Nash Gold Jr tenía el ceño fruncido y estaba cruzado de brazos en el sofá de su departamento. Movía el pie izquierdo tal niño berrinchudo e impaciente. Sus ojos verdes eran capaz de atravesar al pobre diablo que se le ocurriera hablarle, siquiera acercarse hasta donde estaba el y su aura oscura y tenebrosa.

Dabas por hecho que faltaba poco para que se lanzara a los golpes a la primera provocación.

-Nash...- le llamo despacio su pequeño bunny quien estaba vestido con un delgado suéter blanco, jeans negros y tenis azul marino. La ropa hacia resaltar su mirada azul y su curioso cabello -deja tu aura de depresión y enojo. Marchitaras las hermosas rosas blancas que me regalaste ayer- pidió amablemente el menor viendo el bonito florero de cristal que contenía un voluminoso ramo de rosas blancas el cual estaba en el centro de mesa del departamento del rubio.

Gold solo gruñó en respuesta. Aflojó su rostro y bajo los brazos. Su bunny se veía más pequeño con esa ropa.

Kuroko le veía con atención. Su novio era un estuche de monerías, además de que no ha cambiado en sus celos y sobreprotección hacia el en todos estos años. Se acercó hasta el rubio que tenía sus brazos extendidos hacia Tetsuya quien capto la orden del rubio.

-No quiero ir- se quejó Gold abrazando por la cintura a su bunny. Le tranquilizaba un poco tener al peli celeste sentado en sus piernas.

-Prometiste que lo haríamos, Nash. No puedes negarte- explico el peli celeste viendo su mano izquierda con atención.

Era ahí donde estaba su anillo de compromiso.

El rubio no perdió de vista la mirada de su bunny. No le veía mucha importancia a aquel aro de oro y el diamante de 14 quilates que tenía en el centro. Supone que para Tetsuya ese anillo era importante y especial solo porque fue el mismo quien se lo dio ayer en la noche junto con el ramo de rosas que estaba de centro de mesa. Noto una pequeña sonrisa en los labios de su bunny así como también un leve sonrojo en sus mejillas blancas

Si Tetsuya era feliz con eso. Entonces él también estaba feliz.

-Se supone que me casare contigo, bunny ¿por qué debemos ir a darle la noticia a los monos que dices llamar amigos? ¿Te has dado cuenta que no son normales?- explico el rubio ocultado su rostro en el hombro de Kuroko. Su aroma natural a vainilla era adictivo para Gold.

-Porque son mis amigos y quiero que compartan mi felicidad de que me casare contigo, Nash- el rubio resopló y apretó su agarre en su cintura. Sabía que estaba esforzándose para complacerlo, se giró un poco de su lugar y acaricio los cabellos del mayor -solo lo hago por mera educación, Nash. Lo aprueben o no, les guste o no, yo voy a casarme contigo. Eso es definitivo-

El de ojos verdes se incorporó de su lugar y vio los ojos celestes de su novio. Tetsuya le estaba sonriendo tan tiernamente que no podía negarle nada con ese rostro tan lindo.

Maldita sea la ternura de los japoneses.

-Okey...- acepto de mala manera el mayor. Tetsuya soltó una risita divertida y beso la mejilla de Nash quien sonrió perversamente -pero me lo cobrare esta noche, ayer no pude hacerte nada porque regresamos tarde de la cena que te organice- luego de eso mordió el cuello de Kuroko bajo el suéter blanco del menor quien se había estremecido por esa acción.

Si, definitivamente se lo iba a cobrar a su bunny.

Y de una manera placentera para ambos.


El anuncio del compromiso al resto se la GoM se haría en el restaurante más exclusivo de Tokio -cortesía, claro, del mismo Nash-. Por tal motivo les ordeno a los stupid monkeys que su lindo conejito osa llamar amigos ir vestidos conforme a la ocasión y el lugar.

Suficiente tiene con pagar los alimentos y alojamiento -en caso de requerirlo- de esa panda de raros con cabezas de colores como para pasar vergüenza ajena.

-Tks- chasqueo Aomine aflojando el estúpido moño rojo de su cuello. Se sentía encerrado en ese ceñido traje de diseñador.

-¡Deja ese moño en paz, Ahomine! Te quemaré la mano si para cuando lleguen Kuroko y Gold ese moño no está en el lugar donde lo deje- le reprendió Kagami a su novio.

El peli azul era tan desesperante.

-¿Por qué estamos haciendo esto en primer lugar?- reclamó el moreno viendo los ojos de Taiga quien arreglaba su camisa blanca, su moño rojo y sus cabellos azules rebeldes igual que su dueño.

-Porque Kuroko lo nos pidió y porque es nuestro amigo, en tu caso es como un hermano para ti- explicó Kagami satisfecho de ver como quedo su novio arreglado -además de que Akashi nos amenazó a todos con dejarnos estériles si no asistíamos a esta cena de compromiso cuando fuera el momento. Yo si quiero hijos contigo Ahomine- recalcó temiendo lo peor con Akashi.

Ya han pasado años y aún no terminaba por acostumbrarse al estado cambiante de personalidad del emperador.

Pobre de quien se casara con Seijuuro, se estaba compadeciendo de el/ella aun sin conocerlo/a.

-No te quejes nanodayo- expreso Midorima Shintaro con el ceño levemente fruncido. Su altura y cabello verde ayudaba a acentuar el color azul platinado de su traje. Acomodo sus lentes y agrego -fue una orden directa de Akashi. Alguien como tú no sería incluso capaz de ir en contra de eso, bueno, si es que valoras tu vida-

-Oye...- reclamo el de ojos azules. Taiga rodo los ojos antes de detener al estúpido e impulsivo moreno que tenía por novio.

-¡Hola a todos!- saludo un enérgico Kise Ryota a sus amigos. Su traje gris y corbata negra le caían de maravilla -¿Ya llegaron Kurokocchi y Gold-san?- para nadie era sorpresa del trato de Ryota hacia el extranjero.

Lo trataba solo porque era la pareja de su querido Kurokocchi. Pero solo eso.

En realidad, toda la GoM solo trataba con Nash porque Tetsuya era su amigo y como tal debían estar felices por la felicidad del pequeño peli celeste.

Aunque no estuvieran muy de acuerdo con su elección de pareja.

-Tetsuya y Nash llegaron hace cinco minutos, al igual que Atsushi y yo- respondió una seria voz al fondo del elegante restaurante. El emperador y la muralla humana de la GoM habían llegado también.

-¿Por qué siempre que llegas a un lugar haces que la atmosfera cambie?- pregunto Aomine a Akashi quien lucía un costoso y entallado traje negro.

La gomita morada del grupo se mantenía en silencio, no tenía nada que opinar al respecto de la cena de Kuro-chin, así que lo mejor era comer un poco más de dulces.

-¿Cómo debo suponer esa pregunta, Daiki?- pregunto Akashi. El aura que desprendía en esos momentos el peli rojo mas bajito les helo la sangre a Kagami y Aomine.

-Akashi-kun por favor- pidió Kuroko aun vestido con la ropa que traía en el departamento de su novio -hola chicos- saludo con su habitual rostro inexpresivo a todos los presentes.

-Tetsuya/Tetsu/Kuroko/Kurokocchi/Kuro-chin/Kuroko- hablaron a la vez todos los chicos. Tras el bajito e indetectable peli celeste estaba con cara de perro rabioso Gold quien no había soltado a su novio por nada del mundo.

La tensión era latente. Pero como siempre, el peli celeste no era consciente de eso.

Su novio odiaba a sus amigos y sus amigos a su novio. Pero por Tetsuya eran capaces de tolerarse unos minutos.

-Bueno- empezó Aomine -¿por qué Tetsu y tú no están vestidos de pingüino como nosotros?- les interrogo el moreno con el ceño fruncido.

-¡Ahomine!- reclamó Taiga.

-Pregunto lo mismo que Daiki- Shintaro asintió a las palabras de Akashi.

-Porque nosotros no vamos a cenar con ustedes, tengo cosas más importantes que hacer con mi bunny que convivir con ustedes panda de raros- respondió Nash -además, solo estamos aquí para darles una noticia rápida- miro a su novio y este suspiro.

Gold estaba enojado.

-Voy a casarme- hablo Kuroko llamando la atención de sus amigos -y me casare con Nash. Solo por esa razón quise verlos de nuevo- explicó el peli celeste.

Todos se quedaron mudos con esa declaración.

-Eh- murmuro Murasakibara -¿Kuro-chin se va a casar? ¿Eso quiere decir que ya no me regalara dulces?-

-El que me case no significa que deje de regalarle dulces a Murasakibara-kun-

-¿Estás seguro de casarte con alguien tan bestia como Gold, Kuroko?-

-No ofenda a mi prometido, Midorima-kun. Y sí, me voy a casar con Nash-

-¿Con alguien tan inferior, Tetsuya? ¿En serio? Me tienes decepcionado, creí que solo era una etapa contigo- exclamo Seijuuro cruzado de brazos molesto. Tetsuya estaba también molesto.

-Mi matrimonio con Nash no es solo una etapa, Akashi-kun- hablo Kuroko tranquilizando a su novio para no lanzarse a los golpes a sus amigos -yo amo a este hombre, es mi felicidad y sé que en un futuro formaremos una familia. Creí que estarían felices por mí- explico.

-¡Yo si estoy feliz por ti, Kurokocchi!- exclamo Kise abrazando fuertemente al peli celeste -aunque Gold sabe lo que pasara si te lastima ¿verdad?- agrego mientras veía los ojos del otro rubio.

-Tranquilo Tetsu- agrego Aomine -si quieres arruinar tu vida con Gold nosotros no vamos a interferir. Si tu felicidad es estar con él nosotros no somos nadie para interferir en eso-

-Pienso lo mismo que Aomine- agrego Taiga -eres nuestro amigo y como tal te apoyaremos y estaremos contigo en caso de necesitarlo-

-Gracias, chicos- exclamo el peli celeste viendo con una sonrisa a todos sus amigos.

Akashi y Midorima suspiraron. Ya no podían evitar lo inevitable.

-Me casare con Tetsuya les guste o no. Y espero esta sea la última vez que quieran insinuar lo contrario- luego de eso tomo de la mano a Tetsuya -pueden dormir aquí en el hotel, cada uno tiene su propia habitación y pueden comer todo lo que quieran en el bufet de postres, me refiero a ti, gomita morada subdesarrollada- luego de eso salía de ahí con su bunny.

Kuroko apenas y pudo despedirse del resto con un movimiento rápido de mano. Al mayor ya le urgía desaparecer de ahí.

-Eso fue grosero de tu parte, Nash- acoto el de ojos color cielo aun siendo arrastrado por su novio hasta la salida del restaurante.

-Sabes que no soy la persona más educada del mundo bunny, no me pidas milagros- al ver que el ceño de su peli celeste se mantenía aun fruncido suspiro y después soltó a su novio una vez habían llegado a su automóvil -escucha cariño, perdón ¿sí? Sé que querías estar más tiempo con la panda de locos que dices llamar amigos en especial al saber de nuestro compromiso pero entiéndeme. Ellos no me toleran y yo no los tolero a ellos. Enserio, enserio me esforcé para no lanzarme a los golpes hacia Akashi cuando insinuó que lo nuestro solo era una etapa y ver como el brillo de tus ojos perdían luz por las lágrimas que estabas conteniendo por defender lo nuestro- explicó el mayor abrazando al peli celeste que estaba sonrojado al verse descubierto por el rubio.

Admitía que no le gusto la insinuación de Akashi hacia su relación pero no al punto de llorar de la frustración. El mayor estaba exagerando. Pero debía aceptar que todas esas palabras que había dicho el rubio fueron tan hermosas y emotivas.

Kuroko Tetsuya se había vuelto a enamorar de su impulsivo, sádico, salvaje en la cama, bruto, cariñoso y mimoso con él novio. Se había enamorado de su acosador número uno y el bully de su preparatoria.

Eataba completamente enamorado de Nash Gold Jr. Y estaba seguro que el rubio lo estaba de él.

Como la primera vez que hablaron. Y eso ya 10 años. Su relación creció para bien, igual que ellos.

Aunque ya han pasado los años y seguía sin saber que era un Sugar Daddy y por más que insiste en tener una respuesta de Nash esta no llega. Y eso que el rubio ya manejaba una parte de las empresas de su padre.

¿Cuándo estén casados será el día que su novio le dará una respuesta?