Hola a todos, espero disfruten del episodio tanto como yo al escribirlo, aunque ya pienso que será el episodio con más vistas jaja nada más que me tardé mucho haciendo la portada, igual pueden pasar a mi página de Facebook para verla /StarlingShadow y no quiero presumir, pero me quedó muy bonita~
Tengan un buen día y cuídense mucho, recuerden mantener el ánimo ^^
Nota: No al plagio por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
NADIE, SOY YO
Capítulo 19 – Tiempo a Solas
x
xx
xxx
Momo se arrastró ligeramente por el piso sin si quiera ocuparse de sus lágrimas, levantó la mirada, aún consternada y vio a su maestro. Aizawa estaba entre ella y Shinsou, éste lucía furioso, tenía las manos hechas puños, sin contar con la mirada llena de decepción por Shinsou. Se sentía… tan agradecida pero al mismo tiempo, desecha.
Entonces se miró a sí misma también y no pudo evitar la vergüenza aflorar, su falda rota, su cabello desordenado, todo aquel aspecto que había querido lucir aquella noche, estaba arruinado. Se levantó de ahí como pudo y se fue corriendo, esperaba que nadie la pudiera ver, se sostenía parte de la tela de lo que quedaba de su vestido pero parte de su entrepierna estaba descubierta.
Cuando estuvo a punto de llegar a su habitación, notó un grupo de personas caminando hacia ella, estos no la veían pero ella sí desde la distancia, entonces, perdida y a punto de seguir en aquella ladera de dolorosa vergüenza, sintió a alguien tras ella, no estaba preparada.
Endeavor la vio parada en medio del pasillo, encorvada y partes de su cuerpo descubiertas, había salido de su habitación para ir hasta la de Momo y hablar con ella del discurso de esa noche, se quedó inmóvil por un minuto hasta que el murmullo de varias personas yendo hacia ellos lo hizo despertar.
Se quitó la chaqueta y la cubrió de la cintura para abajo, después la levantó entre sus brazos y la metió a su cuarto que estaba a unos pasos, no fue difícil después de todo.
Momo, lejos de sentirse atemorizada por ese encuentro, mostró alivio, tanto como para llorar desconsolada, esta vez por encontrar un refugio en esa breve acción, no se preocupaba tanto por lo que habrá sucedido luego de ella marcharse, ahora mismo estaba… segura.
Endeavor quería soltarla, pero no encontraba el momento, así que se sentó en la cama con ella en sus brazos, otra vez… pensaba, otra vez hacía algo inapropiado pero le preocupaba menos, su mente se nubló y actuó antes de hablar.
Lo peor era que ver ese espectáculo le generó preguntas, muchas de ellas difíciles de contestar, ¿quién le había hecho eso? Pensó dentro de sí al sentir aquel gimoteo, sus muñecas estaban marcadas, al igual que una parte de su muslo interior, tenía un moretón bastante notable.
— Shhh… —le dijo con suavidad y le acarició la cabeza— todo está bien —le dijo con toda la seguridad del mundo, después de todo, él era el héroe Nº 1
Momo pensó que nada estaba bien, era una mentira que los poderosos inventaban para que los débiles se sintieran confiados; si tan sólo no hubiera ido, si Shinsou no hubiera usado su quirk en ella…
No podía morir de aquel ahogo pero esa sensación de pena recorriendo su cuerpo, la hacía temblar, se había sentido tan vulnerable, no había en su memoria recuerdo alguno de haber sido intimidada alguna vez. Siempre fue diligente, precisa, confiable y confiada. Pero ahora… no era nada.
— No debería estar conmigo —dijo en voz baja escondiéndose en el abrazo del pelirrojo.
— ¿Por qué? —preguntó.
— Debe estar en la inauguración, yo tendré q-que excusarme.
— ¿Uhm? —ladeó su cabeza ligeramente para mirarla pero ella seguía con los ojos cerrados y la frente pegada a su pecho— volvamos a la ciudad —la sorprendió.
— No tengo mi ropa aquí, la dejé en mi cuarto pero… —aferró sus delgados dedos a la ropa de Endeavor.
Iba casi formal, una camisa, unos pantalones de traje y una fina chaqueta, los cuales ya estaban no tan presentables.
— …igual quiero regresar —decía pero Momo se negaba a separarse de él.
Momo no quiso reflexionar en base a lo que significaba, estaba a su lado y conviviendo con aquel cálido candor, era como si… estuviera manejando su acercamiento al pelirrojo con más cuidado.
— Esta bien, dame un minuto, no saldré de la habitación, déjame probar algo —la dejó en la cama con mucho esfuerzo.
Se fue caminando hasta su maleta, sacó de esta una especie de estuche, miró a Momo un poco desconfiado pero dando un ligero respiro se dio ánimo a abrir este, la pelinegra no sabía qué esperar hasta que vio un hilo, una aguja y una tijera. Sus ojos se mantuvieron constantes a la próxima acción de éste, cuando se arrodilló frente a ella, sintió como su cuerpo daba un pequeño salto.
— ¿Va a…
— Silencio —pidió concentrándose, apartó ligeramente su propia chaqueta de las piernas de Momo y procedió a coser.
— "No puede ser" —pensó impresionada.
Aunque todavía permanecía avergonzada por tener que mostrar parte de su pierna, parecía más atenta a las acciones de su compañía, es decir… jamás se hubiera imaginado que un hombre como éste que se presentaba frente a ella fuera tan hábil con un enser así de delicado.
La falda fue reparada, al menos en parte, mientras que el largo de la misma fue recortado sin pedir permiso, Momo volvió a saltar sobre sí misma al notar cómo el gigante rojo rompía parte de la tela.
Pero cuando todo el bullicio en sus pensamientos dejó de ser un impedimento, cayó en cuenta de que Endeavor… estaba ahí, con ella, sin preguntas, ni la esperada furia que pensaría estar latente.
Este gigante rojo se sentó a su lado, dejando aquel estuche acomodado, quizás algo de vergüenza pasó por sus entrecerrados ojos, lo notaba, Momo veía cómo este se encorvaba.
— ¿Quién te hizo eso? —soltó lo que su mente había armado durante todo ese tiempo.
Momo, quien creía que él no iba a meterse en ese problema se sorprendió, abrió ligeramente su boca y se cubrió con una mano, haciendo a un lado su mirada también.
— … —le miraba las manos con marcas, no podía olvidar este asunto—. Tengo que informar de esto a UA, la persona que te hizo esto enfrentará las consecuencias de sus actos.
— Por favor —pidió nerviosa—. "No es tan sencillo" —miró a su acompañante— "él lo dijo, no me afectará sólo a mí. Lo hundiré conmigo si hablo" —pensó y nuevamente huyó a la respuesta.
— Esto no fue un accidente. Si no quieres decirme su nombre, lo averiguaré —sentenció con seriedad.
— ¡Se lo pido! —rogó tomando su brazo— ¡no haga nada, no quiero meterlo en problemas! —otra vez, ¡esas indeseables lágrimas! ¿Por qué tenía que llorar? ¿Por qué era tan débil? Comenzaba a odiarse.
Molesto con la situación y sin poder obligarla, la volvió a levantar entre sus brazos para sorpresa de la pelinegra, fue hasta la ventana de la habitación, que daba a un balcón no muy alto y saltó del mismo hasta llegar al patio trasero de la nueva unidad de UA.
La llevó a paso rápido a través de un ligero parque, la soltó casi en medio, cuando los árboles más emblemáticos de aquella región les saludaron, todos cubiertos por un color blanco, como el de los copos de nieve que caían sobre ellos. Entonces la dejó bajar, la soltó y sin decirle nada, fue como si le pidiera que caminara tras él.
Pronto encontraron un sendero y un hermoso lago congelado delante, Endeavor, quien cargaba con su chaqueta, se giró hacia Momo y la cubrió con ella, hacía frío y él podía calentarse a sí mismo pero su compañera no. Ambos vieron el espectáculo que la naturaleza les ofrecía mientras respiraban libremente, alentados por la pureza de aquel ambiente.
— ¿Por qué me trajo aquí? —preguntó ella girando hacia su compañía.
— Cuando llegué, noté el bosque y este lago, de alguna manera —vio hacia el reluciente hielo— me sentí relajado —tocó su propia frente con la palma de su mano— hacia mucho que no me sentía así —se agachó un poco y suspiró— no he podido estar tranquilo en mucho tiempo, no paraba de pensar en que esto había sido un error…
— ¿Esto? ¿Venir a UA? —preguntó Momo.
— No —apretó los labios— me refiero a ser el héroe Nº 1 —confesó sin poder evitar el dolor de esas palabras— y ahora tengo frente a mi, alguien que necesita de mi y no puedo hacer nada.
— Si le digo lo que pasó, nada cambiará —respondió Momo.
— ¿Podrías confiar un poco? ¿Podrías ser la primera en hacerlo? Puedo resolver algo, puedo hacerlo… —pensar en sus hijos le hacía sacar todas esas palabras desde el fondo de su corazón, como si la lástima imbuida en estas no fuera suficiente.
— Quiero regresar, usted dijo que regresaríamos… —pidió la pelinegra a punto de perder el control sobre sus acciones.
— Lo sé y por eso te traje aquí, hay una villa cerca, sólo quería hablar un poco —dijo Endeavor esperando que ella pudiera abrirse, sabía que guardaba en su interior el nombre de su agresor.
Sin pensarlo ni un poco Momo caminó delante de Endeavor, al principio lentamente pero luego apresuró su paso, ¿por qué estaba tan ansiosa? Lo único que quería era que dejara de preguntarle por el asunto, había sido difícil, incluso al verse descubierta y ayudada por su maestro, lo único que sintió fue vergüenza por sí misma.
Si Shinsou hablaba, le diría todo lo que cree que pasa entre Endeavor y ella, eso la devastaría porque esas son sólo sus intenciones sucias y de nadie más.
— Detente —le dijo el pelirrojo intentando tomar su brazo, mas Momo se soltó del agarre.
— Quiero irme —dijo viendo hacia él y caminando hacia atrás.
Podía ver el dolor en sus ojos, la ansiedad y el deseo de dejar todo atrás, pero si la agarraba más fuerte la lastimaría, así que no puso de sí mismo para evitarlo. Ella caminaba a través de una capa de hielo que parecía resistente pero después…
El crujir del hielo sonó de repente, la joven pelinegra se dio cuenta de inmediato pero cuando quiso ir hacia el borde, donde Endeavor se encontraba, lo oyó aún más fuerte y más por debajo de ella, era como si la siguiera.
— No te muevas —le pidió él desde allá.
Pensaba en maneras de acercarse pero él era más pesado, si entraba con el hielo crujiendo de esa manera podría romperlo, así que buscó algún árbol con ramas para romper, podría halarla de esa manera si ella sostenía el otro lado.
Cuando encontró una y pensó en moverse, el hielo quebrado se hizo notable a través de las rajaduras alrededor de Momo, quien asustada empezó a respirar profundamente para intentar calmarse.
— Tranquila, yo…
¡CRACK!
El crujido final fue tan rápido que nadie supo como reaccionar, ella ya no estaba visible, había caído bajo el agua como si nada. Endeavor se quedó perplejo por unos segundos hasta que corrió allá para entrar al agua para salvarla. No sólo se había hundido sino que la oscuridad de aquellas heladas aguas le impedía ver nada; agitó sus brazos y piernas sin poder conseguir atrapar a la pelinegra.
Por un momento la desesperación se apoderó de él, quien no podía respirar, ¿¡dónde estaba Momo!? Pensó exhausto. Cuando su visión se acostumbró un poco más, pudo notar una sombra moviéndose, esperaba que no fuera algún tipo de pez, así que poniendo todas sus esperanzas, logró aferrarse a eso, cuando tocó piel, lo supo, era ella… le rodeaba la cintura y nadaba con toda la fuerza que le restaba hacia la superficie.
El hoyo por el que habían entrado a la misma no se encontraba, Momo tampoco se movía, ¡era una situación desesperada!
Por lo mismo golpeó el hielo con todo el poder que su quirk podía ofrecerle, tenía suerte de que el hielo no fuera tan fuerte en esa área porque se quebró y al segundo golpe este se abrió, Endeavor sacó su cabeza y soltó un gran respiro, tomó a la joven y la sacó a la superficie, estaba todo resbaladizo, así que le era complicado.
Pero estaban a salvo, al menos fuera del agua, con el peligro de que el hielo se siguiera quebrando, este lanzó a Momo al borde y se impulsó de una vez con su quirk, nuevamente, hacia ella, cayendo a la nevada orilla.
Se levantó y sonrió ligeramente por su victoria pero algo lo hizo volver atrás, la joven no respondía.
La levantó y acomodó bajo él para comenzar con el RCP presionando su pecho en un ciclo de movimiento para que reaccionara, pero nada pasaba, desesperado pensó en darle respiración de boca a boca, cuando estuvo a punto de hacerlo, la joven se levantó de golpe a un costado expulsando agua.
Comenzó a temblar y miró a su salvador, él… la sacó del agua, estaba confundida, apenada y también asustada.
— ¿L-Lo s-si-siento?
Realmente parecía no entender su situación, ¿cómo podía disculparse tan desafinadamente? Sin hacer caso a sus instrucciones caminó hacia un lago de hielo, cayó en este, desesperada por irse y no contestar preguntas. Los temblores siguieron a aquellos pensamientos, la noche ya estaba ahí… por lo mismo, Endeavor no preguntaría nada más o se molestaría en hablar, él también estaba débil por todo lo sucedido, el agua helada mermó su quirk y no era tiempo de quedarse fuera tanto tiempo.
— N-Nos… vamos —dijo y la tomó en sus brazos para cargarla.
Todos los caminos se perdían, ¿dónde estaba el claro de luz? Árboles en todas partes, la luna se alzaba ahora sobre ellos.
— Lo s-siento —dijo de nuevo.
Se sentía tan tonta, era la segunda vez que dejaba que éste la cargara por su incompetencia, ¿cómo pudo dejar que Shinsou entrara en su cabeza? Debió ignorarlo, defenderse, oponerse a sus palabras. Tal vez de ese modo ella no acabaría congelándose en medio de la nada.
— Allá —dijo Endeavor, a unos metros se encontraba una cabaña, no parecía haber luz en la misma—. Necesitamos un refugio —dijo intentando evitar dejar de producir calor.
— S-s-si… —respondió temblorosa.
La noche arrasó con cada hilillo de luz que se posaba por sobre la superficie, quizás si caminaban un poco más podrían encontrar la villa de la que Endeavor había estado hablando pero con esa oscuridad, la falta de fuerza y el helado soplido de una venidera tormenta, nada era seguro.
Lo importante era refugiarse, entrar en calor para luego buscar ayuda, en ese momento no había nada más importante que evitar congelarse. Momo aún se sostenía, a pesar de haber estado varios minutos bajo heladas aguas, era fuerte, pensó el pelirrojo aún goteando.
Forzó la puerta de aquella cabaña y la abrió, no había nada dentro, más que unos sencillos muebles, quizás era una de esas casitas vacacionales, realmente debían estar cerca a una villa, si tan sólo no hubieran pasado por ese problema, quizás así ellos ya se hubieran marchado de ese lugar, quizás… no estarían al punto de haber sido parte de una tragedia.
— "Si ella se hubiera ahogado, habría sido mi culpa" —pensaba Endeavor mientras se detenía viendo hacia la chimenea.
Se movió rápidamente para buscar algún tipo de madera que pudiera incendiar, sólo encontró una silla, le rompió las patas y las lanzó para luego encenderlas con su quirk. Esperó un poco mientras Momo se sentaba sobre un sillón en frente aquella chimenea.
— Ya te calentarás —dijo él.
Debían calentarse pero para ello primero tendrían que quitarse la ropa mojada, si se mantenían así, vano sería su esfuerzo con aquel fuego.
Caminó por aquella cabaña buscando algo con qué cubrirse y encontró entonces unas cobijas, las llevó hasta Momo, las acomodó dobladas a su lado y la miró como si no pudiera pronunciar aquellas palabras.
— Quítate todo y cúbrete con esto —dijo finalmente al punto de ver los ojos de aquella temblorosa muchacha saltar en un instante.
— ¿Q-Qué? —preguntó porque pensaba no haber escuchado bien.
— Quítatelo todo, estaré al otro lado —dijo tomando una de las mantas para desvestirse también.
Vio marchar a Endeavor lejos de ella hasta otro rincón, lo veía quitarse la ropa de a poco, ella miró la cobija y se vio a sí misma, ¿debía desnudarse? ¿En serio? Quizás podría activar su quirk, pensó pero cuando intentó crear algo, no podía, tenía hambre, estaba agotada y no era para nada fácil, tenía un mareo que no podía controlar, suspiró, en ese estado tampoco podría ayudar al pelirrojo, era una molestia, de nuevo.
Se quitó la chaqueta que Endeavor le había dado al igual que el vestido, la ropa interior también, la arrojó a un lado, estaba helada, sus manos temblaban, estaba sintiendo su garganta adolorida y tosía de vez en cuando, cuando quedó completamente desnuda vio a su jefe llegar a la escena cubierto con una manta para sentarse más cerca del fuego.
Se había cubierto con algo seco y era un alivio, miró para abajo porque un sonrojo en sus mejillas había aparecido, ¿cómo podía estar en esa situación? Todas sus decisiones la llevaron a ese punto.
— Lo siento —dijo de nuevo.
— ¿Estás mejor? —preguntó él sin voltear.
— Tenía miedo —confesó la pelinegra aferrándose a esa manta.
— ¿Quién te hizo eso? —preguntó, era como un bulldog, terco.
— Sabe que la gente cree que nosotros… —no podía continuar.
Entrecerró los ojos, era obvio que muchas personas pensaban de esa manera, no podía negarlo aunque quisiera, si incluso Hawks le había mencionado algo así en alguna ocasión, entonces sus palabras se vertieron sobre esa realidad, ¿estaba dispuesto a pasar la línea?
— ¿Cómo puede agobiarte una mentira? —preguntó Enji, quizás socavando la verdad.
— No estoy agobiada por nada —dijo moviendo su cabeza de un lado a otro como si negara— sólo estoy cansada de lidiar con esto.
— ¿Esto? ¿Estás creyendo los mismos rumores?
— Sé que no me ve de esa manera —respondió sincera.
— No podría verte así, eres la novia de Shoto, te aprecio y valoro por cuidar de él pero… no puedo pensar de otra de ti —dijo y era verdad.
— Esta bien —respondió casi sin comprender por qué había un dejo de tristeza en esa respuesta— pero yo no soy la novia de nadie y… creo que usted sólo quiere excusarse.
— ¿Qué locura estás diciendo? Eres la novia de mi hijo, la persona que él quiere en su vida y no estoy excusándome de nada, ¿o es que quieres algo de mi? —dijo certero y algo molesto.
— Sí —afirmó tensando sus músculos.
— Basta —pidió.
— "Si no presiono ahora, la oportunidad se irá y necesito… no, quiero que él tenga esa idea. El futuro de Shoto está en juego, no debo dudar, no debo dudar, no debo…" —se decía a sí misma mientras se levantaba del sofá y caminaba hasta estar tras el pelirrojo— ¿qué hará? —preguntó desafiante y desnuda frente a él.
Endeavor bajó la mirada rápidamente, estaba seco de la impresión, confundido y al mismo tiempo furioso, ¡estaba loca! ¿Qué rayos pasaba por su cabeza?
— No soy una niña y no quiero que tome ligeramente lo que siento —reafirmó.
— Vístete —decía él apretando los dientes.
— ¡NO-SOY-LA-NOVIA-DE-NADIE! —gritó bastante seria. Quería llorar, quería lanzarse al fuego y desaparecer haciéndose cenizas, estaba triste y amargada, desesperada por entrar en su corazón.
Endeavor entonces se levantó y lejos de hacer caso a ese berrinche, la miró a los ojos, tenía esa furia circulando por su cuerpo, indignado por la ligereza de esa muchacha, la facilidad y el desdén que mostraba hacia su autoridad también eran un detonante. Si fuera un mal hombre la echaría de esa cabaña para que desapareciera en aquella tormenta de nieve.
Pero antes de que pudiera contestarle Momo se desvaneció, tenía fiebre y no había podido sostenerse más tiempo, la fuerza para estar ahí se fue de inmediato al igual que la furia de Endeavor, la sostuvo entre sus brazos antes de que cayera, este la puso en el piso y pensó en qué hacer mientras la madera sonaba al son del fuego.
Buscó entonces algo en la cocina, unos trapos, agua y un tazón. Llevó estos a donde estaba la joven, la cual no abría los ojos, quizás sólo tenía respuestas débiles a cualquier estímulo, Endeavor se acomodó frente a la chimenea y cubriéndola con una manta la tomó entre sus brazos mientras le colocaba un trapo con agua fría en la frente.
— ¿Qué demonios haces? Eres una tonta, desvergonzada, ¿cómo pudo mi hijo si quiera poner sus ojos en ti? —le preguntaba a lo que Momo reía débilmente viendo el esfuerzo de este.
— Por favor, mire mis ojos —pidió ella y este le hizo caso— los tengo puestos en usted… —decía, Endeavor ya no sabía si estaba así por la fiebre o qué pero esto, lejos de hacerlo rabiar, provocó un ligero sonrojo.
— Hablaremos de este comportamiento luego —dijo, tampoco quería que ella cerrara los ojos mientras intentaba bajar su fiebre— concéntrate en no dormir, sólo un momento —le pidió acomodando el trapo en su frente, le tocó la mejilla con un solo dedo y la joven respondió con una risilla.
— Tengo mucho sueño… —decía intentando sacar sus manos de la manta pero había sido envuelta como un rollito de primavera.
— Voy a contarte una historia —empezó quitando el trapo, dejándolo en el tazón mientras acomodaba a Momo en su regazo, frente al fuego de la chimenea— ¿te gustaría? —la pelinegra asintió— recuerdo bien la primera vez que tomé una aguja, todo esto fue a causa de mis padres, ellos no tenían una relación "estable", por eso madre solía ignorarme, decía que yo era la causa de que estuviera arruinada, lo repetía tantas veces que se me había quedado grabado. Pero un día la vi bordando con amigas suyas, la vi de lejos y noté que había algo brillante en el piso, fui de inmediato, ella iba a llamarme la atención o a pedir a una niñera que se ocupara de mi pero se detuvo cuando vio que sostenía una de sus preciadas agujas, la tomó de mis manos con cuidado y no sé lo que había en sus ojos, sólo sabía que por un instante ella dejó de ignorarme. Desde ese momento intenté acercarme a ella usando esas mismas circunstancias, hilos, agujas o telas en el piso, yo iba y se las devolvía, un día dijo "eres muy atento", fue el cumplido más grande que hubiera recibido, era tan feliz de recibir su afecto, podía saltar a los cielos, así que de repente estaba ayudándola. En otra ocasión abrí su estuche de manualidades, tomé una de sus agujas y cosí muy mal unas telas, quería hacerlo como ella pero era muy pequeño para tener esa habilidad, madre llegó y cuando levantó su mano por lo alto, esperé que me golpeara, pero no lo hizo, vio las telas llenas de hilos bailando como si de patas de araña se tratara y me dio una palmada en la cabeza, no había visto que algo así fuera a hacerme feliz, así que me fui involucrando más y más, para cuando tenía 8 años, ya podía coser muy bien, había disfrutado como un famélico de las sonrisas de mi madre —la expresión del pelirrojo se hizo un tanto oscura, Momo esperó algo atemorizada— y fue cuando mi padre lo supo. Me encontró bordando… —su rostro enrojecido de vergüenza se arrugó ante aquella afirmación.
Un nudo en la garganta le impidió seguir, hasta que carraspeó para poder hacerlo una vez más, no podía decir que sus ojos estuvieran húmedos porque no lo estaban, sólo había una ferviente ira en ellos. Momo pudo finalmente liberar uno de sus brazos, pero esperó que siguiera con su historia.
— Nunca pensé que él pudiera ser capaz de…
Recordaba muy claramente lo que le hizo, una de las manos de su poderoso padre lo levantó por los cabellos y lo arrojó contra una pared mientras veía con asco las obras de su hijo, no había una manera de expresar la decepción que sentía, así que luego de propinarle unos cuántos correctivos corporales, fue furioso hasta todos aquellos enceres, los llevó al patio y los arrojó ahí mientras volvía para jalarlo de los cabellos. No era sólo el castigo sino también las palabras, cada 2 frases, azotaba su bastón contra su cuerpo, la madre de Endeavor corrió a la escena, habiendo apenas llegado a su hogar.
Fue hacia el padre del pelirrojo y le propinó una cachetada, que vino seguida de un puñetazo hacia sí misma, su esposo era más intolerante que paciente. Enji vio sangrar a su madre en el piso casi inconsciente, fue hacia ella para ayudarla y evitar que su padre la castigara a ella también.
Ésta lejos de retraerse, se levantó furiosa activando su quirk, el fuego encendía su cabellera roja como ríos de lava y sus ojos, de un ennegrecido negro, más oscuro que la misma noche se posaron sobre aquel hombre. No sabía de dónde, pero ésta había sacado fuerza para golpearlo también, su esposo lejos de contenerse se lanzó hacia ella. Era una pelea en la que nadie daría un paso atrás, Enji lloraba a un lado de las cosas que tanto había atesorado para sí, quizás, pensó, quizás eso era su culpa.
La pelea dejó un saldo del cuerpo de su madre molido a golpes y el cuerpo de su padre quemado, ambos fueron hospitalizados, luego del altercado su padre, aquel miserable que sólo conocía la violencia se fue, quizás amenazado por la familia Todoroki, porque sin despedirse si quiera desapareció de la escena y Enji quedó abandonado, no sólo por su padre sino también por su propia madre, la cual dejó la educación del avergonzado muchacho a sus abuelos y renunció a todo lo que tuviera relación con su malvada pareja.
Algunos años más tarde, escuchó que su madre formó una nueva familia, claro, no reconocida por los Todoroki, quienes aceptaban sólo un matrimonio como legal, fuera de ello y tras haber abandonado sus deberes como madre, fue despojada de todos los títulos, pero a esa pobre y violentada ya nada más le importaba, era más feliz lejos de la presión de una familia de renombre que junto a un hijo que jamás amó.
Pero el resultado no fue sólo un alma herida, sino que de alguna manera Enji se culpó por haber causado aquel problema, había sido descuidado, había sido… ridículo al adoptar las habilidades de su madre para obtener atención, no era fuerte y eso lo redujo a ser un estorbo, por eso se había dicho a sí mismo que jamás volvería a ser débil, jamás se permitiría necesitar de alguien.
Pero el tiempo es sabio y es el único al que le ha dado las gracias por enseñarle una lección.
— ¿Luego qué pasó? —preguntó Momo ante el silencio del pelirrojo.
— Mi madre y mi padre se fueron, es todo —tomó el pequeño trapo mojado de aquel tazón y lo puso sobre la frente de Momo.
— No es una historia esperanzadora —decía un poco más aliviada del aquel febril calor.
— Lo es si cuentas que ahora soy el héroe Nº 1, ¿verdad?
— Y sabe bordar… —musitó tiernamente.
— Sí —le devolvió el gesto con una sonrisa— y no le he dicho a nadie esto, mantén mi secreto —pidió calmado.
— Gracias —sacó su mano del envoltorio en el que Endeavor la había puesto— si no fuera por su amabilidad, no la habría contado, cuando recupere mis fuerzas crearé algo de ropa para nosotros —decía estirando su brazo y tocando con la yema de sus dedos la mejilla del pelirrojo.
Este se sorprendió, lo tocaba tan delicadamente y como él lo hizo antes, como si fuera un botón. Pasó sus dedos hasta su cicatriz e hizo un gesto que no pudo identificar, lo único que sabía era que no parecía sentir lástima, y eso lo alegró.
— De todos modos la ropa ya estará seca por la mañana —dijo y mostró una ligera mueca alegre.
¿Por qué se sintió tan aliviado? A pesar de haber pasado una noche infernal y un muy mal momento al sentirse confrontado por la joven, un peso había dejado su cuerpo, quizás jamás sea capaz de repetir esa historia, quizás ahora que Momo estaba dormida, olvidaría todo por la mañana, porque claro, ella seguía algo adormecida por la fiebre mientras le había soltado toda aquella maraña de palabras.
Le acomodó el cabello del rostro al verla dormir plácidamente y se imaginó en un problema monumental, es claro que después la tormenta tendría que aplacarse y llegar la calma, pero ésta pequeña era todo un remolino destructor, ¿terminaría siendo parte del daño o lo ayudaría a seguir adelante? No lo sabía.
Fin de Episodio 19
