Algo que me gusta de Fanfiction es que te deja editar como quieras, es decir... no se pone con niñerías de cambiar estilos o guiones cuando le da la gana como en Wattpad *inserte carita enojada* pero sí me quedo con las ganas de poner imágenes o portadas a los capítulos. Para los que saben, estoy publicando allá también este fanfic jeje bueno, eso es lo que quería añadir, aunque si me siguen en mi página de FB no se pierden los fanarts que hago para cada episodio, así que avisados quedan ;)

FB: /StarlingShadow

Con todo eso dicho, disfruten del episodio, gracias por todo su apoyo y comentarios que me animan a seguir con la historia.

Nota: Empezamos con parte de la trama D:


Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


NADIE, SOY YO

Capítulo 6 – Lo Que La Hace Diferente


— Tenemos un problema —dijo el uniformado, todavía escondido tras una pared con su arma desenfundada.

— ¡Despejado! —gritó otro desde el fondo de la casa mientras guardaba la suya.

— ¿Qué pasó? —preguntó un tercero entrando a la escena del crimen.

Un muerto y bajo él una gran mancha roja en la alfombra, el magnate de los diamantes, Casus Belli, había sufrido un atentado, él estaba bien, quien yacía en el piso era uno de sus asistentes.

Un par de investigadores tomaban las declaraciones de todos los empleados, incluidos todos los que habían estado presentes durante el hecho, así como el mismo dueño de aquella gran casa.

— Esto fue un trabajo bastante limpio, este modus operandi indica que puede haber implicada más de una persona, quisiera pedir asistencia a una agencia de héroes con más experiencia en investigación de criminales con quirks.

— Estoy de acuerdo —concluyó el oficinal de mayor rango.

La noticia había sido obviada para el público general por los medios a pedido de la policía, creían que podrían manejar el asunto antes de que nadie más se entere, dado que incluía el nombre de un hombre muy influyente y su familia.

Entre tanto, todavía en la agencia del actual héroe número 1.

— ¿Y qué dijo el médico? —preguntó Hawks, apoyándose en el escritorio de Endeavor con todo su torso, mientras éste leía el periódico.

— Todavía no me ha dado los resultados, me dijo que necesitaba hacer unos estudios más. No sé por qué…

El teléfono sonó, era su línea directa por lo mismo se apresuró a contestar, efectivamente, era el jefe de la policía. Qué increíble cómo trabajaba de rápido el cuerpo policial cuando tocan a un acaudalado miembro de la sociedad.

— En seguida voy —contestó el pelirrojo para luego colgar—. Tenemos trabajo —le indicó a Hawks, el cual le siguió el paso.

Caminando por el pasillo se toparon nuevamente con su más atenta interna, la cuál se acercaba con interés a ellos luego de oír todo el movimiento en la oficina.

— ¿Qué pasó? —llevaba algunos documentos que le habían sido pedidos, pero ya no eran importantes ya que Endeavor iba de salida.

— Debemos irnos —decía Hawks, quizás intuyendo que su compañero no pondría tanto empeño en explicar nada.

— Es cierto —contestó el pelirrojo pero se detuvo un segundo en dirección a la pelinegra— hubo un problema en el centro, creo que volveremos tarde. Si pasa más de las 8, termina lo que te encomendé y vuelve a U.A., ¿de acuerdo?

— Esta bien —respondió con una ligera sonrisa mientras bajaba la mirada.

Enji volvió sus ojos al frente y ante la sorpresa de Hawks tomó la delantera, entrando antes al ascensor.

— ¿Qué esperas? —reclamó.

— "¿Por qué?" —Hawks estaba desconcertado— ya voy —entró en un salto y las puertas se cerraron— ¿puedo preguntar algo?

— Estoy seguro de que no es importante.

— Sí es importante, quiero decir… ¿eh? —se balanceó de un lado a otro, jugueteando como un niño, pensaba en cómo abordar el tema— ¿hay alguna razón por la cuál…?

El timbre del ascensor sonó y los interrumpió, Endeavor salió dando pasos agigantados, no quería perder el tiempo con las ideas u ocurrencias de su plumífero compañero.

— Creo que dejaremos ese asunto para después —vio delante del mismo edificio de su oficina al jefe de policía junto a algunas unidades.

Encontrándose con aquel sujeto de aspecto perruno, le saludó con seriedad, mientras Hawks parecía haberse quedado en medio de algo importante, por ahora iba a dejarlo pasar, ya que este caso era más relevante que las dudas que tenía acerca del nuevo 'trato' que tuviera hacia la joven casi graduada de U.A.

— Así que básicamente nadie lo vio, no hay señales de fuga, ni pruebas, sólo un arma, que no fue usada en el asesinato —decía el pelirrojo.

— Los escoltaremos hasta la escena del crimen, todavía está intacta. Esperamos que pueda ayudar en esto. Creemos que hubo personas con quirks implicadas. En la mansión nadie vio ni escuchó nada, el cuerpo apareció como por arte de magia y como le dije, un revolver totalmente limpio.

— ¿Un revolver? —repitió Enji dudando.

— Endeavor —llamó su atención Hawks al tiempo que entraban a una patrulla— ¿por qué usarían un revolver si tienen quirks para cometer el crimen y salir mejor librados?

— Sólo quieren distraernos —contestó el pelirrojo.

La escena del crimen, con cintas de seguridad alrededor fue recibida por ambos héroes, uno con la agudeza mental para elaborar distintas teorías alrededor de este crimen y otro, que inspeccionaba la gente alrededor.

— Bienvenidos —les hablaron desde el otro lado del salón en el cual encontraron el cuerpo.

Hawks dio una mirada inquisitiva, el que los saludaba no era ni más ni menos que el mismo dueño de la mansión, su piel blanca y delicada en conjunto a trajes de alta costura le indicaban que realmente era un hombre acaudalado, aunque ¿qué podría saber él de cosas de ricos? Sólo era un chico promedio de barrio bajo.

— Vinimos porque el jefe de la policía nos pidió ayudar en el caso.

— Le agradezco, Endeavor-san —dijo Casus Belli sin acercarse demasiado, el fuego le intimidaba.

— ¿Hawks? —preguntó al ver que su plumífero compañero miraba curioso al recién llegado—. Haz el favor de obtener su testimonio mientras reviso esta área.

— Claro —asintió— Señor Belli, acompáñeme —le guió tocando levemente su brazo.

Se llevó al hombre ante la mirada de Endeavor, quién seguía preguntándose qué había pasado, miró arriba para ver que no había otra salida que el salón y la puerta principal y ninguna de ellas estaba forzada, hasta donde notaba, miró al piso, ni un rastro, completamente limpio, como si hubieran hecho una limpieza.

— "¿Esto fue planeado?" —se preguntaba.

— No puedo creer que una figura tan importante de nuestra sociedad esté revisando el polvo de mi casa.

— ¿Quién es? —le preguntó Endeavor al muchacho que aparecía entrando por la puerta principal.

— Nadie —contestó frunciendo el ceño.

— Le voy a pedir que se retire, ésta es una escena de crimen, los civiles no deben estar cerca.

— Retíreme —contestó con atrevimiento y sin mostrar ninguna emoción.

Endeavor levantó la mano para ponerla sobre su hombro y sacarlo pero antes de si quiera tocar su hombro fue interrumpido por el llamado de Hawks.

— Ya terminamos —le dijo.

— Akihiko —dijo Casus al ver al muchacho muy cerca de aquel, no muy amable, héroe— disculpe, es mi hijo.

Aquel chico con cabellera oscura miró con rabia al flameante pelirrojo para apartarse sin decir otra palabra, lo estaba provocando y esperaba que cometiera el error; acostumbrado a poner en incómodas situaciones a los que le rodeaban, quizá quería que Endeavor perdiera la calma.

— Sólo vine porque la policía me contactó —dijo el muchacho.

— Yo les pedí que te trajeran. Si atentaron contra alguien en la mansión, era posible que quisieran hacerte algo —decía preocupado Casus.

— Qué idiotez —se apartó y fue en otra dirección.

Aquel hombre, avergonzado por la actitud que tomó su hijo no intentó ocultarlo, se volteó hacia los héroes con una sonrisa nerviosa, justificaba su actitud diciendo que todavía estaban trabajando en su relación. Ya que hacía años que no se trataban a causa de su madre, quien vivía lejos de Japón.

— Es posible que hayan querido matarlo, Belli. Esto no indica que fuera un atentado contra un empleado en particular, si se tomaron el trabajo de encubrir la causa de muerte con un quirk, quizás esa arma que encontraron no nos conduzca a nada —dijo Endeavor.

— Pero debe tener algún significado —agregó Hawks— digo, se tomaron el trabajo de dejarla aquí y no la llevaron. Y estoy seguro que los peritos no encontrarán ni una huella en ella también.

— Es cierto, debe tener algún significado —decía Endeavor frotando su barbilla— mientras investigamos todo —miró al magnate de los diamantes— le dejaremos un par de policías para la vigilancia de la mansión. Si recuerda algo más, avísenos para tomarlo en cuenta durante la investigación.

Se retiraron de ahí, las fotografías de la escena del crimen pronto serían procesadas al igual que el arma encontrada. Hawks caminó tras Endeavor, mientras este iba de camino a la estación policial más cercana, quizás a la que llevaron las pruebas, entre otros detalles.

Un par de cuadras más tarde, Hawks alcanzó a su compañero para hablarle de sus sospechas.

— Creo que será difícil saber quién ha dejado ese "mensaje" en la casa de los Belli —dijo.

— ¿A qué te refieres? —contestó Endeavor.

— Ese hombre es muy odiado.

— Nosotros no vinimos a juzgar sus actitudes sino a investigar un crimen.

— No, me refiero a su reputación. Ha hecho muchos enemigos a causa de su quirk, ha protagonizado los peores crímenes pasionales hac décadas atrás.

— ¿Tiene relevancia con la muerte del asistente?

— No, pero mucha gente, víctima de sus habilidades, puede ser la responsable.

— Explícate mejor, Hawks.

— Por lo que me contó y también sé por fuentes personales, su quirk se basa en la creación de diamantes, el punto crucial es cómo los crea —extendió sus manos, haciendo la explicación un poco más teatral— los diamantes se crean a partir de lágrimas.

— ¡Vaya! Ni hablar de cómo se ha vuelto tan rico con un quirk útil como ese.

— Sí pero los diamantes no surgen de cualquier lágrima, hasta donde sé, deben ser lágrimas de sentimientos verdaderos, sufrimiento real y no pueden ser creadas con las suyas propias.

— Entonces… —pensó— el asesino o asesinos pueden haber sido víctimas de ese quirk, ¿un acto de venganza?

— No lo sé.

— Fue personal, dejar un cuerpo en la mansión, que sea uno de sus asistentes, también envía un mensaje. Tenemos a un criminal que quizás tenga una relación o haya tenido una relación con este hombre.

Llegaron a la comisaría, se quedaron frente a las puertas, Endeavor cavilaba entre las opciones y otras posibilidades. Aunque la más racional era la que se comenzaban a plantear, una venganza personal por el uso de su quirk.

— Ve a la mansión otra vez, debemos tener una lista de personas en las que Casus Belli haya usado su quirk, entrevista también a los empleados y trae una lista de los que estaba activos ese día, además del asistente.

— Traeré un montón de listas —dijo agitando sus alas con suavidad— ¿qué harás tú? —preguntó.

Enji revisaría las fotografías de la escena, leería las declaraciones que tomaron los policías al llegar y quizás de ello obtendría alguna pista.

— De todo un poco —contestó y giró para darle la espalda.

— Endeavor-san —le llamó Hawks muy atento.

— ¿Sí? —volteó rápidamente.

— ¿Yaoyorozu se quedará en la agencia?

— ¿Por qué lo preguntas?

— Tu hijo ya no está, ¿por qué es importante tenerla ahí entonces? —tenía razón.

— Shoto me pidió que no la echara injustificadamente, además le ofrecí una salida pero no quiso irse.

— ¿Fue mucho lo que pagaste para evitar la quiebra de su familia? —preguntó curioso.

— Que ella me diera la oportunidad de volver a tener el interés de mi hijo no tiene precio.

— Parece una chica honesta, no vayas a arruinar su carrera o la tuya. Esto sería un escándalo de saberse.

— Por eso nadie lo sabrá —giró en otra dirección para luego alejarse de Hawks— vuelve pronto —se despidió.

— Ajá…

Como lo había dicho antes, el trabajo acumulado cada vez era mayor, las pruebas, los análisis realizados a las muestras que encontraron en el cuerpo. El pelirrojo tenía los ojos completamente cansados, se cerraban más seguido, hasta que al no poder resistir salió de la comisaría, no sin antes pedir que enviaran todo a su agencia a primera hora.

Al no tener ni una señal de Hawks durante el final del turno, decidió regresar caminando cuando recibió una llamada. La pantalla marcaba precisamente el nombre de su compañero.

¿Qué tal vas? —preguntó Endeavor.

Perfecto aunque estoy revisando la lista de empleados de ese día, creo que me llevaré esto, son varios cuadernos que el mayordomo me dio. No creerías cuántos empleados tiene.

Toma las notas, revísalas, busca coincidencias con la lista que te haya dado de personas en las que ha usado su quirk el tal Belli, no te quedes en la mansión mucho tiempo —recomendó el pelirrojo, conociendo a Hawks, éste se habría quedado cómodamente a ser atendido por aquel magnate.

Peeero… podría quedarme un momento más para…

Que no. No te quedes, llévate todas las libretas y notas que tengas a tu casa. Haz ahí el trabajo y mañana vuelves a la agencia.

Le quitas la diversión a mi vida.

¡Ahg! —gruñó colgándole.

Casi podía decirse que sabía que su compañero se estaba riendo al otro lado de la línea, iba a hacerle pagar eso en cuanto fuera de mañana, hoy tenía planeado quedarse revisando algunos documentos que dejó pendientes. Todos los análisis que le hicieron al cuerpo del pobre asistente muerto en lugar del Señor Casus Belli estarían apenas disponibles tras 24 horas.

Quedaba poco para dar las 9 de la noche, muy posiblemente todos dejaron la oficina, en el portón sólo se encontraba el cuidador del edificio quien saludó algo distante al héroe.

Tan sólo pasar por las puertas de su agencia apagó sus llamas, no había nadie, estaba algo cansado y quería relajarse. Iba a subir por el ascensor pero decidió tomar las escaleras, iba a paso lento tarareando una melodía en su cabeza.

Al llegar a su piso correspondiente, vio que todavía habían luces en los pasillos, las automáticas, era bueno saber que Hawks hizo algo que lo beneficiaba, no había pensado en cosas como luces inteligentes o instalarlas si quiera. Para alguien que consideraba el "manos libres" algo complicado y fastidioso, ni si quiera pasaba por la mente hacer una mejora al edificio.

— "De qué sirve que arregle este lugar" —pensaba abriendo su oficina.

Ahí estaban algunos papeles desordenados, las envolturas de chocolates que dejó Hawks en aquel feo sillón que trajo para dormir y… ¿dónde estaba su lista de casos? Se preguntó al no encontrar el folder amarillo en el cual guardaba sus casos pendientes o casos que nadie había tomado por la dificultad o que habían sido cerrados al no encontrarse otro modo de resolverlos. Siempre los tenía junto a una mesita al lado del mal afamado mueble.

Lo buscó por todas partes, era irritante no tener algo en el mismo lugar que siempre lo había tenido, era posible que algún empleado lo hubiera llevado al archivero. Suspiró.

Fue entonces en busca del folder amarillo para empezar su noche de trabajo, iba a abrir la puerta del archivero como cuando encontró a Hawks jugando ahí, hacía ya algunos días, la misma estando entreabierta. Con su mano tomó el pomo de la puerta y empujó lentamente hasta ver en un rincón de este a alguien dormido, acomodado entre papeles.

— ¿Por qué nadie me hace caso? —se preguntó viendo a Yaoyorozu—. Hey —intentó llamar su atención pero esta seguía durmiendo. Caminó hacia ella con pasos suaves— despierta —volvió a decir con voz calmada.

No hacía nada, por lo mismo, a pesar de estar de pie junto a la joven se arrodilló para poder estar a su altura mientras ella dormía. Levantó su mano y usando su dedo índice tocó con extremo cuidado su mejilla, otra vez, como si fuera un botón, igual a como lo hizo en el hospital.

— Despierta —le dijo ahora con voz normal.

Yaoyorozu abrió sus ojos con lentitud, podía decirse que aún no se daba cuenta de que estaba sentada en el piso, apoyada junto a una pila de documentos de la agencia. Tan sólo veía la cara de Endeavor frente a la suya, él con la misma expresión y ceño fruncido.

— ¿Qué pasó? —preguntó— ¿No te dije que te fueras a U.A. en cuanto terminaras?

— Yo terminé de ordenar sus casos pendientes, en orden alfabético —se explicó, levantó sus manos para frotarse los ojos, moviendo sus piernas acomodándose para ponerse de pie.

Enji se levantó primero y le ofreció su mano, Momo la tomó y aun frotándose los ojos con la mano libre, se puso de pie.

— ¿Por qué te tomaste toda la tarde y noche para eso? —la soltó.

— Sabía que usted vendría a hacerlo, estuvo muy ocupado atendiendo aquel caso y yo quería ayudar un poco. Después de todo, si quiero tener una oportunidad de hacer patrullaje, debo tomarla y si tiene menos trabajo de escritorio, podría…

— ¿Sabes que las cosas no suceden así? —le dijo.

— No pierdo nada intentándolo —se justificó.

— Te llevaré a casa, toma tus cosas —salió de ahí.

Pensaba en muchas cosas, quizás la primera que esa era una movida muy atrevida de su parte, ¿cómo puede pensar si quiera en salir de patrullaje cuando él no tiene interés en darle más responsabilidad? Había revisado las notas de sus anteriores internados, ninguno de ellos le decía que ella tenía lo que él requería, tal vez simplemente no era Shoto.

Pero… eso había sido bastante intuitivo, creía que iba a estar hasta el amanecer con su trabajo habitual y resulta que le quitaron un peso de encima por esta vez, ¿cuándo tuvo una oportunidad de llegar casa a dormir? Unas fantásticas, cuando menos, 6 horas de sueño sin interrupción y si tenía suerte podría desayunar por la mañana.

La veía caminar junto a él, luego de aquel reclamo, tan pequeña y determinada, sonreía por dentro, era curioso ser sorprendido por una vez. Pasaron nuevamente por el puesto de vigilancia, donde Momo se despedía del guardia de seguridad y Endeavor daba las buenas noches.

Cuánta curiosidad debió despertar en aquel guarda ver al héroe Nº 1 salir tan temprano de la agencia.

Caminaron hasta el estacionamiento donde el pelirrojo tenía uno de sus autos aparcado, no era el mismo de la vez anterior, éste por lo menos tenía calefacción, aunque ahora no lo necesitaban porque el clima yacía templado.

Se subieron al mismo, él conduciendo y la pelinegra en el asiento de pasajero ahí adelante. La vibra no era la misma que aquella fría noche, con lluvia, desperfectos y conversaciones incómodas. Tenían música, un ambiente cálido y una conversación agradable.

— Mañana recogeré lo que dejé en el piso —dijo para luego bostezar.

— Te llevaría a U.A. pero creo que despertaría muchas sospechas.

— Lléveme a la escuela, no puedo faltar a los dormitorios otra vez —decía Momo con los ojos entrecerrados.

— Estoy seguro de que cerraron la entrada, por eso te dije que te fueras temprano.

— Uhm… sí… —respondió perdiéndose de a poco.

Su cabeza se apoyó nuevamente en la ventana para quedar dormida, sería una crueldad despertarla luego de todo el trabajo que realizó, pensó Enji. Siguió conduciendo por unos minutos hasta que él también comenzó a cerrar los ojos, pronto se dio una palmada en la mejilla para mantenerse alerta.

En un punto no pudo y se dijo a sí mismo que podía hacer una parada en alguno de esos servicios de comida rápida, en el cual pidió café para 2, recogió su pedido en la ventanilla y fue a estacionarse no muy lejos del lugar. Debajo de las luces del anuncio del lugar.

— ¿Yaoyorozu? —le llamó para luego usar su dedo índice y tocarle el hombro.

La pelinegra hizo algunos ruidos y se dio vuelta para notar al héroe ofreciéndole lo que parecía un vaso de agua caliente, por unos segundos pareció concentrarse hasta notar el inigualable aroma a café.

— Tómalo —le dijo entregándole a la no muy atenta muchacha ese vaso.

— ¿Está muy cargado? —preguntó bebiendo un poco.

— No es fuerte. Bebe, te mantendrá caliente y llegarás más despierta a tu casa.

— Gracias —dijo animada—. Supongo que fue un día muy largo para usted también.

— No tanto, sólo debo averiguar lo que sucedió en la escena del crimen y entregar resultados lo más pronto que pueda —bebió un sorbo de su café mirando al frente.

— Los Belli son una familia muy complicada. Digo, después del suicidio de la madre del heredero —compiló sus propias respuestas.

— ¿Suicidio? ¿Cuándo fue eso? —preguntó Enji curioso.

— Fue hace 5 años más o menos, yo lo supe por una compañera de intercambio, que iba a la misma escuela que el hijo del señor Belli. Fue una lástima —se encogió.

Sin quererlo la pelinegra había soltado un gran dato en la investigación, quizás este tema no fue mencionado por el magnate de los diamantes porque podría poner las luces sobre sí mismo y su descendencia.

Quitarle el heredero a esa gran familia representaba un terrible prejuicio, ¿quién seguiría con su nombre? ¿Era posible que estuviera encubriendo a su propio hijo? Se rascaba la barbilla mientras Momo seguía con su café, ya distraída con la música.

— ¿Terminaste? —preguntó Enji saliendo del trance.

— Ya casi —contestó animada mirándolo a los ojos— ¿sabe qué? Cuando usted se queda pensativo, realmente me recuerda a Shoto-kun —giró su sonrojado rostro hacia el frente.

Sí, lo tenía confirmado, todavía le era incómodo decir su nombre y más frente a su padre, ni si quiera imaginaba cómo podría dirigirse a su compañero frente a otras personas, es decir llamándolo por su nombre.

Pensaba que, si su padre, el cual la miraba curioso, le preguntaba la razón de su sonrojo, todavía podía inventar cualquier cosa, como que el café demasiado caliente la ponía de ese modo.

— Claro que se parece a mí, es mi hijo —agregó Enji con un atisbo de orgullo y mostró una mueca, ¿una sonrisa? Sus mismos ojos se entrecerraron, sí, era una sonrisa, podía ver las arrugas de su rostro contraerse al acto.

— ¿Por qué se burla? —le preguntó urgente la pelinegra dejando el vaso de café vacío entre sus rodillas.

Lo hacía difícil, sus ojos calmados, abiertos y solemnes, felices y cálidos le revolvían con un millón de mariposas el estómago, ese hombre que le sonreía, que quedaba abierto a críticas mostrando su humanidad, le recordaba cuánto quería al muchacho de ojos dispares.

Esta era la amabilidad nunca antes vista por otra persona y ella era un testigo, quién imaginaría que necesitaría guardar esa sonrisa en su memoria, tal vez para así notar y hacerlo saber a otros que Endeavor era un ser humano como todos, alguien con más defectos que virtudes, pero humano al final.

— Ya relájate, pequeño tomate —dejó de reír y puso sus manos en el volante— te llevaré a casa, podrás descansar y regresarás por la tarde. No me desobedezcas otra vez —advirtió.

Así que eso era, ¿así se sentía reír? Sí, sí, así era, se dijo Enji, ¿por qué no aprovechar esa oportunidad para dejar a su frenesí humano guiarlo? Como si se soltase el cabello, el cual había mantenido amarrado por mucho tiempo, atado con fuerza, para que ni una sola hebra se sometiera al viento.

¿Qué viento? ¿La vida? Aquella que le golpeaba cada noche antes de aparecer nuevamente como un recordatorio de su corta existencia, de la guillotina pendiente sobre su cuello, de su curiosa mala vida, resumida en el desprecio de todos los que conoce.

Todos, excepto… ella.

— Endeavor, por favor —pidió Momo mostrándose algo divertida pero avergonzada al mismo tiempo.

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Fin de Episodio 06