Buenos días a todos, espero que disfruten del episodio, tanto como yo al escribirlo :) recuerden que en mi página pueden encontrar algunas ilustraciones y si gustan de mi contenido dejen su like FB: /StarlingShadow para no perderse nada (porque de vez en cuando sorteo comisiones de dibujo).

Recuerden que sus comentarios animan al autor a seguir escribiendo (sólo no se expresen con palabras malsonantes), eso es todo, ahora sí los dejo, hasta una próxima ocasión ;)


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 2 – La propuesta


Nada estaría bien, su mente divagaba en un océano de incertidumbre, tenía ideas y un sin número de necesidades, ¿podría saciar sus ansias por respuestas? Apretó los labios y bajó sus manos hasta tener parte de su falda entre sus dedos.

Yaoyorozu esperaba sentada en medio de un restaurante, tenía puesta una blusa azul, ajustada en la cintura, cercana a la falda de corte largo que creyó apropiada. Los minutos pasaban y el nerviosismo hacía que se moviera de un lado a otro levemente, giraba sus ojos esperando al 'inversionista', el cual la contactó por medio de un abogado de su familia, ¿quién podría ser?

Este misterioso individuo compró partes de las empresas de su familia, inyectó capital para evitar su quiebre (al menos por ahora) y ahora solicitaba una reunión con su madre, ¿por qué? ¿Acaso no sabía de su estado? Mejor se lo hubiera dicho a ella antes que ir sola pero… no quería despertarla. Se hundió otra vez en sus pensamientos, tanto que no veía lo que tenía al lado.

Endeavor pasó como brisa por un costado y tomando una silla por la parte de arriba la movió ruidosamente para llamar la atención de la pelinegra, Yaoyorozu levantó la mirada para quedar sorprendida así como asustada.

¿Sus flamas? Se preguntó al verlo con un traje más formal de lo habitual, ese aspecto de persona regular, elegante y adentrado en el mundo de los negocios lo confundía con un civil. Llevaba unas gafas oscuras por lo cual parecía que no llamaba demasiado la atención, aunque se mentiría si dijera que sus 1.95 pasaban desapercibidos. Se sentó frente a ella, dejó sus gafas en la mesa y giró su cabeza levemente antes de poder decir algo más.

— ¿Usted es el inversionista? —preguntó Yaoyorozu sin salir de su estado de shock.

— ¿Ya ordenaste? —preguntó serio, al ver que su compañía no pretendía decir nada más levantó su mano, llamando a uno de los meseros— la carta.

— En seguida, señor —contestó el muchacho reconociendo ligeramente al héroe.

— ¿Es usted? —volvió a preguntar.

— Sí, soy yo, ¿y tú qué? Creí que tendría una reunión con un adulto, pero me enviaron una niña —señaló lo evidente casi sin mirarla.

El mesero interrumpió esta breve interacción para traer algunos utensilios, vio a Endeavor y se agitó levemente, era claro que lo había reconocido pero ¿cómo no temerle? El nervioso empleado procedió a volver a la cocina y así dejar solos a estos dos.

— Mi madre está delicada de salud, tendrá que excusarla por ahora —dijo la pelinegra apretando un poco más la tela de su falda que se acumulaba en sus manos.

— No importa, me ahorró el trabajo de contactarte —fijo su mirada en ella, Yaoyorozu volteó a otro lado.

— ¿Cuáles son sus condiciones? —preguntó intentando buscar lo profesional en este encuentro.

— ¿No te preguntas nada más? —intervino curioso el héroe—. Supongo que no quieres saber por qué iba a contactarte, mis razones para invertir en negocios prácticamente en la bancarrota…

— Debe saber que su hijo y yo estamos en la misma escuela, si ha sido por eso, le agradezco el gesto, ha sido noble en…

El pelirrojo metió su mano en su bolsillo derecho, buscó un poco y del mismo sacó una fotografía, la puso sobre la mesa y la deslizó hasta hacer que llegara a unos centímetros de su compañía. Yaoyorozu miró nerviosa esto y acto seguido levantó con dudas lo que le alcanzaron. Era una foto, pensó viendo por un breve segundo hasta que volteó a ver bien, eran ella y Todoroki en el festival que se dio lugar hacía algunas semanas atrás.

— ¿Cómo es que tiene esta foto? —preguntó.

— Quiero que sepas a lo que vine, ahora cierra la boca y escucha —remojó sus labios con su lengua— me han dicho que eres la posible novia de Shoto.

— ¿¡No-Novia!? —contestó exaltada haciendo que algunas miradas se dirigieran a ella, intentó relajarse y devolvió la foto de la misma manera que se la pasaron— no soy su novia, estamos… apenas conociéndonos —admitió nerviosa.

— Parece que ustedes tienen algo más en mente. Deberías elegir bien tus palabras —dijo casi en advertencia.

El mesero volvió a aparecer esta vez con los pedidos del héroe pelirrojo, dada su personalidad era casi obvio que él había ordenado por la joven que ahí se debatía entre huir de la escena o echarle un vaso de agua a su compañía.

— Puede retirarse —ordenó Endeavor y el mesero casi temblando se alejó de la mesa para huir.

— ¿A qué se refiere? —preguntó seria.

— Con una familia en quiebra no deberías aspirar a asegurar una vida cómoda con mi preciado hijo. He pagado tus deudas, he dado un segundo aliento a los negocios casi acabados de la familia Yaoyorozu con tal de pedirte una simple cosa.

— ¿Qué?

— Quiero usarte para tener a mi hijo cerca.

— Suficiente —dijo indignada levantándose de la mesa— usted hizo algo esperando tenerme de aliada, pero no lo permitiré. Todoroki-kun es bueno conmigo, me hace sentir segura y feliz, no somos una pareja pero estamos juntos como amigos y espero que este cariño siga creciendo y por ese cariño es que no puedo aceptar su propuesta. No es justo con él y usted como su padre debería saberlo.

— ¿Cuánta dignidad te sobrará si quito todo mi apoyo? Aquella mujer que tanto ha dado por convertirte en una niña despreocupada, ahora mismo sufre las consecuencias, ¿vas a querer que cargue con tus maletas?

— No —bajó la mirada.

— Entonces…

— ¿Qué es lo que exactamente quiere? —preguntó.

— Que me ayudes a traer a Shoto de vuelta a mí, hacer que se interese en mi legado y tal vez compartir su vida.

— Lo siento… pero no puedo intervenir así —dijo Yaoyorozu dando la vuelta para marcharse.

Estaba arrepentida, muy… pero muy arrepentida, ¿qué estaba haciendo? Se preguntó caminando, sintiendo el horror de la única oportunidad de su familia desvanecerse como aire entre sus manos.

Esto no le correspondía, era una jugada muy sucia, al menos de parte del padre de su preciado amigo, ¿cómo podía hacer algo así? Todoroki nunca habló de su vida demasiado pero sí sabía algo y era que su padre nunca hizo nada bueno por él, de hecho parecía tener algo de irritación a causa de su crianza.

Pronto se vio fuera del restaurante, podía ver el cielo oscuro y las estrellas desaparecer por las nubes grises. Tragó saliva y pensó que había cosas que valían más que la simple traición, admiró por segundos el clima para luego cruzar sus brazos y darse un poco de calor, ¿había olvidado su abrigo?

No pasaba nada, después de todo el restaurante podría guardarlo y volvería en otra ocasión, caminó unos pasos hasta el parqueo, al cabo de unos segundos decidió caminar más rápido, el frío y unas gotas de lluvia no repararon en dejarse caer.

Llegó y pronto notó que no podía abrir el carro sin las llaves, ¿iba a volver? Parecía un poco lejos, además… correr en medio de la lluvia creciente parecía terrible idea, suspiró y apoyó su espalda en el auto, esperaría a que pare de llover o llueva menos.

Miró luego unas luces aproximarse, alguien iba de salida, qué suerte, pensaba la pelinegra, al menos alguien podía irse.

Pronto aquel carro con luces brillantes se detuvo para cegarla levemente y la puerta se abrió.

— Sube —indicó Endeavor con seriedad.

— Usted —dijo nerviosa la joven, el hecho de que él la siguiera…

— Súbete ya —ordenó y la pelinegra no pudo evitar reaccionar a la voz de mando, subiéndose entonces—. Eres muy terca.

— No suelo subirme al auto de alguien que no conozco bien, además… dejamos una conversación en malos términos.

— Uhm —musitó volviendo su mirada al camino— lo que has dicho, es verdad, no tienes que hacer algo así por mí. No es un secreto que mi hijo y yo tenemos una mala relación —confesó todavía conduciendo— pero puedo ver por qué él siente verdadero aprecio por una amiga como tú. Así que, ¿qué tal esto? —reflexionó en una contrapropuesta—. No insistiré con ese trato y no quitaré mi apoyo de las empresas de tu familia hasta que superen sus problemas, a cambio trabajarás en mi oficina. Entiendo que muchos de tus compañeros ya tienen sus internados o proyectos para abrir sus propias agencias de héroes, pero —rió levemente— eso toma tiempo y dinero, dos cosas de las que no dispones.

— ¿Quiere que solicite el internado en su oficina? —preguntó curiosa.

— Así es, no tendrás que hacer nada más que sólo trabajar para compensar lo que hago por tu familia y… hablar conmigo.

— No mediaré por usted con su hijo —advirtió en voz suave— si es lo que quiere.

— Eso está fuera de la negociación, así que, ¿quedamos en eso?

— Parece que usted no gana nada con eso. Con todo lo que ha invertido en los negocios de mi familia, debe haber algo que usted quiera.

— No me malinterpretes, los negocios son buenos, suelo invertir con menos riesgos, pero es lo de menos, gano un interno, inversión en grandes negocios y me libero de mucha carga de trabajo que tengo últimamente.

Miró con desconfianza mientras abrazaba su propio cuerpo casi por reflejo, podía decirse que no confiaba en nada de lo que el pelirrojo le decía, desde trabajar para él, hasta invertir demasiado dinero.

— Lo único que te pediré es que no hablemos de este asunto con nadie. Si la gente llega a saberlo pensarán mal no sólo de mi sino de ti, Shoto es un muchacho muy sensible, por eso…

— No le diré. Tampoco es algo que me agrade, ahora mismo estoy hablando con usted y es difícil de explicar esta situación —concluyó viendo atenta por la ventana.

— Iba de camino al norte de la ciudad, ¿queda cerca de tu casa? —preguntó.

— Sí —dijo suave.

— Creo que no es momento de decirlo pero podrías quitar mi saco del respaldar, lo arrojé y me senté con la prisa —dijo Endeavor sin quitar sus manos del volante— pasaremos la entrada del restaurante y creo que se atoró con algo porque no puedo moverlo con una mano.

— Sí, claro —accedió girando su cuerpo, el pelirrojo se acercó más al volante para dar espacio y que Yaoyorozu pudiera ver, en primer lugar, con qué se había atorado.

— Ya veo, hay un vaso… de metal creo, está ahí y una manga está atorada con eso —dijo con las manos nerviosas y extendidas cerca de la espalda de este.

— Maldito Hawks, idiota —musitó agachándose lo más que podía para dar espacio entre el respaldar y su espalda para que Yaoyorozu pudiera ocuparse de eso mientras salían del parqueo.

— Ya casi —dijo mientras se levantaba más de su asiento.

El vaso no era de metal pero tal vez era un material resistente, intentó tomarlo con sus manos pero tenía una sustancia pegajoza, era acaramelado, soda mezclada con algo que no conocía, cerró sus ojos, tenía la mano manchada pero si la sacaba mancharía el auto.

— ¿Ya lo puedes quitar? —preguntó Endeavor.

— Espere un minuto —pidió algo estresada.

Finalmente su mano quitó la tapa y el líquido se derramó a un lado del carro, manchando el costado de la camisa de Endeavor, sus ojos se quedaron en blanco por el miedo, así que presurosa por acabar con esa tortura sacó lo más rápido que pudo al culpable, haciendo que volara a los asientos de atrás.

Con todo ese desastre quedó completamente apoyada en la espalda del pelirrojo que conducía con más irritación de la usual.

— Eso que siento es… ¿soda? —preguntó con una cruenta calma.

— Lo siento mucho —quiso volver a su lugar, pero un bache hizo que estuviera a punto de caer.

Endeavor detuvo casi derrapando el auto, en una maniobra peligrosa, las luces del auto se quedaron parpadeando mientras su interior tenía un accidente difícil de contener, Yaoyorozu con la cabeza adolorida por haber chocado con la parte superior del auto al querer levantarse y Endeavor sosteniéndola por la cintura.

— "Voy a matar a Hawks" —pensó de inmediato al pasar la emergencia— ¿estás bien? —preguntó a la asustada muchacha.

— Lo siento —se disculpó, casi había provocado un accidente.

Aún con sus manos sobre su cintura la condujo como si fuera un envío de paquetería hasta el asiento a su lado, luego inspeccionó su costado lleno de soda o algo así, una buena camisa manchada. Suspiró.

— No eres la culpable —sentenció intentando volver al volante para retomar su ruta.

¿Esto había sido parte de todo su problema? No podía ser parte de la solución, no podía arreglar la situación de su familia, no podía ayudar a su amigo, no podía… nada. Era un desastre innegable, quería respirar, pero algo se lo impedía, esa sensación de cosquilleo en su nariz, casi susceptible a sus fallos. Se agachó entonces y se abrazó a sí misma, tenía frío y rabia por su incompetencia.

— ¿Ah? —levantó la mirada al sentir algo delante de ella.

Una pequeña flama de fuego en la mano de Endeavor ondeaba calentando un poco el ambiente.

— Mi calefacción no sirve, por alguna razón.

Nunca usaba ese auto para transportarse, realmente era algo que no hacía, así que el mantenimiento también había sido un problema.

— ¿Vas a llorar por eso? —preguntó pensando en que tal vez había algo más detrás de esas emociones.

— No… —musitó intentando ocultar su tristeza— es sólo que… —decía bajando la cabeza, así que el pelirrojo apagó su llama.

— Y al final tampoco pudiste sacar el saco del respaldar —se dio la vuelta él mismo, abrió el seguro del cinturón de seguridad y con más esfuerzo del usual sacó el saco.

Se quedó dudando qué hacer con eso por unos segundos hasta que posó su mano en la espalda de la joven, Yaoyorozu dio un salto atemorizada por aquel acercamiento. Pasó entonces su mano colocándole su saco.

— Ya deja de llorar, ya no sientes frío, ¿verdad? —dijo Endeavor con una mueca, al momento volvió su mirada al volante y se acomodó fuera de las vías, por suerte no había pasado ningún auto.

Aprovechando que se había quitado el cinturón de seguridad procedió a abrirse la camisa botón por botón mientras su acompañante veía pálida la acción, por lo menos debajo de ello tenía una camiseta oscura que cubría su torso y hombros.

— Creo que tengo una chaqueta por allá —dijo saliendo del auto para luego abrir la puerta que daba a los asientos de atrás, al encontrarla se la puso fuera del auto, Yaoyorozu veía la acción por el espejo retrovisor.

Al menos ya todo estaba pasando, la chaqueta de Endeavor era cálida, ¿será por que es de tipo fuego? ¿Sería así Shoto? Pensó enternecida.

— Listo —añadió el pelirrojo volviendo al volante— intentaremos no cometer los mismos errores, ¿ya dejaste de llorar? —preguntó mientras encendía el auto.

— No estoy llorando —replicó ella.

— No te mataría ser honesta contigo —le contestó con una mueca distinta a la anterior, era eso o se estaba burlando de ella.

— Lo soy —dijo por lo bajo.

Había pasado un tiempo desde la última vez que hablaba de algo trivial, quizás había mejorado su actitud. Incluso no se irritó al escuchar a la novia de Shoto lloriquear. Desde que enfrentó todos sus demonios y peleó contra ese Nomu, aquel toque que la muerte le dio le hizo no sólo reflexionar sobre sus pasos sino sobre lo que vendría más adelante.

Las revisiones iban bien, aunque tenía un mal presentimiento, así que se hizo más estudios con la excusa de que son parte de los problemas devenidos de su pelea con aquel Nomu pero con eso confirmó algo terrible, tenía un aneurisma y era inoperable.

— Te veré el lunes en mi oficina, ¿de acuerdo? —le dijo sin mirarla.

— Primero ingresaré mi solicitud, que no sea tan evidente.

— Claro —dijo él— entonces en cuanto ingreses tu solicitud ven a mi oficina.

— Esto es un error —se cubrió la cara con las manos.

— Actúas como si hubiéramos matado a alguien y escondido el cadáver —dijo con un sentido del humor algo oscuro.

— ¿Siempre es así? —preguntó curiosa moviendo uno de sus dedos para verlo con un ojo, creía que su tosquedad podría hacer menos ameno este encuentro.

— Sólo hoy.

A los pocos minutos, cansado de estar en silencio puso música para poner algo de ambiente y que Momo se quitara esa tensión, por lo menos ya quitó su mano de su rostro y estaba casi acurrucada junto a la ventana mirando pasar las luces del camino.

Habiendo llegado a la casa de los Yaoyorozu, se detuvo a una cuadra del portón porque la pelinegra todavía tenía miedo de que su madre o alguien de la casa la viera llegar con ese hombre, se asustarían demasiado y quizás su madre la regañaría por ir sola al encuentro que el abogado de Endeavor había solicitado con ella.

Después de todo se le pidió que no interviniera, pero aun así lo hizo. Saliendo del auto miró de reojo nuevamente a su acompañante antes de cerrar la puerta, se le hacía costumbre, olvidó devolverle su saco, entonces hizo un amague de quitárselo.

— Quédatelo. Al menos así me aseguro de que vendrás a mi agencia luego de ingresar tu solicitud —dijo.

Acto seguido condujo hasta alejarse de ahí, Momo vio desaparecer las luces del auto no sin antes percibir todavía esa sensación a soledad que le invadió, luego de todo lo sucedido, de esa noche tan problemática y de haber derramado lo que sea que hubiera habido en ese vaso en el auto y ropa de Endeavor. Lo único positivo fue aquella conversación, no tanto así para consolarla, pero la actitud calmada y sospechosamente amable del padre de Shoto le hizo pensar que no haría mal al involucrarse en este asunto.

— ¿Cómo que asegurarse de que vaya? —añadió caminando hacia el portón de su casa.

Su familia estaba a salvo por ahora, lo único que tenía que hacer era ir a trabajar para aquel hombre, no era tan malo entrar a la agencia del actual héroe Nº 1, malo sería que él la quisiera para otra cosa o para lastimar a su hijo. Sus intenciones eran contrarias a las de hacer el mal pero ¿por qué se sentía distinto?

De alguna u otra manera terminaría involucrando a Shoto pero no de la forma que Endeavor quería en un principio y eso era algo inevitable, el futuro de su familia estaba en medio de las vías, no quería ser usada pero terminaría obviando el tema de que de alguna manera cedió y esa… sería su perdición a futuro.

x

xx

xxx


Fin de Episodio 2