Hace 15 años en una jungla de Rio, Brasil.

Era un día lluvioso en una selva profunda, dentro de un tronco resguardado en el paraíso se hallaban un guacamayo de spix macho y un guacamayo jacinto hembra quienes miraban preocupados el ambiente exterior y luego miraban su único huevo en el nido. Había pasado un mes desde que el huevo había sido puesto, y ahora les preocupaba que nunca eclosionara a pesar de sus arduos esfuerzos en preservar la vida de su única cría, pero tan pronto como la madre se sintió rendida cuando todavía no sentía ningún movimiento, el padre notó que el huevo comenzaba a agitarse y a romperse, y un pequeño chirrido se oyó cuando el bebé finalmente nació, sin plumas ni ojos funcionales pero todo un hablador, el pequeño polluelo miró a sus padres y pilló felizmente, poniendo a ambos en un estado de alivio mientras abrazaban a su bebé y esperaban a que pasara la tormenta con la comida que habían estado almacenando para su hijo.

"Qué guapo es ya de nacimiento ¿Verdad, Bernardo? Nuestro pequeño crecerá fuerte."

"Tienes razón, Adelma, le veo un gran futuro."

"Sabes que? Nunca decidimos su nombre. No me digas que te olvidaste de algo tan importante."

"Oh, no, no, no, es que... Se me ocurrirá, que tal... Erm, ¿Lalo?"

Su esposa sólo ladeó la cabeza en señal de duda haciendo que a él se le ocurriera otra cosa.

"Uh, Miguel, Alfonso, Andre, Raúl, ¿alguno de esos funciona?"

"Jejeje ninguno me suena bien, oh ya se, déjame elegir, cara de pelusa".

"Querida, siempre eres tú la que nombra cosas.".

"Eso es porque siempre me decido por un nombre de golpe, no pierdo el tiempo en ningun caso".

"¿Y entonces cuál es tu elección?"

"Rio. Ese sera su nombre."

"Espera, ¿quieres decir como el lugar donde vivimos? ¿Donde siempre ha vivido nuestra especie?"

"Estas tierras podrían ser el último santuario para nosotros, Berni, quiero que nuestro hijo crezca con un nombre que refleje su hogar".

"Es un poco exagerado. Pero cómo puedo decir que no a una cara tan bonita como la tuya".

Luego acicaló a su mujer, que rio levemente ante su afecto, y ambos sonrieron cariñosamente antes de volverse de nuevo hacia su hijo.

"Serás el mejor de todos nosotros, Rio", dijo Bernardo.

"Te espera un gran futuro, estoy segura", dijo Adelma. "Debes tener hambre, toma algo de comida".

El recién nacido abrazó cariñosamente a sus padres, con la lluvia aún cayendo fuera de su hogar mientras le daban de comer un poco de bichos machacados y mezclados con restos de semillas, el pequeño Río se lo comió todo con gran alegría. Luego pasaron los días y las semanas y las semanas se convirtieron en meses, a Rio le crecieron las plumas, abrió los ojos y se puso relativamente sano, a pesar de su naturaleza como híbrido creció relativamente bien querido por la comunidad, con varios compañeros loros hablando de él y pronto Rio se había convertido en una figura bien conocida, aunque tenía sus inseguridades con respecto a su torpeza.

En un día soleado y bello, los padres de Rio estaban listos para salir en busca de comida, se acercaba un gran evento.

"Quédate en el nido, Rio, ya viene la fiesta de la selva de Rio, y todos se están preparando para asistir, estos dias habrá mucho tráfico aéreo", dijo Bernardo

"Hijo, si ves a los otros pájaros bailar y volar, no lo hagas tú.". Añadió Adela mientras arreglaba el nido.

"P-Pero por qué no? Yo puedo volar como cualquier otro, lo juro". Dijo Rio en tono exigente.

"Sólo tienes un par de meses y medio, Rio. Todavía no estás preparado para el vuelo."

"Casi todos mis amigos ya están volando. El único amigo mío que no vuela es Paco y el es una iguana!"

"Tu madre tiene razón, apenas te estás convirtiendo en un volantón y vivimos en las alturas del árbol más grandioso de todos, el Caraiba no es lo mas alto del mundo, pero aun asi con la altura que tiene podrías hacerte daño si te caes." Le contestó Bernardo mientras partía una nuez y le daba parte de ella.

"Y depredadores merodean entre las plantas."

"Pero ya quiero volar como los demás y bailar al ritmo de la música". Rio se cruzo de brazos molesto.

Bernardo trató de calmar a su hijo con algo de motivación. "Con el tiempo te enseñaremos, hijo, sólo después de un par de días más verás como-".

Sin embargo, Bernardo dejó de hablar y observó con una mirada de terror a un gato naranja que se encontraba fuera del nido sentado en la rama de un árbol cercano, quien los miró con una sonrisa maliciosa y sospechosa y se marchó sin decir una sola palabra. Con un tono tranquilo pero levemente asustado se volvió hacia su hijo y tembló un poco mientras le hablaba. Adelma también estaba en estado de shock y no podía siquiera decir una palabra, y también volteó con preocupación hacia su hijo.

"Rio, hagas lo que hagas. Quédate en el nido." dijo Bernardo.

"No puede ser, estaba segura de que no los íbamos a volver a ver" Adelma esta casi sollozando de miedo por su hijo.

"Asegúremosnos de desviar su atención de aquí. Si no lo logramos entonces..." Bernardo empezó a temer por el futuro una vez más.

"Entonces Nascimento se encargará de cuidar a Rio. Ya le avisé de nuestra situación. Pero juro que volveremos pronto." dijo Adelma mientras le daba algo de confórt a su cría.

"Tu madre tiene razón. Rio, mi amor, volveremos, te lo prometemos. Por favor, no dejes este nido, pase lo que pase prométenos que nunca nos olvidarás." dijo Bernardo mientras se preparaba para salir.

Rio asintió mientras lloraba un poco antes de que sus padres le abrazaran. Los dos entonces volaron y comenzaron a perseguir al gato, el felino corrió hacia el bosque y los dos pájaros lo siguieron, dejando al pequeño Río solo. Asustado y confuso, Río se echó una pequeña siesta y esperó que sus padres estuvieran allí cuando despertara.

Pero no lo hicieron y el tiempo paso hasta que el día tan esperado llegó, Rio seguía dormido y pronto comenzó la música, los pájaros empezaron a bailar y todo el mundo se divertía. ¡La fiesta había comenzado! Rio se despertó al ritmo de la música pero no vio a sus padres por ningún lado, ya debían haber pasado horas desde que se fueron para auyentar a ese horrendo gato, le dijeron que volverían, le dijeron que se quedara quieto, pero Rio no pudo evitar querer más y más volar y bailar como todos los demás y decidió ser desobediente por primera vez. Se levantó del nido y siguió el ritmo de la música. "Real en Rio", una canción tradicional cantada por todos los pájaros por incontables generaciones, todos se llevaban bien sólo por esa canción, incluso los rivales de toda la vida dejaban a un lado la enemistad para disfrutar de la música y la vida. El pequeño Rio bailaba sin cesar... Luego vio como otras crías de pájaro eran atendidas por sus padres para finalmente volar por su cuenta y se deprimió porque los suyos no estaban en ningun lado, se preguntó si algo hizo mal que los hiciera enojar y abandonarlo. Pero aún si no habían vuelto, al final decidió armarse de valor para intentar volar y bailar con las otras aves... Pero entonces llegaron los cazadores furtivos y todo cambió, capturaban aves a diestra y siniestra, todo este caos acabando con el propio Río atrapado en una jaula y todo se volvió oscuro al llegar la gente a tomar sus capturas y cargarlas en sus aviones.

Entonces Blu se despertó asustado, recordando vagamente lo que había estado pasando en el sueño. ¿Qué acababa de ver? ¿Su pasado? ¿El de otra persona? ¿Una pesadilla? ¿Un buen sueño largo del que no vio el gran final? Quién sabe. A medida que sus recuerdos del sueño se iban desvaneciendo Blu recuperaba sus sentidos y se volvía totalmente despierto, a su lado y aún dormida estaba Perla, su amada esposa, y dentro del mismo tronco estaban sus ahora casi independientes hijos, Tiago, Bia y Carla. Blu se deslizó con cuidado al exterior sin despertar a los demás y observó la Luna, por alguna razón estos sueños le habían estado viniendo a menudo y ahora se sentía vagamente conectado a ellos. Después de un rato de estar afuera para reflexionar sobre lo que había vivido y tratar de cansarse al caminar, finalmente se sintió somnoliento y caminó de regreso a su casa, sin que nadie supiera que se había levantado en medio de la noche.

"¿Qué fue todo eso?" Fue todo lo que pudo pensar tratando de dar sentido a sus propios sueños. Blu finalmente volvió a dormir. Sin pesadillas ni sueños esta vez.

Sin que él lo supiera, dos pájaros desconocidos lo habían visto salir desde lejos y después de volver a su casa a dormir asintieron con la cabeza mientras se alejaban volando hacia algún lugar desconocido, sin que nadie notara su presencia, ni siquiera el perro guardián Luiz que en ese momento estaba durmiendo con todos los demás "guardianes" y no los había detectado ni siquiera con su buen oído. La noche continuó en su calmado tono, todos los pájaros y demás criaturas seguían durmiendo pero esperando la llegada del día ya que se avecinaba un gran acontecimiento.