Nota: Esta historia fue inspirada por The Loud House (copyright 2016) de Nickelodeon Animation Studio. Los eventos de esta historia son copyright 2021 de su autor original. Los personajes Luna, Lincoln, Lori, Leni, Luan, Lynn, Lucy, Lola, Lana, Lisa, y Lily Loud. Así como Carol Pingrey, Maggie, Mazzy, Sam Sharp y Sully son propiedad de Nickelodeon Animation Studio y Chris Savino.

A las 11:20 de la noche del 13 de mayo de 2017 se presentaba el silencio, ese extraño fenómeno en la casa Loud. Cuando todos ya se habían retirado a dormir era el único momento en que una calma envolvía el ambiente como niebla, solo interrumpida por el gotear de los grifos, el ocasional crujir de la vieja madera, el croar de Brincos; la rana de Lana, los chirridos de Colmillito; el murciélago de Lucy, y el golpeteo de un lápiz sobre el papel a la tenue luz de una lámpara de mesa.

Una chica rockera, castaña, de peinado estilo pixie se quedó observando ese gran trozo de papel en blanco, que brillaba con la luz de la lámpara sobre su escritorio. Sus hermanos, siguiendo la idea que a ella misma se le había ocurrido, habían terminado cada uno la carta que le darían al chico o chica que les gustaba, o a su oso de peluche favorito en el caso de Lily. Sólo ella faltaba.

El día siguiente sería muy importante y de muchos nervios. ¡Finalmente Sam Sharp, la chica que ella adoraba, se enteraría de sus sentimientos hacia ella!

Sin embargo, la adolescente seguía dudando no sólo sobre qué escribir en la carta. Ni siquiera estaba realmente segura de querer escribirla, la opción de mantener todo como estaba lucía en realidad bastante tentadora.

Pero ella sabía que había una especie de duro nudo dentro de ella que seguiría quitándole el sueño. Sólo había una manera de saber si la rubia de copete turquesa sentía lo mismo por ella y eso era arriesgándose a romper el orden natural de las cosas.

Pero era tan difícil.

Escribía unas cuantas líneas, luego de unos vistazos no quedaba satisfecha del todo y botaba el papel en una bola, que ya copaban el basurero.

Al final, decidió que una canción ya escrita haría el trabajo, si, una muy romántica, cuya letra le dejaría bien claro cuánto la quería. ''Can't take my eyes off you ¡la versión de que más rockea!'' Pensó.

''You are just so good to be true

Can't take my eyes off you...''

Sin embargo, en cuanto terminó de transcribir la melodía, no supo si firmar la carta o dejarle a la imaginación de la destinataria el nombre de su enamorada remitente.

Decidió irse a dormir, ya habría tiempo de pensar en eso al día siguiente, cuando ella se marchara a ensayar dejaría el sobre, que llevaba el nombre de Sam y varios grandes corazones de rotulador rojo, en el casillero de la joven.

Ella llegó al pueblo cómo tormenta invernal… Cantó Luna para sí misma antes de estirarse y disponerse a dormir.

-"Esa cosa es espantosa"

Antes de apagar la luz alcanzó a ver al Señor Cocos, el muñeco de su hermana Luan, sentado en su trono personal al lado de la puerta, mientras su dueña dormía plácidamente, aún no era la hora de la noche en que comenzaba a contar chistes dormida.

No pasó mucho hasta que Luna se quedó dormida también, y a su mente volvió el extraño sueño que la había acosado durante toda la semana:

Intentaba recordar cómo había terminado allí, tenía grandes dolores por todo el cuerpo que intentaba explicarse, los recuerdos del pasado inmediato le eran borrosos, sentía mucha confusión, hasta miedo.

Frente a ella se extendía un hermoso prado verde brillante, con un árbol de sauce a la orilla de un estanque, de pronto una vocecita le hizo dar un respingo de sorpresa, sus ojos avellana encontraron a una niña de unos siete u ocho años de edad.

—''Oh, me asustaste…. ¿sabes dónde estoy?'' le preguntó.

—''Estás en el lugar donde las almas heridas vienen a encontrar paz''

—''Pero ¿estoy viva?''

La pequeña sonrió como única respuesta, y le tendió una mano invitando a seguirla, ahora crecía en su mente un terrible pensamiento, había muerto, en ese suceso que no recordaba, y estaba del otro lado del umbral de la vida…

A las 12:09 de la medianoche del 13 de mayo de 2017. Samantha "Sam" Sharp se encontraba sentada en la mesa de la cocina iluminada por la tenue luna que se colaba a través de la ventana. Su mano derecha sujetaba un vaso de leche muy caliente para ayudarle a conciliar el sueño, pues su mente estaba hecha un caos.

De pronto la luz del flash de un teléfono la distrajo de sus pensamientos. Entre las sombras distinguió la figura regordeta de su hermano Simon.

-"¿Sam, qué haces aquí a medianoche?"

-"¿Y tú, viejo, quieres un bocadillo nocturno aunque Mamá te los prohibió?"

Apenado, el pequeño asintió. Samantha sonrió divertida.

-"Anda, yo no vi nada" Susurró, a continuación Simon tomó un recipiente plástico con apetitoso macarrón con queso que se llevó a su habitación.

-"Nunca aprenderás, gordito" Dijo la rubia a sus adentros mientras daba otro trago a la leche. Ella había sido gordita también a la edad de su hermano menor, las paredes de la casa estaban llenas de fotografías que daban cuenta de ese pasado poco saludable lleno de donas y galletas, hasta que la señora Sharp le prometió regalarle una guitarra a su hija si dejaba de comer tanta chatarra, y lo cumplió.

Añoranza de un pasado más simple, cuando descubrió su gran amor por la música, era algo que podría liberarla un momento de la presión que vivía en el presente, debería estar feliz, ese chico le gustaba desde que lo conoció ¿Por qué tenía que ser tan difícil darle una respuesta?

"¿Qué puedo hacer? No lo sé, mis deseos son dobles" Pensó citando a Safo, una antigua poetisa griega.

A la 1:49 de la madrugada, tras un par de horas de sueño. Luna Loud bajó de la litera superior, se calzó sus pantuflas y salió de la habitación mientras Luan musitaba entre sueños: "¿Oíste del pez dorado que quebró? Ahora es un pez de plata ¿entiendes?"

Después de pasar al sanitario, antes de que otro Loud se le adelantara. Luna se cercioró de que nadie estuviera de pie a esa hora, y bajó al sofá pequeño de la sala donde solía escribir su diario.

"Hoy soñé otra vez, con el prado, la niña, el fuerte dolor en mi pecho ¿quién podrá ser ahora?" Acto seguido escuchó sirenas de ambulancias y patrullas a lo lejos "Por favor, que mis hermanas y Lincoln estén a salvo…claro, también Sam"