HOLA!
Sé que ha pasado un largo tiempo, pero entre el trabajo y otras ocupaciones se hizo complicado continuar la hsitoria, pero obviamente la noticia del remake me regresó la motivación para sacar tiempo para continuar esta historia, espero que disfruten este cap
— ¡Oh, querido! ¡Estoy tan emocionada!
— Nodoka, debes calmarte, abrumarás a la pobre muchacha.
La sonrisa de la alegre mujer no podía ser contenida por mucho que su esposo le aconsejara ser prudente. El general sabía que todo era un caso perdido, su esposa estaba perdida en sus emociones. Ella estaba a punto de hacer realidad uno de sus sueños más esperados.
— ¡De ninguna manera! Todo saldrá perfecto hoy. El jardín está bellamente decorado, he ordenado que se hagan los platillos más deliciosos que pueda haber, y también el té más exquisito. Incluso he preparado dulces con chocolate. La señorita Ayane quedará encantada, lo sé, he consultado todo lo que está en tendencia entre las jovencitas hoy para que se sienta lo más feliz posible.
— Lo sé querida, pero quizás tu entusiasmo es algo…
— ¿Hay algún problema con mi entusiasmo? - preguntó con su ceño fruncido.
Aunque el Vizconde era un hombre de acción que enfrentó muchas batallas como militar, no podía negar que guardaba cierto miedo al mal genio que su adorable esposa podía mostrar si la contradecían.
— No es eso, es solo que recuerda que Ryoma nos pidió que no nos entrometiéramos en sus asuntos privados.
— ¿Entrometernos? ¡Por todos los cielos, Saotome! - gritó dando una palmada a la mesa. — Esto no se trata de si quiere aprender a maniobrar una máquina de guerra o hacer una expedición secreta. Se trata de su matrimonio. Su propia familia.
Tú mejor que nadie sabes lo que he tenido que pasar por ese ingrato. ¡Cuantas lindas muchachas rechazó! Cuantas veces dejó plantada a alguna de ellas. Oh, no, muero de la vergüenza el solo recordar como tuve que disculparme con las familias de esas señoritas por su descortesía.
Mientras la escuchaba quejarse, el general comenzaba a lamentar haber abierto la boca.
— ¡Ese muchacho es un desconsiderado! Pero es como mi hijo, y aunque se queje y lo odie, siempre voy a preocuparme por él. Así que puede hacer todas las rabietas que quiera, me encargaré de que su compromiso y matrimonio sean perfectos.-
El general no iba ni podría ganar esta batalla, su querida esposa estaba resuelta. Solo esperaba que no exagerase tanto con presionar a la muchacha Tendo.
— Como tú digas, querida - rió forzosamente.
— ¡Háblame más de la señorita Ayane! ¡No puedo esperar para conocerla! - la expresión severa había abandonado por completo el rostro de la vizcondesa— Ese desatento de Ryoma no me cuenta ni un poco de ella. Y tengo mis dudas, ya que él no quería esto, además, desde su compromiso con la joven Tendo él está algo diferente.
—¿Qué quieres decir?-
— El otro día, había ido a llevarle unos regalos muy exquisitos, lo sé porque yo misma los preparé. Pero al volver su semblante parecía pesado como si estuviera molesto por algo. Me preocupa que no se lleve bien con la joven. —
Pronto la sonrisa contagiosa de Nodoka se cambió a una mueca vacilante.
— Ya sabes que quiero ver a Ryoma casado más que nada en este mundo, pero tampoco quiero que sea infeliz, ¿y si la joven no es adecuada? Él está haciendo esto por esa tonta expedición.
— Querida para empezar, fuiste tú quien me pediste que tomara medidas drásticas para que nuestro sobrino siente cabeza. ¿Acaso ya te arrepentiste? -
— ¡No! Quiero que se case.— se apresuró a responder - pero es que parecía tan disgustado…
— ¿Alguna vez lo viste de esa forma luego de las citas que le hiciste?-
— En absoluto, ya lo conoces. Fue totalmente indiferente a todas ellas. Incluso con la señorita Kuno y su descabellada idea de llevar un contrato matrimonial. —
— Entonces no hay de qué preocuparnos.-
La cara de la señora Saotome era una completa interrogante.
— Por primera vez una señorita está provocando algo más que desinterés en Ryoma. ¿No te parece eso un avance?
— ¿Pero molestia?— Nodoka estaba algo insegura de las ideas de su marido.
— Por algo se empieza. — dijo con gran humor el gran general. — Bien, como ya te dije antes, Shun es viudo, así que Ayane se crio junto a su hermana mayor y su niñera. Estudia en Seren, he oído que es muy aplicada y aprende rápido. —
— ¿Seren? ¿No es ese instituto moderno de enseñanza occidental? Se supone que no tiene los mismos modales y educación de las jóvenes tradicionales japonesas-
— No es así, querida. Sí, las educan con la rigurosidad de la etiqueta, únicamente que le ofrecen más variedad de conocimiento en otras áreas.-
— Eso es algo maravilloso, me parece muy bien que las señoritas puedan aprender algo más que costura y arreglos, la futura lady Saotome debe ser muy instruida. —
De pronto un golpe en la puerta interrumpió la amena charla de los esposos.
— Su excelencia, su cita de las diez ha llegado.
— Mi señor, su excelencia, Lord Saotome, ha llegado.-
— ¡Bien! ¿Qué estás esperando muchacho? Hazlo pasar - urgió el animado Shun a su sirviente.
— Señor Tendo - saludó cordialmente el joven guerrero, quien dado al suceso que los reunía hoy, había dejado atrás su tradicional uniforme militar por un traje occidental más formal.
— Comandante es un placer tenerlo de nuevo por aquí. Por favor tome asiento, le serviré un poco de té. — ofreció el hombre mayor a la vez que vertía el oscuro líquido sobre la delicada taza de porcelana.
— Le pido disculpas, mis queridas hijas aún están preparándose, parece que han perdido un poco la noción del tiempo. — rio rascando su nuca.
— No se preocupe, creo que llegué un poco antes de lo acordado. No estamos atrasados, así que podemos esperarlas.-
— Me alegra poder ver a un viejo amigo después de tanto tiempo. Aún recuerdo cuando el señor Saotome y yo estábamos en el mismo pelotón. Todo era aún era un caos, el proceso de transición del shogunato al poder imperial todavía era resentido por algunas familias de samuráis.-
—Mi tío dijo que usted viene de una extensa familia samurái. ¿No le fue inconveniente el cambio de poder?-
— Es cierto que mi familia pertenecía a un importante daimyo, pero con los cambios, Tokugawa consideró enemigos o espías a varios clanes, así que pronto fuimos relegados y perdimos feudos. Aunque hay quienes aún defienden el shogunato, yo considero que perdieron el control mucho antes de la caída, el país necesitaba el cambio.
— Es así, en poco tiempo el imperio se ha expandido. China es un objetivo inminente para tener el control de las tierras continentales.-
— Pero convertir a otros pueblos en colonias, ¿no nos vuelve tiranos?-
La aguda pero firme voz de Ayane interrumpió la conversación que su padre y prometido estaban teniendo.
Ryoma no pudo responder rápidamente, pues su aliento había sido cortado por la encantadora visión de su prometida en su delicado kimono. Sus cejas no pudieron ocultar el asombro.
— A...a…— balbuceó sintiéndose tonto, pues nunca antes le había ocurrido algo similar. — Señorita Ayane— alcanzó responder.
— Hija mía— la emoción en la voz de Shun no podía contenerse - Te ves tan hermosa, me parece estar viendo a tu dulce madre. —
El rostro del jefe Tendo estaba embargado de admiración y nostalgia. Ayane no era una joven que vistiese kimonos formalmente con frecuencia. Apenas y lo hacía en festejos especiales y a su propio estilo, pero debido a la ocasión, la muchacha se dejó, de buena gana, ornamentar por su hermana y su nana, era una reunión demasiado importante.
— Tu madre estaría tan orgullosa.-
— Papá— la muchacha de cabellos azules se sintió conmovida.
— Milord, Ayane está lista, espero que sea apropiado para conocer a los vizcondes.— Para Hana, quien había entrado al salón detrás de su hermana menor, no fue difícil darse cuenta que el joven guerrero no había apartado los ojos de su querida hermana.
— Difícilmente la señorita Ayane podría causar una mala impresión. — respondió a Hana
— Le sienta bien el color turquesa.
Los ojos azules que la miraban fijamente, provocaron que la vergüenza cubriera ligeramente sus mejillas.
— Deberíamos irnos.
El elegante coche tirado por caballos, llevó en poco tiempo a los invitados hasta la entrada de la imponente mansión Saotome.
El cochero abrió la puerta rápidamente permitiendo que Shun bajara primero y tendiera su mano a su hija mayor. El comandante y su prometida fueron los últimos en bajar.
Al ceder Ayane su mano al acto de cortesía de su falso prometido no pudo evitar sentir como una corriente pasaba por sus dedos al rozar estos con su palma.
A Ryoma nunca le había parecido que hubiese tocado unos dedos tan delicados como los de la muchacha. El contacto duró muy poco, tanto que el guerrero inconscientemente trató de retenerlo para sí un poco más.
La joven peliazul sintió el sutil tirón. La incertidumbre de aquello permaneció solo para ella, nadie más que ellos fueron testigos de aquel extraño acto.
- Es una mansión formidable, Lord Ryoma.
- Es muy agradable el contraste de diseño tradicional y occidental. Su casa se ve magnífica.
Las voces de Shun y Hana se escuchaban parlotear mientras miraban alrededor de los muros y exquisitos jardines del palacete.
- Estas flores son occidentales, ¿no es así? ¡Son realmente bellas!- preguntó inquieta Hana
- Así es señorita Hana, mi tía las adquirió con un comerciante inglés. Si lo desea, puedo hacer que lleven algunas y las planten en su casa.
-Oh no!, no podría importunar de esa forma a la vizcondesa.
La siempre serena Hana, aunque deseaba mucho aceptar la oferta, sabía que no era propio hacer ese tipo de solicitudes a alguien de tan alto rango, que además aún no conoce.
- No lo hará. Mi tía estará encantada. Lo comentaré en la comida de ahora.
la amable respuesta satisfizo la curiosidad y agradó mucho a la mayor de las Tendo, quien con tales actos, no dudaba que lord comandante era un hombre gentil, muy adecuado para su pequeña hermana. Cada vez tenía más esperanza en ello.
- Es muy amable.
- Ni lo mencione. Por favor síganme por aquí.
Ryoma llamó a sus invitados para llevarlos al recibidor principal. Él y Ayane se adelantaron unos pasos de los otros Tendo.
- Entonces, ¿considera que Japón será un imperio tiránico?
-¿No lo es todo imperio?
La astuta respuesta divirtió al guerrero, Ryoma encontraba refrescante la agudeza de su falsa prometida.
- En toda batalla hay un ganador y un perdedor. ¿Cree que si ellos ganaran se cruzarán de brazos? Todo reino desea adquirir más poder.
- Corrección, la élite de un reino busca más poder, la gente del común solo quiere tener una vida tranquila.
Una mueca torció los labios rosas de la peliazul.
- ¿Qué le ha llevado a tener ese pensamiento, señorita? No digo que sea incorrecto, pero es tan único encontrar a alguien con ideales tan profundos.
Ayane podía sentir el calor bajo sus mejillas, esperaba que no se notara.
- Mi padre fue un hombre de guerra- la joven miró de soslayo a su padre- y al no tener a mi madre, eso hacía más dificil soportar su ausencia cuando partía a batallas. Mi hermana y yo solo deseábamos que todo acabara pronto y no recibir malas noticias. - Los profundos ojos oscuros de la muchacha miraban fijamente a los azules frente a ella. -Tal vez mi familia no sea del común, pero creo que todos, incluso usted desea una vida tranquila donde no haya que temer por la seguridad de alguien. La tiranía nunca mide el daño que provoca.
Ryoma se quedó sin palabras, le era difícil encontrar palabras que pudieran con la tristeza acumulada de una hija preocupada y la fiereza de las convicciones de una mujer tan impetuosa.
- Sería agradable que los hombres de poder tuvieran su visión del mundo.
-Milord, señorita, sean ustedes bienvenidos.
El hombre que los recibió en la entrada saludó respetuosamente mientras inclinaba ligeramente su cabeza.
- La vizcondesa aguarda en...-
- ¡Lord Ryoma! ¡Qué gusto verlo! Ha pasado un tiempo-
La estrepitosa voz de una joven de cabellos oscuros y risa estridente llenó la sala principal de la mansión Saotome. La joven se acercaba a gran rapidez al hombre de la trenza.
-¡Oh, señorita Tendo! ¡Usted también está aquí, qué sorpresa!-
- Señorita Kuno- susurró sorpresiva Ayane.
Era demasiado evidente que a la joven no le hacía la menor gracia ver a la peliazul en casa del comandante y tan cerca de él. Su mirada se posó en la poca distancia que los separaba, haciendo que la joven pareja diera un paso al costado cada uno.
- Disculpe señorita Kuno, pero debo cuestionarla, ¿Qué hace aquí? - preguntó un tanto áspero en sus palabras.
- ¡Oh, lo lamento, lord Saotome! ¡Qué falta de cortesía de nuestra parte! - intervino una mujer mayor entrada en sus cuarentas- Un saludo al guerrero más audaz de su majestad. - la mujer reverenció a lo que Ryoma respondió asintiendo con el mentón. - Señorita Tendo- el gesto que hizo al mirarla era todo menos cortés.
Ayane no podía salir de su asombro e incomodidad ante tales visitas, a ella no le habían informado nada de esto, además de la molestia por la hipocresía de la señora Kuno.
- Un placer saludarla señora Kuno-
Ryoma debía recordarse mantener su figura firme.
- ¡Querido mío! ¡Estás aquí!-
La dulce voz de su tía hizo que el guerrero dirigiera su atención a ella.
- ¡Tía me gustaría saber...!
- Oh, veo que has llegado con nuestros invitados. ¡Me da tanto gusto verlos! Parece que nuestro almuerzo de hoy tendrá más huéspedes de lo previsto, pero me alegra tanto tener tantas personas agradables en casa.
La sonrisa de Nodoka era tan amplia que, si su sobrino no la conociera creería que es genuina.
La mujer de ojos claros se acercó al guerrero con ademán de saludarlo para poder hablar con él.
- Te lo explico luego, por ahora los Kuno estarán con nosotros en el almuerzo.-
susurró.
- ¡Viscondesa! Qué honor estar en su delante.- La voz de Shun llamó la atención de los que estaban en la sala.
- ¡Señor Tendo! ¡Qué gusto tenerlo en casa! ¡Mi esposo estará feliz de saludarlo!-
La mujer aceptó el caballeroso gesto del ex almirante, pero pasó rápidamente al frente de la peliazul que había entrado primero con su sobrino, deseaba verla de cerca.
- Tú debes ser la hija menor, ¿no es así? La señorita Ayane -
- Así es mi lady- la joven hizo una reverencia algo torpe que Nodoka encontró adorable.
La señora Saotome deseaba tomarla del brazo y sentarse a hablar o mejor dicho interrogar a la muchacha, pero por sus inoportunos invitados debía ser discreta. Así que se dirigió a la muchacha castaña.
- Y tú debes ser la mayor-
- Hana Tendo, es un honor su señoría.-
La mayor, más versada, saludó con mayor propiedad y elegancia según la etiqueta.
- Estoy deseosa de que podamos conversar más a gusto. Por favor pasemos al jardín, todo está dispuesto para tomar el almuerzo ahí. Mi esposo también está dirigiéndose para allá en este momento. Daisuke, por favor guía a nuestros invitados.-
El mayordomo tomó la delantera direccionando a los huéspedes. Ryoma y Nodoka se quedaron atrás.
- Ahora dime qué está pasando, tía.-
-Pues verás...-
Flash Back
- Mi señor, su cita de las 9 ha llegado-
- Excelente, hazlo pasar. -
- Claro, es solo que...-
-¿Qué ocurre, Daisuke?-
- Lo que ocurre es que el señor Kuno llegó con su esposa e hija, vizconde.-
- Eso fue algo impertinente de su parte. Se supone que hablaríamos de negocios.-
El señor Saotome no estaba nada contento con la noticia que acababa de recibir. Se suponía que ambos conversarían sobre la venta de grano que abastecería al regimiento esta temporada. Nada tenía que hacer su esposa e hija aquí.
- No te molestes querido, es cierto que haber traído a su familia sin consultar antes fue impropio, pero no es nada grave. No te preocupes, yo las atenderé y se irán antes de que llegue Ryoma.-
- Está bien querida, como tú digas.-
- ¡Mi querida vizcondesa! Está usted encantandora como siempre. Permítame presentarle mis disculpas por presentarnos sin avisar, pero quise aprovechar que mi esposo venía a ver al suyo, no lo culpe por favor, yo insistí. -
- De ninguna manera, señora Kuno, es un placer recibirlas.-
La adorable sonrisa de Nodoka ocultaba bien su fingimiento.
- Honorable vizcondesa, le agradezco su gentileza. ¿De casualidad está lord Ryoma en casa? Desde la última vez que nos vimos no he tenido la oportunidad de encontrarlo y me encantaría saludarlo.
"Querrás decir que quisiste engañarlo para casarte" pensó Nodoka.
- Lo siento querida, él no está y no creo que llegue hasta muy tarde- mintió. Si decía que estaría para el almuerzo, la atrevida muchacha seguramente pediría quedarse. Era mejor evitar toda esa charla tediosa.
- Es una pena. Pero ¿cree que puedo visitarlo en otra ocasión?
- Bueno querida...
- No le haga caso, vizcondesa, mi pequeña olvida que lord Saotome es un hombre muy ocupado.
- Disculpe mi atrevimiento.- respondió la más joven.
- Entiendo, querida. no te preocupes.
La charla entre las mujeres se extendió más de la cuenta, por lo que Nodoka trataba de mirar la hora con la mayor discreción posible. Eran las once y treinta.
"¡Oh, por todos los cielos! Ryoma llegará pronto y esta gente no se va" pensó con preocupación lady Saotome.
- ¿Espera a alguien mi lady?- interrogó inquisitiva la señorita Kuno notando las disimuladas miradas de la duela de casa al reloj principal.
Nodoka pensó en mentirle a la joven pero no serviría de nada, mejor era decirle que tenía otra cita para que entendieran que era hora de marcharse. Desgraciadamente, contaba con que su marido terminara su asunto con el señor Kuno, pero tal parecía que eso estaba lejos de finalizar.
"Tonto, nuestro sobrino estará aquí en cualquier momento y ¡no puedes dejar el trabajo solo por hoy!"
- Lo cierto es, Misaki, que tengo un almuerzo con la familia Tendo. El ex almirante es viejo amigo del vizconde y se reunirán hoy después de mucho tiempo. - comentó con una alegre sonrisa.
Misaki, no pudo evitar soltar una mueca al oír el apellido Tendo. Trató de ocultarlo con una sonrisa, pero su actuación carecía de talento. ¿Y cómo podría fingir correctamente? si la más insulsa de las hermanas, la poca agraciada y nada delicada, en sus palabras, había tenido la desfachatez de rechazar a su querido hermano, cuando este le propuso una alianza famliar.
En aquel momento, lo vió todo muy claro, la conjetura era obvia, esa reunión tenía más que un simple propósito de saludar a un viejo amigo. Parecía que la vieja vizcondesa estaba buscando arreglar otra cita para su sobrino. Ella estaba muy pendiente de todo lo que pasaba con respecto a ese asunto que era de su profundo interés. Sabía de todas las citas escogidas y las familias de donde venían, pero un tiempo acá parecía que Lady Saotome se había apaciguado en su búsqueda.
"Tal parece que ha manejado este asunto demasiado bien. No oí ningún rumor. Pero lo siento, señoría, no pienso permitir que esa boba de Ayane Tendo tenga ni siquiera el gusto de pasar un rato con mi querido comandante. Es tan poca cosa."
- Oh! Conocemos a los Tendo y muy bien. ¿Le molestaría si esperamos hasta que lleguen? Es que quisiéramos saludarlos. Además, parece que padre aún tiene mucho que discutir con el vizconde. - Preguntó la joven Kuno, haciendo uso de sus más delicados tonos y modales.
-¡Querida, no seas impropia! Seguramente la vizcondesa debe apresurarse para recibir a sus visitas.
- Lo lamento madre, es solo que la gentileza y hospitalidad de la vizcondeza es bien conocida y apreciada por todos, que me permití sugerir esa idea. No pensé que fuera una molestia. Me disculpo mi lady, no quise abusar de su famosa generosidad.
Nodoka estaba pasmada, esa niña le había hecho una jugada astuta. Su mensaje era claro, si no permitía que se quedaran se correría un rumor que pondría en entre dicho la hospitalidad de la familia Saotome. Ante todo, ella jamás permitiría que su familia sea objeto de chismes, aunque estos parecieran pequeños.
"¡Esta niña! Si dejo que se vayan seguramente exagerarán las cosas. No es el momento para que un insignificante rumor opaque el anuncio del futuro compromiso de mi querido sobrino. Tendrá que quedarse."
Fin de Flash back
- Pero tía... el punto de esta reunión era acercar a nuestras familias.
- Lo sé, no creas que no me molesta. Pero es mejor que no dejemos que nuestro nombre, ni el de los Tendo sea motivo de chismes mal intencionados.
El guerrero soltó un largo suspiro.
- Y aún así querías relacionarme con aquella muchacha.
- Acepto que fue un error terrible. - Se disculpó Nodoka.
- Mejor vayamos al portal, no dejemos que incomoden a los Tendo.
- Y dígame señorita Ayane, ¿Ha mejorado su destreza para la ceremonia del té? La señorita Hana tiene un talento consumado, pero recuerdo que su habilidad aún estaba en preparación no es así?-
La señora Kuno no perdió oportunidad para señalar la falta de talento que recordaba de la menor de las Tendo, estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para destacar las cualidades de su hija como mejor candidata que cualquiera en la sociedad. Ella no tenía nada realmente contra Ayane, pues aunque esta rechazara a su hijastro, no tenía mayor importancia para ella, salvo por el hecho de que fue una ofensa al nombre de su casa.
Los Tendo eran una familia importante, eso era verdad, pero los Kuno también tenían gran poder, y no podía entender como una joven sin gracia pudo darse el lujo de rechazar a su familia.
A su lado, su querida Misaki era la señorita más perfecta y adecuada de toda la sociedad, y más le valdría a esa pequeña Tendo saber que no puede pretender ser una dama solo por el nombre de su padre.
- Oh madre, no creo que debas preguntar algo como eso. Entiendo que las pupilas de Seren no tienen interés en la educación y modales aristocráticos y anticuados. Olvídelo señorita Ayane.- dijo sonriente Misaki.
- Sí he oído que es una escuela un tanto peculiar- dijo el señor Kuno.
- Me parece que no está muy informada sobre la escuela, señorita- intervino Hana - Seren tiene cuidado de todas las costumbres y tradiciones propias de la más alta alcurnia de Kyoto. Por supuesto que Ayane sabe cómo llevar una ceremonia del té.
Ayane podía sentir la ira subir a su cabeza todo el tiempo que madre e hija estuvieron hablando de su habilidad con el té. Sabía perfectamente que hablaban de la reunión en su casa cuando el heredero de los Kuno intentó pedir su mano.
Ella había hecho un trabajo torpe en la ceremonia, por supuesto que su destreza no era como la de su hermana, pero sin duda tampoco era tan exagerado como se presentó en aquella ocasión.
La peliazul sabía que el cometido de la arpía más joven era "bajar su valor" de dama noble.
- ¡Estoy entusiasmada por verlo! ¿Señorita Tendo nos haría una demostración?-
- Será un honor, vizcondesa-
Con sumo cuidado la joven se prestó a la delicada labor, hizo las reverencias con la misma gracia que había ensayado días antes, pues sabía que su prueba de la ceremonia era ineludible. La postura, los movimientos, las mezclas, el juego gracil con sus manos mientras servía, trataba todo de hacerlo lo más natural que podía. Pero no estaba acostumbrada a la rigidez que exigía, era incómodo, pero aguantó hasta el final.
Ryoma siguió cada uno de los gestos de la joven, a simple vista la peliazul parecía estar en su ambiente. Sus ojos serenos pero concentrados, la comisura de sus labios sostenía una ligera sonrisa, muy discreta, tal como exigía la tradición y sus manos danzando con cada movimeinto que implica el rito.
Pero la respiración entre ratos se entrecortaba, de forma muy sutil, ella estaba nerviosa.
La peliazul puso la taza frente al vizconde haciendo una reverencia antes de que este respondiera a su venia y bebiera.
- ¡Mágnifico! Tiene un deje un tanto amargo, pero es así como me gusta a mí.- dijo alegre.
La joven se sintió más relajada luego del cumplido recibido y prosiguió con la taza de la vizcondesa, sin embargo al extender la taza perdió ligeramente el equilibrio del peso que estaba sobre sus muslos inclinándose ligeramente, pero pronto se acomodó y prosiguió.
"Torpe" se reprendió. Sus mejillas se ruborizaron ligeramente por la verguenza.
- Una disculpa-
Las miradas inquisidoras de las Kuno mostraban su regodeo.
La dama ignoró su disculpa y procedió a beber su té.
-Querida ¿cómo supiste que prefiero el té de ume? Está delicioso por cierto.
La sonrisa afable de la mayor de la casa le dio tranquilidad y confianza a Ayane.
- Tiene una mesa personal por aquel espacio. - respodió mirando hacia unos pasos del comedor exterior donde estaban acomodados. - y está rodeado de árboles de ume, intuí que le agradaba su aroma.
- Eres muy observadora querida.
La alegre sonrisa contagiaba al resto de los presentes. Ayane pudo concluir con su labor sin sentir mayor pena por el desliz.
- Ha mejorado mucho, señorita Tendo- comentó la joven Kuno con falsa simpatía. - Sin duda , esos odiosos comentarios que se hacen en las reuniones de jóvenes sobre sus dotes de dama desaparecerán.
-¿Qué cometarios?- indagó con preocupación la vizcondesa.
- Nimiedades, su excelencia, palabrería de jovencitas malintencionadas- dijo la señora Kuno notando la mirada preocupada de lady Saotome.
- ¿Pero que es lo que esas jovencitas malintencionadas dicen?
- Bueno - siguio con suspicacia la joven Kuno - se han inventado rumores de que la señorita Ayane tiene más interés en actividades vigorosas como montar a caballo y supervisar los arrozales de su familia que en las artes propias de una dama aristocrática.
La mirada de los vizcondes se agrandó con sorpresa.
- Pero estoy segura que solo lo dicen por envidia
- ¿Por qué cree eso querida? -
- La señorita Ayane ha recibido algunas propuestas de varios jóvenes acaudalados, pero esos compromisos no se concertaron. ¿ No es así, señorita?- preguntó mirándola con fingida inocencia
- Yo...-
- Por lo que esas jóvenes han rumorado que se debe a que la señorita Tendo no tiene los dotes necesarios para ser la anfitriona de una noble familia, y que por eso no se ha comprometido. ¡Qué terribles pueden ser las muchachas resentidas con una joven popular como la señorita Ayane solo para intentar opacarla!
Las mejillas de la peliazul estaban enrojecidas de la verguenza despues de oir todo aquello.
- Señorita Misaki, no es adecuado repetir los comentarios malintencionados de otros.- La dulce Hana miró con severidad a la locuaz pelinegra.
- Señorita Hana, yo solo respondía la pregunta de su excelencia. Indudablemente no creo ni una palabra de lo que se dice en aquellas reuniones.-
- ¡Es un ultraje al nombre Tendo! - Shun estaba molesto. ¿Era esto lo que realmente se decia de su hija enlos círculos sociales? No habia duda de que la joven Kuno pudo exagerar en la mordacidad de sus palabras, pero en el fondo sabía que todo lo que dijo era verdad. Ayane no era adecuada para los estándares de las damas de su posición y la culpa era toda suya. Le dio demasiada libertad.
- Disculpenme debo retirarme un momento- la voz apagada de Ayane interrumpio la acalorada charla que estaba desatandose en ese momento.
La joven peliazul se retiro de su asiento con serenidad y tratando de mantener la poca dignidad que le quedaba luego de lo sucedido. Ella siguió el pequeño camino que la guiaba hacia el interior de la casa pero antes de ingresar se desvió por otro que llevaba a un gran arbol, estaba lo suficientemente distante para que no la vieran. Necesitaba un momento a solas,y los sirvientes en la casa no ayudarían mucho.
Un gran suspiro abandono sus labios.
Nunca se habia sentido tan humillada. Estaba furiosa, pero el problema era que no sabía con quien, si con la odiosa de Misaki y su madre o con ella misma.
Nunca le había importado lo que los demas dijeran de ella, sabia que la gente que iba a esas reuniones solo sabia inventar chismes y eran huecas de cerebro. Pero no podia soportar que su nombre y el de su familia estuviera envuelto en tales tonterias. ¿Cómo se atrevian a decir eso de ella?
-¿Que soy poco femenina?- soltó con ira mientras apretaba con furia su kimono.
"Pero no es mentira... a mi no me interesan esas cosas de bordados y arreglos."
Ayane recordó como una vez en uno de esos bailes escuchó a uno de los primeros pretendientes que rechazó decirle a un grupo de muchachas que ella no era nada delicada, y que dificilmente alguien querría desposarla.
- ¡No me importa lo que piensen!-su cara volvio a enrojecer mientras un quejido escapaba de su voz que se quebraba.
- Señorita Ayane-
La voz de Ryoma asustó a la joven de ojos oscuros, no queria voltearse a verlo. No queria que nadie la viera tan vulnerable.
- ¡Solo déjame sola!- susurró. Las oscuras iris de la joven se cristalizaron como pozos de chocolate por las casi imperceptibles lágrimas que amenazaban con salir.
-Ayane-
El nombre de la joven escapó con pesadumbre.
Ryoma no podía dejar de verla. Estaba atrapado en sus tupidas pestañas humedecidas y en la rojez de su nariz. La visión hizo que su corazón empezara a acelerarse sin comprensión alguna. No entendía como la tristeza en las retinas de su falsa y casi desconocida prometida le calaban tan profundamente.
- Déjalo ser- respiró profundamente para calmarse, no quería que aquel extraño la viese llorar - sigamos con esto, en unas semanas todo habrá terminado.- dijo al tiempo que giraba su rostro para no seguir bajo el escrutinio de los ojos azules que parecían perseguirla.
Sin embargo, a los pocos segundos su barbilla fue tomada con delicadeza por un fuerte agarre.
- Así es, esto acabará.- repondió con seriedad - Pero estás muy equivocada si crees que dejaré que te hablen de esa forma.-
Las palabras anonadaron a la joven. En ese lapso de conmoción recién ambos caían en cuenta que habían empezado a tutearse.
-Ja, es gracioso que lo digas, ¿olvidas que antes me dijiste que era una persona desesperante?- Fue lo primero que dijo para soltarse rápidamente de su agarré. Debía hacerlo pues, la verdad, su cercanía la empezaba a poner nerviosa.
- Irritante y molesta también, no he retirado mis palabras.-
El calor subía a la cabeza del guerrero, esa chica era una auténtica conflictiva. ¿Cómo podía traer a colación lo que había pasado antes? ¡Esto era algo totalmente diferente!
La joven rebelde estaba a punto de contestarle, pero fue adelantada.
- Pero entiende esto Ayane, aunque tu carácter no sea el más delicado, jamás permitiré que te minimicen.- dijo mientras pasaba delicadamente su dedo pulgar por el borde de sus ojos acuosos.
El brillo salvaje y determinado que desprendía su mirada grisácea sorprendió y asustó un poco a la peliazul. Era genuino, sin fingimiento. No había palabras de por medio, pero ella sabía que esto era una promesa.
"Supongo, que ese es el verdadero Ryoma Saotome"
Algo cambió en la forma de ver que Ayane tenía sobre su falso prometido. Una chispa se encendió en sus ojos luego de oír sus palabras. Jamás había sentido la necesidad de creer en alguien más que en sí misma, menos en la gente pretenciosa que rodaba el círculo de la alta clase a la que pertenecía, y que no veía en ella nada más que una oportunidad para poseer una rica heredad y posición.
Pero Ryoma parecía ser un hombre diferente, sí tenía sus intereses particulares en el trato que habían hecho, y aunque era un gran actor que pretendía muy bien delante de otros, nunca ocultó sus verdaderas intenciones a ella. Él no defendería algo si no le parecería injusto. A diferencia de otros que tal vez buscarían consolar a la frágil dama, el comandante solo quería callar la ofensa que le habían hecho al honor de una mujer que tenía una tenacidad que superaba cualquier convencionalidad que se esperara de ella.
De repente ya no podía verlo con la indiferencia que deseaba, y que tomara su rostro con tal suavidad no ayudaba.
Este nuevo descubrimiento es lo que estaba atormentando su mente mientras recorría el camino de vuelta a la comedor sujetándose del brazo del fiero guerrero.
Ayane creyó que nada podía empeorar el almuerzo con su falsa familia política, cuán equivocada estaba.
- ¡Cálmese, Shun!- dijo con suavidad la señora Kuno - Si eso fuera verdad no habriamos permitido que mi hijo cortejara a Ayane.
Los ojos chocolate de la peliazul temblaron al escuchar las palabras de la señora Kuno mientras llegaban a la mesa. De pronto tres pares de ojos la miraron con asombro.
- Señor Tendo, ¿usted iba a emparentar con el señor Kuno? - Preguntó el vizconde.
-Bueno, era nuestro deseo que nuestras familias se unieran. Los Tendo son una muy buena familia, muy respetada y la señorita Ayane una joven encantadora que todo joven noble desearía por esposa. Así que cuando Kenshi me manifestó su interés en la joven, convine con el señor Shun permitir que éste la frecuentara.
- Así es, por su puesto que no nos importaban esas habladurías sobre la señorita Ayane, sabíamos que era una joven correcta y más que adecuada para desposarla con nuestro querido Kenshi.
Hana y Shun se miraban con nerviosismo, mientras que Ayane podía percibir un aura extraña que emanaba sutilmente de su falso prometido. Sus gestos eran perfectamente indiferentes a todo lo que se hablaba, como si fuera un oyente más, pero algo estaba mal, lo podía sentir.
- ¿Y por qué no progresó la unión con el joven Kuno, señorita? -
Ryoma no pudo detener las palabras que salían de su boca. Una fuerza desconocida se apoderó de él y la urgencia de que su curiosidad quede resuelta lo hizo preguntar. Necesitaba que Ayane dijera que no estaba interesada en él.
La mente de la peliazul era como un rompecabezas cuyas piezas estaban por todas partes.
"¿Qué puedo decir? Que Kenshi es un tonto egocéntrico que no puede pasar más de 5 minutos sin hablar de sí mismo? Olvídalo, ya tengo suficientes problemas como para agregar una riña con una familia importante."
- El señor Kenshi y yo tenemos intereses diferentes, y aunque es un joven agradable no habríamos podido ser una pareja armoniosa. Estoy segura que hay otras jovencitas que compartirán los gustos del joven Kuno. Solo puedo desear su futura felicidad.-
"¡Perfecto! Ni a la más preparada de las princesas imperiales se le podría haber ocurrido una respuesta tan certera como esta. Incluso Hana sonríe orgullosa, debí haber resulto muy bien" pensó mientras se daba palmaditas mentales viendo como su hermana mayor sonreía con satisfacción.
Todos parecían contentos con su respuesta, todos menos Ryoma, quien, aunque nuevamente lucía casual ante la conversación tenía cierto destello en sus ojos que intimidaba.
- Ya lo creo que sí, aunque mi querido hermano aún lamenta que no haya querido comprometerse, señorita Ayane. Es una pena, usted es tan agradable, habriamos sido familia.-
El entrecejo del comandante se fruncio ante el comentario de la joven Kuno.
La contestación de la señorita Tendo había sido adecuada, no ofendió sino que elevó el estima de los rechazados y a sus futuros familiares parece que también satisfizo, pues dejaba claro que su honor de dama seguía tan alto como el de cualquier noble. Pero por alguna razón Ryoma no se sentía satisfecho con aquella contestación.
¿Acaso a esa señorita tan obsecada y perspicaz le parecía agradable aquel hueco de Kenshi Kuno?
No podía ser, Ayane no era alguien tan superficial.
- Lamentablemente fue así. Pero deseamos lo mismo para usted señorita Ayane. Una joven tan agradable no podrá permanecer tanto tiempo fuera del interés de jóvenes de gran valor que serán tan favorables a usted. Shun seguramente querrá emparentar pronto, aunque por ahora entiendo que toda la antención está en la joven Hana y su agradable prometido, el doctor.-
Y así para fortuna de los Tendo, la plática se direccionó a un tema mas tranquilo de discusion.
Cuando cayo el ocaso todos los invitados se disponian a retornar a sus casas.
Habia sido una tarde larga, Ayane solo queria que esa visita terminara pronto.
Todos se dispusieron a despedirse con cortesia como si el momento incomodo nunca hubiese ocurrido, jamas se pronuncio una palabra del compromiso de los Tendo y los Saotome, se tendría que arreglar otra reunion pronto, esta vez sin invitados sorpresas.
Ayane se dispuso a subir a su carruaje lista para irse cuando una mano aspera tomo la suya con sorpresa y la beso.
- Señorita Ayane-
Cuando la peliazul se volteo a ver quien habia tenido ese atrevimiento, su sorpresa no pudo contenerse al ver al joven Kenshi muy cerca de su rostro.
- Señorita, esto solo puede ser un designio del cielo. Encontrarnos aquí, de forma tan inesperada.
-Joven Kenshi, es un gusto verlo.
- No, mi querida el placer lo tengo yo, que crei que no volveria a ver tan pronto esos preciosos ojos de la señorita.
Kenshi sujeto con mayor fuerza la mano de la joven al sentir que esta trataba de soltarse, pronto sus manos estaban sobre sus delgados hombros.
La ira de la peliazul estaba a punto de explotar en forma de un puño, pero debia contenerse. Ayane estaba a punto sujetar la mano de aquel atrevido y obligarlo a soltarla, pero una mano mas grande se adelantó.
- Suelte a la señorita en este momento.
Ayane nunca habia oído un tono tan mortal y gélido venir de Ryoma, su voz le causó un ligero miedo, pero no tanto como la mirada de hielo que el hombre de la trenza tenía en el alto espadachin.
- Lord comandante, le pido que no se meta, esta es una conversacion privada entre mi prometida y yo.
El tono altanero y orgulloso de Kenshi no se hizo esperar.
La sangre de Ryoma hirvió al oír las palabras "mi prometida"¿Cómo se atreveía aquel imbécil a reclamar como suya a Ayane? Sus ojos grisáceos centellaron con ira.
Con rudeza Ryoma apartó las manos de Kuno del cuerpo de la joven y sin contemplación de las consecuencias acercó a Ayane hacia sí desde su cintura.
- Retira inmediatamente tus palabras. Escucha, la señorita Ayane Tendo es mi prometida. Y no permitiré que manches su honor y el mío con tu declaración ridícula.
Todos los presentes que habían salido de la casa al escuchar el alboroto quedaron anonadados ante las serias palabras del comandante.
Las Kuno tenían una mirada horrorizada de la escena. El gran comandante, el hombre que nunca había prestado el menor interés en las damas más bonitas y cautivadoras de la corte, estaba reclamando a la más simplona de las mujeres nobles como su prometida. El sueño de matrimonio de Misaki se rompía a pedazos ante sus ojos y una rabia enloquecedora quería hacerla saltar contra la peliazul si no fuera porque la mano de su madre la detuvo.
La vizcondesa, que hasta el momento tenía muchas dudas sobre la joven Tendo, después de todo lo que había oído de los Kuno, perdió toda indecisión luego de escuchar la apasionada declaración de su sobrino.
Nunca había visto a Ryoma perder los estribos, bajo ninguna circusntancia, y nunca en sus más creativas ensoñaciones hubiera imaginado que alguna vez su sobrino diría tan abiertamente y con tanto celo que tenía una prometida.
Estaba segura que Ayane era una jovencita especial. Ese pensamiento también lo compartió el general.
- Señor Kuno, le advierto que no vuelva a tocar de esa forma a mi prometida, o responderé como corresponde. Si nos disculpa, debo llevar a mi prometida de vuelta a su casa.
Con fuerza, pero sin lastimarla, Ryoma tomó la mano de la joven Tendo y la introdujo al carruaje antes de cerrar la puerta tras de sí.
Ayane no podía creer loque acababa de pasar, su respiración estaba entrecortada, no sabía que decir, tampoco creía ser capaz de articular algo, sus ojos bailaban entre el duro tacto que aún sujetaba su mano y los azules ojos de su prometido que la contemplaban con enojo.
y qué les ha parecido? Sé que es algo corto pero espero que les haya gustado.
Por favor anímame a seguir escribiendo! Encuéntrame en X como gializz14
XOXO
