Lily esperaba a James en la gran bañera del baño de prefectos. Llevaban algo más de dos meses saliendo, y desde entonces quedaban todos los miércoles por la noche allí para pasar un rato juntos. Entre los entrenamientos de quidditch de James, las rondas de prefectos de Lily y los estudios para los EXTASIS, les quedaba realmente poco tiempo para verse, por lo que habían decidido guardarse ese ratito para ellos. Allí tenían bastante intimidad, sobretodo a esas horas, cuando la mayoría de estudiantes ya estaban en su sala común.
A Lily le encantaba ese momento. En el baño de prefectos hablaban, reían, jugaban en el agua, tonteaban… Era el momento relajante de la semana. James siempre le hacía reír y desestresarse.
James llegó enseguida.
-Hola -saludó con una sonrisa cansada. Lily le respondió con la mejor sus sonrisas.
Se le veía bastante agotado, parecía que el entrenamiento había sido duro. Debajo de su ropa llevaba el bañador, y rápidamente se metió en el agua con ella. Se acercó, le dio un beso corto y enseguida se dirigió a la parte menos profunda para sentarse en el suelo de la piscina, apoyando su espalda en la pared. El agua le llegaba hasta a mitad del pecho. Lily esperaba que ese día, al igual que el resto que habían quedado allí, chapotearan y jugaran en el agua, pero James no parecía tener muchas ganas.
-Pareces exhausto.
-Estoy realmente machacado -respondió con pesadez-. Hemos entrenado casi tres horas, sin parar. Como sigamos entrenando a este ritmo, ¡voy a desfallecer!
Lily sonrió con la broma y se acercó. Le dio un beso en los labios, y se sentó de lado encima de él, estirando las piernas y apoyando la cabeza en su hombro, agarrándolo por la cintura. James también la cogió por la cintura a ella.
-Siento estar así de agotado, este es el único momento que tenemos para estar juntos.
-No pasa nada cielo, también podemos relajarnos -respondió ella, con la cabeza aún apoyada en su hombro.
Permanecieron en silencio un rato, a gusto, tranquilos.
De repente Lily notó como algo se movía bajo su trasero, algo que se estaba endureciendo cada vez más. Miró a James con una sonrisa entre sorprendida y traviesa, pero él apartó la mirada, avergonzado.
James sintió sus mejillas arder. ¿Cómo había podido empalmarse en esa posición? ¡Lily lo había notado todo! Pero, ¿cómo evitar hacerlo, si tenía el culo de la chica que más buena estaba de todo Hogwarts, la que le gustaba desde el primer día de clase, sobre su verga? Había notado que Lily lo había mirado, pero no sabía cómo había reaccionado, ¿se lo habría tomado mal o se estaría riendo de él? No sabía que decirle, así que optó por un tímido: "lo siento".
Lily sonrió con ternura ante la inocencia de James y cambió su postura, sentándose a horcajadas sobre él, rodeándolo con sus brazos por el cuello y mirándolo directamente a los ojos.
-¿Y por qué lo sientes?
James sonrió como respuesta, aún un poco sonrojado. Lily se acercó y lo besó con ternura, una ternura que se fue convirtiendo en pasión conforme notaba, esta vez en su sexo, como James se ponía más y más duro. Sus bocas se chocaban y se unían, sus lenguas jugaban y Lily comenzó a moverse y restregar su sexo contra el miembro de James.
Se separaron para respirar, y Lily aprovechó para quitar las manos del cuello de James y desabrochar la parte de arriba de su bikini. James se sorprendió, nunca habían llegado tan lejos, pero le encantó ver por primera vez las tetas de Lily. Preciosas, por cierto. Y le encantó mucho más que hubiera sido ella la que hubiera tomado la iniciativa. James había estado con otras chicas antes de estar con Lily, y había visto varias tetas, pero ningunas como esas. Ni demasiado grandes, ni demasiado pequeñas, muy redondas, con el pezón mirando un poquito hacia arriba. Sencillamente perfectas.
Oyó como Lily reía y se sintió un poco imbécil. Seguro que había puesto cara de bobo mirándolas, como si fuera la primera vez que veía unas. Sonrió a Lily de vuelta y quitó su mano de la cintura de ella para cogerlas, para eso se las había enseñado, ¿no?
Lily volvió a rodear el cuello de James con sus brazos y volvió a besarle, mientras James acariciaba sus senos. Siguió moviéndose sobre su miembro, excitándose cada vez más.
James, que ya estaba cachondo perdido, sobretodo notando como Lily se restregaba sobre su polla, cortó el beso y usó la boca para las tetas. Primero se lanzó a por el pezón derecho mientras pellizcaba con sus dedos el izquierdo. Luego al revés. El gemido de placer que le oyó a Lily fue lo que hizo que parara de lamer y pellizcar y la levantara cogiéndola por el culo para ponerla sentada en el borde de la piscina, fuera del agua. Él quedó dentro, justo a la altura de las bragas del bikini, que rápidamente le fue a quitar. Pero en ese momento, Lily reaccionó.
-James, espera -rápidamente paró, sorprendido de que le interrumpiera justo en ese momento. –Estoy muy excitada, y me muero de ganas de hacerlo contigo, pero no quiero que nuestra primera vez sea en un baño, aunque sea el de prefectos.
Aunque le jodió quedarse a medias, James reconoció que Lily tenía razón: su primera vez no podía ser en un baño, podría pillarles cualquiera. De modo que se separó lentamente de ella, ayudándola a volver al agua. Lily le cogió de la mano para salir del agua, ella aún con los pechos descubiertos y a él marcándosele toda su erección debajo del bañador. Ambos se envolvieron en sus toallas para calmarse, secarse y cambiarse. James miraba de reojo a Lily, sin saber muy bien como proponerle lo que estaba pensando. Carraspeó:
-Lily, ¿es cierto lo que me has dicho? -Lily le miró sin comprender. -Lo de que tienes muchas ganas de que lo hagamos.
Ella asintió, sonriendo.
-Y ¿Querrías quedar el sábado?
-Sí, me encantaría, pero ¿dónde vamos a ir? El sábado siempre hay gente en las habitaciones y la sala común está abarrotada.
James sonrió con esa sonrisa pícara que a Lily tanto le gustaba.
-Déjamelo a mí, yo me encargaré de todo.
