Hola a todos, gracias por la paciencia y por pasarse por acá para leer mi historia, no olviden dejar su comentario ;) así apoyan la historia. Quizás el mes pasado no actualicé, eso fue porque andaba un tanto ocupada con un nuevo juego que pude finalmente jugar ;v no me juzguen jaja, en fin, se me pasó el mes como si nada jugándolo, así que dije para mí misma que mejor me ponía a hacer mis actualizaciones porque de repente alguien se pone salvaje jeje pero no pasó nada.
De todos modos creo que muchos de los lectores se han mudado a Wattpad (tal vez me censure el nombre de la página de fanfics con W y que es naranja), pero nunca me olvido de Fanfiction, quizás haya más fantasmones activos por acá de lo que hay vivos en el sitio naranja con W xD
Bueno, bueno, mucha charla, ahí les del el siguiente episodio, aviso que el que viene (19) es mi favorito, pero ustedes no lo sabrán a menos que viajen al futuro O_o eeeen fin, disfruten de la lectura, cuídense mucho y laven bien sus manos :) hasta el próximo mes.
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
NADIE, SOY YO
Capítulo 18 – Confesión a Medias
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Mil preguntas, ninguna respuesta, minutos desperdiciados, un día común, miró a través del cristal hacia Endeavor y éste no prestó atención a sus inquisitivos pensamientos, luego de un par de segundos entró a su oficina, haciendo que el chirrido de la puerta alterara aquella calma.
— Perdón, ¿lo interrumpo? —preguntó la pelinegra con algunos libros entre sus manos, los cuales no soltaba por alguna razón.
— Leía un informe, cierra la puerta y siéntate —pidió el pelirrojo acomodando sus gafas de lectura con la punta de sus dedos.
— ¿Es del crimen del puerto? —preguntó de nuevo curiosa.
— No es sólo un cuerpo, encontramos varios más, todos tienen una muerte en común: asfixia.
— Oh…
— Sé que entrevistaste a los testigos de la bahía, ¿qué piensas? —preguntó levantando la mirada.
— La mujer estaba algo alterada pero no pude encontrar al esposo de esta, dijo que seguía en el trabajo y que la policía les permitió que la entrevistáramos a ella, quería regresar pero ya era un poco tarde.
— Sí, no es que el testimonio vaya a ser diferente, además ellos ya dieron una declaración firmada en la estación, es sólo que… siento que hay algo más, algo que no puedo entender.
— ¿Algo?
— Sí, ¿cómo fue que tuvieron miedo y dejaron que este cometiera el crimen? Aquí dice —buscó un papel— que el sospechoso usaba un cuchillo pero la causa de la muerte de todos aquellos fue asfixia, ¿cómo pueden morir de asfixia con un cuchillo? ¿Crees que la mujer dijo la verdad? Responde —pidió.
— Es… yo… creo que ella estaba muy segura.
— Por ahora no podemos confrontar su testimonio, los documentos del forense son secretos, la policía no quiere difundir ningún detalle. Estoy muy molesto porque si seguimos sin tener pistas, habrá otra víctima.
Resumió su más grande pesar, levantó su mano y rascó su propia barbilla mientras trataba de resolver aquel dilema en su cerebro. Levantó entonces la mirada y vio a Momo.
— Quiero que ayudes en este caso pero hay algo que creo que deberías hacer antes —dijo y se puso de pie, arrastró la silla hasta tener espacio para levantarse y moverse, caminó hasta un estante del cual recogió un sobre— llegó algo de UA, me pidieron que designara un representante, la vez anterior no pudimos usar tu discurso, así que quisiera que fueras en representación de la agencia, con esa grata elocuencia que demostraste.
— ¿Qué? —dijo sorprendida—. Yo no podría… —siguió y bajó la mirada algo apenada.
— Todos los representantes y organizadores del evento enviarán a un interno o alumno designado, tengo otros internos pero eres quien más necesita de la experiencia, además yo soy el héroe Nº 1, no puedo dejar la ciudad con este caso.
— Entiendo pero no siento ser tan digna, después de todo no he hecho trabajo de campo y… cuando lo hice terminaron hiriéndome.
El gigante pelirrojo caminó hacia ella, le puso la mano al hombro y bajó ligeramente su cabeza para intentar mirar a la muchacha, ésta abrió sus ojos cual si fueran platos, se quedó sin aliento por un segundo mientras el brillo efímero del turquesa de sus ojos le observaba.
— Tampoco he sido un buen tutor —replicó— pero podemos resolverlo cuando te recuperes por completo.
Y tan pronto se descuidó, Momo movió su cabeza hacia aquella mano y rozó ligeramente con su mejilla aquel toque, al instante aquel gran hombre dio un pequeño salto y se apartó.
— Lo haré —sonrió con un ligero toque victorioso en sus ojos, como si su plan fuera ver asustado a aquel, que en posición de poder, era quien debería tener el sartén por el mango.
— P-Puedes retirarte —miró a otra dirección y volvió a su asiento.
Ésta dio un giro sobre sus talones y caminó hacia la puerta, por suerte nadie los había visto pero no perdió tiempo, ¿acaso esto era un juego? Se preguntó a sí misma Momo, había vuelto en sí luego de aquel roce, sus mejillas pronto enrojecieron por notarse más osada que de costumbre. Al salir de la vista de Endeavor, corrió como si no hubiera un mañana hacia el baño, se encerró y acercándose a un lavado abrió la llave para echarse agua directamente a la cara, ¿por qué? ¿Acaso eso se le hizo divertido? ¿Qué estaba pasándole? Se miró en el espejo con gotas cayendo por sus mechones de pelo, intentando recuperar su propia cordura, ni si quiera ella se había reconocido, con razón Endeavor se alejó de ella, era un alma perdida sin nombre.
Este calor debía desvanecerse porque necesitaba guardar sus cosas, iba de viaje a la sede rural de UA, pensar en eso la liberaría de aquel acto vergonzoso, la distraería, porque eso era lo que necesitaba, ¡distracción!
Al día siguiente, ahora que había vuelto a los dormitorios, pudo enterarse de que Aizawa buscaba alguien que se uniera al breve viaje, dado que otros representantes de héroes como organizadores habían usado ya el autobús escolar y ella no conocía la ubicación de la nueva sede, optó por unirse a su maestro, quien yacía en compañía de Present Mic. Estos contrataron un pequeño automóvil que se había estacionado en el portón de la escuela.
Momo preparó su mochila con un pequeña maleta el día anterior, miró con una ligera sonrisa a su maestro, Aizawa se había acomodado en el asiento de adelante y Present Mic, en los de en medio, ella debía ir atrás, aunque había un lugar más, quizás podría su maleta a un lado, tenerla bajo sus pies sería molesto.
— ¿Listos? —preguntó Present Mic acomodando sus maletas en la parte trasera del auto.
— Espera, sólo falta… —Aizawa dijo y fue interrumpido por la presencia del último viajero, del cual Momo, aparentemente se había enterado recién.
— Maestro —dijo Shinsou viendo sorprendido a Momo ya acomodada en los asientos traseros con un lugar libre— buen día —saludó con la boca ligeramente abierta.
— "¡En serio tú!" —pensó Momo arrepentida de todos sus pecados hasta el momento.
— Entra ya, tenemos que irnos —respondió Aizawa sacando su mano por la ventana y golpeando la parte posterior del pequeño auto.
Present Mic cerró la puerta al tiempo que Shinsou se acomodaba a regañadientes y Momo se hacía ligeramente hacia el lado contrario de éste.
Estaban juntos en ese viaje, atrapados en una lata de sardinas con un profesor que no paraba de cantar y otro que dormía sin que nada más le importara. El pelimorado suspiró e intentó calmar sus ansias por saltar por la ventana, así como Momo que esperaba la mínima oportunidad para escapar, tal vez pensando no entablar ninguna conversación, era cierto que ella no era del agrado de Hitoshi pero era más cierto que a ella personalmente había dejado de agradarle él.
El viaje iba a durar 2 largas y tortuosas horas, la simple respiración y revoloteo o movimiento de su contraparte le ponía los pelos de punta, Momo no volteó ni por un momento, pensaba que distrayéndose con el paisaje olvidaría que 'esa' persona estaba ahí, a su lado.
Iniciada la travesía, al cabo de unos 45 minutos, Present Mic también cayó dormido, sería quizás que por el nerviosismo que no había descansado nada la noche anterior, y ahí estaban, los únicos despiertos e incómodos.
Shinsou en un santiamén sacó de su mochila un Walkman, en ella todavía tenía su cinta favorita, recordaba no haberla sacado, suspiró mientras dejaba esto sobre sus piernas y buscaba, ahora, sus audífonos.
Pasando por un bache, ambos muchachos dieron un ligero salto, del cual resultó el artefacto en el piso, muy por debajo de las piernas de Momo, ésta sintió el golpe y miró asustada a su compañero.
— No fue intencional —dijo presuroso al notar la mirada inquisidora de aquella pelinegra.
— ¿Qué es? —preguntó y se agachó intentando no dejar de ver a su acompañante.
— Es mío —dijo sin molestarse en ahondar más en una conversación.
Momo sostuvo el reproductor entre sus manos y sin ser más curiosa estiró su brazo para dárselo, Shinsou iba a tomar aquel artefacto pero en un instante cambió de idea y le tomó la muñeca, le apretó la misma y fijó su vista en ella, quien asustada, como primer instinto, quiso huir al agarre. Forcejearon entonces por unos segundos hasta que ella musitó por lo bajo.
— ¿Qué quieres?
— ¿Cuándo vas a confesar? —preguntó también por lo bajo.
— ¿Confesar qué? —preguntó ahora mostrándose asustada, sin dejar de forcejear.
— Tú sabes lo que debes hacer. No puedes seguir fingiendo ser una heroína buena, cuando ambos sabemos hasta dónde estás dispuesta a llegar por ir a la cima. Corrompes por completo todos los preceptos de un buen héroe, al igual que… Endeavor —musitó aquel nombre casi entre dientes.
— ¿Qué sabes tú de nosotros? Eres… malvado, has sido cruel conmigo desde el principio, ni si quiera has pensado en Todoroki-kun, ni un solo minuto —negó con su cabeza ante la molestia.
— ¿No eres la primera que dejó de pensar en él? —preguntó molesto, la estaba lastimando.
— Suéltame o gritaré —dijo ella, mas su contraparte de muy mala gana la soltó de un tirón.
— Sabes qué es correcto y qué no. Y lo que haces, está muy pero muy lejos de lo que una estudiante modelo de UA debería de ser.
Y esa no era toda la amarga verdad, apretó los dientes, tomó su propia mano, la cual lastimada se veía enrojecida, miró frunciendo el ceño a su verdugo, no podía contestarle, era cierto, tal vez lo era, ella iba por un camino de fango.
Cuando era una inocente pasajera de la vida, sin una mancha de mentira, se podía dar el lujo de, al menos en su imaginación, cachetear la osadía de ese ojeroso. Quizás era mucha dignidad para una basura, como lo era ella, coqueteando con el padre de su verdadero amor, instigando pensamientos banales y eróticos, sacudiendo cada parte del mundo intrínseco en oscuridad, ¿y todo para qué?
La respiración de su amado, la sórdida oración de una mártir, quien era tan lógica como una prostituta virgen; ella era una cualquiera.
Se sonrojó y miró con ojos llorosos al que minutos antes la confrontó, Shinsou era el precursor de su caída pero, este debía esperar, debía dejarla terminar con su cometido, el cual, lejos de ser noble, pudiera darle la última esperanza a Shoto. La vida plena era el regalo más grande que su amor podía concederle y era lo único más importante.
Contuvo sus ganas de llorar y giró su rostro a otro lado, con sus manos limpió los rastros de lágrimas de sus mejillas, estas gotas caían como si pasaran por un cristal y fallaran en convertirse en diamantes.
No iban a decirse más, porque esconderse para siempre podía llevarlos a encontrarse en la oscuridad.
— Todoroki-san, ¿qué tal todo? —dijo Hawks entrando a la oficina del pelirrojo, éste parecía ocupado, con documentos desparramados por todo su escritorio.
— Bien.
Contestó corto, sin quitarse las gafas ni mirar al plumífero, éste camino hacia el sillón y se sentó con las piernas cruzadas para luego hacer su espalda hacia atrás plenamente, una postura de relajación.
— Hawks —volvió a decir Endeavor.
— ¿Sí? —reaccionó.
— No me has dicho nada de lo que te pedí que averiguaras, pero me imagino que si fuera algo de qué preocuparse, sería la primer persona en saberlo, ¿cierto?
— "El incidente del té" —pensó y bajó la mirada por un segundo— así es, Endeavor-san no tienes que preocuparte, mandé a hacer un análisis, no hay nada extraño en los residuos de té, simplemente, digamos que eres alérgico.
— Sé que soy alérgico a la manzanilla…
— "No es la misma manzanilla de venta regular. Aunque de igual modo produjeron los mismos efectos en ti. Si no fueras así de fuerte… espera un minuto, tal vez… ese te no era para ti" —se quedó pensativo, esto lo había llevado a una nueva conclusión.
— ¿Escuchaste lo que dije? —preguntó Endeavor, ahora sí prestando atención al distraído plumífero.
— Perdóname, sólo me perdí en mis pensamientos.
— Hawks, necesito que cuides de la agencia mañana, hay algo que necesito hacer.
— ¿Irás a la inauguración? —preguntó curioso.
— No iba a ir pero el director de UA me contactó, dijo que era importante que al menos hiciera acto de presencia, así que sólo daré un par de vueltas por el lugar y regresaré, no creo que tarde mucho.
— Interesante, ehm… Endeavor, ¿qué tal va el pequeño Todoroki?
— Hemos mejorado, hablamos durante la cena y parece que lo sucedido nos ha hecho abrirnos más.
— Me alegra oír eso, ¿y los demás?
— Uhm… —apretó los labios y bajó ligeramente la mirada— no es tan fácil, son… años de una conducta reprochable que no pueden ser borrados, quisiera ayudarlos o inventar una manera en la que pudieran ver… todo diferente, no sólo yo.
— Por lo menos lo intentas —dijo Hawks para animarlo.
No era eso, aunque lo intentara mil veces, quizás un millón o trillón, ¿qué estaba diciendo? Parecía que sus demás hijos tenían una manera diferente para reaccionar a él, ¿cómo podría pedir perdón? No alcanzaría el tiempo, era un… un pesar.
Endeavor puso su mano en el pecho al tiempo que aquella dolorosa presión lo hacía agacharse, Hawks fue de inmediato a ayudarlo.
— Siéntate —dijo tocando ligeramente el brazo del pelirrojo.
No había razón para ese dolor, ¿sería el estrés o la ansiedad? Ahora no sólo debía preocuparse de la guadaña sobre su cuello sino del estrés provocado por su falta de tiempo. Era un horror sentirse mareado siempre que se mencionaba el hecho de su pronta muerte y el poco trabajo que había hecho con respecto a sus hijos. Ahí estaba él, leyendo informes de la policía, escribiendo notas y todo para atrapar a un criminal, estando fuera de casa el día entero, como si nada estuviera pasando, como si su vida siguiera, como si la sanidad de una familia feliz no fueran el remedio pronto a sus males, como si no los necesitara.
Oh… y los necesitaba, además de Shoto, estaba Rei, los demás eran consecuencia. Rei era su mayor víctima, la había atado a un destino sin amor, le quitó su juventud y la encerró sin ocuparse de sus necesidades. Cuando debió unir a su familia, los alejó mucho más, quebrando así todas sus oportunidades.
— Quisiera hablar con Rei —dijo Endeavor con tono lastimero.
Hawks hizo una mueca triste, sus ojos lo decían todo, su amigo estaba en el fondo. Pedir perdón de tanta gente iba a desgastarlo al punto de que no quedara nada para nadie, incluso en el momento de su muerte, estaba seguro de que él estaría solo. Por eso… ¡por eso no quería que él muriese! Necesitaba esa vida para invertirla en aquellos a quienes lastimó, para darle si quiera la oportunidad de obtener, no su perdón, sino paz entre todos los miembros de aquella adolorida familia, un cierre que aliviara sus heridas.
— Todo estará bien, Todoroki-san —dijo dándole ligeras palmadas en la espalda— estaré pendiente de la agencia y… veré si puedo hablar con Rei-san, ¿te molestaría?
— ¿Por qué hablarías con ella?
— Soy parte de tu agencia ahora, conozco a Shoto-kun y a tus demás hijos, no sería raro que como tu amigo quisiera ayudarte a conocer el terreno que quieres atravesar, ¿no?
— No puedes ver a Rei, no te conoce, no quiero que invadas su espacio. Aunque estemos más cerca, quiero que sigas en otros asuntos, tu ayuda en la agencia es más precisa.
— Entiendo —asintió.
Era verdad que eran amigos, también era verdad que él conocía a Shoto, pero había otra razón por la que creía que tenía cierto derecho a conocer a Rei. Hacía semanas que guardaba un secreto, no uno terrible, entre tantos, suponía que era el que más le apenaba decirle a su amigo.
Endeavor se fue antes de terminar el medio día, él ni si quiera pudo despedirlo porque se quedó en la agencia, terminaba de ponerse al corriente con sus casos, cuando se detuvo para tomar un descanso, iba a tomar agua. Caminó por el pasillo hacia la cafetería hasta que se detuvo en seco al ver a alguien, su ángel iba hacia él, aquella cabellera blanca con pequeños mechones rojos, la veía balancear su figura con seguridad.
— ¿Has visto a mi padre? —preguntó Fuyumi.
— ¿Eh? ¿Qué haces aquí? —dijo algo preocupado.
— Le llamé pero no me contestó, supuse que estaría ocupado, fui a la comisaría y tampoco estaba, así que… —dubitó moviendo ligeramente sus sonrosados labios.
— Eso, oh… sí, él me dejó a cargo la agencia, tuvo que ir a cumplir con un evento fuera de la ciudad. Volverá mañana, quizás por la noche, ¿cómo has estado?
— Bien —sonrió tímida— pero si papá no está tendré que irme —iba a girar hacia el lado contrario pero Hawks la detuvo del brazo con suavidad.
— "¡Mierda!" —pensó dentro de sí el plumífero héroe viendo su atrevida acción en curso— Fuyumi, quiero hablar de lo que pasó —la soltó sin dejar de mirarla.
— No pasó nada —soltó una ligera sonrisa.
— Sí pasó, te invité a salir y no dijiste nada. Yo quería disculparme…
— Hemos pasado por muchos problemas —lo interrumpió— lo de… Shoto —su rostro se ensombreció— me hizo pensar, quizás no te dije nada en ese momento porque no estaba lista para nadie, mi familia me necesita y… —apretó los labios— mi vida es un desastre.
— Eres increíble —la interrumpió— tu vida también lo es, sólo quería salir contigo para que sepas eso, no hay presión, caminar un poco, alimentar a los pájaros en la plaza —agitó sus alas— y a mi, si quieres —su boca había soltado todo un argumento para invitarla a salir, sin si quiera pensar dos veces en las consecuencias.
Fuyumi reaccionó soltando una carcajada, imaginando alimentar a Hawks con migajas como lo haría con las palomas, sus comisuras completamente expuestas en esa sonrisa hicieron que el plumífero se sintiera más abierto con la joven. Tal vez no estaba tan arrepentido de todo lo dicho.
— Jajaja… esta bien pero no se lo digas a todo el mundo —dijo dándose la vuelta.
— ¿Me estás retando? —jugó con ella y Fuyumi otra vez sonrió pero sin que él la viera.
— Mañana a las 10, en el parque —dijo ella girándose hacia él ligeramente con sus manos al aire— no falles —desapareció en una esquina.
Hawks alzó vuelo unos centímetros en la tierra, dejando que su alegría le inundara; había pensado en ella desde que la conoció, quizás no quería involucrarse, tal vez no era el adecuado pero hubo un instante en que contenerse dejó de ser opción. El día después del accidente de Shoto, mientras sus padres hablaban con los médicos, ella lloraba desconsolada fuera de la habitación, sentada en el piso, con más arrepentimientos que una persona normal, después de todo su pequeño hermano se debatía entre la vida y la muerte, se acercó a ella ofreciéndole un pañuelo, ella descubrió su rostro, y aunque una vista así podría no ser la que un galán buscaba, algo lo capturó.
La nariz roja e hinchada, los ojos empapados, sin nada de maquillaje, con cabellos rojos y blancos en sus fluidos, no era una vista romántica pero… pero… no pudo resistir verla tan vulnerable, se agachó a su altura, le tomó la mano y la besó como un caballero. Los ojos de Fuyumi casi se salen de sus órbitas, le había besado la mano y… no sabía por qué. La vio tan confundida que le preguntó en un tono suave si saldría con ella, por supuesto la joven Todoroki no contestó, estaba hecha un desastre, como lo había dicho antes. Luego de un par de minutos Hawks se dio cuenta de su GRAN error, se disculpó y huyó de ahí, ¿cómo podría haberle pedido una cita en el peor momento de su vida? Era un estúpido, mientras se escondía en un pasillo del hospital, se dio una cachetada.
Mas ahora todo eso pasaba a ser un recuerdo, por suerte todo salió bien con el pequeño Shoto, él ahora estaba mejorando, así que podía decir que ellos podrían tener una oportunidad de revelar lo que el futuro les deparaba. Claro, sin que Endeavor lo sepa.
Si algo sabía el rubio, era que su compañero no tomaría a bien que él estuviera rondando a alguien dentro de su familia, después de todo, alguna vez le mencionó que prefería que Fuyumi se relacionara con gente que no fuera parte de esta terrible profesión, reflejando quizás lo que le pasó a Rei; finalmente, la pobre madre de los Todoroki se casó con un héroe que la hizo miserable, no quería lo mismo para su hija.
— Bueno, ¿qué se le va a hacer? —se encogió de hombros, vio a través de los cristales al final de un pasillo y entrecerró los ojos notando su propio reflejo—. Esto es una mala idea —se dijo a sí mismo.
Un campo abierto saludó a los recién llegados, Present Mic aulló espantando a Aizawa, mientras Momo sacaba su maleta, Shinsou no dejó de verla desde su lugar, esta se despidió y se fue a toda prisa.
Aizawa se quedó viendo a la muchacha mientras desaparecía entre otros automóviles estacionados, la sede rural de UA era amplia, tanto como para perderse, pero ver cómo ella prefería huir, le daba una mala impresión, miró entonces de reojo a su alumno, pensaba para sí que lo había traído pensando en que sería una excelente oportunidad pero que su actitud era sospechosa.
— Maestro… —dijo el pelimorado junto a la ventanilla del auto, Aizawa ni si quiera había salido del automóvil.
— ¿Qué haces aquí? Busca una habitación en el lado norte, la reunión para coordinar la presentación al evento será en unas horas, descansa lo necesario —dijo y abrió la puerta.
Shinsou se hizo a un lado y pensó por un segundo en que algo andaba mal, no sabía por qué pero… parecía que su maestro estaba molesto por algo, le hablaba muy rígido, en realidad, era su impresión.
— Sí, señor —respondió atento y se dirigió a hacer lo que le habían pedido.
El paseo había llegado a su fin, no sólo la historia que tanto quiso esconder se develaba de a poco, sino que la persona que más la ha desafiado estaba en ese mismo lugar. Momo veía de lejos caminar al ojeroso, lo veía escondida, quería saber dónde iría para ir por el lado contrario.
¿Hasta dónde había llegado? Ni si quiera podía caminar libremente, aún luego de salir de UA y de la misma ciudad, quizás era merecedora de tal persecución y quizás… debía acostumbrarse.
Miró su reloj, ya iba siendo hora de prepararse, ¡por Dios! Ni si quiera sabía dónde estaba su habitación o un lugar donde pudiera prepararse, necesitaba repasar el pequeño discurso que hizo, pensaba que si la invitaban a decir unas palabras, estaría preparada y ahora sólo… se apoyaba contra una pared, y esperaba en la sombra a que los obstáculos desaparecieran.
Fue cuando lo pensó mejor, iba a respirar hondo y realizar su tarea como debía, sacó lentamente el aire que había inflado su pecho y se calmó, brevemente.
Tomó su maleta y caminó por un pasillo, por suerte unos asistentes del evento la encontraron, ella saludó animadamente mientras le indicaban el lugar donde se hospedaría. Por suerte, la academia rural de UA tenía un complejo de apartado para estudiantes de residencia.
— Por fin… —suspiró luego de cerrar la puerta de su habitación y dando un par de pasos, se dejó caer en la cama.
Por unos segundos su desencuentro con Shinsou desapareció de su mente, sus ojos se entrecerraron y se quedó viendo el techo, lo veía mientras escuchaba una cigarra, este día soleado la agotó. Cerró sus ojos, no podía si quiera dormir, era como si su cuerpo estuviera en constante alerta, ¡estaba cansada! Le dolía la muñeca…
Oh si, pensó Momo, se sentó en la cama y observó la marca que Shinsou le había dejado, tomó su teléfono y le sacó un par de fotos, iba a guardarlas, por un minuto le pasó por la mente la idea de llevar esas pruebas a la policía pero… luego se arrepentía con otro suspiro, ¿qué les iba a decir? Ella sólo tenía eso, pero el ojeroso podía cantar todo lo que sospechaba como si el veneno que de su boca salía fuese aire.
Soltó el teléfono y se volvió a dejar caer de espaldas en la cama, por lo menos Endeavor no estaba ahí para hacer más miserable su vida. Con él viéndola lastimeramente y con Shinsou acusándola de algo que todavía no hizo, no podría. Frunció el ceño imaginando el desastre de toda aquella situación.
Pero sus pensamientos habían volado tan lejos que ahora el pelirrojo estaba de camino, ya casi llegando al helipuerto de la escuela. No había sido coincidencia pero éste había pensado en ella también, quizás no de la misma y evasiva forma pero sí.
Quizás se preguntaba si había llegado bien, el camino a la sede rural parecía complejo, si no hubiera ido en helicóptero, se habría tardado un par de horas, por encima podía ver un bosque, el clima también era diferente al de la ciudad, helado y con nubes blancas rodeando el lugar.
Pequeños copos de nieve bajaron junto con el pelirrojo de fuego, éste se despidió del piloto y fue de inmediato al encuentro del encargado de la escuela. No estaba solo, también lo acompañaba el secretario de educación y un par de asistentes. Realmente UA se había esforzado.
Estos hombres se saludaron mientras el secretario de educación de la ciudad sonreía embobado al darle la mano al héroe Nº 1, que por casualidad, también era su favorito. All Might era simpático y agradable pero el secretario de educación prefería la fuerza, el valor y todo aquello que representaba poder en su más insana presentación, nada menos de lo que él aspiraba.
Todo el asunto de la bienvenida fue breve, Endeavor se registró en el complejo de habitaciones, en el ala derecha, donde otros invitados se encontraban. Por un segundo mientras una mujer le tomaba los datos le interrumpió.
— ¿Cuál es la habitación de mi representante? —preguntó cortando, sin quererlo.
— Oh… Endeavor-sama, disculpe no haberle informado eso, debe tener asuntos pendientes —buscó en su lista— veamos… —pasó otra página y otra y otra hasta que la encontró— ¡oh! —señaló y miró al pelirrojo— sólo tiene que ir al final del pasillo, la habitación 4C de este mismo completo —dijo orgullosa.
Teniendo eso en cuenta, el héroe bajó ligeramente la mirada, ahora estaba en su propio mundo, terminado el asunto se dirigió a su propia habitación, dejó su pequeña maleta y se sentó en la cama. Miró a través de la ventana, el clima no parecía mejorar. Suspiró y frotó sus manos, señal de ansiedad, respiró hondo pero eso no lo calmaba, podía sentir la fluctuación cambiante del frío llegando sus pulmones, ¿tendría un ataque de ansiedad? Esperaba que no. Debía verse digno y fuerte, al menos durante la inauguración, no iba a defraudar a nadie, incluso si este fuera su último día.
— ¿Señorita Yaoyorozu? —dijo una voz tras la puerta. Era la misma mujer que había tomado los datos de Endeavor momentos atrás— ¿Se encuentra ahí? —preguntó y tocó ligeramente la puerta.
La puerta se abrió de inmediato, encontrándose con la activa trabajadora que participaba en la organización de ese evento, ésta le tomó los datos y le comunicó que fuera al salón de eventos principales, tras bambalinas había una habitación de preparación para todos los representantes de héroes, ellos debían no sólo prepararse ahí sino también ensayar y acordar el orden de entrada a escenario.
Rápidamente la pelinegra tomó sus cosas y se dirigió a donde le habían indicado, entró a un camarín sólo para vestirse, no se tardó demasiado, era un alivio que su maquillaje fuera ligero, ni si quiera se había puesto un color vivo en los labios, tan sólo se pasó un protector labial con algo de brillo. Se veía sencilla, profesional y feroz.
Al salir del pequeño camarín notó como su vestido con una apertura hasta la rodilla había quedado un poco largo luego del último arreglo que le hizo su modista, pensó que quizás se habían equivocado pero no se veía mal, tan sólo era un poco más largo de lo habitual. Se resignó y pensó que no sería un problema; todo iba bien, incluso al revisarse con su pequeño espejo de mano, hasta que al salir del camerino chocó con otra persona. Se hizo un poco para atrás y recuperándose de aquel golpe levantó la mirada para encontrarse con Shinsou.
— ¿Qué haces aquí? —preguntó ella.
— Eso debería preguntarlo yo —respondió mirando desde arriba a la pelinegra.
Antes de que la conversación escalara miró para todos lados, ellos habían sido los primeros en llegar y no había nadie; Momo por instinto cubrió su muñeca, la misma que había disimulado con una blusa de manga larga, iba a quitársela y ponerse un brazalete.
— ¿Sigues empeñada en hablar por UA y la agencia de tu amante? —preguntó el pelimorado con cierto dejo de molestia y un ceño que poco a poco se fruncía.
— ¿Por qué insistes? Déjame en paz —respondió sin ninguna esperanza.
— Estoy harto de decírtelo. Harto de —entrecerró los ojos— fingir que no pasa nada delante de todos, cuando Todoroki pregunta por ti tengo que hacer como si no supiera esto —se tomó el pecho— me duele guardar un escándalo así. Yo vi un vídeo, tú y Endeavor, juntos en ese estacionamiento —el encuentro que su amigo de escuela había grabado.
Pero ella estaba tan nerviosa que había confundido los hechos, de pronto y sin que nadie lo mencionara, pensó en el evento reciente del estacionamiento, cuando ella quiso seducir al pelirrojo, era como si su inconsciente la acusara. De momento su rostro nervioso estaba prácticamente luchando por no gritar, ¡se quería morir de pena!
Dio un paso atrás y Shinsou no reaccionó, dio otro paso aún con horror en el rostro y antes de dar otro, la pesadilla hecha realidad la tomó de la muñeca, otra vez, la tomó con fuerza, quería gritar pero no tenía voz, le dolía…
— ¡Ya basta! —le gritó Shinsou como si quisiera que su compañera volviera a la situación.
Ya la había lastimado una vez y ahora lo volvía a hacer, Momo iba a explotar, no sólo contra él sino contra todo lo que una vez le había vuelto loca, sus culpas, sus deseos y aquella insana y peligrosa pasión que quería despertar.
— ¡¿Qué quieres?! —le gritó.
— Confiesa y libérate de la carga —tomó su otra muñeca y la presionó de igual manera—. No hagas más daño, estás en un camino que no tiene retorno. Esto no sólo es perjudicial para Endeavor sino para toda la sociedad, ¿sabes cómo se tambalea la figura del Nº 1? ¿Lo hundirás contigo? ¿Me dirás lo que hiciste?
— Yo… yo… —su voz temblaba— yo intenté seducirlo… —confesaba mientras su rostro de agobio se arrugaba ante el pesar y el dolor de escupir todo el veneno que Amalaba había puesto en su interior— él… él… no hizo… ah… —le costaba respirar.
Se hizo para atrás una vez más y Shinsou para seguirle el ritmo avanzó también, con la mala suerte de pisar su falda y caer ambos al piso, él sobre ella con el vestido rasgado, mostrando la entrepierna de la pobre y agraviada joven, que luchó una vez más para liberarse.
No olvidaría los ojos del pelimorado, no lo iba a hacer porque estos no se mostraban avergonzados, ni apenados por esa posición, más bien podía saborear la asquerosa sensación de poder que le daba.
¡Debía despertar! Se gritó a sí mismo al notar haber activado su quirk, obligó a Momo a confesar parte de sus culpas mientras la tenía contra el piso, con su cuerpo presionando el suyo, con… partes descubiertas. Volvió en sí tan sólo porque vio las lágrimas de la joven deslizarse como si nada.
— P-Pe-Perdón —dijo de inmediato pero en voz baja e intentó levantarse.
Fue cuando sintió un tirón tras él, de pronto había sido lanzado lejos de la pelinegra.
— ¡TÚ… —dijo una furiosa voz.
Fin de Episodio 18
