Me tardé una vida porque mi servicio de Internet me odia :'v y porque nadie vino a arreglar el problema, vaya que llevé una semana plantada en casa sin poder subir nada, bueno, por lo menos subo esto ahora que ya se repuso todo. Espero disfruten del episodio, recuerden comentar y dejar sus impresiones :) y si lo leen por primera vez, sigan la historia, además pueden pasar por mi FB /StarlingShadow y ver mis dibujos :'D que trato de hacerle una portada cada que puedo.
Eso es todo por ahora, gracias por seguirme y porfa :'v si ven recomendado mi fic en algún sitio de BNHA por favor avisenme, me pone nerviosa cuando la gente me envía mensajes diciéndome que llegaron a mi fanfic porque lo vieron recomendado en un foro o grupo de FB, sobretodo porque el fandom es algo... inmenso y esa inmensidad me aterra jajaja *huye*
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
NADIE, SOY YO
Capítulo 14 – Él y nosotros
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Sin estar consciente de todo el estrés y tensión causados dentro de la casa de los Yaoyorozu, Izuku dudó en tocar el timbre del mismo mientras Shoto seguía viendo su teléfono, casi pidiendo el milagro de que su más cercano latido se hiciera visible. Sólo le pedía una simple respuesta.
Luego de un par de segundos dudando, Izuku se giró hacia su compañero, lo miró como si esperara que él le dijera que ya era hora de llamar a la puerta, pero al no encontrar respuesta le tocó el hombro ligeramente.
— No podemos seguir esperando, ¿en serio no quieres llamar?
— Todavía es temprano, estoy seguro de que saldrá en cualquier momento, tiene que salir —reafirmó— la llamaron de la agencia de mi padre.
— Yo creo que podríamos tocar, le dará gusto verte…
— No sé cómo se sienta, después de todo… necesité una niñera para salir —dijo Todoroki algo opacado por el hecho de tener que tomar las cosas con tal calma.
— Niñera… —se dijo a sí mismo con la palabra clavada en su espalda.
— ¿Uhm? —cuestionó el bicolor a su amigo pero el mismo le hizo señas de que no era nada.
Pero fuera de todo el asunto, la espera era vana, la pelinegra ya ondeaba su brillante cabellera al caminar por el largo pasillo de la agencia del Nº 1; mirando para un lado notó que Endeavor no había llegado pero que ya le esperaba alguien nuevo, seguro alguna de las secretarias creyó oportuno dejar pasar a un extraño, por su vestimenta sólo podría decir que yacían en el mismo oficio.
No fue ni por curiosidad pero se vio en la necesidad de entrar a la oficina del pelirrojo con un café, al pasar fue recibida de inmediato por una sonrisa amena.
— Disculpe la demora, Endeavor no tardará, de hecho faltan 5 minutos para su hora de llegada, es muy puntual.
— No hay problema —se levantó de su lugar para saludarla— eh… —quería que se presentara.
— ¡Oh! —dijo algo apenada— Ya-Yaoyorozu Momo —dejó la taza de café sobre el escritorio mientras le daba una ligera reverencia.
— Es un gusto conocerte, Yaoyorozu-chan, soy Bubble Girl de la agencia de… —se detuvo en seco algo desconcertada— bueno, es…
Momo pronto lo recordó, aquel terrible evento en el que el héroe profesional Sir Nighteye cayó en acción tras una cruenta batalla con aquel malvado que maltrató a la pequeña Eri, se sintió apenada por caer en cuenta tan tarde.
— Perdona —se disculpó de inmediato, la joven heroína sólo sonrió.
— Gracias por el café —cambió de tema.
Antes de poder decir otra cosa las interrumpieron, un carraspeo gutural se dejó oír luego de abrirse la puerta, Momo volteó con los ojos bien abiertos.
— No esperaba visitas —dijo Endeavor cerrando la puerta tras de sí, evitando así que la pelinegra huyera de inmediato.
— Buen día, Endeavor-san. Creo que sabe el motivo, sólo quería hablar con usted un momento.
El gigante pelirrojo caminó hasta su escritorio, muy cercano a Momo, dejó caer todos los archivos que había recopilado para el caso que preparaba esa mañana, miró por un par de segundos a Momo, haciendo que el ambiente se sintiera algo extraño, al menos ante los ojos de la visitante quien, con atención se acomodó en el sillón.
— Lleva estos documentos y haz 3 copias.
— Bien —dijo sin mirarlo, pero sus ojos claramente se balanceaban de izquierda a derecha— ¿necesita algo más?
— Sí, tráelas de vuelta cuando termines.
Era una tortura.
— Voy —caminó apresurada para salir de ese suplicio— disculpe —dijo pasando de lado a Bubble Girl.
La puerta se volvió a cerrar pero Endeavor no dejó de mirarla hasta que desapareció, las preguntas sin fin rondaban su cabeza, ¿qué había pasado con ella? Tenía una gran falta de confianza desde lo sucedido con Shoto, ¿estaría bien para una nueva misión? Pensaba en llevarla para el caso pero si no había recuperado sus fuerzas, quizás debería dejarla para hacer el papeleo.
— ¿Endeavor-san? —preguntó la peliazul.
— La policía me dijo que ustedes llevaban el caso antes de la desaparición de Sir Nighteye, ¿trabajaremos en conjunto? —preguntó Endeavor.
Una chaqueta casual, debajo una camiseta y más abajo su habitual traje de héroe, era muy de mañana para ponerse a trabajar, por ello el look tan relajado. No parecía el mismo de siempre, la joven heroína lo inspeccionó con atención desde su llegada, iba a decirle que ella se añadiría al caso pero luego de todos los acontecimientos, no era capaz de hacer algo que Sir Nighteye había dejado a medias, debía seguir adelante, reordenar la agencia primero y luego pensar en los problemas de villanos.
Juntó sus manos y respirando hondo pensó en la mejor solución desde el día anterior. Iba a dejar todo para que Endeavor se hiciera cargo, podía ser la mejor opción en ese momento.
— Todavía tenemos problemas para reorganizar la agencia, por ello y bajo los nuevos acontecimientos prefiero que usted esté a cargo del caso, es lo que Sir Nighteye hubiera querido y creo que no hay nadie mejor que el Nº 1.
— Uhm… entiendo. De todos modos, aunque me des todos los datos y documentos, si quieres volver a añadirte, estoy abierto a la cooperación —esa última frase le recorrió como un escalofrío, parte de sí quería decir algo distinto.
— Le agradezco —se levantó del sillón para inclinarse respetuosamente— no pensé que usted fuera a decir algo así —tuvo fuerza suficiente para guardar sus lágrimas— me alegra tener una puerta abierta. Eh… eso era todo. Avisaré a la comisaría de esto, más tarde enviaré a alguien para que tenga todos los datos. Y una última cosa, por favor avíseme si llega a concluir el caso o a encontrar a los culpables, quisiera estar ahí…
— Adiós, señorita Awata.
Dijo el pelirrojo y la joven salió de allí sin más.
— "Nighteye" —pensó el pelirrojo al quedar solo.
La soledad, el silencio, abandonar la vida como nada, ¿así se sentiría cuando él dejara este mundo? Se preguntó, se rascó la barbilla y parpadeó lánguidamente unas cuantas veces más, le había tocado ver la muerte por sí mismo varias veces y ahora, con alguien tan joven y fuerte desapareciendo, parecía que estaba coqueteando con la inexistencia. Se acomodó en su magnífica silla y abrió un cajón de su escritorio para sacar unas pastillas, las miró, la idea rondó en su mente, como si fuera la millonésima vez que lo hacía, ¿por qué seguir tomando eso? ¿Por qué no dejar que el sufrimiento y el dolor siguieran su camino?
Si no fuera porque debía terminar con la situación de su interna, si no fuera porque aún le quedaba la intención de estar bien con su familia, era su deseo, su última oportunidad, una apresurada pero concreta intención.
Su pequeño Shoto volvió a la vida, debía estar con él mientras se recuperara, debía darle todos sus conocimientos mientras durara aquel suspiro de vida que aún le quedaba y… también estaba pendiente mejorar su relación con Natsuo, Fuyumi y Rei, sobretodo Rei… oh Dios, su pobre esposa, aquella a la que tanto mal le había hecho.
Se tomó la cabeza con las manos, como era usual, pensando en la entristecida mujer que sus acciones provocaron, abandonada en una institución mental, aquella mujer a la que enloqueció, a la que nunca debió mirar, a la que…
— Traje las copias que me pidió —interrumpió Momo.
Aquella cascada de desespero fue opacada por la presencia de la pelinegra quien miraba curiosa aquella pose. Poco se iba a imaginar lo miserable que era el Nº 1
— ¿Cuándo entraste? —preguntó Endeavor con un deje molesto.
— Toqué la puerta pero no contestó —giró sus ojos a otra parte, sentía vergüenza de sólo mirarlo.
— ¿Qué te pasa? —preguntó directo el pelirrojo.
— Nada —miró al piso.
— ¿Segura que no sucede nada? —preguntó de nuevo, cual si fuera un cazador.
— Señor, estoy bien, no hay nada malo que me suceda en este momento —levantó la barbilla lo más que pudo para poder ver a la cara al mal.
¿Qué era lo que iba a hacer? Cualquiera diría que Endeavor es el malvado en aquella vaga interacción y que ella era una presa, pero lo que deseaba hacer con él redefinía ese concepto, por un momento sintió horror de tocarlo, de… si quiera tener su piel contra la suya y era lo que habría de hacer.
Siempre que sus ojos se encontraban pensaba en el contacto sexual que quería tener con él para cumplir con aquel contrato del infierno, en los lazos que terminaría quebrando luego, en lo que su querido bicolor pensaría si supiera. Un escalofrío le recorrió la piel y tembló frente a su presa, el ponderado y respetado héroe se levantó de golpe.
— Siéntate —la guio al sillón, Momo se dejó.
Ambos se sentaron en silencio por un momento, otra vez… solos, otra vez… sin saber que decir, aquellos tímidos ojos voltearon a él un segundo, antes de comprobarlo, ya lo sabía, él la mirada sin parpadear, ¡qué miedo!
— No sientas más incomodidad, tal vez piensas que hiciste mal en llorar frente a tu jefe pero era un momento crítico…
Estaba equivocado, pensaba Momo tomando valor para escucharlo y verlo. Su boca se movía al son de sus amables palabras, sus ojos, azules turqueza brillando como los de Shoto le hicieron entrar en calma y su pose relajada la convirtió en una tranquilizada oyente.
— …con todo, no hay nada que debas decir, tan sólo —posó su mano sobre su hombro— sigue trabajando duro —dio una palmada y la soltó.
El calor del toque, pensó Momo, sentía que le quemaba, así como un ardor atípico concentrándose en su hombro, recorriendo su pecho, bajando hacia su estómago, quizás era demasiado pronto para abandonar la idea de que ella podría cumplir su cometido, así que…
— Iremos a una escena del crimen, ve por tus cosas, te esperaré en el estacionamiento —dijo Endeavor finalmente y salió de la oficina así de raudo como llegó.
Quisiera decir que había escuchado más de la mitad de lo que dijo Endeavor pero mentiría, estaba en su mundo, tal vez porque en lugar de prestar atención sólo divagaba en un sinfín de ideas, pero estas sólo eran ideas al aire, incapaces de ir a otro lugar que no fuera la nada.
Tomó sus cosas y notó un teléfono en el sillón, incrustado entre dos cojines, ¿de quién podía ser? No era del Nº 1 porque era pequeño y rosa, ahí fue donde creyó tener la respuesta, la heroína Bubble Girl.
Debía devolverlo, pero Endeavor la esperaba y…
RING RING
Sonó mientras pensaba en cómo devolverlo o confirmar la identidad del dueño.
— ¿Hola? —sostuvo el teléfono con delicadeza.
— Perdona, soy Bubble Girl, heroí-
— S-Sí, la conozco —interrumpió algo tímida la pelinegra— nos acabamos de ver hace poco, soy Yaoyorozu Momo, justo encontré esto, ¿está cerca? ¿Puedo encontrarla para devolverle el teléfono?
— Eres maravillosa, gracias, estoy casi llegando a la estación de policía, ¿podríamos encontrarnos ahí?
— Claro, justo iba de camino. En seguida la encuentro, hasta pronto.
Colgó.
Ahora no tenía excusa para no ir, a regañadientes guardó el teléfono en su bolsillo, salió de la oficina de Endeavor en busca de un pequeño maletín que tenía guardado en los archiveros y guardando algunos documentos en el mismo salió rápido al ascensor.
Mientras bajaba una sensación de mareo le llegó, se sostuvo apoyando una mano en la pared metálica, bajó la cabeza y girándola ligeramente vio su reflejo, en ese momento con sus mechones cayendo lucía mal, no sabía quién le daba más asco, si Endeavor o ella misma.
Estaba hecha un desastre, arrojando vómito tóxico desde sus pensamientos, el ascensor se detuvo y fue derecha al estacionamiento, oscuro, solitario, el regurgito mental se detuvo de repente al ver a Endeavor, él yacía calmado frente al asiento de conductor, éste al verla esbozó una ligera sonrisa, ¿en serio? Se preguntó Momo. Entró al auto, luego de escuchar el portazo notó otra vez la mirada furtiva del héroe Nº 1, le recorría el cuerpo, la hacía sentirse… sucia.
— ¿Lista? —preguntó Enji sin esperar una respuesta.
No había pasado ni medio minuto y su interna todavía lucía encogida en su rincón, como si estuviera enferma, nada más ver sus ojos, su postura, su cabellera desordenada, su piel pálida, ¿estará bien? Se preguntó Enji con curiosidad, esperaba que no fuera una enfermedad contagiosa, rió para sí, esa niña necesitaba cuidarse.
Arrancó el auto y condujo directamente a la estación de policía, no fue una gran distancia pero el camino se le hizo algo pesado, tumultos de gente en cada esquina, un desborde de ansiedad le apretujó el corazón, y aquellos pensamientos oscuros volvieron, ¿cómo evitarlo? Era una lucha, un momento era feliz y al siguiente se desdeñaba el alma con la idea de morir, si pudiera… salir de ese lugar y huir al rincón más oculto del mundo, estaría lejos, lejos de todo ese silencio, ese desatino a su paciencia.
— Endeavor-san —exclamó asustada.
El pelirrojo perdió el sentido por un segundo frenando antes de chocar contra la parte trasera de otro carro que se había detenido por las luces del tráfico, sus ojos se quedaron abiertos como platos, ¿qué le había pasado? Respiró agitado de repente y se tomó el pecho, bajó la mirada, lo peor de todo eso era que ni si quiera entendía la razón de su repentino cambio de humor.
Lo recordó entonces, no estaba solo, volteó al instante con esa mirada perdida y nerviosa, quizás si no lo hubiera hecho, si no se hubiera desconcentrado por un ligero pensamiento negativo, quizás ella no la vería así.
— ¡¿Se encuentra bien?! —gritó con preocupación.
— No… —murmuró él buscando respuestas a aquel suceso.
Los automóviles detrás de ellos empezaron a sonar sus bocinas, el auto delante de ellos ya había pasado y estaban deteniendo el tráfico arbitrariamente.
En una acción rápida, Endeavor condujo a un lado de la carretera y ahí se quedó, con las manos prensadas al volante, viendo la nada, esperando que este ataque de ansiedad o locura se detuviera.
— La estación, no puedo ir… —dijo el pelirrojo.
El recuerdo, el ligero recuerdo de la muerte rozando su vida le hizo palpitar el pecho como un golpeteo violento; el caso de Nighteye y todos los demás turbulentos detalles detonaron esto que con tanto anhelo esperaba haber ignorado, todo era mentira, su ser… lejos de estar ajeno, estaba muy cerca, su hijo también había pasado por algo terrible y él, perdía su tiempo con gente a quien no le interesa, ni necesita…
Y se detuvo.
— Tranquilo —dijo Momo suavemente tocando la mano de Endeavor.
Él no la miró pero entrecerró los ojos, su corazón palpitaba rápidamente, era esa sensación de ahogo que lo embargaba que parecía disminuir.
— Llamaré a la estación, sólo respire —sin quitarse del toque tomó su teléfono con otra mano.
Explicó que el héroe no estaba disponible por un asunto urgente que requería su atención inmediata, que el día de mañana se reunirían con el jefe de la policía para que hiciera la entrega del caso y todos los documentos relacionados a ese. Así evitarían ir a la estación, quizás eso era lo quería, Momo miró al pelirrojo, este sin reaccionar.
Estuvieron así por algunos minutos más hasta que Enji rompió el silencio.
— Ya pasará, puedes ir a la estación y recoger esos papeles… —no quería.
— Señor, me quedaré —dijo apretando la mano de este gigante.
— ¿Por qué lo harías? —preguntó, casi como si fuera a sí mismo.
— Cuando perdí el control, usted me apretó muy fuerte contra su pecho, tuve miedo de que mi superior pudiera pensar que no soy apta para este trabajo pero me sentí… aliviada, me apoyó —confesó Momo.
— ¿Y ahora quieres hacer lo mismo? —preguntó de nuevo. Estaba lleno de dudas.
— No puedo hacer lo mismo, mis brazos no son tan largos —rió discretamente.
Endeavor algo distraído también sintió algo en su interior cosquillearle, como si encontrara gracia en ella, entonces como si nunca hubiera sucedido antes, le miró, no desde arriba, no fuerte, no como el héroe sino como un hombre agobiado por su propia mente.
— ¿Podríamos ir a un lugar? Sólo necesito estar calmado y ya que no vas a irte, supongo que… —dijo sin atreverse.
En aquella ocasión, cuando su espíritu destruido comenzaba a caerse a pedazos, encontró en ella un consuelo, no el que le daría alguien que lo conoce, sino de alguien nuevo, de ojos grandes y claros, de una mirada paciente y cautiva, de un oasis en medio de aquel infierno.
— Por… allá hay un estacionamiento subterráneo —señaló Momo entendiendo lo que el pelirrojo le quería decir.
Este se soltó ligeramente de Momo y condujo con nerviosismo hacia ese lugar, parecía un criminal huyendo de una fechoría, al mismo tiempo que tragaba su orgullo para no mostrar aquella necesidad de estar en silencio y a solas.
Se estacionó en la parte más oscura y ahí, ambos tensos, casi como tablas de madera, se quedaron unos segundos sin decir nada.
— Su… pastilla —dijo sacando de la guantera un sobre, giró su cabeza hacia el asiento trasero y encontró una botella de agua tirada en el piso, se estiró lo más que pudo para tomarla y lo hizo para luego entregársela a su acompañante.
— Gracias —dijo secamente, no quería aceptarlo pero su cabeza comenzaba a dolerle también.
Tomó su pastilla y luego escuchó el sonido del mullido asiento de la pelinegra, se acercaba a él, su cuerpo se quedaba a cierta distancia, no era mucho pero lo suficiente para que Endeavor pasara su brazo por detrás de ella.
— "Esto es como la vez anterior, es sólo para relajarme" —pensó para darse ánimo y vencer aquella ansiedad que lo comía.
Le puso la mano sobre el hombro pero no era lo mismo, se negaba a acercarla a él, esta vez su respiración no estaba nerviosa por aquel ataque de ansiedad, ahora era porque sabía lo incorrecto que era que su interna y él hicieran esto tan clandestinamente, aunque en efecto parecía inofensivo, ¿estarían quebrando las normas?
— Esta bien —dijo Momo apoyando ligeramente su cabeza contra el brazo del pelirrojo.
Enji cortamente contestó que "sí" porque el toque de otro ser humano lo hacía sentirse mejor, de repente los miedos y aquel pesado sentir en su pecho se calmaban, parecía que funcionaba, esbozó una ligera sonrisa a pesar de estar rodeando a Momo tan incómodamente con su gran brazo.
Las memorias pasaron y se dio cuenta de que esto era también como la vez que se quedaron en su baño a oscuras, la abrazaba con más ánimo que ahora, pero estas eran otras circunstancias.
— Shoto me dijo que ya no vas a verlo —conversar, era lo que necesitaba.
— ¿Uhm? —respondió sin ánimo.
— Después de despertar, lo primero que hizo fue preguntar por ti —decía Endeavor— no sabía que decirle.
La pelinegra apoyó su mano en la mano de Endeavor nuevamente y sintiendo su calmado calor se dio valor para no responder, esto era difícil, pero cortó con todo, así era como debía ser.
— Las cosas marchan bien.
— ¿Necesitas tiempo? —preguntó el gigante rojo.
— Es complicado —respondió corta.
— Ven a casa, a cenar, conversen, pasen un buen rato… —decía animado.
— Me gustaría pero no puedo, tengo trabajo.
Endeavor la miró levantando una ceja, él era su jefe, sabía que no tenía trabajo, parecía que Momo no tenía una mejor excusa para evadir aquella proposición. Pasado el minuto, y sin dejar que el silencio se los comiera, soltó su mano y la subió al gran pecho de este, le tocó sin pudor, sin ninguna clase de miedo, le repasó la mano como si se tratara del terciopelo más suave y la dejó ahí, sentía su respiración y aquel potente corazón latiendo acelerado.
— Sigue agitado, por favor inhale contando hasta 3 y exhale haciendo lo mismo —le pidió y elevó su rostro para verle, Enji inmutado hizo lo que le pidió.
Es común que durante un ataque de pánico la respiración deba ser controlada, así como si fuera una sesión de meditación; la pelinegra controlaba esto a veces contando en voz baja para que este ejercicio de respiración le hiciera efecto.
— Muy bien —subió su mano al cuello de este como una caricia, a lo que Enji se apartó rápidamente.
— Es suficiente —dijo otra vez algo tosco y mirando al frente.
Un segundo, tan sólo 1 segundo bastó para que él rechazara cualquier clase de acercamiento, Momo quedó sorprendida, no esperaba que su reacción fuera tan rápida, bajó la mirada y se acomodó en su propio asiento, ¿qué estaba haciendo? Estaba loca, ¿cómo pudo acariciar todo su pecho y tocarle también el cuello de esa manera, ¿cómo pudo? ¿¡Endeavor debe estar pensando lo peor!?
Se encogió de vergüenza al minuto de pensarlo bien, después de todo el discurso de Shoto, después de invitarla a pasar el rato en su casa, ella simplemente procedió a acosarlo, era una desvergonzada, ¡sí! Eso debía pensar él.
Condujo entonces a la agencia, no dijeron nada en todo el camino y cuando se estacionó en las puertas de su agencia por fin se dio el valor de hablar.
— Olvidaré que hiciste eso pero no lo repitas —sentenció Endeavor.
Con todo su miedo y arrepentida por su desface, Momo abrió violentamente la puerta y se fue corriendo en dirección contraria a la puerta de la agencia, no quería voltear, tenía los ojos húmedos, iba a llorar por ser tan… por hacer algo tan… ¡¿cómo pudo?! Se culpó; debió pensar, debió ser más discreta, no tenía ninguna experiencia, bastaba con decirse eso pero la presión la hizo sucumbir al deseo inconsciente de conquistar a alguien que, sinceramente, no deseaba.
Entre tanto, Endeavor condujo al estacionamiento de su agencia, esta vez más agitado que otra cosa, se apoyó por completo en el asiento y posó su mano sobre su cuello, preguntándose la razón de aquel inquietante gesto, ¿había sido idea suya? Momo era apenas una niña y ella sin motivo aparente le tocó coquetamente, ¿estaba loco? ¿lo había imaginado?
Tal vez, y sólo TAL VEZ, debía pedirle una explicación y luego haberle hecho notar que él estaba consciente de su extraño comportamiento.
— Yaoyorozu… —murmuró aquel nombre sintiéndose culpable.
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Fin de Episodio 14
