Hola a todos :) disfruten del episodio y si gustan pasen por mi página de FB, subo dibujos para cada episodio y a veces hago sorteos jaja que tengan un buen día, no olviden dejar sus comentarios y seguir la historia, hasta muy pronto
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NADIE, SOY YO
Capítulo 21 – Podredumbre
Todavía parecía otro día, asumiendo que había pasado el tiempo necesario, Momo se preparó para volver a su trabajo, esos días de descanso le supieron muy bien, quizás con la mente renovada para regresar al miserable sitio del que había sido removida.
Luego de pedirle que fueran "amigos" no habían cruzado otra palabra, quizás debió llamar los demás días o tal vez ir de visita, pero eso sería muy invasivo y más cuando él le pidió específicamente que no se acercara.
Después de una ligera caminata a la agencia, se encontró con las puertas aún cerradas, ¿había llegado demasiado temprano? Se preguntó mientras apoyaba su espalda en la parte más cercana de la misma entrada.
De pronto vio un auto avanzar a toda velocidad, éste era nada más y nada menos que el dueño de ese edificio, en cuanto se detuvo giró su cabeza hacia su interna, ésta le saludó agitando su mano, él con un poco de seriedad se giró hacia el lado contrario pero salió del automóvil.
Caminó hacia ella en su traje de héroe, sus ojeras le decían que no había dormido muy bien, quizás ni si quiera había dormido, le miró con atención y éste lejos de continuar aquella silenciosa charla habló.
— ¿Vas a quedarte ahí? —dijo yendo hacia la parte trasera del edificio, había una puerta de servicio, de la cual tenía la llave.
La pelinegra se acomodó la ropa ligeramente y le siguió, éste tenía unos documentos en las manos, algo incómodo le extendió los mismos a ella para luego seguir por delante sin ninguna carga.
— Vi en televisión la misión en la que estuvo involucrado, no puedo creer que haya logrado desmantelar ese grupo de contrabandistas. Parece que las cosas interesantes suceden siempre que estoy fuera.
— No necesitas estar presente en algo tan peligroso, ya vi que no eres nada prudente.
— ¿Qué? Yo soy muy prudente —alegó mientras veía a Endeavor sacar las llaves de la puerta trasera ya mencionada antes.
— Me remito a las pruebas —respondió de vuelta y logró encontrar la llave, la abrió entonces y entró primero, Momo con la mano que tenía libre y con algo de trabajo, empujó esta para cerrarla y seguir de inmediato a su jefe, éste parecía tener prisa— pero como decía, mientras hacíamos esa redada, pudimos encontrar algunas pistas, creo que podemos saber más acerca del asesino de la bahía.
— ¿Podré participar? —preguntó con cuidado.
— ¿Qué dijo el médico? ¿Te hicieron alguna revisión?
— Sí, el médico de mi familia ya pudo revisarme, le enviará mis resultados al correo de la agencia —respondió de inmediato— ¿entonces?
— ¿Entonces estás bien? —siguió.
— Sí, estoy muy bien, necesito —se detuvo mientras el pelirrojo presionaba el botón del ascensor para usarlo, dejó abrir sus puertas de par en par y ambos entraron— necesito entrar en esa misión, creo que la falta de actividad va a enloquecerme, todas mis compañeras se la pasan compartiendo historias y fotos de sus misiones y yo, estoy en casa, en pijama, viendo televisión.
— ¿No es una buena vida? —preguntó el hombre que no ha sabido de un día libre en casi toda su carrera como héroe.
— No, claro que no, definitivamente no —negó incluso con su cabeza. Su coleta hizo girar su cabellera aún más, esto le pareció interesante al pelirrojo. Ella también parecía ser una adicta al trabajo, al menos un poco.
Se fijó en el frente mientras el sonido del ascensor se detenía, un ding-dong y luego las puertas se abrieron, él dio un paso adelante, esperando que ella le siguiera, era como tener un cachorro a cargo.
— ¿Y habló con la testigo del asesinato de la bahía? —preguntó.
— Sí, fui yo mismo con Hawks, la mujer nos atendió y todo parecía normal. Nos invitó unas bebidas calientes mientras nos contaba del incidente, pero…
— ¿Pero? —preguntó la pelinegra, avanzando delante de Endeavor para abrir la puerta y dejarla así para que el pelirrojo pasase, todo esto sin desatender la historia.
— Ese niño dejó unas cosas de su quirk en el sillón, Hawks casi cae al piso —el recuerdo por poco lo hizo echar una risilla, mas se contuvo.
— Creo que le gusta hacer bromas a su padre o tal vez-… —se detuvo.
Endeavor sólo veía su espalda, pero ésta estaba rígida, como si un pensamiento la hubiera congelado, se giró sobre sus talones y miró hacia arriba, que era donde estaba el rostro de aquel héroe.
— ¿Cuándo fue eso? —preguntó con preocupación en los ojos.
— Yo diría que hace 2 días.
— Ella estaba asustada la última vez que la vi, no entiendo cómo pudo mantener su compostura y más luego de que dijo que vendría aquí a hablar con usted.
— Le pregunté y dijo que no pensó en ningún momento en visitar la agencia, dijo que debía cuidar a su pequeño. Hawks jugó un momento con aquel niño y dijo que estaba todo muy normal.
— ¿No será que alguien usó un quirk para tenerlos en ese estado? Digo, cuando fui a hacerle la entrevista, todo sucedió como usted acaba de relatarlo.
Y como si se tratase de un enigma, un millón de ideas comenzaron a llover en su mente, la más recurrente era la del uso de un quirk, algo que provocara que las personas olvidaran lo sucedido o algún tipo de reversión, tantas posibilidades. Quizás Momo no estaba tan errada al tener en cuenta tantas posibilidades, además le era muy extraño que dos personas se comportaran de una manera tan mecánica, muy similar a lo que sucedió cuando ella hizo aquella entrevista.
Ambos héroes siguieron viéndose por un momento más hasta que llegaron a la misma conclusión, investigar de nuevo a la familia que fue testigo de aquel crimen, asintieron el uno al otro, para cuando se dieron cuenta un ligero carraspeo los hizo ver a la fuente de este ruido.
— Endeavor-san —dijo Hawks apareciendo sosteniendo su taza de café.
— Buen día —saludó Momo y bajando ligeramente la mirada— creo que debo dejar estas cosas allá —salió de la oficina directo a los casilleros.
— Pensé que te irías, ¿has estado aquí toda la noche? —preguntó el pelirrojo un poco incómodo por la situación en que fue encontrado.
— Sí, me quedé a revisar otros casos que tengo, además hice una ronda hace unas horas. Quería tomar mis cosas —señaló el sillón de Endeavor— y los encontré.
— ¡Oh! —resopló con sorpresa—. Bien, no pierdas más tiempo, ve y descansa.
— ¿Van a alguna parte? —preguntó serio.
— No vas a creer lo que te voy a contar —añadió contando lo que Momo y él habían platicado del caso de la bahía.
¿Pero quién conoce la mente de un criminal? Quizás navegar en su mente no era tan difícil, el asesino de la bahía había estado girando y girando como si estuviese en un carrusel, después de todo su historia inició como un acto de simple curiosidad, un hombre, 2 quirks, ¿no era eso algo inusual? El regresar la mente como si se tratase de un cassette, un lapso de tiempo determinado sólo por su voluntad, ¡cuán conveniente era! Si deseara hacer algo malo, no habría consecuencia, seguiría con la vida tan normal como le era posible.
— ¿Cómo pudiste hacerme eso? —reclamó una mujer, en un principio lo decía adolorida pero eso escalaba a sentirse como un grito desesperado— ¡¿TE ESTOY PREGUNTANDO?!
Y entre más reclamaba o lloraba, menos reacción tenía el esposo, parecía algo diferente, como si estuviera congelado.
Si la matara, pensaba ignorando el son de sus ahogados gritos, nadie sabría que fue él, incluso, actuar se le daba bien, decir que no fue, llorar frente a las cámaras, ser un esposo abnegado y doliente… ¿quién podría contradecirlo?
— Se acabó —determinó la mujer— ya no quiero saber más de ti, ya no quiero estar más contigo, ya no quiero que nos busques. Regresaré con mis padres y me llevaré a Yori-kun.
— Ume, querida, ¡te lo estoy rogando! No haré nada así otra vez, ¡perdóname! —si ella le creía otra vez sería menos agotador.
— No puedo vivir con eso, no quiero vivir con-
Otro día más que debía ser rebobinado en su mente, suspiró aquel hombre sosteniendo la cabeza de su esposa, tocando con la punta de su dedo índice la frente; había sido error suyo dejar que ella dejara correr su imaginación, dejar que pensara cosas equivocadas.
Los divertidos y entretenidos días en los que disfrutaba de los recuerdos de sus bajos instintos, que no rayaban en lo sexual, como todos hubieran creído, llegaban a su fin. Tal vez matar, matar… le daba una satisfacción incomprendida, incisiva, casi como si esos deseos lo acompañaran desde el día en que nació, ignorándolos por costumbre, eligiendo cambiar de ciudad, olvidar su vida con aquella familia que tanto odió. Eligiendo su propia esposa, engendrando un hijo, armando una vida de obra teatral, como si lo normal le llamase. Eso era un error, siempre lo fue.
Era agotador, balancear su vida como honorable hombre de familia y asesino, cada vez que miraba a su hijo o mujer, se lo confirmaba, en algún punto pensó que tal vez debía volver a las andanzas, mejorar su físico, elegir mejor ropa y tal vez… asechando, se sentiría como un pez en el agua nuevamente. Su ánimo había mejorado y se notaba.
Quizás fue un poco tanto al no pensar que esos también eran signos de tener una aventura o una crisis de edad media.
Llevándolo así al segundo acto de su traspié. La maldita noche en que su esposa descubrió su otra vida, él mintió pobremente, dándole la excusa para pensar que él mentía.
Decir que su jefe le había pedido mover algo en las bodegas de su trabajo, cuando en realidad se la había pasado observando a un muchacho ir y venir por la calle colindante a su trabajo, desatando su instinto, aquel cazador que le pedía desesperadamente ir por sus frescas carnes para desgarrarlo.
No era su culpa que aquel chico fuera una presa de la rutina y que tuviera los ojos oscuros, tal como le gustaban, aquellos que le incitaban malicia antes de verlos despedirse de la vida.
Así que así se fue ese día, lleno de confianza, con el único deseo colgando de su perturbado pensamiento.
Se sentía feliz de haber pensado en inscribirse en un gimnasio nuevamente, adquirió más fuerza y agilidad, así le sería más fácil tumbar a sus presas, retenerlos contra el piso y hacerlos tragar por fuerza el pegamento que su quirk producía. Mientras estas esferas de quirk se deslizaban por las gargantas de su presa, sentía la enorme satisfacción de ver sus rostros aterrorizados revolcarse sin la posibilidad de respirar, intentando gritar. Era como un baile con el diablo imposible de rechazar y él era el cosechador de sus almas.
Ojos desesperados, aquella increíble lucha de poderes desafiándose, mientras los cuerpos se convulsionaban en un fugaz destello de vida. Ésa era la clase de brillo que pensó que necesitaba para iluminar sus agobiados ojos. Él no era un hombre de familia, no era un trabajador, no era un simio obrero, él era… un degustador de la muerte.
Todavía podía recordar a su padre que usaba constantemente su quirk para rebobinar la mente de su propia madre y hermanos, los golpeaba, usaba y torturaba constantemente pero lejos de parecer una historia de gente dañada, era algo que prácticamente no recordaba quizás por el trauma. Era el único sobreviviente, el único testigo, nadie más que él lo sabía, su padre lo eligió de entre sus hermanos para sobrellevar el secreto macabro de una familia no tan feliz.
Pero cuando todos fueron desapareciendo uno a uno con los años, el temor, el horror y el desespero dejaron de sentirse, su padre ya no tuvo poder, gracias a ello liberó su propio ser y las memorias de una familia unida, se fueron fragmentando hasta quedar sólo un ser humano despreciable.
A pesar de todo, ver a su madre indefensa le hizo pensar en que tal vez debería de tener la vida que a ella le fue negada, una familia feliz y todas las cosas que los demás te dicen que tengas. Pero fue un idiota. El amor perfecto de una familia se rompe al más mínimo error, pensó luego de ver la cara de horror de su esposa, que tomando prestada la camioneta de su chismosa hermana, fue a investigar el "amorío" que tenía su esposo encontrándose con algo mucho peor.
Cuando vio retorcerse a ese hombre en el suelo y a su esposo sobre éste, ella sólo se congeló, siguió viendo como si no pudiera apartar la vista, el dolor, el gemido y los sollozos, fue como si la experiencia hiciera catarsis.
Los problemas que ahora tenía valieron la pena, porque tuvo la experiencia más excitante de su vida, desde entonces quería que sus inocentes ojos lo vieran cometer todo tipo de crímenes, así que usó su quirk para rebobinar siempre los recuerdos de su esposa a un tiempo previo a saber que él era un asesino.
El momento trágico llegó después, cuando su hijo desarrolló su mismo quirk pero a una edad temprana y lo activó con su madre sin saberlo, eso le complicó mucho las cosas. Ahora ella tendría recuerdos rebobinados si su hijo decidía usarlos.
Eso era, su hijo representaba el problema, si él desaparecía, entonces sus problemas también lo harían, sin nadie que tuviera la capacidad de rebobinar los recuerdos de su esposa, él podría volver a sentir el éxtasis de ver a su inocente mujer caer en cuenta de sus maldades.
— Llevaré al niño de paseo —dijo y la mujer giró hacia él sonriente y animada como siempre.
— Esta bien, cariño, no lo traigas muy tarde, recuerda que debe dormir temprano, mañana tiene una excursión.
— No tardaré, querida.
Ajustó sus pantalones y se alejó de su esposa para ir por el pasillo de su hogar hasta la habitación de su pequeño, abrió la puerta del cuarto y lo vio jugando, éste inocente le saludó con una sonrisa y él imitó aquella emoción.
Tiene tan sólo 4 años y es tan inocente que no encuentra maldad en quien debe protegerlo.
Algunas horas más tarde llegó Momo a la casa de aquel sospechoso, corrió con obvia cara de preocupación hasta la puerta de aquella casa y golpeó la misma esperando una respuesta, no pasó demasiado hasta que la puerta se abrió y se encontró con la mirada tranquila de una mujer sorprendida.
— Señora, buen día, ¿podemos hablar con usted?
— ¿Señorita? ¿Quién es usted? —preguntó la mujer, la pelinegra no sabía como reaccionar.
— Disculpe la intromisión —añadió Endeavor apareciendo también.
— ¡El héroe Nº 1! —se limpió las manos en su delantal con mucha prisa mientras se arreglaba sin poder hacerlo bien— ¿en qué puedo ayudarle?
— Queríamos poder entrevistar a su esposo, ¿sabe dónde está? —preguntó serio el pelirrojo.
— Fue con Yori-kun, mi hijo, a dar un paseo, ¿por qué?
— Tenemos algunas preguntas, ¿tiene alguna idea del lugar a donde llevó al niño? —preguntó más serio el pelirrojo.
— Eh... —se puso el dedo en los labios— realmente no pero dijo que regresarían temprano, Yori-kun tiene una excursión mañana —volvió a sonreír.
Estos héroes se giraron para verse el uno al otro, si la mujer realmente estaba bajo el efecto de un quirk, ellos debían desactivarlo o encontrar una manera de que ella pudiera regresar al estado normal de su memoria.
Por lo mismo hicieron unas llamadas, primero a la policía para que inicie la búsqueda del marido de la mujer y la segunda para que Aizawa llegue con ellos lo más pronto posible.
Luego de verificar que efectivamente la mujer estaba bajo la influencia de un quirk, pudieron saber la restante historia. Ella creía que su marido la engañaba pero su realidad fue mucho peor, ahí fue cuando se quebró, la pobre lloró y lloró hasta más no poder, Momo intentó consolarla, pero después del llanto llegó la desesperación, el simple horror ante el problema y el secuestro del niño.
— ¡Mi pobre Yori-kun! ¡Mi pobre bebé! —repetía gimoteando.
— Encontraremos a su hijo, ahora mismo toda la policía está en su búsqueda, por favor, mantenga la calma y esté atenta al teléfono.
Era lamento tras lamento, primero diciendo que cómo pudo no darse cuenta antes, cómo habían lapsos de tiempo perdidos en su memoria, creyendo que no eran nada, los dejaba pasar, a veces se confundía de días o era su imaginación, su esposo siempre diciéndole que era sólo un error.
Ahora lo entendía todo.
Después de consolar a la mujer Momo salió de aquella casa, estaba tan angustiada como cualquiera, no quería pensar en el destino del pequeño luego de revelarse secretos tan escabrosos, se apoyó contra una pared y miró el suelo por un par de segundos hasta que fue interrumpida por su maestro.
La pelinegra posó sus ojos en este sin saber qué decir, esas eran otras circunstancias pero la última vez que se vieron, un sinfín de pesares les acompañaron, quizás el hecho de que Shinsou aplicó su quirk sin permiso en ella, la humillación de sentirse atacada, que él la hubiera defendido y que hubiese huido sin decir nada más.
— ¿Podemos hablar? —preguntó aquel pelinegro. Tampoco quería que las cosas se salieran de las manos y necesitaba saber su versión.
— Si me pregunta por la razón, no puedo darle una —bufó cansada, su gesto, su postura, todo gritaba que esa situación le era estresante.
Mientras que Aizawa sólo necesitaba respuestas, quizás en el fondo quería saber lo que su alumno más preciado ocultaba, la razón de su descompostura. Caer sobre su compañera 'sin querer' y usar su quirk no era un acto accidental, eso estaba claro.
— Olvídalo, este no es momento para eso —bajó la cabeza algo apenado— sólo necesitaba saber si estabas bien, ¿puedo saberlo? —dijo en tono paternal.
— "¿Estoy realmente bien?" —se preguntó a sí misma, pero exhalar sus males y miserias era lo que menos podía hacer—. Gracias por su ayuda, tengo que irme —se disculpó e hizo una reverencia para después seguir la marcha del pelirrojo, éste ya se iba en un auto de la policía porque quizás recibieron un aviso.
Parecía que centrarse en el trabajo era lo que la haría moverse hacia adelante, mas la realidad era otra, quizás porque Endeavor estaba presente o porque él siempre estaría en su mente. Sólo sabía que estaba podrida por dentro y tarde o temprano, Aizawa, Shinsou, Shoto y Enji lo comprobarían.
Y cuando suceda, ¿habrá alguien en ese mundo que se preocupará por ella otra vez?
Fin de Episodio 21
