AL QUE ENCUENTRE TODAS LAS REFERENCIAS A HUNTER X HUNTER LE DOY UN PREMIO

EN ESTE SESSRIN QUISE HACER ALGO DISTINTO... DE ANTEMANO GRACIAS A CIN-FANFICS (Cbt-1996) por su apoyo incondicional.


Una enorme ciudad, dónde criaturas sobrenaturales y seres humanos vivían, se hallaba un enorme edificio en el que se hacían peleas de artes marciales y cada que se subía un piso, hasta el piso 300 se ganaba dinero. Y de ahí para arriba, era puro honor para vencer a quién era el más fuerte de cada piso.

Rin Larsson, una chica que había sido entrenada desde muy pequeña como artista marcial había llegado desde un país llamado Norrland a la famosa "Sky Arena" también llamado el Coliseo de los Cielos. La fila para entrar era enorme, había más o menos cien personas por lo que ella alcanzaba a ver formadas en la fila, sin embargo una figura misteriosa le llamó la atención. Un hombre vestido de manera elegante con esmoquin azul marino, una corbata roja y zapatos negros a juego con su cinturón y lentes de sol. Su larga cabellera blanca se movía con el viento.

—Oiga ¿por qué lo deja pasar? ¡Es injusto! — los murmullos en la multitud no hacían más que crecer.

—¿Quién es él? — cuestionó la chica mirando a un hombre —ese albino.

—Se hace llamar Sesshomaru Taisho, dicen que viene de un país llamado Nippon — respondió aquel hombre, tenía un gorro azul de lana y vestía de manera informal —. Ha sido el jefe del piso trescientos diez desde hace cuatro años. Nadie lo ha podido vencer, salvo su hermano Inuyasha Taisho que es jefe del piso trescientos once. Las boletas se venden por más de cinco millones de dolaryens.

—¿Cinco millones? Casi la totalidad que vale mi carrera universitaria — respondió ella sorprendida —, bueno... Te veré en el ring.

Rin en el primer piso se enfrentó a personas realmente débiles, tan débiles que le ganaba de un sólo movimiento, el más difícil fue un hombre alto que le puso las cosas difíciles y de no ser por su velocidad y un explosivo puñetazo en un gancho de brazo derecho el cual hizo que aquel sujeto terminara fuera del ring.

Ella no era la única peleadora que estaba ganando fácilmente, había otras dos personas más; una mujer de ojos azules y cabello ondulado que ganaba solamente golpeándolos con el borde de su mano izquierda y otro chico que era un experto en golpear con las piernas. Al llegar al piso cien los tres se encontraron en una de las habitaciones de aquel edificio, su propio cuarto. Rin vio su cuenta bancaria y tenía más del cuádruple de lo que vale su carrera universitaria, aquella otra mujer de cabello ondulado se acercó a ella.

—¿Rin Larsson? — cuestionó aquella joven mirándola desde arriba, apoyada en el muro —. Eres talentosa.

—¿Quien eres tú? — Rin se levantó de la banca y se puso en pose de pelea.

—Oye, tranquila — aquella joven la miró preocupada —. Me llamo Kagome Heilmann... sólo vine a divertirme un poco — se presentó y luego puso sus manos tras la nuca. Y ese de allá es Kohaku Arisaka, es un taekwondoka profesional. Él quiere estudiar pero necesita dinero para un auto.

—¿Un auto? ¿Y qué quiere estudiar él? — Rin preguntó.

—Me gustaría estudiar medicina — informó el tal Kohaku —, no tengo que pagar nada — añadió y de la parte superior de su dobok sacó una tarjeta con su foto, de fondo verde azulado con un cuadrado rojo en donde se mostraban sus datos.

—¿Qué es eso? — Rin cuestionó con infantil curiosidad.

—Es una licencia de sentinel — respondió el chico mientras caminaba por el pasillo del piso cien —, cada año hay pruebas para entrar a ese selecto grupo.

—También soy una sentinel — Kagome le mostró su licencia —, lo único que me gusta hacer es viajar. Y pues que me paguen por lo que hago. Asesinar a gente — añadió como si fuera normal.

Para Kohaku eso ya era normal ya que había sido amigo de la familia Heilmann, al igual que su hermana Sango Arisaka, desde que era muy pequeño. Ahora que ya había cumplido los dieciocho años podría ir donde quiera, para Rin ciertamente era una sensación desagradable y de pánico al estar justo al lado de una asesina profesional.

—¿Con quién vamos a pelear luego? — Kohaku miró al techo —, todos eran demasiado débiles.

—No lo sé — mencionó Kagome —esos Taisho se ven fuertes.

Los dos no habían notado que Rin se les había escapado, la chica corrió por el pasillo hasta donde estaba su habitación que se le había asignado como residente del piso cien. Antes de llegar chocó con alguien, y al momento de voltear su rostro hacia arriba se encontró con unos flamantes ojos dorados y un cabello blanco, lo malo fue que no había marcas añiles o una luna roja en la frente.

—Oye, vas demasiado rápido — aquel chico la miró mientras su voz era tranquila —¿te perdiste?

—Eh... yo

—Inuyasha — otra voz, muy grave y aquel tal Inuyasha se alejó de Rin —. Yo me haré cargo, métete en tus asuntos.

—Oye, amaneciste mal Sesshomaru — mencionó Inuyasha cruzándose de brazos —. Bien, cuídate.

Sesshomaru miró de forma agresiva a su hermano menor y simplemente cuando se dieron la espalda le mostró el dedo pulgar, aquel hombre llevó a Rin a una cafetería, ahí habían varios residentes del piso cien quienes miraban con recelo a la joven. Rin no se sintió intimidada y los miró desde su mesa, esa rara aura que Rin emanaba de su cuerpo no fue pasada por desapercibida por Sesshomaru. Sus orbes dorados miraron a la joven mujer y notó una creciente fuerza de combate.

—Puedes elegir con quién pelear apartir del piso cien — mencionó Sesshomaru —aunque si no te registras hoy antes de las diez de la noche, no podrás pelear y regresarás al primer piso.

—Bueno y ¿dónde me registro? — preguntó Rin.

—Está cerca de los dormitorios — respondió Sesshomaru —, si caminas un poco lo vas a encontrar.

Tal y como aquel hombre albino lo dijo Rin halló a un par de pasos de los dormitorios del edificio, allí se registró pero al momento de hacer el proceso, un sujeto muy extraño que andaba en una silla de ruedas, aquellas llantas eran parecidas a la de un tractor. Rin desde que empezó a escribir su historia en las artes marciales nunca se vio confiada de su fuerza, siempre permanecía atenta por si en algún momento algo se le cruzara.

—Peleará con el señor Letteri el próximo seis de julio — informó la mujer que atiende el punto de registro —y luego contra Pokolgep el trece de julio.

Letteri era el hombre de la silla de ruedas de tractor, mientras ese tal Pokolgep tenía una apariencia... más normal, un joven común de estatura promedio, tez morena, delgado y de cabello rizado; sabía que esas apariencias la podrían engañar y es por eso que siempre estaba alerta.

—Y el día nueve peleará contra Kagome Heilmann al mediodía — le dijo la mujer.

Tres peleas en una semana, nada que Rin no pudiera soportar. Fue a su habitación y se encerró sola, para prepararse para la pelea.

—¿Tú qué dices? — Kohaku caminó por el pasillo junto a Kagome luego de que Rin desapareciera —¿Rin peleará contra ti?

—No estoy segura — mencionó la muchacha y luego vio a Pokolgep y Letteri —los sujetos que viven del piso cien son muy fuertes. ¿Cuánto tiempo demoraste en llegar al piso cien la última vez que viniste con Sango?

—Fue tan solo dos meses — el chico la miró y se mantuvo tranquilo —Y ahora... tan sólo me tomó unas dos semanas. Esa chica llamada Rin se ve que es fuerte.

—Ten mucho cuidado — dijo la mujer con seriedad, mirando a esos dos tipos —quiero que mantengas lo más neutral posible.

Aquellos dos sujetos se acercaron a Kagome y Kohaku, mientras la silla de ruedas de Letteri una extraña aura cubrió a la mujer mientras sus ojos se volvían fríos e inexpresivos al mismo tiempo que en sus manos aparecían garras como las de un gato. Kohaku, manteniéndose firme, caminó hacia ellos.

—Si lastiman a un peleador antes de la batalla, y mueren — mencionó ella —si sabotean las peleas, morirán.

—Tú no me das miedo — masculló Letteri con una risa para ocultar su evidente nerviosismo.

—Cómo gustes — Kagome se fue caminando mostrando un aura de imponencia con cada paso que daba.

(...)

El día antes de la pelea de Rin, a su puerta llegó un ramo de flores con una tarjeta pequeña en dónde solamente estaba un nombre: Sesshomaru. Y una luna roja en ella.

»¿Te gustaría ir a cenar conmigo? Luego de tu pelea

Al día siguiente Rin se colocó su traje de combate, un conjunto deportivo de color naranja con franjas de color negro, caminó desde el palco y las tribunas mientras la anunciaban su pelea contra Letteri.

Al empezar su combate, Rin fue la primera en lanzarse al ataque y aun estando en mitad de su salto fue atrapada por los látigos que sacó de un compartimiento en el descansa brazos de su silla por parte de Letteri, la chica no sabía que fallo había cometido y luego cayó al suelo incapaz de moverse porque el peso de aquella silla era superior a cualquiera que podría levantar ella.

Lo último que vio fue a Letteri avanzar hacia ella y romperle un brazo.

Al día siguiente ella despertó en el hospital del coliseo de los cielos en dónde se encontró con Sesshomaru y Kagome mirándola con preocupación. Kohaku estaba sentado en una silla frente a la cama donde estaba la joven artista marcial.

—Me dió una paliza — afirmó Rin con una mirada de molestia.

—Tres costillas rotas, fractura de radio y cúbito, tu clavícula está destrozada y tus piernas están rotas — mencionó Sesshomaru con seriedad —¿En qué momento los luchadores del piso cien se volvieron tan fuertes?

—De alguna manera esos sujetos son demasiado fuertes y eso que he tenido que pelear con gente todavía más fuerte — Rin respondió con sinceridad —, pero de verdad necesito el dinero. Es para estudiar en la universidad.

Sesshomaru se dió la vuelta y se marchó de allí, Kagome lo miró molesta y luego vio a Rin. Se salió de la habitación con la firme intención de seguirlo a dónde fuera, y lo encontró en un pasillo apoyado en un muro.

Kagome activó un aura morada a su alrededor y Sesshomaru frunció el ceño al verla así. Había oído acerca de la familia Heilmann, una famosa familia de asesinos que habían puesto en apuros a su padre, Toga Taisho, él dejó lo que estaba haciendo y se puso firme.

—Jamás pensé que debería enfrentarme a alguien que dejó a una amiga mía a solas — informó Kagome dejando ver unos ojos morados.

—Hmpf... eso a ti no te importa — Sesshomaru respondió serio pero por dentro estaba nervioso, Kagome no era la más fuerte pues su padre llamado Joakim Heilmann era quien casi vence a su padre —no me interesa tener una pelea contigo.

—Quieta — alguien la detuvo desde atrás —, si te mueves te mato.

Detrás de Kagome estaba Inuyasha, el ambiente se sentía tenso tanto que hasta Sesshomaru, inmutable y todo, se dió el lujo de sudar. Él conocía de lo que es capaz Inuyasha y podría despedazar a cualquiera que se metiera con él, con su querido hermano mayor, los dos eran demonios, el menor era semidemonio y estaba dispuesto a arriesgarse por Sesshomaru.

—Tú has de ser Inuyasha — Kagome se dió la vuelta lentamente —dime fecha y hora para nuestro combate.

Sesshomaru se fue de allí volviendo donde estaba Rin, el verla dormida y con unas lágrimas secas en sus ojitos, sabía que debía hacer algo. Miró de reojo como esos dos tortolitos, Inuyasha y Kagome Heilmann, se miraban con intenciones asesinas, y luego volvió su mirada a Rin.

Él suavemente la despertó y cerró la puerta, era raro, lo sabía perfectamente y eso no le importó en lo más mínimo. A él no le molestaría sacar el dinero para pagarle la carrera o cada semestre a Rin aunque, eso sí, podría imponerle una condición y eso lo haría.

—Rin... — el youkai la miró a los ojos —te pagaré tu universidad si a cambio tenemos una pelea cuando te recuperes y aprendas a usar tu energía vital... conocida como aura.

—Bueno ¿si gano que obtengo? — Rin lo miró confundida y determinada.

—Si ganas podrás pedirme lo que quieras — informó él —si yo gano, haré lo mismo. Pienso que eres una chica interesante, a decir verdad. Y me gustaría que saliéramos un día.

La forma tan tranquila y serena que tenía Sesshomaru para hablar intimidada a Rin, y aunque ella conocía su nombre y sabía su manera de ser tan tranquila y serena, normalmente ella se sentiría muy extraña al estar con él.

—Si me ganas no te daré solo una cita... me iré a vivir en tu ciudad — dijo ella —, es que mi universidad queda en otro país.

—Por mí no hay problema — respondió Sesshomaru restándole importancia.

(...)

Tan sólo pasaron siete meses, durante el último mes se dedicó a pelear contra los peleadores del piso cien en adelante hasta llegar al piso trescientos y Rin había aprendido todo lo que necesitaba para enfrentar a Sesshomaru en el coliseo de los cielos, la fecha pactada fue el 9 de septiembre, los dos caminaban de lugares diametralmente opuestos mientras que afuera los revendedores de las boletas para entrar inflaban los precios hasta llegar a costar diez millones de dolaryens.

—¡Damas y caballeros del público! Hoy tenemos una pelea interesante. El amo del piso trescientos diez, Sesshomaru Taisho, ha aceptado un reto de la nueva peleadora del piso trescientos, Rin Larsson — dijo la presentadora, Kikyo —. Las apuestas dan por ganador a Sesshomaru Taisho. Sin embargo Rin tan sólo ha perdido tres de sus siete combates anteriores debido a que no se presentó. Sesshomaru ha ganado todos sus combates desde que venció al antiguo jefe de piso.

Los dos se acercaron hasta quedar a una distancia capaz de ser cubierta por un brazo.

—Sin límite de tiempo — dijo el réferi —, el que haga diez puntos o noquee a su rival, gana. ¡A pelear!

Los dos se separaron y la campana de inicio sonó, Rin tomó la iniciativa activando su aura que era de un vibrante color naranja, se lanzó contra Sesshomaru lanzándole varios golpes que él únicamente esquivaba con clase y respondió con una patada a su estómago. Rin se recompuso y se lanzó en un movimiento táctico, recubrió su mano izquierda con aura y atacó a Sesshomaru que logró bloquearla con ciertas dificultades.

—Es increíble — la narradora Kikyo exclamó emocionada —. Rin y Sesshomaru están peleando a una intensidad asombrosa.

Nuevamente los contendientes se lanzaron contra el otro logrando impactar sus puños provocando una onda de choque que rompió parte del ring, de los dedos del albino salieron varios látigos con los que atacó a Rin cuya agilidad se demostró al esquivarlos saltando y dando dos volteretas para luego caer de pie en la arena de combate.

La velocidad con la que se movió Sesshomaru era inhumana y aunque ella no pudo ver alcanzó a anticipar sus movimientos y esquivar su ataque, ya que si lo recibía de lleno saldría fuera del ring y aunque terminó cerca del borde por el impulso, aún seguía en pie de lucha.

—Golpe limpio, punto para Sesshomaru — dijo el árbitro.

—Oiga no es justo — se oyó desde las gradas y todos los asistentes

abuchearon al árbitro.

Rin debía concentrarse en su pelea, cerro los ojos y tronó sus dedos, respiró profundamente mientras la intensidad de su aura crecía abismalmente. Sesshomaru esbozó una sonrisa, lamió sus labios resecos y estiró su brazo derecho.

La velocidad con la que se movió Rin fue invisible para muchos e incluso para Kagome quien estaba desde las gradas presenciando la pelea, repentinamente Sesshomaru desplegó su aura, un aura de color dorado brillante cuando estuvo a centímetros de hacer contacto con el puño de Rin envuelto en una corriente de aura.

Lo siguiente que se vio en la arena fue una explosión enorme, de la cual los dos salieron lastimados, Rin con su traje de entrenamiento naranja se rompió. Tiró su chaqueta fuera de la arena dejando su blusa blanca y Sesshomaru rasgó su camisa hecha jirones y la arrojó fuera del ring dejando su torso al descubierto.

—Punto para cada uno — dijo el árbitro.

—Dos a uno arriba Sesshomaru — murmuró Rin para sí misma —necesito una estrategia.

—Mejoró demasiado — Sesshomaru con seriedad se dijo a sí mismo en un susurro —solamente Inuyasha y Bankotsu han logrado hacerme llegar al límite de usar mi poder. Ella debe pertenecer al estilo intensificador.

Mientras Sesshomaru debatía si Rin pertenecía a tal o cuál estilo de poder, Rin estaba concentrando su fuerza en una flecha creada se su propia aura y luego la disparó atacando directamente a su adversario. Quien en un sutil movimiento logró esquivarla pero realmente se asombró al verla tan decidida a pelear así.

Él le apuntó con su dedo hacia la dirección de Rin y empezó a disparar como si fuera una pistola y Rin logró colocar un escudo de aura de tono naranja repeliendo todas las balas de aura que él disparó. Y notó que había bajado la guardia y eso lo aprovechó para atacarla.

Rin al verlo acercarse, se agachó y tomó la baldosa del piso y se la lanzo a Sesshomaru que no dudó en golpear el panel rompiéndolo en trozos más pequeños, detrás de él apareció la joven quien le propinó un potente puñetazo en la mandíbula dejando a todos sorprendidos en las gradas.

"Le di" se dijo ella en su mente.

—Golpe crítico, dos puntos para fin — mencionó el árbitro con neutralidad.

—Es increíble... Estamos viviendo un momento histórico, señoras y señores, por primera vez en los últimos cuatro años en los que Sesshomaru Taisho ha peleado en el Coliseo de los Cielos, está abajo en el marcador, tres a dos — Kikyo habló a través del alto parlante.

Sesshomaru miró fijamente a Rin y dejó salir sus látigos pero los había vuelto invisibles.

—Debo decir que posees una habilidad increíble, Rin — dijo Sesshomaru —, sin embargo.

Los látigos se contrajeron dejando a Rin con los pies sujetos a Merced de Sesshomaru quien se veía sonriente ante la situación, la chica sabía que cometió un error al no llevar su energía a los ojos. Estando en apuros ya no podía hacer demasiado para remediarlo y sólo pudo forcejear tratando de zafarse mientras él la lanzaba a los aires y la balanceaba golpeándola contra el suelo.

Sesshomaru dejó ir una cuerda de energía provocando que ella estuviera más libre sin embargo jaló otra y golpeó a Rin en el rostro con una roca, un escombro del ring tirándola al piso.

—Golpe y caída... Dos puntos para Sesshomaru — gritó el árbitro.

Rin se levantó y volvió a la carga esta vez cubriendo su cuerpo entero con aura para endurecerlo aunque de nada le sirvió pues recibió un gancho de izquierda y una descarga de continuos golpes en el cuerpo que, sin llegar a ser fuertes, la debilitaron bastante provocando que volviera a caer al suelo

—Golpe y caída, dos puntos para Sesshomaru — volvió a decir el árbitro.

El marcador era seis a tres, los gritos de la multitud enardecida y sedienta de ver una vez más a Rin darle pelea a Sesshomaru, la ayudaron. Tambaleándose y como toda una luchadora se levantó sorprendiendo especialmente a Sesshomaru cuya intuición lo hacía creer que el combate estaba cerca al climax.

No tuvo más piedad y se lanzó contra Rin pero ella logró esquivarlo, nada más que un golpe de suerte pues que luego vio fue la rodilla de su contrincante clavarse en su abdomen, sin embargo ella sonrió e hizo estallar una esfera de luz en el estómago de él. Sesshomaru salió disparado y cayó de pie en el suelo del ring solo para ver al árbitro darle un punto más a Rin.

Verla a ella de pie y no darse por vencida, aunque sea por un sueño de ir a la universidad, era digno de admirar. Sesshomaru vio como Rin comenzaba a hacer una figura en forma de cañón con sus manos y cargar energía allí; ella lo daría todo, usaría toda su energía sólo para vencerlo.

Tan sólo bastaron dos segundos más para que finalmente Rin lanzara su ataque contra él, Sesshomaru lo detuvo con dificultades y volvió a la carga atravesando el haz de luz y luego golpeó a Rin fuertemente en el cuello pero sin llegar a lastimarla seriamente.

Sesshomaru estaba exhausto y tuvo que apoyar su rodilla derecha en el suelo mientras que Rin, cansada y lastimada, sonrió y cayó al suelo. Estaba viva, claro, pero el cansancio era inmenso... Sesshomaru estaba feliz, había despertado una bestia y estaba contento con eso. La victoria pasó a segundo plano.

—El ganador es Sesshomaru por knockout — dijo el árbitro.

(...)

¿La apuesta de Sesshomaru y Rin quedó en solamente palabras que se las lleva el viento? No, Sesshomaru le pid