, quería demostrarte que aún existen hombres tan buenos capaces de hacerte sentir como te mereces—Recordó la vez que arrojo las cosas de la mesa en una rabieta—No como el intento que te invitó hace días, dejando que pagaras la cuenta y te fueras sola
—Entonces dices que eres la excepción
—soy un caballero, no me gusta presumir, pero sé que te darás cuenta
Al notar a Boruto le dedicó una sonrisa tímida, asegurándole que lo tenía bajo control. Este gesto no paso desapercibido para él, poniéndose más rígido y mirando hacia el rubio que acababa de entrar, no le retiraba la mirada, notaba cada acción, el caminar, la ropa que tenía, el lugar donde decidió sentarse. Su cuerpo parecía robótico, levantaba más el mentón mirándolo hacia abajo.
—Y bien…¿Qué expectativas tienes?—Le preguntó ella
—¿De esta cita? Bueno, espero que me conozcas, como te dije mi intención es que te des cuenta de que existen hombres diversos
—¿Diversos? ¿O sea eres parte de la comunidad?
—He no, no, no, claro que no pequeña, ¿que te pasa?, yo soy un hombre hecho y derecho
Levanto las cejas incrédulas, tenía que manejar sus expresiones, era la primera vez que lo veía como Sarada.
—Ya, mira, yo no tengo ganas de que esto se convierta en una cita romántica, mucho menos en algo que quiera llevar a futuro. De hecho, solo tengo la expectativa de que exista cierta química entre nosotros para llevarlo al siguiente nivel, en caso de que la conexión no se sienta, pues cada quien siga su camino
—Mmm ¿Me estás tratando de decir que solo saliste conmigo por lastima?
—No, digo que es una decisión
—Mira hagamos esto, olvidemos que has salido con otros hombres, piensa en mí como el primero—Odiaba esa frase tan pen/deja—No te decepcionaré para que no haya una segunda salida, de hecho, pienso jugármela por tu numero de teléfono, durante unos minutos creí que no llegarías, pero llegaste, así que ya tengo una pierna más adelante, así que, esta noche no me iré sin tu número—Sonrió—Es un propósito que me hice al verme al espejo, dije, no puedes irte sin pedirle el número
—Lamento decepcionarte, casi no dependo de mi teléfono, es más interesante quedar con personas para ver quien te es leal y quien decide fallar. Siento que la conexión es más real personalmente que virtual
—Mira, que hace algún tiempo salí con una así, las cosas no se nos dieron bien he
—Supongamos que soy la primera—Le devolvió las palabras—Tienes que aprender a confiar
—Venga, mira que rápido vamos, ya me estas diciendo que hacer
—¿No es lo que hacías tu conmigo?—Se la devolvió, necesitaba hacerle saber que estaba despierta
—Touché listilla, te confesare algo, me prende que me reten
—No te estoy retando
—Pues así lo parece, venga ya, ¿Qué pedirás?
Sí, necesitaba alcohol si al menos pensaba sobrevivir una hora
—Hola buenas noches, ¿Qué les ofrezco?
—Para mí una cerveza obscura, y para la señorita
—Me das el menú—Mencionó interrumpiéndolo, sintiendo la fría mirada que este le dedicó
—No linda, que aquí el caballero soy yo—Intentó tomarlo, pero esta no se dejó
—No voy a decirte que decirle cuando yo se lo pediré directo, quiero un clericot la jarra por favor, y tiras de carne seca
—Bien señorita
—Gracias
—Me has dejado hacer el ridículo, ya me quedo claro que eres una mujer independiente que no necesita los simples halagos de su servidor, pero tan siquiera permite que lo haga para que se den cuenta de lo afortunada que eres al estar conmigo—Le guiñó el ojo
—Gracias por tu oferta, pero me niego, tengo una boca que sé que puedo utilizar—Mencionó convencida de ser amable, tenía que serlo, respiraba intentando encontrar un equilibrio
—No tienes que demostrarme nada, mira que nerviosa estás—Señaló su pecho y sus respiraciones—Tranquila que no muerdo
No podía estar tranquila, ella sabía perfectamente que bajo esa fachada de amabilidad se escondía una tiranía que era difícil de detener.
La platica era difícil de sobrellevar con ella, para todo tenía un "ataque", era demasiado pesada, ¿Por qué quería hacer muestras publicas de empoderamiento? Sí ella podía servirse, destapar una cerveza y tomar la servilleta, levantarse al baño y acomodar la silla, y cada vez que él intentaba hacerlo por ella quedaba como un idiota, ¿simplemente ella no podía dejar que él lo hiciera? ¿Qué la tratara como una dama?
—Que va, es interesante encontrarme con alguien como tu que cree que puede hacerlo todo sola, puedo jurar que hasta le puedes decir a un hombre como limpiarse los huevos querida Azalea—Incluso le había puesto un apodo, era una flor linda por fuera pero letal en caso de ingerir—¿Qué más piensas enseñarme esta noche? Tendrás varios temas interesantes por delante
—Les puedo ofrecer algo…
—Hombre, ¿Podrías tener la coherencia de no venir si no te llamamos? No quiero privarme de la belleza de esta hembra—Le dijo a la mesera, esta no supo cómo tomar aquello, yéndose confundida—No te pongas celosa, cielo—Le guiño el ojo ante su partida—Ya llegará alguien que te llene de atención
Durante momentos la conversación era solo de él, de como había entrado al gimnasio y los meses que la pasaba entrenando para mejorar su aspecto físico, alardeaba de su perseverancia esperando que ella también admirara eso e hiciera preguntas, pero a Sarada se le había terminado la conversación, no podía separar la imagen pasada con la que ahora intentaba dar, era un sabor agridulce.
—Nena, pero ¿Por qué tan seria? Pensé que yo te gustaba, aceptaste una cita conmigo, entiendo que no quieras ir tan rápido, pero parece que no tienes interés alguno
Frunció el ceño—Solo estaba siendo amable cuando acepte, de hecho, lo he estado siendo toda la noche
—¿Llamas a la actitud altanera amabilidad?—Le había dado en el ego—No te voy a forzar a estar estés donde no quieras estar, te noto incomoda, así que podemos terminar la conversación—Estaba a punto de cerrar el menú e irse—O podemos poner caras menos mi/erda y tratar de agradarnos el uno al otro, venga que me estoy esforzando, es una velada tan linda, en un lugar maravilloso
No le respondió, pero no entendía porque no podía pararse e irse, observó como le servía el trago, llenándole el vaso
—Sería lamentable que te fueras sin que te hayas terminado lo que pediste, a mi me enseñaron que no hay que desperdiciar la comida ni la bebida
Lo tomó al hilo—Mira, te seré honesta, no he sentido la conexión, no tengo interés alguno en ti—Hacía muecas ante lo dicho por esta—tenemos gustos y pensamientos diversos, así que…gracias por la comida y la bebida de esta noche, espero que te vaya bien
—¿Estas de broma?
—No
Este colocó una sonrisa de medio lado—Pensé que eras diferente, pero solo eres la típica creída
Sarada dejó el dinero encima de la mesa, este se lo arrojó en cuanto ella camino, respiró unos segundos, se dirigió a pagar la cuenta esperando la calma y salió detrás de la pelinegra, Sarada sonrió esperando que fuese Boruto, pero su sonrisa se esfumó al verlo a él.
—Al menos permíteme llevar a tu casa, anda
Ya no tenía ese encanto en la voz, ni la confianza
—No
—Anda, es lo mínimo que puedo hacer, soy un caballero—La tomó del brazo guiándola, esta se quitó el agarre—¿Qué?
—Dije que no, ¿Sabes lo que significa?
Este dio una patada en el bote y ella sacó la risa irónica.
—¿Por qué iría con alguien que hace rabietas?
Este se dirigió a ella, como si pudiera atacarla en cualquier momento haciendo que esta retrocediera.
—¿Todo bien?—Mencionó el rubio, se recargó en el marco de la puerta, intentando parecer relajado
—él ya se va—Estaba nerviosa, él podía ser necio, y no le gustaba que le dieran ordenes, solo sonrió con pesadez hacia ella y empezó a caminar girando su cabeza para ver que ella siguiera ahí—No quiero hablar de esta mi/erda
—Ni yo
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Se suponía que debía reparar los vínculos, pero esta última cita la hizo retroceder demasiados pasos hacia atrás. No podía negar que tenía una vaga esperanza de que ellos se enamoraran de ella, así como lo hicieron anteriormente, estaba desesperada por ver resultados para finalmente poder decir lo hice, descubrí que no fui mala, que ustedes siempre han sido los mi/erdas, pero no era así, ellos solo veían en ella lo negativo de sus actitudes, lo aburrida que era Sarada, no tenía nada de atractiva, ni una pizca que los mantuviera interesados en ella, y aquí venía la ola pasada de inseguridades, donde Sarada era atractiva hasta que abría la boca.
Rodaba de un lado a otro en su cama, pensando en lo que había ocurrido, en que había arrastrado a Boruto y a Mitsuki a su infierno personal, no debió hacerlo, ya sabía como terminaría, así como termino con Chöu y Denki. Si quería seguir haciendo la enmienda, no debería acceder a que asistan con ella, tendría que hacerlo sola para no perderlos.
Tenía tanto en mente que le costaba darle orden porque todo se entrelazaba, su perdida de confianza, la relación de sus padres, la ruptura amorosa. ¿Qué debía solucionar primero? ¿Qué respuestas debería pedir para estos nudos mentales?
Utakata vino a su mente, ¿Debería disculparse después del escandalo que hizo? Debió cerrar la boca y guardarse todo nuevamente, él no era su padre, él nunca lo fue y aún así no entendía porque le lastimaba ese hecho, había cosas que dolían cuyo nombre desconocía, y odiaría pensar en aquel dolor, solo centrarse en el sin ver una salida, quería entender porque paso, ¿Por qué le grito? ¿Por qué salió todo eso de ella?
Estaban en una fiesta publica, ella sabía que debería comportarse, no era fanática de los escándalos ni de ser el centro de atención, aunque para su suerte fue un evento intimo donde solo estuvieron ambos, odiaría que alguien más hubiese escuchado, como Indra.
Divago por los pasillos esperando que la catástrofe dejara de habitar en ella. Aunque seguía trabajando en la confianza de ver este como su nuevo hogar, aún no se atrevía a abrir los cajones en presencia de Sasuke, aún no se atrevía a asomarse a lugares o habitaciones que estaban cerradas, así que llegó a las áreas comunes, topándose con su madre disfrutando de diversos platillos que estaban en la barra. Con un gesto le invitó y esta se acerco con esa curiosidad peligrosa, no sabía que tenía preguntas, ni sabía en que momento su lengua la traicionaría.
—Finalmente tengo mi descanso—Decía como si no tuviera el extractor de leche pegado a sus pechos y las ojeras marcadas—Es media hora, pero, me siento satisfecha con ello—Suspiro de alivio—Sentía que nunca saldría de esa habitación, necesito aire fresco, caminar, saber que el mundo no ha cambiado
Sarada sonrió—Podemos escaparnos—Con los dedos imitó la acción de patinar
—Hace mucho tiempo, no utilizó mis patines—Se defendió dudosa—¿Con quien dejaré a—Dejo la pregunta al aire y la cambio por otra—¿Qué tal si me necesita?—Se refería a Sasuke
—Estoy segura de que sabrá que hacer—Le dijo con calma, esperando convencer a su madre de hacerlo—No hay baches en las calles, puedes creerlo—dijo sorprendida
—Es raro ¿No?—Mencionó siguiendo su maquiavélico juego—Estamos rodeadas de agua, que casi es imposible que las calles están tan cuidadosamente pavimentadas
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—Me siento tan pesada—Se quejó—No sabes lo ansiosa que me encuentro por volver a mis ejercicios—A pesar de que no había accedido a ponerse los patines, cedió con una caminata mientras Sarada le enseñaba los trucos nuevos que había aprendido en su patineta—Algunas veces desearía volver a aquellos momentos—Suspiro—Pero no puedo negar que poco a poco la tranquilidad regresará, al fin terminé de pagar aquellos prestamos y tu padre ya pagó la casa
—¿Cuál casa?
—Oh, decidimos tener un hogar de respaldo
¿Por qué no se lo habían consultado? ¿Por qué se lo ocultaron? Las decisiones que estaban tomando sus padres eran a costillas de ella. Había pasado un año en la que su madre ya no la consultaba ni para las cortinas, ya no se sentaban en la mesa a realizar el reparto de efectivo para cada servicio.
Se tropezó
—¿Estas bien?—Levantó el pulgar—Queríamos que fuese sorpresa—Como casi todo desde que estaban juntos
—¿Por qué hicieron esa compra? ¿Esta sucediendo algo con la familia de Sasuke?
Su madre frunció el ceño—No, sabes que en mis planes siempre estuvo adquirir una vivienda más digna, pensaba meter el dinero de la otra casa en una cuenta de ahorro por si algún día lo llegases a ocupar, pero no me pude resistir, fue la casa de mis sueños…lamento que esta vez haya realizado un sueño egoísta a costa de tu futuro, pero siendo sincera estoy satisfecha con esa acción, dios, si vieras las ventanas
Su madre era fanática de los vitrales, ella los elaboraba cuando tenía el tiempo en la palma de sus manos y decidía moldearlo en diversas creaciones, cuando Sarada era niña, solían hacer diversas figuras con papeles de celofán imitando los vitrales.
—¿Y cuando podremos ir a verla?—Podremos, el podremos era complicado, ya que no la integraba, sus padres ya la conocían, ella era la única persona ajena a esa casa
Entornó los ojos—Tu padre se encuentra haciéndole ajustes, que hombre tan pesado—Se estiro un poco, despejando el cansancio y mirando de reojo hacia la ventana de Sasuke, esperando que él se asomara en busca de su ayuda
—¿Cómo te encontraste con Sasuke?—Mencionó curiosa, lo que tomo por sorpresa a Sakura—Ya casi va un año desde que lo conocí ¿No? E intuyo que ustedes dos ya se habían encontrado antes
—No se te pasa nada he—Sarada se sentó encima de su tabla, esperando la versión de su madre—Supongo que todo esto también tiene que ver con Utakata ¿No?
Retrocedió ¿De que estaba hablando? O más bien, ¿Cómo se había enterado de su discusión?
—¿Qué tiene que ver él en esto?—Se coloco a la defensiva
—Creo que su presencia tuvo mucha influencia en mis decisiones, tanto en no decirle a Sasuke como en decirle, y tome la elección el día que finalmente te diste cuenta de lo que sucedía entre Utakata y yo, que simplemente éramos compañeros de trabajo, no te mentiré, tardé días en decidir de que manera aparecerme y admitirle todo, y tuvieron que pasar meses para que el supiera de ti. Lo contacte a mediados de abril
—¿Y porque no le dijiste desde entonces?
—Porque yo quería una garantía para ti, tenía que saber como podía enfrentarme a él, hace años que me desaparecí de su vida y simplemente no podía llegar y moverle todo lo establecido al igual que a ti, había días donde te veía altiva y en cambio otros que me partían el corazón; quiero pensar que mis decisiones se establecen en el momento indicado, que todo llegó en tiempo y forma
—Puede que para ti si—Soltó, no quería romperle el corazón nuevamente—Y esta bien, es algo que te merecías—Intento amortiguar el golpe que ya había soltado—Y aunque deteste un poco a Utakata, estoy agradecida por todo lo que hizo por ti, pero también estoy molesta, no tenías porque ocultármelo, si antes lo hubiese sabido, estoy segura de que no lo buscaría
Su madre ladeó la cabeza, como si supiera que esa respuesta era errónea, ella conocía a su hija, y sabría que en un gran enojo hubiese corrido a decirle que él era su padre, y que no era posible que económicamente no le pagara una miseria de pensión para que sobreviviera.
—¿Estas molesta conmigo?—Sarada negó—Debes estarlo
—Pero no lo estoy
—Cariño, no debes reprimir aquello que…
—No lo estoy—Respondió con más rudeza, ¿Cómo podría enojarse con su madre?
Solo ellas conocían su historia, lo que les tocó pasar, sí lo hizo fue para protegerla; Podía estar enojada con los demás, pero no con ella, la persona que había sacrificado su tiempo para poder brindarle un techo, la persona que sacrificó su juventud para criarla en solitario, incluso ella tuvo pocas vivencias en su infancia, utilizó los recursos que tenía al alcance para vivirla con felicidad, y no, ya no quería tocar ese pasado, ya no quería rascarle, porque ajá, ahí estaba la furia, si habitaba en ella, y luchaba para no herir a su madre, ella no lo merecía, ella debería tener tranquilidad y paz, vivir la vida que siempre deseó.
Giro hacia el otro lado, notando la figura de su padre sosteniendo la carriola—Y mira, te preocupabas en vano—Señaló a Sasuke, su voz nuevamente regresaba a aquel tono monótono, no a uno gruñón
—Descubrí la mejor forma de que echen la siesta—Mencionó triunfante
—Hasta que descubras como pasarlos de ahí a la cuna—Colocó una sonrisa, opacando por un momento el triunfo de su esposo
Los observó, como se dedicaban aquellas sonrisas cómplices y esas miradas, como ambos por momentos podían ruborizarse, como si fuesen adolescentes en su primera cita. Entre aquellas muestras de afecto la soledad la invadía, una ruptura que parecía conocida se asomaba, aquellas grietas que dejaban ver la lava ardiente que había dentro de ella.
—Sino les molesta, daré unas vueltas antes de volver—mencionó andando por ahí, alejándose de esa escena tan forastera a ella
