Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mi si no a Rumiki Takahashi, esto es sin ningún fin de lucro.

Rin y Sesshomaru.

Destino

One shot. Contenido explicito lime.

El tiempo de florecer y cambiar el destino había llegado. Y eso lo supo Sesshomaru cuando observo a Rin minutos antes de llegar a la aldea de Rin, acompañado de Jaken, a distancia desde los aires conversar con un joven fuera de su cabaña. Aquella era otra de sus visitas esporádicas a ella tras dejarla al cuidado de la anciana Kaede y mientras esperaba por ella tras haber mandado a Jaken a anunciar su llegada, Sesshomaru tan pronto descendió del suelo, se apoyo en un árbol torcido en medio del atardecer , alejado en el bosque pensando en lo incomodo que le había resultado que otro humano infeliz se acercara a su protegida, y aunque solo habían sido un par de palabras amables entre Rin y el joven aldeano, había sido suficiente para provocar que sus garras venenosas se enterraran en el tronco de ese árbol con ligera frustración dejando su marca. Sí, porque ya no podía resistir el hecho que su preciada protegida dirigiera su atención a otro hombre que no fuera él y que desde luego, estando alejada de él, que su preciosa belleza cautivara a cualquier otro infame que no fuera digno de ella. No, nadie era digno de ella, solo un rey como él. Porque para el rey Daiyokai, Rin era la expresión máxima de pureza y delicadeza en todo su esplendor, por lo que solo un humano cualquiera o demonio no merecía sus atenciones, ni su cuidado y amor, no, solo los reyes como él podrían tener ese delicado regalo en sus manos. Y en cuanto lo tuviera, él no lo desmerecería.

Sesshomaru suspiro al cielo, aquella distancia en el tiempo entre él y ella ya lo estaba torturando. No supo ni cómo ni cuándo la hermosa ternura de la pequeña Rin se había transformado en una cautivadora y atrayente necesidad de tenerla para sí mismo en sus brazos. O quizás si lo supo, cuando al paso del tiempo, en sus visitas, el olor en Rin comenzó a cambiar revelando su estado fértil para tener descendencia y cuando sus actitudes antes infantiles, comenzaron a tornarse más dulces y delicadas en ella. Su pequeña silueta ya no lo era tanto, su pequeño cuerpo adolescente la había llevado a través de los años a formar una hermosa silueta femenina que resaltaba sus curvas en esos kimonos purpuras de mariposas que tanto le gustaban lucir y que él le había regalado, así como sus mechones rebeldes los cuales habían crecido lo suficiente para sujetarse en una sencilla coleta justo debajo de su cintura provocando una imagen casi celestial al verla. Rin ya no era una niña, si no una mujer en la plena pureza de su juventud y lozanía y para Sesshomaru se había vuelto hasta una necesidad su compañía y atención pues el solo tenerla unas horas con su hermosa sonrisa y su mirada chispeante ya no era suficientes para el yokai, no, Rin había provocado una hambre nueva y desconocida en Sesshomaru de tenerla a su lado, de tocarla y sentir su calor, de besarla y acariciarla, de desnudarla y conocerla, de reclamarla suya y marcarla, de embriagarse una y otra vez la piel con su delicado aroma que podía oler a plenitud mientras ella permanecía cerca, porque aunque el tiempo había sido solo un parpadeo para él, lo cierto es que los años ya habían pasado en Rin convirtiéndola en una hermosa joven de irresistible belleza que a él ya le estaba inquietando.

Rin salió casi de inmediato cuando Jaken lo anuncio dentro de la sencilla cabaña de Kaede y Sesshomaru al oír sus pasos en la hierba, se mantuvo sereno, impasible como siempre reflejaba su rostro, aunque por dentro su cuerpo se llenaba de una sensación cálida al ver a Rin correr hacia él con su hermosa sonrisa llena de vida. Su aroma natural en cada zancada que ella daba llegaba a él como una brisa ardorosa que le llenaba de energía y fuerza vital, haciéndole sentir más que poderoso, eran esos momentos en los que él rey demonio realmente sentía felicidad."Felicidad" ese sentimiento que tanto había despreciado y que solo ella le había enseñado a apreciar.

-¡Sesshomaru sama!-grito Rin corriendo hacia él, agitando sus brazos en forma de saludo y deteniéndose a escasos pasos de él con una flor en sus manos. Sesshomaru la analizo, hoy lucia más bella que antes, pues su cabello portaba una delicada flor en su oído.-Esperaba tanto su visita Sesshomaru-sama.

Sesshomaru apenas movió sus labios para pronunciar. -Rin, que bueno verte.-mientras sus ojos ámbar le recorrían discretamente grabando su recuerdo en su memoria.

-Sesshomaru-sama-pronuncio ella con dulzura mientras el demonio sujetaba lentamente entre sus garras la flor que ella le ofrecía, una de tantas que antes detestaba pero que ella le había acostumbrado a su aroma, mismo que parecía estar esparcido por su cuerpo de mujer en un aceite.

Sesshomaru entonces se movió del aquel árbol donde había dejado su marca y comenzó a caminar para adentrase al bosque, diciéndole a Rin casi como una orden-Vamos…

-¿Pero y el señor Jaken?-pregunto Rin con inocencia.

-No te preocupes por él, vamos.-pronunció imponente el sereno yokai, mientras su largo cabello blanco se mecía a cada paso.

Rin no dudo y siguió con alegría cada paso del demonio hasta llegar a una parte solitaria del bosque, una muy calmada y llena de flores. Sesshomaru se detuvo a escasos pasos de ella, quien juguetona se tiro entre las flores y comenzó a acariciarlas con diversión.

-¿Ha estado bien mi señor, han sido muy largos sus viajes esta vez, cierto?-pregunto ella con inocencia mientras permanecía con la mirada tímida en las flores.

Sesshomaru asintió, sin dar más detalles de sus hazañas y escucho como siempre las anécdotas de Rin en la aldea, hablando como siempre ansiosa y alegre sobre lo que había aprendido de Kagome y Kaede, sin embargo, el demonio poco pudo poner atención debido a que estaba algo perdido en sus pensamientos y en la belleza de Rin, esa vez estaba totalmente seducido por su aroma natural, ya no podía resistir el hecho de querer abalanzarse sobre ella y reclamarla suya, de ir y probarle los labios y el cuello donde se concentraban más esos aromas dulces emanados de ella, sin embargo, el amor y protección hacia Rin era aun más grande a su instinto por lo que estaba seguro que si ella le rechazaba, la respetaría para siempre, sin embargo, necesitaba una respuesta ya sobre sus sentimientos, pues la bestia animal que había dentro de él le exigía avanzar o alejarse para siempre para no herirla, por lo que guiado por su instinto, se arrodillo frente a Rin y sujeto su mejilla con dulzura atrapando la total atención de Rin y haciéndole callar de inmediato. El sonido de la brisa y la respiración ansiosa de Rin fueron las únicas melodías que les acompañaban mientras la ansiedad corría en ambos personajes. La mirada dulce de Rin brillo como estrella y silencio cualquier palabra, tan solo para decir en un hilo de aire:

-Sess…homaru…sama.-totalmente ansiosa por descubrir que había llevado a su señor a hacer tal movimiento.

La intensa mirada de sol ámbar abrazador del demonio cubrió a Rin y sin hacerla sufrir más dándole respuesta a sus dudas, exclamó: -¿Rin, tu corazón… ya decidió?

Rin se sonrojo ante lo dicho y tímida no pudo sostener unos segundos su mirada, evadiéndola al suelo mientras se llenaba de nervios cálidos pues en su mente rondaba aquella declaración hecha por el yokai en aquel trabalenguas dicho por él en aquella visita a los restos del padre de este. Rin se perdió un momento en su memoria y recordó:

-"Rin, ¿te has acostumbrado a vivir en el pueblo, no te has sentido intimidada, has usado el kimono que te regale?, Cuando estés en problemas, ansiosa o triste o lo que sea, no dudes en llamarme, vendré hacia ti inmediatamente, aunque estemos separado, si pronuncias mi nombre, llegare rápidamente hasta donde estés, la distancia no es obstáculo, nuestros corazones están unidos por el poder de la confianza, no hay nada que temer. Basta con tener ese sentimiento, debería ser suficiente para llenar tu corazón"

Rin recordó aquellas palabras y lentamente devolvió la mirada hacia Sesshomaru. Su pecho latía aceleradamente mientras su hermosa sonrisa apareció sorprendiendo al demonio.

-Rin siempre seguirá a Sesshomaru-sama a donde sea.

Sesshomaru sonrió ligeramente ante su respuesta, apenas moviendo la comisura de sus labios y exclamó sujetándole la mejilla con suma delicadeza.

-¿Estas segura?-suspiro el demonio con cierta vulnerabilidad en su mirada.

-Mi corazón siempre pertenecerá a Sesshomaru-sama, para mí, usted es mi todo.

El yokai sintió una fuerza descomunal en su piel.-Sin darme cuenta, tú también te convertiste en mi todo Rin, yo te protegeré siempre.

Rin totalmente conmovida por las palabras de la bestia, sostuvo con dulzura entre su pequeña palma, la garra del demonio sobre su mejilla y asintió su confianza en él con un movimiento suave de su cabeza.

-Siempre…-pronuncio Rin con ternura-¿Me recordara siempre señor Sesshomaru, incluso si yo muero?

Sesshomaru le miro con suma intensidad, recordando aquellas mismas palabras que le pronunciaba ahora de adulta, pero que alguna vez le cuestiono de niña. Sesshomaru no dudo, él estaba destinado para servir para ella y ella a él.

-Rin, aunque tu vida sea más que un instante, esa vida te llevara un futuro eterno conmigo.

Rin al oírlo sintió su cuerpo temblar mientras el mokomoko del yokai, se enredo en su frágil silueta que lentamente la acerco a su cuerpo. El instinto guio cada movimiento sin ninguna previa preparación. Rin apoyo lentamente sus manos sobre aquel trozo metálico de pauldron con púas en el pecho de Sesshomaru y suspiro tímido mientras con delicadeza sus labios se unieron por primera vez a los del demonio. Muchas veces había reposado en su regazo, pero jamás de esta manera, por lo que la sensación la erizo. Sesshomaru al sentirla por primera vez comenzó a sentir una necesidad embriagante de eternizar aquel momento, pues la sensación de Rin entre sus labios suaves y dulces estaba siendo tan placentera que lentamente despertaba su instinto animal. Sesshomaru la apretó aun mas contra si, respirando pesadamente mientras disfrutaba totalmente del contacto, era una sensación extraña de paz y eternidad al tenerla en sus labios, o como quizás el miso Sesshomaru intuyo, eso que los humanos llamaban "amor".

Sesshomaru guiado por su sentido, lentamente comenzó a moverse en los tímidos labios de Rin con ansiedad y hambre, mientras ella emitía pequeños jadeos tratando de respirar. El sabor dulce de Rin se esparcía por los labios del demonio que lentamente le invitaron a descubrirla, adentrando su lengua dentro de su boca para probar aun más ese dulce néctar que ella emanaba y a lamerla con elegancia ante aquel sabor tan exquisito y suave dentro de ella. La respiración de Sesshomaru comenzó a acelerarse, mientras el calor en su cuerpo lentamente le comenzó a sofocar por lo que una de sus garras descendió hasta su obi amarillo deslizándolo suavemente del moño aflojando el peto de metal que en un tirón, cayó a un lado junto a su hombrera de púas. Aquel fragmento sirvió para que Sesshomaru notara aquel gesto divino y enrojecido de Rin ansiosa al ver parte de la desnudez de su hombro y su sofocamiento al igual que él ante su demostración de afecto y entrega.

Una fuerza animal y reclamante corrió dentro de Sesshomaru descontrolándolo un poco mientras se deshacía completamente del nudo de su obi amarillo en su kimono haciendo caer sus espadas sagradas en el suelo mientras su kimono lentamente se fue abriendo revelando parte del pecho y torso pálido del demonio. Rin deslizo sus manos con suma suavidad por el cuello de Sesshomaru y suspiro mientras sus labios suavemente se deslizaban por las mejillas de su amo.

-Sesshomaru es tan…hermoso-suspiro tímida ella hacia su oído. El se rindió.-Y tú la flor más hermosa, Rin.

Lentamente el yokai se quito su sashinuki y botas mientras acomodaba lentamente a Rin en el pasto bajo su mokomoko, quedando totalmente expuesto ante ella. No sentía pudor, ni vergüenza, estaba orgulloso de sí mismo, por lo que aquella situación le resulto indiferente a diferencia de su amada quien le desviaba la mirada sonrojada para no verle directamente.

- No tengas miedo ante mi.-suspiro el demonio para tranquilizarla mientas sus garras comenzaban a abrir el kimono de la joven con suma delicadeza.- Te pertenezco, Rin.

-Y yo a usted, mi señor…

Aquellas palabras fueron suficientes para el demonio, quien termino de abrir el elegante kimono, observando con detalle la imagen de Rin en el suelo con su femenina silueta desnuda, su kimono morado por los bordes y con su cabello esparcido como cascada por el suelo, así como su delicado rostro encendido y avergonzado que enloquecieron totalmente al demonio. No había recuerdo o imagen más exquisita que él hubiese visto y sobretodo, le despertara los sentidos llenos de ansiedad. Estaba listo para poseer a su hembra elegida por primera vez.

La boca de Sesshomaru ya no se resistió a probar la nívea y blanquecina piel de la joven, pasando su lengua por el largo cuello provocándole los más tiernos suspiros a Rin. Era delicioso su aroma mientras sus colmillos se deslizaban muy suaves por su piel. Rin se arqueaba suavemente a cada movimiento y cuando el rey demonio llego a su oído, jalándolo muy suave con sus colmillos, la joven no pudo contenerse.

-¡Ah!-salió de su tímida boca un sonido que ni ella misma conocía. Sesshomaru sonrió satisfecho, aquel sonido le había parecido la melodía más delicada por lo que no se detendría hasta escuchar ese sonido una y otra vez en voz de Rin. Sesshomaru entonces descendió por la delicada piel de Rin, embriagándose por el aroma de ella que se hacía cada vez más cálido y fuerte al descender a sus pechos. El yokai jamás hacia sentido tanta suavidad, ni siquiera en la piel de Rin como cuando acuno muy suave los pechos de Rin y tocando curioso aquella piel rosada en la cúspide de ellos, tratando de que sus garras no la lastimaran, ni si quiera la tocaran. Quiso saber si existía sabor diferente en esa piel suave Rin por lo que lentamente y guiado por su curiosidad, lamio con su lengua aquella piel de color rosado en Rin, que era más suave que todo, tan suave como sus labios, mientras la veía estremecerse y suspirar su nombre mientras producía esos pequeños sonidos que tanto le gustaban y había descubierto en ella. El demonio entonces guiado por su olfato percibió una esencia que emanaba del cuerpo de Rin, se separo un poco y observo el femenino cuerpo analizando aquel olor que emanaba entre los muslos de ella proveniente de una humedad nueva en aquel sitio. Cerró sus ojos y aspiro ese aroma llenando su mente de la imagen de la joven en sus brazos. Sonrió para sus adentros, mientras el perro que vivía dentro de de él amenazaba con salir y "devorarla" al hacerle saber instintivamente que estaba lista para recibirle. El olor era sumamente poderoso, enloquecedor, como una adicción que necesitaba probar de una vez por todas. No quería lastimarla, pero tampoco podía contener por mucho más tiempo su instinto por lo que se decidió a seguir. Sesshomaru, deslizo lentamente sus manos hasta los muslos de Rin y suspiro, una vez más probando los labios de la delicada joven quien comenzaba a temblar nerviosa mientras colocaba sus brazos alrededor del cuello del demonio.

-Rin, ¿estas lista para entregarte a mi?-pregunto con delicadeza el demonio esparciendo un delicado beso en la frente de Rin.

-Si mi amo…-suspiro Rin, valiente y con esa sonrisa dulce que le había robado el corazón al yokai desde el primer instante que la conoció, pero que ahora iba acompañada de un rojizo fulgor en sus mejillas.

Sesshomaru le acaricio con una de sus manos la mejilla y suspiro.-Esto podría dolerte.

Y no es que el demonio fuera experimentado, de hecho Sesshomaru jamás había encontrado una mujer digna de su afecto y caricia, no hasta que Rin apareció en su vida conquistándolo con su pureza y alegría, pero sabia como era la procreación de su especie y la humana y lo doloroso que sería la primera vez, pero la quería suya, por lo que guiado por su instinto, se dejo llevar instintivamente sobre lo que tenia hacer con su amada.

Rin suspiro y con su tintineante voz, aseguro.-Lo sé, la anciana Kaede me lo platico cuando inicio mi periodo de fertilidad y emane sangre, dijo que yo podría tener hijos si así lo deseaba al igual que Sango, pero que para llegar a ello, debía pasar un poco de dolor. Y a Rin no le importa pasar por ese dolor, si es en compañía del amo Sesshomaru.

Sesshomaru sonrió con suavidad ante sus comentarios y suspiro.-Si, naciste para mí y para unirte a mí, Rin, serás mía y solo mía.

Sesshomaru observo el femenino cuerpo y se acomodo instintivamente en el principio del él. La piel de Rin en su entrepierna era tan delicada y suave como sus labios, pero también húmeda y resbalosa como su boca, por lo que con suavidad, alzo sus extremidades y lentamente avanzo por su cuerpo sintiendo la tensión de su hombría venciendo la estrechez de Rin.

Rin apretó el kimono bajo su cuerpo mientras su hermosa boca de labios rojizos emanaba un quejido doloroso. Sesshomaru se agacho hasta ella, uniendo su pecho contra el suyo mientras presionaba su cuerpo contra ella para poder unirse completamente a ella mientras su boca caía en la clavícula de Rin.

-¡Resiste Rin!-gimió ansioso Sesshomaru mientras avanzaba por su cuerpo y ella gemía debido a la presión, hasta que, en un instante, por fin rompió la barrera de su pureza, provocando que un hilo de sangre emanara de ella. Rin tembló en los brazos de Sesshomaru mientras la presión en su cuerpo le impedía moverse o si quiera hablar.

Sesshomaru le acaricio el rostro con piedad al ver las pequeñas lagrimas que habían aparecido en su delicado rostro de Rin y murmuro preocupado.- ¿Estas bien Rin?

Rin asintió tras unos segundos y afirmo. -Continúe mi amo, yo estoy bien, soy muy feliz.

Sesshomaru no dudo y continuo avanzando a un ritmo candente pero lento en el cuerpo de Rin suavemente mientras ese sonido tan melodiosos de sus gemidos, comenzó a resonar aun más fuerte en su voz. Sesshomaru jamás se sintió tan feliz, la sensación de la estrechez de Rin sujetándole fuerte, le estaba enloqueciendo, haciéndole contener con mucho autocontrol el ritmo de sus embestidas y las ganas deseosas de morderle.

Sesshomaru jadeo un poco sintiéndose poderoso, orgulloso, lleno de energía y ansiedad mientras miraba a su amada jadeando ligeramente adolorida pero disfrutando su contacto y calor. Sesshomaru la miro con ternura mientras se adentraba en ella cada vez más fuerte, luciendo para él como una diosa, como una digna reina para él, una flor en todo su esplendor.

Las pupilas del demonio se dilataron cuando comenzó a incrementar el ritmo de sus movimientos, se sentía pleno y dichoso, ni si quiera la gloria más esperada de sus batallas le había hecho sentir tan próspero. Rin lo era todo para él.

Instintivamente se recostó sobre ella, moviéndose más ansioso mientras su respiración le hacía sentir un perro sediento de Rin con ganas de morderla. El demonio, se mordió a sí mismo el labio para no morderla a ella y cerro sus ojos tratando de contener aquella fuerza bestial que reclamaba querer salir, pero misma que estaba elevando su fuerza a cada gemido que Rin emanaba cada vez más alto y deseoso.

-Espera…-dijo el autocontrolandose.

Sesshomaru se detuvo un instante, apretando su mokomoko donde yacía Rin y se retiro de ella alzándose sobre sus rodillas. La joven que aun estaba sonrojada y llena de deseo, al verlo cerrando sus ojos y apretando sus puños, exclamo preocupada.

-¿He hecho algo mal Sesshomaru-sama?

Sesshomaru desvió su cara, aun con los ojos cerrados y exclamo.-No, solo necesito un favor.

Rin escucho atenta mientras tímida se llevaba la mano al pecho.-Por favor, date la vuelta, aun no he terminado.

Rin obedeció mientras Sesshomaru abrió sus ojos y observo a Rin vulnerable y dispuesta. Sonrió tiernamente y lentamente acaricio sus cabellos en su espalda, ella era tan preciosa en aquella posición que no dudo en seguir y movió hacia uno de los hombros de la joven sus mechones negros sobre su espalda, observando su hermosa figura femenina dispuesta a recibirle.-Mi amada, te tomare como lo haría un real yokai.

Rin suspiro, cómoda bajo el mokomoko y asintió mientras Sesshomaru acaricio muy suave su piel de la espalda y hombros para calmarla. -Relájate Rin.

La joven atendió mientras Sesshomaru se acerco a ella y aun ansioso, se poso en el cuerpo de Rin lentamente, venciendo su estrechez para acercar su cuerpo completamente como un perro demonio lo haría. Sesshomaru comenzó a moverse sobre Rin empujando su hombría contra la entrada de ella, volviendo a sentir el enloquecedor placer en su cuerpo al poseerla.

La joven comenzó a gemir hundiendo su rostro en el suave mokomoko para no ser tan escandalosa mientras el demonio lentamente sentía como su cuerpo hervía y aquella fuerza sobrehumana de la bestia en su cuerpo salía sin contenerse más al escucharla disfrutar de su dominación.

Sesshomaru continúo vagando en la dulce piel de su amada sintiendo cada vez más la necesidad de moverse más fuerte dentro de ella. Su hombría estaba hinchándose aun más haciéndole sentir una mezcla de placer y dolor al demonio. Sus movimientos comenzaron a ser más arrebatados y profundos mientras la escuchaba emanar más ansiosos gemidos. Rin apretó con fuerza el mokomoko en su contención, la sensación era cada vez más disfrutable para ella, quien no se resistía ante los movimientos violentos del demonio.

-¡Sesshomaru sama, Sesshomaru sama!-gemía Rin con ansiedad mientras los ojos del demonio se tornaban ligeramente rojos y una sonrisa bestial se afirmaba en él. Sesshomaru entonces sintió como su cuerpo se llenaba de una ansiedad y poder descomunal, que concentraba su energía en su miembro, llenándole de escalofríos el cuerpo. Apresuro entonces sus movimientos alzando involuntariamente a Rin debido a su fuerza y en un acto por contener su fuerza, se agacho hasta ella posando su pecho contra su espalda.

-¡Rin, eres mi perdición!-suspiro Sesshomaru cerrando los ojos con fuerza mientras algo emanaba en su cuerpo.-No puedo contenerme más…

Sesshomaru entonces involuntariamente mordió a Rin en el cuello mientras su esencia se descargaba cálida en el cuerpo de la joven mientras ella gritaba en una mezcla de placer y dolor al sentir la marca de Sesshomaru en su cuello.

El demonio se mantuvo así, quieto y algo mareado cuando por fin culmino aun sin salir de ella, abrazándola a su cintura con firmeza.-Rin, eres mi todo.-suspiro a su oído el yokai.

Cuando Sesshomaru se sintió listo, se retiro de Rin y se tiro sobre su mokomoko, para después jalar a Rin hacia sus brazos mientras ella aun permanecía cansada. Sesshomaru la abrazo a su pecho y beso su frente mientras escuchaba los jadeos de Rin.

-Sesshomaru-sama, yo…lo amo-suspiro la hermosa joven acomodándose en su pecho mientras Sesshomaru echaba el kimono de Rin sobre ambos.-Lo amo.

Lentamente observo como su amada se quedaba quieta y dormida en su pecho y entonces con una suave sonrisa, Sesshomaru pronuncio.-Y yo…yo a ti mi amada Rin.

Sesshomaru entonces se quedo dormido junto a su amada Rin, prometiéndose a sí mismo que siempre la amaría. Porque para él su único destino era su pequeña y amada Rin.

Fin…

Espero que les haya gustado, es la primera vez que me aventuro a explorar los terrenos de Inuyasha y sé que hay infinidad de fanfics sobre ello, pero esta es mi versión de Sesshomaru y Rin en el terreno lime, que me han robado ambos el corazón. Y espero poder, con tiempo escribir de vez en cuando sobre ellos. Muchas gracias por leer.