Anhelo escondido:

Takaita Hiwatari

Capítulo 5: "La verdad"

Una hora y media después, Naruto despertó y se incorporó con pereza mientras estiraba los brazos para desperezarse con un sonoro bostezo.

─Qué bien he dormido'ttebayo.

Desnudo, caminó hasta ingresar en el baño, pero entonces le llamó la atención el silencio en el apartamento.

─¿Sasuke?

Esperó unos segundos, y al no recibir respuesta se encogió de hombros y cerró la puerta para tomar un relajante baño. Aunque era extraño que Sasuke estuviera tardando tanto solamente para comprar unas hierbas medicinales.

¿Qué le estaría tomando tanto tiempo?, se preguntó intrigado.

Pero rápido dejó de pensar en aquello y en cambio pensó que podría aprovechar la ausencia de Sasuke para pasar por la librería y comprar cierto libro que deseaba tener.

Mientras tanto, bastante lejos de allí, Sasuke había expuesto con claridad la razón de su presencia en uno de los tantos escondites de Orochimaru después de tanto tiempo. Era el más cercano a Konoha, y aun así tomaba un par de horas llegar a pie, aunque él había ido corriendo la mayor parte del camino.

─Así que Naruto-kun está enfermo ─comentó Orochimaru mientras guardaba en una de las estanterías el libro que había estado leyendo─. Es extraño, tratándose de un Uzumaki y teniendo en cuenta que posee al kyuubi en su interior, no es sencillo para él enfermar, así que deduzco que debe tratarse de algo serio. ─Giró, encarando al muchacho de cabellos negros─. Algo tan serio que ni siquiera Tsunade puede hacerle frente. De otra manera no puedo explicar tu presencia aquí.

─Deduces bien ─respondió escueto, sin reflejar emoción en su rostro─. Fue Tsunade quien me aconsejó venir aquí.

Una sonrisa torció una de las comisuras de Orochimaru.

─Tsunade debe estar desesperada si ha llegado a ese extremo.

Sasuke no pudo evitar el pensamiento de que quien estaba desesperado era él. La preocupación le retorcía el estómago al ser consciente de que quizá Naruto estaba sufriendo algo serio que había subestimado por completo.

Así que pensaba remover cielo y tierra para que volviera a sentirse libre de cualquier malestar.

Y si eso implicaba estar en ese momento con Orochimaru, no tenía mayor problema. Haría lo que fuera necesario.

─Aunque lo ideal habría sido que el paciente hubiera venido para revisarle personalmente y hacer las pruebas necesarias.

─…Naruto no sabe que estoy aquí.

─Oh… ─Una sonrisita burlona volvió a curvar las comisuras de Orochimaru al entenderlo─. Claro, después de todo estoy seguro de que no estarías aquí ahora si Naruto-kun lo hubiera sabido. ─Su mirada se afiló, reflejando un brillo de diversión─. Creo que me guarda un poco de rencor por asuntos del pasado, ya sabes…

─Dejemos las tonterías y vamos al grano ─demandó, sin importarle aquella cháchara insustancial. ─Sobre Naruto…

─Hay que ver, Sasuke-kun ─interrumpió, caminando unos pasos por el laboratorio─, en el pasado trataste de matar a Naruto-kun, y ahora estás aquí porque quieres que esté sano como una manzana. ─Ignoró por completo la mirada afilada del más joven que empezaba a destilar un creciente mal humor─. Qué chico más caprichoso.

─Orochimaru… ─siseó en un tono amenazante, tensando ligeramente los hombros.

El hombre sonrió como si nada pasara y se recargó en una de las estanterías de libros.

─No te ofusques, sólo siento nostalgia por los viejos tiempos. Supongo que no me acostumbro a este nuevo tú, sin rastro de la maldición de odio y en cambio lleno de la voluntad de fuego de Konoha. He estado ocupado, sin embargo, he sabido algo sobre tu nueva vida, tu ayuda a Konoha en las misiones, y ahora tratando de encontrar una cura para el héroe de la aldea. Me recuerdas a Itachi, siempre tan preocupado por su aldea y sus habitantes.

Sasuke era consciente de que años atrás, la simple mención del nombre de su hermano le habría hecho explotar de ira. Pero ya no. Como el propio Orochimaru acababa de decir, estaba libre de la maldición de odio característica del clan Uchiha.

Pero no dijo nada al respecto, sólo permaneció observando fijamente a Orochimaru sin mayor expresión en el rostro que una ligera mirada de hastío por el monólogo del otro.

─Está bien, está bien ─concedió Orochimaru ante el tenso silencio, siendo consciente de que estaba cabreando al chico por no atender el tema que le interesaba─. Sobre Naruto-kun, ¿qué le ocurre?

La expresión de Sasuke cambió completamente a una que mostraba una ligera preocupación mientras empezaba a explicar los síntomas que Naruto venía sufriendo desde hacía bastantes semanas.

Pero Orochimaru interrumpió su explicación para soltar un comentario burlón:

─Si Naruto-kun fuera mujer, te diría que muy probablemente está en estado.

La mandíbula de Sasuke se tensó con molestia al escuchar de nuevo esa estúpida broma sin gracia.

─Tsunade llegó a la misma estúpida conclusión sólo porque una analítica de Naruto mostraba una "revolución hormonal". ─Casi sintió deseos de rodar la mirada.

Pero entonces la expresión burlona desapareció de un plumazo en Orochimaru, y eso hizo a Sasuke mostrarse alerta. ¿Acaso había dicho algo importante?

─¿Una revolución hormonal dices? ─Se interesó al fin.

─Sí… Incluso llegó a afirmar que Naruto estaba… ugh, embarazado ─finalizó mascullando, sintiéndose idiota al decirlo en voz alta.

El Sannin se llevó una mano a la barbilla, acariciándola en actitud pensativa.

─Qué interesante…

─Ya sé que eso es imposible, obviamente un hombre no puede quedar en estado. Incluso el kyuubi me confirmó que no hay un bebé dentro de Naruto. ─Se adelantó a decir─. Pero eso no elimina el hecho de que Naruto no está bien.

Pero Orochimaru parecía no haberle escuchado y de pronto lucía sumergido en sus pensamientos. Le vio acercarse a una de las tantas estanterías de libros y buscar con la mirada.

─Dime una cosa, Sasuke-kun ─habló sin despegar la mirada de los títulos de los libros frente a él, buscando uno en específico─. ¿Naruto-kun ha estado cerca de alguna embarazada? ¿O tal vez tiene novia y ella está embarazada?

Un sutil tic sacudió una de las oscuras cejas al escuchar aquellas cuestiones, imaginando por un segundo a Naruto con una novia embarazada.

─¿Q-qué preguntas son esas? El asunto es serio, Orochimaru ─rebatió con seriedad, aun así se notaba su ligero disgusto.

El hombre le miró por un instante.

─Estoy siendo serio, Sasuke-kun. El chico ya tiene diecinueve, no sería tan raro que tuviera novia y ella estuviera embarazada. Dime, ¿sabes si ha estado cerca de una embarazada? Y cuando digo "cerca", me refiero a pasar mucho tiempo con ella, que la embarazada sea importante para él. Que haya un lazo emocional.

Todavía desconcertado por aquella cuestión, Sasuke balbuceó por un segundo. Efectivamente, Orochimaru lucía verdaderamente serio e interesado con el asunto ahora, nada que ver con su actitud de minutos atrás.

─Ha estado unos meses cuidando de nuestra vieja compañera de equipo, Haruno Sakura. Está embarazada ─explicó escueto.

El hombre sonrió con satisfacción ante la respuesta.

─Lo imaginaba.

─Prácticamente vivía con ella y se ocupaba de todo. Sólo venía a casa para dormir.

El hombre detuvo una mano en el aire cuando estaba por tomar uno de los libros y miró fijamente a su antiguo alumno.

─¿A casa? ─reiteró con interés. Su voz enronquecida haciendo eco en aquella habitación ante el pesado silencio que quedó.

Sasuke retrocedió un paso al sentirse expuesto. Sin pretenderlo acababa de confesar algo que no quería porque, francamente, lo último que le apetecía era ponerse a hablar de su vida sentimental con ese tipo.

─Naruto y yo vivimos juntos ─se limitó a responder.

El otro emitió una risita baja, casi un susurro.

─Oh, qué interesante. No estaba al tanto de eso. ─Finalmente alzó una mano y tomó el libro que buscaba. ─Qué amable de parte de Naruto-kun darte espacio en su casa, ¿cierto? Ahora entiendo por qué te preocupas tanto por él. ─Sasuke sólo emitió un ruidito de disconformidad que dejaba entrever que no quería hablar de eso─. Aunque claro, teniendo en cuenta que toda Konoha quedó arrasada con el ataque de Pain, incluyendo el barrio Uchiha, ¿dónde más podrías ir? El barrio Uchiha ya no existe, y no es como si alguien en Konoha fuera a abrirle felizmente las puertas de su casa al viejo traidor.

Miró fijamente a Sasuke para ver cómo reaccionaría, pero no hubo rastro de aquella vieja ira y oscuridad que le conocía. Aquello de verdad le sorprendía.

‹‹Sasuke-kun realmente ha cambiado››

Por un momento había pensado que con sus comentarios punzantes podría abrir viejas heridas y revivir viejos odios. Pero al chico frente a él parecía no importarle y disgustarle algo más allá del hecho de que Naruto no estaba bien.

─Orochimaru, ¿podrías dejar tu veneno para después y centrarte en Naruto de una vez? ─Le miró severo, molesto con la pérdida de tiempo. Con un movimiento airado, dio media vuelta dispuesto a marcharse─. Pero por lo que veo has resultado ser incluso menos útil que Tsunade, así que será mejor que me marche.

Avanzó unos pasos, caminando con firmeza. Conocía a Orochimaru lo suficiente como para saber que no le gustaba ser subestimado, y mucho menos cuando se trataba de sus conocimientos científicos, por eso había soltado aquel comentario despectivo.

─¿En serio crees eso, Sasuke-kun? ─preguntó cuando el chico tomaba el pomo de la puerta─. Porque casualmente en el pasado conocí otros casos como el de Naruto-kun. ─Al instante tuvo los ojos bicolor clavados en él, y alzó el libro en su mano, mostrándoselo─. Pensé que te interesaría saberlo.

En menos de un segundo Sasuke estaba regresando sobre sus pasos hasta detenerse frente a Orochimaru, un escritorio era lo único que les separaba.

─Entonces habla de una vez.

El hombre rió bajito ante aquel tono demandante y abrió el libro, pasando páginas que estaban llenas de anotaciones por su puño y letra.

─Te has vuelto muy impaciente, Sasuke-kun. ¿No será que compartir tanto tiempo con tu amigo Naruto-kun te lo ha contagiado?

Sasuke frunció el ceño, entendiendo que Orochimaru intentaba insinuar que sospechaba que Naruto era más que un simple amigo. Pero él decidió ignorarle y dejar que buscara lo que necesitaba entre aquellas páginas.

─Aquí está ─habló Orochimaru tras segundos de silencio sólo rotos por el pasar de las páginas─. Efectivamente, he conocido casos como el de Naruto-kun.

─¿Y cuál fue la solución al problema en esos casos?

El hombre enfocó sus rasgados ojos cual serpiente en los contrarios.

─Más que la solución, lo interesante fue descubrir por qué nació "ese" problema en esos hombres.

Al escuchar aquello, Sasuke sintió sus esperanzas resurgir. Orochimaru parecía saber muy bien de lo que hablaba, y si había conocido casos como el de Naruto e incluso había descubierto el por qué de ese problema de salud, era evidente que también encontró la cura.

─Entonces sabes qué es lo que le ocurre a Naruto, ¿cierto? ¿Qué es lo que tiene?

─Necesitaría verle en persona para confirmarlo, pero por lo que hemos hablado, tengo altas sospechas de que lo que Naruto-kun está sufriendo es un embarazo psicológico.

Sorprendido y confundido, Sasuke alzó ambas cejas. Era la primera vez que escuchaba hablar sobre eso.

─¿Qué…?

Plácidamente recostado en la cama de sábanas ahora limpias, Naruto pasaba las páginas de su nuevo libro adquirido titulado "Nombres de bebés". Dado que no tenía idea del sexo de su bebé, había decidido ir directamente a la parte final del libro donde estaban los nombres unisex.

La puerta que daba al balcón estaba abierta, así que podía disfrutar de la sutil brisa de la mañana ya bien entrada.

─Oh, este también es un nombre que me gusta. ─Llevó una de sus manos para tocarse el vientre mientras con la otra continuaba sosteniendo el libro─. Ya que te gusta tanto el menma, ¿qué te parece el nombre de Menma, bebé? ─Guardó silencio unos segundos, como si fuera a recibir alguna respuesta. Después, sonrió con cierta emoción y brillo en sus ojos─. Ahora que lo pienso, tu nombre y el mío son condimentos para el ramen'ttebayo. ─Dejó escapar un suspiro soñador─. Uzumaki Menma… suena tan bien. ¡Oh!, aunque tal vez sería mejor Uchiha Menma, ¿no te parece? Después de todo Sasuke es el último de su clan, sería injusto dejar su apellido morir.

Al menos en su caso todavía quedaba Karin, ella podría seguir dando vida al apellido Uzumaki, pero Sasuke no tenía absolutamente a nadie que pudiera continuar con su apellido.

Así que, sí, Uchiha Menma era la mejor opción.

─Ese tonto de Sasuke no merece que siempre esté pensando en él y en lo mejor para él incluso por encima de mí mismo.

Pero no podía evitarlo. Por tonto que sonara, hacer a Sasuke feliz era lo que le hacía feliz a él.

─Agh, creo que el tonto soy yo'tteba… ─renegó en voz baja para sí mismo, avergonzado, cubriéndose la cara con el libro.

Justo entonces escuchó unas pisadas tan sutiles, que de no haber estado en absoluto silencio probablemente no las habría percibido. Curioso apartó el libro de su cara, encontrando a Sasuke que al parecer había entrado por el balcón, de pie a un lado de la cama observándole fijamente con una expresión un tanto indescifrable para él.

Era una mezcla entre preocupación, confusión…

─Hola… ─saludó el rubio inseguro, incorporándose hasta quedar sentado. Justo entonces recordó lo que tenía en las manos y con un respingo lo ocultó en su espalda en un gesto inútil porque sabía que Sasuke había tenido tiempo de sobra para leer el título de aquel libro. Prefirió hacerse el loco y en cambio compuso una sonrisa entre dientes─. ¿D-dónde te habías metido? Empezaba a preocuparme… ¡pero sólo un poco! ─Su respuesta sólo fue el silencio. Sasuke parecía mirarle, pero en realidad era una mirada perdida─. ¿Y mis hierbas medicinales? ─preguntó al verle las manos vacías─. ¿Acaso has ido a la montaña a buscarlas o qué? ─preguntó con cierta burla para ver si molestándole conseguía obtener su atención.

Pero como si todas aquellas palabras no tuvieran nada que ver con él, Sasuke se limitó a eliminar la distancia y tomar asiento en la cama, con el cuerpo rígido y la mente llena de dudas y pensamientos extraños, rememorando toda su conversación con Orochimaru.

─Naruto ─habló al fin.

─¿Ocurre algo, Sasuke? ─preguntó, de pronto tan serio como el otro.

Sasuke no se veía bien. Tal vez le había ocurrido algo malo.

─He ido a ver a Orochimaru.

Un silencio pesado reinó en la habitación mientras Naruto sentía aquella repentina confesión resonar en su cabeza como un eco.

Le miró fijamente a los ojos, esperando escuchar algo más. Algo como que en realidad aquello jamás había ocurrido y que estaba bromeando.

De sólo imaginar a Sasuke cerca de Orochimaru de nuevo, sentía su mundo tambalearse al recordar años pasados.

─¿…qué? ─Fue todo lo que atinó a musitar, casi sin voz.

Mil preguntas martillearon su mente.

¿Por qué había ido Sasuke a buscar a Orochimaru?

¿Quería unirse a él de nuevo?

¿Una vez más había algo de lo que quería vengarse?

¿Acaso no estaban viviendo una vida tranquila y feliz ahora?

En un arrebato tomó los extremos de la camisa de Sasuke, mirándole con repentina frustración y furia al tiempo que tiraba de él para acercar sus rostros. Quería que escuchara bien todo lo que iba a gritarle.

─¿¡Te has vuelto loco!? ¿¡Por qué has ido a buscar a esa serpiente rastrera!? ─Le zarandeó ligeramente─. ¿Acaso no te sientes bien aquí, no eres feliz ahora? ¡Pensaba que todo estaba bien! ¿¡De qué se trata esta vez!? ¿De nuevo quieres buscar una venganza?, ¿te cansaste de mí y la vida tranquila que Konoha te ofrece? ¿Es eso? ─Al no obtener ninguna respuesta volvió a zarandearle, frunciendo más profundamente el ceño. Estaba tan enojado como asustado ante la idea de volver a perder a Sasuke─. S-sé que desde que Tsunade no baa-chan nos dijo eso… nuestra relación ha estado un poco tirante dattebayo, pero si es por eso que…

─Es justo por eso, Naruto ─interrumpió impasible.

Naruto parpadeó aturdido y debido a la sorpresa de aquella confesión sus manos se aflojaron gradualmente hasta que le soltó.

─¿Realmente… quieres volver con Orochimaru? ─balbuceó, y de nuevo el enojo regresó como una explosión─. ¡Estás loco si crees que me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo te vas, grandísimo teme! ¿Acaso has olvidado de lo que soy capaz? ¡Te voy a perseguir día y noche…!

Tratando de calmarle al menos un poco, Sasuke hizo notar su intención de hablar sosteniendo las muñecas de Naruto. Sorprendentemente, sólo con aquello obtuvo toda la atención de los ojos azules.

─Deja de sacar tus propias conclusiones de una vez y escúchame ─demandó─. Naruto, has estado enfermo demasiado tiempo y lo he estado dejando pasar como un idiota. No pensaba quedarme más tiempo de brazos cruzados, y Tsunade ha resultado ser una buena para nada que no sabe qué hacer para ayudarte.

─¿Y sólo por eso has tenido que ir a ver a ese tipo? ─preguntó escéptico con aquella explicación─. Sasuke, hablas como si me estuviera muriendo, y sólo estoy embarazado. Em-ba-ra-za-do.

─No estás embarazado ─cortó antes de que continuara repitiendo aquello.

Los ojos azules le devolvieron la mirada con renovado enojo.

─¡Ya sé lo que tú, Tsunade no baa-chan y su máquina defectuosa pensáis, pero no me importa! Puedo sentirlo, Sasuke. ¡Estoy embarazado!

Los ojos bicolor observaron con seriedad la determinación que brillaba en los azules. No había duda de que Naruto estaba convencido de su estado, y eso le hizo recordar algo de lo que había hablado con Orochimaru:

"Lo complicado del embarazo psicológico es hacer entender a la persona que realmente no está esperando un bebé. Como sus síntomas son reales, le cuesta creer lo contrario. Por lo que he descubierto estos años, las mujeres también pueden padecerlo y su primera reacción siempre es la negación. ─Orochimaru hizo una ligera pausa antes de hablar, pensativo─. Aunque tal vez, al ser Naruto-kun un hombre no pasará por ese estado de negación y aceptará sin mayor problema que no está en estado.

¿Y si no es así?

¿Mn?

¿Y si Naruto cree firmemente que está esperando un bebé a pesar de todo?

Como dije antes, Sasuke-kun, lo mejor es que vea al paciente en persona."

Un suspiro brotó de los labios de Sasuke, preocupado sobre qué decir o hacer a continuación para que aquello no se volviera una tensa discusión y pudiera hacer entender a Naruto su situación por las buenas. Después de todo él no sabía en absoluto sobre el embarazo psicológico, de hecho era la primera vez en su vida que había escuchado sobre él.

─Naruto… ─habló reuniendo paciencia─. Sé que lo que te voy a pedir va a ser difícil para ti pero… necesito que vengas conmigo a ver a Orochimaru.

En respuesta el rubio casi quiso reír con total ironía. No pensaba ir con ese tipo, lo odiaba por todo lo que había influido negativamente en la vida de Sasuke.

─Ni hablar ─se limitó a decir, apartando la mirada─. Es más, yo no iré y tú tampoco volverás a acercarte a ese tipo como que me llamo Uzumaki Naruto.

Un tic sacudió una de las oscuras cejas. Ese rubio terco…

─Orochimaru sabe cómo ayudarte con tu… embarazo ─titubeó, sintiéndose mal por estar alimentando con sus palabras la creencia de que el bebé existía, pero realmente se sentía desesperado y necesitaba que Naruto fuera con Orochimaru─. Después de todo tu caso no es nada común, ¿entiendes?

Todavía ligeramente ofuscado, Naruto observó a Sasuke de soslayo, en total silencio. Parecía estar meditando y eso al pelinegro le alivió en cierta medida ya que al menos no estaba recibiendo otra negativa sin más.

Así que decidió presionar un poquito más.

─No pienso seguir de brazos cruzados, Naruto ─repitió para dejarlo claro─. Si no quieres venir conmigo, iré yo solo para que me explique todo lo necesario para ayudarte…

Guardó silencio cuando sin esperarlo Naruto se dejó ir sobre él para abrazarle con tal firmeza que le clavaba los dedos en la espalda, como si tuviera miedo de que pudiera desaparecer de un instante a otro.

─Por favor, Sasuke… ─susurró decaído, apoyando la frente sobre uno de los hombros del mayor─. No vayas.

Una mano de Sasuke se movió y se dirigió a los rubios mechones de la nuca, acariciándolos lentamente en un intento de apaciguar las amargas sensaciones de tristeza y desesperación que embargaban a Naruto.

Aunque le doliera verle así no pensaba echarse atrás. Lo hacía por el bien de Naruto.

─Iré ─sentenció impasible─. Pero en tu mano está decidir si voy solo o acompañado.

─¡No quiero perderte! ─exclamó─. No otra vez…

─No me vas a perder, idiota ─respondió sosegado, sin dejar de acariciarle las hebras doradas─. Me hiciste regresar y no te vas a deshacer de mí tan fácilmente. Tienes que hacerte responsable, dobe.

Naruto respondió con una pequeña risita desganada, sin soltarle todavía pero suavizando el abrazo.

─Con gusto me estoy haciendo responsable, teme.

Una sutil sonrisa que entremezclaba felicidad y diversión curvó las comisuras de Sasuke por un instante ante aquella respuesta. Descendió las caricias que brindaba en la nuca hacia la espalda, recordando el humor explosivo que mostraba Naruto con frecuencia desde que sufría el supuesto embarazo. En un minuto había pasado de estar furioso a estar bastante deprimido. Todo un tornado de emociones.

─Entonces… ¿vendrás conmigo? ─tanteó una vez más. Insistiría lo que fuera necesario.

Un largo suspiro de tedio abandonó los labios del rubio al tiempo que se alejaba un poco de aquel abrazo, con el rostro inclinado y pasándose con disimulo el dorso del puño por los ojos.

─¿Acaso tengo otra opción? Has dicho que si no te acompaño, irás solo'ttebayo.

De inmediato la mano de Sasuke tomó a Naruto de la barbilla para alzarle el rostro, descubriendo los ojos azules demasiado brillantes en un claro indicio de lágrimas retenidas.

Trató de no dejarse ablandar por aquello ni echarse atrás en su determinación. Naruto realmente necesitaba una cura y su única opción, le gustara o no, era Orochimaru.

Sin dejar de sostener suavemente su barbilla, eliminó la distancia para unir sus labios en una tenue caricia. Al instante, sintió a Naruto aferrarse a él en un nuevo abrazo efusivo como si una vez más temiera que fuera a desaparecer de su lado en un abrir y cerrar de ojos.

Por un segundo perdió el compás de aquel suave beso, frunciendo el ceño mientras inevitablemente se preguntaba cuánto habría sufrido Naruto en el pasado mientras él estuvo con Orochimaru.

Presentía que no importaba cuánto hiciera, nunca sería suficiente para compensar a Naruto.

Pero aunque probablemente no era digno de tener a Naruto para él de esa forma, tenía claro por encima de todo que no pensaba renunciar jamás a ese cabeza hueca. Ni hablar. Naruto tendría que soportarle a su lado por el resto de sus días.

Rompió el cálido contacto entre sus labios para mirarle fijamente a los ojos.

─Todo estará bien, Naruto. Confía en mí. ─Finalmente alejó la mano de su barbilla─. No soy el mismo de antes. Tú me cambiaste, me hiciste salir de la oscuridad, ¿recuerdas?

En esta ocasión fue Naruto quien observó detenidamente al otro. No quería darle a Sasuke la sensación de que desconfiaba de él, pero no podía evitar que viejos temores le retorcieran el estómago de forma desagradable y le turbaran la paz mental.

Ellos ahora tenían un lazo demasiado especial, estaban juntos, eran pareja. Durante todo este tiempo, Sasuke se había estado esforzando en ayudar a Konoha cuanto podía, y su actual ambición era apoyarle desde las sombras cuando él lograra su sueño de convertirse en Hokage.

Debía confiar en Sasuke.

─Lo siento… me alteré un poco al escuchar el nombre de esa serpiente dattebayo. ─Suspiró hondo─. Entonces, ¿cuándo iremos a verle?

─Mañana.

Sasuke quería arreglar aquello cuanto antes mejor, pero Naruto no estaba muy por la labor, aun así y para no continuar con aquella situación tensa, se limitó a asentir con un resignado movimiento de cabeza.

─Está bien, iremos mañana, ¡pero sólo un rato! ─Trató de negociar─. No soporto a ese tipo, ¡ugh! ─renegó con un bufido.

Sasuke asintió con un movimiento de cabeza tan sólo para dejar satisfecho a Naruto, pero estarían en el escondite de Orochimaru el tiempo que fuera necesario.

Arreglado aquel asunto, decidió cambiar de tema para terminar de relajar el ambiente.

─Iré a comprar las hierbas medicinales que prometí. ¿Quieres venir? ─preguntó poniéndose de pie─. Te hará bien salir.

─Está bien.

Apenas se puso de pie cuando toda la habitación dio un vuelco y volvió a caer aparatosamente sentado en la cama.

─¡Naruto! ─Se preocupó Sasuke agachándose frente a él─. ¿Te sientes mal?, ¿tienes náuseas de nuevo?

─No, no… sólo un fue un pequeño mareo dattebayo. Tal vez me incorporé demasiado deprisa ─comentó.

Sasuke se enderezó y le tendió una mano para ayudarle a ponerse de pie de nuevo, esta vez lentamente.

─¿Mejor? ─preguntó, negándose a soltar su mano por si acaso.

─Sí. ─Sonrió Naruto, apretando ligeramente la mano contraria. Un calorcito le llenó el pecho al ser consciente de la preocupación de Sasuke y lo importante que era para él. Apenas avanzó un paso cuando se vio obligado a detenerse al sentir que de nuevo se desvanecería─. No…

─¿No?

─C-creo que será mejor que me quede ─comentó con una sonrisilla de resignación, arrastrando un pie para retroceder el paso necesario y volver a sentarse en la cama. De todas formas ya había salido aquella mañana para comprar el libro─. Definitivamente me caeré si doy un solo paso.

La frustración se adueñó de Sasuke en segundos y chasqueó la lengua, sintiendo la preocupación aumentar. Ver a Naruto así le hacía convencerse de que ir con Orochimaru era lo correcto y necesario.

─Deberíamos ir con Tsunade…

─No ─interrumpió el rubio, moviéndose con cuidado para volver a recostarse.

Por su tono repentinamente serio era evidente que seguía decepcionado y molesto con la rubia así que Sasuke no insistió con ello.

─Tal vez podría llamar a Sakura.

─Pero Sakura-chan…

─Su embarazo ya no es tan peligroso después de todo. ─Antes de recibir respuesta, continuó─. Es más, usaré un portal y así ella no tendrá que dar ni un paso ─sentenció antes de abrir el mencionado portal y desaparecer por éste, sabiendo que el hecho de que Sakura se moviera lo menos posible dejaría tranquilo a Naruto.

─Sí, sí, haz lo que quieras dattebayo ─comentó una vez estuvo solo, tomando el libro y guardándolo en la mesa de noche para después volver a acomodarse en la almohada─. Como siempre, teme.

Apenas cerró los ojos mientras se acariciaba la frente cuando se vio frente a Kurama. El imponente zorro le miraba fijamente, mostrando un obvio interés en iniciar una conversación mientras ondeaba suavemente algunas de sus colas.

─Kurama…

─¿Hasta cuándo vas a ignorarme, Naruto? ¿Tan molesto estás por el hecho de que el mocoso Uchiha y yo habláramos sobre tu estado? ─preguntó con tranquilidad. Tras unos segundos de silencio de parte del otro, continuó─. Sé que te mueres por saber qué hablamos él y yo.

─¿Aunque te preguntara me dirías la verdad? ─Se cruzó de brazos y apartó la mirada─. Sé que la vieja Tsunade, Sasuke, e incluso tú… todos pensáis que soy un loco que se inventa cosas. Ya lo he entendido.

El zorro se inclinó hasta recostarse, dejando su hocico a corta distancia del chico.

─Yo sí te creo, Naruto. Sé que tus síntomas son reales. ─Al instante los ojos azules le miraron con sorpresa, e incluso cierto alivio y alegría al escuchar que alguien le creía─. Después de todo vivo dentro de ti, puedo sentirlo.

─Kurama… tú sí me crees. ─Sus labios se curvaron en una sonrisa.

─Claro que lo hago, y tu duda me ofende, mocoso. Llevo toda tu vida dentro de ti, no es como si no te conociera. ─Resopló por la nariz, mostrándose falsamente indignado─. Además, aunque no lo creas Sasuke también confía en ti. Él no cree que estés mintiendo cuando dices sentirte enfermo.

─¡Pero dice que no estoy embarazado! ─replicó─. Y cada vez que el tema sale a la luz él se ve tan incómodo y…

─El tema del bebé es aparte, Naruto ─interrumpió con seriedad.

─¿Ah? ─balbuceó, parpadeando curioso─. ¿Qué quieres decir?

─Una cosa son tus síntomas, y otra el embarazo. Sasuke tiene razón, deberíais ir con Orochimaru.

─¿Pero qué quieres decir con…?

─Naruto.

El llamado de Sasuke le hizo volver en sí en un segundo, abriendo los ojos en sorpresa para verle de pie junto a la cama. A su lado estaba Sakura, luciendo una ligera expresión de preocupación.

─Sakura-chan. ─Sonrió, sentándose despacio en la cama. Le alegraba verla.

─Sasuke-kun me dijo que te sentías mal, Naruto. Ya ha pasado un tiempo desde aquella vez que me dijiste que no pasarías por mi casa porque te sentías mal, ¿todavía no has mejorado? ─Se acercó, viéndose por segundos más seria─. ¿Acaso no te has estado cuidando, idiota? ¿No has ido con Tsunade-sama para que te revise? ¿¡Cómo puedes ser tan descuidado!?

Por instinto el rubio alzó los brazos para cubrirse el rostro ante un posible golpe que por suerte jamás llegó. Después sus labios se torcieron en una pequeña sonrisa nerviosa.

─Sakura-chan, relájate dattebayo. Estar enojada le hará daño al bebé, ¿no crees?

Ante aquello la chica de pronto sonrió y tomó una de las manos de Naruto entre las suyas para dirigirlas a su vientre.

─Hablando del bebé, él también te ha extrañado. Después de todo es gracias a tu cuidado que él todavía está aquí conmigo.

Ante aquella escena, Sasuke avanzó un paso y tomó suavemente la mano de Naruto para alejarla del vientre de la chica. Cuando los ojos azules y los verdes le observaron con curiosidad, habló.

─Deberíamos ir a lo importante ahora, Sakura ─dijo sin más, señalando con un movimiento de cabeza al rubio.

─Ah, cierto, Sasuke-kun. Lo siento. ─Sonrió ligeramente avergonzada, recordando el motivo de su presencia allí─. Dime, Naruto, ¿qué te ocurre?

─No es nada importante. Sólo un tonto mareo. ─Se encogió de hombros.

La chica le tomó de los hombros para recostarle despacio y le escaneó en silencio haciendo uso del chakra que acumuló en sus manos.

─Parece ser que tienes la tensión baja, Naruto.

─¿Mn? ─La miró curioso.

─¿Has sentido estos mareos con frecuencia?

─No. Bueno… sí, a veces'ttebayo.

Dando por finalizada la revisión, la chica se alejó un paso para tomar la almohada en la que el rubio reposaba la cabeza, la dobló y la colocó bajó los pies del chico.

─Tienes que mantener los pies en alto por un rato, Naruto. Mientras iré a prepararte una infusión edulcorada, eso te hará sentir mejor.

Como respuesta el rubio se encogió de hombros. Ya se sentía mejor, pero era prudente hacerle caso a Sakura para evitar su humor explosivo.

Después envió una mirada a Sasuke con la que le pedía permiso para poder entrar en la cocina, como si aquel pequeño apartamento le perteneciera a él en vez de a Naruto. Cuando recibió un asentimiento del pelinegro, abandonó la habitación.

─No era necesario molestar a Sakura-chan para esto dattebayo ─comentó tras unos minutos de silencio─. El mareo se terminará pasando solo, como siempre. Ya tiene bastantes problemas con su embarazo para añadirle más. Además, en su condición no debería usar su chakra.

─Si Sakura te escucha decir eso te va a golpear por considerarla tan débil, Naruto ─advirtió antes de caminar a la cocina.

Un escalofrío trepó por la espalda del rubio al ser consciente de que Sasuke tenía razón.

La chica sonrió al ver a Sasuke ingresar, señalando el humeante vaso sobre la mesa.

─La infusión ya está, Sasuke-kun…

─¡Yo!

Aquella inesperada exclamación sorprendió a los chicos y les hizo girar hacia la ventana, encontrando a Kakashi agachado en el alféizar de la ventana abierta de la cocina. En su mano sostenía una cesta de mimbre generosamente repleta de diferentes tipos de verduras.

─¿Kakashi? ─susurró el pelinegro, sorprendido.

Después de todo no era habitual que el Hokage abandonara su puesto sin una buena razón detrás.

─Vengo a visitar a Naruto y a traerle esto ─explicó el hombre al instante, alzando la cesta en su mano─. En su estado necesita comer sano más que nunca, y apuesto lo que sea que Naruto sigue comiendo ramen como si nada extraordinario pasara.

Confundiendo totalmente el "estado" del que Kakashi hablaba, Sakura asintió con una sonrisa y se acercó a tomar la cesta de vegetales.

─A Naruto le vendrá genial. Sasuke-kun puede prepararle algo después, eso ayudará a que su tensión suba más rápido.

─¿Um? ¿Tensión? ─reiteró Kakashi, ingresando totalmente en la cocina de un ágil salto─. Tal vez sea un síntoma más del embarazo, supongo.

A Sasuke no le dio tiempo ni de abrir la boca para mandar callar a Kakashi cuando éste ya había soltado toda la bomba como si aquello fuera lo más natural del mundo.

─Kakashi ─pronunció con suma seriedad a pesar de todo, dedicándole una mirada de advertencia.

La chica sólo miró a los otros dos un tanto confusa.

─¿Embarazo?

─Un momento ─comenzó a decir el Hokage─, ¿Sakura no lo sabe?

─¿Qué es lo que no sé? ─Se impacientó, soltando la cesta sobre la mesa.

Entonces Kakashi ya no dijo más y clavó la mirada en Sasuke, sabiendo que era él a quien le correspondía desvelar aquello. Siendo Sakura antigua compañera de equipo de esos dos, y teniendo en cuenta los años de relación amistosa que habían tenido, pensaba que Sakura estaba al tanto de todo.

─Lo siento, Sasuke. Pensé que ella lo sabía ─exteriorizó su anterior pensamiento.

Comenzando a cabrearse por aquel insistente misterio, la chica se llevó las manos a la cintura mientras miraba ceñuda a ambos.

─¿De qué estáis hablando vosotros dos?

Sasuke liberó un hondo suspiro de tedio e inclinando el rostro se pinzó el puente de la nariz por un instante. Ese bocazas de Kakashi…

─Naruto… ha estado enfermo ─comenzó a explicar, pero ella se impacientó más.

─Eso ya lo sé. Por eso dejó de ir a mi casa.

─Bien. ─Alzó el rostro, continuando con seriedad─. Fuimos con Tsunade y ella determinó que Naruto… estaba embarazado.

─¿¡Qué!? ─gritó.

Al instante Sasuke hizo un gesto con la mano para mandarla callar, pero había sido tarde una vez más. De inmediato la voz preocupada de Naruto se hizo oír desde la habitación.

─¿Sakura-chan? ¿Está todo bien'ttebayo?

─¡S-sí! ─respondió un poco azorada─. Es sólo que me sorprendió el descomunal desorden de tu cocina ─inventó sobre la marcha para salir del paso.

─¡Qué cruel, Sakura-chan! ─Le escucharon protestar con falso tono lastimero.

Cuando después todo fue silencio, los ojos verdes volvieron a enfocarse en el serio Sasuke.

─¿No es una broma?

─No, pero a la vez sí. El diagnóstico fue un error de Tsunade. En realidad Naruto no está embarazado, sin embargo, ha estado sufriendo síntomas como si de verdad lo estuviera.

─¿Qué? ─Se sorprendió Kakashi ante el descubrimiento.

Entonces la chica recordó aquella vez que Naruto vomitó en su casa y cuando después le comentó que se había estado sintiendo mal y que no podría ir a cuidarla. Y ahora, aquella bajada de tensión también era un síntoma que una embarazada podía sufrir en su primer trimestre, incluso otras veces, como en su caso, ya fuera del primer trimestre.

Ella misma sufría ocasionales bajadas de tensión.

─P-pero esto no tiene sentido en absoluto ─rebatió ella─. Tsunade-sama no cometería un error como ese. Además, un hombre embarazado… ¿qué cosa se le pasó por la cabeza para arrojar un diagnóstico como ese?

Sasuke se encogió de hombros con cierto fastidio.

─Esa mujer bebe demasiado sake en horario laboral. ─Después enfocó la mirada en Kakashi y finalmente en la chica─. Sakura, por culpa de la inepta de Tsunade ahora tenemos un problema, y es que a pesar de todo Naruto cree ciegamente que está embarazado.

Ella trató de ignorar la forma despectiva en que Sasuke se refirió a su antigua maestra.

─¿Y eso por qué?

─Supongo que se aferra a ello porque sus síntomas son reales ─explicó escueto.

Kakashi entonces tomó la palabra.

─Pero tiene que haber una forma de remediar esto. Naruto no puede vivir pensando eso si no es verdad.

─Ya estoy a medio camino de arreglar eso. He encontrado a alguien que nos ayudará.

─¿Quién? ─Se interesó el hombre.

Sasuke apartó la mirada, sin intenciones de confesar la verdad para evitar posibles discusiones y sermones.

─No le conoces ─Se limitó a responder─. Y ahora deberíamos volver con Naruto, estamos tardando demasiado aquí.

─Tienes razón, Sasuke-kun ─comentó la chica, tomando el vaso y caminando fuera de la cocina.

Disimulando la preocupación, Kakashi tomó la cesta con los vegetales y salió tras los otros dos, encontrando al rubio recostado en la cama y mirando al techo con una expresión que demostraba lo rematadamente aburrido que se encontraba en ese momento.

─¡Eo, Naruto!

El nombrado parpadeó sorprendido al reconocer la voz y se incorporó sobre sus codos.

─¡Kakashi sensei! ¿Qué haces aquí?

Después de todo, no era lo usual que el Hokage abandonara su puesto si no era para algo de suma urgencia, o algo que sólo el propio Hokage podía hacer.

─Supe que has estado algo enfermo últimamente. Además, no he tenido tiempo de interesarme correctamente por ti después del incidente que tuviste en la última misión. Lo leí en el reporte de Kiba.

El rubio liberó un resoplido de fastidio y apartó la mirada.

─No me lo recuerdes, Kakashi sensei'ttebayo. ¡Qué vergüenza!

Sakura se sentó en la cama y le ofreció el humeante vaso a su amigo que lentamente se alzó por completo hasta quedar sentado.

─¿Qué incidente? ─Se interesó ella.

─Me mareé apenas como dos segundos y cuando me di cuenta me habían herido con un kunai envenenado en la pierna ─explicó molesto consigo mismo─. El futuro Hokage no puede permitirse cometer fallos dignos de un gennin ─renegó antes de dar un pequeño sorbo a su vaso.

─¡Tonto! ─regañó la chica, pellizcándole una mejilla y brindándole un brusco tirón que le arrancó un lamentó al otro─. Si te sentías mal tenías que haber rechazado la misión.

─¡Sakura-chan, duele…! ─gimoteó.

─¡Y más te va a doler si sigues haciendo estupideces como si tuvieras diez años!

Intentando imponer algo de calma, Kakashi atravesó la cesta de verduras entre los rostros de los dos jóvenes, consiguiendo llamar la atención de estos.

─Naruto, te traje esto como regalo. Si estás enfermo tienes que alimentarte bien ─explicó─. Apuesto a que Sasuke sufre lo suyo intentando que comas algo más que ramen.

Al instante Naruto sacó la lengua y arrugó la nariz con una expresión de disgusto, empujando la cesta de regreso para después mirar al único que permanecía callado y tranquilo en aquella habitación.

─Te los regalo, Sasuke. Tú amas estas cosas.

─Tranquilo, Kakashi ─habló al fin el pelinegro─. Me aseguraré de que se lo coma todo aunque sea lo último que haga.

Naruto le miró como si le hubiera traicionado de la peor forma posible y no diera crédito.

─¡No me vas a obligar a comer eso, Sasuke teme…! ¡Ugh! ─Se interrumpió para soltar una queja cuando la chica le pellizcó nuevamente una mejilla, tironeando con firmeza─. Sakura-chiaaan… ─masculló con dificultad.

─¡Deja de hablar y bébete eso! ─demandó antes de ponerse de pie─. Además, ellos tienen razón, deberías tener una dieta más equilibrada si quieres mejorarte pronto.

Naruto se vio obligado a morderse la lengua para no decirles que no estaba enfermo, ¡estaba embarazado! Pero no, era mejor que no lo supieran. Si Sasuke y la vieja Tsunade no le creían, ¿quién lo iba a hacer?

─Bueno, yo debería irme ya ─comentó Kakashi─. No debo estar ausente en la torre demasiado tiempo.

─Gracias por venir, Kakashi-sensei. ─Sonrió por un instante el rubio antes de mirar la dichosa cesta de verduras que el hombre dejó sobre la mesa de noche─. Aunque no te voy a dar las gracias por "eso". ─Volvió a sacar la lengua en una expresión que delataba la repulsión que sentía con sólo imaginarse comiendo aquello.

Cuando el hombre se marchó, Sakura se inclinó un poco sobre Naruto, estudiándole curiosa con la mirada mientras se bebía la infusión. ¿De verdad su amigo continuaba creyendo ciegamente que estaba esperando un bebé? ¿Acaso a estas alturas de su vida Naruto todavía no sabía que un embarazo masculino es imposible? Sentía ganas de sacarle el tema y ayudarle a abrir los ojos, pero presentía que Sasuke, quien permanecía tras ella, se enojaría si lo hacía.

Pero realmente quería ayudar a Naruto.

─¿Um? ¿Por qué me miras tan fijamente, Sakura-chan?

─Ah, yo… ─Se enderezó al instante─. No es nada, sólo me estaba preguntando si… has pensado la propuesta que te hice sobre ser el padrino del bebé ─comentó al azar.

Sasuke avanzó un par de pasos para estar al lado de la chica y hacerse notar, intrigado al escuchar aquello.

─¿Naruto el padrino de tu bebé? Sakura, ¿lo has pensado bien?

En décimas de segundo el rubio miró a su pareja con un mohín enfurruñado.

─¿Qué estás insinuando, teme?

─Eres un usuratonkachi, así que siento lástima del hijo de Lee y Sakura.

La chica se llevó una mano a los labios para ocultar una pequeña risa.

─¡Siempre me subestimas, Sasuke teme! ─Le señaló con molestia─. Voy a ser el mejor padrino que ese bebé podría tener dattebayo ─sentenció.

─¿Entonces aceptas? ─Sonrió Sakura con un brillo en sus ojos verdes, tomando la mano libre de su amigo─. Lee-san y yo realmente queríamos esto.

Entonces Naruto reaccionó en sus palabras y sintió que acababa de ponerse la soga al cuello. No sabía bien qué se suponía que hacía un padrino, y mucho menos tenía conocimiento sobre bebés.

Pero Sakura lucía tan feliz en ese momento al pensar que había aceptado… que no era capaz de pronunciar una negativa.

Además, en un tiempo él también tendría su propio bebé y aprendería todo lo necesario.

─Sí. ─Sonrió─. Me halaga que hayáis pensado en mí para ser el padrino de vuestro bebé. ¡Gracias'ttebayo!

─No, gracias a ti. Lee-san se alegrará cuando lo sepa.

─¿Y ya has pensado un nombre, Sakura-chan? ─preguntó intrigado.

Pensativa, la chica se llevó una mano a la barbilla y miró al techo por un instante.

─Lo cierto es que tengo algunos nombres en mente tanto para niño como para niña, pero prefiero esperar a que Lee-san regrese y decidir uno que nos agrade a los dos.

Naruto asintió con una pequeña sonrisa que duró poco en sus labios. Disimuladamente observó a Sasuke, meditando que no podría hacer eso con él. Sasuke ni siquiera creía en su embarazo, así que ni de broma se iba a sentar con él un rato para elegir un nombre bonito.

Bueno, mirando el lado positivo, al elegir el nombre él solo era seguro que el nombre sería de su gusto.

Menma Uchiha.

¿Acaso podía haber un nombre más perfecto y bonito que encajara mejor con su bebé?

Si lo decidía con Sasuke a lo mejor ese teme iba a proponer algún nombre raro. No, no, mejor así.

─¿Naruto? ─El aludido reaccionó, viendo a su amiga agitar una mano frente a su rostro─. De repente pareces estar soñando despierto y sonriendo como un tonto. ¿Estás bien?

─¿Ah? ¡S-sí! ─Intentando desviar la atención de su rostro, se volvió hacia el vaso en su mano y terminó el contenido en varios tragos─. Gracias por tu ayuda, Sakura-chan, ya me siento bien.

─No ha sido nada. Puedes llamarme cada vez que lo necesites ─aseguró antes de dar media vuelta─. Y ahora me marcho. Tengo que comprar unas cosas para la cena.

─Iré contigo ─habló Sasuke─. Necesito unas hierbas medicinales.

El rubio dejó raudo el vaso vacío sobre la mesa de noche pero en cambio se puso de pie con toda la calma que pudo reunir para estar seguro de que ya no iba a sentir todo dar vueltas.

─¡Un momento! Yo también quiero salir.

─Naruto, deberías descansar ─respondió la chica.

─Y tú también ─rebatió─. Además, ya me siento bien.

La de cabellos rosas suspiró y después miró a Sasuke, como preguntándole con la mirada qué deberían hacer. El otro se encogió de hombros en un movimiento resignado, sabiendo que cuando Naruto quería algo no descansaba hasta obtenerlo.

Cuando los tres salieron a la calle, Naruto alzó los brazos al cielo y se desperezó como si hubiera estado en la cama una eternidad, disfrutando el suave calorcito del sol.

Los tres, o más bien Sakura y Naruto, iban inmersos en una charla bastante trivial, recordando viejos tiempos. De un momento a otro la chica se detuvo en seco y no dejaba de observar al frente como si hubiera visto una aparición.

─¿Um? ¿Sakura-chan?

Al mirar hacia allí, vio a cierta distancia a Tenten, Neji y Lee que caminaban presumiblemente hacia la torre Hokage. Sonrió contento. Después de tanto tiempo por fin habían regresado.

─¡Lee-san!

El grito emocionado de Sakura casi les deja sordos y después la vieron correr hacia el aludido que giró sorprendido al reconocer aquella voz.

─¡Sakura-san!

Al instante unos graciosos lagrimones de felicidad se acumularon en sus ojos y extendió los brazos para recibir a su novia en un efusivo abrazo en el que incluso les hizo girar un par de veces.

─¡Estoy tan contenta! ¡Por fin!

─¡Ow, ouch! ─Se lamentó Lee cuando ella afirmó el abrazo─. ¡Sakura-san, me vas a partir el cuello!

Los cuatro que observaban la escena sonrieron divertidos, unos más que otros, al tiempo que se acercaban para saludarse.

─¡Aaw, es tan romántico! ─comentó Tenten, y después miró a su compañero de equipo─. ¿Cierto, Neji?

─Me alegro mucho por Lee ─respondió en cambio─. Extrañaba mucho a Sakura y todo el tiempo estaba preocupado por ella.

─Chicos, cuánto tiempo ─comentó Naruto cuando llegó junto a ellos.

─Es agradable volver a casa después de tantas semanas ─dijo Hyuuga.

─Lo mejor de todo es que por fin dejaremos de escuchar los gritos de Lee sobre el espíritu de la juventud y todas esas tonterías que suele decir todo el tiempo. ─Rio Tenten

Entonces el pelinegro soltó a su novia y encaró a su compañera de equipo con aire dramático, pero antes de poder decir algo, sintió unas palmaditas de Sakura en la espalda al tiempo que ésta tomaba la palabra.

─Me imagino que no habréis tenido tiempo para aburriros estando Lee-san con vosotros.

─¡En absoluto! ─respondió la otra con una risilla─. Por cierto… ─añadió rápidamente, enfocando la mirada en el vientre de Sakura con una sonrisa ilusionada─. ¡Ah, ya se nota la barriguita! ¿Puedo tocar?

Naruto observó con un sentimiento extraño aquella escena en la que Tenten acariciaba por un instante el vientre de Sakura. Después, Lee se unía con suma emoción a acariciar aquella zona. Inconscientemente bajó la mirada y tocó su propio vientre, más pequeño que el de Sakura y con una curvatura sutil que sólo podía apreciarse sin la ropa.

Todos estaban felices por Sakura, en cambio nadie se alegraba por él y eso le creó un sentimiento amargo.

Reaccionó cuando una mano de Sasuke se posó en su hombro. Giró para mirarle curioso. Los ojos bicolor le observaban como si hubieran percibido la repentina turbación en su ánimo y aquello le preocupara.

─¿Estás bien, Naruto? ─preguntó casi en voz baja.

─S-sí. ─Trató de sonreír, apartando la mirada─. Sólo miraba lo contento que está Cejotas, es incluso un poco gracioso.

Sin embargo, no rio con los demás cuando Lee empezó a dejar besos en el vientre de Sakura con efusividad y ella tironeó de los negros mechones, sonrojada mientras le gritaba que dejara de hacer eso en mitad de la calle porque era vergonzoso.

En silencio, Sasuke miró la mano de Naruto todavía a la altura de su vientre, estrujando la tela de la chaqueta casi con frustración. Su mirada se afiló en una mezcla de preocupación e impotencia, queriendo hacer algo para hacer sentir bien a Naruto sin que ello conllevara alimentar la falsa idea que éste tenía de su "embarazo". Pero no sabía qué.

Sólo podía desear internamente que lo que quedaba de día avanzara lo más rápido posible para ir con Orochimaru cuanto antes a pesar de que odiara el hecho de que su única esperanza fuera ese tipo.

Abruptamente salió de sus cavilaciones cuando de pronto Lee se dejó ir sobre Naruto y él, abrazando a cada uno con un brazo.

─¡Chicos! ¡Cuánto tiempo! ¡Os he extrañado también! ─Les soltó─. Naruto-kun, muchas gracias por todo lo que has hecho por Sakura-san y mi hijo. Te debo una muy grande. Estoy tan feliz… siento que mi pecho va a explotar de felici… ─Se interrumpió al notar un brillo particular en los ojos azules─. ¿Naruto-kun? ¿Estás llorando?

Al sentirse el blanco de todas las miradas con aquel comentario, el rubio rápidamente giró el rostro a un lado.

─Ah, no, sólo… E-estoy feliz por Sakura-chan y por ti, supongo que me he emocionado un poco'ttebayo ─se excusó.

Sintiéndose más tranquilo, Rock Lee se llevó las manos a la cintura y soltó una pequeña carcajada.

─Supongo que es típico de ti después de todo, Naruto-kun. Siempre te alegras por los demás.

─Como sea ─interrumpió Sasuke mientras tomaba a Naruto de la muñeca y avanzaba un paso─. Nosotros tenemos que irnos ya, tenemos cosas que hacer.

Sin decir nada más, tiró suavemente del rubio para llevarle con él. A duras penas Naruto giró un poco y despidió a todos con un rápido movimiento de mano. Lee respondió con un movimiento mucho más enérgico.

Caminaron un tramo en silencio, con Naruto simplemente dejándose llevar, hasta que finalmente decidió decir algo.

─¿Por qué tanta prisa de repente, Sasuke?

─La tienda cerrará si seguimos perdiendo el tiempo, ya casi es la hora de comer.

No le importó mentir con descaro. No pensaba decirle que había decidido alejarles a ambos al ver que Naruto se estaba sintiendo afectado por la alegría de todos ante el embarazo de Sakura. Sabía que si lo decía en voz alta el otro no lo iba a admitir, y por consiguiente vendría una enésima discusión que prefería evitar.

─Sí, tienes razón.

El resto del camino nuevamente transcurrió en silencio. Sasuke deseando que llegara de una vez el día siguiente para ir con Orochimaru, y Naruto pensando sobre cómo se sentía en ese momento, tratando de sacudirse las grises emociones que pesaban sobre sus hombros.

Una campanilla resonó en el vacío establecimiento cuando Sasuke abrió la puerta. Al instante el dueño, un hombre que probablemente rondaba los cincuenta años, arrugó profundamente el entrecejo en una expresión de desagrado al ver a aquel tipo indeseado en su tienda.

─Está cerrado ─habló rápidamente, apartando la mirada con desdén─. Vuelve otro día.

Ante aquello Sasuke se detuvo y al instante la cabeza de Naruto se dejó ver tras el otro al asomarse sobre su hombro.

─¿Está cerrado'ttebayo? Pero si en el cartel de la puerta pone que está abierto.

Al reconocer aquella voz el dueño de la tienda casi se atraganta con su saliva y tosió un par de veces, tratando de hacer desaparecer su expresión de desagrado.

De haber notado que el preciado héroe de la aldea también estaba allí se habría controlado y habría fingido amabilidad con el último Uchiha. Pero Naruto había estado oculto de su vista en la espalda del otro chico, no le había notado, y tampoco es que hubiera mirado a Sasuke más de dos segundos como para haber notado que había alguien tras él.

─¡Pero si eres tú, Naruto! ─Sonrió el hombre como si nada de lo anterior hubiera existido─. ¿Qué te trae por aquí, chico? ¿Qué necesitas?

Confundido, Naruto arrugó ligeramente el ceño y ladeó la cabeza mientras avanzaba unos pasos.

─¿Pero no has dicho que está cerrado? Mejor nos vamos…

─¡No, no! Está abierto. ─El hombre ensanchó más su sonrisa, tratando de verse lo más simpático posible ante los ojos azules.

Todavía confundido, Naruto giró para mirar a Sasuke. No entendía la extraña actitud de ese hombre. Vio a Sasuke encogerse de hombros, tratando de decirle que no le diera importancia a aquello. Finalmente Naruto dejó aquello por la paz y pidió las dichosas hierbas medicinales.

Sin dejar de sonreír como si de repente sus comisuras hubieran sido grapadas, el hombre le tendió una bolsa de papel con aquel contenido.

─Te he puesto algo más de la cantidad que me has pedido de jengibre. Cortesía de la casa.

─¡Oh, gracias!

Giró al escuchar la campanilla de la tienda sonar, pensando que entraba algún cliente más, pero sólo vio a Sasuke que abandonaba el pequeño y modesto establecimiento.

Se apresuró en sacar el dinero de su monedero con forma de rana y pagar.

─¡Espérame, Sasuke! ─exclamó, a pesar de que sabía que éste ya no podía escucharle.

El hombre le dio unas monedas como cambio, y mientras Naruto las guardaba en su curioso monedero, se atrevió a hablarle.

─Naruto, espero que todo te esté yendo bien.

─Sí, supongo que no puedo quejarme dattebayo ─respondió escueto, sin querer prolongar la conversación.

Tomó la bolsa de papel dispuesto a marcharse, pero el hombre volvió a hablarle.

─Bueno… a muchos nos preocupa tu bienestar ─explicó inseguro por la reacción que podría tener el otro─. Sabemos que eres amigable y confiado, pero deberías tener cuidado con las personas que permites estar a tu lado.

Parpadeó totalmente desconcertado, sin entender en absoluto aquellas palabras repentinas. No había agarrado el hilo de la conversación.

─¿Perdón?

─En cualquier momento podrías ser nuevamente traicionado y lastimado. Es por eso que muchos en la aldea estamos preocupados por ti.

Tras unos segundos de tenso silencio en los que el hombre esperaba que el rubio no reaccionara mal por sus palabras osadas, le vio formar una mueca de entendimiento.

─¡Aah, te refieres a eso! ─dijo finalmente─. No hay necesidad de preocuparse por mí, aunque gracias. ─Sonrió. Sin embargo, interiormente pensó: ‹‹¡No tengo la menor idea de lo que está hablando'ttebayo!››

─Eres el héroe de la aldea. Todos te apreciamos mucho.

─Gracias, gracias. ─Retrocedió unos pasos, ansioso por marcharse y alcanzar a Sasuke que quién sabe dónde estaría después del tiempo que había perdido allí─. Y ahora tengo que irme. ¡Adiós!

Antes de recibir respuesta, abrió la puerta y abandonó el lugar en una exhalación por si al hombre se le ocurría seguir sacándole conversación.

A veces se sentía un poco incómodo cuando no paraban de decirle que era el héroe de la aldea. Tras el ataque de Pain muchos se lo decían, pero después de la guerra aquello se intensificó. Le incomodaba escucharlo porque él no fue el único en darlo todo en aquella guerra, todos eran tan héroes como él.

Pero dejó de pensar en aquello al ver a Sasuke. Le estaba esperando recargado en un muro cercano a la tienda. Con unas zancadas eliminó la distancia.

─¿Por qué saliste de repente?

─¿Por qué has tardado tanto? ─respondió con otra pregunta.

─Ah… el dueño de la tienda empezó a sacarme conversación y me dijo cosas raras que no logré entender.

─¿Cosas raras?

─Sí. Que soy el héroe de la aldea y que muchos están preocupados por mí y por las personas a las que permito estar a mi lado. Dijo que en cualquier momento podría ser nuevamente traicionado y lastimado…

Su voz paulatinamente se apagó cuando, al decir aquello mientras miraba los ojos bicolor, el entendimiento cayó sobre él como una pesada roca.

¡Ese tipo hablaba de Sasuke!

─¡Pero será bastardo! ─renegó en una explosión de mal humor─. ¿Cómo se atreve a hablar así de ti? ¡Ya verá!

Por eso cuando Sasuke entró primero le dijo que la tienda estaba cerrada, y después, cuando él se dejó ver dijo que estaba abierta.

Apenas avanzó tres furiosos pasos cuando los brazos de Sasuke le rodearon desde atrás y le alzaron del suelo lo suficiente para que sólo lo rozara con las puntas de sus sandalias.

─Espera, dobe, ¿qué piensas hacer?

─¡Voy a patearle la cara'ttebayo, así que suéltame! ─exigió removiéndose entre sus brazos y agitando con violencia la bolsa de papel en su mano─. ¿Cómo se atreve a tratarte así?

─¿Eres idiota o qué? No vas a hacer eso ─demandó serio.

Naruto lucía incluso tan ofendido y enojado como si aquel trato hubiera sido hacia él. O incluso más. Parecía un volcán a punto de entrar en erupción.

─¿Y quién me lo va a impedir? ¡¿Tú?! ─protestó fastidiado─. Te voy a patear a ti también si no me sueltas, ¡teme!

Ligeramente alarmado, Sasuke miró a su alrededor al notar que algunos transeúntes se estaban deteniendo en sus caminos al notar el alboroto que estaban armando, especialmente Naruto.

Vio que algunos cuchicheaban entre ellos mientras le dedicaban pesadas y escrutadoras miradas. Probablemente pensaban que él era el causante del enojo de Naruto en ese momento. Como siempre, pensaban que su único entretenimiento desde que había regresado a Konoha era lastimar a Naruto día tras día, y ver aquel espectáculo sólo alimentaba las creencias de esa gente.

Chasqueó la lengua con fastidio.

─Naruto, déjalo ─le susurró al oído─. Sólo vámonos. No merece la pena.

Después de todo no era nada nuevo para él ser tratado como si su presencia fuera una peste. En el pasado era la presencia de Naruto la que molestaba allí, mientras que él era popular y apreciado. Ahora los papeles se habían invertido, pero aquello no le importaba. Él ya tenía la aceptación de la única persona de la que la deseaba, y con eso era feliz. Si el resto del mundo le aceptaba y apreciaba, le traía sin cuidado.

Al sentir que de pronto Naruto dejaba de forcejear entre sus brazos y se relajaba, pensó que por una vez en su vida le haría caso sin rechistar. Despacio le soltó y al instante Naruto le encaró con una seriedad que muy rara vez mostraba.

─¿Que no merece la pena? ─repitió con un forzado tono calmado, casi un susurro. Sus manos se aferraron a la pechera de Sasuke, tironeando de la tela de la camisa─. ¿Que no merece la pena? Maldita sea, Sasuke. Lo único que merece la pena para mí eres tú, y ese hombre te acaba de tratar de una forma odiosa…

─¿Está todo bien, Naruto? ─La voz desconocida de un hombre se hizo oír─. ¿Este tipo te está molestando?

¿Este tipo?, repitió en su mente. ¿Acababa de referirse a Sasuke como "este tipo"? Sintiendo un tic sacudir una de sus cejas rubias, Naruto giró con un movimiento airado para enfrentarle, pero en vez de encontrar a una persona como imaginó había más de diez allí, observándoles con expresiones tan curiosas como preocupadas a varios pasos de distancia.

Estaba tan sumido en su enojo que no se había dado cuenta de que tenían público.

Buscó con la mirada quién podría haber dicho aquello, algunos hombres eran civiles y otros shinobis.

─"Este tipo" se llama Sasuke ─les habló a todos finalmente─. Y lo único que me está molestando es ver la forma en que muchos le tratan. ─De inmediato algunos hombres y mujeres de aquel público improvisado apartaron la mirada con cierta incomodidad.

Una mano de Sasuke se posó en su hombro, y Naruto entendía que con ese gesto le pedía que abandonara aquella discusión.

─No me voy a callar, teme. ─Sacudió la mano de su hombro─. Ya estoy cansado. Sasuke no puede cambiar lo que hizo en el pasado. Pero él ahora ha estado ayudando a la aldea en sus misiones, ¡también fue un héroe en la guerra! ¿Por qué toda la aldea está empeñada en ver el pasado de Sasuke y no sus acciones presentes? ¡Es molesto!

─Naruto, déjalo ─demandó Sasuke con seriedad.

Él no había sido ningún héroe de nada. Si ayudó en la guerra fue únicamente guiado por sus propias ambiciones e intereses, y eso todos lo sabían.

El rubio enfocó a su novio que todavía se mantenía un paso tras él. Sus miradas chocaron, y el enojo en los ojos azules le dejó claro a Sasuke que no se iba a detener ahí.

─A diferencia de ti, supongo que nosotros no somos tan misericordiosos, Naruto ─habló uno de los hombres, captando la atención del mencionado de regreso─. A lo largo de la historia, ha quedado demostrado que los Uchiha no son de fiar, hay que tener cuidado con ellos.

Suficiente, se dijo Naruto subiéndose las mangas de la chaqueta hasta los codos. Esos idiotas no entendían con palabras, pues entonces iban a entender con golpes que no debían molestar a Sasuke.

─Voy a dejar algo muy claro dattebayo… ─comenzó a decir avanzando un paso. Pero no tuvo tiempo de añadir nada más porque de pronto se vio siendo alzado y en un parpadeo se encontró sobre un hombro de Sasuke y alejándose de aquel grupo─. ¡No, teme, bájame!

─No te vas a pelear con nadie, y mucho menos por mí.

Gruñendo frustrado, Naruto volvió la mirada a aquel grupo.

─¡Quien trata mal a Sasuke, me trata mal a mí! ─les gritó señalandoles acusador.

─Cállate ─renegó Sasuke, alzando la mano libre para brindar un disimulado y tosco pellizco en uno de los redondeados glúteos. Sofocó una sonrisilla al escuchar el exagerado lamento chillón que dejó escapar su novio.

En aquel grupo de gente quedó un pesado silencio, pero se observaban unos a otros con preocupación por la excesiva estima que Naruto profesaba a aquel último Uchiha. De hecho, a veces se rumoreaba que ellos eran más que amigos, y eso aumentaba el malestar de mucha gente que no deseaba ver a su amado héroe involucrado de aquella forma con el viejo traidor.

Pero Naruto, desde siempre, sólo parecía haber tenido ojos para Sasuke. Era algo que les costaba entender. La forma en que le había buscado por años y todo lo que había sacrificado para traerle de vuelta a Konoha. No, sin duda aquello escapaba a su entendimiento.

Sólo podían llegar a la conclusión de que Naruto era demasiado compasivo y confiado.

─Sasuke, bájame'ttebayo ─farfulló cuando avanzaron unos metros, posando las manos en el hombro donde estaba recostado en un intento de incorporarse─. Ya me he calmado, lo prometo.

─Permíteme que lo dude.

─Si no me bajas ahora soy muy capaz de bajarme por mi cuenta, y lo sabes ─amenazó.

Sabiendo que tenía razón, Sasuke chasqueó la lengua y se detuvo finalmente. Entonces se fijó en el local justo a su izquierda, parecía que los astros se habían alineado para ayudarle a calmar la ira de Naruto.

Aflojó el agarre y Naruto se escabulló en un parpadeo, poniéndose de pie de un salto para después guardar entre su ropa la bolsa con las hierbas medicinales.

─Ahora mismo no sé si estoy más enojado con el tipo de la tienda, con ese grupo de gente o contigo.

Sasuke alzó una ceja con genuina curiosidad.

─¿Conmigo?

─¡Sí! ¡No me dejaste darle su merecido a nadie'ttebayo! ─renegó manoteando en el aire de forma exagerada.

El pelinegro inspiró hondo y soltó el aire en un suspiro. Posó una mano en el hombro de Naruto, y ese simple gesto desconcertó lo suficiente a éste como para que se disipara la tensión en su cuerpo y su expresión de enojo se suavizara.

─Naruto, escúchame bien porque no pienso repetirlo más veces.

─Si me vuelves a decir que no merece la pena te voy a dar un puñetazo ─advirtió.

─Sólo cierra la boca y escúchame ─demandó serio─. Naruto, has estado toda tu vida luchando para obtener el reconocimiento de esta aldea, y por fin lo has logrado. No sólo el reconocimiento de la aldea de la Hoja, sino de las cinco grandes naciones ninja.

El rubio se cruzó de brazos, sin entender bien aquello. Sasuke no le estaba diciendo algo que no supiera ya. Después de todo a veces no podía evitar sentirse como una atracción de Konoha cuando la gente no paraba de decirle "héroe" como si fuera una especie de deidad, o grupos de chicas menores que él se le acercaban con miradas enamoradas pidiéndole que hiciera algo cool como movimientos de lucha.

─¿Y qué con eso?

─Estoy seguro de que eres consciente de que la inmensa mayoría en Konoha, por no decir todos, apoyarían que en un futuro cercano seas el Hokage. Por fin todos ellos te reconocen de la forma que siempre has deseado, y no puedes estropearlo ahora.

─¿Estropearlo? ─Ladeó la cabeza, por momentos más curioso y menos enojado.

─Si empiezas a pelearte con los aldeanos los vas a volver en tu contra, y estoy seguro de que no quieres regresar a esos días. Sólo déjalo estar.

El mal humor se adueñó de Naruto de nuevo, y Sasuke pudo notarlo cuando su mano en aquel hombro percibió la tensión.

─¿Entonces cuando ellos te miren o te hablen con desprecio, se supone que tengo que sonreír y mirar a otro lado como si nada pasara? ¿¡Es eso lo que me estás diciendo!?

Sabiendo que Naruto nuevamente era un volcán a punto de explotar, prefirió guardar silencio y no decirle que sí, que justo era eso lo que trataba de decirle.

Quería hacerle entender que no merecía la pena que volviera a tener a toda la aldea en su contra sólo por él, eso únicamente lo alejaría de su sueño de ser Hokage.

Pero estaban en la calle todavía y era peligroso volver a provocar la ira de Naruto, se arriesgaban a tener público una vez más y que se repitiera la situación anterior.

Sólo quería vivir a la sombra de Naruto, siendo su apoyo en todo, con eso se sentía completo. Lo que menos deseaba era ser un problema para él.

─¡Sasuke! ─protestó al no recibir por respuesta algo más que un pesado silencio.

─Oh, vaya, ¿hueles eso?

El repentino cambio de tema desconcertó totalmente al rubio que parpadeó curioso.

─¿Oler qué?

Naruto sintió que la mano en su hombro le empujó ligeramente para hacerle mirar a un lado, viendo a unos pasos el Ichiraku Ramen. Y justo entonces a su nariz llegó aquel delicioso aroma que casi le hace babear.

─Ramen… ─susurró anhelante.

─Vamos a comer ─sentenció Sasuke comenzando a caminar hacia allí─. Tengo hambre.

Por un instante Naruto olvidó el tema que estaban discutiendo y presto corrió a tomar asiento en su local favorito. Teuchi les saludó con una sonrisa, dándoles la bienvenida para después preguntarles qué querían comer, a pesar de ya saber de antemano el tipo de ramen que Naruto pediría porque siempre era el mismo, aunque últimamente sus gustos parecían haber cambiado y pedía el ramen con menma.

Mientras esperaban, Naruto miró con una sonrisa la espalda de Teuchi que preparaba sus pedidos con esmero, como siempre. ¿Acaso sería mucho pedir que todos los aldeanos fueran tan amables con Sasuke como Teuchi lo era?

Y entonces recordó la reciente discusión.

─Teme, no creas que he olvidado nuestra discusión dattebayo ─le susurró, viendo a su novio rodar la mirada─. Has intentado distraerme con mi amado ramen, pero nada te va a funcionar.

Sasuke miró a su alrededor. Había un par de shinobis más comiendo allí, en los taburetes más alejados. Aun así decidió hablarle en voz baja.

─Naruto, lo que los demás piensen o digan de mí no me provoca ningún sufrimiento ─aseguró calmado, mirándole fijamente. Y en un intento más de apaciguar a su novio, añadió─. Sólo dales tiempo.

Todavía inconforme, los ojos azules se desviaron a un lado, sin observar nada en concreto, sólo pensando.

Tal vez Sasuke tenía razón y los aldeanos necesitaban algo más de tiempo para sentirse en confianza con la presencia de Sasuke, pero… ¡le fastidiaba horriblemente esa situación!

Es cierto que ahora vivían un tiempo de paz y no había grandes conflictos que enfrentar, pero Sasuke estaba ayudando a la aldea en lo que podía, ¡casi deberían besar el suelo por donde él pisaba!

Seguro que si todos supieran que Sasuke era novio del "héroe", sólo por respeto a él empezarían a tratarle mejor.

Estaba tan sumido en sus pensamientos, que ni siquiera notó cuando Teuchi dejó un par de tazones frente a ellos al tiempo que les deseaba buen provecho para después continuar con sus tareas.

─Ya se, Sasuke ─le susurró─. Les voy a gritar a todos que somos novios.

El pelinegro casi escupe los fideos que acababa de llevarse a la boca. Se golpeó el pecho un par de veces con el puño libre y alarmado miró al otro mientras trataba de tragar apresuradamente.

─¿Qué? ─logró pronunciar.

─Ya sé que cuando empezamos con esto me pediste que nadie lo supiera ─comenzó a explicar─. Pero al final nuestras personas más cercanas se han terminado enterando.

─Porque eres un bocazas.

─¡Como sea! ─Se cruzó de brazos y le miró con cierto desdén─. Si todos supieran que eres mi novio, estoy convencido de que te van a tratar mejor…

─Naruto ─le llamó rápidamente─. Naruto, detente. No vas a hacer eso. Todos lo van a tomar mal, ¿no lo entiendes? Tú eres la luz y la esperanza de Konoha, yo sólo soy oscuridad y destrucción. La gente puede ponerse en tu contra ─explicó en voz baja, hablando con rapidez por la necesidad de que ese cabeza hueca por fin entendiera y dejara el tema por la paz.

Quedó un pesado silencio que tras unos segundos fue roto por el de ojos azules.

─Espera, ¿es por eso por lo que no querías que nadie supiera que somos novios? ─preguntó sorprendido al darse cuenta─. Pensaba que era porque te daba vergüenza'ttebayo, por eso acepté cuando me lo pediste.

─Es por eso. Me da vergüenza ─mintió con descaro─. Además, no quiero que los demás me respeten sólo porque tengo la etiqueta de "ser el novio de", quiero ser respetado por quien soy.

─Bueno, en eso te entiendo, pero… quiero ayudarte.

─Si realmente quieres ayudarme sólo actúa como si nada pasara, es todo lo que quiero. ─Antes de que Naruto pudiera añadir algo más, le señaló su tazón─. Y ahora come antes de que se enfríe.

En silencio, Naruto tomó los palillos y le dedicó una breve mirada que dejaba claro que sólo por ahora iba a dejar ese asunto ahí.

Y Sasuke sólo pudo suspirar interiormente, preguntándose cuánto tiempo duraría la tranquilidad entre ellos.

CONTINUARÁ.

¡Hola! Aquí actualizando para celebrar el cumpleaños de Sasuke. ¡Feliz cumpleaños, Sasuke! :D

El capítulo me quedó demasiado largo, perdón si la lectura fue pesada.

Sobre el bebé de Lee y Sakura, ¿pensáis que será niño o niña? ¡Hagan sus apuestas! XD

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!