Takemichi Hanagaki vivió una vida con un estilo muy occidental. Su madre una japonesa promedio con deseos de una vida aristócrata fue la razón de ese estilo, negándose vivir en casas tradicionales, no tener mucha ropa del estilo antiguo salvándose uno que otro kimono para fotografías, pero nada que la matriarca de la familia no intentara borrar.

Hasta que llegó Yuko a su vida.

Aun que parecía indiferente al estilo de la casa donde vivan era claro para Takemichi que su hermana tenía orgullo por sus raíces, enojándose por no tener una tetera de barro tradicional.

Los primeros cambios fueron ir mas a los santuarios, sin ser muy religiosos ninguno de los dos iba por la conexión espiritual, pero Yuko sentía que se lo debían en las ocasiones que ameritaban, abriéndolo a un nuevo mundo de su propio país que ignoraba. La compra de ropa tradicional fue lo que mas le emociono a Yuko, llevando a Takemichi a no solo comprar kimonos para eventos formales, eligiéndole conjuntos cómodos que puede usar en su vida diaria.

Takemichi solo le importaba los festivales de su barrio, pero con Yuko aprendió las razones del festejo y porque eran importantes de conocer, era como aprender en la escuela algo que ya debía saber, a Takemichi le gusto conocer esa parte de su propia cultura, aprendiendo de si mismo con sus tradiciones.

Pero sí que había una tradición que tenían entusiasmados a los hermanos es la más cercana en el calendario:

Obon

Takemichi conocía lo básico de que se trataba, pero ahí su ignorancia en el tema no era por su madre sino su padre. El señor Hanagaki nunca hablaba de los muertos ni de su propia familia mucho menos las tradiciones que los incluían. Takemichi no puede recordar alguna vez que si quiera fueran a visitar las tumbas de sus abuelos ni si quiera tenían sus fotografías para un Butsudan* en su casa.

Takemichi tocaba la puerta blanca enfrente suyo con el cartel decorado en colores verde pastel con el kanji Yuko en él.

"Onne-chan"-Llamaba el niño- "¿Lavaste mi capa? No lo encuentro"- Pero no recibió respuesta alguna, irritado decidido abrir la puerta sin preguntar.

Yuko se encontraba sentada en su mesita en el centro de su cuarto pegando cosas con su radio encendido en la cabecera de su cama. La adolescente dio un brinco de susto.

"!Takemichi¡ ¡¿Qué rayos?¡"-Grito tocándose el pecho alterada.

Pero Takemichi la ignoro y enfoco su atención a loq eu estaba haciendo su hermana.

"Oye entras aquí y ahora ¿me ignoras?"-Le decía Yuko a Takemichi molesta pero su hermano no se dignó ni en mirarla.

"¿Qué estas haciendo hermana?"-Pregunto Takemichi sentándose enfrente de Yuko.

A la mayor le salió una venita y sonrió tensa: "Estoy haciendo un Butsudan casero"

El menor solo respondió con un Oh sacándole un suspiro cansado a Yuko mejor enfocándose en su trabajo a medio hacer.

"Y…¿Para qué?"

Yuko se detuvo y le lanzo una mirada confusa: "¿A qué te refieres? Pues para el Obon"- Respondió como si fuera muy obvio.

Ahora Takemichi la miraba con el ceño fruncido en confusión.

"¿Obon?"

"Oh no, Takemichi no me digas que tampoco lo celebras"-Exclamo sorprendida y entre frustrada por la educación que había recibido su hermano. En respuesta ala pregunta Takemichi solo se encogió de hombros, sacándole otro suspiro a su hermana.

"Ven Take"- Palmeo el asiento a su lado; Takemichi se sentó asiéndole caso, sintió como su hermana le rodeaba con su brazo y lo acerco mas a ella.

Y ahí vio como su hermana tenía regados fotografías de una mujer muy llamativa, piedras de diferentes tamaños pegados en una caja de madera hecha con palitos de helado pintados de color café oscuro y amuletos budistas mezclados entre mas material de decoración.

"No tengo dinero para comprar en un Butsudan normal y pensé que si hacia uno desde cero no habría mucha diferencia"-Dijo orgullosa de su trabajo.

Takemichi solo miraba la caja de palos de helado y algo indeciso asintió, no había quedado tan mal para una principiante supuso.

"Mira Takemichi"-Le enseño una fotografía donde se veía a una mujer de pelo rojo sonriendo a la cámara con un bulto en sus brazos.

"Ella es mi mamá"-Dijo melancólica, Takemichi la miro esperando tristeza, pero en cambio Yuko se veía contenta.

"El festival de Odon se trata de recordar a nuestros seres queridos que han partido al más allá y poder compartir una vez más con ellos, por eso son importantes los Butsudan, para guiarlos a nosotros"

Yuko le dejo la fotografía a Takemichi y con su mano ya libre acerco más la caja de madera para que se viera su interior; Takemichi aparto la mirada de la foto y se fijó en los detalles de poner símbolos budistas alrededor, un cuenco diminuto con comida favorita de su madre y en medio vacío donde se supone que iría la fotografía del difunto.

"¿Sabes? Aunque tuviera dinero para comprar un Butsudan de verdad no lo hubiera hecho"-Dijo Yuko rascándose con vergüenza el cien.

Takemichi voltio extrañado: "Pero ¿Por qué? Sería más fácil comprar uno que hacerlo"-Pregunto confundido el niño.

Yuko no dejo de sonreírle: "Como te dije el festival se trata de recordar a tus seres queridos y en esta casa la única que entra en esa categoría soy yo"-Rio incomoda.

"Por eso es mejor hacer un Butsudan casero y poder tenerlo en mi cuarto, no quiero imponerme en tu casa Takemichi"-Dijo con una sonrisa incomoda. Takemichi frunció el ceño enfadado.

"Hermana no seas tonta"

Yuko parpadeo: "¿Eh?"

Takemichi le apunto con su dedo muy serio para un niño de 5 años: "Prometimos ser hermanos por eso tu mamá también es mi familia"

Yuko se sentía conmovida: "Take…"

"Además que esta no es mi casa, es nuestro HOGAR"-Dijo gritando la última palabra sin soltar a Yuko, mirándola con esos ojos de ciervo.

Yuko empezó a llorar de felicidad y tomo en sus brazos aplastándolo contra su pecho, casi asfixiándolo, pero sin importarle a la mayor, estaba contenta de tener aun hermano tan amable como Takemichi, su héroe.

"Onne me estas ahogando"-Dijo Takemichi suplicando, pero su voz de ahogaba en el pecho de Yuko.

"Takemichi deberías ayudarme"-Exclamo emocionada con su nueva idea- "Podríamos hacer una para ti y colocarlas en la sala para el Obon"

Takemichi se pudo liberar del agarre mortal de su hermana permitiéndose respirar.

"Si pero no tengo ninguna foto para hacer un Butsudan"

Yuko cerro pensativa: "Mmm ¡Ya se¡ Compartiremos la mía"-Exclamo entusiasmada.

"No estoy muy seguro ¿No sería raro?"-Pregunto algo inseguro Takemichi.

Yuko le desestimo moviendo la mano: "Para nada, conociendo a mi mamá no le importaría era bastante relajada"

"Si tú lo dices"-Comento mirándola inseguro

"Vamos Takemichi, te dejare ponerle tus calcomanías de Pochacco"-Dijo Yuko intentándolo convencer.

"!Traeré los Shiny¡"-Y con eso Takemichi se fue corriendo emocionando a recoger su colección a su cuarto.

Y los hermanos se encargaron de hacer toda esa tarde en decorar su Butsudan, uno pensaría que un objeto tan sagrado no sería lo mejor opción para decorar como si fuera una libreta, Yuko tenia otra idea al respecto.

"Mi mamá nunca fue una persona que respetara loas costumbres, me pareció correcto que su propio Butsudan sea como ella"-Respondió Yuko a su hermano ante su duda si serian castigado por dios al decorarlo con pegatinas y brillos.

Y esa noche terminaron su pequeño proyecto, por petición de Takemichi lo colocaron en el living donde quitaron unas plantas para hacer espacio y gracias a un montón de cajas apiladas y disimuladas con una sabana color crema que tenían ahí escondida dieron la bienvenida al primer paso para aceptar el festival Obon en su hogar.

"Quedo bastante bonito ¿No te parece?"-Dijo Yuko después de acomodar todo.

Takemichi asintió emocionado, nunca había tenido algo como eso en su casa y le causaba emoción y así empezó otro cambio en sus vidas, a los días siguientes Yuko le enseño a Takemichi a como presentar sus respetos ante el Butsudan.

Cada desayuno Takemichi saludaba a la madre de Yuko como si fuera su propia familia, al inicio se sentía algo incomodó, pero Yuko le aseguraba que ni a su madre ni a ella le pareciera raro y con cada día se le hacia mas normal platicar con la foto de la mujer. Yuko se encargaba de cambiarle un pequeño plato con comida y agua que fungía como ofrenda para ella.

Una mañana después de hacer su nueva rutina se encontraban platicando cuando Takemichi salió con una solicitud.

"Hermana ¿Te molestaría si puedo poner fotos de mi familia?"-Pregunto Takemichi con un rosa en sus mejillas.

"Claro que si Take, nunca me molestaría eso, pero pensé que no tenías fotografías"-Dijo algo confundida

Takemichi se rasco la mejilla: "Bueno papá nunca quiso mostrarme nada de eso, pero recuerdo que tenia una caja escondida en su cuarto donde podría a ver algo de eso"

"Entonces es un hecho, después de la escuela vamos a buscar esa caja y agregarlo a nuestro mini templo"-Sentencio contagiada por el entusiasmo de su hermano.

"¿En serio?"-Exclamo emocionado Takemichi.

"Claro, hasta podemos hacer un Butsudan más grande para que quepa toda la familia"- Sugirió Yuko pensando en nuevas remodelaciones.

Takemichi estaba entusiasmado, salto de su asiento y corrió a abrazarla por el cuello y en el fondo también feliz que Yuko usara las palabras familia sin pensar en las diferencias.

"!Gracias hermana, eres la mejor¡-Dijo Takemichi dando saltitos. Yuko reía entre dientes imitando a su hermano.

Todo el tiempo que estuvo en la escuela Takemichi estaba entusiasmado de empezar la búsqueda, al fin podría compartir algo de su herencia como siempre lo hacía Yuko con él.

Cuando dio la campana de salida Takemichi se fue corriendo sin importarle nada; al llegar a su casa vio que había llegado antes que Yuko, decidió esperarla en la entrada, quería que su aventura empezara con su hermana. A lo lejos escucho un sonido familiar y con entusiasmo se paró derecho contento.

Shinichiro como cada día dejaba a Yuko enfrente de su casa como lo era su rutina, lo que no se esperaba era la vista de Takemichi saltando con entusiasmo sobre si mismo frente a la puerta.

"Hey Takemichi ¿Qué haces afuera?"-Hablo tranquilo Shinichiro. Takemichi aun que estaba feliz de ver a Shinichiro no dejaba de lado su entusiasmo por su búsqueda pendiente.

"Hola Shinichiro, espero a Yuko"-Dijo Takemichi con una gran sonrisa.

Yuko mientras bajaba de la moto le lanzo una mirada a su hermano.

"No me digas que me esperabas para que empezáramos a buscar los dos"-Dijo en tono interrogativo Yuko.

"Si"-Respondió contento el niño.

Yuko suspiro, pero sin evitar una sonrisa pequeña. Shinichiro levanto una ceja sin entender nada.

"Parece que van a tener una gran aventura ¿Nee?"- Dijo Shinichiro a Takemichi sonriendo.

"Si, vamos a ser piratas"

"¿Oh?"-Dijo confundido.

Yuko metió en la conversación: "Vamos a buscar unas fotografías viejas que están escondidas"

"Si"-Dijo con entusiasmo- "Y seremos como piratas buscando un tesoro"

Shinichiro soltó una carcajada: "Tienes mucha imaginación Takemichi"

Dirige su mirada ahora a Yuko: "Pero ¿Por qué ocupan esas fotografías? ¿Es para alguna tarea?"

"No es para agregarlos al Butsudan de la casa"

"¿Es para el festival Obon? Ya casi es"

"¿Tu conoces ese festival Aniki?"-Pregunto Takemichi curioso

"Claro que lo conozco, hacen un festival en un templo cerca de mi casa, no me lo pierdo"-Recordó Shinichiro como llevaba a sus hermanos y abuelo al festival, como se divertían mucho, dándole una idea.

Shinichiro golpeo su puño contra su palma: "Oigan que tal si viene conmigo al festival la siguiente semana y les muestro el lugar"-Exclamo con entusiasmo, era una buena idea para que Yuko y Takemichi pasaron n momento tan unido como los pasaba el con sus hermanos.

"En realidad suena a una buena idea"-Dijo Yuko. Shinichiro saco el pecho orgulloso.

El mas emocionado por la idea era Takemichi, no solamente iba a conocer a sus abuelos difuntos si no que iba a participar en un festival de algo sumamente nuevo, se estaba entusiasmando tanto pero no debía olvidarse de su objetivo principal.

Takemichi jalo por la falda a Yuko, llamando la atención de los adolescentes hacia a el.

"Hermana el tesoro"

Yuko abrió la boca: "Oh casi lo olvido"-Se giro a Shinichiro- "Gracias por traerme Shin, te invitaría a pasar, pero Takemichi no puede esperar más"

"No te preocupes Yuko, será otro día"-Le restó importancia Shinichiro.

Mientras tanto Takemichi se quedo mirando un punto fijo, las piernas de Shinichiro, como no había bajado de su motocicleta solamente estaba recargado en su asiento haciendo que las estriara a toda su altura; Takemichi no apartaba la mirada a sus largas piernas y una idea llego a su cabeza.

"¿Por qué no te quedas a ayudarnos?"-Soltó de la nada Takemichi.

Los dos adolescentes dieron un brinquito de sorpresa, los dos se quedaron mirando confundidos a Takemichi.

"Pero Take pensé que querías que fuéramos solo tu y yo"-Pregunto Yuko muy confundida del porque invitaría a Shin.

Takemichi le jalo la falda para que se agachara a su altura y le susurro: "Si, pero Shinichiro es bastante alto, puede alcanzar lugares donde nosotros no"

"Eso…tiene mucho sentido"

Shinichiro, quien no entendía nada, solo se quedó ahí sentado con una cara graciosa de confusión. Takemichi se acercó a él y lo jalaba del pantalón suelto.

"¿Podrías quedarte un ratito?"-Dijo Takemichi con el tono mas tierno que pudo hacer.

Shinichiro se rasco la nuca algo nervioso: "Bueno yo…mm…"

Pero Takemichi no lo soltaba y como cualquier niño que quería algo a toda costa empezó a hacer sus ojos mas grandes y llorosos para verse adorable. Shinichiro sintió como poco a poco su espirito se rompía casi aceptando su pedido.

"Take no puedo, tengo que ir a mi casa"

"Pero no vamos a tardar mucho"-Se quejaba Takemichi sacando su labio inferior en puchero.

Yuko miraba todo con una gotita de sudor recorriendo su nuca, pero divertida, se acercó hacia a Shinichiro y lo tomo del hombro.

"Está bien Shin no tienes que aceptar"-Dijo Yuko. Mirando a Takemichi.

"Take no esta bien obligar a alguien a hacer todo lo que tú quieres, a veces no se puede"-Dijo Yuko seria, pero sin estar enojada.

Takemichi dejo su acto y se desinflo en decepción. Shinichiro se sintió mal por decepcionar a Takemichi, pero tenia que llegar a su casa le había prometido a Mikey y a Keisuke enseñarles arreglar una motocicleta.

"Owww"-Exclamo decepcionado Takemichi.

Shinichiro soltó una risita entre dientes y le acaricio la cabeza: "Tranquilo campeón otro día será"

Tomando el manubrio encendió el motor y se despidió de los hermanos azules uno mas decepcionado del otro.

"Oww pensé que se quedaría"

Yuko solo atino a palmearle la espalda: "Tranquilo Takemichi, Shinichiro no siempre puede estar aquí ¿sabes?"

"Pero quería a alguien alto"-Se quejaba Takemichi.

"Jajaja siempre queda subirse a las sillas Take-chan"

"Maldito viejo realmente oculta todo como un experto"- Pensó Yuko fastidiada.

Takemichi y Yuko llevaban ya 2 horas buscando en toda la casa las fotografías, pero sin ninguna pista, hasta en un punto Yuko se preguntó si realmente había algunas fotografías en esa casa aun que Takemichi le afirmo que una vez las pudo ver dentro de una caja y solo con esa información siguieron buscando.

"Takemichi ¿Podemos tomar un descanso? Si encuentro otras sabanas percudidas me voy a desmayar"-Se quejo Yuko tirándose al suelo exageradamente.

Pero su hermano no compro su show y la regaño.

"!No¡ se que estamos cerca además que me lo prometiste"-Dijo Takemichi con las manos en la cadera imitándola.

Yuko solo resoplo cansada y se paro para seguir buscando. Los hermanos se separaron, mientras Takemichi buscaba en el cuarto de sus papás Yuko se fue al patio, sabía que no encontraría nada, pero al menos podía fingir mientras le daba la brisa fresca.

Yuko se sentó encima de una piedra falsa de afuera, mirando las plantas que se había encargado cuidar soltó otro suspiro cansado.

"¿Por qué a los niños no se cansan?"-Se quejo Yuko.

"Aun que es mi culpa, lo entusiasme mucho con el Obon y ahora no dejara el tema hasta que lo encuentre"-Finalizo soltando otro suspiro. Aburrida se puso a dibujar en la tierra con un palo, perdiendo el tiempo.

Pero al dibujar un corazón sintió con el palo una diferencia entre la tierra, curiosa empezó a tallar con el palo de lado a lado, vio como algo metálico estaba escondido.

"No puede ser"-Pensó incrédula, pero empezando escarbar con las manos.

En sus manos se encontraba una caja de metal con un candado café, estaba oxidada en las esquinas y el candado parecía que se caería en cualquier momento. Se metió en la casa y grito por su hermano colocando la caja en la mesa del comedor.

"¿Qué pasa hermana?"-Hablo Takemichi bajando las escaleras apurado, cuando vio la caja solto un grito de alegría.

"!Lo encontraste¡ ¿Dónde estaba?"

Yuko seguía incrédula: "Estaba enterrado"

"Papá no es un hombre muy creativo ¿no crees?"-Los dos hermanos asintieron crédulos.

"Dejemos de hablar ¡hay que abrir la caja!"-Dijo Takemichi saltando de la emoción.

Yuko tomo un exprimidor y con eso lo empezó a golpear, a la tercera el cerrojo cedió y cayo haciendo un eco. Takemichi sin perder tiempo se lanzo sobre la caja y la abrió.

Su contenido no solamente eran fotografías de personas que no conocía, había cartas amarillas, objetos de madera pequeños, una pulsera y un listón rojo bastante sucio.

Takemichi sin importarle los demás objetos saco las fotografías y las empezó a ver mientras que Yuko miraba con atención el listón y casaba las cartas.

"Mira hermana, este es papá de niño"- Takemichi apunto a una fotografía donde estaba su padre en medio de dos señores que posiblemente eran los abuelos de Takemichi.

"Y esos deben ser tus abuelos Take"-Dijo Yuko tomando otra fotografía donde estaban los dos señores bastaste jóvenes en kimonos tradicionales, la mujer sentada con gracia y el marido a su lado parado, parecía una foto de boda.

Takemichi sintió lagrimas de felicidad llenar sus ojos, al fin conocía algo que se le había escondido hace tanto. El niño sintió el orgullo que te daba presumir a un ser querido porque todo lo que podía hacer era conectar puntos de su familia con el mismo y contárselo a su hermana.

"Mira mi abuelo tenia los ojos azules, de ahí los sacamos"

O

"La abuela tenia el cabello muy rizado por eso yo lo tengo igual"

O

"Papá era bastante bajito, mira esta foto de su graduación es el mas bajito de los hombres"

Toda la tarde Takemichi no dejo de emocionarse en encontrar similitudes con su familia, Yuko solo escuchaba y le sonreía contenta más por la alegría de Takemichi que los hechos sobre su familia directa. El tiempo paso hasta que salieron las estrellas en la noche oscura, Yuko sintió que ya fue suficiente emoción por hoy.

"Ya es hora de dormir"-Declaro Yuko mirando a Takemichi cruzándose los brazos para darle mas seriedad a sus palabras.

Pero Takemichi seguía sacando más fotografías sin importarle lo dicho por la mayor, aun si, bostezando mostrando el punto de Yuko.

"No estoy cansado podemos seguir viendo algunas mas ¿por favor?"-Suplico Takemichi con un tono muy agudo.

Yuko levanto una ceja: "No, mañana podrás seguir viendo las fotos"

"Pero…"

"No, las fotografías no irán a ninguna parte, ve a dormir"-Decía Yuko firme acariciándole la cabeza con ternura a Takemichi. Rendido el niño tomo la fotografía donde estaba su padre con sus abuelos y miro a Yuko.

"¿Puedo llevarme esta? Quiero dormir con esto"

"Claro que puedes"-Le beso la frente- "Solo ten cuidado de no arrugarla"

Takemichi sonrió y abrazo por la cintura a su hermana: "Gracias Yuko eres la mejor" y se fue corriendo a su habitación.

Ya sola Yuko se dispuso a acomodar las fotografías desparramadas en la mesa cuando el listón del inicio salió, lo tomo entre sus dedos y le dio una mirada confusa. Con curiosidad Yuko tomo una de las cartas y con mucho cuidado la abrió sacando una hoja amarillenta apestosa a humedad, pero las letras seguían siendo legibles.

Yuko empezó a leer.

Querido mío

¿Por qué nuestras salidas son más cortas estos últimos días? Se que vienen los exámenes finales, pero recuerda que no todo es estudiar, si te quedas tanto tiempo encerrado con esos libros te saldrán letras por toda la cara.

He pensado que este sábado salgamos al parque en Shisuoka y tomemos algo de sol juntos, te he estado extrañando estos últimos días, pareciera que te quieres esconder.

Por favor respóndeme y salgamos pronto

Te quiero.

ATTE: M 3

Yuko abrió los ojos incrédula ¡Una carta de amor¡ y para nadie menos que su padre. Releyó la carta y noto cierta tristeza en las letras, parecía que la mujer de la carta se sentía desplazada, tomo otra carta y se puso a leer.

Hola amor mío

No has respondido a mis cartas y en la escuela ya ni siquiera quieres comer junto a mí, me ha estado doliendo tu indiferencia ¿Acaso he hecho algo que te ofendiera? Si es así perdóname, pero no me castigues más con tu silencio.

Se que a tus padres no les agrado mucho, pero sé que con el tiempo podre ganármelos, se que somos de dos diferentes mundos, pero no me importa, nuestro amor es verdadero y podemos ser felices tu y yo juntos.

Háblame amor.

Con amor, M.

Yuko sintió algo de pena por la chica, se notaba que no aceptaba el rechazo de su padre, conociéndolo de seguro nunca le habrá dicho nada y seguiría con su vida ocultando sus sentimientos hasta el fondo.

Suspirando miro el listón rojo entre sus dedos, era uno bastante largo y aun que estuviera mohoso se podía sentir que en su memento fue suave, de una buena calidad. Decidido abrir otra carta para desaburrirse.

Hanagaki S.

Esta será mi última carta para ti, en ella quiero cerrar este capitulo para evitarme mas dolor del que me causaste.

Nuestro ultimo encuentro me dijiste tus razones del porque no podíamos seguir con nuestra relación, eres un vil cobarde que nunca enfrentara sus padres ni siquiera por ti mismo ¿Cómo te atreves a susurrarme promesas de un futuro juntos cuando te rendiste tan fácil? ¿Cómo me besabas y te sonrojabas al decirme que era la mujer mas hermosa del mundo y ahora me miras con disgusto? Y sobre todo ¿Cómo me hiciste el amor a escondidas en mi habitación para dejarme tirada como una vil prostituta?

Ya nada de eso importa porque me has roto como nadie ha podido, te entregue todo lo que te podía entregar y lo dejaste aplastar por tus controladores padres ¿Y que si no soy de una familia adinerada? ¿Qué importa que no sea recatada como una buena esposa japonesa? Eso a ti te encantaba de mi pero ahora veo que me usaste, felicidades lo lograste.

Te regreso el listón que me regalaste en nuestra primera cita, no quiero nada más que me recuerde a ti pero se es mentira, aun que me hayas roto como ningún hombre podrá te sigo amando con toda mi fuerza y eso me mata poco a poco.

Espero que puedas vivir con tu decisión y que te cases con una mujer que tus padres aceptes y tal vez por ella peles de verdad, porque aun que te duela se que fui la única que realmente te apoyo en tu verdadero sueño.

Se que mi karma te va a llegar pronto porque sé que al menos por todo lo que me hiciste pasar fui la única que realmente llegaras a amar de verdad y eso nadie me lo va a quitar.

Nunca amaras a nadie como me amaste a mí, bastardo.

Te deseo una buena vida Hanagaki, de verdad lo espero.

Miwa Ueda.

Yuko soltó la carta y el listón que tenia en sus manos, sus ojos estaban abiertos con incredulidad y pánico, lentamente se llevó sus temblorosas manos a la boca sin creer lo que leía.

La chica de las cartas era su madre.

Se derrumbo en el piso, sujetando la silla con una mano, temblando en shock. Lagrimas salieron a borbotones de sus ojos, era el nombre de su madre en la firma final, su madre que le decía que su padre fue un viejo amante extranjero que regreso a su país, su madre que siempre sonreía cuando hablaba de como seria su papá y nunca dijo ninguna palabra negativa sobre él. A su madre le habían roto el corazón y guiándose por las fechas de la última carta, era en el mismo año en que ella nació.

El mismo año donde el amor de su vida le rompió el corazón también tuvo que soportar un embarazo adolescente, ese pensamiento la hizo llorar mas fuerte, su madre había pasado por mucho.

"Papá ¿Qué fue lo que le hiciste a mi madre?"- Pensó con lagrimas calientes en su rostro.

Yuko miro hacia el reloj, las 9:30 pm, con pesadez se levantó y recogió las demás cartas tiradas y se dirigió a su habitación.

Acostada en su cama y con una luz en su cabecera se puso a leer una por una esas cartas de amor eterno, algunas no tenían orden pero se dio una idea; algunas era muy viejas y parecían ser cartas que su madre le enviaba a su padre cuando apenas salían a sus citas y la timidez de un recién enamorado; otras eran cuando ya se habían declarado novios y como su madre había sido la primera en confesarle su amor y como su padre era un chico muy estudioso a diferencia de su madre que era una gyaru en toda la extensión de la palabra, parecían una relación sacada de un shoujo a palabras de su madre en una de las cartas.

"Mi madre sí que estaba completamente enamorada"- Pensó Yuko al leer como ella escribía sin vergüenza declaraciones cursis que solo una colegiala enamorada se atreve a decir. No habían respuestas de su padre, obviamente pero por como escribía su mamá podía imaginarse que él también estaba igual de enamorado que ella pero entonces…¿Qué paso?.

Bostezo mirando la hora otra vez, ya era de madrugada y tenía escuela mañana, guardo las cartas en su cabecera e intento conciliar el sueño sin éxito, preguntas rondaban por su mente sin respuesta dejándola caer del cansancio sin darse cuenta. Solo prometiéndose ante ella misma que sea cual sea la razón del traigo final de sus padres no tendría que repetirse en ella.

Shinichiro silbaba de camino al estacionamiento donde se encontraba su preciada motocicleta, estaba bastante relajado pues no había pasado nada interesante en todo el día, siguiendo su rutina espero a Yuko para dejarla en su casa, cuando escucho unos pasos supo inmediatamente quien era.

"Hey Yuko ¿Lista para…? ¡Ojeras¡"-Exclamo gritando lo último con shock. Yuko tenia una cara de zombi con unas muy marcadas ojeras y ojos muy rojos.

"No seas grosero Shin, nunca critiques la apariencia de una dama"-Fue lo único que respondió Yuko sin humor subiéndose a la moto.

"Los siento, pero ¿segura que estas bien? No pareces tu yo habitual"-Pregunto preocupado el hombre.

Yuko solo suspiro cansada: "No pude dormir bien, siento que me chuparon la vida"

Shinichiro se rio de su amiga prendiendo la moto: "Créeme, se te nota"

Yuko se dio un golpe en la costilla en venganza, sacándole el aire a Shinichiro y haciendo por primera vez en el día reír a Yuko.

En un semáforo en rojo Yuko vio la oportunidad para hablar con su amigo.

"Oye Shin"-El mencionado respondió con un ruido.

"¿Puedo hacerte una pregunta hipotética?"

"Dale"

"Si la presidenta de la clase fuera tu novia"

"¿Eh? ¡¿Le gusto a la presidenta?!"-Exclamo emocionado Shinichiro con las mejillas rojas.

"!Es hipotético¡"-Grito molesta

"Aww"

"Bueno, si fuera tu novia y sus padres le dijeran que debe romper contigo pro ser un delincuente y ella accediera a dejarte ¿Qué sentirías?"

"Mmm supongo que enojo"-Respondió pensativo. Yuko asintió concordando con él.

"Tal vez tristeza que no peleara por mí, pero siéndote sincero creo que en el fondo sentiría mucha pena por ella"

"¿Eh? ¿Por qué pena si te dejo?"

"Exactamente por eso, no fue su idea dejarme y si alguien se deja manipular tan fácil que llega a tirar su propia fuente de felicidad por complacer a sus padres, debe ser una persona que será infeliz toda su vida"-Le dio una mirada por el hombro a Yuko.

"Supongo que para alguien como yo que es un delincuente nunca sabre lo que es tener expectativas muy altas sobre mí, pero al menos se lo que es ser libre e imaginarme alguien que nunca podrá serlo me da pena por esa persona"

Yuko se quedó callada. Shinichiro vio la luz verde y acelero el motor, mientras sentía como Yuko lo sujetaba más fuerte contra ella.

Cuando llegaron a su destino se disponían a despedirse, pero Shinichiro la retuvo un momento.

"Espera Yuko casi olvido decirte sobre el festival Obon"

"Es verdad ¿Qué pasa?"

"Hubo un cambio de planes"-Dijo rascándose la nuca apenado- "No podre llevar a mis hermanos y pensaba mejor llevar a Izana ¿No te molesta?"

Yuko parpadeo: "Claro que no me molesta será divertido ¿Puedo llevar a Kakucho?"

Shinichiro sonrió contento que Yuko no estuviera molesta por cambiar los planes. Los dos adolescentes fijaron la hora y el lugar de encuentro donde se verían, despidiéndose.

Yuko entro y saludo a Takemichi sentado en el sofá viendo la tele, acerco al teléfono en la pared cerca de la cocina marco dejando timbrar hasta una voz vieja contestara.

"¿Hola?"

"Buenas tardes Sr. Miyazaki perdone la hora soy Hanagaki"

"Oh~ no te preocupes querida ¿Quieres hablar con Kakucho?"-Pregunto con un tono más amable.

"En realidad quería preguntarle algo a usted primero"

"¿Mmm? Habla querida"

Yuko torcía el cordón del teléfono algol nerviosa: "Bueno pensaba llevar a Kakucho al festival de Obon en el templo de Senso-ji y quería ver si me podía dar permiso para llevarlo"

Se escucho un silencio que solo la hizo ponerse más nerviosa, mordiéndose un mechón de su pelo esperaba que contestara y no a ver arruinado la confianza que tenía con el encargado y por ende no poder salir más con Kakucho.

"Es algo lejos del orfanato"

"Si pero los traeré antes de las 8:00 y no estaré sola, me imagino que ya le marco Sano para pedirle lo mismo con solo Izana"

"Oh si, el muchacho, bueno supongo que no estarás sola con dos niños me parece bien"

"!Si¡"- Apretó el puño con victoria.

"Ire a contarle a los chicos y pueden recogerlos a las 4"

"Cuente con ello, muchas gracias"- Y colgaron. Yuko chillo de emoción llamando la atención de Takemichi.

"¿Por qué estas tan contenta?"-Pregunto desde el sofá Takemichi

"Prepara tu kimono Take porque esta noche saldremos con Shinichiro, Kakucho e Izana"-Exclamo Yuko brillando de emoción.

Lo dicho también ocasiono que Takemichi reaccionara igual que su hermana, los dos empezaron a saltar abrazados saltando chillidos de emoción.

"Ve a bañarte y preparare algo ligero para comer"-Le dijo Yuko cargando a Takemichi por las axilas.

"¿Cenaremos dulces?"-Pregunto extasiado el menor.

"Solo por esta vez"

Takemichi chillo contento, saliendo corriendo hacia el baño. Yuko rio entre dientes y fue a preparar un sándwich y mientras picaba el tomate el teléfono volvió a sonar.

"¿Hola? -Pregunto Yuko mientras se sacaba las manos en su mandil.

"Yuko-chan ¿Es cierto lo que dijo el viejo? ¿Nos llevaras a un festival?"-Hablo emocionado Kakucho por el otro lado del teléfono.

"También vendrá Shinichiro por Izana pero si, todos iremos juntos"

Por el otro lado del teléfono Yuko pudo escuchar como Kakucho se atragantaba un grito de emoción y al parecer, otra persona le intentar quitar el teléfono.

"¿Shin-nii va a ir?"-Pregunto otra voz.

"Si Izana, el fue el de la idea"-Respondió Yuko contenta contagiándose de la alegría infantil del niño.

Podía escuchar los jedeos emocionados de Izana.

"Pero si vendrá solo el ¿Verdad? ¿No traerá a sus hermanos?"-Pregunto Izana. Yuko sintió que en el tono del niño se escuchaba un poco de desesperación en que venga solo, tomo nota mental de eso.

"Tranquilo, solo seremos Shinichiro, ustedes, Takemichi y yo, no vendrá extraños que te incomoden Izana"- Con esas palabras pareció calmar al pequeño.

"Mejor vayan a prepararse, no tardamos en recogerlos"-Dijo Yuko solo escuchando en respuesta chillidos de emoción y afirmaciones, cortando la señal.

Todos se encontraban en a la entrada del festival, los Hanagaki se veían muy elegantes con sus kimonos en temática de flores haciendo alarde de su apellido. Kakucho e Izana vestían ropa normal, pero con pesados suéteres que se notaban que eran heredados de los niños más grandes; Kakucho al ver a Takemichi salto hacia al emocionado hablando de muchas cosas mientras que Izana no soltó la mano de Shinichiro viéndose lo más emocionado que Yuko lo hubiera visto.

"Hola Shinichiro te vez muy bien"-Hablo Yuko viendo el Jimbei azul oscuro que usaba, en la mente de Yuko solo pensaba que se ve muy bien.

Shinichiro sintió sus orejas calientes, aunque fuera su amiga seguía siendo una chica, una linda chica que le daba un cumplido.

"Gracias Yuko tú también te vez muy linda"-Le respondió Shinichiro. Yuko sintió un calor pequeño en su cara, pero solo sonreía. La atmosfera fue roto por los jaloneos de Izana a su hermano mayor.

"Shin-nii vamos, quiero comer algodón de azúcar"-Le pedía el niño jalado al mayor con toda su fuerza a los puestos.

"Jeje creo que es mejor entrar"-Dijo el mayor rascándose la nuca, en respuesta Yuko asintió sonriendo.

Todos al entrar se asombraron por la belleza del lugar, el templo estaba decorado en tonos rojos y dorados, los mas impresionados eran los niños, ninguno de ellos había presenciado un festival Obon de este estilo.

Para los mayores no era algo fuera de otro mundo, pero se dejaban llevar por el entusiasmo de los más pequeños, hasta el más arisco de los 3 estaba actuando como un niño de su edad, riendo y gritando de la emoción. Shinichiro estaba feliz, ver a Izana desenvolverse con otros niños era muy raro según el encargado del orfanato y mirándolo ahora burlándose de Takemichi por no poder atrapar el pez en una red de papel, hasta Yuko sintió que esa salida fue algo bueno mas para ellos que para los grandes.

"¿Sabes? Creo que fue buen que al final no vinieran mis otros hermanos"-Dijo Shinichiro sentado junto a Yuko en una banca comiendo Yakisoba.

Yuko sorbio sus fideos sin dejar de mirar a los niños enfrente de ellos jugando en los puestos de pistolas.

"¿Y eso? Pensé que era una tradición que tenías con ellos"

"Si, pero fue algo bueno porque ahora puedo concertarme en Izana"

"Eso es una buena razón"-Respondió sonriendo Yuko. Los dos se sumieron en un cálido silencio sin dejar de mirar a los niños jugar.

Yuko se movía en su lugar: "Respecto a lo de la mañana…"

Pero Shinichiro la interrumpió: "Ahórratelo, no es necesario que me lo expliques"

"Pero..."

"Tranquila, puede que no haya entendido tus palabras, pero sé que tú no eres el tipo de chica que va contándole sus asuntos a todos, sería raro que me dijeres por qué ahora"

Yuko lo miro sin atreverse a decir algo. Shinichiro saco un cigarro y le encendió.

"Pero creo que ya habíamos pasado esa etapa Yuko"

"¿Cuál etapa?"

Shinichiro se tomó un momento para responder, inhalando una calda fuerte de su cigarro, soltándolo llenando de humo toxico sus cabezas.

"Donde no me tienes confianza, somos amigos recuérdalo"

Yuko se llevo una mano a la altura del pecho, mirándolo con esos ojos azules brillantes, sentía una ola de cariño llenarla. Shinichiro fumaba calmado mirándola de lado sonriéndole como siempre le sonríe a ella.

"¿Y esa sonrisa? ¿Acaso ya te enamoraste de mí?

Yuko resoplo: "Quisieras"-Le empuja. Los dos comparten una risa, quedándose mirando uno al otro; sin darse cuenta Yuko sintió que sus orejas se ponían rojas, tomo su cabello suelto e intento ocultar sus orejas con sus espesos mechones de pelo. Shinichiro la miraba divertido, pero ninguno no dijo nada, uno disfrutando el momento con su humo y la otra sin saber porque su corazón latía rápido.

"!Onii/Onee¡"

Los dos adolescentes giraron hacia los gritos que los llamaban. Sus niños venían corriendo con premios en sus manos, llegando a contarles a sus respectivos adolescentes sobre como cada quien gano algo, pero sin entenderse porque todos se interrumpían entre ellos, queriendo la total atención de los grandes.

"Niños tranquilos, no los entiendo"-Dijo Shinichiro apagando su cigarro en la banca de concreto.

Los niños le hicieron caso y aprovechando el silencio Izana se empujo hasta estar al frente de los demás, con una sonrisa poco inusual en el empujo con sus pequeñas manos una bolsa donde contenía un pez dorado en una bolsa de plástico trasparente.

"!Shinichiro¡ ¡Mira lo que gane, es un pez¡"-Gritaba pero sin agitar la bolsa del pez.

Shinichiro sonrió y le revolvió el cabello: "Eso es impresionante Izana"- Tomo la bolsa mirando de cerca al pez.

"Se parece bastante al que vimos la otra vez ¿No?"-Izana asintió contento y se puso a hablar sobre como era un tipo pez beta y sus múltiples cuidados, los demás no entendían, pero Shinichiro lo dejaba hablar, se veía muy emocionado de hablar algo que le gusta.

"¿Eh? ¿Fuiste a un acuario y no me dijiste?"-Kakucho dejo de comer su manzana acaramelada, prestando atención a lo que decía.

"¿Por qué debería decirle algo a mi súbdito? Además, son aventuras que tengo con mi hermano"- Dijo Izana altanero cruzándose de brazo.

Para eso Takemichi se metió: "Eso no es muy amable de decir"- Pero Izana le dio una mirada de muerte que lo hizo estremecer de miedo.

Yuko sintió que se estaba poniendo las cosas algo tensas, entendía de donde venia Izana con su posesividad con Shinichiro, pero los niños no podrían entender esos complicados pensamientos, mejor tomo del hombro a Kakucho.

"No te lo tomes mal Kaku-chan otro día que todos salgamos iremos a un acuario"- Le dijo Yuko con una sonrisa tonta.

"¿Eh? ¿En serio harías eso?"

"Si, creo que esta salida fue un éxito y podríamos repetirlo en muchos lugares divertidos"

Todos parecían entusiasmados con su idea dejando a Takemichi y Kakucho soltando sugerencias de todos los lugares a donde podrían ir después de el acuario. Izana ignorando al trio giro hacia su hermano que los miraba sonriendo y por dentro sintió que no podría ser tan malo ir con sus sirvientes si su hermano otra vez lo acompañaba.

"Sera mejor que vayamos al templo a dar nuestro rezo, si nos tardamos podría llegarse de gente"-Hablo Shinichiro sacando a todos de su estupor.

"Es verdad, si no también se nos hará tarde para su hora de queda niños"-Esta vez dijo la única mujer de grupo, haciendo todos cada hermano tomo a sus respectivos niños de la mano y los guiaron al templo donde se celebraba todo ese festival.

Gracias a las Mikos que estaban dando guía a su templo fueron recibidos por un templo budista semi lleno de gente, lugar de rezo, un árbol donde podían colgar sus deseos, las Mikos que te mostraban tu suerte y una pequeña tienda donde vendían amuletos.

"Primero vamos a dar nuestros rezos y después podemos ver nuestra suerte"-Dijo Yuko. Todos estuvieron de acuerdo acercándose a la fila para el rezo.

"Yo creo que me saltare el paso de la suerte, nunca me sale algo bueno"-Dijo desaminado Shinichiro.

"¿En serio Shin?"-Preguntaron todos en diferentes versiones de lo mismo, el mencionado solo asentía ganándose gritos de incredulidad. Izana solo lo miraba confundo, increíble que alguien tan asombroso como su hermano no le saliera una buena suerte, esas cosas deben ser falsas.

"No te preocupes Aniki, rezare que tengas mucha suerte y podría salirte un papel de buena fortuna"-Dijo Takemichi tomado la mano de Shinichiro siguiendo por Kakucho que lo miraba y asentía al plan de su amigo.

Shinichiro sitio unas lagrimitas caer de sus ojos, se sentía conmovido, pero no podía sentir que era algo patético que unos niños sintieran la necesidad de ayudarlo.

Mientras eso pasaba habían llegado al fin a su turno, Yuko rápidamente guio a Takemichi y a Kakucho en como debían hacerlo, aunque Kakucho ya sabia que hacer tuvieron que poner un poco mas de esfuerzo en un novato como Takemichi, pero a ninguno le importaba mucho; Shinichiro estaba ayudando a Izana explicándole en si de que se trataba todo eso.

"Puedes lo que sea, como una fuente de los deseos"

"Y ¿Nadie se dará cuenta de lo que deseo?"

"No si tu no lo dices, es algo secreto"

"Oh"-Fue lo único que atino a decir Izana pero Shinichiro noto como sus ojos brillaban por la ilusión.

Todos se quedaron en silencio tomándose en serio tocar la campana y rezar profundamente, cada uno tenía su mente en lo que desean; Izana pedía ser rápidamente adoptado por Shinichiro, Kakucho y Takemichi pedían por Shinichiro y su futura buena fortuna, Shinichiro estaba algo indeciso y solo pidió tener suerte con las chicas y poder conseguir una novia.

La que se tomó su tiempo fue Yuko, pensaba pedir salud y alegría a sus seres queridos o poder pasar los exámenes finales, pero sentía que no era algo que quisiera pedir, abrió su ojo derecho y vio como Takemichi y Kakucho tenían los ojos cerrados y las manos en unidas en profunda concentración, Yuko suspiero y su mente regreso al tema que no la dejaba.

Recordó casa letra de las cartas de su mama, una historia de romance juvenil que termino mal, desde que descubrió su romance empezó a conectar los puntos que tenia con sus propios recuerdos y se dio cuenta que su madre había sido abandonada en el momento mas vulnerable que una mujer podía tener y todo porque su padre no fue fuerte en pelear por su amor, su padre ignoro sus existencias para dejar vivir su fantasía de lo que era la vida feliz por la ideología de sus propio padres solo aceptando el error que cometió al llegar ella a su vida.

La chica se aguantó unas lágrimas al pensar en el dolor del corazón roto que habrá sentido su madre pasar un embarazo sola cuando no hace poco le habían prometido amor eterno, sabia lo que deseaba pedir ahora.

Apretando sus palmas con más fuerza de lo normal su suplica se repitió una y otra vez en su cabeza:

"Déjame encontrar a alguien que me ame tan fuerte que pueda pelear por mí, no me dejes repetir la historia de mi madre"

Y sus deseos fueron escuchados por los dioses, pero no las tomaron en importancia pues sus destinos ya estaban tejiéndose y un simple deseo no cambiaria para bien ni para mal lo que ya pasaría.

Aun fuera un inmenso dolor para cada uno.