Hola a todos, luego de un mes de pasearme sin actualizar como es debido, acá traigo lo prometido, el siguiente episodio, aunque no hay mucho movimiento, me deja comentarios muy interesantes. Respondiendo al comentario puedo añadir lo siguiente:
- Dije que tendría contenido "kacchako" pero que no sería parte de la trama, ni principal, ni secundaria, sólo serían menciones y unas cuantas interacciones, puesto que el fanfic trata de Endeavor, su lucha por unir a su familia y su caída en desgracia por la inminente muerte.
- Las resoluciones de la historia que me comentas son interesantes, además de un análisis a nivel interno de lo que pensarían todos los involucrados. Sólo podría decirte que el final (final-final-final como último episodio) no está decidido, me gustaría antes darle un esqueleto a este cuerpo (historia).
- Repito que el romance no es algo en lo que Endeavor esté pensando, primero porque: se está muriendo. Tal vez lo único que quiere es hacer algo, luego de haber destruido a su familia. No pasa ni por asomo andar de amoroso con nadie.
- Otra cosa, la historia es "Endeavor x Creati" por lo tanto, si habrá una pareja (en el futuro o futuro cercano), muy aparte del drama familiar, será de estos dos, no habrá romance (coshitas bonitas ni apapachos) entre Momo y Shoto. Se toma en cuenta el shipp porque no se puede ignorar la base de la interacción entre Enji y Momo. Es decir que EndeCreati es lo que hay :v
Supongo que es lo más que puedo decir. Falta añadir que en mi Pa tre on subí más detalles de la historia, así como comentarios del fanart que hice (que pueden ver en mi página de FB /StarlingShadow), muchas cosas que podrían encontrar interesantes si siguen mis fanfics activos.
Ahora si, pueden disfrutar del episodio ;)
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
NADIE, SOY YO
Capítulo 10 – Petróleo de Oscuridad
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Nada le había calmado más que la compasión, estaba acostumbrándose, fue lo primero que pensó, abrió ligeramente sus ojos, y miró hacia su lado, estaba ella, sentada muy tranquila, inmersa en esta… especie de meditación o tiempo de calma entre ambos.
El silencio los absorbió durante ese proceso, las pastillas que le dio finalmente sosegaron su dolor, iba a levantarse y quitar su mano, que rodeaba a esta muchacha pero una parte de sí le dijo que se quedara un poco más. Los días agitados, el estrés, el sufrimiento, todo pasaba a salir de esta esta burbuja en la que estaba su calma, ¿qué estaba haciendo? Volvió su mirada al frente, se perdía en aquella amable oscuridad.
Era egoísta, de alguna manera, ya que dejaba que esos sueños de un futuro embargaran a quienes se encontraban a su alrededor, él no viviría más de lo que una temporada duraría, más de lo que ella pudiera vivir para hacer feliz a su hijo. Se contrajo involuntariamente al pensarlo y su dedo índice acarició ligeramente la cabeza de la pelinegra, ni si quiera lo hacía notar, era como un secreto que él guardaba.
Esa misma noche daría un discurso acerca de los últimos operativos de justicia y el nivel de criminalidad en Japón mas su ánimo todavía se encontraba oculto entre esa delicada paz que forjó, era como si estuviera aislado del mundo.
¿Sería capaz de decirle a esta niña que él iba a morir? ¿Podría ser ella la primera en saberlo? Después de todo, no podía darle ese estrés a su familia, suficiente había sido arruinar sus vidas como para ahora entregarles su corta existencia como noticia o excusa para que lo perdonaran.
Y Rei, ¿qué diría Rei? Si tan sólo pudiera volver a hablarle, no tenía la cara lo suficientemente dura para hacerlo, era imposible que le diera su apoyo luego de todo lo que le hizo. Durante el tiempo que vivieron juntos siempre pensó que era una compañía adecuada, hacía que las cosas en su hogar funcionaran, que sus hijos fueran educados, que su casa estuviera bien y él, como marido, estuviera atendido en todos los sentidos.
Nunca faltó como esposa, en cambio, en retrospectiva, luego de pensarlo detenidamente hizo que su vida fuera un infierno, fallando desde hacerla feliz hasta ser el padre para sus hijos e incluso fuera de ello sus faltas eran tantas que sería imposible nombrarlas pero que de seguro aparecerían en sus pesadillas esa misma noche. Al cerrar sus ojos las contaba, todas las veces que se negó a escucharla, todas las veces en que la escuchó llorar y no hizo absolutamente nada, todas las veces en que ignoró su agonía y respondió con apatía al decaimiento emocional de esta. Todas las veces en que cuando no encontraba palabras para solucionar algo, usaba la fuerza porque su tamaño y condición se lo permitían.
Apretó los ojos. Era un imbécil.
— ¿Cómo se siente? —preguntó Momo.
— Todavía duele —respondió intentando disimular sus pensamientos.
Ahora que conocía la desolación podía entender un poco más la locura de su esposa, el desapego con la realidad, el deseo de huir del mundo sin importar lo que dejara pero ella, sí, Yaoyorozu no había abandonado su deseo de salvarlo. Era extraño que cada que él necesitara algo, estuviese presente, con sus ánimos juveniles y frescos de salvar a alguien que no merecía ser salvado.
— Ya terminé su discurso —dijo Momo.
Pensaba que decirle que una tarea estaba completada quitaba un peso de Endeavor, sin saber que este no veía como tal la reunión de esa noche. Asintió entonces a lo dicho y continuó la conversación.
— Lo revisaré en un momento.
— Endeavor —comenzó diciendo seriamente su nombre de héroe— yo quería preguntar algo.
— ¿Qué?
— ¿Está seguro que su médico es el adecuado? —dijo Momo dudando de que estuviera recibiendo la ayuda profesional adecuada.
— Sí —decía el pelirrojo, aunque su interior sabía de las cuestionantes que despertaba su intenso sufrimiento físico. Cuestionantes a las que él le había encontrado respuesta.
— No asista al evento hoy… —sugirió ella preocupada.
Pero él lo sabía, estaba enfermo, era por eso que aquellos dolores le atormentaban. Ya le habían recomendado que se hiciera más estudios pero no los necesitaba si pensaba que era un castigo justo a su modo de vida.
No sólo arruinó su propia existencia, sino la de sus hijos, así como la de su esposa, ¿qué otras vidas más debía arruinar? En cuanto a Japón, a los héroes, ellos encontrarán a alguien que cubra las huellas de All Might. Si tuviera más tiempo, si la vida le hubiera concedido lo necesario, él podría haber intentando ser quien sostuviera la sociedad, el estandarte que peleara por todo lo bueno pero no, era tarde, el karma golpeaba a su puerta y no se iría hasta llevarse su alma.
— Ya estoy bien —respondió calmado— y no quiero otra palabra más del asunto.
De inmediato se puso de pie, agachó un poco su cuerpo y extendió su mano a Momo, la misma miraba al piso, quizás insegura de las decisiones que se estaban tomando. Luego de un momento pensando, tomó la mano de éste y se puso de pie junto a él.
— Voy a preparar todo para esta noche —respondió ella con firmeza y pausadamente abrió la puerta para salir de aquel lugar.
Se sofocaba en temor, ni tiempo tenía para apartarse, aquel momento en que se mantuvo a su lado, aquel calor… era estúpido pensar en que ella era parte de aquel alivio, habían sido días pesados y con lo de Shinsou, quizás fue terapéutico pasar un rato a solas con alguien a quien ayudaba, alguien que la valoraba entre tanto bullicio de acusaciones.
Endeavor se mantuvo quieto viendo ir a su interna, atravesar su puerta, caminar por el corredor, con su cabellera agitándose al ritmo de su caminata, sonrió pensando en lo buena que era.
Pronto la atención se fijó en otro que no era más el héroe pelirrojo, Hawks veía desde cierta distancia lo que sucedía, todavía con preocupación en su rostro, ¿cómo pensar lo mejor? Habían estado a solas en aquel baño privado con las luces apagadas por un rato, el plumífero héroe iba a hacer algo pero fue interrumpido por su teléfono, empezó a vibrar, era una llamada misteriosa.
Viendo el número desconocido fue hacia la planta más alta del edificio, sacó nuevamente el teléfono y marcó un número.
— Estoy listo.
Dijo y expandió sus alas, las luces de la ciudad comenzaban a saludarle mientras el atardecer le deslumbraba el rostro, unos hermosos tonos naranjas lo lucían como una obra de arte mientras se lanzaba del edificio para volar.
Sus alas se agitaron al son de sus preocupaciones, no iba a una reunión amistosa…
Días atrás y sin que nadie lo supiese recibió un par de noticias, la primera de su trabajo bajo la mesa con Dabi, la segunda de una investigación que hizo, ambas conectadas.
Aterrizó entonces en la terraza de un viejo edificio casi en el borde de la ciudad, en donde no había más gente que pudiera divisarlo, sus alas se contrajeron al escuchar un par de pisadas tras él.
— Eres puntual —dijo en tono animado, aquel pelinegro guardaba sus flamas azules para evitar lucir peligroso.
— Sí, es que tengo unas tareas pendientes, ¿me dijiste que tienes la información que necesito? Dámela, no puedo perder tiempo —respondió Hawks.
— Claro —sonrió entrecerrando sus ojos, casi sospechoso.
Del bolsillo de su pantalón sacó un papel en el cuál tenía anotadas algunas cosas, garabatos entre otras cosas.
— ¿Me dirás lo que planeas? —preguntó Dabi intentando sacar información.
— No, pero tendrás noticias mías pronto —dijo Hawks para luego levantar vuelo delante de su maligno par.
Este le despidió agitando su mano, a lo que el rubio no contestó, solamente giró su rostro con repudio. Sabía muy bien que luego de un favor pedido podría incluso haber más por venir.
Pero… lo que había obtenido tenía tanto o más valor que lo que estuviera por darle a Dabi a cambio.
Miró su reloj y pensó que lo mejor era hacer una parada rápida, buscó una terraza en la que no hubiera gente y aterrizó, derrapó un poco por la fuerza de su bajada, tenía ansias de leer lo que le había dado su contacto en la liga de villanos.
— Amalaba —pronunció aquel nombre.
Todo esto se remonta al incidente de Endeavor, aprovechando que éste se encontraba demasiado ocupado con sus tareas y la inclusión de su nueva interna, inició una investigación, una en la que parecía encontrar un culpable del intento de asesinato de su amigo.
El té, aquella misteriosa alergia no había sido más que un intento de envenenamiento con nada menos que manzanilla mas no la misma que se conoce comúnmente sino un derivado de la manzanilla de la muerte, un árbol que produce frutos capaces de provocar todos los síntomas vistos en Endeavor. De no ser por Yaoyorozu que insistió que él fuera a un médico… Endeavor podría no haberlo contado, tristemente el afectado no tenía idea por recomendación de Hawks, el cual decidió tomar el asunto en sus manos aunque eso no descartaba la idea de que debería hablar del asunto con su amigo.
Y no era sólo eso, investigando un poco más había llegado a la resolución de que Amalaba no era sólo un villano casual que quería vengarse del héroe Nº 1, le pidió a Dabi como un favor personal investigar todo lo que pudiera, tanto el quirk, como el lugar donde podría encontrarlo.
La dirección se notaba claramente, Dabi era un poco maniático con su caligrafía, extraño, pensó el plumífero héroe. Llegando al lugar notó que era una cafetería al sur de la ciudad, la noche casi llegaba, si se apresuraba podría llegar a tiempo a la reunión en honor a Endeavor. Claro que si no se complicaba nada con este.
Su quirk, era muy parecido a uno del que le habían platicado antes, ya tenía la sospecha de que existía algo así y ahora le sería bastante útil que lo usara, eso si Amalaba no lo veía como un peligro. Podría atrapar a quien intentó hacer de las suyas con Endeavor y al mismo tiempo sacar provecho de sus habilidades.
Llegó a la cafetería, se sacudió la ropa, veía las luces encendidas del lugar, abrió la puerta del negocio y su mirada atenta revisó a todas las personas que estaban ahí.
Todas y cada una parecían estar en sus propios asuntos, nadie lucía sospechoso, había un par de personas esperando por su café, así que se formó en esta para hacer su pedido y esperar.
Algunos de ellos miraban curiosamente al héroe, era de esperar que Hawks fuera famoso y más luego del incidente en la ciudad con aquel nomu tan peligroso.
Al llegar su turno se quedó viendo la pizarra de precios y tipos de café, no se decidía, parecía tener cierto gusto por probar algo nuevo, cuando estuvo a punto de decidir su pedido, aquella atención pronto fue redirigida.
Una mujer, una que había visto antes, quizás… su mente no podía recordarlo bien, intentó disimular esto e hizo casi inmediatamente su pedido y pronto fue a una mesa, sintió el aroma de su bebida antes de darle un sorbo pero fue interrumpido.
— Buenas noches… —le saludó la extraña.
— Hey, ¿qué tal? ¿Todo bien? —su rostro inocente pedía a gritos despistar a su objetivo.
— Sé a lo que vienes. Espera a que se vayan todo los clientes, por favor —dijo la mujer que Hawks buscaba, la misma dio la vuelta y fue nuevamente al mostrador, parecía ser la dueña del lugar.
No pasó más de 1 hora, hasta que la misma fue a la puerta de cristal y volteó el letrero de OPEN a CLOSE, fue hacia Hawks y se sentó frente a él. El plumífero héroe bebía con una increíble lentitud aquel café que quizás ya estaba helado.
— ¿Quién te dio mi ubicación?
— Voy a ser claro para evitar malos entendidos —el rostro serio de Hawks se centró en la mujer— eres quien intentó envenenar a Endeavor-san, ¿verdad?
— ¿Cómo dice eso? —dijo fingiendo inocencia.
— Ya me acuerdo de ti —su mente no había divagado demasiado en aquel tiempo de espera—, trabajaste en la agencia y eras la encargada de los alimentos, luego de ese día no te vi más. Me pareció curioso porque todas las mañanas hacías el mejor café para mi y pronto lo extrañé.
— Gracias —respondió con calma y puso sus manos sobre la mesa.
— Eres una villana, ¿por qué esperar tanto por una tontería como esa? —se refería al veneno.
— ¿No vas a pelear conmigo y detenerme? Me parece que haces demasiadas preguntas para querer llevarme ante las autoridades.
— Alguien investigó por mí, no eres sólo una persona inconforme con Endeavor-san y por eso sé que eres una villana, ya no actúas como tal pero… ¿por qué trabajar en la cafetería de la agencia del héroe Nº 1? No lo comprendo.
— Me dices villana porque maté a un par de personas, eres un verdadero tonto.
— No fue porque mataras a pocas personas o muchas, es porque has usado tu quirk de manera tan metódica como para salir limpia de todos tus crímenes, nadie conocía tu rostro pero en el bajo mundo no tienes tal privilegio. Yo te aconsejaría que busques nuevos amigos, los que tienes tienen la lengua muy larga —rió Hawks.
El rostro de la mujer se endureció, como si estuviera furiosa, quizás su plática amable había terminado luego de aquella revelación. Ella se levantó de la misma y antes de cometer alguna otra equivocación volvió a sentarse, contó hasta 5 casi murmurando, al terminar levantó la mirada nuevamente y encontrándose mejor se decidió.
— No iré a prisión —advirtió con suma seguridad.
— Es difícil que evadas este destino. Endeavor-san es… él es… valioso e intentaste lastimarlo, sólo quiero saber por qué haces las cosas tan complicadas. Pudiste matarlo, pudiste darle algo más peligroso que una alergia, quiero saber.
— Mi intención no era matarlo, estaba enojada… pero no quería causarle la muerte.
— ¿Enojada por qué? —preguntó Hawks.
Pronto la mujer buscó entre sus bolsillos algo, el plumífero héroe se puso alerta pero ella lo calmó sacando en seguida de estos un montón de…
— Fotos —pronunció el rubio viendo el trabajo de un acosador.
Todas eran de Endeavor, tomadas desde una gran distancia, nada incriminatorio excepto las que tenía este con una pelinegra muy conocida. Unas fotos de él con ella, ella subiéndose a su auto, unas de ella casi sobre él, unas de él en un taxi luego del incidente del envenenamiento.
— ¿Eres una acosadora? —preguntó divertido Hawks.
— Él estaba con esa mocosa estúpida, pasé tanto tiempo anhelando que me viera, trabajando desde la cafetería, quedándome hasta tarde, hasta que llegó esa niña… esa maldita niña y ella de repente era su pequeño punto de interés.
— Esta bien, eres una acosadora, bueno… creo que resolví mi propio caso, supongo que fue tonto de mi parte pensar que había una especie de conspiración de la liga de los villanos al insertarte en un entorno tan cercano a Endeavor-san jaja
— Tú sabes lo que él tiene, ¿verdad? —dijo de inmediato borrando la sonrisa del rubio.
Los segundos pasaron en silencio hasta que carraspeó para tomar lo último que quedaba de su café, al dejar la taza sobre la mesa, esta hizo un pequeño clic. Como si aquella mujer le hubiera dado una verdad incómoda.
— Endeavor… mi Endeavor está muy enfermo, podría morir en cualquier momento —dijo la acosadora con voz temblorosa.
— ¿Cómo sabes eso? Era un secreto.
— Pero lo sabes, lo veo en tus ojos. Te gusta romper las reglas como a mi, lástima que mi amorcito no es tan confiado con sus amiguitos —rió la mujer.
— No sabes lo que es eso.
— Y aquí estamos, dos extraños preocupados por él.
— No hay nada que pueda hacer. El médico le pidió que fuera con un especialista pero no creo que haya alguien que opere al héroe Nº 1 con un porcentaje tan bajo de éxito.
— ¡¿Y qué harías si no fuera así?! —preguntó con un interés que rozaba lo insano en sus ojos.
— Pedí favores y saqué unas copias de los estudios que se hizo hasta el momento para enviarlas incluso a médicos fuera de Japón. Todos dijeron lo mismo —decía agotado— que el tratamiento o incluso operación eran imposibles por el tipo de aneurisma, incluso dijeron que la taza de éxito de este tipo era de menos del 5% y que si sobreviviera a esto podrían quedar secuelas o simplemente no despertaría —se agobió de tan sólo confesar esa verdad.
Se sentía bien sacar finalmente todo lo que sabía, no importaba que ella lo supiera, después podría borrar su memoria o usar sus contactos en hospitales mentales para recluirla para toda su vida, sus crímenes la hacían merecerlo.
Quizás su interés principal era cuidar la reputación del héroe Nº 1, si su enfermedad se diera a conocer al público muchos villanos aprovecharían el momento de derrumbar los pilares de la sociedad y el hombre que por tantos años admiró porque lo inspiró en tiempos difíciles perdería el terreno que quería proteger desde que su rival, All Might, se retiró.
En todo caso, también estaba aquel pensamiento que comía por dentro su sueño cada noche, que todo había sido su culpa, después de todo mucha gente vive con un Aneurisma sin saberlo y sin los síntomas. La pelea en la ciudad, contra aquel Nomu, esa pelea… pudo haber sido la que desencadenara todos sus problemas.
Si pudiera pensar y dejar que Dabi cargara con toda la culpa, lo haría pero no dejaba de pensarlo, esa idea rondaba en su mente cada minuto, ¿podía haber sido culpa suya que el Aneurisma se manifestara? Se agitó nuevamente, tenía ganas de llorar, como si estuviera atormentado, por lo menos ahora entendía ligeramente el sufrimiento de esa mujer.
— Endeavor-san se irá de este mundo y tú irás a prisión —dijo Hawks poniéndose de pie para apresarla— o a una institución mental donde nadie pueda escuchar tus locuras.
La acosadora tenía mediana edad, quizás un par de años menos que Endeavor, leves arrugas por su piel, hacía tiempo que su juventud la había abandonado así como sus esperanzas de si quiera poder tener a su objeto de interés. Aquel pelo morado se agitó mientras ocultaba su rostro en la mesa para llorar por el destino de su obsesivo amor.
— No llores, él ya está resignado, no creo que nuestros sentimientos vayan a influenciar en algo su destino —decía como si quisiera consolarse también.
— No lloro por eso —decía la pelimorada, levantó la mirada y se limpió el rostro— es que… yo puedo salvar al héroe Nº 1, yo… después de tantos años de seguirlo, de amarlo, de buscar su atención, de ser una simple empleada que lo admira desde las sombras, yo… tengo el sartén por el mango —sus ojos locos se fijaron en Hawks— y tú me ayudarás.
— ¿Estás loca? —dijo Hawks con algo de molestia. No esperaba un quiebre emocional—. Sabes, creo que no debí hablar tanto. Haz como si esta conversación no hubiera existido.
— Creo que es el día más feliz de mi vida, ¿no quieres creerme? —preguntó la mujer.
— Vamos —la tomó por el brazo y la levantó de su lugar.
— Espera, tengo algunas cosas que quiero mostrarte, están al fondo de la tienda —sonó sospechosa.
— ¿Quieres escapar? —preguntó—. Deja de inventar excusas.
— Yo soy Amalaba, tengo habilidades que he practicado por años, mi quirk me permite realizar operaciones médicas sin tener que abrir a las personas, más del 80% de mis tratamientos han sido exitosos, además de que mis técnicas me permiten tener casi un 100% de éxito con pacientes de alto riesgo. El aneurisma de Endeavor tiene solución con ciertos ingredientes.
No quería creerle, definitivamente no quería pero conocía de sus maldades, de sus crímenes, ciertamente ella era capaz de provocar la muerte de las personas con su quirk, las investigaciones jamás determinaron qué era exactamente lo que hacía pero si tenía habilidades médicas, posiblemente decía la verdad.
Cuando más desesperado estaba encontró una luz, una siniestra luz que lo podía arrastrar al inicio de una locura.
— Son expedientes médicos, personas desahuciadas —dijo Amalaba con un par de carpetas en sus manos.
Estaban en el fondo de su tienda, Hawks había cedido ante la tentación, después de todo ella no quería huir, decía la verdad. Una especie de aire tibio recorrió el cuerpo del rubio, como si sintiera esperanza o algo así.
— Con males similares a los de mi amorcito, aneurismas, gente con daño cerebral, tumores. Hice 10 intervenciones y 9 sobrevivieron.
— ¿Cómo conseguiste tanta gente? —preguntó curioso.
— Robé muchos expedientes de la clínica en la que mi Endeavor estaba y secuestré a todos los demás pacientes —Hawks miró molesto a la mujer— ¿qué? Les salvé la vida.
— Hay más de un delito en lo que hiciste. Experimentaste con personas y uno de ellos murió.
— ¡Bah! Era un tonto, no te preocupes, no hay nadie que busqué al paciente que secuestré. Pero… nada se desaprovechó porque hice algunos experimentos. Pienso que… tengo el modo de salvarlo.
— Debe de ser un sueño —dijo Hawks con la mano en la frente.
— Exacto, es un sueño dorado…
— Endeavor-san jamás hará un trato contigo, ¿por qué te empeñas tanto en que no te aprese? —preguntó.
— No es que vaya a pedirle a él que haga un trato conmigo. Él es un verdadero hombre, un héroe al que valdría la pena devolver la vida —fantaseó con este pero luego volvió a la realidad— él no es la clase de hombre que daría su vida a cambio de un favor. No dudaría un segundo en entregarme a las autoridades… —rió para sí y volvió su mirada a Hawks— pero tú no. Tú lo quieres tanto como yo. Harías lo que sea para salvarlo, incluso si eso fuera en contra de tus principios, he investigado un poco de ti también —se acercó a él y le tocó el hombro para luego retraerse— ¿miento?
— Estoy vendiendo mi alma al diablo, tendrás que esperar en la fila —se refirió a su trato con Dabi.
— No me importa, no quiero tu alma, yo quiero… un hijo.
— Oye… —agitó sus manos para crear un espacio entre él y ella— yo dije que te ayudaría pero no a ese nivel.
— Tuyo NO, imbécil —respondió de inmediato con un gesto de asco—. De mi Endeavor.
— ¿Ah? ¿Okay? —decía inseguro Hawks.
— Pero… —la mujer bajó la mirada, su expresión lucía algo entristecida— no puedo tenerlo —puso sus manos en su vientre— por eso necesito un recipiente.
— ¿Para qué necesitas un niño? Te repito que no participaré si vas a lastimar bebés o comértelos o lo que quieras hacer con ellos.
— No es eso, ¿recuerdas el paciente cero? El que murió… tenía mucho parecido con Ende, casi el mismo rango de edad y un aneurisma tan peligroso como el suyo. Lo perdí porque luego de la operación, mientras se recuperaba sus células cerebrales se dañaron al grado que fue imposible recuperar sus funciones motoras o vitales, lo mantuve unos días con las máquinas. Analicé su cerebro y vi que los vasos sanguíneos que se rompieron no se recuperaron como creía. Mi idea es usar células madre y líquido cefaloraquídeo para aumentar casi un 90% las posibilidades de recuperación.
— ¿Y por qué nadie ofreció hacer eso?
— Bueno, estamos hablando de hacer un bebé y someterlo a una posible muerte. Dudo mucho que tus "famosos" médicos quieran hacer algo así.
— Lo dices por lo del líquido de su cerebro, ok, entonces… tendría que arreglar que Endeavor-san vuelva con su esposa y tengan otro…
— No, no, no —decía Amalaba— también vi su historial médico, ella no puede tener más hijos, así que descartamos la reconciliación —se rió por lo bajo— sabes, he pensado mucho en la mocosa de la agencia, esa que se revuelca con mi amorcito. Su quirk me gusta mucho, además ¿sabías que los bebés recién nacidos con padres de quirks de creación tienen células cerebrales más fuertes? Digo, un bebé normal podría ser suficiente para Ende, con cualquier mujer, incluso una sin un quirk. Pero un bebé con el gen de la creación y el gen de mi amorcito tendría muchas posibilidades, infinitas de no rechazar el tratamiento que pienso.
— ¿Es decir que no puedes usar un bebé cualquiera? —preguntó desde su retorcida curiosidad Hawks.
— Mira, mi Endeavor necesita células de un familiar cercano en primer grado, podría hacer eso con cualquiera de sus hijos pero necesito líquido cefalorraquídeo con células completamente nuevas. Medicamente hablando, durante las primeras horas un recién nacido produce células que aportan a la formación cognitiva de su cerebro, estas 'células especiales' surgen en el cerebro para ayudar a que en sus próximos meses el bebé se desarrolle. Las de un adulto podrían probablemente no funcionar porque se renuevan constantemente y mueren luego de un corto periodo de tiempo, además me haría falta las células madre y esas se obtienen muy fácil del cordón umbilical —su cabeza asentía al ritmo de la explicación.
— Has tenido mucho tiempo en esto.
— Todo para salvarlo… —decía Amalaba con seguridad.
— Sólo hay un fallo.
— ¿Cuál es?
— No usaremos a la chica de la agencia.
— ¿Por qué? —preguntó curiosa la acosadora.
— Porque yo lo digo —dijo asertivamente pero su contraparte maligna levantaba una ceja—. "No usaremos a la novia de su hijo para algo tan retorcido. Me niego a caer tan bajo" —pensó Hawks, tal vez limitando esta carrera por la vida de Endeavor—. "Encontraré a otra mujer para esto pero no pienso decirle nada a esta loca".
— Bien, entiendo —contestó Amalaba—. Nadie en sus 5 sentidos accedería a algo tan ruin. Pero dime, ¿tenemos un trato? —extendió su mano.
El abismo estaba frente a él, como decirle que "no" a la única posibilidad de salvar a alguien querido, ¿cómo dejar de mirar esta oscuridad? Cuando menos lo esperó, ésta le devolvió la mirada sonriendo. Estaba siendo absorbido, su cuerpo completamente en fango negro que no se despegaba de sus plumas… era completamente suyo.
— "Nadie en sus 5 sentidos haría algo tan ruin, pero… la gente no es consciente de su propio potencial, sólo carecen de la motivación adecuada" —pensó ella.
Amalaba despedía a Hawks agitando su mano mientras sostenía una sonrisa que escondía un motivo, uno que tal vez planee mover peones para cumplir un cometido que deseaba, no sólo por el héroe Nº 1, quien había sido su obsesión desde hacía varios años sino por cumplir una tarea pendiente que dejó de su pasado.
Veía a Hawks levantar vuelo frente a sus ojos. Dabi tenía razón, Hawks era la clase de persona que deja deudas muy difíciles de saldar.
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Fin de Episodio 10
Nota de la Autora:
Pueden encontrar un fanart del personaje original en mi página de FB. Aunque luego planeo subir una ficha de personaje a mi Pa tre on ;) con detalles del personaje, así como motivaciones, historia, etc.
