No olviden que la portada del episodio está publicada en mi página de FB: /StarlingShadow pueden seguirme ahí y mi página de , en la cual agrego más detalles de la historia y subo mis dibujos con mejor resolución.
Pasando eso, gracias por su paciencia, si no recuerdan haberlo leído en el intro del episodio anterior les comento que las actualizaciones se hacen el 18 de cada mes, para que estén atentos a las actualizaciones. También he publicado este episodio en Wattpad porque estuvieron activos allá también y se agradece que participen :) me animan a seguir escribiendo.
Tengan un bonito día todos y disfruten del episodio~
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
.
NADIE, SOY YO
Por Clarisce
Capítulo 9 – Hoy por ti
.
Había sido una tarde de entrenamiento dura, tanto él como Uraraka parecían haber llegado a su límite, entretenido en su compañía la siguió hasta los dormitorios, ella dijo que tenía algo en su habitación que quería darle, con suerte… podrían pasar un momento más hablando, no quería mimar su ego demasiado pero 'cara-redonda' lo hacía sentir especial y no iba a decir eso en voz alta, primero muerto.
Caminando por el pasillo vio la habitación de Momo entreabierta, Ochako pasó de largo sin prestar atención y él hubiera hecho lo mismo de no ser porque escuchó, no era su culpa tener un oído tan fino, ¿verdad?
Se quedó parado un segundo junto a esa puerta mientras su compañera de entrenamiento buscaba la llave de su habitación, fue cuando pudo escuchar las palabras "beso", "Shinsou" y eso le pareció bastante curioso.
Bakugo nunca fue muy asiduo a relacionarse, de hecho, Todoroki para él era un imbécil a sus ojos, pero eso no quitaba que fueran compañeros y que de vez en cuando le escuchase al pasar el tiempo durante las actividades escolares. Sabía muy bien que pensaba dar un avance con la pelinegra, diría algo peor pero prefería contenerse con los adjetivos.
Cuando Uraraka por fin abrió la puerta de su habitación y se dispuso a llamarlo, Bakugo puso un dedo en sus labios para pedirle silencio, su compañera, curiosa por ello se acercó a él, haciendo entonces que la madera rechinara. Inmediatamente supo que había sido descubierto y jaló a la castaña dentro de su habitación sin pensarlo.
— ¿Qué pasa? Bakugo, dime.
— Carajo —volvió su mirada— no fue nada, no quería que me vieran cerca de los dormitorios de chicas a esta hora, ¿eres tonta o por qué hiciste eso? —estaba enojado porque ella pisó la madera que rechinó.
— Ya cálmate, no fue mi intención, además no pensé que te gustara escuchar tras las puertas jaja, ¿te enteraste de algún chisme? —rió Uraraka alejándose y yendo a una de sus gavetas de ropa— bueno —intentó dejar sus bromas a un lado, la cara de Bakugo le decía que estaba a un paso de explotar su preciosa habitación— ya, olvídalo. Tengo algo para ti —le mostró una camiseta.
— ¿Y eso? —preguntó curioso.
— Es un repuesto, no pienses que es especial, sólo es eso.
— Ahora que lo recuerdo, perdiste la que te presté, ¿verdad? —dijo con ojos de sospecha el rubio.
— Bakugoooo-kun —musitó apenada—. ¡Ya! Tómala —se la extendió y él la tomó.
— No tenías que hacerlo, boba —le golpeó la frente con un dedo y rió—. Y ya, mejor nos vemos mañana. Si alguien me ve por acá, pueden castigarme.
Se dio vuelta y puso su mano en el pomo de la puerta, abriéndola para luego asomar su cabeza.
— Ya vete —le dijo Uraraka y lo empujó bromeando. Bakugo salió derrapando en el suelo y quedó fuera de la habitación de la castaña.
Al darse cuenta de la broma, una delirante rabia le llenó pero pronto fue apagada por el miedo a ser encontrado infraganti en la escena del crimen, nuevamente.
— "¡Diablos! Maldita" —pensó caminando a prisa por el pasillo hasta desaparecer.
Un poco más tarde, luego de aquel incidente, decidió salir a caminar, no podía dormir, pensaba que le había sentado mal escuchar esa conversación, dudaba de si contarle al idiota mitad/mitad, podría cometer una indiscreción, además… ¿qué le importaba ese asunto? Pensó despreocupado pero luego otro sentimiento le embargó.
Shinsou solía pecar de hablar mucho con las muchachas de su clase, tenía una facilidad de palabra para comunicarse y quizás él había interpretado eso como practicidad, pero podía ser otra cosa, en el fondo, quizás, aquel 'pelos de color mora' como llamaba Bakugo a este podría buscar coquetear de una manera ridícula con ellas.
Si hizo un avance con el objeto amoroso de su compañero, ¿qué le aseguraba que no haría lo mismo con su…? Es decir, con su 'valiosa compañera' Uraraka, ¡tonterías! A quien engañaba, mataría al imbécil si se le acercaba, si hacía lo mismo con ella, no lo toleraría, al final, si él fuera a quien quisieran hacerle esa movida muy mal vista, estaba seguro que Todoroki no sería de los que callan.
Esa era la resolución que había tomado, tal vez esperaría el momento adecuado para decirle, de preferencia cuando no estuviera rodeado de nadie.
— ¡Achuuu! —estornudó Todoroki haciendo revolotear su cabellera bicolor.
— ¿Estás bien? —preguntó Izuku.
— Sí, sólo sentí una brisa.
— O alguien está hablando de ti jeje —dijo con una risilla.
— ¿Crees en eso? —le preguntó el bicolor.
— ¡Hey! —le llamaron, era Bakugo— tengo que hablar contigo —miró a Izuku con la usual furia— ¡tú vete! Esto es privado.
— ¿Eh? —respondió sorprendido—. Estábamos terminando un proyecto.
— Esto es importante, Deku, imbécil.
— Uhm… —respondió pensativo Todoroki— ¿no puede esperar?
— No, estúpido —replicó Bakugo halando a su compañero por la ropa a su habitación.
Con las prisas Shoto dejó todos sus lápices caer al piso, al igual que la libreta que usaba para anotar los datos que le habían pedido. Cuando el rubio terminó de arrastrarlo, cerró la puerta, éste le miró por unos segundos esperando tener las palabras adecuadas, era muy poco elocuente, por ello pensaba y repensaba en qué decir al respecto.
— ¿Y? —preguntó Todoroki.
— Te escuché cuando hablaste con Deku.
— ¿Acerca de?
— De… —de verdad que se veía mal que él supiera tanto de sus compañeros y de esa manera— ahm… —miró a otra parte mientras se rascaba la cabeza.
— Bakugo, mira, esto es importante —se refería a su tarea— debo reportarle a Aizawa-sensei y al delegado de estas tareas, Shinsou. No tengo mucho tiempo, así que…
— Shinsou, él y tú son amigos, ¿verdad?
— No necesariamente, sólo tenemos tareas en común.
— Los he visto caminar por los pasillos, siempre ocupados.
— Las tareas de la clase, los deberes que Aizawa-sensei nos encomendó y mis propias actividades hacen que tenga poco tiempo para estas cosas. Por favor, Bakugo, necesito hacer esto pronto —se apartó y fue hacia la puerta.
— Escuché dos cosas que no debí escuchar. No fue mi intención —decía serio el antes furioso Katsuki.
— ¿Y? —puso su mano en el pomo de la puerta esperando.
— Cuando hablaste con Deku de avanzar con la 'crea-cosas' —se refería a Momo de una manera en la que Todoroki no lo considerase ofensivo— y… hoy acompañé a Uraraka después de nuestro entrenamiento a área de las chicas, pasé por la habitación de la 'crea-cosas' y…
— ¿Qué pasó? —soltó la puerta para voltear hacia él, tenía algo de curiosidad.
— Creo que hablaba con otra chica más acerca de lo que pasó el día del festival, pero mencionó a Shinsou y luego Uraraka me habló y no pude entender bien pero habló de…
— ¿De? —decía Todoroki inmerso en la curiosidad.
— Un beso.
El tiempo se detuvo por un instante, Bakugo volteó la mirada por un segundo a otra parte y al volver a ver a su compañero dio un paso atrás, una ligera llama se había encendido mientras ocultaba su mirada.
— Así que él dio su avance —dijo el bicolor en tono serio.
— ¡Hey! No vayas a quemar mi cuarto, yo ya cumplí con decirte lo que escuché. Sé que… —volvió a ponerse serio— si la situación fuera al contrario harías lo mismo. Así que sólo es por eso, ¡no vayas a pensar otra cosa! Si vas a resolver algo, no me metas más, yo no podía dormir con lo que te dije, pero ahora, será diferente. Bueno, ya vete —le decía mientras se acercaba a la puerta con cuidado para que salga.
— Gracias —giró hacia él, Bakugo nuevamente retrocedió, no era rabia lo que veía en los ojos de su amigo, era furia, una completa y helada furia.
Creía que quizás él reaccionaría de la misma manera si hicieran un avance con Uraraka, aunque en algún punto pensó que podía haber hecho algo mal, esa mirada le hizo retroceder porque por alguna razón se sentía en peligro. Realmente no quería ser Shinsou en ese momento pero ese ya no era su problema.
Se quitó la camiseta y se lanzó a su cama, ahora sí iba a poder dormir sus necesarias y valiosas 8 horas.
Sólo él podría dormir porque Shoto tenía mucho que pensar ahora. Luego de salir de la habitación del rubio se dirigió a la sala común, no importaba que hubiera caído el cielo en su cabeza, sus deberes eran primero.
— Todoroki-kun —dijo animado Izuku viéndolo al volver. Le entregó rápidamente su lápiz— ¿qué pasó con Kacchan? —preguntó.
— Nada, sigamos, ¿si? —pidió. Necesitaba poner su cabeza en otra parte, su interior iba a explotar.
Fueron un par de minutos hasta que resintió la rabia, aquella ira fluía como ríos de lava, podía sentirlo. No era sólo la idea de que Shinsou quisiera robar a la chica que le gustaba, era lo que le había hecho.
Desde ese día Momo parecía ausente. Obviamente había sido una experiencia difícil, no necesitaba ser un detective para saber que tal vez, aquel beso, no había sido dado por las buenas, podía creer que quizás este la había dañado, no podía probarlo porque no podía hablar con Yaoyorozu, ¡diablos! No podía ni si quiera preguntarle por su día.
— Todoroki… kun… —replicó Izuku.
El lápiz en su mano estaba roto, partido a la mitad y él sin darse cuenta. Vio luego a su amigo, este le miraba algo perdido, como si no supiera que decir ante tal acción.
— Disculpa —se apartó para luego ir a su habitación.
Un poco de descanso y actuar con cabeza fría luego podría ser lo mejor. Lo importante era seguir siendo un buen compañero, si actuaba bajo los efectos de la rabia podría hacer algo más serio que asustar a Midoriya con sus arranques de furia por algo de lo que no tenía culpa alguna.
— Mañana… —se decía sentado en su cama en la oscuridad.
No era como si sus problemas fueran a irse porque seguirían ahí, tal vez podría hablar con las amigas de Momo para saber cómo se siente, no iba a quedarse cómodo, iba a actuar para protegerla. En caso de que esto fuera consentido… tal vez… se haría para atrás pero mientras no lo sea, él iba a defenderla, se habían prometido estar juntos luego de que la cortina de secretos se fuera, ¡le confesó que la quería! Y ella no se había quedado atrás, también lo quería, así que eso le daba derecho a actuar, a no permitir que Shinsou haga algo más. Pero para empezar, podía investigar si lo del beso había sido algo real, no era que desconfiara de Bakugo pero el hecho de saber que había escuchado una conversación casual le daba a pensar que tal vez había más tela que cortar.
Pronto fue de mañana, el sol saludó a toda la ciudad mientras el otro Todoroki se preparaba para ir a su trabajo.
— Gracias —dijo Fuyumi, a lo que su padre levantó una ceja.
— ¿A qué se debe? —preguntó.
— Por pasar este tiempo conmigo a pesar de que has estado tan ocupado.
— Estoy trabajando en esto, disculpa si no es lo que esperabas —confesó a su hija.
— No, no, no —negó Fuyumi— lo importante es que lo haces y me siento feliz —buscó una taza para preparar otro café, su padre tenía ya su desayuno completo y quería acompañarlo.
— ¿Puedo preguntarte algo? —dijo el pelirrojo algo cohibido.
— Sí, claro, adelante papá —contestó de inmediato.
— Has visitado a tu madre, quisiera saber su estado, sólo saber cómo está —confesó de nuevo, apenado en decir lo último.
Los ojos grises de su joven hija pronto se iluminaron y antes de dejar de prestar atención a su padre, sirvió la taza de café que tanto esperaba para acompañarlo.
— Mamá está muy bien, la he visto animada.
— Es bueno… —musitó Endeavor.
— ¿Irás a visitarla? —dijo la joven mientras bebía un sorbo de su, recién servido, café.
— Hablaremos de esto luego —evitó la respuesta.
Antes de poder decir algo más, el teléfono de Endeavor sonó, pronto lo tomó y con calma contestó.
Su cara se puso algo seria mientras notaba como un sentir le recorría el cuerpo, ¿era orgullo? Ese que había olvidado. Quizás porque le informaban que querían hacer una reunión para conmemorarlo, todo esto con el patrocinio del magnate de los diamantes.
— Sí, ahí estaré —dijo para finalizar y colgó.
No sólo le informaron de aquella reunión para conmemorarlo sino también le pedían que diera el discurso de apertura, tenía que agradecer y poner cara de tonto, así como All Might hacía durante sus discursos, pronto el orgullo que había adquirido al ser reconocido fue desechado.
— ¿Qué pasó? —preguntó Fuyumi.
— Harán una reunión en mi honor, este fin de semana.
— ¡Fantástico! —dijo con ánimo su hija— ¿y por qué no estás feliz?
— Debo dar un estúpido discurso —gruñó—. Gracias por la comida, Fuyumi. Nos veremos más tarde —se excusó y dejando todo salió de ahí para su oficina.
El intenso calor ya comenzaba a escalar, iba a ser un día caluroso, abrió entonces la ventana de su auto para refrescarse, suspiró sintiendo la brisa en su rostro. Gracioso… eso de sentir calor siendo un héroe tipo fuego, pensó de inmediato.
Llegó a su oficina sin dejar de lado el pensamiento que le había atormentado, la reunión de honor a su favor, subió al ascensor encontrándose con su compañero en la agencia Hawks.
— Oí lo de la reunión, ¿estás listo? —preguntó feliz el plumífero héroe.
— Claro que sí —contestó Endeavor pero era mentira— aunque todavía no tengo mi discurso.
— ¿Por qué te atormentas? Tienes gente muy capaz que puede escribir algo por ti —dijo pensando en sí mismo, sus ojos destellaban para que él lo eligiera.
— Tienes razón —dijo Endeavor con la idea en su cabeza.
El ascensor se detuvo, ambos héroes salieron y caminaron por el pasillo calmadamente hasta que se encontraron con la figura de Yaoyorozu, la cual saludó ofreciendo un café al héroe Nº 1 pero él negó con la mano.
— Buen día.
— ¿Tan temprano? —preguntó Endeavor.
— Quería terminar unas cosas, ¿hay algo que pueda hacer por usted?
— No, estoy bien —respondió Endeavor pasando de lado pero dando un par de pasos se detuvo— de hecho, hay algo, ven a mi oficina —miró a Hawks— hablaremos luego, tengo trabajo, por favor no duermas en los pasillos —advirtió.
— ¿Por quién me tomas? —dijo divertido, iba a ir a los archiveros.
Se adentró entonces a su oficina, dejó algunas de sus cosas sobre el escritorio, como sus llaves y se acomodó en su asiento mientras Momo entraba y se paraba frente a él con la mirada un poco dispersa, como si no quisiera enfocar nada.
— ¿Qué tarea me dará? —preguntó la pelinegra para no alimentar el silencio.
— Ah… era —incómodo por delegar trabajo se pensó mucho como decir lo que quería— supongo que sabes que Belli hará una cena en mi honor.
— No lo sabía.
— Así es, pero no tengo un discurso y odio hacer esas cosas. Es la primera vez que voy a estos eventos, quise declinar pero Belli insistió al Jefe de policía que debía estar ahí.
— Entiendo.
— Uhm… siéntate, ¿por qué sigues de pie? —preguntó Endeavor, curioso por la postura incómoda de Momo.
— Estoy bien, sólo tuve una mala noche.
— No te pregunté.
Dijo de inmediato el pelirrojo infiriendo que era una orden, a lo que Yaoyorozu no supo como reaccionar, parecía más serio de lo normal, por un segundo se quiso dejar a la voluntad de este hombre pero no cedió.
— ¿Es todo? Voy a retirarme —contestó.
Endeavor quedó mirando fijamente esa acción o el amague de acción a su desobediencia y preguntándose las razones por las cuales esa mañana veía a su interna tan preocupada y fuera de lugar.
— No he terminado, ¿o pretendes irte a pesar de que te ordene que no lo hagas?
— No, señor.
— Bien, haz mi discurso. Ahora sí, retírate.
— ¿Discurso? ¿Para cuándo? —preguntó preocupada.
— Hoy —respondió con una sonrisa forzada— "veamos de lo que eres capaz" —pensó él.
— Ah… eh… pero es muy pronto, yo no esperaría un discurso para un evento así, un… evento… nacional.
— Ya vete, tengo trabajo que hacer —se mostró frío.
La noche que pasó todo, la que marcó su culpa, la hizo sentirse más cerca y él al mismo tiempo, al sentir aprecio se reveló como una rabia lo atormentaba, la que le hacía pensar dos veces en por qué la tenía en su agencia, ¿por qué no la echaba?
Hawks había tenido razón y es que este deseo por enseñar, por guiar, por mostrar un camino nuevo había sido sólo para Shoto, su hijo, su gran hazaña, pero al mirar a la pelinegra, al verla decidida por aprender, por estar a su lado, comenzaba a desear… muchas cosas que no debería, como un futuro, para poder enseñarle más de la agencia, de los deberes de un héroe, cosas que creía imposibles para alguien que no fuera…
— Padre, ¿me estás escuchando? —preguntó Shoto frente a su escritorio.
— ¿Esto es un sueño? —preguntó Endeavor.
— No, padre —dijo más calmado luego de tener la atención del mismo— acabo de llegar y quería hablar contigo.
— Eh… —no sabía que decir, literalmente se había quedado sin palabras.
— Creo que dije cosas que no debí la última vez que hablamos, aunque tampoco voy a disculparme. Sólo… quería ver si podía pasar de vez en cuando por aquí.
— Yo… estoy conforme. Hoy tengo una cena, quisiera que estuvieras presente.
— ¿Quiénes irán? —preguntó el bicolor.
— Supongo que sólo yo, oh, sí, lo olvidaba, Hawks también y supongo que Yaoyorozu.
— Esta bien, ahí estaré —se apartó para caminar fuera de la oficina.
— Hasta la noche —se despidió con las palabras resbalando como mantequilla en su lengua, podía decir que estaba feliz.
Bufó por la nariz como si hubiera conseguido algo, conforme con aquella interacción, pensó en que tal vez sus esfuerzos poco a poco daban frutos, mas en la práctica era distinto. Shoto fue a la agencia, tal vez a echar un vistazo a su interés amoroso, verla un poco más de cerca, había pasado tiempo y con lo que sabía de Shinsou haciendo sus avances, estaba más que interesado en que él no se apareciera por ahí, si es que era como creía.
Preguntando en la entrada supo que Momo no había salido acompañada por nadie, eso lo tuvo tranquilo porque no quería permitir que la molestaran más. La noche podía ser especial porque podría verla casualmente y acompañarla a los dormitorios.
En cambio la mente de su compañera estaba llena de otras preocupaciones, como el discurso de Endeavor, debía ser algo bueno y lleno de esperanza, no era sólo un montón de palabras.
Su lápiz se rompió cuando escribía y borraba casi por 6ta vez, ¡qué nervios! Y el discurso era para esa misma noche, intentó calmar sus ansias mientras leía lo poco que había avanzado.
Pronto pensó en buscar el sacapuntas que había dejado en la oficina de Endeavor pero le dio miedo lo que él pudiera pensar.
— Ten, usa este —le ofrecieron de la nada.
— Hawks, gracias senpai —le dijo más agradecida que de costumbre.
— ¿Qué haces? —preguntó el héroe agitando levemente sus alas.
— Endeavor me dio la tarea de hacer su discurso pero tengo un bloqueo y es para esta noche —dijo algo preocupada.
— Suena difícil.
— No es sólo eso —susurró mirando por lo bajo.
— Mira, si te dieron esa tarea es porque creen que puedes hacerlo, no te compliques, hazlo simple. Esta noche irás porque fuiste parte de la operación, creo que en el poco tiempo que estamos en la agencia, Endeavor-san ha valorado tu trabajo y él no hace eso con cualquiera. No lo decepciones —le mostró media sonrisa y se alejó.
Le había abierto los ojos, de alguna manera no estaba tan consciente de que él la valorara, después de todo siempre fue muy distante en cuanto al trabajo, tan sólo la escuchaba por las noches, cuando platicaban por breves momentos acerca de Shoto.
Tal vez si no lo hubiese visto al salir, tal vez si sus secretos no fueran sólo suyos podría volver a caminar junto a él, preguntar cosas triviales, así sus desventuras y… demás cosas que las parejas hacen, si fuera… su pareja.
Pero sólo se limitó a mirarlo de lejos, pensando en todas sus fantasías que tocaban la realidad y cuando más quiso adentrarse en esa sensación de primer amor, el terror se abalanzó a sus deseos, comiéndose sus ansias. Y si… Shinsou hablaba demás, si decía lo que había pasado, si le contaba de sus sospechas.
Al final, ¿qué pensaría si supiera de todo el dinero que ha invertido Enji Todoroki en sus empresas? De todas las deudas que ha pagado, de todas las salidas a solas, de sus ligeras pláticas, y para ser justos, ¿qué pensaría ella si él hiciera algo similar?
Se dio una palmada en la mejilla y contrajo la respiración para luego soltarla lentamente, cerró sus ojos y se concentró, ya era demasiado. Lidiaría con todos sus demonios luego porque su ahora era más importante.
Por lo menos el ejecutor de tales planes se mantenía trabajando, tanto que no había salido a comer.
Un singular zumbido interrumpía sus pensamientos, levantó la mirada pues su trabajo le había inmerso en un ciclo de dolor, quizás el mismo que le aquejaba desde el principio. Un dolor incesante atravesaba su cabeza, era como… como… ¡no podía describirlo! Estaba acabando con su concentración. Se puso de pie y fue hasta su baño como pudo, abrió su botiquín de medicamentos y tomó el que le habían recetado, casi rompía la caja para tenerlo.
Pero eso no se detuvo, debía esperar a que el medicamento hiciera efecto pero no tenía idea de cuánto tardaría, apagó la luz del baño entonces, se tomó la cabeza y la apretó, su cabellera sobresalía, sus ojos estaban cerrados, apretados y sus piernas se movían nerviosamente rogando porque pasara.
— Todoroki-san —dijo Momo entrando a la oficina viendo que el asiento cercano a su escritorio estaba vacío— "¿se habrá ido a comer?" —se preguntó.
Parecía que había desaparecido, siguió inspeccionando, encontró algunas cosas en el suelo, como si algo pasara, miró entonces el baño, completamente cerrado y con una hoja de papel cerca.
— "¿Será?" —se preguntó mirando al mismo.
Posó su mano sobre la manija y se dispuso a abrirlo lentamente, estaba oscuro dentro y casi entrando notó como algo la detenía o quizás chocó con alguien.
Los pies de Endeavor se retrajeron al choque, no decía nada, estaba en el frío piso en la oscuridad sosteniendo su cabeza, pronto Momo dejó todo lo que estaba haciendo para entrar y agacharse para estar a la altura.
— ¿Señor, está bien? —preguntó con preocupación.
— Yo… —no podía decir nada, ni si quiera pensar, el súbito dolor lo había tomado por sorpresa.
— ¿Qué pasa? ¿Cómo lo ayudo? —preguntó Momo pero Endeavor, así agachado sólo se limitó a cerrar la puerta de un manotazo.
— La luz, por favor no la enciendas.
El ambiente tenue apenas la dejaba guiarse por las sombras, pero sin tener un plan buscó de inmediato los medicamentos en el botiquín, notó las cajas destrozadas.
— ¿Tomó estas pastillas? —preguntó rápidamente.
— Sí, sí, sí… ¡aaaaghh! —gimió adolorido, ni si quiera podía ocultar su dolor.
— No veo nada —dijo agitada Momo— ¡espere un momento ya regreso! —dijo girando hacia la puerta pero Endeavor la detuvo tomándola por el brazo.
La sostuvo fuerte, tanto como para casi lastimarla, no iba a reparar en hacerlo de ser necesario, Endeavor no dejaba que se moviera, iba a…
La soltó de golpe.
Momo se quedó viendo la sombra de aquel hombre desquiciarse por el vicioso sufrimiento, se agachó nuevamente y poniendo su mano sobre la de él le acarició con ánimo de calmarlo, temía que este dolor fuera parte de algo peor, algo que el médico del pelirrojo no le había informado.
— Volveré, por favor aguante.
Salió entonces, fue corriendo hasta sus casilleros, en donde guardaba algo que le habían dado en caso de emergencias, tomó también su teléfono celular y mientras iba de regreso, marcó el número del médico y antes de que le contestara dio un suspiro.
La llamada fue bastante breve, el medicamento que le había dado sí serviría en este caso, el médico sólo lo calificó como un episodio crónico de "migraña", ¡tonterías! Esto debía ser algo más. Tenía tantas ganas de denunciar a ese médico y sus negligentes respuestas, ¿cómo podía decir que eso sólo era una migraña? El héroe Nº 1 yacía en el piso, acurrucado de dolor, era el hombre más fuerte y estaba en el piso de su baño, sufriendo un caso de "migraña", ¡no podía ser cierto!
Entró con prisa al baño donde le esperaban mientras aquellos pensamientos le invadían, buscó un vaso de cristal y lo llenó de agua para luego agacharse nuevamente y ofrecerle lo que había traído.
— ¿Todoroki-san? Tome esto, por favor… —pidió ella esperando que él la viese, tenía la mirada completamente agachada, con los ojos cerrados, cubriendo su misma cabeza con los brazos.
— ¡No puedo! —dijo adolorido—. Nada funciona.
— Esto es algo que me dio su médico en caso de emergencia, ya le dije —le recordó.
— Es-Esta bien —respondió con dificultad.
Abrió ligeramente los ojos y se encontró con un par de pastillas, las engulló como si fueran lo último que fuera a comer jamás y bebió el agua como un desquiciado, no podía decirse si de toda el agua que se tiró en la cara hubiera gota alguna que hubiera pasado su garganta de lo rápido y presuroso que tomó esta, pero finalmente ingirió las pastillas, que era lo que debía.
Siguió meciéndose ligeramente esperando que su sufrimiento parase, cubrió nuevamente su cabeza con sus brazos y luego sintió como la pelinegra se acomodaba a su lado, la misma puso sus manos sobre las suyas y las bajó. Las puso abajo para que intentase calmarse, esto no evitó que tuviera los ojos cerrados todavía, pero podía sentir la calidez con la que intentaban ayudarlo.
Su respiración agitada también fue relajándose, no era como si estar tranquilo acelerara el proceso pero sin duda mejoraba su estado nervioso. Respiró más pausadamente hasta que poco a poco aquellas palpitaciones de locura se sosegaron, la mano de Momo se mantuvo con la suya.
Poco le importaba que él pensara algo malo, que el mismo Shinsou dijera cosas horrendas de ella; debía cumplir su parte, al final trabajar para él no sólo implicaba que ayudaría al mismo mundo sino, que como heroína, podía significar salvar a una persona, alguien a quien no le permitiría sufrir la agonía en soledad.
Si lo merecía o no, no era de su incumbencia, su deber como persona era consolar a quien estuviese perdido, ayudar al caído y salvar a quien lo necesitase, de eso trataba ser héroe.
La mano de Endeavor rodeó a Momo y sin el ánimo de incitar más palabras, tan sólo se posó en su cabeza, le dio una especie de palmada en esta y musitó muy por lo bajo un agobiado "gracias".
x
xx
xx
Fin de Episodio 09
