Noche 5

12:00 am

La noche había vuelto a caer por lo que al final, Kotaro se despertó suspirando algo cansado, pero sabía que faltaba poco.

No sabía por qué, pero su instinto le decía que no faltaba mucho para que todo esto acabara.

Tomando su confiable linterna, Kotaro se fue en dirección del borde de la cama para continuar con su travesía.

Sabía que entre más avanzaban las noches, más duras se ponían por lo que decidió ir con todo esta vez.

Y por eso fue que se corriendo a las puertas para ahuyentar a los animatrónicos los cuales iban por él.

Llegando a la puerta izquierda, de inmediato notó la respiración pesada de Bonnie por lo que de golpe cerró la puerta para evitar que este entrara.

Después de que se alejó, fue directo hacia la cama en donde nada más iluminar, se dio cuenta de los 2 Freddles que había ahí, lo que lo sorprendió ya que fueron muy rápidos para ponerse ahí.

Yendo hacia la otra puerta, no notó respiración por lo que sin más, iluminó, dándose cuenta de que Chica estaba al fondo, pero se escondió por la luz.

Foxy no se miraba por ningún lado por lo que creyó estar a salvo por el momento, pero habiendo pasado 4 noches del mismo modo, sabía que no debía confiarse.

Todo parecía ir normal, es cierto que la velocidad con la que los animatrónicos atacaban era mayor, se estaba acostumbrando a eso.

Pero lo que no sabía es que algo más ocurriría.

En un momento, Kotaro notó que los Freddles no aparecían, tampoco Bonnie, Chica o Foxy se asomaban por las puertas.

Pero no fue hasta que…

Ha ha ha ha ha ha.

- ¿Y esa risa? – el peli negro se quedó helado al escuchar esa risa. No era una ordinaria, era muy pesada y hasta atemorizante.

No era ninguna risa que haya escuchado por lo que decidió asomarse por el pasillo derecho para ver que era.

Pero grande fue su sorpresa al ver que era.

Un enorme oso de color naranja oscuro, así usando sombrero y moño morado. Su enorme mandíbula llena de filosos dientes y lo peor fue su mirada, esos ojos rojos como el mismísimo infierno.

Kotaro no sabía cómo reaccionar, pero lo último que vio fue como el enorme animatrónico de pesadilla se lanzaba hacia él y lo devoraba de un solo mordisco.

12:00 am.

El menor de los hermanos Yazawa se volvió a despertar sobresaltado. Ya era hora de iniciar su batalla contra los animatrónicos, pero se preguntaba solo una cosa.

¿Qué diablos era esa cosa que lo mató?

No era Freddy, de hecho, era más grande que el oso común que conocía, esto era algo peor que Freddy.

Por un instante, la memoria de Kotaro batallaba para saber qué era lo que lo había atacado, pero al final, se dio cuenta de que podría ser.

- Fredbear.

El oso animatrónico que estaba en el escenario junto con Springbonnie. Pero este era diferente, era una versión de él ultra horrible y parecía ser más rápido.

De nuevo, la risa lo sacó de sus pensamientos y fue corriendo hacia el pasillo en donde al iluminar con la linterna, miró a Fredbear ir hacia él, pero de golpe cerró la puerta.

Escuchó sus pasos alejarse, pero debía ir a la otra puerta en caso de que otro animatrónico se asomara por ahí, pensando en si era Bonnie o Foxy.

Y vaya que se equivocó cuando vio a Fredbear que iba hacia él.

- ¡¿Cómo?! ¿Tan rápido es? – tardó en reaccionar, pero logró cerrar a tiempo la puerta.

Ya oyendo que se había ido, este corrió hacia la otra puerta en donde al iluminar, lo tenía en frente de él y cerró de inmediato la puerta por lo que se salvó de milagro.

Volvió a la otra puerta y al ver, no lo vio. Pensando que estaría en la derecha, fue, pero al revisar, tampoco lo vio.

Ha ha ha ha ha ha

Kotaro se quedó de piedra al escuchar su voz tan cerca por lo que se dio la vuelta para iluminar la cama dándose cuenta de que la cabeza de Nightmare Fredbear estaba ahí, pero unos segundos después, esta desapareció.

El niño se dio cuenta de que este animatrónico era el único que lo estaba atacando, era veloz, mucho más que los demás, no solo eso, sino que lo podía atacar desde todos los flancos como lo hacían los otros Nightmares.

Definitivamente estaba frente a un enemigo muy poderoso.

Al chico no le quedó de otra que seguir esquivando los ataques de Fredbear, solo que esta vez tenía que ser todavía más rápido ya que este se movía a una gran velocidad y no solo eso, se le podía colar en la habitación y si no era atento, podía acabar muerto de nuevo.

Había llegado las 5 de la mañana y el chico se notaba más tenso de lo normal, pero estaba a punto de lograrlo.

De nuevo la risa del animatrónico se escuchó, de golpe iluminó hacia atrás en su cama, pero no vio a Fredbear por lo que de golpe se lanzó al armario notando su cabeza de ahí.

Al cerrar y abrir la puerta, este notó que se había ido por lo que quedaba ver por cual pasillo se iba a pasar y no tardó en darse cuenta que venía por la izquierda.

No se arriesgó y prefirió no abrir la puerta, siendo una buena elección ya que escuchó los pasos del animatrónico de pronto alejarse y eso quería decir que a lo mejor se iba para el otro lado, pero antes de eso, se aseguró de que se había ido.

Fredbear no se fue.

Volvió rápidamente, pero Kotaro estaba listo por si las dudas y eso evitó que entrara y lo matara.

El niño corrió hacia la otra puerta en donde llegó a tiempo ya que el oso de pesadilla llegó a la puerta, pero de suerte, Kotaro logró cerrarla para evitar que este entrara.

Y así fue como pudo sentirse tranquilo.

6:00 am.

.

.

.

La fiesta de cumpleaños de Nico se estaba llevando con normalidad, todos se divertían, sacando el lado infantil que muchos tenían a pesar de haber dejado la niñez hace años.

- ¡Que buena fiesta!

- Miren como bailan.

- ¡Que lindos son!

- Un oso y un conejo bailando – era obvio que lo que más iba a llamar la atención eran Fredbear y Springbonnie

Todo iba sobre ruedas, los niños y adolescentes la pasaban bien, así como los padres de los niños que estaban felices por todo, así como el ambiente colorido.

Sin embargo, Kotaro era el único que no la estaba pasando bien.

Ese sitio le daba mucho miedo, ni que decir de su ya sabido pavor a los animatrónicos.

Su madre había estado tratando de calmarlo, pero no pudo hacerlo. Nico llegó a su punto de quiebre en donde estaba cansada de la actitud de Kotaro.

- ¡No dejarás ese miedo hasta que lo enfrentes! – la peli negra tomó a su hermano menor en brazos y lo llevó en contra de su voluntad hacia uno de los animatrónicos, siendo este, Fredbear.

- ¡No! ¡No quiero! ¡Aléjame de él! – el escándalo de Kotaro hizo que todos vieran hacia ambos hermanos.

- Hija, no creo que sea una buena idea…

- ¡Tiene que enfrentar su miedo! – esta hizo que el niño "abrazara" al oso robot, pero sin querer, la cabeza de Kotaro acabó en la boca de Fredbear.

Y el sistema del animatrónico en ese momento, falló.

La boca de Fredbear se cerró de golpe, apretando la cabeza del peli negro y acabó aplastándola y su sangre salió disparada.

La cara de Nico se llenó de líquido rojo, quedando esta en shock total, ni que decir de su madre, sus hermanos, así como los invitados al haber presenciado tan horrido espectáculo.

Un alfiler se podría escuchar ante tanto silencio y ni que decir de Nico quien no salía de su shock de ver que había hecho.

El cuerpo de Kotaro quedó colgado de la boca de Fredbear y solo su sangre goteando hacía sonido.

- ¡KOTAROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Mañana será otro día.