Un bajo peli celeste corría desesperado por los callados y solitarios pasillos de su preparatoria, hace bastantes metros había dejado a sus amigos atrás. Ahora no le importaba mucho que ambos le reprendieran por abandonarlos. Subió un poco las mangas largas de su uniforme y después continuó corriendo como si su vida se fuera en ello. Se escondió en uno de los laboratorios vacíos del edificio, cerró la puerta con seguro un tanto tranquilo de ya no sentir la presencia de la persona que le seguía y después suspiro un poco, acomodó sus anteojos de fondo de botella. Se giró dispuesto a recorrer el laboratorio pero no contó con que chocaría con algo duro y macizo casi tirándole al suelo.

Casi dado que eso duro con lo que choco le sostuvo con firmeza de la cintura evitando así su fuerte caída.

-Hasta que al fin te atrapo, little bunny- no estaba preparando para que aquel joven le atrapara así.

-Gold-san- exclamó Tetsuya intentando zafarse del agarré del rubio de ojos verdes pero comparado con el su fuerza era mínima.

¿Por qué el bully del instituto se había obsesionado con él?

¿Qué había hecho para llamar la atención así del rubio?

¿Eso que se asomaba del cuello mal arreglado de la camisa de Nash era un tatuaje?

¿Cómo fue que llegó a esto?


Era inicio de nuevo año escolar. Lo que solo podía significar una cosa: sangre nueva para el matadero. Nash Gold estaba entusiasmado y no necesariamente por su último año en esa horrible escuela comenzaba, no, para Gold era obvio que los chiquillos de nuevo ingreso serían sencillos de intimidar y acosar de ser necesario. No por nada era el chico problemas del instituto.

Solo era cuestión de esperar a que salieran los chicos de nuevo ingreso del gimnasio y que el resto de los alumnos le vieran con pavor para no interferir en sus planes. Sería fácil, nada complicado para él. Después de escoger a su próxima víctima podría saltarse el resto del día. Contrario a lo que todo el mundo pensaba de él sus calificaciones eran altas, no por nada tuvo maestros particulares. Gustaba de atormentar a quien se distrajera y no pensar en los estudios.

Basura solamente. No es como si le interesara.

Entonces lo vio.

Pequeño, peli celeste y ojos azules. Piel tan pálida que dabas por hecho que se trataba de un fantasma. Lo que no le agradó para nada fueron los lentes de fondo de botella que tenía en la cara, pero sus mangas largas que cubrían sus manos le aumentaban puntos.

Era lindo, muy lindo. Y parecía que la cabeza que tiene abajo pensaba lo mismo.

Sonrió con malicia. Ese chico no sólo sería su nueva víctima, sería su nueva diversión en la cama. Estaba completamente seguro que sacaría provecho de él

Una última diversión antes de irse de esa patética escuela.

Caminó hasta el pequeño peli celeste con la intención de hablar -y sentir los firmes glúteos- del que el menor era dueño. Era mejor ir marcando su propiedad antes de que alguien más se le adelantara. No podía correr ningún riesgo con ese pequeño chico.

-Sigo diciendo que era mejor ir a Too que estar aquí- protestó un alto moreno que se interpuso en su camino hacia el peli celeste. Chisto molesto, el peli azul había ganado un fuerte enemigo.

-Te recuerdo que Akashi fue quien autorizó que los tres estuviéramos juntos con la condición de que Kuroko elegiría la preparatoria a la que asistiéramos- le contesto un peli rojo unos centímetros más bajo que el moreno con el ceño levemente fruncido.

-Les dije que no había necesidad de estar juntos en la preparatoria, Aomine-kun- comentó el pequeño peli celeste ya varios centímetros lejos de aquel par. Nash se sorprendió, no había notado que el más bajo se había salido de entre ese par.

-¿Y dejar a mi novio y mejor amigo solos en Seirin? ¡Nunca!- alegó Aomine abrazando al peli rojo por los hombros y yendo a alcanzar al más bajo de los tres.

-¡Entonces no te quejes, idiota!- alegó el peli rojo intentando apartar al moreno de sus hombros.

-Deberías admitir que tienes miedo que Kagami-kun conozca a otro chico en Seirin y te deje solo, Aomine-kun- agrego el peli celeste sin apartar la mirada de su lectura sin inmutarse por la mirada seria que el peli azul le dirigía.

-Kuroko, por favor- pidió Kagami.

-Tetsu eres un- se calló cuando sintió que había chocado con alguien, se giró y notó que se trataba de un alto rubio de ojos verdes y mirada de matón, por seguridad dió un paso atrás y se puso frente a los otros dos -¿quién eres?- pregunto con seriedad en especial al notar que este sujeto no le quitaba la mirada a Tetsuya.

-Discúlpate Ahomine- le reprendió Taiga enojado. El que el sujeto tuviera una vibra demasiado rara no significaba que el peli azul fuera mal educado.

Nash sonrió ampliamente. Sus ojos verdes no se apartaban de los ojos del pequeño peli celeste, su mirada se suavizó un poco al notar el temor que el más bajo le tenía. Pero cambio después de notar las miradas intensas de aquel par de monos sin chiste.

No podría disfrutar de su tiempo libre con su nueva víctima si ese par no se quitaba de en medio.

-No me estorbes, monkey stupid- escupió Nash apartando a Aomine. Camino un par de pasos hasta estar frente del peli celeste que tenía el ceño levemente fruncido, aquello le divirtió, el menor tenía garras -eres lindo. Quisiera saber cómo te portas en la cama- agrego, acarició una de las mejillas del peli celeste.

-Me comporto como un adolescente normal lo haría- respondió sin ningún doble sentido, ese chico era raro ¿quién preguntaba cómo dormías en la noche? Su senpai estaba loco.

Gold soltó una sonora carcajada, ese niño era único. Los amigos del peli celeste no hacían ningún movimiento y más les valía que siguieran así, no quería interrupciones.

Sin importarle mucho las miradas curiosas del resto de los estudiantes por la escena que el bully de la escuela estaba haciendo con esos chicos de nuevo ingreso, tomo por la cintura al peli celeste y después sujeto la barbilla ajena sin ser brusco y unió sus labios con los del contrario.

El jadeo de sorpresa en general por todo el mundo estudiantil fue el detonante de una tercera guerra mundial.

-Nos vemos, little bunny- se despidió Nash soltando a un confundido Kuroko de su agarre. Después de eso se abrió paso entre la multitud que les rodeaba. Por la mirada fría que cargaba el rubio lo mejor era no interferir en su camino mucho menos hacer mención de lo acontecido.

Nadie quería al bully del colegio durante todo el año en su espalda.

-¡¿Qué carajos acaba de pasar?!- gritaron Aomine y Kagami a la vez. Akashi iba a matarlos en cuanto se enterada de lo que pasó.

-Mi primer beso...- murmuró bajito el peli celeste tocando con las yemas de sus dedos sus labios que aún se mantenían húmedos.

Definitivamente no quería relacionarse con su senpai. Estaba loco y era un pervertido.

Una intensa casería se desató ese primer día de clases.


Un mes había pasado desde que los tres conocieron a Nash Gold Jr, el chico bully de la preparatoria. Según los alumnos lo más sano era no relacionarse con el mucho menos estar en su camino. Pero Kuroko no sabía de esto. El solo pensaba que se trataba de un chico atrevido y que gustaba de saltarse las reglas y clases, nada fuera de lo normal.

Pobre chico ingenuo.

Pero contrario al chico peli celeste eran Aomine y Kagami los que sabían de la verdadera naturaleza de aquel rubio. Los dos han sido testigos de cómo el idiota golpeaba, tiraba e incluso intimidaba a todo aquel se atreviera a ver más de la cuenta a su pequeño amigo.

Era demasiado obvio Gold más Kuroko no veía aquellas acciones, estaba más ocupado en sus materias y lecturas pendientes como para lidiar con su extraño senpai.

Con justa razón no habían dejado ni a luz ni sombra al más bajo teniendo como fuerte enemigo a Nash, pero el mago era astuto pues tenía maneras de "coincidentemente" encontrarse con el peli celeste, una de esas era ir cada martes a las 9 de la mañana a la biblioteca del instituto. Según sus contactos Kuroko se la pasaba dos horas metido en ese lugar sin que sus amigos estuvieran detrás de él.

Oportunidad perfecta para ir a conversar con Tetsuya. Algo entretenido que hacer después de saltarse tantas veces las clases. Tomaría provecho de eso.

Entro a la biblioteca buscando con la mirada al peli celeste. Para su fortuna el menor se encontraba leyendo en la sección de novelas ligeras. Se aseguró que no hubiera nadie alrededor y después se acercó al más bajo. Esto sería sencillo, pensó.

Un par de palabras, unos coqueteos inocentes y después tendría al peli celeste gimiendo y jadeando sobre el.

Nada podía salir mal.

-Gold-san- murmuró el peli celeste viendo por unos segundos al rubio y después retomando su lectura -¿busca algo? No sabía que senpai tuviera horas libres- comentó sin prestarle mayor interés al otro.

-Te buscaba a ti- contesto Nash sentándose a un lado del menor -¿y tus amigos? Es raro no ver al par de perros que no te dejan ni a sol ni sombra- pregunto con interés. La compañía del menor le era... grata.

-Aomine-kun y Kagami-kun están en clases de inglés, los dos son demasiado torpes en esa materia así que por eso les obligue a que asistieran a ellas. No quiero que Akashi-kun los asesine antes de poder enfrentarse a los demás- explicó con calma, no le parecía incomodo que el rubio estuviera cerca suyo.

-Eso lo entiendo pero... ¿tú qué estás haciendo aquí?- pregunto con interés el mayor, recargo su codo en la mesa de madera y después apoyo su barbilla en su mano viendo fijamente al de ojos color cielo.

-Exenté inglés gracias a Akashi-kun así que no tengo necesidad de estar ahí con ellos dos- comentó viendo ahora al mayor.

-¿Quién es Akashi? ¿tu novio?- pareja o no del peli celeste eso no sería impedimento para sus planes con el menor.

-No-

-¿SextingFriend?-

-No-

-¿Amigo con derechos?-

-Tampoco-

-¿Sugar Daddy?-

-No... Aunque no conozco el término ¿Qué es eso?-

-En cuanto herede las empresas del viejo te explicaré de que se trata- comentó el rubio sin quitar su sonrisa cínica -¿entonces?-

El peli celeste suspiro, el mayor era terco -Akashi-kun es mi amigo de la infancia y fue capitán nuestro en el equipo de baloncesto de Teiko antes de separarnos. Normalmente no podemos hacer algo que queramos sí él no lo aprueba primero. Es como mí hermano mayor sobreprotector que no hubiera querido tener- explicó cerrando el libro que estaba leyendo -¿Por qué el interés, senpai?- pregunto ahora el al rubio.

-No lo sé- contesto con sinceridad -pero normalmente lo hago con la intención de marcar mi territorio y mi propiedad. Pero contigo fue diferente, quería estar seguro de que nadie interviniera entre tu y yo- explicó viendo seriamente al menor.

Kuroko no respondió pero no es como si tuviera algo que decir.

¿Cómo debería tomar aquella explicación?

El mayor era raro e incluso un poco intimidante pero no era malo, podía verlo con sus ojos.

-Lo entiendo- comentó el menor viendo con una suave sonrisa al rubio. No sería malo hacer nuevos amigos ¿verdad? Además Gold no había hecho algo malo en los últimos días con él, ni tampoco había invadido su espacio personal. Y como olvidar su primer beso que fue robado por parte de este chico, no, lo mayor era ir despacio con su senpai.

A Nash le agradó el suave sonrojo en las pálidas mejillas del peli celeste. Seguramente había recordado el beso que le robó el primer día de clases, pensó con egocentrismo.

Definitivamente ese chico sería suyo.


-¿Qué vamos a hacer, Aomine?- pregunto Kagami saliendo por fin de la espantosa clase de inglés acompañado de su ceñudo y terco novio.

-¡Tratar de conquistar el mundo!- grito el moreno llamando la atención de todo el mundo y ganándose un fuerte zape por parte del peli rojo, seguía preguntándose porque estaba aún con Daiki -tks, no aguantas nada, Bakagami- le reprochó sobándose el golpe -no lo sé, supongo que evitar a toda costa que ese imbécil no se acerque a Tetsu por lo que resta del año escolar, después de eso podemos estar tranquilos de no verlo jamás en nuestras vidas- comentó viendo seriamente a Taiga para después colgarse de sus hombros.

Quería cariñitos.

-¿Estás seguro? Por lo que he visto de Gold es que es persistente y no creo que el que se gradué de la preparatoria vaya a detenerlo- interrogó acariciando los cabellos azules como si de un perrito se tratara. Además estaba el hecho de que Nash no se estaba yendo por las ramas con su amigo.

Iba en serio, muy enserio con Tetsuya.

-A todo esto... ¿dónde está Tetsu?- pregunto el moreno buscando por los pasillos a su amigo.

-En la biblioteca, supongo, sabes cómo es el. No le gusta perder el tiempo sin sacarle provecho a sus libros- agrego Kagami ayudando también a buscar al peli celeste.

Los dos pasaron por fuera de la biblioteca y no notaron nada fuera de lo común. Solo el hecho de que Gold estaba dentro de la misma. El bajito peli celeste era tapado a la perfección por el mayor.

Idiotas.

-Me gustaría invitarte a salir- habló Nash siguiendo al peli celeste que estaba dejando los libros que había leído en esa hora en su lugar -y no acepto un no por respuesta, Tetsuya-

-¿Por qué yo? Además, casi ni lo conozco Gold-san- pregunto el más bajo.

-Por esa misma razón, quiero conocerte más íntimamente, sabes a lo que me refiero ¿verdad?- explicó viendo sugestivamente a Kuroko.

-No- contesto con sinceridad -pero supongo que salir con senpai será interesante. Me gustaría tratarlo más- agrego sonriendo levemente al mayor. Podía verlo, Gold no era malo. Además sería una salida como amigos nada más.

¿Qué es lo peor que podría pasar?


-¿Por qué te fuiste? ¿Tanto te desagrada pensar que nos vean juntos?- pregunto enojado el mayor tomando los hombros al peli celeste.

-N-No es eso...- murmuró Tetsuya rehuyendo de la mirada del rubio -es solo que...-

-¿Qué?- pregunto impaciente.

-¿Por qué volviste a besarme?- pregunto el menor un poco sonrojado -mis amigos me vieron y por poco inicias una pelea con ellos-

-Ellos se lo buscaron- un pequeño golpe su pecho por parte del peli celeste le tomo con la guardia baja -ya te dije que es así como marco mi propiedad. No quiero que esos monos idiotas se atrevan a quitarme lo que por derecho me pertenece. Eres mío Tetsuya desde que te vi por primera vez-

El peli celeste se sonrojo.

¿Debería tomar aquello como una declaración de amor?

-Quiero que seas mi novio y no acepto un no como respuesta, Tetsuya- susurro sobre su oído apretando su agarre en la cintura del peli celeste. No iba a soltarlo hasta obtener una respuesta a su favor.

-¿Enserio?- el rubio soltó una carcajada, quitó los lentes de fondo de botella que el menor portaba y después le planto un demandante beso. Ese chico valía la pena para repetir el año escolar.

Lástima que haya tenido que hacer exámenes para la universidad por culpa del viejo.

Se perdió un poco en los ojos hermosos del menor. Delineo sus labios húmedos y acarició su mejilla pálida.

Nunca pensó que podría llegar a ser tan cuidadoso con alguien. Pero siempre habría una primera vez.

-Acepto, Nash- le dio una linda sonrisa logrando avergonzar al mayor.

Definitivamente tendría que hacer algo con aquella personalidad tan dócil y tierna del menor.

Hasta entonces, disfrutaría todo lo que pudiera de esa ternura.