Capítulo 9

En los quince años de la vida de Aaron, no recordaba despertarse una mañana sin sentir dolor en su cuerpo o pensar en cómo le gustaría formar parte de una familia normal (aunque al único miembro de su familia que cambiaría sería a su padre).

Ahora, aunque había días en que su cuerpo seguía doliendo, se sentía en una nube.

Haley era un sueño hecho realidad, que conseguía alejarlo de todos sus problemas. A pesar de eso, y de sentirse muy a gusto a su lado, todavía no se sentía con suficiente confianza como para contarle lo que pasaba en su casa.

Lo que tampoco había previsto, es que su relación de amistad con Erin se viera afectada. La chica apenas se quejaba, sobre todo cuando habían quedado de verse en la cabaña y él no aparecía. Luego se disculpaba cuando hablaban por el walki talki, o al día siguiente, y todo volvía a estar bien. Hasta la siguiente vez que Aaron volvía a fallar.

El chico no quería que nada cambiara en ese aspecto de su vida, pero parecía que empezaba a ser imposible tenerlo todo.

Erin nunca le había dicho nada en contra de la otra chica, ni siquiera cuando él parecía tan perdido en su relación incluso cuando estaba con ella. Sin embargo, Haley sí le había lanzado indirectas sobre su amiga. Le parecía una chica rara, siempre pegada a él y "con poca personalidad". Aaron solía defenderla, y cambiar de tema enseguida para desviar la atención de Erin. Le hubiese gustado que su novia y su mejor amiga se llevaran bien, pero a lo mejor eso no iba a pasar. De todas formas, él no se daría por vencido.


Era una semana importante para los alumnos del Granville School si pertenecías al club de teatro. Unos días antes, se habían hecho las pruebas para repartir los personajes de la obra, y esa tarde de Miércoles, iban a saber cómo los habían repartido.

Erin caminaba junto a Amy, con la que había congeniado y ahora eran amigas, y detrás de Aaron y Haley, que iban cogidos de la mano.

-Yo creo que conseguiré el papel de Julieta. Hice muy bien la prueba, y me lo merezco -dijo la rubia con petulancia. Las dos chicas detrás de ella pusieron los ojos en blanco.

Llegaron a la puerta del auditorio, y cuando se despejó de gente, que también miraba sus papeles, se acercaron. Haley se giró un segundo después hacia Erin con los ojos llenos de fuego. Luego se fue corriendo.

-¡Haley, espera! -Aaron salió detrás de ella.

-¿Qué diablos le pasa? -Amy, que no pertenecía al club pero había acompañado a su amiga y se había quedado atrás, se acercó a ella.

-No lo sé -murmuró Erin estupefacta.

-Vamos a averiguarlo.

Amy tiró de ella y se acercaron a la pared. Allí vieron que el papel de Julieta había sido adjudicado a Erin, y que Romeo sería Aaron. A Haley le habían dado el papel de la nodriza. Amy miró a Erin con una sonrisa en la cara.

-Ahora entiendo su enfado…-Erin no contestó y caminó en silencio hasta el cuarto de baño-. ¿Y a ti qué te pasa ahora?

-Que yo no quiero ser Julieta. Ni siquiera debí haberme apuntado, no…puedo hacerlo.

-Estás bromeando, ¿no? Erin, ¡lo harás genial! Es tu gran oportunidad. Y además, vas a tener la oportunidad de besar a Aaron, que es muuuy guapo -Amy hizo un gesto divertido con las cejas.

-Amy, por dios, Aaron y yo sólo somos amigos, nada más -Erin cerró los ojos brevemente.

-Ya, pero tendrás la oportunidad de poner celosa a Haley, y sólo por eso, merece la pena.

Erin la miró y finalmente, sonrió. Su amiga tenía razón, pero ella no tenía ganas de problemas con la novia de su amigo. Sabía que no le caía bien a Haley (el sentimiento era mutuo, aunque nunca se lo diría a Aaron), y por eso la chica se había enfadado. Y aparte de eso, ella quería pasar lo más desapercibida posible. Intentaría arreglarlo.


El silencio era atronador en el teatro. Nadie hablaba, y se miraban unos a otros preguntándose cuál sería el próximo movimiento.

Se habían formado pequeños grupos mientras esperaban a la señora Rowan. Haley estaba rodeada de sus amigas, que fulminaban con la mirada a Erin. Aaron estaba detrás de la rubia, mirando con lástima a su amiga y deseando estar junto a ella.

Erin estaba sentada sola a un lado del escenario, con las piernas colgando e ignorando a todos. El resto había formado un círculo justo del otro lado.

El sonido de la puerta y el resonar de los tacones que se acercaba hizo que la tensión se aflojara. Todos se acercaron cuando la señora Rowan subió al escenario. Erin se mantuvo en un segundo plano, detrás del todo.

-Bien chicos, todos habéis visto el tablón con el reparto de personajes de la obra. He intentado ser lo más justa posible, creyendo que el personaje asignado a cada uno era el que mejor os iba. Ahora bien, Erin ha hablado conmigo y cree que debemos hacer un cambio -miró brevemente a la chica antes de continuar-. No se siente cómoda en el papel de Julieta, así que si Haley está de acuerdo, intercambiaremos sus personajes. Erin será la nodriza, y Haley será Julieta.

Todas las miradas se centraron en Haley, que se sintió incómoda de repente por tanta atención.

-Por mi, bien -contestó al fin.

-Estupendo. Vamos a empezar ya.

Erin vio que Aaron le sonreía, en agradecimiento, supuso, y ella le devolvió la sonrisa. La verdad era que se había quitado un peso de encima.

Cuando había hablado con la señora Rowan, le había pedido que la sacara de la obra, que le diera un puesto entre bastidores, que ella no podía, ni quería ser la protagonista. Sin embargo, la profesora le advirtió que todos los puestos estaban repartidos. Luego la miró con un gesto que Erin calificó de cariño, pero también de comprensión, sabía más de lo que dejaba entrever. Y cuando Erin pensaba que iba a tener que aguantar la ira de Haley Brooks durante todo el curso, la señora Rowan le ofreció una solución: cambiarle el papel a la chica. Tendrían que trabajar juntas igual, codo con codo, pero al menos, ella tendría un papel secundario.

No lo pensó un segundo, aceptó sin pensarlo. Así Haley estaría feliz con su protagonista, y ella dejaría de ser el objeto de su odio.


Al final del día, mientras Erin guardaba unos libros en su taquilla y cogía otros, escuchó unos susurros cerca de ella. Parecía una pelea verbal. No tuvo que darse la vuelta para saber de quién se trataba. Ralentizó sus movimientos, esperando con curiosidad lo que iba a pasar.

-Vamos, Hal, se lo debes -escuchó decir a Aaron.

-No lo creo, pero vale, lo haré por ti -escuchó la contestación poco disimulada de su novia.

Erin puso los ojos en blanco e hizo un gesto de burla.

-Esto…Erin, ¿tienes un momento? -por fin Haley se había acercado y se estaba dirigiendo a ella.

Erin esbozó una ligera sonrisa para sí misma y cerró con fuerza la taquilla antes de darse la vuelta.

-Dime.

Haley miró de reojo a Aaron, que estaba un poco alejado de ellas, pero aún así podía escucharlas.

-Quería darte las gracias por el cambio de personaje. Ha…ha sido un detalle.

Erin se fijó en la chica. Tenía las mejillas sonrosadas, la mandíbula tensa y los ojos brillantes. Haley era una persona orgullosa y le estaba costando mucho decirle eso, y ella estaba disfrutando. Mucho.

-De nada. Espero que lo disfrutes. Hasta mañana.

Cogió la mochila y la funda del violín que había dejado en el suelo, y se marchó. Antes de alejarse lo suficiente, escuchó a Aaron decirle que estaba orgulloso de ella. No llegó a escuchar su contestación.

Continuará