En descomposición.
Habían pasado ya dos semanas, y dos semanas eran suficiente para que muchas cosas se supierna, al menos dentro de los círculos internos, esos hechos se saben de poco en poco, a veces tardan un poco en averiguarse como un tipo de rompecabezas que se va rompiendo de poco en poco, pero se saben.
Pronto, todos los amigos de la familia conocían del secreto que se había mantenido desde hacía tanto tiempo, que Len tenía relaciones con su propia hija y que Rin, al parecer, también hizo lo mismo con Haru. Extrañamente... el crimen de Len les parecía más horroroso a todos ellos, hasta el punto en el cual trataban de mirar como justificado el hecho de que ella lo hubiera expulsado de la casa.
Este hecho no pasó desapercibido para Len, quien se sintió profundamente traicionado, aunque no todos sus amigos fueron tan directos, hubo algunos cuantos, como Gumi, Luka, y Meiko, que le llamaron, solamente para hacer saber que ellas lo consideraban como una persona non-grata. De sus demás amigos, ninguno de ellos pretrendió estar de acuerdo con el asunto, aunque tampoco lo hicieron con Rin, pues basicamente ella estaba sumergida en una incomprensible y terrible polémica.
Pronto, los rumores online surgieron en todas las plataformas, en comentarios, en hilos, en distintos sitios en donde la gente podía expresarse con tanto asco y odio como lo podían hacer tras el anonimato del internet. De por si, debidoa su fama, Len y Rin continuaron dentro del ojo público hace algunos años, cometer este tipo de actos, volverse criminales, y formar una polémica con un juicio como este, todo eso era síntoma de la misma casa: "incesto". Se popularizó el odio contra esta práctica, que, al menos dentro de la esfera japonesa, no era tan mal vista, sino solo como parte de las libertades que uno puede ejercer en la privacidad de su hogar, pero es que el enredo que se había vuelto la vida de la familia Kagamine era algo sin precedentes... No vamos a mencionar las repuercuciones que el asunto tuvo en occidente, en donde de por si ellos dos ya eran vistos como una rara (muy poco admirable) excepción a la regla del incesto.
Suena a que todo estaba acumulándose en el sitio, y poc el bien del asunto, Len prefería mantener a Hanako lejos de todo, lejos de todos esos rumores, lejos de todas las cosas malas que podían pasar, lejos de ls críticas... pero afortunadamente, el día llegó en el que tuvieron la mano que ganaba, y todo empezó porque, de forma poco premeditada, decidieron hacer la prueba de ADN. Olivr se encargó de manejar los resultados de la mejor forma posible, con la mayor discreción, y luego de una semana extra de trabajo que él dijo que se requeriría, los resultados estuviero preparados.
Por alguna razón, ese día Oliver le pidió a Hanako que se quedara fuera, ella estaba más entretenida con otros asuntos y aunque sabía que era de suma importancia, decidió obedecer. Len entró a la oficina de Oliver, una que casi nunca usaba, y en esta estaba otra persona sentada.
-Oh... Hola, Piko... -dijo Len al verlo.
Era su viejo amigo, siempre extraño y misterioso, Piko. Los dos habían sido casi inseparables por muchos años, ambos compartiendo ese sentimieto de poder hacer lo que quisieran de la forma en la que quisieran, dándose la vida de pervertidos cuando les convenía, de maleantes en otras circunstancias y de rivales en otras. Muchas cosas cambiaron con los años y una de ellas fue que Piko decidió volverse productor de videos para adultos; él nunca se casó, y hasta donde Len supo, Piko anduvo metido en el consumo de drogas, movimientos ilegales de fondos de empresas e incluso, en el peor de los casos, con trata de mujeres como prostitutas. Len no sabía si era capaz de perdonar a su amigo o no por todas esas cosas, pero el límite llegó cuando le propuso a él y a Rin participar en un vídeo para adultos.
-Hola, Len... -dijo Piko.
Él llevaba una gorra plana y lentes oscuros, pese a estar bajo techo, se vestía como el típico maleante o estafador de las películas de gangsters y se notaba que se había dejado del cuidado personal por toda la barba y los granos que se dejaba crecer, como si su apariencia ya no fuera importante. El solo hecho de que estuviera allí... le provocaba un mal presentimiento a Len.
-Bueno, me alegra que los amigos nos volvamos a reunir -dijo Oliver-. Len, Piko hace unos performances increibles... tal vez podrías ir a verlos de vez en cuando conmigo.
-Preferiría no hacerlo... -dijo Len como respuesta mientras que se incomodaba un poco más-. ¿Por qué está él aqui?
-Buen... en ese caso, empecemos -dijo Oliver mientras que sacaba el folder de los resultados, ignorando a Len de inicio-. Len... escucha, hicimos las pruebas suficientes para saber bien lo que ocurrió con todo el asunto... debo decir que los resultados son desconcertantes...
-Díme la verdad... Hanako no es mi hija, ¿Cierto? -dijo mientras miraba al suelo, como si ya hubiera esperado esa respuesta.
-Correcto... lo lamento -dijo inicialmente Oliver, Piko no decía nada desde su lugar.
-Entonces puedo pesar que Hanako es mi... ¿nieta? -preguntó él, nuevamente a su mente corrían las imágenes de Haru y Rin acostándose, fornicando cuando él era todavía un mocoso, uniendose a sus espaldas de forma miserable.
-No exactamente... -dijo Oliver, mirando los papeles-. De forma estrictamente hablando, la ley la reconoce como tu hija... si, pero de forma biológica... no tienes tanto parentezco con ella como podrías ser, y que conste que todo esto fue complicado debido a que tu y Rin son gemelos idénticos, y tuvieron que exigir el ADN de Haru para poder hacer las pruebas comparativas...
Oliver se enredaba y tropezaba entre todas las cosas que decía, como si no supiera exactamente lo que tenía que decir.
-E-eso ya lo sé, Oliver... solo deseo saber si Hanako es...
-Len... -lo interrumpió Oliver-, Hanako no podría ser más que tu sobrina, por ser hija de Rin, y quizá nieta-sobrina por ser hija del hijo de Rin... pero hasta ahí... porque no hay forma de que Haru sea tu hijo -terminó por decir.
-¿Ah... a que te refieres? -dijo Len, era la primera vez que le decían algo que realmente no podía creer.
-Len... Rin tuvo un hijo con otro hombre... figió que era tuyo... -dijo Oliver mientras que se ponía más serio-. Si te hace sentir mejor, esto nos coloca en una posición mucho más provechosa...
-Oliver... eso no tiene sentido... -dijo Len empezando a temblar-. Cómo podría ser posible... Yo fui el único que tenía relaciones con Rin cuando éramos más jovenes -aseguró, mirando a su amigo al ojo, el cual no parecía chistar ni un poco.
-Es lo que dicen las pruebas, lo siento, Len -añadió Oliver.
-Lo lamento, pero me parece más probable que el bebé haya sido confundido en el hospital ese mismo día, y que niguno de nosotros dos sea su padre y que solamente haya sido una casualidad... -de alguna manera eso le daba más esperanza a Len, pensando que era una solución al pronto predicamente que le proponía su amigo, y que ahora se volvia una realidad inaceptable,
-Len... ella si es la madre -Oliver miró al papel.
-¡¿Y qué sigue?! -dijo enojado mirando a Piko-. ¿Me vas a decir que Piko es el papá? -dojo mirando a su antiguo amigo de forma desafiante, pero él solo rió.
-Hubiera sido muy facil -dijo Piko, provocando que Len se levantara fúrico.
-Espera, espera, Len, tranquilo... -dijo Oliver, sosteniedolo de los hombros-. Sé lo que puedes estar pensando ahora, y creeme que no es algo que no entienda yo... también me sentiría asqueado si supuera que me mitieron por el doble de tiempo por que pensé que me mentían...
-Oliver... Oliver... no creo que eso sea posible... no reo que Rin... ella no... nosotros dos... -hasta ese momento, Le había visto la traición de Rin desde otro punto de vista.
Len siempre había pensado, al menos antes de aceptar a Hanako como su hija, que Rin simplemente no había procedido a engañarlo sino hasta que tenían ya varios años de casados, y donde la rutina diaria la había cansado y hartado al final. Tenía sentido... tenía sentido pues ella ya había demostrado su fidelidad al momento de encontrarse con él de esa forma, cara a cara, con su madre, juntos se habían enfrentado a la adeversidad de la paternidad adolecente... juntos...
-Entonces... ¿Quien es el padre? -dijo Len con una voz casi rota...
-Llamé a Piko porque él puede que lo sepa... -señaló a su amigo.
-¿Por qué tu lo sabrías? -dijo Len con un enfado evidente-. ¿Cual es tu maldita relación en todo este asunto? -dijo él mientras que se sentía con la respiración acelerada.
-Len, sabes que la razón por la cual he terminado así, es porque soy bastante... Voyuer, me gustaba obtener satisfacción de ver a las personas desde lejos teniendo relaciones sexuales, y ese es un gusto que adquirí desde muy joven... -dijo con lentitud, como si su cerebro ya no fuera el de antes.
-Lo sé... nos ofreciste a Rin y a mi ser parte de todo ese festin... -dijo molesto.
-Y a veces no era suficiente con pedir permiso, a veces el gusto estaba en esonderte y mirar desde lejos... ser como una sombra, un tercero que perpetraba en la intimidad de otra pareja, o incluso a veces... en sus crímenes -dijo Piko, sin dejar de hablar de manera ominosa.
-¿Viste lo que pasó? -dijo Len comenzando a pensar en lo peor.
-En esos tiempos eran sabidas dos cosas: Una, que las chicas de Vocaloid solían adorar a sus fans, hasta el punto en el cual algunas de ellas solían invitar a algún afortunado a sus camerinos para hacerles pasar las noches de sus vidas -relató Piko-. Y dos... que ellas nunca revisaban a fondo los camerinos, así que era facil esconderse...
-No me digas que... -dijo Len.
-Lo filmó todo... sin el concentimiento de niguno -dijo Oliver.
-Y me dijiste que no habría problemas con eso... porque esa inforamción no saldrá de aqui, ¿Verdad? -dijo ahora Piko, mirando a su amigo.
-No, no lo hará, pero si te traje aqui es porque quería que Len estuviera completamente seguro de lo que estábamos diciendo, porque sé que, pese a que le muestre los resultados, él no podría creerlo -dicho esto, miró a su amigo, no pensaba que pudiera ser más claro con lo que dijo.
-Tienes razón, Oliver... no puedo creerlo... incluso si viera un video del asunto, dudo poder creerlo -dijo Len molesto todavía.
-Y a mi también me costó trabajo creerlo -dijo Oliver.
Piko miró el televisor de Oliver, todavía tenía la capacidad de conectarse a su viejo celular.
-Len... ¿estás seguro de esto? -dijo Oliver mirando a su amigo.
-Claro que no, no del todo... pero ahora quiero pensar que mi relación con Rin fue injusta e incorrecta desde el principio, si esto es verdad... deseo que pueda terminar de demoler mi relación con ella.
Piko inició el video, era bastante viejo, muy granulado para ser digital, quizá por ser en una habitación oscura, y las voces que se escucharon en ese momento eran muy difusas, apenas pudieron entender lo que decía.
Fue hace más de 24 años, Rin terminaba de dar un concierto en una pequeña localidad apenas para unas ocho mil personas, al lado de ella se habían presentado Miku y Luka, eran el trío más adorado de todos, y sin que Len estuviera presente, pues pese a las peticiones de este, él prefirió asistir a una colaboración de estudio con un artista llamado 96Neko, quien era realmente una mujer que lo acosaba, pero de eso es otra historia.
Rin terminó, y vió a los chicos que se acumulaban entre el público, como si Miku estuviera escogiendo de entre una tienda de mascotas, susurró en el oído del chico de seguridad que quería que a uno de ellos, de sus espectadores, se le permitiera el paso. Checaron al sujeto, se dieron cuenta de que no tenía nada, y lo dejaron pasar. Luka fue distinta, ella miró a una chica desde hacía mucho tiempo entre todo el público, y cuando se hubo acabado el concierto, ella misma salió con ropa más casual, llevando a la chica de la mano hasta su camerino.
Rin se puso más nerviosa, ella sabía a donde tenía que dirigirse para su... encuentro.
Se sentía como adormecida, pensaba en muchas cosas pero no actuaba como ninguna de ellas, solo andaba a pasos veloces hasta su camerino, como si así pudiera excusarse ante un espíritu mayor para poder decirle que ella no lo hizo, sino que fue su instinto, o su deseo, o si falta de fuerza de voluntad, pero no su maldad o su traición.
Escuchó que alguien le llamaba, era él, un muchacho de unos veinte años, de cabello negro, alto y de mirada seria. Este muchacho, era con el cual Rin se acostaría, ella lo sabía.
Su nombre era Hiro, era un productor de música, muy talentoso, él y Rin habían trabajado un par de veces en el pasado, y durante esas colaboraciones, Rin había sentido una cosa especial por él. No era todos los días que ella sentía tanta atracción por un hombre, y menos uno que apenas había conocido por medio de mensajes, pero sus ideas musicales, sus letras, sus explicaciones prolongadas que se dotaban de tantas referencias complejas, extrañas, divertidas y dificiles pero recompensantes... a Rin le fascinó.
¿No estaba ella con Len? Algo así, y aunque el asunto era apenas conocido por sus amigos, Rin sabía que mantener la relación con su hermano era quizá lo más importante de todo.
¿Por qué lo hacía entonces? No hace falta decir demasiado, era la misma emoción que había sentido con Len en su momento, y que ahora estaba desprendida de todas las fotmas posibles con este nuevo chico, pero tal vez incluso más...
Es este el punto desde el caal Len conocía, es este punto pues es cuando la grabación comenzaba, con ellos dos entrando en el camerino, y mirándose y conversando por unos minutos. Pero lo que no sabía él era lo que ocurrió, lo que Piko no habría podido conocer de ninguna manera, y eso eran todos los mensajes que los dos se compartieron antes del encuentro final.
Si, eral colegas musicales, él mandaba las partituras, recomendaba de letras y mostraba los samples y los avances y los motiffs que Rin aprobaba o rechazaba, aunque de esto último casi nunca pasaba, ella estaba maravillada con la visión de este artista tan maduro, tan experto, tan interesado en ella, que cuando llegó cierto punto en su relación, comenzaron a fraternizar. Al inicio, solo unos cuantos posts privados que eran compartidos el uno con el otro, Rin le mandaba fotos de ella en su vida normal, pocas de ellas buscando encontrar atractivo sexual de alguna clase.
Pero luego, como si todo tuviera que escalar, empezaron a hacerse llamadas. En una de esas, bromearon de cosas indevidas, y poco a poco Rin empezó a mostrar interés verdadero por el muchacho, pese a que era seis años mayor que ella. Todo por culpa de una fotografía de ella mostrando sus piernas, él halagandola y ella misma mostrando un poco más hacia arriba, en donde su ropa interior comenzaba a verse. Uno y otro, comenzaron a decirce más y más cosas, el muchacho interesado en el sensual cuerpo femenino y suave de Rin, en su cintura, en sus piernas, en sus muslos, mientras que ella, completamente fascinada de tener a alguien mayor prestándole esa clase de atención.
Y finalmente, llegó el día en el que un mensaje nocturo la despertó, las preguntas de "¿Qué haces despierto?" y demás fueron las primeras en surgir, tan solo para proceder con ciertos dobles sentidos, avanzando con él revelando su gusto por ciertos géneros de hentai, ella diciendo que también disfrutaba de ello, y todo culminando en una sesión de masturbación por teléfono, en donde los dos gimieron el nombre del otro, todo esto mientras Len dormía a un lado...
Se volvió su secreto, su amante con el cual podía enviarse mensajes de vez en cuando, preguntarse cómo estaban, compartir imágenes graciosas, jugar de vez en cuando juntos, hasta que las noches llegaban y los dos se volvían nuevamente seres de lujuria. Ella no tardó mucho en ver su miembro en fotografía, y ella no gastó mucho tiempo sin enviar fotografías y videos de cómo se tocaba por él. Más que la mera excitación de poder estar con un hombre mayor, era ese factor de fidelidad alterna, de asociación secreta, lo que a Rin tanto le fascinó.
Entonces, para cuando las cosas se pusieron más candentes, fue cuando ocurrió ese concierto en una ciudad en la que Hiro, el amante, podría ver a Rin. Los dos quedaron, y Rin se esforzó en hacer que su hermano no fuera a esa presentación, todo para quedarse a solas con ese tipo.
Todo lo que quedó en cámara fue lo siguiente:
Rin empezó sirviendo las bebidas, pero tan solo se distrajo unos segundos, el sujeto se bajó el pantalón, enseñando su erección como si él mimso quisiera verse impresionado por ella, procediendo a sorprender a Rin con un abrazo por la espalda. El corto pantaloncillo de Rin se vio asaltado por el miembro palpitante de este tipo, y él mismo se colocó en posición para poder frotarlo entre los muslos de ella.
-¡ah!... ¿Tan emocionado estás? -preguntó ella sonrojada, apenas sintiendo aquel miembro caliente contra su piel.
-Lo siento, Rin... he esperado por esto tanto tiempo... -dijo él comenzando a acercarse más a ella, moviendo sus caderas como si de verdad lo deseara.
-E-está bien, no te haré esperar... -dijo Rin, se notaba lo nerviosa que estaba, volteandose y encarándolo.
Se sorprendió al ver el pene erecto del muchacho, era mucho más grande y pronunciado que el de Len, tenía un color más rojo y era mpas grueso que nada.
-S-se nota que de verdad te gusto... -dijo ella con alegría, colocándose de rodillas para mirar más de cerca el pene del sujeto-. Muchas gracias...
Nunca había hecho algo como eso, no con alguien fuera de su familia, y poder saborearlo, probarlo, consumir aquel miembro, era una experiencia completamente nueva. Empezó a chuparlo, era ás grueso y más sucio que el de Len, pero aun así le pasó la lengua por el glande, feliz por recibir la voz del muchacho como una petición de continuar. Pero se detuvo, cuando lo escuchó demasiado excitado.
-Rin... voy a correrme en tu boca... -pero Rin se alejó rápidamente, quería consevar el momento.
-Espera... no quiero que te corras todavía... -dijo ella levantándose un poco, el espectáculo era demasiado bueno-. Yo... quiero que lo hagas aqui... -señal+o vagamente el espacio de su entrepierna.
Lo que siguió fue el ligeramente incómodo juego previo del sexo, el cuerpo de Rin era delgado y delicado, y el sujeto la tomó por detrás, acarició sus pechos, con sus grandes y ásperas manos, le bajó la ropa interior, dejándola a su merced, dejando que la humedad de su sexo se mostrara a plenitud. Él le beso los pechos, un sentimiento tan raro, tan externo a si misma, que un tipo que veía por primera vez en su vida tuviera acceso a todo aquello de manera tan gratuita. Evetualmente terminaron los dos recostados, Rin levantando sus piernas para mostrar su entrada humedecida y ansiosa de tener el miembro de ese tipo dentro de ella.
-Por favor... hazlo con cuidado... -dijo Rin, nerviosa al sentir ese miembro rozando su entrada-. es mi primera vez con uno tan grande.
-Eso no habla muy bien de Len -dijo el sujeto, comenzando a meterle la punta de su pene-. pero creo que en lo que menos quieres pensar es en él... -Y luego de decir esto, se introdujo por completo en ella.
Rin gimió, lo abrazó con brazos y piernas como si su vida dependiera de ello. Los dos se besaron mientras gemían, se decían un "Te amo" de vez en cuando mientras se abrazaban más, como si hubieran compartido ese sueño tantas veces. Los movimientos eran erráticos, veloces, los dos se sujetaban como podían, pero de todo ese acto, lo que más resaltó fueron las miradas que se dirigían. Rin se sentaba sobre las piernas de él como si hubieran sido amantes toda la vida, él le acariciaba las piernas y las posaderas como si fuera suyas, riendo, gimiendo, fortándose mientras se movían, dándose juguetones besos en el cuello, Rin lo llamaba "Master" como era su juego cuando hacían sus llamadas.
-Tus gemidos son incluso mejores que tu voz de canto... -decía él mientras la miraba y la besaba, acariciando sus narices juntas-. Que envidia le tengo a Len, él puede hacer esto todos los días...
-No tanto... -respondió Rin-. la verdad... es la primera vez que gimo de esta manera... nunca había sentido un pene tan delicioso y sin condón.
-No puedo creer que solo tengas catorce años, tu coño es tan excelente... puedo sentir como pides mi semen -dijo él, colocándola debajo, excitado por sus palabras.
-Eres el hombre, eres mi hombre... soy solo tuya, Hiro... correte dentro... -entre las pocas frases coherentes que pudo producir, estuvo esa última.
Solo se vieron las nalgas del sujeto rebotado, arremetiendo contra Rin, provocando que ella levantara las piernas como respuesta a cada estocada, hasta que él finalmente liberó todo su esperma dentro de ella. La dejó, tras solo unos segundos, mirando como el semen escurría.
Con el silencio de los dos, la grabación dejó escuchar los gemidos de Piko, quien se había ganado la lotería en cuestiones de fetiches, había tenido incluso la facilidad de grabar ese creampie de gran manera.
Y quizá, lo que más dolió de todo, fue la forma en la que Rin se acercó al sujeto, besando su mejilla y diciendole:
-Hay que hacerlo de nuevo...
De esta manera el video terminaba, y sentenciaba a Len a una realidad más atróz de lo que podía haber imaginado.
-¿Y tu ya lo sabías? -fue lo único que musitó al terminar el video, mirando al suelo con sus puños sobre la mesa.
-Yo no... Len, nadie nunca me contaba nada -dijo Oliver mientras que trataba de no ofender a su amigo-. de haber sabido algo lo habría dicho...
-Ya lo sé... pero que hay de ti, Piko... -dio Len una mirada de absoluto desprecio-. Hasta ese día, el día de mi boda, cuando ya se sabía del embarazo, tu sabías de esto... ¿No?
-Yo pensaba que era un acuerdo, o algo similar... -dijo Piko mientras miraba a Len-. Digo... todo el mundo lo sabía, sus amigos lo sabían, tus amigos lo sabían, carajo, yo siempre creí que era una relación abierta hasta el momento en el que se casaron, entonces fue cuando entendí que no lo era... pero no dije nada por lo felices que se veían, y por todo el esfuerzo que hicieron para estar juntos... pensé que lo sabías y que la habías perdonado... -trató de justificarse, pero Len lo seguía mirando con desprecio.
-Todos estos años... para ser la puta burla del mundo... -dijo Len decepcionado.
-Mira el lado bueno... -dijo Oliver-. Deja del lado el vídeo, con las prueas podemos decir que Haru no es tu hijo, puedes destrozar a Rin con un juicio de divorcio y se acabó para ella...
-Y también para mi... -dijo Len molesto mientras que volteaba a ver a Oliver-. ¿Qué pensará la gente que se entere de que yo, Len Kagamine, tuve que cuidar al hijo de otro sujeto el cual se acostó con mi supuesta amada hermana... solo para que ese hijo se acostara con ella y volviera a dejarme como un cornudo? -dijo él como si fuera el final de tu vida.
-La gente sabrá que al menos tienes un hijo de verdad... -dijo Hanako, la cual entraba sujetando su vientre-. Y que este hijo que hiciste fue un hijo verdaderamente hecho con amor, y con mucho cariño -ella había abierto la puerta después de un rato.
-¿Lo escuchaste todo? -preguntó él.
-Una gran parte... no quería perder esta información... y lo que le pase a Rin no puede importarme menos para este punto -se acercó a Len y lo tomó de la mano-. Solo me hace darme cuenta de que ella no entiende ni entenderá nunca lo que es el amor...
Len miró a Hanako, la forma en la que le tomaba de la mano era tan tierna, no podía evitar pensar en lo que había pasado como algo que destruía toda su vida, desde hacía un par de semanas, se sentía de esa manera. Pero en mitad de eso,en mitad de todo el proces, eso que pensó que sería el peor de todos los errores, se sobresalía por si mismo, y eso era su amor con Hanako. Le tomó de la mano.
-Creo que me sentí tan engañado por tantos años... pensaba que Rin y yo habíamos tenido nuestro final de cuento de hadas...
-No se necesita eso... estamos bien, tu y yo -dijo Hanako mientras se sentaba en sus piernas, dejando que él pusiera sus manos sobre su vietre-. Te amo... Len... -dijo con una sonrisa.
-Yo tambié te amo, Hanko -se besaron los labios.
-Creo que está decidido... es hora de acabar con Rin -dijo Oliver-. ¿Piko, crees poder ayudarnos?
-Eh... claro que si... siempre que no termine en la carcel... -pero mientras lo decía no podía dejar de ver a Hanako y a Len besarse, ver algo como eso era algo raro para él, no podía evitar asombrarse y en cierta medida, disfrutarlo.
Oliver tomó un periódico enrollado y le golpeó la cabeza para que dejara de verlos de esa forma.
Fin del capítulo 24.
