¡YAHOI! ¡TA-CHÁN! ¡Actualización salvaje apareció! (?). No me lo esperaba ni yo. Pero supongo que hay que aprovechar esos retazos de inspiración que te vienen xD.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

¡Espero que os guste!


Imperturbable


La multitud parecía ansiosa. Un gran número de periodistas y de fotógrafos se habían reunido a las puertas de un edificio rodeado de una cinta roja que pronto yacería en el suelo, cortada. El alcalde de la ciudad, un alfa en toda regla de nombre Kakashi Hatake estaba dando las declaraciones previas:

―Nos complace enormemente dar este paso. Era una asignatura pendiente que mi partido llevaba en su programa electoral y, finalmente, gracias a la iniciativa privada de la señora Uzumaki, va a poder llevarse a cabo. Espero que todos vean en esta inauguración un gran paso para que nuestra sociedad sea mejor…

―No puedo. ―Hinata se escondió tras las puertas de cristal. Las luces del vestíbulo aún no habían sido encendidas, por lo que entre la expectación y la penumbra del interior, aún no era visible para la gente que aguardaba fuera.

―¡Claro que puedes!―Kiba se acercó a ella y le sonrió, dejando a la vista sus colmillos―. ¡Eres la que lo ha puesto todo en marcha! ¡No puedes no aparecer ahora!

―Kiba tiene razón, Hinata. Piensa en lo decepcionado que quedará Naruto si después de tanto esfuerzo y dedicación te echas atrás ahora. Le partirás el corazón. ―Hinata se sonrojó.

―Odio decirlo, pero tienen razón. El dobe es tu más ferviente admirador, Hinata. ―La joven omega sintió que los dedos de sus manos se tensaban. Tuvo que humedecerse los labios y alisar la falda de su vestido rojo. Había escogido ese color porque en algunas culturas decían que tría buena suerte. Y ella necesitaba toda la del mundo para hoy.

―Gracias, Sasuke. Supongo que… ¿es la hora?

―Es la hora, en efecto. ―Shikamaru apareció por una de las puertas laterales, arreglándose los puños de su chaqueta gris.

Hinata respiró hondo y asintió, dándose la vuelta y armándose de valor para abrir las puertas y atravesarlas hacia la creciente algarabía que resonaba frente al edificio que albergaba todos sus sueños y esperanzas de un futuro mejor para la gente que, como ella hasta hacía poco, vivía sin esperanza, sin expectativas y sin poder cumplir sus sueños.

Tomando otra bocanada de aire, abrió una de las puertas principales y se aventuró al exterior, seguida de Sasuke, Shikamaru, Kiba y Shino, los cuatro flanqueándola y haciendo de escudos ante el acoso de la prensa y los paparazzi. Por el rabillo del ojo, vio cómo Kakashi Hatake se despedía educadamente de los periodistas y acudía con paso sereno pero determinado a su lado.

Habían decidido que Naruto no estuviera a su lado en esa primera aparición. Aguardaba dentro, junto con Sakura, Ino y Temari, quienes estaban en sus respectivos puestos, a la espera de poder darles un tour a los curiosos y de responder a cualquier pregunta que los periodistas quisieran hacer.

Se detuvo justo delante de la cinta roja. El aluvión de preguntas por parte de los reporteros no se hizo esperar, pero ella no se amilanó. No podía hacerlo. Tenía el beneplácito del alcalde y contaba con el apoyo de algunas celebridades, como Shion, la actriz omega del momento o Killer Bee, un rapero de éxito nativo de otro país pero que se había mostrado sumamente interesado en su proyecto. Ambos estaban dándole a los periodistas algunas frases para mantenerlos relativamente calmados.

Hinata se aclaró la garganta. Sintió la mano de Shino en su espalda baja, dándole su apoyo. Se lo agradeció con una sonrisa, así como repasó los rostros de los demás hombres que la acompañaban, sintiendo su fuerza, su determinación, su apoyo.

No era el momento de las lágrimas, pero estaba segura de que en cuanto regresara esa noche a su casa, se echaría a llorar como un bebé en los brazos de su alfa, recordando este momento.

―Buenos días a todos. En primer lugar, les agradezco mucho su presencia hoy aquí. Es sumamente importante para mí, para todos nosotros―corrigió, haciendo un gesto para abarcar a sus acompañantes―que estén hoy acompañándonos. Creo firmemente que esta fundación hará un gran bien a nuestra sociedad. No es nuestro cometido inmiscuirnos en la vida de la gente, sino mejorarla, ayudar a todos aquellos que lo necesiten, a conseguir sus sueños. Yo, mejor que nadie, sé que para algunos es… complicado. ―Un silencio repentino recorrió a la multitud. Hinata entonces sonrió y alzó una mano. Kakashi, sonriente y solícito, le tendió unas tijeras doradas. Ambos pusieron sus manos sobre ellas, acercándolas a la cinta roja―. Sin más, damas y caballeros, les doy la bienvenido a la Fundación Hana. ―De un certero tijeretazo, la cinta fue cortada en 2. Sonaron vítores y aplausos de algunos miembros del personal que Hinata y los demás habían contratado, que pronto fueron coreados por Bee y uno de sus raps y por los grititos emocionados de Shion.

―Por favor, pasen. Hemos preparado un pequeño refrigerio para todos aquellos que lo deseen. También, por supuesto, algunos miembros de nuestro personal estarán encantados de responder a todas sus preguntas…

―¡Señora Uzumaki, ¿cree de verdad que esta fundación beneficiará en algo?! ¡¿No alterará el orden natural que todos debemos respetar y seguir?!

―¡¿Son ciertos los rumores de que va a abrir una clínica abortiva para omegas?!

―¡¿Por qué cree que las castas más bajas necesitarían apoyo psicológico?! ¡¿En qué se basa para abrir un gabinete de psicología cuya asistencia es gratuita?!

―La señora Uzumaki no estará disponible para hacer más dclaraciones. Pero cualquier duda, por favor, diríjanse a cualquiera de nosotros o del personal encargado de las diferentes áreas. La señora Sakura Uchiha, una de nuestras cirujanas más reconocidas a nivel nacional, es la encargada de la clínica. En cuanto al gabinete psicológico, la señorita Ino Yamanaka, jefa del departamento de psicología del hospital Senju, estará encantanda de resolver todas sus dudas respecto al alcance y objetivos de nuestro propio gabinete de psicología… ―Hinata sonrió al ver a Shikamaru hacerse cargo con educación y profesionalidad de los reporteros más ávidos.

Escoltada por Kiba y Shino, logró sortear a las personas que ya habían logrado entrar. Sasuke estaba atendiendo a algunos conocidos del mundo de los negocios que habían acudido por curiosidad―aunque Sakura le había dejado caer que alguna amenaza velada pudo estar implicada―y Kakashi estaba haciendo gala de su encanto natural para desviar la atención de ella.

Todo estaba saliendo a la perfección, al menos por el momento, gracias al cielo. Llegó al centro del edificio, dónde habían ubicado la sala de conferencias. En ese momento, Temari estaba dando una presentación sobre los objetivos y el cómo se llevarían a cabo de la fundación. Al mismo tiempo, Ino y Sai estarían en la planta de arriba, dando un recorrido a todo el que quisiera a través de las aulas y algunas salas de reuniones que a la vez actuarían como espacios seguros para las sesiones de psicología.

Shino daría más tarde un recorrido por el área de la guardería y los jardines, dónde habían preparado un pequeño huerto y un espacio para animales pequeños como conejos o comederos de pájaros para atraer a las aves para su observación y estudio por parte de todo aquel que estuviese interesado, así como una forma de terapia para quien lo necesitase.

Llegó sin problemas a dónde su esposo conversaba con algunos políticos de diversas afiliaciones.

―… Como ven, no se trata de ninguna treta de lavado de cerebro o de juego sucio por nuestra parte. Todo está pensado para brindar ayuda y apoyo a todas aquellas personas que lo precisen. Como sabrán, los ataques a omegas se han casi triplicado en la última década, pero nuestras leyes no son claras al respecto. Los pocos que se atreven a denunciar no suelen recibir un trato que consideraríamos aceptable por parte de nuestro sistema de justicia. Ese es uno de nuestros objetivos. Pero no el único… ―Rodeó la cintura de Hinata con un brazo y le dedicó una brillante, aunque breve, sonrisa para acto seguido continuar con su charla―… los gammas y los deltas lo tienen a veces realmente difícil para obtener empleos dignos o incluso para tener propiedades exclusivamente a su nombre. Son personas, como el resto de nosotros y según la ley deberían gozar de las mismas oportunidades en lo tocante a estos menesteres. Pero se les excluye de las becas, por ejemplo, o de las ayudas a la vivienda por no considerarlos dignos. Es ridículo, ¿no les parece?―Hinata sonrió para sus adentros. El tono dominante y ligero al mismo tiempo rodeaba sus palabras, haciéndolas ser escuchadas pero no ignoradas. Era algo que solo Naruto podía lograr y le agradecía que pusiera su peculiar talento al servicio de su causa.

Porque esa era su causa, no la de Naruto. Él la apoyaba pero todo el peso recaía sobre ella. No se quejaba. Para nada. Al fin podía hacer algo para intentar cambiar las cosas. Y no iba a echarse atrás.

―Los deltas y los gammas son el estrato más bajo de nuestra sociedad. Siempre ha sido su cometido desempeñar aquellos trabajos para los que los alfas y los betas no estaban destinados. Están, además, los que padecen alguna… dolencia típica de su condición y reciben una paga del gobierno. ¿No cree que nuestra generosidad ya es suficiente, señor Uzumaki?―La voz teñida de paternalismo hizo a Hinata estremecerse. El brazo en su cintura se tensó un momento para luego relajarse. La acercó más hacia sí, dirigiendo sus ojos más allá del grupo de personas con el que había estado hablando, para encontrarse a la vieja guardia.

Danzō Shimura era el líder indiscutible de aquella banda de viejos carcas y metomentodo. Lo acompañaban sus inseparables camaradas Koharu Utatane, Homura Mitokado y, por supuesto, Hiashi Hyūga, el padre de Hinata, su compañera.

Sintió el temor de su omega al ver a su padre acercarse a paso lento pero seguro hacia ellos. Acercó la boca hacia su sien y la besó, diciéndole con ese cariñoso gesto que todo estaría bien. También la puso parcialmente tras él, bloqueando así la vista de Hiashi con su cuerpo. No iba a permitir que Hiashi destrozase un día tan importante para Hinata. Por encima de su cadáver.

Protegería el sueño de su compañera igual que ella lo apoyaba y lo defendía siempre. Incondicionalmente.

Adoptó una expresión determinada, seria e imperturbable, repasando con su implacable mirada azulada los rostros de aquellos que sentían tanto miedo del cambio hacia el que avanzaba la sociedad que querían sabotear algo tan importante como que en ese día estaba apenas comenzando.

De reojo, vio cómo sus amigos y toda la gente que de alguna u otra manera había querido aportar su granito de arena al proyecto de Hinata se envaraba, algunos incluso acercándose sutilmente hacia ellos, como diciendo con ese simple gesto que contaban con su apoyo en caso de que fuese necesario.

Hinata debió notarlo también, porque sintió de pronto que una calidez y una nueva determinación irradiaban de ella, haciéndolo sentir orgulloso de lo que su esposa estaba consiguiendo.

―Cualquiera en la situación de un delta o un gamma con alguna de esas característica recibiría esa ayuda, lo que se traduciría en que alguno de los primeros vería esa paga considerablemente reducida o incluso cancelada en su totalidad si algún alfa, beta o incluso omega en ocasiones requiriera de dicha ayuda. No hay fondos suficientes, por ello es que la Fundación Hana va a intentar suplir esa carencia hasta que nuestro sabio y bien amado gobierno dé con una solución que satisfaga las necesidades de todo nuestro pueblo. Ninguna persona debería pasar hambre, frío o incluso tener que dormir en la calle o en albergues que no cuentan con los servicios mínimos. Nuestra constitución es muy clara al respecto en el artículo 20. Seguro que se lo sabrán de memoria, ¿verdad?―Algunos murmullos recorrieron a la multitud mientras algunas personas miraban con sorpresa e incluso admiración para Naruto Uzumaki.

―Bueno, supongo que tú de eso debes de saber mucho, ¿no es cierto, Naruto? Un alfa que a pesar de las… circunstancias extraordinarias de su nacimiento, ha logrado lo imposible. ―Hinata sintió que sus mejillas se calentaban. La ira comenzaba a hervir en sus venas. Las palabras de Danzō habían hecho bajar la cabeza a algunos de los invitados, seguramente haciéndolos dudar sobre si apoyar o no su fundación sería lo más adecuado.

No iba a permitirlo. Ese era su sueño. Naruto podía ser su alfa y podía necesitar su apoyo para que todo saliera bien, pero era su deber defenderse a sí misma y a sus metas. Ya no era una omega asustadiza que se escondía en su habitación para llorar y lamentarse de su destino.

Naruto había logrado con mucha paciencia y cariño de su parte, hacerle ver que no era una omega inútil cuyo único cometido en su vida era la crianza de cuántos más hijos, mejor.

Respirando hondo, se soltó del brazo de su alfa y dio un paso adelante, elevando su barbilla y clavando su mirada perlada, clara como la luna llena, en su padre y sus amigos.

―Caballeros, creo que tienen una idea equivocada. ―Su voz sonó dulce y suave, pero dotada de una autoridad que hizo a todos los presentes prestar atención a todas y cada una de sus palabras―. Nuestra fundación no pretende hacer competencia a ustedes o a nuestro querido gobierno―pronunció el «querido» con un poco más de dulzura, como recalcándolo con algo de ironía que hizo a muchos sonreír para sí mismos―, sino cubrir aquellos agujeros que todavía persisten en nuestra sociedad. La primera regla para que todo funcione como es debido es que todos debemos tener las mismas oportunidades. ¿De qué sirve que un alfa sea el director ejecutivo de una empresa si no tiene las habilidades, la determinación o la pasión para ello? ¿Y si resulta que hay un gamma que sí posee todo eso y puede salvar a una empresa de renombre de la ruina, pero no se le da la oportunidad por primar al alfa sobre él? ¿Dejaríamos entonces que esa empresa caiga en desgracia? Ha sucedido en el pasado. La historia, como todos aquí sabemos, desgraciadamente es cíclica. Los seres racionales somos las únicas criaturas capaces de tropezar una y otra vez con la misma piedra, de cometer una y otra vez los mismos errores, solo por no ser capaces de abrazar los cambios necesarios que subsanarían esos errores.

»La Fundación Hana tratará de cubrir esos huecos. No somos el enemigo, sino un activo para la sociedad. Podemos hacer y haremos, mucho bien. Tendremos las puertas abiertas para todo aquel que lo necesite, independientemente de su casta o condición. ―Miró directamente a Hiashi, a su padre, para decirle las últimas palabras directamente a él―. El éxito no lo determina el número de seguidores, sino la fuerza de tus convicciones. Y en la Fundación Hana tenemos lo que hay que tener para que esas convicciones no decaigan jamás.

El silencio se expandió durante unos segundos; entonces, alguien aplaudió y pronto fue seguido por los demás. Vítores, chillidos y los gritos y los flashes de los periodistas pronto la rodearon.

Sus amigas se apresuraron a abrirse paso entre el mar de gente, para hacerle hueco y que así pudiese escapar. El subidón de adrenalina estaba comenzando a bajar y ya sentía que sus piernas se convertirían en gelatina.

―¡Vamos, vamos!

―La señora Uzumaki no hará más declaraciones, ya ha dicho todo lo tenía que decir. Gracias.

―Lo que ha expresado Hinata es algo que yo apoyo al cien por cien…

―La pequeña ha dado en el clavo, pavo. Debemos avanzar o la destrucción llegará. ¡Yeah!

―La señora Uzumaki ha dicho todo lo que tenía que decir, por favor, dejen paso…

Mientras Naruto veía cómo sus amigos acompañaban a Hinata fuera del caos que se había formado en la sala, sintió una mano palmeando su hombro. Se giró, descubriendo así a Itachi Uchiha, el hermano mayor de Sasuke, un alfa en toda regla, así como a los padres de sus amigos Shikamaru, Ino y Chōji.

Shikaku Nara, un viejo militar muy respetado entre las naciones, se echó a reír al ver la expresión aún turbada de Naruto.

―Tu compañera tiene garras, Naruto. Shikamaru tenía razón al defenderos tanto. Considérame a bordo. ―A su lado, Inoichi Yamanaka asintió.

―Cuando mi hija me habló de todo esto pensé que tan solo sería uno más de sus caprichos. Ahora veo que me equivocaba.

―Chōji también estaba bastante entusiasmado. Me convenció para venir y ya tiene planes sobre cómo puede echar una mano. Tienes mi apoyo, hijo. ―Naruto sonrió brillantemente.

―Gracias a todos. Estoy seguro de que Hinata lo apreciará.

―¿Solo ella, Naruto?―El rubio amplió su sonrisa ante el tono divertido de Itachi.

―Ella es la que ha hecho posible todo esto. Yo solo soy el mensajero.

Pero un mensajero que pensaba protegerla a ella y a su sueño contra viento y marea.

Fin Imperturbable


Pues ya está. Un capítulo más. Ojalá os haya gustado y me dejéis un sabroso review (es la hora de comer en mi país y tengo hambre...).

Porque, ya sabéis:

Un review equivale a una sonrisa.

*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favorito y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.

Lectores, sí.

Acosadores, no.

Gracias.

¡Nos leemos!

Ja ne.

bruxi.