Disclaimers: Harry Potter, los personajes, los nombres y los signos relacionados son marcas comerciales de Warner Bros. Entertainment Inc., los derechos de autor de la historia "Harry Potter", pertenecen a J.K. Rowling; por lo tanto, son usados sin intención de lucro alguno, la historia paralela, al igual que los personajes originales, me pertenece en su totalidad, y no pueden usarse sin mi autorización, cualquier tipo de adaptación de esta historia está prohibida.

Hola, ojalá sea de su agrado la historia.


La actitud de Scorpius fue bastante extraña, al menos para Alex, ya que nunca se había puesto tan a la defensiva por algo tan inocuo como un simple "Quiero hablar contigo", al menos desde que había comenzado a salir con James, años atrás, esa actitud altanera que él tanto odiaba del rubio, ya no era común, aun así, quiso atribuirlo a que acababa de despertar y había estado en una posición para nada cómoda en el sofá, se masajeó un poco los hombros y dio un paso hasta el chico, que retrocedió.

—Es bastante tarde, y quiero dormir un rato, no creo que te moleste ¿o sí? Dejemos esta charla para otro día.

—Ya sé que es tarde y quieres dormir, pero no tomará tanto tiempo, solo quiero saber si todo está bien contigo.

—Oh, ¿conmigo? –sonrió con desdén –creí que habías dicho que querías hablar de James, sí que será rápido en ese caso, sí, estoy bien, buenas noches, descansa –se dio media vuelta para ir rumbo a su habitación.

—Sabes de lo que hablo, a ti no tengo que explicarte las cosas, así que, por favor, regresa.

—Dijiste que sería rápido, y todo lo relacionado con James no es rápido, y tú mejor que nadie lo sabe ¿no es cierto?

—Ya sé que con él no es nada rápido, pero no estoy con él, estoy contigo, hablándote de él, no actuemos como estúpidos, ¿quieres?

—Las cosas están bien, como siempre, Alex, la absurda monotonía de estar con James, es todo.

—La absurda monotonía –repitió sorprendido –sabías como es James desde el inicio, Scorpius, dime, ¿qué esperabas de estar en una relación con él?

—La verdad, no lo sé –aceptó sincero –pero la verdad, no esperaba que fuera difícil estar con él, se está volviendo insoportable estar cerca de él, respirar el mismo aire que él, simplemente no quiero tenerlo cerca.

—Ya –aceptó bajando la mirada –comprendo por completo lo que sientes –suspiró –pero si su presencia se ha vuelto tan insoportable para ti, ¿por qué simplemente no se lo dejas claro?

—¡Es que ese es el problema, Alexander! –Vociferó enfadado –¡Que tengo que explicarle cada maldito detalle, que su cabeza está tan fuera de este maldito mundo que no puede tener ni un maldito dedo de frente para entender algo que es tan simple! –Gruñó.

—Te lo repito –insistió Alex, completamente calmado – ¿qué es lo que pasó por tu mente cuando decidiste tener una relación con él?

—¡Que se le arreglara la maldita cabeza! –Admitió desesperado –que no fuese yo, quien… -se quedó callado antes de seguir gritando como un loco –no quiero estar con alguien, que me hace cuestionarme todos los días si es que realmente me ama.

—Él te ama –le recordó.

—Eso es lo que dices tú, Alex –sonrió –pero no lo que dice él.

—Por Dios, Scorpius –se burló el birmano –James se desvive cada maldito día por ti, cumple cada capricho que tienes, incluso deja que cruces límites que no permite con nadie más, ¿qué más quieres? Nadie en tu vida, se ha preocupado y cuidado de ti de tal forma como lo hace él contigo, ¿sabes cuantas personas querríamos tener a alguien como él en nuestra vida? –Negó.

—Pues ahí está, solo necesitas admitir que lo que todos sabemos, pero te niegas a aceptar, Alexander Takhon, que realmente estás y has estado enamorado de James por todos estos años.

—Claro que lo amo –aceptó –James lo es todo para mí, es la única persona que ha estado para mí –lo señaló –he permitido ser dejado de lado, ser desplazado, ser plantado, porque él siempre te ha puesto primero, y no me molesta, no de la manera que piensas, honestamente, y no quiero lastimarte, Scorpius, pero no creo que si quiera llegues a comprender ni un poco de todo lo que mi amistad con James significa para mí.

—Oh, perdón, es que soy un estúpido, que no comprende emociones ni sentimientos.

—Tú nunca has tenido un amigo sincero –comentó triste.

—Albus Potter –le recordó.

—Claro, tu amigo que hizo de todo, por hacer que tu relación con James fracasara, todo porque no soporta que a pesar de que James no puede relacionarse bien con los demás "lo prefieran".

—Quizás si le hubiese hecho caso a mi mal amigo, en este momento tendría una vida maravillosa, con alguien a quien no le tengo que estar rogando por amor.

—Pero qué demonios dices –se burló Alex – ¿En qué momento a través de estos años has tenido que suplicarle a James por amor? –Negó –desde que aclararon las cosas, de que apelara con su padre que no le prohibiera demostrarte afecto delante de Albus.

El rubio se quedó callado, si bien, el castaño no era frío ni distante con él, el hecho de que jamás dijera que lo amaba, pesaba más de lo que quería admitir, observó a otro lado, contrario a lo que creyó, Alex comprendió lo contrario.

—No lo sabía –informó –que él a pesar de todo, te hiciera sentir así, yo solo he visto la parte de él, desbordando amor por la mirada cada que estás cerca, o cada que alguien más, te saca a tema.

—Es que, para ti, es imposible verle los defectos, él siempre está bien, los demás siempre lo juzgamos mal, ¿no?

—Claro que veo sus defectos, pero contrario a lo que Albus cree, las cosas para él son más complicadas y las cosas no se le dan tan fácil como todos piensan –negó –aunque también es cierto, que hace mucho, yo decidí, que, a James, lo adoraría tal y como es, sin cambiarle absolutamente nada, porque… ¿qué sentido tiene querer a alguien y querer cambiarle? Al final, ¿realmente lo quieres si quieres tan desesperadamente que cambie su esencia?

—Entonces ¿siempre tengo que ser yo quien cambie? –Negó –no creo que sea justo, se supone que me ama ¿Por qué no hace algo por mí también? ¿Por qué tengo que quererlo yo a él tal y cual es? –Se le quebró la voz –dime Alex ¿cuándo él va a amarme para cambiar un poco?

—No quieres que cambie algo como que deje de poner las cosas en orden, Scorpius, eso ya lo ha cambiado por ti –sonrió –te ama tanto, que ni siquiera se pone histérico cuando cambias las cosas de lugar, aun sabiendo de su urticaria mental, simplemente te deja ser como eres, tú estás pidiendo algo que él no puede cambiar, su forma de ver al mundo es diferente, y quizás complicada para el resto del mundo, pero lo cierto es que él da todo de sí mismo, por intentar ser alguien normal, ¿te has puesto a pensar como es la vida para él en reuniones con gente extraña a la que tanto adoras llevarlo? Lo mucho que se esfuerza por "parecer una persona normal" para que nadie se burle de ti, porque tu novio es un imbécil, según él –negó –y no estoy haciendo tus méritos menos, comprendo que es complicado entenderlo, no siempre tienes el humor para explicarle las cosas, pero… cada que quiero gritarle que entienda algo simple, lo recuerdo sentado en el frío, esperando porque lograra conjurar un hechizo bien, las horas que pasó esforzándose por que entendiera Historia de la Magia, o herbología –se burló –entiendo lo que es la frustración, y quizás la mía es mínima, con la de ustedes, pero es decisión de cada uno, el cómo va a lidiar con eso, porque nadie más hará ese trabajo por nosotros.

—Al final, Alex –se burló Scorpius de él –tú no eres capaz de entender lo que siento y ocurre entre él y yo, porque tú lo ves desde tu lugar de amigo, las cosas serían diferentes si en lugar de su amigo, fueses su pareja, buenas noches, descansa.

Scorpius se dio media vuelta, avanzó unos pasos, pero se detuvo, observó sobre su hombro a Alex, sin duda quería mucho a James, era eso o estaba completamente adiestrado por Ginevra Weasley, para defender a James de cualquier cosa, y convencer al resto de que tendrían que tenerle paciencia, comprensión y lástima a su niño, porque era diferente de los demás.

—Solo –volvió a hablar Alex –si no es mucho pedir, háblalo con él, no es justo para ninguno, vivir en una relación así, él engañado creyéndote enamorado, y para ti, tener que soportar el infierno que se ha vuelto tu vida a su lado.

—Buenas noches, Alexander.

Fue hasta la habitación, James estaba recostado en la cama, impasible, dormido tranquilamente, en la misma posición, que imaginaba que su amigo lo había dejado después de ayudarlo con su ropa y pijamas, sí, podía ser el hombre más guapo que Scorpius Malfoy había visto en su vida, podía provocarlo de maneras sorprendentes, si tan solo fuese una persona normal, daría todo porque James fuese como Alper Kaplan.

Se cambió la ropa por su pijama, y se recostó sobre la cama, intentando quedar lo más lejos de su novio, y ni un poco culpable se sintió de colocar un hechizo que evitara que el castaño invadiera su lado, eso ayudó mucho a que pudiese dormir, por primera vez en días, su sueño fue reparador, se había perdido por completo.

Se removió con una sonrisa, se estiró en la cama y bostezó tranquilo, eran cerca de las once y media de la mañana, James ya se habría ido a trabajar así que no tenía de que preocuparse, o eso pensó, se sobresaltó cuando giró para acomodarse otro rato, su novio estaba de pie frente a la ventana, cuando notó que estaba despierto, se giró hasta él, que puso los ojos en blanco, pensando que se acercaría a él, pero el castaño solo sonrió de una manera extraña.

—¿Qué haces ahí? –Preguntó de mala gana.

—Colocaste un hechizo –murmuró.

—Ah, eso, ¿y por eso estás enfadado?

—No –contestó tranquilo –es solo que… no pude pasar, el hechizo impide que me acerqué a ti, o cruce de tu lado, no solo se limita a la cama –le informó.

Scorpius se puso de pie de manera rápida, se le había olvidado el detalle del hechizo, y que normalmente el castaño despierta primero, observó a otro lado, suspiró irritado, se puso de pie hasta su ropa del día anterior y quitó el hechizo.

—Pudiste despertarme –comentó.

—Lo sé, pero tenías días sin poder dormir, así que, ya que es mi día libre, decidí no molestarte –sonrió.

Que su novio saliera rumbo a la cocina, y no insistiera en nada de lo que era normal en él, lo confundió un poco, pero se burló, sin duda era mejor actor de lo que había pensado, sin duda había escuchado su charla con Alexander en la madrugada, por eso estaba actuando así.

—Realmente pensé que estabas dormido cuando entré a la habitación, pero ya que has escuchado la charla con Alexander…

—Scorpius…

—No –levantó la mano cuando intentó ir hasta él –te lo juro, no te quiero cerca –suspiró –solo quiero que nos demos un tiempo.

—¿Cuánto tiempo?

—No lo sé –aceptó –pero te conozco, James, sé que no se te da muy bien comprender las cosas, quiero que nos demos un tiempo, no quiero que me busques, que me mandes flores, nada, si coincidimos en los lugares, está bien, no haré un drama, ni te trataré mal, ni huiré de ti, pero no quiero que insistas, quiero… tiempo, para darme cuenta si realmente te amo, o solo fue… la forma de llevarle la contra a mi mejor amigo.

—De acuerdo, eso quiere decir que no evitarás a mi familia…

—No, y menos sabiendo que Albus volverá a Londres, creo que viviré más con él que en otros lados –sonrió divertido –es mi mejor amigo, y anoche descubrí que lo extrañaba más de lo que admitía, y que lo alejé de mi vida solo porque…

—Por mí –bajó la vista.

—Sí y realmente no sé si valió la pena ese sacrifico, lo lamento –se disculpó –me llevaría mis cosas hoy mismo, pero…

—No, no, descuida, puedes quedarte aquí.

—Tengo el apartamento que mi padre me dio…

—Lo rentaste –le recordó –no te preocupes, es más fácil que me mueva yo, no tengo mucho –sonrió dolido.

—M—

Lily observó hacia el patio de su casa, frunció el cejo, confundida al ver a Alex ahí, platicando lo que parecía muy tranquilamente con Teddy, aquello era algo realmente extraño, desde que ellos habían comenzado su relación falsa, el metamorfomago no toleraba al mejor amigo de James, así que le pareció bastante raro.

—Hola –saludó en tono extraño, a Alex.

—Hola, Lily –sonrió –hola, pequeña Liv –acarició la cabeza de la bebé que dormía tranquilamente en los brazos de su madre.

—Realmente tengo que decir que es bastante extraño verlos tranquilamente hablando.

—Bueno, Alex vino a traer malas noticas –la observó un poco pesaroso.

—Claro, ¿qué malas noticias?

—¿No has visto a Scorpius? –Preguntó completamente sorprendido.

—No, me mandó un vociferador, pidiéndome que retrasáramos un poco los planes del bautizo, pero no dijo nada más, eso ya hace dos semanas, ¿por qué?

—Terminó con James –informó –y por lo bien que se llevan, pensé que te visitaría, para hablar de lo complicado que es el asunto.

—La verdad, es que no ha venido, ¿cómo está James? –Cuestionó.

—Haciendo lo mejor que hace, obsesionarse del trabajo.

—Lo imagino –aceptó Ted –pero ¿estás cuidando bien de él?

—No se está quedando conmigo, cuando dije que se obsesionó con el trabajo, literal se obsesionó, he ido a buscarlo al Ministerio, pero o está de vigilancia con Kaplan, o sumergido en sus papeleos extenuantes, ya saben.

—Le diré a papá que lo expulse temporalmente de ahí –comentó Lily –pero, ¿por qué terminaron? ¿Qué fue lo que pasó?

—Cuando le pregunté a Scorpius lo que pasaba, simplemente dijo que se había cansado de mendigar amor, así que… supongo que está en su derecho a marcharse.

—No, desde luego que está en su derecho –justificó Lily –es solo que me sorprende que fuese de esa manera tan sorpresiva, nunca noté que hubiese… esa clase de… -suspiró –supongo que Scor, creyó que era la mejor manera, para saber si lo ama o no, porque es más que claro que James ama como loco a Scor, pero… comprendo que el hecho de que jamás se lo diga…

—Bueno, sí, pero se lo demuestra todos los días –comentó Alex –claro, pero a veces, necesitas oírlo, comprendo que James no lo considera necesario, ya lo demostró con acciones, pero… recuerda que todos amamos de diferente manera.

—Pero no por eso, obligarás a la otra persona a amarte como tú a él o ella ¿cierto?

—Es más fácil decirlo que hacerlo –sonrió –James puede tener todos los actos de servicio y todo, pero Scorpius necesita que se lo diga.

—¿Y no es más fácil hablarlo? –Preguntó enfadado Alex –digo, ambos son adultos después de todo, las relaciones son más que sentimientos, son acuerdos…

—Se nota que no tienes ninguna relación, Alex –se burló Lily –pero, comprendo cómo te sientes, James, es después de todo, tu mejor amigo, pero es algo que ellos tienen que solucionar.

—Sabes lo injusto que es eso para James, ¿cierto? –Frunció el cejo Alex, inconforme con la postura de Lily.

—No, Alex, es injusto para los dos, no solo para mi hermano, y tú mejor que nadie lo sabe, después de todo, ¿no lo has dicho antes? Que la única persona que has querido con el alma es a mi hermano, que es quien realmente te ha hecho querer que te quieran, y te tenga en alto estima –sonrió –comprendo que tus sentimientos por él son fraternales, tienen una amistad maravillosa, pero tienes que dejar de maternarlo, o nunca va a entender, y no digo que lo entenderá como nosotros, pero sí en su forma de ver al mundo, y eso es mejor, que hacerlo entender a como lo vemos nosotros –lo sujetó del brazo, para darle consuelo y entró a la casa, preocupada por su hermano y su amigo.

Ted y Alex se quedaron largo rato platicando en el jardín, así que aprovechando que Liv estaba dormida, tomó una ducha y aprovechó para mejorar en algunos de sus hechizos, tener tanto tiempo sin poder utilizar su magia, trajo pocos estragos a sus habilidades.

—Fuiste bastante dura con él, vino por apoyo –comentó Ted.

—Lo sé, lo comprendo, pero, Alex está demasiado enfocado en que nada le pase a James, y bueno, a todos nos preocupa, pero deberíamos dejar de tratarlo como si fuese un retrasado, no lo es, simplemente comprende las emociones de diferente manera, y eso no evita que experimente las propias, tiene que aprender a lidiar con el mundo, desde su mundo, quizás por eso siempre se siente tan frustrado.

—Que madura –sonrió el hombre rodeando su cintura.

—Liv no tarda en despertar –sonrió cuando su novio, le besó el cuello.

—Ya sé, es un poco triste, que tu hija se ponga en tu contra, y no te permita estar con su madre –la estrujó más contra él.

—Basta, basta –rio divertida –estás comenzando a entusiasmarte, y harás berrinche en cuanto tu hija…

Liv Lupin no dejó que su madre terminara la frase, ya que la interrumpió con su llanto, la joven hizo un gesto, que significaba ya ves, y se alejó rumbo a la habitación de la bebé, para proceder a alimentarla, seguida de Ted.

—Es un poco pervertido que vengas a verme alimentarla solo para verme el pecho –sonrió.

—Uno tiene que aprovechar las oportunidades, ella me quitó una oportunidad, pero me dio otra, es justa –sonrió.

—Sí, ya lo veo –negó divertida, alzando a la bebé.

Lily se sentó sobre la mecedora, con la bebé en brazos, mientras observaba el cuadro que Ted le había dado en navidad, tenía más valor sentimental, ahora que sabía que su novio, también era el autor de esas fotografías que tanto amaba.