Anhelo escondido:

Takaita Hiwatari

Capítulo 4: "El que lo sabe todo"

Con los primeros rayos de sol bañando Konoha, Sasuke frunció ligeramente el ceño y entreabrió los ojos, visualizando el techo con pereza cuando creyó escuchar un extraño ruido muy cerca, pero aunque permaneció atento unos segundos no percibió absolutamente nada.

Entonces dejó de prestar atención a su alrededor y se enfocó en Naruto. El rubio dormía cómodamente con la cabeza reposada en uno de sus hombros, rodeándole el torso con un brazo. Escucharle respirar lenta y profundamente era tranquilizador.

Esperaba que Naruto continuara manteniendo esa calma aún después de abrir los ojos.

Sentía que tenía un gran problema entre manos y no tenía la menor idea de cómo lidiar con él. Al parecer Naruto seguía creyendo ciegamente que esperaba un bebé, y no sabía cómo quitarle esa idea de la cabeza sin que eso conllevara una fuerte discusión. Estaba cansado de esa situación, de sentirse incómodo junto a su persona más preciada… sólo quería que todo volviera a ser como antes: Naruto y él discutiendo por nimiedades, realizando misiones, algunas de ellas juntos… viendo a Naruto cada día un poquito más cerca de realizar su sueño de convertirse en Hokage, y él estaría ahí, cuidándole desde las sombras en un intento de pagar a Naruto por todos sus años de fe ciega y fidelidad.

Aunque por otro lado… la noche anterior cuando tomaron aquel baño juntos no pudo evitar fijarse en el vientre de Naruto, todavía tan inflamado como la primera vez que lo descubrió. ¿Qué demonios significaba eso entonces? ¿Quizá simplemente Naruto estaba engordando sin más? Era la única opción humanamente posible que le venía a la mente.

Parpadeó al escuchar sutiles golpecitos contra el cristal de la puerta corredera que daba al pequeño balcón. Era el mismo ruido que le había despertado momentos antes. Al girar la cabeza en aquella dirección encontró una paloma que picoteaba el cristal y después aleteaba nerviosa en el lugar, sin terminar de alzar el vuelo. Su mirada se afiló al notar que llevaba un diminuto mensaje atado en una de sus patas.

Algo pasaba.

Trató de incorporarse, pero el peso en su hombro le recordó que debía moverse con cautela. Despacio tomó el brazo del rubio y lo apartó, para después hacer lo mismo con la cabeza que dejó reposando sobre la almohada. Contuvo la respiración un segundo cuando escuchó a Naruto renegar entre sueños balbuceos incoherentes y luego abrazó con torpeza la almohada.

─Sasuke… ─Le escuchó susurrar de forma apenas perceptible.

Liberó el aire por la nariz en un suave suspiro y despacio se puso de pie. Al igual que Naruto, su atuendo para dormir constaba simplemente de una camiseta de manga corta y la ropa interior. En cuanto deslizó la puerta corredera, alzó el brazo y la paloma no tardó en levantar el vuelo para posarse sobre éste. Tomó el pequeño papel e inmediatamente la paloma se marchó. Era un muy breve mensaje de Tsunade donde les pedía que fueran a verla lo antes posible.

En respuesta su ceño se frunció profundamente y un segundo después el pequeño papel estaba quemándose en llamas negras del que sólo quedaron una minucia de cenizas que la suave brisa se llevó.

─Esa vieja está loca si piensa que vamos a ir allí ─renegó en un murmullo.

No quería saber nada más de ese asunto por lo que le restaba de vida. Ya todo estaba aclarado y zanjado.

─Sasuke… ─La voz llamándole en un susurro le hizo girar rápidamente, encontrando a Naruto que le miraba adormilado y curioso desde la cama─. ¿Qué haces despierto tan temprano'ttebayo? ¿Vas a algún lado?

El otro negó con la cabeza y entró nuevamente, cerrando la puerta de cristal tras él.

─No. Tenía calor y estaba tomando algo de aire fresco.

Conforme con la respuesta, Naruto no dijo nada más y se limitó a extender los brazos en una invitación que Sasuke aceptó, volviendo a la cama y permitiendo ser acurrucado entre los brazos del adormilado Naruto.

─Durmamos un poco más, es muy temprano.

Sasuke asintió con un sutil movimiento de cabeza, pero sintiéndose algo intranquilo ante el comentario de Naruto que pedía dormir más, como aquellos días en los que había estado tan cansado. Naruto siempre había sido un remolino de energía, siempre.

Apoyó el peso en sus brazos y se incorporó lo suficiente para verle la cara. En respuesta el rubio alzó los párpados lentamente.

─¿Ocurre algo'tteba?

─Naruto, estás algo pálido. ¿Te sientes mal? ─A pesar del tono serio en su voz, su mirada no pudo disimular la preocupación.

Tras un par de segundos de silencio, Naruto curvó las comisuras en una sonrisilla adormilada.

─Estoy perfectamente ─mintió con descaro.

No le apetecía decirle que las odiosas náuseas matutinas a las que no terminaba de acostumbrarse habían decidido hacer aparición de golpe y que por eso se había despertado. Era evidentemente doloroso que la vieja Tsunade ni Sasuke creían en él, así que manejaría el asunto por su cuenta. A lo mejor en un rato el malestar se pasaba solo. No quería discutir más con él ni volver al ambiente incómodo y tenso de días atrás, y eso significaba no hacer mención del bebé ni nada que pudiera recordarlo hasta que la tensión entre ellos se calmara.

Sólo debía esperar paciente. Cuando con el pasar de las semanas todos vieran que su vientre continuaba creciendo, no podrían negar la existencia de su bebé. El tiempo le daría la razón. ¡Todos sus síntomas eran reales, por lo tanto, el bebé también lo era!

Los labios contrarios acariciando los suyos le hicieron salir de su mar de pensamientos, tardando apenas un instante en reaccionar y responder a los lentos movimientos por el breve instante que duró el beso.

─Tal vez deberíamos ir con Tsunade ─propuso Sasuke cerca de sus labios con una voz suave.

Aunque lo último que quería era ver a esa mujer, si Naruto se sentía mal daría su brazo a torcer.

─¡No! ─respondió ligeramente azorado, viendo a su pareja alzar una ceja con curiosidad ante su arrebato. Sonrió nervioso─. Quiero decir… no es necesario. Estoy perfectamente. ─insistió. Tomó entre sus manos el perfecto rostro de piel blanca y dejó un par de besos, uno en su frente y otro en una mejilla─. Sólo necesito dormir un rato…

Antes de poder escuchar el final de la frase, Sasuke se vio empujado de sopetón con tal energía que casi cae de la cama. Parpadeó consternado y cuando quiso reaccionar las arcadas de Naruto rompían el momento tranquilo que trataban de compartir.

─¡Maldición! ─masculló Sasuke incorporándose rápidamente─. Naruto no está embarazado, pero indudablemente algo le ocurre ─se dijo, caminando al diminuto baño con premura.

Naruto permanecía arrodillado frente al retrete, con los ojos a rebosar de lágrimas y las mejillas rojas por el esfuerzo que suponía cada odiosa arcada. Apenas había vomitado, no cenó la noche anterior, pero su estómago se convulsionaba como si quisiera vaciarse de lo que había comido desde el día en que nació, la sensación era horrible.

─Tranquilo, respira hondo.

La tranquilizadora voz de Sasuke arrodillado a su lado junto a unas caricias a lo largo de su espalda lograron que el temblor de su cuerpo se fuera calmando lo suficiente como para sentirse con la fuerza de poder accionar la cisterna del retrete sin sentir que se desvanecería ahí mismo.

─G-gracias… ─balbuceó cansado, pasándose el dorso de la mano por los ojos para retirar las lágrimas que nublaban su visión─. Ya me siento mejor.

A pesar de aquellas palabras, la preocupación no había menguado en Sasuke ni un poco. Ayudó a Naruto a incorporarse para que pudiera acercarse al lavabo dispuesto a enjuagarse la boca con abundante agua y cepillarse los dientes después.

Observó a Naruto en silencio durante todo ese momento, meditando mientras él también se aseaba.

─Vamos a ir con Tsunade.

En respuesta el otro frunció el ceño al notar que Sasuke no lo estaba proponiendo, se lo estaba ordenando. En silencio procedió a empaparse la cara con agua fresca una vez hubo terminado con los dientes, prefiriendo ignorarle.

─Si no quieres ir con Tsunade, iremos con Sakura ─continuó Sasuke ante la falta de respuesta─. Pero debe verte un médico.

No pensaba dejar pasar aquello.

─No voy a ir ─respondió finalmente, secándose el rostro con una pequeña toalla. Se encogió de hombros, restándole importancia al asunto. El ardor en su garganta estaba desapareciendo rápidamente gracias a Kurama─. Ya estoy bien. Es sólo que la cena de ayer me sentó mal.

─¿El ramen te sentó mal? ─preguntó escéptico.

Naruto no tocó su ramen anoche.

─Eh… sí, supongo…

─Si tan seguro estás, en ese caso desde hoy me aseguraré de que no vuelvas a comer ramen jamás ─sentenció cruzándose de brazos con tranquilidad, viendo la mueca de espanto que de pronto se había apoderado del rostro de su pareja─. Has estado un tiempo con vómitos, y según tú, el ramen es el culpable.

─¡No! ¡No quise decir eso'ttebayo! ¡Es sólo que…! ¡Yo sólo…!

Sasuke liberó un hondo suspiro mientras veía a Naruto tratar de explicarse torpemente para no ser castigado de aquella forma. Maldijo el hecho de que Naruto fuera tan terco. Podría imponerse en ese instante y obligarle de varias formas a ir a ver a Tsunade, incluso en ese momento podría abrir un portal y con un sutil empujón Naruto aterrizaría a los pies de la rubia, pero no quería discutir con el usuratonkachi. Deseaba al menos un día de tranquilidad.

─Está bien ─cedió, recibiendo una mirada sorprendida de los ojos azules─. Si no quieres que te vea un médico, no iremos, pero…

─¿Pero? ─Le miró esperanzado.

─Promete que al menos por hoy no comerás ramen.

El rubio chasqueó la lengua con fastidio, pero era mejor estar un día sin ramen que toda la vida.

Asintió con un firme movimiento de cabeza.

─¡Lo prometo! Nada de ramen por hoy. ─Apenas dijo aquello cuando vio a Sasuke acercarse y en un parpadeo se vio siendo alzado en brazos─. ¿¡Q-qué haces, teme!? ─protestó sonrojado y ceñudo.

─Yo iré a conseguir unas hierbas medicinales para ti, y tú vas a dormir un rato más ─sentenció inmutable, depositando al rubio en la cama de sábanas revueltas.

─¡Ugh! ¿Podrías por una vez pedir o proponer las cosas en vez de ordenarlas?

La sonrisita burlona que curvó los labios de Sasuke le pareció tan seductora como odiosa.

─Podría, pero no quiero. El único con algo de sensatez en este apartamento soy yo.

En un arrebato el rubio se incorporó sobre sus codos, mostrando una energía que complació a Sasuke porque era como ver al Naruto de siempre.

─¡Atrévete a repetir eso de nuevo y desayunaras mi puño, teme!

Lejos de mostrarse siquiera un poco amedrentado, Sasuke terminó de romper la distancia con descaro, quedando sobre Naruto a cuatro patas.

Era justo así como quería ver a Naruto: tan enérgico como siempre, con aquella chispa de viveza en sus ojos azules.

─Sabes perfectamente que puedo repetirlo todas las veces que quieras, usuratonkachi ─murmuró burlón, inclinándose un poco más en actitud provocadora─. Incluso estando así de cerca, no serías capaz ni de rozarme un pelo.

Naruto se atragantó con la maldición que quiso exclamar, con los azules ojos brillando de frustración porque desde el momento en que Sasuke se había acercado demasiado, había estado pensando con más fuerza en comerse esa presuntuosa boca para silenciarla que en soltarle un puñetazo.

─¡Eso lo veremos'ttebayo! ─Dirigió un puño al perfecto rostro sobre él, pero Sasuke sólo alzó el antebrazo en un movimiento más rápido, bloqueando su ataque sin borrar aquella sonrisa de sus labios─. ¡Deja de sonreír, teme! ─exclamó, pareciendo aquello más una rabieta infantil que una verdadera pelea.

El siguiente comentario burlón que Sasuke quiso decir para sacar más de sus casillas a Naruto no vio la luz. La otra mano del rubio se había afianzado a su nuca y había tirado de él hacia abajo para eliminar la corta distancia entre sus rostros, uniendo sus labios en un beso impetuoso y ardiente. Sus lenguas siendo protagonistas desde el primer instante, jugueteando con la contraria para obtener el control de aquel beso desenfrenado en el que trataban de obtener todo del contrario después del periodo de tiempo sin contacto que se les antojaba eterno.

Buscando más comodidad y cercanía, Sasuke relajó su postura y se permitió recostarse sobre el otro, dejando caer su peso lo suficiente como para que sus cuerpos se rozaran pero sin incomodarse mutuamente. Como respuesta, sintió una pierna de Naruto rodearle la cintura y las caderas de éste contonearse ligeramente en una invitación a ir más allá.

Y él, por supuesto aceptaba aquella invitación.

El chapoteo de sus besos húmedos, las respiraciones pesadas, el latido acelerado de sus corazones, los roces descarados de sus hombrías, la cálida atmósfera en la que se dejaban sumergir cada vez más… ambos habían extrañado compartir un momento de placer nuevamente, amarse en aquella pequeña cama a la que empezaban a rechinarle los muelles, que todo volviera a ser tan natural entre ellos como siempre había sido.

Sasuke siseó una queja y frunció ligeramente sus oscuras cejas cuando Naruto mordió con fuerza moderada su labio inferior.

─Usuratonkachi… ─reprendió en voz baja, pero el suave jadeo que se le escapó cuando los cálidos labios de su pareja repartieron besos bajo su oreja en absoluto ayudó a mostrar un tono seco que indicara que estaba enojado.

Escuchó a Naruto emitir una suave risita burlona contra su oreja que le erizó de forma agradable los cabellos de la nuca. Sabía que esa mordida era para hacerle pagar lo de hace un rato, cuando le había estado sacando de quicio. Después de estar juntos tanto tiempo, parecía que su vena de vengador se había contagiado ligeramente a Naruto.

─¡Ups! Lo siento'ttebayo… ─Sonriendo entre dientes, soltó aquella falsa disculpa.

Y sin previo aviso, sus manos se ciñeron al borde de la camiseta contraria y tiró de ella para retirar la molesta prenda. Sasuke reaccionó rápido y a tiempo alzó los brazos para facilitar la tarea, descubriendo en un parpadeo su camiseta en el suelo. Acto seguido, la habitación dio un vuelco y se vio bajo el apetecible cuerpo del rubio que había decidido asaltar la base de su cuello con besos, suaves mordidas, lamidas y succiones mientras sentía las inquietas manos saborear los músculos de sus pectorales, lentamente y presionando las palmas con firmeza.

Alzó ligeramente la cabeza, dándole más espacio al revoltoso shinobi para que se deleitara en su cuello. Mientras, sus manos decidieron participar brindando caricias a lo largo de la bronceada espalda hasta llegar al borde de la camiseta que tomó dispuesto a quitársela también. Sin embargo, una mano de Naruto se ciñó a su muñeca para detenerle, desapareciendo al instante los mimos que su boca prodigaba en la ya enrojecida piel del cuello.

Sasuke parpadeó confuso. Naruto permaneció inmóvil y oculto en la curvatura del cuello contrario, repentinamente incómodo.

No quería mostrar su vientre ante los ojos de Sasuke al menos por una temporada. Aunque no había dicho nada, no pasó desapercibido para él cómo la noche anterior, mientras se bañaban juntos antes de entrar en la bañera, sus ojos no paraban de clavarse en aquella zona, haciéndole sentir todo el tiempo juzgado e incómodo por aquella mirada.

Sabía que era algo tonto, porque estando sus cuerpos tan pegados el uno al otro y con sus manos tocando cualquier rincón, era obvio que Sasuke iba a percibir la ligera redondez de su vientre.

Sin embargo, se sentía más "protegido" llevando la camiseta y tenía la vaga esperanza de que el placer distraería a su pareja lo suficiente como para que se detuviera a reparar en su vientre si no lo mostraba a la vista.

─¿Ocurre algo? ─Se interesó Sasuke, tomando de un hombro al rubio para moverle lo suficiente como para ver su rostro. ¿Tal vez tenía nauseas de nuevo?

De inmediato Naruto compuso una expresión neutral que no desvelara su preocupación y después sonrió ligeramente socarrón.

─Es que eres un impaciente, teme ─atinó a decir.

Un tic sutil sacudió una de las oscuras cejas, ofendido.

─¿Impaciente?, ¿yo? ¿Quién es el que está prácticamente desnudo aquí, usuratonkachi? ─Se señaló con un obvio movimiento.

Como si no supiera ya el aspecto de su novio, Naruto se alzó ligeramente a cuatro patas para mirarle de la cabeza a los pies. Los oscuros mechones despeinados por la forma brusca en que le había quitado la camiseta, su torso estaba al descubierto y con tanto roce entre sus caderas el elástico de la ropa interior se había movido lo suficiente como para mostrar algunos oscuros vellos púbicos en la zona más baja del vientre.

Su rostro enrojeció hasta las orejas. Maldito teme… ¿por qué siempre se veía tan sensual y deseable aún teniendo esa expresión de gruñón las veinticuatro horas?

Además, la ligera protuberancia que pudo apreciar tensando la ropa interior sólo le hizo salivar como un idiota. Saber que era el responsable de aquella creciente excitación en Sasuke, le hacía sentir extrañamente poderoso. Y Sasuke debía de sentirse igual respecto a él, porque su entrepierna también estaba algo despierta.

─Cierra la boca antes de que tus babas caigan sobre mí.

La voz de Sasuke le hizo respingar y despertar del escaneo visual con el que se estaba deleitando y automáticamente, avergonzado llevó el dorso del puño a una de sus comisuras, recogiendo un sutil hilillo de saliva. De inmediato la risa de Sasuke, burlona y divertida, llenó el silencio de la habitación.

─Y el impaciente soy yo ─comentó Sasuke con toda la intención de avergonzar todavía más, si se podía, a su sonrojado novio. Luciendo totalmente engreído, se llevó las manos a la nuca en una postura relajada─. Está bien, dejaré de ser impaciente y me mantendré aquí, relajado y sin hacer nada.

Una venilla de total enfado se marcó en la frente de Naruto al instante y su entrecejo se arrugó en señal de pura frustración.

─¿¡Cómo dices que te vas a quedar tranquilo estando "así", grandísimo teme!? ─Le señaló con descaro el bulto en la ropa interior a medio camino de ser una tienda de campaña.

Sasuke apartó el rostro, fingiendo de pronto desinterés y viéndose odioso ante los frustrados ojos azules.

─Tengo más control del que crees sobre mi cuerpo. En un rato se me pasará.

La mandíbula de Naruto se tensó ante la arrogante respuesta, sintiéndose como un volcán a punto de estallar ante el enojo y frustración en cantidades industriales que se estaban acumulando en su sistema.

¿Se puede amar y odiar a una persona? Porque realmente él se sentía así con Sasuke.

Cuando sentía que no iba a poder contenerse más e iba a soltar todos los improperios habidos y por haber, de pronto algo hizo "click" en su cabeza y su expresión automáticamente se serenó. Segundos después, una sonrisa perversa poco usual en él curvó sus comisuras.

Como presintiendo el peligro, Sasuke dejó de mirar la pared como si fuera lo más interesante en ese momento y encaró a su novio.

─¿Por qué de repente tienes esa cara de idiota?

Pero Naruto ignoró deliberadamente el insulto y con sutiles movimientos posó el índice en el centro del blanco torso, trazando un lento camino descendente.

─Está bien, Sasuke. Tú quédate ahí ─habló por fin. Su dedo saltó al pezón derecho, trazando insistentes movimientos circulares en la areola─, relajado, sin hacer nada…

Contrario a sus palabras, Sasuke sintió la necesidad de incorporarse al continuar aquel presentimiento de peligro. Pero Naruto había previsto aquello y posó la otra mano en el hombro, obligándole a permanecer en su posición inicial.

─¿Qué pasa? ¿Quieres huir, gatito asustadizo?

Los ojos bicolor se abrieron en respuesta al reconocer aquellas dos palabras que le dedicó a Naruto en sus primeros tiempos como equipo 7. Después, le devolvió la sonrisa empleando el mismo tinte socarrón y entonces Naruto supo complacido que su novio acababa de caer en su trampa.

Ese Sasuke… ser tan orgulloso era su perdición.

─¿Quién querría huir de ti? ─farfulló, volviendo a acomodarse en aquella postura relajada de manos en la nuca, tratando de ignorar aquel dedo todavía trazando lentas caricias en su pezón─. No te creas tanto.

Naruto sólo asintió con un movimiento de cabeza, esta vez intentando contener una pequeña risa. Ya estaba saboreando su venganza y todavía no había empezado.

Retrocedió un poco hasta desaparecer del campo visual de Sasuke, inclinando su rostro frente a la entrepierna de éste. La zona estaba menos abultada, señal de había perdido excitación en aquel intervalo en el que habían estado discutiendo como críos, como era habitual en ellos.

Sin más preámbulos y con total descaro, abrió la boca y tomó entre sus labios la punta de aquel pene medio despierto, dejando que su saliva mojara la tela de la ropa interior. Y acto seguido, deslizó la lengua a lo largo de toda la extensión.

Automáticamente recibió un jadeo sorprendido como pocas veces le había escuchado a Sasuke. Sonrió satisfecho, levantando la mirada al ver que su novio se alzaba sobre los codos con rapidez, mirándole entre sorprendido y avergonzado, sin saber cómo reaccionar a aquel atrevido estímulo inesperado.

─¿Qué ocurre, Sasuke? ─preguntó, deslizando las manos por los firmes muslos de éste hasta alcanzar la tela de la ropa interior, deslizando los dedos bajo ella por un instante antes de retroceder en su camino trazado─. ¿Ya te has cansado de estar relajado y sin hacer nada? ¿Eso es todo lo que has podido aguantar?

El pelinegro ahogó un gruñido en la garganta, entendiendo que había caído de lleno en la provocación del usuratonkachi. Sin embargo, ver el rostro de Naruto a escasos centímetros de su entrepierna, respirando contra ella mientras veía ese brillo de diversión en sus ojos… era una imagen que no podía ignorar, y percibir el sutil cosquilleo que surgió en su bajo vientre reafirmaba el pensamiento. Podía sentir en la tela una cálida humedad contra la punta de su pene gracias a la saliva de Naruto. Necesitaba más.

─Me subestimas. ─Trató de sonar inmutable, esperando que sus mejillas no estuvieran rojas─. Simplemente me he incorporado para verte mejor, es todo.

─Claro… ─concedió, riendo ligeramente─. En ese caso, sigue mirándome mientras continúas relajado y sin hacer nada'ttebayo. Aunque, esta parte… ─Posó la palma de la mano contra la hombría del mayor, manoseándola con descaro─. Creo que no va a permanecer relajada y sin hacer nada por mucho tiempo.

Un ligero tono rojo encendió las blancas mejillas de Sasuke al entender perfectamente el trasfondo de aquellas palabras atrevidas. Su entrepierna palpitó ligeramente en respuesta contra la mano que le estimulaba, y entonces volvió a sentir los labios de Naruto, esta vez mimando sus testículos, atrapando una porción entre sus labios y presionando con la lengua, dejando la tela mojada de saliva.

Automáticamente las manos de Sasuke empuñaron las revueltas sábanas y apretó los labios, formando una línea tensa con ellos. Deseaba desprenderse de la molesta ropa interior, a cada momento que pasaba la presión contra la tela se volvía más incómoda. Sin embargo, todavía podía contener la necesidad creciente de mecer las caderas.

Por ahora.

A pesar de sus diecinueve años, a veces podían ser dos idiotas rematados, lo admitía. Incluso en el sexo en ocasiones como esa podían ponerse a competir. Pero así de idiotas se querían.

Y él no iba a perder contra el cabeza hueca, excitante y provocador de su novio.

─¿Todavía tienes ganas de seguir sin hacer nada? ─Sonrió Naruto, deteniéndose y alzando la mirada un instante para encontrar los ojos contrarios velados por el deseo.

Sasuke sólo atinó a chasquear la lengua. Algo que no implicara separar sus labios más de un segundo para asegurarse de que no escaparía alguno de los jadeos que contenía en su garganta. Sin duda Naruto se veía muy divertido, como sabiéndose ya ganador en aquel caliente juego.

Apartó la mirada, admitiéndose a regañadientes a sí mismo que aunque pusiera la fuerza de voluntad que le quedaba, iba a perder. ¿Quién en sus cinco sentidos podría permanecer cual estatua?

─Está bien'tteba. A ver cuánto más puedes aguantar.

Con un dedo tiró apenas un poco hacia abajo del elástico de la ropa interior de Sasuke, revelando la cabeza de la erección que se mostraba ansiosa por erguirse en su esplendor, coronada por las primeras gotas de líquido preseminal.

‹‹No aguantará mucho más››, pensó Naruto con satisfacción.

Con el pulgar acarició suavemente el glande, y después, se inclinó para deslizar la punta de la lengua justo por la hendidura del pene. Al instante recibió su respuesta. La mano que reposaba sobre el blanco muslo de Sasuke sintió de golpe contraerse los músculos, al igual que el resto del cuerpo bajo él.

─¡Hn!

Aquel breve pero sonoro gemido ahogado hizo sonreír a Naruto interiormente. Dejó de pasear su lengua por la zona y apenas alejó la cabeza dispuesto a comentar algo cuando inesperadamente una mano se ciñó poderosa a los cabellos de su nuca, impidiéndole alejarse un centímetro más.

Sin inmutarse ante aquello que veía venir, alzó la mirada, visualizando con placer el sonrojo en las mejillas del mayor, los movimientos hipnotizantes de su pecho al subir y bajar ligeramente más rápido de lo normal, el brillo depredador y a la vez ofuscado en sus ojos…

Condenadamente perfecto, pensó.

─¿Ya te rindes, Sasuke teme? ─Al no recibir respuesta, añadió, sonriendo travieso y sin poder ocultar el ligero brillo de excitación en sus ojos─. ¿Yo gano?

Sasuke gruñó bajito. ¡A la mierda el orgullo! Estaba caliente y necesitaba desfogarse.

─Sí, como sea, dobe ─habló finalmente un poco acelerado.

En su interior, Naruto suspiró aliviado. ¡Maldito teme, sí que había resistido! Él se habría derretido y rendido en la primera caricia si los papeles hubieran estado invertidos.

Sin importarle si Naruto iba a soltar alguna tontería y más centrado en su deseo, liberó los rubios mechones y presto llevó la mano al elástico de su ropa interior, bajándola lo suficiente como para terminar de liberar su erección. Tenerla apresada hasta la mitad estaba empezando a ser algo doloroso. Sin poder evitarlo liberó un suspiró de ligero alivio.

─Has aguantado bien, bastardo.

Una ligera sonrisa socarrona y orgullosa curvó una de las comisuras del mayor ante el comentario. Llevó una mano a la base de su erección, masajeando con lentos movimientos hasta la mitad para regresar nuevamente al punto de partida.

─Seguramente tú no habrías pasado de la primera caricia.

─Muy gracioso, Sasuke teme ─farfulló, propinando un manotazo al mayor para detener su actividad y así poder reemplazarla con su mano─. La próxima vez podemos comprobarlo ─propuso sonriendo sugerente.

Y sin decir nada más, se dispuso a hacer lo que intuía Sasuke se moría por sentir. Volvió a inclinarse para eliminar la corta distancia e introdujo casi por completo la erección en su boca, siendo la base rodeada por sus dedos índice y pulgar, ejerciendo la presión justa mientras subían apenas unos centímetros y volvían a bajar.

El gemido que acarició sus oídos fue la mejor melodía que pudo escuchar. Se acomodó mejor sobre sus rodillas, teniendo las piernas de Sasuke entre las suyas. Su cabeza inició un lento sube y baja, con sus labios cerrándose sobre la caliente y dura carne, presionando con su lengua especialmente sobre las prominentes venas, asegurándose de empapar bien con su saliva aquella extensión para que sus labios se deslizaran mejor.

Y en medio de aquello, llevó su mano libre a su ropa interior, bajando también la prenda sólo lo suficiente para liberar su pene que si bien no estaba tan duro como el de Sasuke debido a la falta de atención, estaba a medio camino de ello. Después de todo, era excitante provocarle placer a Sasuke.

Se masturbaba al compás con el que se la chupaba, con movimientos lentos y prolongados, alternando de vez en cuando con otros más cortos y rápidos. Y de nuevo, una mano se ciñó ansiosa a los cabellos de su nuca, acariciando y empujando ligeramente cuando sus movimientos de nuevo tornaban a un compás más lento que al parecer ponía ansioso al otro, y eso era lo que quería.

─Naruto…

Su erección palpitó ante aquel gemido seductoramente oscurecido de placer. Sasuke no era especialmente ruidoso durante el sexo, no era sencillo escuchar algo más allá de su respiración fatigada salpicada de jadeos y algún ocasional gemidito bajo.

Por eso, escuchar un gemido como el de ahora era capaz de encenderle como ninguna otra cosa podría hacer.

Con la motivación de arrancarle más gemidos con su nombre envuelto, retiró los dedos que presionaban en la medida justa la base de la erección con intención de retrasar la corrida lo máximo posible y metió todo en su boca, relajando la garganta cuanto pudo. Su nariz se hundió en los oscuros vellos púbicos, aspirando profundamente el olor de Sasuke al tiempo que recibía un ronco gemido realmente audible y un potente estremecimiento de parte de éste.

Y justo entonces, se alejó mientras se relamía una de las comisuras, rompiendo súbitamente cualquier contacto. Al instante quiso descubrir la expresión que tendría Sasuke. Sin dejar de masturbarse, le miró. Sasuke permanecía alzado sobre un codo, la otra mano reteniendo sus mechones rubios había perdido fuerza, pero ahí seguía. El blanco rostro estaba enrojecido hasta las orejas, su apetecible boca entreabierta en una respiración acelerada, sus ojos le dedicaban una mirada que mezclaba reproche, frustración, deseo y placer.

─Lo siento, pero no vas a correrte. Al menos no en mi boca.

Le dedicó una pequeña sonrisa mientras se posicionaba de nuevo sobre él, sosteniendo su peso en un brazo y quedando sus erecciones a la misma altura para que se acariciaran entre ellas y poder estimular ambas a la vez con su mano libre que no tardó en colar entre sus cuerpos.

Antes de que Sasuke pudiera decir algo, que tenía altas probabilidades de ser uno de esos "cariñosos" insultos que le solía dedicar, fundió sus labios en un beso lento y suave. Parecía intentar buscar el equilibrio justo entre sosegar a Sasuke con aquel beso calmado, y aumentar su excitación con el vaivén de su mano que prestaba especial atención a las goteantes puntas.

Curioso, entreabrió un ojo al escuchar un repentino ruido cerca. A tientas Sasuke había alargado su brazo libre hacia la mesa de noche para sacar el lubricante. Eso significaba que Sasuke no se veía con la resistencia necesaria para aguantar mucho más.

No lo diría en voz alta, pero había extrañado demasiado a Sasuke en todos los sentidos. Su cuerpo, sus besos, su voz excitada, poder dormir abrazados, convivir día a día tranquilamente compartiendo sonrisas, tontas discusiones, o simplemente hablando una vez más sobre sus sueños de futuro.

El beso finalizó cuando Sasuke dejó de sostener su peso y se dejó caer contra el colchón para tener ambas manos libres y poder vaciar una pequeña cantidad de lubricante en sus dedos.

─Naruto… ─pronunció en voz baja, respirando con pesadez─. Detente ahora.

─¿No lo dirás con un por favor? ─respondió en cambio con una sonrisa traviesa, sin detener el movimiento de su mano pero sí ralentizándolo. Lo cierto es que él también estaba cerca─. Incluso en esta situación eres tan mandón'ttebayo…

─Naruto ─renegó, tratando de componer un rostro serio que no le salió muy bien.

─Está bien, está bien. ─Accedió riendo bajito.

Su mano detuvo cualquier movimiento y su boca trazó un camino descendente por el cuello para llegar al torso que llenó de besos y lamidas. Entre beso y beso, recibió un manoseo descarado en uno de los glúteos, separándolos ligeramente, y después, un mojado dedo se abrió paso en su interior. El estar expuesto con las caderas ligeramente alzadas también facilitó la tarea. Sospechaba que en esta ocasión no iba a tener paciencia para permitirle a Sasuke recrearse con la preparación, pero no importaba, ambos estaban realmente calientes.

Finalmente atrapó entre sus labios su objetivo: uno de los sonrosados pezones que en respuesta se irguió orgulloso ante la calidez de su boca y las caricias de su lengua.

Sus caderas se contonearon cuando el segundo dedo se deslizó dentro, embistiendo gradualmente más rápido y profundo. Ahogó un gemido y su boca liberó aquella torturada porción.

─Sasuke… ─pronunció en un suave y nuevo gemido, recargando la frente en un hombro de su amante. Aquellos dedos estaban quebrando la poca resistencia que le quedaba, estimulando una y otra vez el punto exacto que le acercaba al delirio─. No aguantaré mucho más.

Sasuke le miró, inseguro de detenerse aunque deseara hacerlo.

─Pero todavía no te he preparado lo suficiente.

Vio a Naruto removerse inquieto y negar con la cabeza, tratando de indicarle que realmente necesitaba detenerle. Finalmente accedió y despacio retiró los dedos. Siendo francos, él también necesitaba hundirse ya dentro de Naruto, pero no quería ser un bastardo egoísta y entrar sin más a pesar del lubricante.

─Estaré bien, Sasuke.

Se incorporó hasta ponerse de pie en la pequeña cama para deshacerse rápidamente de la mal acomodada ropa interior, pateándola a un lado. Apreciaba que su novio se preocupara por él, pero realmente de seguir así terminaría corriéndose antes de poder sentirle dentro. En ese lapso, Sasuke había aprovechado para terminar de desprenderse de su propia ropa interior y usar el lubricante que quedaba en sus dedos para untarlo en la cabeza de su erección.

─Luego no te quejes, dobe ─le dijo cuando le vio volver a acomodarse de rodillas sobre él, con la impaciencia brillando en sus ojos azules.

Deslizó una mano por la cara externa de uno de los bronceados muslos hasta terminar en uno de los firmes y redondeados glúteos. Le propinó un firme apretón y tiró suavemente para separarlos mientras con su mano libre guiaba su erección con disimulada necesidad, comenzando a deslizarse en ese interior que siempre le acogía condenadamente bien.

Sasuke gimió satisfecho con la respuesta de su novio que había descendido con un movimiento decidido, permitiéndole entrar rápidamente. Automáticamente sus manos se ciñeron en aquellas caderas, con el cuerpo tenso y ansioso por marcar el ritmo a pesar de entender que su novio se había puesto arriba precisamente porque quería ser él quien tuviera el control. Naruto jadeó largamente, posando las manos en el torso bajo él, sosteniéndose sobre sus cuatro extremidades cuando su cuerpo tembló notablemente al sentir a Sasuke acariciando profundamente su interior.

Cuando alzó los párpados, descubrió los ojos bicolor bajo él observándole con intensidad, como si fuera lo único realmente importante en aquel mundo. Sus labios se curvaron en una sonrisa, recordando vagamente que cuando compartieron su primera vez todo el acto en sí fue realmente torpe y ambos eran incapaces de mirar al otro a los ojos, sintiendo que se morían de la vergüenza.

Podían ser muy expertos en técnicas ninja y en patear traseros de tipos malos, pero en aquellos temas íntimos eran unos negados.

Sin embargo, juntos habían ido adquiriendo experiencia y tanto Sasuke como Naruto no deseaban que hubiera sido de otro modo, ni con otra persona.

Despacio se inclinó hasta alcanzar los labios contrarios, depositando un beso gentil que fue correspondido antes de volver a enderezar su postura, comenzando a mecer las caderas para recibir las embestidas justo como las deseaba en ese momento: lentas y profundas.

Por el contrario, Sasuke no parecía estar satisfecho con el ritmo marcado, ya que podía sentir sus dedos clavarse en sus caderas y la forma en que tiraba de él hacia abajo tratando que se dejara caer una y otra vez en un descenso rápido que les robara el aliento a ambos.

Con un ágil movimiento tomó las manos de Sasuke y las posicionó a cada lado del rostro de éste, entrelazando sus dedos con firmeza. Sus ojos mostraron un brillo complacido al ver la necesidad en los contrarios. Sus caderas todavía se mecían en aquel compás torturantemente lento para Sasuke.

─Dobe… no juegues ─pronunció en un jadeo.

Aunque sus manos estaban "bloqueadas", eso no le impedía alzar las caderas con ímpetu cada vez que Naruto iniciaba su descenso. Su erección empezaba a doler por la necesidad de liberarse, el calor del interior de Naruto era delicioso y abrasador, pero necesitaba más.

─No juego'ttebayo ─le susurró fatigado por los movimientos y los jadeos─. Sólo quiero alargar el momento…

Ahogó un gemido cuando la pelvis de Sasuke golpeó impetuosa contra sus glúteos al momento en que éste alzó las caderas nuevamente. Hacía días que no tenían intimidad, solamente quería saborear aquel momento algo más antes de volver a los días incómodos que sabía tarde o temprano regresarían por el tema del bebé.

Pero Sasuke lo último que quería era alargar aquel torturante momento. Con facilidad se liberó de las manos que le "inmovilizaban" contra la cama y tomó a Naruto de un brazo, tirando de él con más brusquedad de la que quiso para sacárselo de encima y que cayera recostado a su lado en la pequeña cama.

El rubio dejó escapar una exclamación de sorpresa y ligera molestia al sentir el repentino vacío en su interior, parpadeando desconcertado al verse ahora debajo de su novio.

─¡Teme! ¡Existe algo llamado delicadeza, ¿sabes?! ─protestó alzando una mano para brindar un seco tirón en los negros mechones de cabello que pudo empuñar. Su interior palpitaba por la forma brusca en que Sasuke lo había abandonado.

─Lo siento, pero realmente no aguanto más ─fue todo lo que dijo a modo de excusa, con voz oscurecida y sus normalmente impolutos cabellos más revueltos de lo que ya estaban.

Ese usuratonkachi iba a matarle si continuaba torturándole con ese ritmo lento y acompasado.

Naruto suspiró y separó más las piernas, sintiendo al instante las manos de su novio ceñirse a sus muslos y alzarle lo suficiente para que la parte más baja de su espalda no tocara el colchón.

Ambos gimieron en el momento que se unieron de nuevo, esta vez iniciando un vaivén más enérgico en el que Naruto sentía mecerse su cuerpo con los firmes empujes. Raudo llevó una mano al cabezal de la cama, tratando de detener los movimientos con los que su cuerpo se mecía, y a la par su otra mano se dirigió a su entrepierna, comenzando a masturbarse nuevamente.

─Sa-Sasuke… ─jadeó, percibiendo el calor acumularse vertiginoso en su bajo vientre.

Y Sasuke no estaba en mejores condiciones. Sus manos sin duda iban a dejar marca en las caderas contrarias por la firmeza con la que estaban siendo aferradas. Había aguantado demasiado, primero el jugueteo previo de la boca de Naruto, y después ese sube y baja condenadamente lento. Ya no podía aguantar más aquella tortura. No tenía tanta resistencia como presumía, no cuando se trataba de Naruto.

Su espalda se arqueó cuando un potente estremecimiento le recorrió de pies a cabeza. Entre sonoros gemidos Naruto había alcanzado su orgasmo y en respuesta las paredes de su interior se habían apretado más si era posible contra su sensible erección, provocándole una mezcla de placer y un sutil dolor.

Mantuvo el ritmo, excitándole la visión de Naruto hecho un desastre después de alcanzar la cúspide del placer. Boqueando jadeante, sonrojado y ligeramente sudoroso, la camiseta manchada de semen.

No tardó mucho en alcanzarle en aquella montaña rusa de placer, haciéndole sentir por un instante fugaz lejos de su consciencia mientras los espasmos sacudían la parte baja de su vientre, vaciándose en el interior de su novio en cada empuje. Cuando en la última penetración terminó de liberarse con un ronco gemido, permaneció quieto, con el cuerpo temblando ligeramente al igual que Naruto.

Por un momento sólo se escucharon las respiraciones aceleradas de ambos. Sus miradas se encontraron, sin rastro de la vergüenza de las primeras veces.

─Sasuke teme, te has corrido mucho ─pronunció con voz queda cuando su respiración se reguló un poco.

Sasuke dio un respingo en su lugar, siendo consciente de que sí, había eyaculado bastante. ¡Pero el tonto no tenía por qué decirlo en voz alta!

─Te dije que no aguantaba más ─farfulló, pasándose una mano por los cabellos en un intento de peinarlos hacia atrás y despegar algunos de su piel perlada de sudor─. La próxima vez yo te voy a torturar ─amenazó─. A ver cuánto aguantas.

Naruto estalló en una risa cantarina, sin sentirse amedrentado en absoluto.

─Estoy ansioso de que llegue ese momento dattebayo. ¿Qué me vas a hacer?

Un poco avergonzado por aquel descaro, Sasuke bajó la mirada y sostuvo nuevamente a Naruto para abandonar cuidadosamente su cuerpo.

─Pervertido… ─fue todo lo que le dijo, dejándose caer bocabajo a su lado.

─Admite que así te gusto dattebayo ─respondió en cambio, mirándole por un momento para sacarle la lengua─. Y no es como si tú fueras el rey de la castidad.

Después se sentó por un instante, retirándose la camiseta manchada con cuidado y dejándola caer al suelo. Volvió a recostarse, tomando las revueltas sábanas para cubrirse disimuladamente el vientre mientras liberaba un sonoro bostezo que le sacó un par de lagrimones.

─¿Dormimos un rato?

─¿Todavía tienes sueño, Naruto? ─Se sorprendió.

El rubio asintió con un perezoso movimiento de cabeza al tiempo que giraba en un intento de abrazarse al otro, pero fue detenido.

─No voy a dormir, voy a bañarme, debo comprar las hierbas que te dije para tu malestar. Quién sabe cuándo vas a volver a sentir esas náuseas ─explicó─. Y en vez de dormir deberías bañarte también, dobe.

Naruto respondió con un ruidito que delataba su disconformidad y giró hasta darle la espalda.

─Después. Báñate tú ─habló amodorrado.

Un tic sacudió una ceja de Sasuke, aunque después su expresión se suavizó hasta quedar una seria. Por un momento las preocupaciones habían desaparecido, pero ahora regresaban todas como un puñetazo.

Sin dilación se puso de pie y se encerró en el baño. Al pasar frente al espejo, retrocedió dos pasos para enfocarse mejor en su reflejo. Una marca de un llamativo rojo estaba en la unión de su cuello y hombro, y otra un poco perceptible rodeando uno de sus pezones.

─Ese dobe… ─se murmuró, deslizando las yemas de los dedos sobre la marca del cuello. La piel estaba ligeramente irritada, dando la bienvenida a lo que después sería un hematoma.

Apartó la mirada y chasqueó la lengua.

─Sasuke… ─nombró con alivio Tsunade─. Por un momento pensé que no vendrías. ─La mujer eliminó su pequeña sonrisa al ver que el chico venía solo─. ¿Y Naruto?

El pelinegro se adentró más en la consulta médica de Tsunade, mirándola con seriedad. Todavía estaba disgustado con ella, y juraba que si estaba frente a esa mujer era única y exclusivamente porque no sabía a quién acudir para ayudar a Naruto.

─No estabas equivocada. No pensaba venir.

Ella arqueó una ceja y frunció la otra.

─¿Entonces qué te ha hecho cambiar de opinión?

─Naruto ─pronunció escueto─. Su malestar no desaparece. Esta mañana ha estado vomitando, y necesito saber qué le ocurre.

El pensar que Naruto podía estar sufriendo algo serio y que habían estado perdiendo el tiempo con la tontería del "embarazo" le enervaba. Tal vez Naruto necesitaba tratamiento urgente, así que no iba a perder un minuto más.

La rubia tomó unos papeles de su escritorio y los miró un instante.

─Sasuke… ─dijo algo insegura, sabía que el chico se iba a enojar─. ¿Recuerdas que ayer le tomé una muestra de sangre a Naruto? Me encargué de que fuera analizada con urgencia y no hay rastro del veneno. Sin embargo y no por eso menos importante, el resultado fue el mismo de la vez anterior: muestran una revolución hormonal dentro de Naruto que…

─Basta ─interrumpió firme, logrando que ella obedeciera con un suspiro.

Era mejor no seguir provocando al chico, su dura mirada era una advertencia.

─Sabía que te enojarías, pero… ─movió los análisis de Naruto en su mano─, esto no hace más que aumentar mi preocupación, Sasuke. Por eso os he hecho llamar a los dos. Siento que este problema está fuera de mi alcance, pero hay alguien que muy probablemente os puede ayudar.

─¿Quién? ─A pesar de su tono serio se apreciaba su interés.

Ella dejó los papeles a un lado y entrelazó los dedos bajo su barbilla, enviándole una mirada significativa al muchacho de pie frente a su escritorio.

─El hombre que ha reunido todos los conocimientos de este mundo shinobi. ─Los ojos de Sasuke se abrieron en sorpresa al entender al instante a quién se refería. ─Pero quería que Naruto y tú hablarais si consideráis correcto acudir a él.

─Iré con él ─dijo dando media vuelta.

La mujer se puso de pie al instante de un salto, sorprendida por lo rápido que había tomado la decisión.

─¡Espera un momento, Sasuke! No estarás pensando ir tú solo, ¿cierto? Es más seguro si Naruto te acompaña.

Sasuke abrió la puerta y se detuvo sólo un segundo para responder antes de salir.

─Naruto se siente enfermo y cansado, necesita descansar.

Cuando la puerta se cerró y quedó sola, Tsunade rogaba no haber metido la pata nuevamente y ahora sí poder ayudar a Naruto.

Pero… ¿era prudente dejar marchar a Sasuke solo?

Si Naruto se enteraba, se cabrearía a niveles monumentales.

Sus pasos resonaban en el lúgubre pasillo subterráneo excavado en la roca. A un lado y a otro, una hilera de antorchas iluminaba el lugar.

Se detuvo frente a una de las puertas y acercó la mano al pomo, tomándolo con firmeza. Podía reconocer el chakra al otro lado de la puerta. Inspiró hondo y finalmente abrió con naturalidad y sin solicitar permiso, como si se tratara de su hogar.

La puerta daba a una gran habitación. Un laboratorio médico repleto de estanterías llenas de libros, mesas de experimentos y probetas gigantes. Junto a una de las estanterías, halló a quién buscaba aparentemente sumergido en la lectura de un libro.

─Qué sorpresa tenerte por aquí después de tanto tiempo… ─dijo el hombre mientras giraba con una sonrisa torciendo sus labios─… Sasuke-kun ─pronunció con su particular seseo, pareciendo una serpiente.

Desde su lugar, Sasuke le observó inmutable.

─Orochimaru.

FIN CAPITULO 4.

¡Hola! ¡Chan chan! Orochipepe entra en acción. ¿Qué creéis que pasará ahora? ¿Orochimaru ayudará o no?, ¿Naruto sabrá que Sasuke ha ido con Orochimaru o Sasuke se lo ocultará?

Se agradecerán comentarios. Me hace feliz saber qué os está pareciendo la historia.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!