MISTY LULLABY
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
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Capítulo 8: Dos obras de arte.
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Tras la última conversación que había sostenido con Sasuke, el humor y el comportamiento de Sakura habían estado tan por los suelos que cualquiera que la viera podría notarlo en segundos.
Incluso cuando estaba haciendo su mejor esfuerzo por sonreír y verse animada, como en ese momento.
Siendo la figura principal de la celebración que se estaba llevando a cabo en el jardín botánico de Konoha, la pelirrosa había permanecido sentada obedientemente y tan inmóvil como la pintura exhibida a su lado.
Sai había hecho un magnífico trabajo proyectando no solo la belleza exterior de su modelo sino también su interior, así que su obra había logrado sacar exclamaciones y suspiros de asombro a todos los que habían acudido a verla, por la dulzura, alegría y majestuosidad que Sakura poseía. Aunque dichas cualidades no habían podido estar presentes en la dama de ojos verdes en ese evento tan especial, ni siquiera fingidas al momento de recibir felicitaciones.
Esa mañana Karin y Karui se habían esmerado en su arreglo, tratando a su vez de darle palabras de aliento para que enfrentara el día que le esperaba, pero sólo habían logrado elevar su apariencia.
Nadie sabía el motivo detrás de su abatido comportamiento ni habían podido sacarle, aunque fuera un poco de información al respecto. Sakura se había mantenido como una hermética caja fuerte y todo lo que quiso ofrecer fue el consuelo de que pronto se le pasaría, aunque sus familiares no estaban muy seguros de ello. Sobre todo, la hermana mayor de todos, quien había sido su acompañante el día en que su naturaleza alegre había desaparecido.
Karui tenía ciertas hipótesis al respecto, pero, tan prudente y calculadora como siempre había sido, no había querido expresarlas en voz alta por temor a que sus hermanos menores empeoraran la situación. No hacía falta mucho análisis para saber que cualquier cosa que tuviera que ver con Sakura y, desgraciadamente, incluyera a Sasuke Uchiha, sería capaz de convertir la mansión Haruno en una cuna de lobos hambrientos.
Así entonces, el par de hermanas pelirrojas habían estado cerca de la menor manteniéndola vigilada y rogando al cielo silenciosamente para que la exhibición terminara pronto, mientras que los varones de la familia se habían apostado a unos metros de distancia, tan atentos e inquietos como ellas. Todos sabían perfectamente que a Sakura nunca se le había dado bien recibir atención, por más mínima que fuera, y temían que el exceso de ésta que estaba recibiendo ese día, combinado con todas las emociones que había estado manteniendo embotelladas, fueran a provocarle un colapso.
Lo peor que podría pasar en un evento en el que se suponía que la más pequeña Haruno recibiría el reconocimiento que se merecía debido a sus impresionantes virtudes, era que sus lágrimas finalmente se derramaran a sus pies.
—Ni siquiera el debut fue tan angustiante — Gaara señaló pasándose una mano por la cara en un intento por relajarse.
—Porque limitamos la cantidad de invitados esa vez, pero esto es totalmente público y fuera de nuestro control — Sasori le respondió, observando la cantidad de personas reunidas en el verde recinto y que se aglomeraban alrededor de su hermana y la pintura. Inevitablemente, esbozó una mueca de disgusto —. No debimos haber aceptado esto. Es como si la hubiéramos vendido cual animal de circo.
—Sakura quería hacerlo y ninguno hubiera sido capaz de negárselo. Además, dijo que fue un obsequio de Ino Yamanaka. Hubiera afectado su relación con ella el rechazarlo — Nagato se cruzó de brazos e intentó distraerse con cualquier otra cosa a su alrededor —. Y hablando de ella.
Justo cuando habían invocado a la rubia, pudieron divisarla aproximándose hasta donde su amiga se encontraba y ciertamente no supieron si suspirar aliviados por su compañía o preocuparse de que su característica insensatez fuera a afectar aún más a su hermana.
Ino siempre había sido la persona más segura y orgullosa de sí misma a donde quiera que fuese, por lo tanto, no tuvo reparo en abrirse paso entre la gente con una actitud llena de derecho y pararse a un lado de su amiga.
—Creo que necesitas un descanso. Te aseguro que pueden esperar por ti un rato, ¿porque no vamos por un bocadillo? — le dijo a la pelirrosa sin importarle si los asistentes la escuchaban y, enganchando su brazo al de ella, comenzó a sacarla de entre la multitud.
A lo lejos, los Haruno las vieron marcharse, pero no hicieron ademán de perseguirlas o detenerlas. Quizá la ojiazul podría ayudar en algo a Sakura o esclarecer para todos lo que fuera que le estuviera pasando. Era mejor dejarla trabajar.
—Gracias Ino, realmente lo necesitaba — Sakura soltó pesadamente el aire en sus pulmones y se relajó una vez que logró estar lejos de donde todo el mundo se reunía para verla a ella y su pintura. Un pequeño y muy alejado rincón tras unos arbustos fue el escondite perfecto —. No creí que esto fuera a ser tan...
—¿Demandante y excesivamente atiborrado? Yo tampoco. Pensé que solo exhibirían el cuadro y punto — la rubia acarició la mano de su amiga como un gesto de consuelo y al mismo tiempo de disculpa —. Lo lamento, Sakura. Esto fue idea mía y debí tomar más en cuenta que odias este tipo de situaciones.
—No te preocupes por eso...
—¡¿Qué no me preocupe?! ¡Mírate! Estas tan decaída que parece que esa pintura te robo el alma — debido a sus palabras, la joven de cabellos rosados bajó la mirada y su expresión atormentada hizo preocuparse aún más a su acompañante. De inmediato Ino intuyó que algo más estaba sucediendo —. Háblame, Sakura, ¿qué te ocurre?
—N-no es nada.
—¿Acaso no confías en mí?
—Claro que sí, eres mi mejor amiga, pero... — la dama hizo una pausa.
Por más que creyera en la capacidad de Ino para calmar sus demonios internos y a su vez guardar su secreto, tenía miedo de expresar en voz alta lo que le pasaba.
Era tan doloroso como humillante y, aunque algunos podían decir que desahogarse la haría sentir mejor, ella sabía que le ocurriría lo contrario.
Hablar sobre cómo Sasuke le había roto el corazón sería una forma de tortura aún más dura que la que se había aplicado cada noche antes de dormir desde su último encuentro con el hombre. No deseaba poner en palabras sus patéticas circunstancias, ni siquiera por la oportunidad de ser reconfortada.
Además, eso solo empeoraría la opinión tan mala que su amiga y su familia ya tenían del aristócrata y por más que éste la hubiera herido no quería eso. Sasuke no se lo merecía. Aun a esas alturas, Sakura no podía ni pensar en que el Uchiha fuera capaz de lastimarla o actuar de forma intencional en su contra.
Ella misma había sido quien se había hecho daño a sí misma albergando ilusiones y sueños que nunca estuvieron destinados a existir más allá de su cabeza y malinterpretando la amabilidad de un hombre que seguramente sólo se le había acercado por lástima. Por más que él también tuviera sus defectos, eso no quería decir que no pudiera sentir pena por otros que también sufrían desde sus propios infiernos. Al contrario, Sasuke más que nadie podría mostrar compasión por cualquiera con el que pudiera identificarse.
Solo que Sakura había sido demasiado tonta e ingenua como para verlo desde un principio.
Ahora tenía que lidiar con las consecuencias por sí misma.
Entonces, en ese momento, todo lo que le quedaba era buscar una forma de enmascarar sus sentimientos frente a Ino, quien sabía no iba a darse por vencida hasta que sus dudas fueran mínimamente saciadas.
—I-Ino... ¿Tu conoces a Hinata Hyugga? — la Haruno se aventuró a preguntar.
—¿Mhm? ¿La chica que iba a posar para la pintura originalmente? — Ino frunció el ceño, confundida, y vio asentir a su amiga tímidamente —. Pues, sí, la he visto un par de veces, pero nunca he hablado con ella. ¿Por qué?
Su cuestionamiento y el percibir que la rubia se había cruzado de brazos, en una pose más seria, hizo que Sakura se removiera incomoda y dudara de que lo que quería preguntarle, aunque, tras un momento que Ino le concedió para darse valor, consiguió sacarlo de su sistema.
—¿C-cómo es ella?
Lo que la pelirrosa quería conseguir con lo que fuera que su amiga le respondiera no era solamente distraerla de lo que verdaderamente la atormentaba, sino también resolver una cuestión que de igual forma la angustiaba, por más superficial y estúpida que la presentara ante sí misma.
—¿Qué cómo es ella? ¿Para qué quieres...? — Ino paró en seco y su tono estupefacto y receloso cambió abruptamente al caer en cuenta de lo que estaba pasando —. Oh, así que se trata de eso, ¿eh?
—Y-yo...
Por un momento, la pelirrosa se temió que su mejor amiga ya estuviera enterada de los planes de Sasuke y los hubiera conectado con ella y su estado de ánimo, logrando llegar a las conclusiones correctas, esas que tanto le asustaban que fueran del conocimiento de otros, sin embargo, para su fortuna, la intuición de Yamanaka fue por un camino diferente.
—¡Sakura! ¡Sé que eres insegura, pero esto es exagerado incluso para ti! — Ino expresó con enfado, pero, en cuanto vio a la pelirrosa encogerse, avergonzada, no dudó en envolverla en un protector abrazo —. ¿Qué acaso no recuerdas lo que te dije aquella vez? No había nadie en toda esta ciudad que fuera más apropiada para ser pintada. Nadie más hermosa, pura y dulce que tú. Mucho menos alguien como ella.
—P-pero...
—Nada de peros. Lo digo en serio Sakura. ¿Tú crees que alguien en su sano juicio consideraría más buena y apropiada a alguien como Hinata, sobre ti? — por supuesto que sabía de alguien que lo haría y así lo creía, pero no podía decirlo en voz alta —. Es decir, sí, no es fea en lo absoluto y a algunos podría parecerles que su cabello o sus ojos son lindos, pero no hay punto de comparación contigo. Sobre todo, ¿sabes para quienes? Para los que te amamos.
—Ino... — la Haruno llamó a su amiga conmovida y luchando por no echarse a llorar entre sus brazos.
—Yo te amo, Sakura. Desde que éramos niñas y por eso siempre te he visto tal y cómo eres. Quizá, más bien es por eso que te quiero tanto — la voz de la Yamanaka se rompió ligeramente y se separó de ella para poder tomar su rostro entre sus manos —. Te amo porque eres hermosa, talentosa, buena y con el corazón más grande del mundo. Tienes tanto en ti que eso eclipsa por completo a otras personas y a cualquier defecto tuyo, incluyendo tu visión.
—Eso es imposible, eso es lo que hace que, a pesar de todo lo que dices, nadie me quiera — la pelirrosa se atrevió a dejar salir su dolor e incluso permitió que una lágrima se derramara por su mejilla —. Unos ojos que puedan funcionar como es debido son todo lo que se necesita para que yo quede olvidada. En comparación con cualquiera que pueda ver, sobre todo alguien como Hinata Hyugga, yo no tengo ningún valor.
—¡Mentira! Si así fuera yo estaría detrás de ella lamiendo el suelo por donde pisa, como todos en Konoha hacen, pero hasta una persona vana y superficial como yo prefiere algo que de verdad merezca mi atención y mi afecto y esa eres tú — Ino no pensaba dejar que Sakura tergiversara su discurso y sus sentimientos. No iba a permitir que la insultara a ella, a sí misma y a la amistad que compartían de esa manera —. Eres más que solo tus ojos, Sakura, tantas cosas maravillosas y genuinas que podría escribir un libro sobre ellas, pero, si acaso quieres reducirte solo a ellos, entonces recuerda lo hermosos que son. Nadie en tu familia los tiene, nadie en la ciudad y puedo apostar que tampoco en todo el país. — para ese punto, la Haruno había dejado que sus mejillas y las manos de su amiga sosteniendo su rostro se mojaran con sus lágrimas y su corazón había cedido a escuchar el consuelo que tan dulcemente Ino le estaba ofreciendo —. Por eso es que tú debías ser la dama representativa de Konoha desde el principio y Sai estuvo de acuerdo conmigo en ello. El mundo merece saber que existe alguien como tú y reconocer lo valiente y generosa que eres por permitir que te conozcan.
A lo largo de su vida, Sakura siempre había sido animada por sus hermanos, hermanas y sus pocos amigos a percibirse con un lente más amable y abrazar su defecto de nacimiento como un simple detalle. Era por eso que cuando tenía que presentarse y hablar de él, lo hacía con la mayor naturalidad posible, a pesar de que por dentro se moría de miedo al rechazo.
Todos solían decirle que era un ser maravilloso y que no se podía sentir nada más que genuino amor por ella, al punto de también asegurar que todo aquel que se sintiera de forma diferente no estaba en sus facultades mentales, y la pelirrosa realmente había tratado de ver su mundo de esa manera. Quizá por ello se había armado una idea equivocada de lo que Sasuke sentía por ella, pues, ya que lo consideraba un admirable y dulce humano, bajo la forma en la que había sido educada eso quería decir que era capaz de amarla.
Ahora veía no necesariamente debía ser el caso.
Sasuke o cualquier otra persona no iba a verla con un tono afectuoso o romántico solo por ser ella misma, se necesitaría mucho más que eso y al final eso no era garantía de eventualmente sucedería.
Lo que sea que ella fuese: bella o fea, talentosa o tonta, buena o mala, valiosa o no, no iba a determinar que alguien la amara y precisamente por eso era que no podía tomar como un hecho impensable el que el hombre hubiera elegido a alguien más para casarse.
Los sentimientos eran como eran y ninguna criatura consentida como ella iba a poder influir para cambiarlos.
Debía aceptar las cosas tal cual eran y conformarse con el amor que ya tenía.
Porque aun si éste no era el que había estado anhelando durante todos esos meses, el que ya poseía era real, valioso y correspondido.
—T-tienes razón, Ino — Sakura tartamudeó por el espasmo producto de su llanto y se enjuago las lágrimas, dispuesta a dejar su anterior berrinche atrás —. Siempre la tienes.
—Exacto, nunca lo olvides — la rubia le apuntó con un dedo como una advertencia y luego le dio un beso en la mejilla. En ese momento sintió que sus propias lágrimas picaron en sus ojos, pero no se permitió dejarlas salir. Debía ser la fuerte en toda esa situación —. Ya no lastimes más tu propia cabeza y tu corazón. Tú más que nadie merece este honor.
—Gracias, por todo. Te lo agradezco desde el fondo de mi corazón — la pelirrosa volvió a abrazar a la rubia y ambas se quedaron entrelazadas un largo tiempo hasta que un ruido a su alrededor llamó su atención y las trajo de vuelta a la realidad.
—B-bueno, basta ya de tonterías. Tienes que volver antes de que comiencen a buscarte — Ino retrocedió y respiró pausadamente, tratando de recuperar la compostura.
—En realidad, quisiera quedarme un momento más a solas.
—¿Estas segura?
—Sí, no te preocupes. Volveré en un pronto.
—Bien, entonces te veo más tarde.
La rubia estuvo a punto de marcharse, pero, antes de que lo hiciera, la Haruno la llamó una última vez.
—E Ino... No eres vana y superficial. Eres la mujer más increíble y real que conozco.
Yamanaka no era en lo absoluto una persona sentimental, pero, si quería proteger su corazón y evitar arruinar su maquillaje con sus lágrimas, debía mantenerse como la digna mujer que su amiga conocía. Por más que por dentro su corazón se apretara de intenso amor.
—Lo sé. Tú también lo eres. Tanto que incluso conseguiste que alguien como Sasuke Uchiha quedara prendado de ti, ¿recuerdas?
Lo que en otras circunstancias la hubiera hecho ruborizarse y sonreír nerviosa, en ese momento solo provocó que la joven esbozara una mueca incomoda que tuvo que mantener hasta que finalmente su amiga desapareció y solo con ella fuera de su vista pudo dejar que su rostro expresara el verdadero dolor que tenía dentro.
"Oh, Ino. Si tan solo supieras" pensó, afligida.
Originalmente, Sasuke no había tenido planeado asistir a la presentación del cuadro de Sakura, sin embargo, debido a sus todavía vigentes deberes como anfitrión con los Hyugga se vio obligado a acompañarlos.
No era que no estuviera interesado o no quisiera tener el honor de contemplar la obra de arte que sería expuesta, ni tampoco tenía que ver con el hecho de que habría una cantidad considerable de gente en esa reunión. Mas bien se debía a que tenía miedo de encontrarse con su amiga de cabello rosado.
Si bien había tratado de consolar su consciencia pensando repetidamente en que en su último encuentro había actuado en el mejor interés por los dos, esto no había sido de utilidad. Día y noche, cada que tenía la oportunidad y su soledad lo asaltaba, el remordimiento comenzaba a devorarlo y una dolorosa voz en su mente no dejaba de mortificarle.
"Cometiste un error. Tú la quieres y desearías estar con ella. No es que seas magnánimo y quieras protegerla, es que eres un cobarde"
Y ciertamente no tenía como refutar eso.
Podía justificar su accionar en el bien de Sakura todo lo que quisiera, pero el hecho de que sus propios miedos e inseguridades también habían formado parte de su decisión siempre sería algo que no podría ignorar. Algo con lo que viviría por siempre y nunca podría perdonarse.
Era tan irónico.
Había sobrevivido una guerra, pero no había podido enfrentarse a algo tan pequeño e insignificante como sí mismo, por el amor de la mujer a la que quería y que, aunque intentara negarlo, lo quería también.
Esto último era el principal combustible del creciente rencor contra su propia persona. Tal vez si la chica nunca hubiera demostrado sentir algo por él le habría sido más sencillo simplemente resignarse al destino que le esperaba, pero, saber que pudo haberla tenido y hecho su mujer con absolutamente todo el consentimiento de ésta, lo hacía querer arrancarse el corazón del pecho.
Haber tenido el amor de una mujer tan maravillosa y por su propia voluntad haberlo desechado siempre sería el más grande error de su vida y aunque de tener opción escogería otra cosa, estaba dispuesto a pagar las consecuencias.
Lo que le restaba de vida iba a dejar que su amor se enfriara hasta que se convirtiera en un duro pedazo de hielo al que luego rompería en mil pedazos para que nunca volviera a ser destinado a nadie más. De todas formas, dudaba que fuera posible. Todo su afecto siempre sería para Sakura y nunca nadie podría cambiar eso.
Internamente, una pequeña parte de él quería pensar que algo parecido sucedería con ella. Que realmente hablaba en serio respecto a no atreverse a amar a nadie y que él sería el primero y el último en poseer y experimentar ser el dueño de su cariño. Sin embargo, sabía eso era solo una fantasía que no tenía posibilidad de verse cumplida.
Aquella noche le mintió al decirle que compartiría su felicidad con ella el día que encontrara una persona especial y se casara, pero nada estaba más lejos de la verdad.
Nunca podría ser espectador y mucho menos participe de su amor con otro hombre, eso sería faltarse demasiado el respeto a sí mismo y al amor tan puro y enloquecedor que sentía y sentiría por ella hasta que diera su último aliento. En cambio, cuando ese fatal día llegara, lo único que podría hacer sería alejarse, sufrir en silencio y guardarse sus protestas.
Preferiría cortarse la lengua que oponerse a que una mujer tan merecedora de todo lo bueno en este vil mundo fuera feliz.
Aun si esa felicidad no lo incluía a él y reduciría su esperanza de vida, al torturarlo con celos y envidia.
Ver otro hombre ocupando el lugar que se negó a sí mismo tener, sería la prisión en la que estaría condenado a vivir y la penitencia que se autoinfligiría, por su propia necedad.
Así entonces, de regreso a la realidad, sin duda para Sasuke había sido todo un reto alistarse esa mañana y ponerse en camino hacia el jardín botánico, aunque pudo disimular lo suficiente para que sus primos y su hermano no notaran su conflicto interno e incluso logró lucir tan parco como siempre, una vez estuvo frente a la pintura en exhibición.
Su fachada exterior contrastó como el día y la noche en comparación con la maraña de emociones que lo invadieron al contemplar la obra de arte. Su pecho se sintió extrañamente apretado, los dedos le temblaron de deseo por tocar la tela e incluso sus ojos le picaron por lo conmovido que lo hizo sentir ver a Sakura en ese óleo tan vívido.
La forma en que la textura de su cabello se percibía tan suave como en la realidad, la calca perfecta de cada uno de sus lindos rasgos, la exactitud con la que se había plasmado toda la belleza y pureza de sus ojos y su sonrisa. Todo era demasiado para el corazón de un hombre que de por sí estaba sufriendo de anhelo por esa mujer. Sobre todo, cuando, aun tratándose de una pintura, a través de la mirada de la Haruno, Sasuke pudo identificar todo aquello que la caracterizaba y lo hacía amarla: su particular hermosura, su dulzura y su desbordante afectuosidad.
Sai había sido capaz de captar el estado más auténtico de la modelo.
Era exactamente, así como él la veía cuando estaban juntos: rebosante de ternura y enormemente feliz por estar a su lado.
La experiencia fue tan especial que el mundo a su alrededor se detuvo y por largos segundos, que se sintieron como horas, todo lo que pudo ver con claridad era a la mujer que amaba en esa pintura.
"Ojalá pudiera llevarte conmigo. Así al menos tendría un recuerdo al que llorar por ti, las largas noches que me esperan en tu ausencia" pensó con el corazón destruido, mientras trataba de memorizar tanto como pudiera esa pintura antes de que Sai se la llevara con él.
Hubiera podido pasarse la vida entera en esa posición, no obstante, probablemente porque infirió lo que estaba pasando con él, Itachi lo llamó, sacándolo de su ensoñación.
—Con permiso, necesito un poco de aire — Sasuke se excusó y sin mirar atrás de abrió paso entre los demás espectadores, como pudo.
Una vez afuera, comenzó a caminar sin rumbo al tiempo que sus pulmones trataban de tomar aire y con la única mano que le quedaba se tocaba el corazón. Sentía un fuerte dolor e incapacidad para respirar correctamente. Era como si la vida estuviera escapándosele y fue más allá de desesperante y aterrador.
Terminó huyendo a un rincón lejano y desprovisto de gente con el propósito de calmarse a solas, sin embargo, un extraño ruido proveniente de entre los arbustos le anunció que no estaba solo.
Igual que en el día que conoció al amor de su vida, su curiosidad le ordenó que investigara, aunque está vez el resultado fue todo lo contrario del maravilloso primer encuentro con Sakura.
Lo único que tuvo en común fue que ella estaba incluida.
—¡Maldito bastardo! — gritó con toda la furia que era capaz de sentir y se abalanzó sobre el hombre que tenía sometida a la pelirrosa debajo suyo.
Ni siquiera le importó reconocer la identidad de quien fuera que se hubiera atrevido a intentar lastimar a la pelirrosa. Su mente se encontraba nublaba por la imagen de la Haruno tirada en el césped, con los ojos desorbitados y llenos de lágrimas, una mano cubriendo su boca cruelmente, una expresión de completo terror y suplica, así como el torpe intento de su atacante por subirle el vestido. Sus acciones entonces se volvieron automáticas y comenzó a golpear sin piedad al tipo hasta el punto en que sintió la sangre salpicar su rostro.
—¡Sasuke! ¡Para, Sasuke! ¡Detente! — escuchó una voz haciendo eco en su cabeza, pero no se detuvo.
Siguió estrellando su puño contra el ser más vil y demoníaco que había osado pisar la tierra. Ni siquiera podía detenerse a pensar en el propósito del castigo que le estaba imponiendo: darle una lección o enviarlo al círculo del infierno del que había salido.
Para su fortuna, antes de que su violencia diera lugar a una tragedia, un brazo se envolvió en el suyo y tiró de él hacia atrás. Entonces a su vez el aroma a flores y la calidez del ser al que adoraba lo envolvió y pudo regresar al mundo terrenal.
—¡Sakura! ¡¿Estas bien?! — olvidándose del decoro y del moribundo frente a ellos, el pelinegro abrazó a la joven como si la vida se le fuera en ello y sus ojos se movieron desenfrenados sobre ella en busca de heridas. Aparentemente, todo lo que tenía era la gran marca roja de la mano de aquella basura sobre sus labios y mejillas.
La joven apenas pudo asentir todavía demasiado en shock por lo que había tenido que pasar y aun temblando levantó la mirada hacia su salvador. Aferrada a él y una mínima distancia entre sus rostros, se encontró lo suficientemente cerca como para que sus ojos lograran funcionar y lo reconociera.
Para que viera que estaba a salvo bajo el resguardo del hombre que amaba.
Aunque esto más que aliviarla hizo que su angustia y dolor se salieran de control.
—L-lo siento... Lo siento, Sasuke-kun, ¡por favor, perdóname! ¡Creí que eras tú, fue solo por unos segundos, pero creí que eras tú! — exclamó con verdadero arrepentimiento en un grito que le desgarró el alma a él y logró alertar a los demás en el jardín de lo que estaba pasando —. ¡Lo lamento! ¡Perdóname!
—Sakura, cariño... — intentó calmarle, pero fue inútil y su propia desesperación se sumó a la de la joven.
—¡¿Pero qué mierda?! ¡Hermana! ¡¿Qué ha pasado aquí!? — escuchó una tercera voz irrumpir seguida de otras más igualmente impresionadas.
Como si temiera que su tesoro más preciado fuera a ser nuevamente profanado, intentó anteponerse a los brazos que la arrancaron de su pecho, pero tuvo que detenerse de volver a cometer un crimen cuando vio que se trataba de una de las hermanas de su amada.
En ese momento, su cerebro demandó que aterrizara por completo en la realidad y escuchó fuerte y claro lo último que Sakura le gritó antes de que sus hermanas se la llevaran y sus hermanos lo levantaran a él.
—¡Perdoname, Sasuke-kun! ¡Esto no habría sucedido si mis inútiles ojos sirvieran! ¡Es mi culpa!
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"Había olvidado la forma en que la sangre tenía el poder de hacerme vomitar hasta el punto en que sentía que mi cuerpo se partía en dos y volverlo a experimentar, además de someterme al intenso interrogatorio de los Haruno, fue una tortura peor a la que había sufrido durante y después de la guerra. Aunque no tanto como la lenta rememorización de lo que había visto.
Dudaba que algún día pudiera borrar de mi mente la imagen de mi ángel a punto de que sus alas le fueran arrancadas y la desesperación en su rostro, sobre todo al disculparse conmigo por lo que ella creía su error. De ahora en adelante, cada vez que parpadee o intente conciliar el sueño sé que eso será lo que veré a través de la oscuridad.
Una vez que recuperé el juicio también pude darme cuenta de la forma en que me veían. Incluso Itachi pareció desconocerme por instantes, pero la verdad no me importó. El hombre moribundo que habían visto era de la autoría de esta bestia y, al igual que la pintura que Sai Shimura había expuesto ese mismo día, yo también había ofrecido a los asistentes una obra de arte llena de autenticidad y salida del fondo de mi corazón. Tal vez en una forma opuesta y macabra, pero también originada del mismo lugar: el amor.
Podrían juzgarme todo lo que quisieran por mi crueldad, pero yo sabía que mis motivos eran justos y que nadie podría reprocharme, pues no conocían la intensidad de mis sentimientos por Sakura.
Apenas y pude responder a una o dos preguntas que me fueron hechas sin que un nudo se formara en mi garganta o sin querer levantarme para volver a ir en busca de quien había osado lastimar a mi amada y terminar el trabajo, pero eso bastó para que los hermanos pelirrojos me dejaran tranquilo y, en compañía de mi hermano, fueran a encargarse de lo que había hecho.
Ninguno dijo exactamente cómo lo harían, pero, a través de mi nublada ira y mi alma rota, pude ver que querían tomar medidas y caminos diferentes. Mientras los Haruno compartían mi enojo y deseo de justicia, fuera en la forma que fuera, sorprendentemente, mi propio hermano abogó por buscar una forma más pacífica de hacer las cosas.
Solo porque no quise más sangre y problemas ese día me detuve de volverme a dejar dominar por mis impulsos y, en cambio, confíe en que los otros tres hombres no permitirían que el atacante de Sakura recibiera menos de lo que se merecía. Mi dolor y cólera identificándose con la de ellos me dijo que estos no se contendrían o dudarían en hacerle pagar por más difícil que fuese ser.
Esa determinación y valor me hace admirarlos y, ciertamente, no es para menos.
Su enemigo, nuestro enemigo, por algo se atrevió a tal bajeza en primer lugar. La seguridad en sus acciones no era sorpresiva o antinatural en él.
Mi primo Neji, siempre se había creído intocable."
-Del diario de Sasuke Uchiha.
...
NOTAS FINALES:
Yo les dije que nos esperaban capítulos menos felices.
Amixes, pues no tengo mucho que decir aquí más que agradecerles, como en cada ocasión por estar aquí leyendo y comentando. ¿Qué les pareció este capítulo? Espero no los torturara tanto jejeje. Prometo que lo voy a arreglar en las próximas entregas. Recuerden que esta es una historia de amor y por lo tanto eventualmente tendremos nuestro final feliz.
Sé que mi nuevo ritmo de actualización no es tan constante como el de antes y también les doy las gracias por comprenderlo y esperarme. Aprecio infinitamente su apoyo y deseo seguir dándoles buenas entregas que leer.
Sin más que añadir, nos leemos en la próxima, bye!
