Ladies and Gentlemen!
"El roce de sus manos, fue más que suficiente para erizar su piel y enlazar sus corazones. Sus labios uniéndose con desesperación, los cabellos revueltos entre las sábanas. Fue la causante de que ya no pudieran controlar sus deseos."
It's showtime!
Aclaración: Ranma 1/2 no me pertenece. Es propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.
Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.
Aclaración: Recuerden que esta historia es un fanfic, historias ficticias escritas de fans para fans, algunas cosas pueden cambiar y otras más se pueden agregar. No siempre los personajes contienen las mismas personalidades. Por favor, si no les gusta, abstenerse de comentarios ofensivos y/o negativos.
Día 2: Solo un roce.
Solo un roce fue más que suficiente para perder la cabeza en aquel momento.
Donde sus respiraciones se hacían un poco más aceleradas, donde el sudor de sus cuerpos se combinaba y los suspiros eran capaces de inundar la habitación. En el instante que sus miradas se encontraron, en aquel preciso momento donde se vieron reflejados en los ojos del otro, aunque Akane tuviera pequeñas lagrimas mojando sus mejillas, Ranma se encargaría de quitarlos con pequeños besos para recordarle cuanto la quiere. Pequeñas risitas eran capaces de escucharse en la intimidad de aquel lugar que cada vez empezaba a calentarse.
-¿Te encuentras bien? -Pregunto él con preocupación.
-Todo bien -Fue lo que respondió Akane, con una tierna sonrisa en su rostro. A pesar de la situación en la que se encontraban, la manera en que se había preocupado por ella, no podía evitar enamorarse un poquito más de él.- ¿Y tú? ¿Te encuentras bien?
Ranma sonrió. Trataba de soportar el peso de su cuerpo en sus brazos, aunque sus cuerpos ya se encontraban muy bien unidos, tenía miedo de causarle más dolor y era ella quien le preguntaba si se encontraba bien. Había veces en las que no podía comprenderla, pero aquello, era lo que le causaba cierta ternura. Bajo un poco para depositar con dulzura, un beso en la frente de ella. Era una señal de que todo se encontraba bien.
Como si aquella situación no era suficiente. Ver a Akane como abría sus brazos para animarle a continuar mientras una gran sonrisa se asomaba de su rostro y sus ojos brillaran aun cuando el lugar se encontrará un poco oscuro. Ranma se sonrojo tanto que no dudo en quedarse cobijado en aquellos delgados brazos, aunque aquello implicaba que soltaran un pesado suspiro ante aquella cercanía.
Aquello se sentía tan bien que creían enloquecer. El movimiento de sus cuerpos, la dulzura de sus palabras, la ternura de sus caricias y la desesperación de aquellos labios que buscaban al otro. No podían pensar en otra cosa que no fueran ellos dos en aquel momento tan íntimo y especial.
Era imposible detenerse y dar marcha atrás.
Era imposible cuando se encontraban ebrios de la situación.
Solo importaban aquellos desesperados besos y el movimiento de sus caderas para perderse entre los ojos del otro. Robar aquellos suspiros entre besos y morder con suavidad aquella blanquecina piel.
-Ni se te ocurra dejarme una marca visible -Amenazo Akane.
-No lo hare, tranquila -Respondió con una bonita sonrisa Ranma. Con lentitud, acerco su rostro en la oreja de la chica.- Aún no -Susurro.- Esperare hasta ese momento
No podía creer que a pesar de la situación en la que se encontraban, ella no dejaba de ser severa con él. Prefirió borrar aquel seño fruncido, aunque era demasiado bonito el sonrojo que no pudo evitar, con un beso en los labios mientras tomaba ambas manos de ella y enlazaba sus dedos con ternura. Aquella situación la sorprendió, pero no opuso resistencia, le encantaba aquel lado tierno que era capaz de mostrarle, así como esa dulce mano que quitaba sus cabellos cortos de su frente y rozaba su mejilla con la yema de su dedo.
Simplemente se dejo guiar por aquellos movimientos, por aquellos labios, por esa dulce mirada, por ese cuerpo que no dejaba de hacerla sentir tan amada y protegida.
Cerro sus ojos para entregarse a la persona que tanto ama con locura.
¿Cómo fue que llegaron a esa situación?
Como se dijo al principio de la historia.
Basto con un roce para perder la cabeza, basto un roce para pegar sus labios con desesperación y tropezarse en su camino para llegar a la habitación de ella y acomodarla con suavidad en la cama de la misma. Basto una mirada y una sonrisa para indicar que puede continuar con aquello que era tan prohibido pero que condenadamente se sentía tan bien que las ropas empezaban a desaparecer en algún punto de la habitación y aunque sus corazones golpeaban con cierto nerviosismo sus pechos, esto era algo que realmente deseaban.
Algo que realmente querían.
Un roce fue el causante de que ya no pudieran controlar sus deseos.
Era difícil controlarse ahora cuando se encontraban solos en casa y la única oportunidad que tenían, era perderse entre un mar de caricias y dulces besos que ya no podían detener. Nunca habían llegado más lejos de aquellas tiernas y nerviosas caricias que desacomodaban sus ropas o de aquellos besos que les robaba el aire y que al final, tenían que salir a tomar un poco de aire para evitar mostrar sus mejillas rojas en el momento que ellos regresaran a casa. Preferían detenerse, aunque implicaba que se quedaban con las ganas de saber qué es lo que pasaría después, era mejor evitar que los encontraran en aquella situación un tanto vergonzosa.
Aunque al día siguiente sería difícil el poder verse a la cara sin morir de la vergüenza en el intento.
Querían saber porque sus corazones no podían dejar de golpear con intensidad su pecho. Porque con aquel simple recuerdo era imposible ocultar aquel sonrojo con el que Akane no tenia de otra más que golpear a Ranma y echarse a correr para que no la viera de esa manera. Porque su estúpido y tonto corazón, no quería olvidar.
Ranma quería saber porque sentía un cosquilleo en la yema de sus dedos y porque su pecho ardía. Quería saber porque era imposible sacar de su cabeza aquella bonita vista que tenía. Era imposible olvidar aquellos suspiros, la suavidad de su piel, el brillo de sus ojos y aquellos carnosos labios que se encargaban de susurrar su nombre una y otra vez hasta que tienen que obligarse a detenerse.
Ambos querían más pero no estaban seguros de continuar.
No sabían si aquello que sentían con tanta desesperación, el otro también se sentirá de ese modo.
Lo que paso en aquella misma noche, fue la bomba que explotó en ese momento.
Las suaves risitas que son capaces de soltar al inicio de aquellos besos, sentían que estaban haciendo alguna travesura que no dudaban en mirar en cualquier rincón para evitar encontrarse con aquellos invitados no deseados. Ya no querían ser interrumpidos, ya no querían detenerse, querían saber más. Al momento de sentir como las caricias subían un poco más de intensidad, al momento de sentir esos labios sobre su piel y los suspiros subir de tono, fue cuando se dieron cuenta que era algo que ambos deseaban.
No pudieron evitar mirarse de reojo y ganarse alguna que otra risita. Vaya que ambos eran realmente tontos por dudar un poco, pero querían estar seguros que aquello que estaban a punto de hacer, realmente era lo correcto.
Era prácticamente imposible ocultar su nerviosismo, era imposible no sentir miedo en ese momento. Sus manos temblaban tanto que no sabían dónde y cómo tocar. Ambos eran unos tontos, pero sabían que, a partir de ese momento, tendrían mucho tiempo para explorar. Tenían tiempo para sentir, tenían tiempo para amarse como siempre lo han hecho.
Querer estar un poco más cerca del otro se convirtió en una necesidad. Sentir ese agradable calor a su lado mientras el silencio invade aquella habitación se convirtió en un deseo.
Ya no podían detenerse.
Ya no podían dar marcha atrás.
Aquel suave y delgado cuerpo que Akane no pudo evitar querer cubrirse un poco con la colcha de su cama, se sentía tan avergonzada, se sentía tan nerviosa al creer que no seria bonita para él, pero las palabras que le dijo en ese momento, provoco que olvidara todas sus preocupaciones.
-Eres hermosa -Tembló un poco en el momento que tomo su mano y beso su dorso con suavidad. Ranma sabía muy bien cómo ganarse su corazón.- Y yo soy un tonto afortunado de al fin poder tenerte entre mis brazos
-No digas esas cosas -Akane se avergonzó.
-Lo digo en serio -Una vez más, él sonrió con ternura.- No sabes cuanto te amo
Su rostro se calentó, intento desviar la mirada, pero la suavidad con la que su otra mano tomo sus mejillas. Con paciencia, quito la colcha que cubría su cuerpo desnudo. Dejándose llevar por la suavidad de aquellas manos que la acostaban con mucho cuidado y así llegando al inicio de nuestra historia.
Al volver abrir los ojos, se encontró con la intensa mirada de Ranma. Al momento de verse atrapado por ella, quiso ocultarse, pero fue imposible cuando ella empezó a besar su pecho.
Aquellas pequeñas y grandes cicatrices que ocultaba debajo de la ropa y que muy pocas veces las había visto. Akane no pudo evitar pensar que debieron de doler demasiado, con ternura, paso sus dedos por cada una de las mismas mientras las besaba una por una. Causando que un gran escalofrió recorriera la espalda de Ranma y que un fuerte jadeo saliera de él. Ella sonrió, no sabia lo sensible que podía ser.
-No hagas eso -Murmuro el de cabellos negros mientras ocultaba su rostro en el hueco entre el cuello y su hombro.- O no podre contenerme
-No necesitas hacerlo -Sonrió Akane al verse atrapada en aquellos brazos. Aunque ambos se encontraban cansados y sus caderas un poco adoloridas. Todo aquello se sentía tan bien que no quería que terminara pero era tiempo de culminar.- Solo quiero demostrarte que la manera en la que me proteges y me amas, es el mismo sentimiento que siento aquí -Subió su mano a su pecho.- Así que no te contengas y terminemos esto juntos -Ambos jadearon al sentir como sus cuerpos no iban a poder soportar más.- También te amo, Ranma
Como si hubiera esperado hasta escuchar esas palabras. Ranma abrazo con un poco más de fuerza el cuerpo de Akane mientras sus caderas se seguían moviendo de manera frenética ante tal estimulo. Sacando suspiros más fuertes que ella no resistió en rasguñar un poco la espalda de él.
No resistiendo más, sintieron como sus cuerpos se liberaban.
Sintiendo como toda aquella tensión se esfumaba y terminaba en una deliciosa explosión que al instante que Ranma cayó sobre su cuerpo, Akane lo cobijo con ternura mientras pasaba sus manos por aquellos cabellos oscuros mientras intentaban recuperar un poco del aire perdido.
Si aquello había sido a consecuencia de un roce, no querían imaginar con que será después.
¿Después?
Ambos alzaron la mirada para encontrarse. Aquella sonrisa coqueta fue más que suficiente para decirse que, sin dudar, una segunda vez no estaría nada mal.
Soltando suaves risitas, se envolvieron en las sabanas para descansar un poco. Ya después tendrían que apurarse para recoger el desastre que hicieron antes de que se den cuenta, ahora, solo querían disfrutar de ese tierno y cálido abrazo antes de quedarse dormidos.
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Atte.: AnZuZu Dragneel
Fecha: Martes 23 de Julio de 2024
