Un poco más cerca


No podía concentrarse.

No estaba prestando atención a la clase porque no podía concentrarse. Cerró los ojos un momento y trató de apelar a su sentido común y su naturaleza como estudiante responsable, pero simplemente no dejaba de pensar en Itachi.

Idiota, pensó, estoy haciendo lo que él me dijo que hiciera. Y la revelación fue un golpe bajo, porque le hizo ser consciente que las palabras del pelinegro comenzaban a hacer efecto en su mente. ¿Y como no iban a hacerlo? Nunca había contemplado tanta sinceridad en los ojos de una persona. Y por eso no podía dejar de pensar en él. En lo que estaba empezando a sentir por él, a lo que ni siquiera podía poner un nombre.

Itachi era el primer hombre con el que se había sentido cómoda desde el principio. Ese día, el día que se conocieron en el parque, ella misma se había sorprendido al haber confiado en él para dejar que la llevara a su casa, y cuando se encontraron de nuevo el primer día de clases, no evitó hablar con él, como hubiera dictado la lógica al tener como objetivo pasar desapercibida en la universidad. Aún cuando no sabía que estaba hablando con el famoso casanova del lugar, no había que ser muy inteligentes para saber que, con su apariencia, sin duda era uno de los chicos más codiciados de la ciudad.

Un tenue sonrojo cubrió sus mejillas ante ese pensamiento. Tenía que admitirlo: Itachi era guapísimo. Y aún no tenía idea de por qué se había fijado en ella. Pese a ocultarse, Sakura era consciente de su belleza, pero considerando la fama de casanova del pelinegro estaba segura que él había estado con demasiadas mujeres mil veces mejores que ella, por lo que no alcanzaba a comprender qué era exactamente lo que veía en ella que no tuvieran las demás.

Salió de su aula perdida en sus pensamientos, pero de inmediato negó energéticamente con la cabeza. No podía seguir así. Tratando de despejar un poco su mente, y considerando que tenía un receso antes de su próxima clase, decidió ir al departamento de cultura. Según había visto, ese día se realizaría una exposición de arte en el auditorio del lugar, por lo que decidió ir a ver las obras de los alumnos de esa carrera.

Tras preguntar en recepción para ubicarse, caminó por un largo pasillo en dirección al auditorio, pero antes de llegar a la puerta que le habían indicado, se detuvo por algo que llamó su atención.

Sasori estaba en una de las salas que se dedicaban para los estudiantes de música. Lo supo no sólo por el letrero en la puerta que se lo indicaba, sino porque el joven estaba sentado frente a un hermoso piano de color blanco. Lo miró acariciar las teclas del instrumento, y pronto escuchó una melodía que le hizo sonreír, porque era de sus favoritas. Disfrutó de la interpretación en silencio, admirando ese halo magnético que irradiaba Sasori. Había algo en el pelirrojo que le atraía, aunque no sabía exactamente qué era. Tal vez era lo natural que le resultaba dar explicaciones y compartir sus conocimientos sobre el arte. Sonrió ante ese pensamiento. Ino no había mentido cuando le dijo que la pasión de Sasori por el arte lo hacía fascinante. Estaba pensando en ello cuando la mirada de él se encontró con la suya. El chico se sorprendió un poco de verla ahí, pero sonrió y se puso de pie, dirigiéndose a ella. Sakura quiso irse corriendo, después de todo había presenciado un momento íntimo del pelirrojo sin pedir permiso, pero se vio a sí misma incapaz de irse del lugar.

Sasori abrió la puerta y se acercó a ella.

-¿Cuánto tiempo llevas ahí? - le preguntó él con una ligera sonrisa en su rostro.

Sakura sonrió levemente.

-Lo suficiente para saber que Yiruma se habría sentido orgulloso de tu interpretación - le dijo ella. Sasori se sorprendió.

-¿Cómo sabes que estaba tocando una pieza de él? - le preguntó.

-River Flows in You es una de las piezas contemporáneas más conmovedoras que he escuchado en mi vida - le respondió ella.

Sasori sonrió.

-No me equivoqué. Sí sabes tocar el piano - le dijo él. Tomó su mano y tiró suavemente de ella -Anda, quiero escuchar lo que tus manos pueden hacer - le dijo el pelirrojo, y ella se sorprendió.

-Espera - dijo, y lo detuvo -Nunca he tocado el piano para alguien - le confesó ella. Sasori sonrió.

-Mejor aún. Quiero ser el primero en admirar el talento que sé que tienes - le dijo él. Cuando notó que Sakura iba a hablar, seguro para negarse, se acercó a ella hasta quedar a su altura, viendo directamente lo hermosos que eran sus ojos. Sakura se sorprendió por lo inesperado del movimiento, y cuando él acarició su mejilla con delicadeza, un tierno sonrojo adornó su rostro, lo que hizo sonreír al pelirrojo -No aceptaré un no por respuesta, Sakura. Sino quieres que te persiga por toda la universidad para convencerte, lo cual arruinaría un poco tus planes de pasar desapercibida, deberás tocar para mí una melodía tan hermosa como tú. Así que anda - le dijo él, y tiró suavemente de su mano guiándola al interior de la sala.

Cuando el piano estuvo frente a ella Sakura lo miró, con duda. Ciertamente, la ponía nerviosa que un artista como Sasori le mirara tocar el piano. Además, como ella acababa de decir, nunca había tocado el piano para nadie. Miró el piano nuevamente y aunque aún no le convencía tanto la idea de mostrar esa parte de ella, una leve sonrisa se formó en su rostro. Ella amaba tocar el piano.

Se sentó frente al asiento del instrumento musical, y acarició con la punta de sus dedos sus teclas, lo que hizo que su sonrisa se ampliara. Sasori se encontraba frente a ella, del otro lado del piano, mirándola con atención, y alejando los nervios que le provocaban sus ojos avellana fijos en ella, cerró los ojos y se dispuso a tocar una de sus melodías favoritas.

Sasori sonrió cuando reconoció la melodía. La elección de Sakura era muy interesante. No sólo porque era una de sus melodías favoritas, sino porque no creyó que ella, siendo una niña, supiera de un clásico como ese, ni que eligiera a Joseph Haydn por encima de Beethoven y Mozart, quienes conformaban la famosa trinidad clásica de Viena. La miró detenidamente, aprovechando que ella tenía los ojos cerrados. Sus manos eran pequeñas y suaves, lo supo cuando la tomó de la mano y la guió hasta el piano. Su piel era suave y tersa, e inconscientemente su mirada se desvió a sus labios, porque realmente tuvo que recurrir a todo su autocontrol para no besarla cuando acarició su mejilla y un tierno sonrojo adornó su rostro. Contempló cada detalle de ella y sin poder evitarlo sonrió. Había algo en Sakura que lo llenaba de calidez, una sensación que nunca había sentido por nadie, pero de la que sabía su significado.

Cuando la melodía llegó a su fin, Sakura abrió los ojos, encontrándose con la sonrisa de Sasori.

-Joseph Haydn se habría sentido orgulloso de tu interpretación - le dijo él, y una sonrisa se formó en el rostro de Sakura, al escuchar la misma frase que ella le dijo cuando escuchó la melodía que había tocado.

-Sólo si pudiera admirar el talento de una principiante - mencionó ella, poniéndose de pie. Miró la hora en el reloj de la sala y supo que debía ir a su siguiente clase -Debo irme. Mi siguiente clase inicia en 5 minutos - le dijo, y Sasori frunció levemente el ceño, fastidiado porque ella tuviera que irse. No sabía cuánto disfrutaba solo con verla hasta que se vio contemplándola en silencio mientras ella tocaba el piano. Y sabía que no volvería a verla hasta que se presentara en su salón a impartir su clase. Sakura, sin ser consciente del debate interno del pelirrojo, le sonrió -Nos vemos luego, Sasori - se despidió ella, dándole la espalda para alejarse. Antes de dar siquiera un paso hacia la puerta, Sasori tomó su mano, deteniéndola. Se volvió a él, un poco sorprendida -¿Pasa algo? - preguntó. Sus miradas se encontraron, y no supo cómo interpretar la mirada del pelirrojo. Había algo especial en el brillo de sus ojos sobre ella, y no quiso ni siquiera suponer lo que eso podía significar. Él se acercó a ella y, con cuidado, tomó uno de los mechones que caían a los costados de su rostro, y lo acomodó tras su oreja sin dejar de mirarla, lo que provocó que un tenue sonrojo coloreara sus mejillas. Sasori sonrió al notarlo.

-Te acompaño a tu aula - le dijo finalmente. Sakura se sorprendió un poco, pero negó con la cabeza, sonriendo.

-No creo que sea una buena idea - le dijo ella, y Sasori frunció levemente el ceño.

-¿Por qué? - le preguntó.

-Porque sería un poco raro que un profesor acompañe a su alumna hasta el aula de una clase que no es la suya - le dijo ella, y Sasori maldijo mentalmente. Esa era una de las desventajas de ser su profesor: no tener la oportunidad de pasar tiempo con ella sin que su cercanía fuera sospechosa para los demás -Recuerdo perfectamente que le dijiste a Ino que no podía tratarte como acostumbraba porque ahora eres su profesor. Así que no creo que debas tratarme de una forma diferente - le dijo ella.

Sasori sonrió.

-El caso de Ino y el tuyo son muy diferentes - le dijo él.

Sakura frunció levemente el ceño.

-¿Por qué? - preguntó ella.

-Porque Ino es la hermana de uno de mis mejores amigos. La conozco desde que nació, y es como una hermana menor para mí - le dijo. Miró la hermosa tonalidad de sus ojos y sonrió -No puedo verla de la misma forma en la que te veo a ti - finalizó el joven.

-¿De qué forma me ves a mí? - le preguntó Sakura, un poco confundida por sus palabras.

Una sonrisa ladina se dibujó en el rostro del pelirrojo y, tirando de la mano de Sakura, la acercó a él hasta que pudo tomarla de la cintura para susurrarle algo al oído.

-Puedes estar segura de que no te veo como una hermana menor - le dijo, haciendo que Sakura se sonrojara. Sasori llevó su mirada a ella y una suave risa salió de sus labios -Eres un encanto cuando te sonrojas - le dijo, divertido.

Sakura reaccionó y lo fulminó con la mirada, soltándose de su agarre.

-No es divertido, Sasori - dijo Sakura, y el pelirrojo rio. Iba a acercarse a ella nuevamente cuando una voz demasiado conocida lo detuvo.

-Sasori - llamó una señora que había entrado a la sala. Sakura se volvió a la puerta, para ver quién había llamado al pelirrojo y se sorprendió al reconocer a Chiyo Akasuna.

-¿Qué sucede, abuela? - le dijo el pelirrojo a la señora Chiyo, quien miraba con atención a los dos jóvenes frente a ella.

-Parece que lo has olvidado - dijo Chiyo alzando sutilmente una ceja -Los profesores del departamento de cultura tienen una reunión conmigo a la 1, para abordar las temáticas de los eventos que realizará el departamento el mes que viene - le recordó la mujer.

Sasori suspiró. Lo había olvidado por completo. Estaba en el departamento precisamente por eso, para presentarse a la dichosa reunión, pero como llegó unos minutos antes decidió ir a una de las salas de música para tocar el piano, hasta que apareció Sakura y todo lo demás dejó de tener importancia.

Sakura fue la primera de los dos en reaccionar, consciente de que hacía mucho debió haber salido del lugar.

-Hasta luego, Sasori - se despidió rápidamente ella, y se debatió entre saludar a la abuela del pelirrojo o simplemente hacer una leve reverencia e irse. Iba a inclinarse frente a a la señora Chiyo cuando Sasori tomó su mano de nuevo. Se volvió a él, interrogándolo con la mirada y lo miró sonreír.

-Abuela, quiero presentarte a Sakura. Iré con ella a la exposición de arte del próximo domingo, en Suna - le dijo Sasori a su abuela, quien se sorprendió, al igual que Sakura. No esperaba que él le presentara a su abuela, ni mucho menos que le dijera que irían juntos a esa exposición sin especificar que ella iría porque era su alumna. Un tenue sonrojo coloreó sus mejillas e hizo una leve reverencia a la señora frente a ella.

-Es un gusto conocerla, Chiyo-sama - dijo la joven. Chiyo miró a Sakura con atención y sonrió.

-El gusto es mío, Sakura-chan - dijo, pero agregó -¿Puedo llamarte de ese modo? - preguntó, y Sakura asintió con una sonrisa -Ahora que te conozco puedo ver que eres más hermosa en persona - comentó la señora, y al ver la expresión confundida de la joven sonrió -Ino me ha mostrado las fotografías que tomó en los últimos días, y debo decir que coincido con ella. Eres perfecta para ser el rostro del proyecto que le encomendé. Tu belleza se percibe incluso en el halo que irradias - le dijo ella.

-Gracias, Chiyo-sama - dijo Sakura, con un tierno sonrojo coloreando sus mejillas por el cumplido. La señora sonrió al notarlo.

-Puedes llamarme abuela Chiyo, Sakura-chan. Estoy segura que nos veremos bastante seguido - le dijo la señora, viendo de reojo a Sasori. Sakura asintió con una sonrisa, sin captar del todo el significado del "nos veremos bastante seguido" que involucraba al pelirrojo.

-Está bien - dijo la joven. Soltó la mano de Sasori, apenada, apenas dándose cuenta que permanecieron tomados de la mano frente a la abuela del pelirrojo todo ese tiempo -Nos vemos luego, Sasori - se despidió rápidamente -Me dio mucho gusto conocerla, abuela Chiyo - dijo, haciendo una leve reverencia ante la señora, quien sonrió al verla.

-Lo mismo digo, Sakura-chan. Cuídate - dijo la señora con cariño, y Sakura asintió con una sonrisa, dirigiéndose a la puerta de la sala.

Sasori la siguió con la mirada hasta que la joven se perdió por el pasillo, mientras su abuela lo miraba con atención.

-¿Ella es la razón por la que decidiste ser el profesor de esa clase? - preguntó la mujer. Sasori sonrió, recordando un momento específico de su infancia, para responder su pregunta con una referencia que sólo ella entendería.

-Son hermosas, abuela Chiyo - dijo un pequeño pelirrojo, mirando todas las telas que había a su alrededor.

La señora sonrió.

-Ven aquí, Sasori - le dijo, y el niño fue corriendo hacia ella -¿Sabías que algunas telas tienen un significado especial asociado al amor? - le preguntó, y el niño negó con la cabeza -En realidad, es algo que muy pocas personas saben, incluso hay diseñadores que lo desconocen, pero hoy voy a compartir sus significados contigo - le dijo sonriendo. Se levantó de la silla que ocupaba y se acercó a una mesa, en la que habían varios trozos de tela de diferentes colores -Ésta, se llama satén - mencionó, tomando un pedazo de tela azul brillante -Su tacto es liso y suave, por lo que suele asociarse al amor entre hermanos. Su consistencia simboliza el vínculo que une a dos personas de la misma sangre - explicó. Dejó la tela en su lugar y tomó otra -Ésta, se llama seda - dijo, con una tela de color rojo en la mano -Muchos creen que es la tela más hermosa, pero en el caso del amor, sólo representa un amor superficial, porque suele asociarse a una vida llena de apariencias, sin un significado real - dijo. Dejó la tela en su lugar, y Sasori le vio tomar la tela que, para él, era la más bonita de todas -Ésta, es el terciopelo - le dijo, sosteniendo en su mano un pedazo de tela de color rosado -El terciopelo es una tela delicada y cálida, que resulta muy compleja de obtener debido a su dilatado proceso de fabricación, porque su base primordial es la seda - explicó -Se dice que simboliza el amor verdadero porque, al igual que esta tela, el amor verdadero no se encuentra fácilmente. Además, cuando conoces a la persona indicada puedes sentir una calidez en el alma, que te envuelve con una delicadeza parecida a la del terciopelo - dijo la mujer, y cuando se dispuso a dejar la tela en su lugar y tomar otra para seguirle explicando a su nieto, él la detuvo.

-No es necesario que sigas, abuela Chiyo - le dijo, y la mujer le miró, un poco sorprendida.

-¿Por qué, pequeño Sasori? - le dijo, acariciando su mejilla.

El niño sonrió.

-Porque ahora sé que sólo debo encontrar a mi propio terciopelo. No necesito saber el significado de las demás telas si lo único que me importa es encontrar el amor verdadero. Sólo necesito encontrar a una niña que me llene de calidez, ¿Verdad, abuela? - le dijo Sasori a su abuela, quien se sorprendió por sus palabras. Miró a su nieto y sonrió con ternura.

-Así es, Sasori - dijo. -Espero estar contigo cuando encuentres a tu terciopelo - le dijo ella sonriendo, y el niño asintió con una sonrisa.

-Sé que estarás - le dijo él.

-¿Recuerdas cuando me explicaste que cada tela tenía un significado especial asociado al amor? - le dijo el pelirrojo, y la mujer asintió -Sakura es mi terciopelo - confesó, sorprendiendo a su abuela -Creo que lo supe desde la primera vez que la vi - agregó Sasori, sonriendo levemente. Chiyo lo miró con atención y sonrió. Su nieto en verdad quería a Sakura. Lo supo no sólo por sus palabras, sino por un hecho muy significativo: él llevaría a la joven a una exposición donde estarían sus obras. Para quien conocía al pelirrojo, eso sin duda era sorprendente, porque Sasori, a pesar de ser un artista genio, no se sentía completamente cómodo presentando su trabajo, por lo que había decidido iniciar su carrera con un seudónimo. Sólo ella, su papá y Akatsuki sabían de eso. Ahora, a esa selecta lista de personas se uniría Sakura.


Por alguna razón que desconocía, Sakura estaba esperando con ansias que en el reloj dieran las 4:30 para salir de la universidad. Sólo quería llegar a casa, tirarse en su cama y olvidarse de todo. Aunque no había dejado de pensar en Itachi, a sus pensamientos se unió Sasori, y si seguía pensando en uno o en el otro se volvería loca.

Después de lo ocurrido en la sala de música, sentía que había creado un vínculo con el pelirrojo. Y es que si había una persona con la que podía compartir su vínculo con el arte esa persona sin duda era Sasori. Él, consciente o inconscientemente, la conectaba con esa parte de ella que trataba de hacer a un lado porque entre más presente estaba en su vida más la llenaba de dudas e incertidumbre.

Cuando dieron las 4:30 y el profesor dio por finalizada la clase, se dispuso a salir de su aula, pero se detuvo cuando reconoció a dos de sus compañeras de carrera, que habían presenciado su encuentro con Itachi en el estacionamiento, esperando en la puerta. Supuso de inmediato que no estaban ahí por ella, sino por una de sus amigas, ya que habían quedado en aulas separadas en esa materia. Aún así, se sintió un poco incómoda al verlas, sobre todo porque no eran para nada discretas. Estaban hablando entre susurros viéndola de reojo. Suspiró.

Gracias por hacerme la existencia más fácil, Itachi pensó con sarcasmo.

Esperó un par de minutos para salir del aula, fingiendo buscar algo en su mochila, sólo para no encontrarse con ellas. Cuando pensó que ya se habían ido, salió del aula, dándose cuenta que aún estaban a un lado de la puerta. Se sorprendió un poco pero decidió ignorarlas, después de todo, nunca les había hablado y no comenzaría a hacerlo ahora que estaban cuchicheando sobre ella.

Justo cuando pasó a su lado, escuchó perfectamente lo que una de ellas le dijo a las demás, porque esta vez no hablaban en susurros.

-Es increíble. Es la primera vez que alguien está tan desesperada por llamar la atención de Itachi-kun como para pintarse el cabello de un tono extravagante. Aunque no creo que funcione - dijo, y rio -Sólo será interesante para él unos días. Estoy segura que la desechará cuando se dé cuenta que no está a su altura - terminó de decir.

Sakura se detuvo, de espaldas a ellas, dejando sólo unos pasos de distancia. Ciertamente, no era la primera vez que escuchaba un comentario así. En el Instituto, cuando Sasuke comenzó a ignorar a todas las chicas y sólo pasaba tiempo con ella, ese tipo de comentarios aumentaron considerablemente. Y le hizo gracia que esas chicas creyeran que se había pintado el cabello sólo para llamar la atención de Itachi. Era lo único que no pudieron decir sus compañeras del Instituto: ellas sabían que era su tono natural, porque cuando entró al Instituto sólo era una niña.

Estaba pensando si valía la pena enfrentarlas o no cuando escuchó que ellas se emocionaron por algo a su espalda.

-Itachi-kun - escuchó decir, y se volteó de inmediato, viendo al pelinegro frente a ella, sumamente serio.

Itachi rompió el contacto visual con ella y llevó sus ónix a sus tres compañeras de carrera, quienes se sonrojaron al instante, emocionadas porque el pelinegro les concediera unos segundos de atención, ignorando que su mirada era todo menos amable.

Sakura lo miró con atención, curiosa por saber qué haría. Él sonrió y se acercó a ellas, tomando unos mechones del cabello de una de sus compañeras.

-Era café - dijo el pelinegro, viendo el cabello de la primera chica, cuyo tono era rojo. Ella lo miró sin comprender su comentario, pero antes de hacer una pregunta, Itachi pasó de ella y se acercó a la siguiente chica, repitiendo la acción. Tomó unos mechones de su cabello y los observó por un momento -Era negro - dijo, mirando los mechones rubios de ella. Las tres se miraron sin comprender el comportamiento de Itachi, pero una sonrisa se formó en el rostro de Sakura, porque ella sí entendió lo que estaba haciendo el pelinegro. Al llegar a la última chica, Itachi sólo la miró y se acercó a ella, poniéndose a su altura, lo que hizo que ella se sonrojara más de lo que ya estaba y a Itachi, lejos de llenarlo de ternura, como le pasaba cuando miraba a Sakura sonrojada, le molestó -El tuyo también era negro - dijo él, mirando el tono cobrizo del cabello de la chica.

Itachi se alejó de ellas, y cuando superaron el embeleso de tenerlo tan cerca, lo miraron, confundidas.

-¿Qué quieres decir, Itachi-kun? - preguntó una de ellas.

-Antes de acusar a alguien de pintarse el cabello, deberían ver sus propias inseguridades - dijo Itachi -Las tres se han pintado el cabello, y lo hicieron porque no estaban a gusto con su tono natural, porque era tan ordinario como ustedes - continuó el pelinegro con dureza -El rosado es el tono natural del cabello de Sakura, no se lo pintó para llamar mi atención - dijo -De hecho, Sakura no necesita hacer nada para llamar mi atención. Me enamoré de ella sin que hiciera ningún esfuerzo para lograrlo - les dijo, sorprendiendo a sus compañeras y a la misma Sakura. Aunque Itachi ya le había dicho de muchas maneras esas mismas palabras, no pensó que lo diría abiertamente a otras personas -Las únicas que nunca estarán a mi altura ni mucho menos a la de Sakura son ustedes - dijo, y pasó de ellas, dejando a las 3 amigas sin creerse lo que habían oído. Justo cuando las tres voltearon a ver al pelinegro, que ya estaba a unos pasos de Sakura, él se detuvo y miró sobre su hombro, dedicándoles una mirada glacial que les provocó un escalofrío -Que sea la última vez que se atreven a hablar de ella - les dijo. Cortó la distancia que lo separaba de Sakura y la tomó de la mano, para irse del lugar, dejando a las 3 amigas y a los curiosos que se acercaron a ver disimuladamente lo que pasaba estupefactos. ¿El famoso casanova de la universidad acababa de decir que estaba enamorado?


Sakura miraba a Itachi de reojo casi con curiosidad, mientras caminaban tomados de la mano. Aún estaba sorprendida por lo que había hecho. No imaginó que iba a defenderla de esa forma, y sin poder evitarlo, una sonrisa se formó en su rostro ante ese pensamiento, aunque rápidamente volvió en sí cuando notó las miradas de las personas a su alrededor sobre ellos, y quiso soltarse de su agarre, pero él no dejó que lo hiciera. Llevó su mirada a él y notó algo inusual: estaba molesto. Nunca lo había visto así, pero ella ya había tratado con otro Uchiha y las expresiones eran las mismas.

Se debatió entre preguntarle qué le pasaba o permanecer en silencio hasta que pudieran hablar a solas, probablemente de camino a su casa. Sabiamente, optó por la segunda opción. Caminaron en silencio hasta el estacionamiento en el que estaba el auto de él, pero antes de abordar el auto, él se detuvo, quedando frente a ella.

-Si alguien más vuelve a decir algo sobre ti quiero que me lo digas - le dijo él, y Sakura frunció levemente el ceño.

-¿Para qué quieres que lo haga? - le preguntó ella.

-No quiero que nadie se atreva a hablar de ti sólo porque estoy contigo - le dijo, molesto, y Sakura pudo comprender por qué lo estaba. No estaba molesto sólo por lo que los demás decían sobre ella. Él estaba molesto consigo mismo porque los rumores sobre ella, directa o indirectamente, se iniciaron por su cercanía con él y su fama como casanova de la universidad. Sonrió, ciertamente conmovida.

-No es la primera vez que me pasa algo así - dijo la joven -Solía ser muy popular en el Instituto, por lo que tuve que cargar con la envidia de mis compañeras. Me odiaban porque no eran tan bonitas como yo y porque la mayoría de los chicos estaban interesados en mí. Comentarios como el de ellas hoy eran parte de mi día a día en el instituto - dijo ella -Aunque debo admitir que es la primera vez que me acusan de pintarme el cabello para llamar la atención de un chico. Al menos mis compañeras de secundaria sabían que el rosado es mi tono natural - terminó ella con un matiz de diversión en la voz y una suave sonrisa en su rostro. Después de lo que el pelinegro hizo por ella, lo mínimo que podía hacer por él era quitarle algo de la culpa que cargaba por lo que había pasado. Aunque lo que pasó sí le afectó. Fue como revivir su época en el Instituto, sólo que ahora se trataba de un Uchiha diferente.

Itachi quiso sonreír por sus palabras, porque sabía que ella quería quitarle algo de la culpa que ahora cargaba por lo que había pasado, pero lo que le dijo sólo le hizo recordar el día que ella lloró en sus brazos, cuando descubrió que se ocultaba tras una apariencia desaliñada para que nadie se fijara en ella. Ese recuerdo, lo que pasó con sus compañeras y lo que le acababa de decir se unieron, y pudo comprender por qué ella le dijo que ser hermosa no siempre era bueno. Sakura no era insegura porque se considerara fea: era insegura porque su belleza había sido una fuente de dolor para ella en el pasado, y por eso lo único que quería era ocultarla. Su miedo a mostrarse tenía lógica, y ser consciente de eso lo llenó de impotencia.

Se acercó a ella y rápidamente, sus manos rodearon su cintura y la atrajeron a él, para abrazarla, lo que sorprendió a Sakura. La joven pensó en zafarse del repentino abrazo, después de todo, estaban en medio de uno de los estacionamientos de la universidad, a la vista de muchos, pero las palabras del pelinegro la detuvieron.

-Lo siento - le dijo él, y Sakura frunció levemente el ceño.

-¿Por qué te disculpas? - dijo ella.

-Lamento que hayas pasado por algo así cuando estabas en el Instituto - le dijo él. Sakura sonrió levemente.

-¿Por qué lamentas algo que no fue tu culpa? - le preguntó ella, casi en un susurro.

-Porque sé que aún te duele - le respondió él, y Sakura se sorprendió. Su respuesta hizo eco en su interior, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Sintió sus brazos entorno a ella y se dio cuenta, en ese preciso momento, de cuánto necesitaba ese abrazo. Lo abrazó por el cuello y posó su mentón en su hombro, pensando si Itachi era realmente conciente de cuánto había sanado dentro de ella cuando pronunció esas palabras.

Al sentir a Sakura corresponder a su abrazo, Itachi se aferró aún más a ella, y se dio cuenta que sus cuerpos encajaban a la perfección, como si estuvieran hechos a la medida. Su rostro quedó justamente en el espacio entre su cuello y y su hombro, por lo que no tardó en reclamar ese lugar como suyo, rozando con su nariz la suave piel de su cuello y terminando por esconder su rostro ahí, deleitándose del delicioso olor que desprendía su cuerpo.

No supieron cuánto tiempo estuvieron abrazados, y por primera vez desde que coincidieron en la universidad, Sakura no se detuvo a pensar en lo que dirían los demás al verlos juntos. El abrazo se habría prologando por más tiempo, quizá, sino fuera porque Sakura se separó abruptamente de él, alarmada.

-¿Dónde está Sky? - le preguntó, dándose cuenta que su hijo no estaba con ellos. Itachi la miró, brevemente desconcertado, y antes de que la misma preocupación que sentía ella llegara a él por haber olvidado a su hijo sonrió, porque sí sabía dónde estaba.

-Está en el asiento trasero de mi auto - le dijo él, y Sakura, rápidamente, se acercó a una de las ventanas del auto, viendo al pequeño husky dormido en su camita. La joven suspiró, aliviada, aunque rápidamente se volvió al pelinegro y le dio un golpe en el brazo.

-¿Por qué lo dejaste aquí? Pudo pasarle algo mientras estaba solo en el auto - le reclamó, fulminándolo con la mirada. Itachi la miró con una sonrisa. Era divertido y tierno a la vez que Sakura se tomara muy en serio el papel de mamá.

-Me aseguré de que todo estuviera bien, Sakura. Le di de comer antes de salir de mi apartamento, y dejé el aire acondicionado encendido para que la temperatura no subiera mientras estaba en el auto - le dijo él -Me alegra saber que mis hijos tendrán a una mamá tan hermosa y preocupona como tú - le dijo, sonriendo, haciendo que Sakura se sonrojara. La joven volteó el rostro rápidamente, para que él no lo notara y bufó.

-Eso asumiendo que yo acepte ser la mamá de tus hijos - le dijo ella. Itachi sonrió.

-Lo aceptarás - le dijo él, convencido, haciendo que Sakura llevara su mirada a él, con una ceja alzada.

-¿Qué te hace estar tan seguro de eso? - le preguntó ella.

-Estoy seguro porque sé que no hay nadie en el mundo que te quiera tanto como yo te quiero a ti - le dijo él mirándola a los ojos con una sonrisa en su rostro, y Sakura se perdió momentáneamente en el brillo de sus ónixs sobre ella, repitiendo sus palabras en su mente. Itachi aprovechó su breve momento de distracción para acortar la distancia entre ellos, y cuando ella quiso alejarse, al darse cuenta que estaban muy cerca, él la tomó de la cintura y se lo impidió. Sus miradas se encontraron directamente, e Itachi admiró enternecido el adorable sonrojo en las mejillas de la joven -Eres mi principio, y también quiero que seas mi final - le dijo mirándola con una sonrisa. Sin poder evitarlo, su mirada se desvió a sus labios, a escasa distancia de los suyos. Uniendo su frente a la de ella, se acercó un poco más, hasta que sus labios rozaron suavemente los labios de ella.


¡Yo!

Quise aprovechar la fecha "especial" del mes para traerles este cap, que afortunadamente pude trabajar en poco tiempo. Espero que les guste, y que se animen a dejarme sus comentarios sobre el desarrollo de la historia. Son mi fuente de motivación para seguir escribiendo.

Espero que pasen un lindo día al lado de sus seres queridos. Éste es mi regalo de San Valentín para mis queridos lectores, así que deseo que lo disfruten.

Hasta luego!

P.D: Las melodías que tocaron Sasori y Sakura son River Flows in You, de Yiruma, y Little Serenade, de Joseph Haydn.