Dentro del templo de Kaguya, en una de las habitaciones se encontraban Olga y Chloe, ya como era algo habitual, debido al hecho de ser elfas oscuras, no tenían la libertad de salir afuera debido al hecho de que puedan levantar pánico, así que se tuvieron que quedar dentro, claro que con las ocasiones en que llevan comida pero simplemente la dejan frente a su puerta y se van, nadie se ha aparecido.

- Tsk, al final siempre estamos aquí encerradas sin poder hacer nada, esto no es diferente de estar presas. – Se quejó Chloe. – Olga-sama, esto es realmente insultante para usted.

- Lo sé Chloe, pero no podemos hacer nada… le prometimos a Osamu que no ocasionaríamos ningún problema si queremos luchar para acabar con los bastardos de Kuroinu.

- Eso lo sé… pero esto no se siente nada bien, estar aquí sin libertad. – La rubia bajó la mirada, no soportaba el hecho de estar sin hacer nada, deberían estar en igualdad con las princesas del escudo pero aún sentía ese temor, el racismo hacia su raza visto en las sirvientas, así fue en el castillo de Alicia y lo era actualmente. – (Ese humano… que diablos está haciendo, diciendo que nos protegería, pero aquí estamos… como prisioneras al final…)

- Sé lo que estás pensando Chloe. – Olga interrumpió sus pensamientos, la reina soltó un suspiro. – Nuestra situación actual debe parecerte injusta, mientras los demás pueden recorrer libremente la ciudad, nosotras estamos aquí, producto de nuestras acciones, estamos cosechando lo que sembramos.

- E-Eso no es verdad Olga-sama, usted tuvo razón en ir a la guerra contra Eostia, busca lo mejor para nosotras.

- Y aquí estamos, fui traicionada por mi ejército, despojada de mi castillo por un sucio bastardo, sin posibilidad de usar mi magia debido a este maldito collar de sellado mágico y teniendo que depender de mis enemigos, es triste a decir verdad.

- Olga-sama… no diga eso… - Chloe bajó la mirada, no quería ver a su reina en un estado tan deplorable. – Podremos salir de esta, una vez acabemos con el maldito de Vault y su ejército, podrá volver a nuestro objetivo inicial de la conquista, haremos pagar a los sucios humanos por despreciarnos.

- ¿Y eso que caso tendría? Mi mayor fuerza residía en el ejército de monstruos, además nada asegura que, al terminar todo, me dejen libre o regrese mi poder mágico, ya me resigné a aceptar que no podré cumplir nuestro sueño de mejorar las condiciones de los elfos oscuros, desde el momento que Osamu nos rescató tomé mi decisión… y es dejarle mi destino a él.

- … ¿En serio? Olga-sama ¿usted va a dejar que un asqueroso humano decida su vida? – Chloe apretó su puño, estaba empezando a enojarse.

- Ese asqueroso humano, como tú lo llamas, fue quien nos rescató, a estas alturas ya deberías saberlo Chloe, lo mucho que nos ha ayudado de forma incondicional, nos ha alimentado, dado otras formas de pelear como lo es esta arma. – tenía la pistola junto a ella. – A pesar de que no quería dejar mi orgullo incluso cuando Vault nos capturó, lo cierto es que… tuve miedo. – Admitió ella en ese momento. – Miedo de ver como ibas a ser violada por esos ogros, de que podría haberme vuelto una adicta al sexo y convertirme en el semillero de esos monstruos y bandidos, de no haber hecho nada para salvarte de volver a sufrir como en el pasado como cuando eras una esclava, por primera vez me sentí como una inútil, por eso fue que, con la llegada de Osamu, sentí que había esperanza por primera vez y que las deidades divinas no me abandonaron por completo a pesar de haber confabulado para borrar a la gente de esta nación, Osamu es mi héroe… por eso es que confío en él, en su fuerza y magia para acabar con ese maldito y asegurarnos un futuro, es lo que quiero.

- Entonces… ¿acaso usted está? – Chloe no quería creerlo, tenía ciertas sospechas pero no quería creerlo, Olga sonrió por debajo.

- ¿Acaso se ha vuelto muy evidente? Lo cierto es que el destino trabaja de formas muy extrañas… que mi primer amor surgiría de este modo… - Chloe sintió como un vacío aterrizó totalmente en su estómago, se negaba a digerir el hecho de que su reina, quizás la persona más orgullosa y recta que ha conocido, se terminara enamorando de un humano. – Confío en él, pero eso tampoco quiere decir que ceda en algunas cosas… cuando nos lleve hasta la ciudad central, tendré algunas cosas las cuales decir a la encarnación de la diosa. – Miró por la ventana. – Por ahora… me pregunto cómo estarán las cosas en mi castillo… en nuestro hogar, si mis guerreras lograron escapar.

- ¿La guardia de primer nivel? – Preguntó la rubia. – Son guerreras escogidas por usted, no deberían haber sido atrapadas.

- Conociendo la mente sucia y malvada de Vault, no estoy segura… quisiera rescatarlas…


Prim decidió ir a un sitio sola, por lo cual se despidió de Osamu, de este modo él ahora estaba caminando solo por las calles de Kamakura; ahora que lo veía con más claridad, si le daba un aire al Japón antiguo, si pudiera hacer una comparativa, sería con Kyoto, la cual es una ciudad que conserva su estructura del feudo antiguo japonés con sus debidos castillos y templos, sí le hacía sentirse en casa a pesar de que solo vivió en su país de origen durante sus primeros cinco años antes de mudarse a Estados Unidos.

- (Eso me hace recordar… ¿Cómo estarán mis amigos? Seguro mi desaparición no ha pasado desapercibida.)

- Sí es Osamu-san. – Escuchó una voz, miró a ver en un establecimiento como de un restaurante-bar a las tres guardias de Alicia, Linze, Natalie y Mariah estaban sentadas en una mesa a las afueras. - ¡Ey!

- Hola. – Las saludó. - ¿Están almorzando?

- E-Esto… es que tenía ganas de probar la comida de aquí… - Confesó la peliazul. – No todos los días se tiene una oportunidad como esta.

- Yo ya he probado las exquisiteces de Kamakura, pero no hace daño acompañar. – Respondió Natalie, Osamu soltó una pequeña risa.

- ¿Quieres acompañarnos? Tenemos un asiento libre. – Ofreció Linze, el rubio no tenía razón para negarse, además de que simplemente con lo que comió con Prim no era suficiente, así que aceptó, dirigiéndose a la mesa de las tres chicas.

- Claro, no es molestia. – Fue a sentarse a la misma mesa que ellas. - ¿Qué pensaban comer?

- Tienes esto llamado ramen… realmente no sé qué es, pero suena delicioso. – Exclamó Natalie, Osamu sabía muy bien a lo que se estaba refiriendo.

- Ya verán cuando lo traigan. – En aquel momento trajeron los platos, las chicas lograron ver la sopa con los fideos y verdura encima, además de que tenían palillos.

- ¿Qué es esto? – Preguntó Mariah.

- Son palillos, sirven para agarrar los fideos y verduras para comerlos, así se usa. – Tomó los palillos entre sus dedos y entonces, sujetando el plato, logró agarrar fideos y llevarlos a su boca, las tres chicas le vieron con asombro. – Así se hace, inténtelo.

- Muy bien, lo intentaré. – Linze intentó lo mismo que Osamu, queriendo agarrar los fideos pero estos se le resbalaban. - ¿Eh? ¿Qué pasa?

- Lo estás haciendo mal, mira y aprende. – Con toda la seguridad del mundo, la rubia también hizo lo mismo pero obtuvo el mismo resultado de su compañera. - ¿Qué? Se supone que es sencillo ¿por qué no puedo? – Ella siguió presionando pero cada intento era fallido, eso comenzó a impacientarla. - ¡Esto es inaudito!

- Es algo difícil… - Mariah estaba sufriendo el mismo problema de sus compañeras, las tres no podían sujetar los fideos lo cual trajo una risa al rubio.

- Lo entiendo, no es fácil usar los palillos realmente, yo lo sé porque desde pequeño aprendí a usarlos e igual tenía los problemas que ustedes.

- No es justo, eres el oriente así que tienes experiencia. – La castaña hizo un puchero lindo.

- No se presionen y usen la cuchara, además así pueden probar el caldo. – Al final las tres se rindieron y empezaron a comer con la cuchara. Al saborear por primera vez este, las tres acabaron impactadas por el sabor.

- ¿Qué es esto? El caldo sabe bastante bien, y los fideos, combinado con estos acompañamientos y verdura, es simplemente… magnifico… - Exclamó Natalie, Mariah no dejaba de comer teniendo una expresión de éxtasis.

- El ramen es una de las comidas más comunes que se puede encontrar en mi tierra, lo mejor es que es muy versátil por lo que puedes agregar cualquier tipo de acompañamiento, sea cerdo, res u otras verduras. – Explicó Osamu.

- Esto es realmente asombroso Osamu-san. – Linze vio al rubio con una gran sonrisa. – Me gustaría saber más de tus tierras, no solo comida, igual otras costumbres.

- En alguna otra ocasión, mientras sigamos disfrutando de la comida. – Los cuatro continuaron comiendo y hablando, el rubio pasó un rato agradable con las tres escoltas, conociéndolas un poco mejor, fue bastante entretenido para todos.

En otro sitio, Alicia estaba sentada en la plaza, ella no tenía nada que ver, en sí prefería estar entrenando, mejorar tanto su esgrima como continuar con su pistola pero sin Osamu cerca, no podía hacerlo sin supervisión por lo que optó en dar un pequeño paseo, observando la tranquilidad de la ciudad y su gente, le trajo una pequeña sonrisa.

- (Es bueno que todo esté en paz aquí… espero que realmente esos rastreros de Kuroinu no piensen atacar y arruinar todo esto… no se los perdonaré por lo que le hicieron a Feoh) – Frunció el ceño; a pesar de que la capital de su tierra logró recuperarse del duro ataque sufrido, no podía olvidar lo que hizo el ejército de Vault, ella haría todo lo posible por detenerlos de seguir atacando las otras capitales.

- Nee-sama. – Fue sacada de sus pensamientos con la presencia de Prim que se acercó.

- Prim ¿estás sola?

- Sí. – Respondió la pelirrosa. – Quise ver algunas tiendas por mi cuenta, necesitaba comprar algo en específico.

- Ya veo. – La rubia sentía paz al ver a su prima, deseaba que ella siguiera siendo inocente y buena como siempre.

- … Esto ¿no hay problema si pregunto algo? – En ese momento Prim bajó la mirada, sacando curiosidad a su prima.

- Por supuesto ¿sucede algo?

- B-Bueno, es que… quisiera saber si te has enamorado alguna vez. – Aquello rápidamente despertó las alarmas en la rubia.

- ¡¿Qué!? P-Prim, que estás preguntando. – Reclamó ella con nervios, la pelirrosa se cubrió el rostro.

- O-Olvídalo, no es nada.

- Dime que pasa ¿acaso es que te están obligando a algo sucio? – Alicia empezó a enfadarse, si alguien le hace algo a su querida prima, acabaría con el responsable.

- N-No es nadie, es solo que yo… creo que estoy enamorada.

- … ¿Eh? – Y el rostro de Alicia se puso blanco. - ¿Enamorada?

- ¡N-No lo digas en voz alta! – Prim empezó a retorcerse de un lado para el otro, teniendo su rostro rojo. – Es que, en algún momento comenzó a atraerme y desde entonces no dejo de pensar en él, ya incluso estoy fantaseando sobre cómo sería nuestra boda y entonces en nuestra luna de miel… jeje… jejejeje… - Sin querer soltó esa risa pervertida con baba cayendo de su rostro.

- Prim, aún eres demasiado joven para ese tipo de cosas, lo que dices es demasiado importante y no puedes tomarlo a la ligera.

- Voy en serio nee-sama. – Respondió Prim con seriedad, llevándose la mano al pecho. – Cuando pienso en esto, mi corazón empieza a latir con fuerza y un calor empieza a recorrer todo mi cuerpo, nunca antes me había sucedido esto por lo que tuve mis dudas pero ahora lo entiendo… es amor lo que siento. – Alicia no tenía forma de responderle a la pelirrosa, ella siempre vivió para la espada y mejorar como guerrera, asuntos como el amor nunca estuvieron en la mesa porque su deber estaba primero, así que no hallaba la forma de reclamarle a su prima.

- Prim… no puedo decirte nada, entiendo que es la primera vez que sientes algo así, a pesar de que nunca haya tenido experiencia, supongo que… puedo apoyarte. – Respondió esta, alegrando a la pelirrosa.

- Gracias nee-sama. – Abrazó a Alicia en ese momento. – Me alegra saber que me apoyas.

- Y bien… ¿de quién estamos hablando? – Lo cierto es que la rubia es tan densa que nunca se dio cuenta de la persona a la que se refería su prima, esta puso un rostro inexpresivo.

- Nee-sama… solo tenemos a un solo hombre con nosotras.

- ¿Un solo hombre? Bueno, si hablamos de hombres pues está Osamu-san… - Y ahí se quedó callada, conforme más se dio cuenta, más fue el asombro de Alicia, sus ojos se abrieron totalmente. – Espera Prim… ¿en serio? – La pelirrosa asintió de forma tímida, como si de una revelación se tratara, la rubia se fue hacia atrás, temblando mientras miraba a Prim. – No puede ser… p-pero si eso…

- Nee-sama, no solo le estoy agradecida a Osamu-kun por salvarme, él fue quien me dio valor para pelear, sin él… no estaría aquí, y fue en ese momento donde descubrí mis sentimientos hacia él, por eso quiero hacer lo posible para que sea mi pareja. – Alicia deseaba decir algo, pero saber que la pelirrosa iba en serio, le hizo mantenerse callada.

- … Está bien, yo… te ayudaré.

- Nee-sama… gracias. – Prim sonrió de forma suave, esta se dio la vuelta mientras Alicia la vio irse, la rubia tenía un rostro de tristeza.

- (Sé que debería apoyar a Prim en su amor y lo entiendo pero… ¿por qué siento que me duele al pensar en que ambos estarán juntos? Que me está pasando…)


Kaguya se encontraba en su hora habitual para rezar a su dios, postrada frente al altar y acompañada de algunas sacerdotisas, pasó un rato orando hasta que abrió los ojos, al momento de acabar, hizo una reverencia antes de levantarse, soltando un suspiro.

- Buen trabajo Kaguya-sama. – Una de las sacerdotisas le pasó una toalla.

- Con esto hemos terminado nuestro horario… por cierto ¿Cómo se encuentran nuestros invitados?

- Han estado afuera paseando por la ciudad, hemos asegurado que estén siendo bien tratados… respecto a las elfas oscuras… las mantenemos encerradas.

- Entiendo, sigan así. – Las sacerdotisas hicieron una reverencia mientras ella salió del altar, caminando por los pasillos, frunció el ceño. – (Realmente no entiendo que es lo que están pensando en aliarse con nuestras enemigas… todo esto acerca de que Kuroinu nos haya traicionado no parece ser otra cosa más que un engaño, seguramente estén siendo manipuladas por Olga Discordia… tengo qué hacer algo al respecto.) – La pelinegra pensaba que todo era un engaño hecho por la antigua reina de los elfos oscuros, al ser Kamakura una región que más bien es un anexo a Eostia, no mantienen demasiado contacto con los demás reinos, más que solo con Ken para reportarse con Celestine, siendo la única en la cual confía más, pero igual esta no se encuentra exenta de caer en el truco del enemigo con tal de traer la paz, con eso en mente, ella puso en marcha un plan.

- ¿Kaguya-sama? – El guardia frente a la puerta donde estaban Olga y su sequita se sorprendió al ver a la sacerdotisa ahí.

- Déjame pasar, tengo algunos asuntos que hablar ahí dentro.

- Pero es peligroso, no sabemos que puedan hacer.

- Estaré bien… según me dijeron, Olga Discordia perdió su capacidad para lanzar magia, ahora abre la puerta. – El guardia dudó, era peligroso dejar pasar a su señora pero tampoco podía negarse a sus órdenes.

- Está bien, la abriré. – En aquel momento abrió la puerta a lo que ella entró en aquel momento, las dos habitantes de aquel cuarto vieron con algo de asombro a Kaguya que entró.

- ¿Oh? ¿Qué es lo que desea la gran sacerdotisa conmigo? – Olga puso aquella sonrisa sarcástica que siempre llevaba, causando que Kaguya frunciera el ceño.

- Puede que hayas engañado al resto, pero a mí no, sé cuáles son tus planes.

- Y… ¿dime cuales son estos planes? – La pelinegra le apuntó con el dedo.

- Sé muy bien que has engañado tanto a mis compañeras como a los demás, diciendo patrañas como que Kuroinu busca apoderarse de Eostia, pero solo es un engaño, buscas acabar con nosotras por dentro, usando esa falsa historia. – Olga y Chloe no dijeron nada, después de todo jamás habían escuchado semejante tontería antes, en aquel momento la elfa pelinegra empezó a reír estruendosamente. - ¿Qué es gracioso?

- Es qué no pensé que escucharía un chiste tan gracioso, pensé que, al ser tan seria, no tenías sentido del humor pero me equivoqué… - En ese momento ella se puso seria. – No estoy mintiendo ni engañando a nadie, el peligro es real, ese grupo al que ustedes contrataron para derrotarme se rebeló contra ustedes, y ahora está junto a los que fueron mis fuerzas para atacar las capitales y apoderarse de cada mujer, buscando hacerlas sus semilleros.

- E-Eso… no es verdad, estás mintiendo. – Kaguya se rehusaba a ver la verdad, Chloe apretó su puño.

- Humana, no hay forma en la que mi reina esté mintiendo, las demás princesas y su diosa aceptaron que esto es una realidad ¿acaso eres tan ciega para darte cuenta de lo que ocurre?

- No tengo por qué escucharlas… ustedes son nuestras enemigas, solo quieren acabar con todos, con mi reino ¡Sé que las han engañado!

- ¡Reacciona idiota! – Chloe le gritó, pero en aquel momento Olga la detuvo.

- Pensé que, al ser princesa del escudo, tendrías cierto grado de sabiduría, eres la líder de esta nación, pero veo que te niegas a ver la realidad, eso fue lo que le pasó a Alicia Arcturus cuando atacaron Feoh, pero al menos ella despertó de su fantasía, hasta Prim Fiorire es mucho más inteligente y precavida que tú, no dudo que alguien cercano a ti sea un aliado oculto del bastardo de Vault, esperando al momento adecuado para traicionarte y llevar a la ruina tu ciudad, no dije que te lo advertí.

- No tengo razones para escucharte, sucia elfa oscura. – La insultó por debajo Kaguya. – Me largo, no tengo por qué seguir escuchándote. – Y se fue de la sala, la pelinegra soltó un suspiro.

- Debí matarla… - Comentó Chloe.

- No hay caso en hacerlo Chloe, ella se dará cuenta de su error y será demasiado tarde cuando suceda, o al menos hasta que Osamu haga algo para evitarlo, solo vamos a actuar para no salir perjudicadas. – Olga cruzó sus piernas, sí así era Kaguya, la cual es considerada la más calmada y de mente fría entre las princesas, no quería imaginarse como será el momento que vayan a las demás ciudades donde están las más problemáticas en actitud. – Lo que hago por mantenerme a salvo…

Kaguya salió de la habitación con un enojo que intentaba reprimir, aunque el guardia quiso hablarle, ella no escuchó, esta creía fervientemente que ambas elfas oscuras estaban engañando a los demás, incluso a alguien tan cautelosa como lo es Alicia, ella no admitiría estar mal, así que haría lo posible con tal de que estas dos confiesen.

- Pero… que puedo hacer…

- Kaguya, te ves algo molesta. – Shamhaza estaba de paso en aquel momento, la pelinegra sintió algo de paz en ver al hombre vendado.

- Shamhaza, no es nada… solo es que creo que mis compañeras están siendo engañadas. – Eso pareció llamar la atención de él.

- Me gustaría que me expliques un poco más al respecto… - La pelinegra se tomó la molestia de explicar lo que ella creía que pasaba respecto a Olga. – Entiendo… crees que están siendo manipulados.

- Así es, no puede ser que crean tales mentiras, lo que es peor es que la diosa Celestine también cayó en su red. – Bajó la mirada. – Parece que soy la única que tiene sentido común en este lugar… ¿Qué puedo hacer?

- Descuida Kaguya, yo te creo, te conozco durante muchos años así que sé muy bien cuando tus corazonadas están en lo cierto.

- … Es verdad, gracias Shamhaza, necesitaba escuchar eso. – Ella sonrió. – No puedo quedarme de brazos cruzados, tengo qué hacer algo, así tenga que convencerlas a la fuerza… lo haré.

- Te voy a ayudar, para eso somos amigos. – Ofreció él, sorprendiendo a Kaguya.

- Shamhaza… me alegra mucho saber eso, hagámoslos entrar en razón.

- Por supuesto… eso haremos. – Kaguya se fue en aquel momento, con Shamhaza viéndola irse. – (No pensé que pudiera ser tan estúpida, usaré eso a mí favor para deshacerme de esa molestia que acompaña a estas mujeres y luego podré poner mi plan en acción.)


Osamu pensó en regresar al palacio para descansar luego de haber paseado un rato, ya que iba en camino vio ahí a Alicia, como estaba sola, pensó en hacerle compañía.

- Alicia ¿Qué haces ahí? – Preguntó, la rubia se vio sorprendida por la llegada de este.

- O-Osamu-san, no es nada. – Desvió la mirada. – Solo estaba tomando un pequeño descanso, pasé un rato con Prim pero ahora me apeteció tener un tiempo a solas.

- Ya veo, espero no esté molestando.

- P-para nada. – Ella lo negó de repente. – A decir verdad, ya pensaba en regresar al palacio a descansar.

- Yo igual, podemos volver juntos entonces.

- C-Claro… - Comenzaron a caminar. Alicia estaba nerviosa, debido al hecho de recordar la plática que tuvo con su prima, sobre cómo es que ella está enamorada del rubio, no le permitía pensar con claridad y, a pesar de que quisiera sentirse enojada por su semblante protector hacia la pelirrosa, no podía hacerlo porque entendía que Osamu no era cualquier hombre, no es uno de esos nobles pervertidos que van tras el cuerpo de una mujer o sus riquezas, él ha demostrado tener mucha confianza y respeto en ellas y que las esté ayudando sin pedir nada a cambio hablaba cosas muy distintas de él.

- Disfruté pasear por la ciudad, gracias a ello pude recordar cosas muy valiosas de mi hogar. – Comentó Osamu, teniendo una sonrisa suave.

- Es cierto que no has hablado mucho de dónde vienes… - Alicia sentía algo de curiosidad al respecto.

- Bueno… si pudiera decir algo, es un poco más moderno que aquí, hay casas más grandes así como construcciones más fortificadas, pero mantiene casi la misma esencia, hasta decir que pude comer ramen, que es una comida natal de mi ciudad, me ha hecho extrañarla.

- Ya veo… y ¿quisieras regresar a tu hogar? – Preguntó ella con algo de miedo, debido a sí es que las abandonaría en algún momento.

- … No me he planteado eso últimamente, debido a que estamos ocupados con la situación actual, no se me había pasado por la cabeza; si bien tengo amigos que me están esperando, no sé si pueda volver realmente.

- ¿Acaso está muy lejos?

- … Podría decirse que sí, tan lejos que ni atravesando el mar llegaría… - Osamu lo sabía, llegó de algún modo extraño a ese mundo y no sabía la forma de volver, sus amigos deben de estar bien preocupados por su paradero. – Pero en realidad no me siento solo, después de todo los tengo a todas ustedes, han sido mi mayor motivo para continuar peleando y es algo que prometo hacer.

- Osamu-san… - Alicia ya no tenía la necesidad de sentir temor, el rubio era alguien de palabra y cumpliría esa promesa… mejor dicho, la haría realidad. – Es bueno saberlo…

- Alicia, cuidado. – De repente el rubio la sujetó, abrazándola, ante una mirada confundida de la chica que, debido a la cercanía, se puso totalmente roja. – Eso estuvo cerca, no viste el carruaje que estaba pasando frente a ti.

- Eh, esto… sí… - ya entonces la soltó, pero ella continuaba en las nubes, bajó la mirada de forma tímida. – Yo… gracias… mejor sigamos. – Y se adelantó.

- Claro… - Osamu la siguió. La rubia no podía creer lo que había pasado, nunca antes algún hombre la había abrazado de esa forma para protegerla, la última vez que pasó fue con su padre pero eran cuestiones muy diferente, el abrazo de un familiar se siente tan distinto al de un hombre ajeno, pero igual existía ese deseo de protección.

- (¡¿Q-Qué me está pasando!? Por qué me da vergüenza que me haya abrazado así, no puede ser que alguien como yo que ha dedicado su vida a la espada no pueda ver a un hombre al rostro… aún más… que es el hombre al cual Prim está enamorada…) – Bajó la mirada. – (No puedo permitirme sentir esto, está mal… porque no deseo traicionar a mi querida familia por mis propios deseos egoístas…)

Al acercarse a la entrada del castillo, vieron ahí a Prim que igual estaba llegando cargando unas bolsas, al ver a ambos, esta los saludó.

- ¡Osamu-kun, Onee-sama! – Ella tenía una gran sonrisa. - ¿Vienen juntos?

- Nos encontramos en el camino y pensamos regresar, veo que compraste varias cosas. – Comentó el rubio, esta sonrió.

- Jeje~ es que hay tanto que deseo, pero más que nada es comida, ya la comeré luego. – Prometió, Alicia soltó un suspiro.

- Muy bien Prim, pero recuerda compartir con el resto.

- Sí~ - En ese momento entraron al palacio, justo en el segundo que lo hicieron, fueron recibidos por alguien.

- Deben de ser las princesas Alicia Arcturus y Prim Fiorire. – Habló el hombre frente a ellos. – Me llamo Shamhaza, vengo a avisarles sobre una reunión que deben de tener con Kaguya.

- Así que eres el amigo de Kaguya, un gusto conocerte. – Se presentó la rubia, este hizo una reverencia.

- El hombre que las acompaña debe de ser el guerrero reconocido por la diosa ¿no?

- No me llamaría así. – Respondió este. – Yoichi Osamu, es mi nombre.

- Kaguya les está esperando en el salón principal, los llevaré ahí. – El hombre vendado se ofreció se ofreció a acompañarlos, ya entonces lo siguieron, no sabían por cual razón Kaguya los citó para hablar, pero siendo ella, tenía que ser importante.

- Onee-sama… algo de esto no me sienta bien. – Habló Prim en voz baja para que Shamhaza no escuchara.

- ¿Qué dices Prim? Solo iremos a ver a Kaguya, seguro piensa decirnos sobre su decisión respecto a nuestra batalla contra Kuroinu.

- Es que… siento que esta persona, Shamhaza, me da mala espina; desde mi incidente con los Mortadella, ahora hago caso a mis presentimientos sobre personas que esconden motivos oscuros… y él parece ser una de esas personas.

- Creo que estás siendo algo grosera, sé que, por apariencia, parece alguien siniestro pero fue alguien que Kaguya recogió y se han conocido desde pequeños, no debe ser alguien malo. – Buscó convencerla Alicia, a pesar de todo, Prim seguía con esa desconfianza.

- Bueno… sí tu lo dices Onee-sama… - Sin decir nada más, continuaron avanzando hasta llegar al portón principal de la sala, en aquel momento entraron al salón donde estaba sentada la pelinegra.

- Gracias por responder a mi llamado. – Esta se encontraba sentada en sus rodillas con los ojos cerrados y un rostro serio. – Tomen asiento. – Los tres se sentaron en el suelo. – Hubo un motivo por el cual los llamé aquí.

- ¿Ya vas a darnos tu respuesta si pelearás junto a nosotras? – Preguntó Alicia, en aquel momento Kaguya abrió sus ojos.

- Es justamente lo que iba a responder… creo que tienen una idea equivocada, tienen que haber sido engañadas por la reina de los elfos oscuros.

- ¿Kaguya-san? – Prim se veía sorprendida por lo que dijo su compañera, al igual que los otros dos.

- Oye Kaguya ¿Qué estás diciendo? – Reclamó Alicia, que levantara su voz no perturbó para nada a la princesa de Kamakura.

- Lo que escuchaste, fuerte y alto, todos ustedes se han dejado llevar por las mentiras de Olga Discordia, proclamando que Kuroinu traicionó a Eostia y están atacando las ciudades, es obvio que los está utilizando para acercarse a nuestro grupo y acabarnos por dentro.

- ¿Cómo puedes decir tales estupideces? Lo vivimos de primera mano, esos bastardos atacaron mi ciudad, la persona en la cual más confié en toda mi vida resultó ser un desgraciado enfermo que quería violarme, nada de esto es un teatro. – Alicia apretó los puños.

- Seguro que es algún tipo de magia que usó en ustedes, pueden haber caído en sus trampas, pero yo soy más lista, siempre he sido la más sensata en nuestro círculo, por eso no caeré ante lo que digas… así que, por favor, entreguen a Olga Discordia y a su mano derecha para encarcelarlas.

- Eso no es algo que haremos. – Osamu habló en esa ocasión, teniendo un rostro serio. – Yo no soy alguien de mentir, así que puedo dar por hecho que todo esto es verdad, Kuroinu busca conquistar este reino y hacerlo un infierno lujurioso, salvé a Olga y Chloe, protegí la ciudad de Alicia y a Prim, nos encontramos ante una amenaza tan grande, que no podemos dejar que rencillas internas nos separen, si dudas de las palabras de ella, al menos créeme a mí. – Osamu hablaba tan suavemente pero firme, lo cual causó que Kaguya se sintiera algo nerviosa.

- P-Pues, esto…

- Kaguya. – Shamhaza ahora habló en aquel momento. – Tienes que mantenerte fiel a tus creencias y seguir lo que creas correcto, como tu amigo más cercano, te lo digo. – Aquello logró calmar a la pelinegra que soltó un suspiro.

- Tienes razón… por poco y pierdo la calma. – Miró duramente a los tres nuevamente. – Pienso mantener mi decisión, entreguen a las elfas oscuras o me veré en la decisión de hacerlo por la fuerza.

- Kaguya-san, por favor, no hagas eso. – Prim habló con tristeza en su voz. – Somos amigas.

- ¿En serio piensas creerle a ese sujeto antes que a nosotras? Tus aliadas más cercanas. – Señaló Alicia, Kaguya endureció la mirada.

- No hables así de Shamhaza… parece que no piensan ceder, así que no me dejan otra opción. – En ese momento se abrieron las puertas, entrando guardias. – Encierren a ellos tres, a partir de ahora tomaremos custodia de Olga Discordia y Chloe, luego dictaré su sentencia.

- ¡Kaguya! – Alicia gritó con rabia, pero poco pudo hacer al ser apuntada con lanzas por los guardias. - ¡Estás cometiendo un grave error!

- ¡N-Nee-sama, no peleemos, no es lo correcto! – Prim buscó detenerla, no podía hacer daño a la guardia de una princesa de la alianza; al final la rubia tuvo que tragarse la ira y ceder, los tres empezaron a ser transportados al calabozo.

- … Espero que te sientas bien con esta decisión y no te arrepientas. – Fueron las últimas palabras de Osamu antes de que los tres salieran de la sala, Kaguya soltó un suspiro.

- Eso… me dio miedo.

- Lo hiciste bien. – Shamhaza felicitó a la pelinegra. – No cediste para nada, ahora serás reconocida como la princesa que acabó con esta guerra.

- Es verdad… todo es gracias a ti Shamhaza, por darme el valor de hacerlo. – Ella sonrió.

- Para nada, tu fuiste quien tomaste la decisión. – Respondió él, en ese momento sonrió para sus adentros. – (Ella actuó tal y como esperaba, ahora con ese hombre encerrado, solo tengo que hacer mi movimiento y deshacerme de él, antes de finalmente poner en marcha mi plan.)


Los tres fueron llevados a una sección con celdas en las cuales acabaron presos, obligados por los guardias, tuvieron que entrar a la celda para luego cerrarla con llave.

- Estarán aquí hasta que la princesa Kaguya se encargue del enemigo. – Avisó el guardia antes de irse, quedándose los tres solos.

- Maldita sea Kaguya… que diablos acabas de hacer… - Alicia estaba sumamente enojada con su compañera por haberlos encerrado.

- Nee-sama… ¿qué haremos? Kaguya-san es nuestra compañera y ella… - La pelirrosa tenía ganas de llorar, Osamu fue y acarició su cabeza.

- Descuida, nos las arreglaremos, ya hemos pasado por situaciones muy complicadas antes, además de que las demás deberán darse cuenta de nuestras ausencias.

- Esperemos que así sea, pero hay algo que no entiendo ¿Cómo es que ella cree que fuimos engañados? Mantenemos una comunicación abierta entre nosotras, así que el mensaje del ataque de Kuroinu debió llegar a todas. – Comentó Alicia, ella estaba confundida respecto a la postura de Kaguya, el no creer que algo así sucediera.

- Kaguya-san es de las más inteligentes entre nosotras, no puede ser que ella sea engañada. – Hasta Prim creía que no era algo normal.

- ¿Acaso lo hizo alguien cercano a ella? – Pensó Osamu en voz alta, en aquel momento se abrió la puerta del cuarto de celdas, entrando una figura.

- Realmente estar tras las rejas no las beneficia, princesas.

- Tu eres… - Alicia frunció el ceño. – Shamhaza ¿no?

- Así es. – Respondió el hombre vendado. – Kaguya realmente armó un número ahí, proclamando totalmente convencida de que están siendo manipuladas por la reina de los elfos oscuros, tal parece que su sabiduría no es más que una mentira.

- ¿Acaso tu armaste todo esto? – Preguntó Osamu, Shamhaza sonrió de lado.

- Ya no hay caso en esconderlo… así es, yo lo hice, aunque nomás le di el empujón porque ella ya tenía sus dudas respecto a su alianza con Olga Discordia, pero eso hizo más fácil mi trabajo de atraparlos aquí.

- ¿Por qué haces esto? ¿Qué fue lo que hicimos? – Preguntó Prim con angustia. - ¿Qué no Kaguya-san es tu amiga?

- ¿Mi amiga? Eso es una gran broma, en realidad solo la estoy usando para alcanzar mi más grande ambición y ella será el recipiente del fruto de mi investigación de años. – Shamhaza extendió sus brazos y de los cuales empezaron a salir insectos grandes que asustaron a ambas chicas. – Estos insectos que yo mismo crié y amaestré van a arrasar con toda la ciudad y polinizarán a las mujeres a su voluntad, poniendo sus huevos dentro de sus úteros, en cuanto a Kaguya, al ser la suma sacerdotisa, mantiene un útero fértil y sellado bajo un talismán como voto de castidad de servidumbre a su diosa, usando un insecto criado para tomar un gran tamaño, haré que este embarace a Kaguya y de ese modo, ella dará a luz a la más grande criatura que este reino haya conocido. – Al explicar sus planes, los tres no evitaron sentir asco y desprecio.

- ¿Por qué quieres hacer eso? ¿Qué ganarás con hacer que un insecto embarace a Kaguya? – Preguntó Osamu, en aquel momento Shamhaza extendió sus manos.

- ¡Eso es fácil, esa criatura que ella dará a luz servirá para matar a dios! – Proclamó con fuerza. – Este mundo no necesita de deidades, la humanidad puede avanzar por su cuenta gracias a los avances de la ciencia, por eso yo mismo declaré desde que era pequeño que sería conocido como aquel que mató a la deidad, me volveré un ser más allá de la divinidad y Kaguya será la madre de la criatura responsable de matar a su dios.

- Estás enfermo… - Exclamó Alicia con asco. – Todo este tiempo has fingido ser amigo de Kaguya solo para cumplir tus estúpidos planes ¡No podrías ser más bastardo!

- Tus palabras no afectan en nada Alicia Arcturus, ustedes dos y las otras mujeres ahí arriba no podrán hacer nada, después de todo Vault me facilitó todo para esta operación, un grupo de ogros y duendes está en camino para arrasar la ciudad y violarlas a todas ustedes, pero eso a mí no me importa, yo solo veré en primera fila como Kaguya engendrará a mi querido monstruo.

- ¡Te voy a matar! – Alicia quiso atacarlo pero las barras de la celda lo evitaban. - ¡Tu, Vault y su grupo de idiotas van a morir!

- Nee-sama, cálmate por favor. – Prim la sujetó del abdomen. – Yo igual estoy enojada pero no podemos hacer nada aquí.

- Así es, deberías seguir el consejo de tu querida prima… en cuanto a ti. – Ahora miró a Osamu. – Vault me contó sobre el hombre que ha escapado junto a Olga Discordia y evitó la caída de Feoh, como eres un peligro mayor para mis planes, me voy a deshacer de ti primero.

- ¿Ah sí? Inténtalo. – Osamu entrecerró los ojos con seriedad, por si acaso mantenía su pistola en su cintura, pero antes de poder moverse, un insecto lo atacó por detrás, clavando su aguja en su espalda, las dos chicas vieron con terror lo ocurrido.

- ¡Osamu-kun! – Gritó Prim, el rubio empezó a sentir dolor en aquel momento mientras el insecto se desenganchó, a los pocos segundos comenzó a sentir como su cuerpo empezó a entumirse.

- ¿Q-Qué? ¿Qué me está pasando? – No podía moverse, hasta comenzó a sentirse cansado. - ¿Qué me hiciste?

- Ese insecto posee un fuerte elixir de parálisis, al poco tiempo perderás el conocimiento.

- M-Maldito… - Osamu no podía continuar con los ojos abiertos, poco a poco iba desmayándose.

- Descuida… muy pronto estarás en un mejor lugar… lejos de aquí…

- ¡Osamu-kun!

- ¡Osamu-san! – Llegó a escuchar las voces de Alicia y Prim llamándolo pero se fueron haciendo más lejanas, al final el rubio no pudo más y cerró los ojos, cayendo en un profundo sueño…


Osamu empezó a abrir los ojos, no sabía en qué lugar se encontraba, antes estaba encerrado en la celda junto a Alicia y Prim, pero ahora que empezó a aclararse la vista, notaba que estaba rodeado de rocas.

- ¿Qué es esto? – Ya logró observar con mayor claridad, estaba en una especie de agujero de roca, Shamhaza le había llevado a un sitio alejado de la ciudad. – Tsk… realmente me descuidé, ahora no sé donde estoy. – Se acercó al muro para ver si podía escalar. – Al menos hay salientes por las cuales puedo subir, pero será complicado y podría perder bastante tiempo, sería tarde cuando intente llegar, sí es que encuentro el camino.

No podía dejar pasar más tiempo, tenía que salir de ahí sabiendo que las chicas y la ciudad en sí estaban en peligro, los planes de Shamhaza eran demasiado peligrosos para dejarlo ir a su merced, ya entonces comenzó a escalar.

*bzzt*

- ¿Eh? – En aquel momento salieron insectos que fueron a atacarlo para evitar que escalara, apuntando sus afilados aguijones hacia él, el rubio sacó su arma y comenzó a disparar contra estos. – Parece que no piensan dejarme ir con facilidad.

Continuó disparando y acabó con varios, pero no dejaban de salir, realmente habían dejado todo con tal de que no se acerque a la ciudad.

- ¿Qué puedo hacer ahora? No dejan de salir. – Osamu ya pensaba que no había forma de poder salir de ahí.

- ¿En serio es todo lo que puedes hacer? – Escuchó una voz, en aquel momento una figura saltó cortando a varios insectos, el rubio no podía creer lo que estaba viendo.

- ¿Chloe? – La semielfa estaba ahí, encarando a Osamu. - ¿Qué haces aquí?

- No es qué esté por mero gusto, Olga-sama sospechaba que algo sucedía con la princesa de Kamakura así que me envió en incógnito a averiguar que era, fue donde escuché todo lo que hablaron y los seguí hasta aquí cuando ese vendado te dejó.

- Ya veo… al menos me alegra no estar solo.

- Solo lo hago por ordenes de Olga-sama, no me malentiendas. – Otro gran grupo de insectos comenzó a salir. – Tsk, estas malditas cosas no dejan de salir.

- Entre los dos podremos conseguirlo, vamos. – Y se fue para acabarlos.

- No es necesario que me lo digas, humano. – La semielfa rubia también se adelantó. El gran grupo de insectos quiso atacar contra Osamu en su grupo pero este no les dejaría, saltó a un costado mientras empezó a disparar contra estos, siendo despedazados en el camino, Chloe fue contra aquellos que quedaban y con su cuchillo los cortaba sin problema alguno. – Son débiles.

- Cuidado Chloe. – Osamu disparó atrás de ella para acabar con uno que se le había escapado. – Eso estuvo cerca.

- No te lo agradeceré. – Ella arrojó su cuchillo para atravesar a uno que buscaba atacar al rubio por el costado. – Ahora estamos a mano.

Los dos siguieron atacando a los insectos hasta que no quedaron más, Shamhaza dejó una buena cantidad para detener al rubio y eliminarlo, más no contó con que tendría ayuda de parte de Chloe.

- Hemos terminado… - El rubio logró relajarse. – Gracias por la ayuda Chloe.

- No perdamos el tiempo y salgamos de aquí. – La elfa no tuvo problemas en saltar por el muro para subir. – Ven aquí.

- Bueno Chloe, yo no tengo la misma facilidad para escalar muros. – Respondió Osamu, la rubia apretó los dientes.

- Maldición, que tan inútil puedes ser. – En ese momento ella arrojó una liana que ató a un árbol. – Sube por esa liana y rápido que nuestro tiempo es valioso y, sí Olga-sama se pone en gran peligroso, lo vas a pagar.

- Claro, ya voy. – Osamu usó toda su velocidad para subir por la liana hasta que pudo salir del agujero. – Listo, ahora podemos ir, seguro conoces el camino.

- Claro que lo sé, solo debemos ir por ahí y… - En aquel momento ella se quedó callada, detectaba algo con su oído. – Silencio… vamos a ver por ahí.

Los dos se asomaron a ver por detrás de un arbusto, un grupo de ogros y orcos estaban en camino a la ciudad, era lo que había dicho Shamhaza, siendo parte del ejército de Kuroinu para destruir Kamakura.

- Están en camino… necesitamos llegar antes que ellos. – Señaló Osamu, mirando a Chloe. – Si logramos detener a Shamhaza primero, el resto de fuerzas de la ciudad y nosotros podremos acabar con ese grupo de monstruos.

- Eso lo sé… ahora vamos humano, Olga-sama nos está esperando. – El rubio asintió. De ese modo los dos se pusieron en camino para volver a Kamakura; los planes de Shamhaza estaban por comenzar y muy pronto la ciudad se sumaría en el caos, la vida de Kaguya peligra y solo ellos pueden hacer algo, Osamu realmente no dejaría que se salga con la suya.


Foxsky Emperor Harem 2015: Don't worry, i can read english, about future plans with the fic, i had selected the weapons for the other princesses and will be according to their personalities, so i know what weapon is better for each princess, only you need to wait to see it.

Ok, aquí ya tenemos el siguiente cap, se vienen cosas interesantes, primero empezamos tranquilo, ya viendo como tanto Olga como Prim admiten tener sentimientos por Osamu, Alicia siente conflicto al ver a su prima con su primer amor y ahora Kaguya cometió un error encerrándolos, acabó siendo manipulada por Shamhaza para ella y quiso deshacerse de Osamu, sin saber que Chloe llegó a salvarlo, ya ahora pasaremos al combate, en el siguiente veremos como la ciudad será atacada por los insectos y el rescate, nos vemos en el próximo cap. Saludos.