Especial 1: Todo final de una historia es el inicio de otra.
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Línea del tiempo: 6 meses después de la guerra.
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Draco se despierta luego de soñar con el aroma a piel quemada, toma un tiempo el recordarse que no está escapando en medio de una tundra helada y tiene que tomar una buena cantidad de aire antes de aceptar que solamente ha dormido una noche; lo cual se está volviendo lentamente común, después de muchas semanas sin dormir una noche sin despertarse inquieto cada pocas horas. Hay un despertador al lado de su cama, que tiene la hora y la fecha, fue un regalo de Luna hace unos meses luego de su tercer ataque de pánico por pensar que había dormido durante meses otra vez.
El tema sobre el tiempo es muy delicado con él, así que cuando se lava los dientes esa mañana, ve un mechón de cabello que le molesta sobre su rostro, esta largo. Han pasado aproximadamente 6 meses desde la guerra, algunas cosas siguen demasiado recientes, otras siguen siendo demasiado molestas y Draco al final del día se había mudado a un apartamento muggle hace unas semanas.
Luego de que sus Ravenclaw se aseguraran de dejar todas las runas que podrían haber creado como protección, fue un poco ofensivo.
Draco puede hacer sus propias runas paranoicas muchas gracias.
La vida luego de la guerra es un poco extraña, acostumbrarse a tener una vida relativamente normal, recordarle a tu cuerpo que no estas en guerra parece imposible y el haber despedido a sus últimos dos terapeutas no ayuda mucho. Padma le dice que tiene que aceptar alguno, que todos ellos ya han estado en secciones y aparte de Michael que claramente despidió al menos a 4 antes de que uno no lo discriminara por ser un hombre lobo; todos parecían mejor que Draco.
Es fácil para ellos decirlo.
Luna fue la única en volver a Hogwarts este año, había tenido dudas sobre si se abriría el colegio, pero al final Severus Snape (impune por cualquier crimen de guerra, luego que más de una docena de testigos defendiera su posición como aliado entre ellos Harry) como director oficial había terminado lograr que todo fuera relativamente funcional. Había muchos profesores nuevos, primeros años nerviosos, estudiantes que habían muerto que tendrían su propio muro con sus nombres en el castillo luego de la batalla.
Lo habían invitado, Luna le dijo que podría volver, no es que fuera necesario.
Algunos estudiantes como Padma habían logrado ingresar como estudiantes de medico mago en San Mungo simplemente porque habían sido una de los héroes de guerra, Terry tampoco parecía interesado en regresar a Hogwarts y en su lugar comenzó a estudiar como ayudante de sus padres; Michael simplemente había parecido sin interés en Hogwarts y en su lugar había decidido hacer un viaje por carretera solo. Ante el último Terry había querido ir con él, pero el chico comento que ocupaba unos meses para encontrarse, Draco lo entendió mejor que nadie.
Michael también había asesinado y aunque parecía llevarlo mejor que Draco, parecía querer tiempo para él, había regresado la semana pasada y se había estrellado en el departamento de Draco.
Paso por la sala de estar donde Michael estaba roncando en el sofá.
Lo dejo ser, esa noche seria noche de luna llena y en cualquier momento, además al igual que Michael viviendo aquí con el momentáneamente, Terry había aparecido el día anterior para estar con Michael en la primera luna llena en meses.
Irían al bosque probablemente.
Draco solamente va hacía la refrigeradora, toma un emparedado que Terry hizo la noche anterior y deja una nota sin despedirse de nadie.
Es noviembre, pero la mañana parece demasiado fría, por lo cual se sujeta la bufanda Gryffindor que Harry le había dado hace una temporada antes de comenzar a caminar. Podría aparecerse, pero le gustaba caminar por el mundo muggle sin ser reconocido. En el mundo mágico ahora era conocido como un héroe de guerra, tal vez no tanto como Harry, pero sin duda los susurros de "jinete de dragón" podrían llegar a ser molestos; por lo cual decidió vivir en el mundo muggle.
Tenía un hechizo de glamour que tampoco haría que nadie lo reconociera de verlo en este momento.
Su cuerpo se escalofrió cuando paso por un callejón, antes de recordarse que no estaba en peligro mortal y termino recogiendo un periódico un poco alterado para comprobar otra vez la fecha. Hubo una risa algo burlona del broche en su camisa, que no era el broche, si no que era el espejo de Oesed con Glamour que le había hecho cumplir su promesa de tenerlo siempre con él cuando saliera de casa.
No había comenzado con sus investigaciones, tenía algunas ideas y una gran cantidad de libros en su casa para iniciar, pero simplemente no parecía concentrarse por mucho tiempo. Anteriormente podría pasar por horas en una investigación o estudiando, pero después de la guerra aún tenía dudas sobre qué hacer, que investigar y aunque tenía algunas ideas de lugares que visitar.
Simplemente no pudo.
No todavía.
Sus pasos siguen por suerte una ruta conocida y la familiaridad del lugar lo hace suspirar, el cementerio para muchos no sería muy agradable, pero Draco conoce este lugar de sus continuas visitas estas últimas semanas. Va a la tumba que busca y se arrodilla para limpiar con un poco de magia la poca suciedad que ha obtenido de su visita hace unos tres días. Ve el nombre de Anthony grabado en la piedra, una sonrisa algo amarga inunda su rostro como siempre que llega ahí.
Anthony Goldstein.
Amado hijo-amigo-hermano.
Que la fuerza nos acompañe.
Admira todo en silencio un poco, antes de tomar asiento frente a la tumba de Anthony, sabe que en este lugar no hay nada más que huesos y un diario que nunca volverá a brillar; que cualquier resto del alma de Anthony debe estar en su siguiente vida.
Pero ocupa un ancla.
Esta es su ancla, junto a la tumba de su madre en la mansión Malfoy.
—Ayer Luna me envió una carta, la pocion mata lobos en realidad sabe desagradable, me dijo que intentara hacerla sabor a Fresa; Severus me envió una carta diciendo que no experimente luego de meses sin tocar alguna pocion—inicia Draco a relatar lo poco que ha pasado entre los últimos días—Padma está agotada del ritmo de su internado, pero parece feliz de estar ocupada, piensa tomar vacaciones en navidad; es una celebridad, sin duda te habrías enamorado más de ella—
Relata sobre sus otros amigos, un poco de cómo van las restauraciones del colegio, sobre su forma de no dormir bien o su manera en que no puede vivir sin un reloj con calendario incorporado que no puede dejar de ver.
—Te extraño Anthony—dice al final con un suspiro, no han pasado más de una hora o dos desde que está aquí, pero ya tenía planes para el almuerzo.
Volverá probablemente dentro de pocos días, así que no será mucho tiempo y…se detiene cuando se voltea.
Su cabello sigue siendo negro, aunque ahora corto sobre sus hombros con los ojos claros de su hijo. Madison parece haber envejecido mucho desde la última vez que la vio, pero la madre de Anthony sigue siendo bastante hermosa, aunque su piel parece más pálida que antes. Hay arrugas en su rostro y una amargura en su mirada que Draco entiende, pero no dice nada, solo asiente.
La última vez que fue a verla, ella aún estaba de luto por su hijo y no quiso verle.
No la culpaba.
Su hijo murió por salvarlo.
—Deberías seguir adelante—las palabras de la mujer salen sin emociones—no tienes que venir siempre aquí, sigue tu vida, no vivas con el peso de mi hijo en tu espalda—añade viéndolo a los ojos, como por fin viéndolo a los ojos.
No ignorándolo.
No pasando de lado.
No simplemente fingiendo que no existe.
Draco piensa en su madre muerta, se pregunta si al igual que perder una madre, perder a un hijo es algo que simplemente significa que no podrá volver a repararse; aunque duda que pueda volver a tener un lazo con otro amigo, al menos los Ravenclaw lo tienen unido de alguna forma para no caer en la locura.
Madison perdió a su esposo y su hijo.
—No voy a dejarlo ir, es mi mejor amigo—dice con una sonrisa leve—siempre va estar conmigo—añade con un suspiro contenido.
Madison lo ve fijamente, antes de seguir su camino a la tumba de su hijo sin darle otra mirada.
Pero mientras Draco se marcha, puede jurar escuchar a la mujer con su hijo, con una voz algo rota, sobre los amigos idiotas que dejo con vida y que parecen ser incapaces de abandonarlo.
Sonríe ligeramente antes de ver al cielo.
Tiene un largo día por delante.
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La casa de la familia Tonks vuelve a estar en pie, Draco pasa por la puerta principal disfrutando del calor de las nuevas runas protectoras. Ve a Edward tranquilamente sentado en el sofá tomando un café y saludándolo con calma y una sonrisa, cuando pregunta por su prima, este confiesa que se ha escapado de su trabajo como auror para ir a ver a su novia Colette. Es un poco molesto por que su prima se perdiera su visita, pero desde que comenzó de nuevo como auror hace un mes, parece encantada de volver a la acción y con una nueva novia francesa sin duda Draco ha quedado lejos en las prioridades de su prima.
Todo por una chica linda.
Así son todas las primas.
Camina hacía el jardín, que había sido destruido hace un año y que nuevamente comienza a llenarse de vida. Ve a su tía arrodillada en el suelo, su mano trabajando en el suelo con ojos tranquilos mientras Steven la serpiente está al lado de ella, moviendo su cabeza al ritmo de los movimientos de su tía. Cuando la serpiente voltea a verlo, saca la lengua, antes de moverse rápidamente entre el suelo y llegar a sus pies.
—Hola pequeño amigo—musita Draco agachándose para tomarlo entre sus manos, la serpiente rápidamente se escurre entre su mano para posicionarse sobre sus hombros.
Es raro.
Una mezcla de erizo serpiente, que ahora actúa como un gato dándole lengüetazos en su mejilla, antes de morder un poco emocionado su cuello.
Por suerte no era venenosa y es demasiado tolerante al dolor para importarle.
—Ya veo donde aprendió a morder—musita Andrómeda levantándose con dificultad y termina aceptando la ayuda de Draco para sentarse en la silla junto la mesa de jardín.
Esta es una parada rápida, pero se alegra de ver a su tía más estable ahora, el tiempo en Japón le ayudo a tranquilizarse, aunque no puede hablar aun de su madre en su presencia. Que Lucius Malfoy siguiera con vida hizo que se llenara de amargura y no soporta la presencia del hombre que dejo morir a su hermana, algo de una promesa entre ellos rota, que la hizo sentir amarga.
Su padre sigue con vida.
Un mortifago.
Pero había ayudado al final de la batalla y por eso se encontraba con prisión condicional en la mansión de su propia casa, claro que se le habían quitado todos los elfos domésticos y se había hecho un barrido con aurores de objetos malditos de la mansión. No solamente eso, había sido el hogar de Voldemort por casi un año, así que todo estaba casi en peligro, de no haber sido por Harry o el propio Draco, todo habría quedado destruido.
Al final del día.
Era su hogar.
Draco no quería perderlo.
Tenía muchos recuerdos de su madre.
—Espero este siendo un buen asistente—susurra a la serpiente que solamente mueve su cabeza adorablemente, lo que hace a Andrómeda sonreír un poco.
—¿Vienes por té? —pregunta está moviendo sus manos, ya no tiemblan, toman la vajilla con tranquilidad y por un momento Draco puede pensar que todo está bien.
Pero entonces mientras charlan sobre sus últimos días (intentando mostrarlos lo mejor posible), Andrómeda simplemente sujeta su rostro con sus manos antes de llorar y llamar a su hermana. Draco traga saliva porque tiene que mantenerse fuerte por su tía, quien solamente se vuelve meditabunda y tiene que llamas a Edward cuando eso sucede.
Este suspira al llegar, diciendo que no es su culpa a lo cual Draco solamente sonríe un poco tenso, antes de irse.
Deja a Steven, pidiéndole que vigile a su tía y la serpiente solamente sisea.
No es un hablante de idioma serpiente.
Pero entiende que lo hará.
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—Ayer dormí en el suelo, es aterrador los horarios de este lugar—habla Padma comiendo un emparedado, mientras ambos están en una habitación vacía del hospital de San Mungo.
No es el mejor almuerzo del mundo, pero Draco disfruta del emparedado del lugar, que sabe a tierra como si no importara. Dejo de ser quisquilloso con la comida, así que disfruta de los gruñidos de Padma sobre trabajo interminable, jefes estrictos y como, aunque es considerada "héroe de guerra", siguen pidiendo que limpie a los pacientes cuando se ensucian de diferentes formas.
Ambos hacen una mueca ante eso, pero Padma parece ocupada.
Lo cual es bueno.
Padma había perdido mucho en esta guerra, su novio, su hermana gemela; obtenido cada marca de trauma que la llevo al borde de la locura.
Pero sobrevivió.
Sigue siendo alguien valiente y fuerte que esta para sus amigos, pero Draco sabe que como ella estuvo durante toda la aventura con él, es su momento de estar con ella para apoyarle. La chica parece acurrucada contra él, deseando poder dormir un poco de sus interminables turnos y Draco simplemente le recuerda que tiene toda la herencia Malfoy ahora en su nombre.
Lucius fue desterrado de todos lados y, por ende, ahora Draco es quien tiene el título de Lord.
No es que lo use.
—Fleur paso por aquí esta mañana, quería que revisara su embarazo—susurra Padma, provocando que Draco por un momento vuelva a la guerra.
A la habitación.
El cuerpo sin vida de Bill, un recuerdo de este saludándolo de niño, la sangre saliendo por su boca; se traga el deseo de vomitar.
—¿Cómo se encuentra? —pregunta en un susurro a lo cual Padma suspira cansada.
—Mal, piensa volver una época a Francia con su familia, aunque los Weasley quieren tenerla aquí para conocer a su bebé, parece ser que ella no puede soportar verlos mucho tiempo; no los odia, solamente es difícil—lo cual parece hablar por conocimiento propio.
Padma no puede ver a sus padres.
Sus padres no pueden ver a Padma sin pensar en Parvati.
Cruel ironía.
—Padma ¿estás aquí?, es hora del siguiente turno—habla la voz de Lavender Brown entrando por la habitación, quedando congelada al ver a Draco—oh estas con visitas, creo que podre ganarte algo de tiempo—dice la chica risueña antes de salir con una despedida de mano.
Curioso.
La mejor amiga de Parvati que había llorado sobre el cuerpo de esta, había terminado decidiendo estudiar también medicina; incluso cuando las marcas que iban de su quijada demostraban que fue atacada por un hombre lobo. A diferencia de Luna o Michael, parece ser que la chica no obtuvo el gen total de licantropía, pero muchos siguen molestándola por eso.
Padma suele detenerlos, muy acostumbrada a como trabajar con esos rumores gracias a Michael.
Así que entre ambas estaba iniciando una amistad.
—Lo siento Draco supongo que tendré que volver, pero prometo ir a tu casa a dormir antes del siguiente turno—
—Terry y Michael están en casa—
—Maldita sea espero recuerden el hechizo de silencio para variar—
Ambos se ven de reojo, antes de sonreír y abrazarse un poco más, Draco pasa las manos por la espalda de la chica que se derrite en el tacto antes de suspirar.
Ha sido un largo viaje.
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La presencia de Theo Nott es una total sorpresa, estaba comprando algunos comestibles en un supermercado muggle para esa tarde, cuando ve al chico aparecer en una esquina, hay un momento tenso entre ambos antes de saludarse y terminar en un parque cercano; hoy parece un día de encontrarse a todos sus conocidos, usualmente es, al contrario. Draco tomando una gaseosa y Theo con una que ve en sus manos con duda, aunque había sido absuelto ya que no tenía la marca tenebrosa, Theo no había querido volver al mundo mágico; sigue hablando mucho en cartas con Luna para su molestia, pero no le niega a ninguno de ellos el consuelo en el otro. El chico habla un poco sobre Pansy y Blaise que se habían ido a Italia para casarse hace una semana, todo era demasiado pronto y sin duda apresurado, pero ambos parecían un poco desesperados luego de la guerra.
Pregunta por Astoria.
—Volvió a Hogwarts, aunque el tema de Daphne es algo sensible, Millie y tu chica Hufflepuff Megumi pasan con ella…Luna también y esa chica Gryffindor Weasley—un grupo extraño, pero las palabras de Theo lo hacen suspirar un poco alegre.
Piensa en Daphne Greengrass y su cuerpo muerto en la guerra, toma la gaseosa deseando que fuera algo más fuerte para variar.
Algo de whisky.
Pero no.
Prometió que no ahogaría sus penas en alcohol o terminaría siendo un alcohólico, Padma le había hecho prometerlo así que se empino un poco más la gaseosa.
Le agrada escuchar que las divisiones de casa, parecen seguir sin aparecer y la unión entre estas sigue tan bien como antes de la guerra.
—¿Qué has hecho tú? —cuestiona curioso a lo cual Theo solamente ve a la distancia, no habían hablado mucho y aunque sabe que sigue charlando con Luna.
No suele preguntar al respecto.
—Tengo la herencia de la familia Nott, pero sinceramente creo que me quitare el título eventualmente, estoy haciendo trámites para estudiar en una universidad muggle—
—No puedo negar que estoy sorprendido—
—Yo también, Luna dijo que podría ser profesor por lo que me gustan leer libros, pensé que sería bueno empezar de nuevo—
Asiente entendiendo su punto, ve la hora y maldice que se le esté haciendo tarde, se pone sobre sus pies un poco dudoso antes de ver al chico que lo mira sin mucha importancia. Recuerda vagamente esos años de infancia donde ambos eran claramente mejores amigos y compartían todo, si bien han pasado muchas cosas en medio y la amistad de entonces se perdió.
Bueno.
Hay algo aun entre ellos.
Una amistad rara.
—Esta navidad la pasaremos en mi departamento, vendrán los chicos, Luna también…podrías venir si quisieras—no está seguro de porque lo invita, ni siquiera Luna había dicho algo sobre invitar a Theo.
Pero bueno.
A veces es mejor dejar algunas cosas atrás.
Theo lo ve claramente sorprendido, antes de ver al cielo pensativo.
—Tal vez acepte tu invitación—
No dice mucho, solo sonríe un poco y Draco se marcha sin pensar en eso, fue una invitación, una especie de puente para ver qué pasaría ahora.
Pero se siente un poco optimista, sin una maldición sobre sus hombros, parece que recuperar viejas amistades no está mal.
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Sirius hable la puerta de la casa, parece tener su cabello en un moño desordenado, hay una cicatriz en su mejilla bastante notoria pero aún tiene un brillo juguetón en sus ojos que hace que Draco sonría. Lo deja pasar mientras se escuchan algunas risas infantiles en el interior, se quita el abrigo que tiene para dejarlo en la entrada de la casa en Grimmauld Place; Kreacher está ahí emocionado, aunque intercambia miradas aun incomodas con Sirius, trata bien a Draco como siempre.
Remus está cocinando.
Genial.
Nada en contra de Sirius, pero todos saben que Remus no los intoxicara por accidente; nadie entiende porque Sirius pensó que ponerle chocolate a una comida picante sería buena idea hasta ahora.
—¡DRAY! —es el chillido de Teddy que lo trae a la sala de estar, sonríe ligeramente al pequeño niño que ya puede caminar perfectamente bien y con su cabello azul brillante parece totalmente adorable.
Hay muchos juguetes en el suelo, Harry estaba ahí sentado tranquilamente en lo que parece haber estado jugando con el niño. Su cabello solamente un poco más largo y en una pequeña coleta que se ve divertida, sus ropas cómodas mientras parecía haber estado en esta posición por algunas horas. Le da una sonrisa antes de ver a Teddy correr hacía Draco, quien rápidamente lo levanta como si no pesara nada mientras el niño comienza a explicar sobre el nuevo juego.
Su pecho duele.
Mientras toma asiento en la sala de estar en un sofá y el pequeño saca un juguete de las guerras de galaxias, no demuestra el dolor que siente cuando el niño parece emocionado con esos juguetes en específico; Sirius comenta que una vez que pasaron por una tienda de juguetes esta había parecido obsesionado con ellos.
Sirius intenta recuperar la atención de su hijo, pero no lo logra.
—Mejores amigos—dice Teddy abrazando a Draco.
Sirius parece herido, Harry lo ve preocupada notando rápidamente lo mismo que Draco, pero aunque duele, también es cálido de alguna manera.
A veces es tan similar a Anthony que duele, pero es solo un niño, es su familia y Draco no iba a alejarlo solo porque algunas cosas duelen un poco.
—Es hora de comer—anuncia Remus cuando llega por todos ellos, suspirando cuando ve a Sirius peleando con Draco por quien abraza a su hijo.
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La cena es buena, Remus es un excelente cocinero, Teddy salta mucho al lado de Draco y luego de un rato parece adormilado por lo que Sirius aprovecha para recuperar a su hijo. Remus habla un poco con Draco, antes de irse de forma poco discreta para dejarlos a ambos solos en la sala de estar. Harry había estado viviendo aquí después de la guerra, luego de ayudar a los aurores con algunos Mortifagos sueltos, algunas campañas benéficas para ayudar después de la guerra, muchas celebraciones y funerales a los cuales presentarse (que Draco simplemente ignoro), luego de los juicios. Estaba tan cargado emocionalmente, que Harry había preferido mantenerse con sus pseudo padres actuales, habían pensado en vivir juntos, pero todo parece demasiado pronto.
Eventualmente vivirán juntos.
Están comprometidos de una extraña forma, pero por ahora, está bien.
Cada uno tiene su vida, cada uno tiene sus traumas y si bien se aseguran de verse continuamente todo el tiempo, está claro que cada uno ocupa su forma de superar el asunto.
Harry lo hace teniendo la familia que nunca se le permitió.
Draco está llegando ahí.
Espera.
Eventualmente.
—Ron está en el programa de aurores, me dijeron que puedo unirme en el próximo semestre si quisiera—admite Harry con tranquilidad sentado en el sofá, la chimenea esta encendida y Draco se encuentra en el lado opuesto de este.
No se tocan tanto realmente, pero las piernas de Harry están debajo de las de Draco, como si buscara calor, aunque probablemente solo es una forma de sentirlo.
A veces cuando salen juntos, el chico lo busca desesperadamente antes de sujetarlo por la muñeca con rostro de pánico, con miedo a perderlo; ha visto ese mismo suceso pasar con Hermione y Ron. El miedo a la perdida es grande, una vez casi había tenido un ataque de pánico cuando llevaron a Teddy a un parque cercano y lo perdió de vista unos segundos.
Todos tienen sus demonios con los que luchan, piensa Draco.
6 meses.
Sigue siendo demasiado poco tiempo.
—Pero tú no quieres eso—comenta Draco y Harry solamente le da una sonrisa tímida.
—Tampoco quiero quedarme todo el tiempo solo asistiendo a ceremonias para apoyar después de la guerra—
—Te ves muy apuesto cuando lo haces—
—Tus halagos no te meterán debajo de mis pantalones—
—Solo dame un poco más y veras cómo funciona—
Harry se ríe ligeramente y ante eso Draco suspira, la capacidad para poder sonreír, tal vez no como antes, pero si aun de forma honesta siempre es una buena señal que algunas cosas serán más fáciles con el tiempo. El solo hecho de estar aquí, de poder hablar sin pensar que alguien está tramando su muerte repentina, hace que Draco quiera tener esperanzas.
Sus manos se mueven un poco inquietas.
Ha estado pensando en mucho ese día, por eso la visita a la tumba de Anthony y el ver a Teddy, hizo que todo fuera un poco más claro.
La forma en como Anthony y Teddy a veces parecen uno en su mente, tal vez sea culpa de sus propios traumas, pero, aunque el niño no se parezca en nada físicamente a su amigo, algunas de sus acciones parecen siempre estar dentro de su mente como si doliera.
Niega con la cabeza.
—¿Draco? —pregunta Harry preocupado, pero antes que pueda hacer algo.
Esta sobre su regazo.
Harry levanta una ceja cuando lo abraza por el cuello, aún demasiado inquieto y a veces solo de la nada queriendo este tipo de contacto físico. Luego de la guerra habían tenido sexo, se había sentido algo extraño y Draco odio como al final de este solamente había llorado sin saber porque, cada emoción ahora parece una lucha constante para buscar una normalidad.
Ya no hay normalidad.
No hay ganadores, solo sobrevivientes.
Aun así, cuando Harry lo abraza más contra él, la mayoría de sus incertidumbres parecen desaparecer en su mente, se derrite ante el cuerpo de su pareja un poco más. Las caricias de Harry sobre su espalda lo hacen suspirar un poco más relajado, su rostro se entierra en el cuello del chico mientras este solamente lo mueve un poco sobre él como si quisiera arrullarlo.
—Quiero investigar—admite Draco provocando que por un instante el cuerpo de Harry se congele, antes de reanimar el movimiento incitándolo a continuar—no quiero hacerlo del todo, sigue recordándome a Anthony, pero quiero hacerlo, aún hay tanto que desconozco y todo sobre los dragones primordiales me ha dejado con un mal sabor de boca por no conocerlos; pero siento que es algo que iba hacer con Anthony no a solas—añade pensativo.
Silencio.
Pero no incomodo, Harry sigue dándole algunas caricias en la espalda, antes de besarle en la cabeza provocando que Draco lo vea inseguro.
Este no tiene un rostro preocupado, ni uno que niegue sus deseos o que lo juzgue, no es que pensara que lo tendría.
A veces la ansiedad es una perra.
Solo parece un poco cariñoso.
Idiota.
—Nadie te culparía de hacerlo, es más, creo que si le pidieras ayuda a Michael o Luna te ayudarían—habla Harry considerablemente interesado en la idea, Draco entrecierra los ojos pensando en sus dos amigos licántropos antes de acomodarse mejor contra el pecho de Harry.
—No te ofreciste—
—Soy pésimo investigando, además me gusta más la idea de esposo trofeo y dejar de meterme en problemas por un tiempo, Snape dijo (aunque parecía querer que dijera que no) que podría aplicar a un nuevo estudio para ser profesor…creo que eso podría gustarme o incluso tener una tienda en el callejón Diagon de quidditch; algo tranquilo para variar—
Draco mira a su pareja, este parece bastante tranquilo al respecto, parece haberlo estado pensando tanto como Draco sobre la idea de volver a investigar.
Hace una expresión pensativa, mientras efectivamente comienza analizar más a fondo sobre sus deseos, los de Harry, en que forma ambos podrían complementarse para poder tener una especie de normalidad en su vida; ahora que son adultos deben trabajar.
Claro que Harry tiene fortuna y toda la que quedo de los Malfoy ahora está a nombre de Draco, que había estado pensando hacerla invertir en el mercado muggle para incrementarla. Hermione era bastante buena en eso y podría ayudarlo, lo cual podría funcionar como una pensión asegurada a futuro (y que alimentara sus gustos extravagantes con el café) y poder dedicarse a estudiar sin pensar en ese problema en el mañana.
Podría ser lo que quisiera ser.
Tenía dinero.
Nombre.
Conexiones ahora que era un héroe de guerra.
Podría irse a Rumania a estudiar Dragones si quisiera y Harry probablemente lo acompañaría de alguna forma, o podría quedarse aquí para que Harry fuera profesor y Draco bien puede investigar también por su cuenta; viajaría eventualmente.
Pero un lugar al cual regresar estaba bien.
Detiene sus pensamientos cuando unos labios se unen a los suyos, se aleja aturdido para ver como Harry sonríe divertido a lo cual bufa antes de negar levemente y acercar sus labios a los del chico. Son suaves, un poco resecos y no se ha puesto el bálsamo labial que le había recomendado para esto, no es que le importe tanto ahora que este abre la boca para dejar a Draco adentrarse en las profundidades de esta.
Cálido.
Como siempre.
Exigente y demandante, pero con una suavidad, todo en un revoltijo de emociones que hacen a Draco sentirse atado a algo en este mundo.
Se pregunta si es la maldición Black la que lo une a Harry.
No es que importe.
La maldición nunca fue tanto una maldición como tal para Draco, la sensación de pertenencia a este mundo, de pertenecer a Harry más de una vez lo hizo sentirse atado cuando estuvo muchas veces cerca de alejarse demasiado. Ahora puede disfrutar un poco más de esta sensación, porque ahora no tiene un psicópata que intenta matarlos cada segundo.
Las manos de Harry dentro de su camisa lo hacen estremecerse, se muerde ligeramente el labio cuando se aleja, para ver la sonrisa descarada de su novio.
—Podrían intentar no fornicar en el sofá…otra vez—la voz de Sirius los saca de sus pensamientos.
Ambos giran a verlo incrédulos, pero este solamente los ignora para ir a la cocina, Harry le gruñe maldiciones, mientras Draco solamente intenta bajarse del regazo de Harry.
Este no lo deja.
—¿Y si vamos a tu departamento? —pregunta con ojos de cachorro, aunque no es tan inocente cuando sus dos manos están firmemente apretando su trasero.
—Michael y Terry están ahí—
—Joder—
—Podríamos ir, igualmente es mi departamento, usaremos hechizos silenciadores—
Hay un momento de silencio, donde solo se escucha a Sirius trabajar en su café, antes que Draco grite cuando Harry se pone de pie. Lo sujeta contra él mientras caminan a la chimenea, este grita diciendo que volverá mañana y Sirius le dice que no deje en mal a la familia.
Asqueroso.
Cuando llegan por suerte Michael y Terry no están, así que su novio aprovecha para llevarlo a su habitación.
Si.
Algunas cosas siguen siendo complicadas.
Otras son desagradables.
Algunos recuerdos son dolorosos.
Pero cuando a la mañana siguientes despierta en los brazos de su novio, Draco puede disfrutar también de buenas mañanas, de buenos momentos cuando este abre los ojos y le da una sonrisa resplandeciente. También puede ver que su vida ahora tiene muchas cosas buenas, lo cual lo alivia.
No todo es negro.
No todo es blanco.
Es una combinación de ambas y Draco al igual que sus amigos, están aún acostumbrándose a vivir en este nuevo mundo que han creado.
Continuara…
Hola mis amigos, como pueden ver hemos comenzado con el post Story y si, sus capítulos serán más cortos que lo normal, algunos tal vez sean más largos, pero es solamente pequeños vistazos a la vida de los chicos ahora que todo ha terminado. No solamente veremos el POV de Draco, pasaremos por el POV de diferentes personajes después de la guerra, espero hacerlo en un orden lineal en la línea del tiempo, si alguno pasa en el pasado lo explicare en la historia.
Pero sí.
Apenas han pasado 6 meses, pero algunas cosas apenas están tomando forma, así que espero disfruten de el tan esperado tiempo de paz y felicidad. Tendremos algunos capítulos tal vez un poco dolorosos, o con escenas difíciles, no por muertes, si no porque aun tenemos algunos POV que duelen más que los otros por los recuerdos del pasado.
Pero le estoy dando a mis chicos vidas felices, difíciles por su pasado, pero caminando hacía adelante.
