Yuru-Cycle – Capítulo 5
Segundo día de Viaje – Camino al Monte Fuji
Campamento junto al lago – Día
Al día siguiente el sol comienza a salir detrás de la montaña, iluminando poco a poco todo a su paso.
Ya que el sol ha salido, poco a poco comienzo a despertar y al abrir mis ojos, me encuentro con la mirada de Miya, aún durmiendo placidamente con sus ojos cerrados acostada a mi lado.
Sonrío al verla dormir tan en paz de esa manera y decido dejarla dormir un poco más en lo que las demás preparamos el desayuno.
– Me pregunto si alguien más ya se habrá despertado.
Al salir de la tienda, me encuentro con la mayoría de mis amigas quienes ya han despertado.
Fuera de sus tiendas, ya se encuentran Satsuki, Rikka, Sayuki y Mai, todas ayudando a preparar el desayuno.
Al verme Satsuki, sonríe y me saluda.
– Buenos días, Risa. Veo que por fin te despertaste. Tuviste una noche muy placentera ¿No es así?
– ¡¿EH?!
– Quiere decir que pudiste dormir bien anoche, Risa – aclara Mai.
– ¡Ah, sí! Tuve… fue una muy buena noche – sonrojada.
– Me alegra oírlo. ¿Ya despertó Miya?
– Aún no, pero yo creo que ya no ha de tardar.
– Que bueno. Hay que desayunar pronto para continuar con nuestro camino lo antes posible.
– De acuerdo.
– Mai...
– ¡Oh! Buenos días, Reo.
En ese momento Reo sale de su tienda de campaña, aún bastante adormilada y cansada por todo el ejercicio de ayer.
– Ya estamos preparando el desayuno, si quieres ve yendo al baño para lavarte la cara y arreglarte para que desayunemos juntas.
– Lo haré después. Despiértenme cuando el desayuno este listo.
Dicho eso, Reo se vuelve a acostar, sólo que al estar tan adormilada no se da cuenta que la tienda a la que entra es a la de Miya y se acuesta a su lado abrazándola como si fueran novias.
– Risa...
– Mai...
Mai y yo reímos al ver como se abrazan y les tomamos varias fotografías con nuestros celulares con cuidado de no despertarlas. Hecho eso, continuamos preparando el desayuno por unos minutos más, y cuando el desayuno ya esta terminado.
– ¡KYAAAAAAAA!
Miya y Reo se despiertan, dándose cuenta de la posición tan vergonzosa en la que estaban durmiendo juntas.
– ¡Tú! ¿Qué haces aquí adentro?
– ¿Tú qué haces aquí adentro? Esta es mi tienda.
– No es cierto, esta es mi tienda ¿Es que acaso no sabes leer?
– ¡Las tiendas no tienen ningún nombre!
Ya que se han calmado, las dos salen a desayunar, procurando no mencionar nada de lo sucedido. Mai y yo guardaríamos las fotos que les tomamos para molestarlas en alguna otra ocasión especial.
Mientras desayunamos todas alrededor de la fogata, Satsuki nos platica el itinerario para hoy.
– Son las 8:30am, lo que significa que tenemos 1 hora y media para desayunar, recoger nuestras cosas y preparar las bicicletas para dejar el campamento a las 10am en punto. Tiempo más que suficiente para desayunar y recoger con calma.
Saca su tableta electrónica para el resto de su explicación.
– Hoy vamos pedalear el camino que nos falta al campamento a pies del monte Fuji, deteniéndonos a medio camino para almorzar en el poblado de Minobu, y de ahí adentrarnos al bosque para llegar al campamento donde nos quedaremos esta noche. Será un viaje no más pesado que el ayer, pero igual de exigente, así que espero que todas hayan tenido una buena noche de descanso, especialmente aquellas que se quedaron haciendo ejercicio anoche hasta muy tarde.
– ¡¿Eh?! – reacciono poniéndome roja como un tomate.
– Rikka-chan ¿A que se refiere? – pregunta Sayuki a su novia – ¿Acaso anoche hubo algún entrenamiento nocturno?
– Te… Te lo explicaré más, tarde, Sayuki.
Le contesta Rikka sonrojada, dando a entender que claro que nos escuchó anoche.
– Dios mío – me digo a mi misma, ocultando mi rostro entre las manos, roja de la vergüenza.
Por otra parte, el resto de las chicas más que avergonzadas se ven algo preocupadas por la pedaleada del día de hoy (después de todo, a algunas de nosotras todavía nos duelen el trasero por toda la pedaleada de ayer), lo cual Satsuki nota y dice con su sonrisa.
– Ánimo chicas, no se desanimen que estoy segura que pueden lograrlo.
– ¿De verdad?
– Por supuesto. Por ahora, tengamos un buen desayuno para agarrar energía y cuando estén listas, comencemos a empacar para irnos con calma, no se preocupen por eso ¿De acuerdo?
– De acuerdo, Satsuki-senpai.
Dicho eso, tomamos el resto de nuestro desayuno con calma y cuando hemos terminado, guardamos todo lo de nuestro campamento de vuelta en su lugar y nos preparamos para seguir nuestro camino.
Más tarde ese día – Prefectura de Yamanashi
Cuando hemos terminado, nos dirigimos a la recepción para avisar a la encargada de nuestra partida y al salir, montamos nuestras bicicletas y nos alejamos pedaleando de ahí.
Mientras pedaleamos por la prefectura de Yamanashi, observamos los impactantes y bellísimos paisajes que lucen frente a nuestro camino.
El Monte Fuji a la vista en todo momento y alrededor de él, montones de árboles verdes, lagos de agua cristalina y un cielo azul y soleado con unas muy pocas nubes para cubrirnos de los rayos del sol.
Durante el camino, nos detenemos en múltiples ocasiones ya sea para tomar fotos de los increíbles paisajes que tenemos, pasar al baño, tomar agua, comprar recuerditos e incluso visitar unos cuantos santuarios escondidos que se topan en nuestro camino.
A pesar de lo cansado del mismo, es un viaje que disfrutamos todas, especialmente gracias a los consejos y ánimos que Satsuki nos da durante el mismo para no cansarnos y disfrutar de la experiencia al máximo.
Realmente es alguien increíble que se nota que ama lo que hace. No podríamos estar en mejores manos que las de ella para este viaje.
Pueblo de Minobu
Tras un buen rato pedaleando por la prefectura, llegamos a un pequeño poblado en la prefectura de Yamanashi llamado Minobu, donde nos detenemos un momento bajando de nuestras bicicletas y estacionarlas en un lugar seguro con su respectivo candado.
– Muy bien chicas, ya casi son las 2 de la tarde, así que vamos a detenernos un momento para almorzar algo y si nos da tiempo, recorreremos un poco el pueblo antes de seguir nuestro camino y llegar al campamento ¿Les parece bien?
– ¡Seguro!
– ¡De acuerdo! En ese caso síganme, que conozco un muy buen lugar aquí cercano para comer.
Seguimos a Satsuki y nos lleva a un pequeño restaurante local donde nos reciben con mucho gusto y a los pocos minutos, nos entregan el plato del día a cada una.
– ¡Itadakimasu!
Almorzamos a gusto mientras platicamos alegres de varias cosas sin importancia y disfrutamos nuestra comida.
– ¡Ah, estuvo delicioso! – comenta Reo cuando salimos del restaurante, tras haber comido hasta saciarse.
Mientras tanto, Satsuki revisa la hora y comenta.
– Todavía contamos con una media hora antes de continuar ¿Quieren conocer un lugar genial?
Dicho eso, nos lleva con ella a una tienda de artículos para actividades al aire libre llamada "Caribou".
Tiendas de campaña de todos los tamaños, bolsas para dormir de todos los tipos, sillas para descansar, hamacas, mesas portátiles, artículos para fogatas, parrillas, lámparas y todo lo que puedas imaginar para acampar.
Incluso artículos para otras actividades al aire libre, como la pesca, el alpinismo, avistamiento de aves y por supuesto, el ciclismo.
– ¡Sugoi!
Todas quedamos impresionadas con la gran variedad de cosas que hay en ese lugar y nos separamos por parejas para explorarlo.
– Increíble ¿Ya viste esta tienda para dormir, Miya? Es gigantesca.
– En verdad lo es. Aunque estoy más interesada en esta colchoneta para dormir. Estaríamos un poco apretadas, pero estoy segura que cabríamos las dos juntas ¿No crees, Risa?
– Cielos Miya, no tienes que hacerlo todo sonar pervertido.
Al girar en la esquina del pasillo, volteo y encuentro una lámpara que de inmediato llama mi atención.
– Wow.
Se trata de una pequeña lámpara de gas muy bonita color verde y bastante portátil (aunque algo frágil al ser vidrio, eso sí).
Al ver que la estoy viendo demasiado, una de las empleadas de la tienda se me acerca y saluda alegre.
– Buenas tardes ¿Te gusta esta lámpara?
Volteo a ver a la alegre empleada y veo que se trata de una chica de unos 25 años de edad aproximadamente. De cabello no muy largo aunque tampoco corto, de color rosado como el mío y unas mejillas algo rellenitas que la hacen ver como una chica bastante alegre y amigable.
– Es una de nuestras lámparas más populares ¿Te gustaría verla encendida?
La chica de cabello rosa toma la lámpara, jala la pequeña manija para que salga el gas y con un encendedor cualquiera, enciende la lámpara que brilla con una pequeña flama hermosa.
– ¡Wow! Es tan linda.
– Sí que lo es. ¿Te gustaría comprarla?
– Muchas gracias, pero ahora me encuentro de viaje y no puedo cargar mucho, mucho menos con algo tan frágil.
– No hay problema, si nos dejas tus datos, podemos enviarla hasta tu domicilio sin ningún costo adicional.
– ¿En serio?
Me quedo viendo aquella lámpara, la cual me tienta con su pequeña flama danzarina y mientras aún me debato sobre si comprarla o no, aquella mujer se agacha y me cuenta.
– ¿Sabes? Cuando tenía tu edad, yo también tuve una lámpara de esas. Fue la primera compra que hice cuando me pagaron mi primer sueldo. Te puedo asegurar que si la llevas contigo, te hará muy feliz.
Me dice eso con una pura y sincera sonrisa, por lo que al final me termina convenciendo y llevo la lámpara al mostrador para pagarla.
– Excelente, enviaremos la lámpara a tu domicilio para que ya este ahí cuando regreses a casa.
– De acuerdo, muchas gracias.
– Que tengas un lindo día.
Al salir de la tienda, me doy cuenta de que soy la única que faltaba por salir y todas las demás ya se encuentran preparándose en sus bicicletas.
– Risa, que bueno que ya saliste, justo estábamos por ir a decirte que ya había que irnos.
Me dice Satsuki con una sonrisa, pero se interrumpe cuando ve que no llevo nada conmigo.
– ¿Eh? ¿No compraste nada? Creí jurar que te vi formada en la caja registradora con una caja en mano.
– Sí, compré una pequeña lámpara de gas, pero es frágil y puede romperse fácilmente, así que la chica que me atendió me dijo que… ¿Uh?
– ¿Qué pasa, Risa? – me pregunta Miya.
– Acabo de notar que no pregunté su nombre.
– Ya veo ¿Gustas regresar a preguntárselo?
– No, ya se esta haciendo algo tarde y tenemos que seguir adelante si queremos llegar al campamento.
– Bueno, en eso estamos de acuerdo – concuerda Satsuki – En ese caso, será mejor que nos vayamos ahora, aún queda un tramo por recorrer.
– De acuerdo.
Las siete nos subimos a nuestras bicicletas y antes de salir volteo a ver una última vez aquella tienda "Caribou" preguntándome si volveré allí algún día.
Supongo que lo dejaré al destino y pedaleando, continuamos con nuestro camino.
Dentro del Bosque
Saliendo de Minobu nos adentramos al bosque, donde tras pedalear un rato nos acercamos cada vez más a nuestro campamento, a los pies del monte Fuji.
Sólo que entre más nos adentramos, más comenzamos a sospechar que en realidad… no tenemos idea de donde estamos.
– Que raro, el campamento ya debería estar por aquí.
Comenta Satsuki para si misma en voz baja para no preocuparnos. Pero al no poder orientarse, detiene su bicicleta y nos indica.
– Haremos una pequeña parada. Necesito revisar una cosa.
Toma su celular y se aleja un poco, tratando de conseguir buena señal.
– ¿Alguna de ustedes tiene señal? – pregunta Mai.
– Para nada, la señal no llega a esta parte del bosque.
Responde Miya algo frustrada y fastidiada por esto. Después de todo, ha sido un día algo pesado para todas.
– Rikka-chan ¿Será que estamos perdidas?
Le pregunta algo preocupada Sayuki a su novia, quien aunque también esta preocupada, se muestra fuerte para Sayuki y la abraza diciéndole que todo esta bien.
Reo también se empieza a fastidiar por todo esto, por lo que es tarea de Mai tranquilizarla y decirle que llegaremos al campamento en cualquier momento.
Por otra parte, a Miya la observo abriendo su celular, por lo que le pregunto.
– Miya ¿Qué estás haciendo?
– Estoy viendo si puedo amplificar la señal del celular con un tipo más potente de antena. Pronto oscurecerá y no puedo asegurar que estaremos bien si nos quedamos mucho tiempo más aquí.
– Miya…
Tan ansiosa como siempre. Cuando esta preocupada de inmediato busca la mejor solución al peor resultado posible. En este caso, siendo nosotras quedándonos aquí varadas y perdidas por toda la noche.
– No creo que llegue realmente a eso ¿Verdad?
Miya voltea a verme y al ver que me ha preocupado, se arrepiente. Deja lo que esta haciendo y me abraza.
– Descuida, Risa, sé que no va a pasar nada. En cualquier momento regresará Satsuki y nos dirá que todo esta bien.
– Miya.
No pasa mucho tiempo de eso cuando Satsuki regresa con un anuncio para todas.
– Escuchen chicas, parece que la antena más cercana a aquí no esta funcionando, así que tendremos que regresar unos pasos a donde haya una antena con buena señal para actualizar el mapa y ver mas o menos por donde estamos.
– Uh – todas nos preocupamos cuando dice eso, así que para calmarnos, nos dice.
– Descuiden, todo esta bien. Antes de que se fuera la señal, vi que ya estábamos muy cerca del campamento. De hecho si continuáramos, es muy probable que nos toparíamos con ello. Sólo creo que vale la pena para estar seguras y no correr ni un riesgo ¿De acuerdo?
– Seguro, Satsuki-senpai.
– Muy bien, en ese caso andando.
Satsuki y las demás nos subimos a nuestras bicicletas y preparamos para seguir adelante. Sólo que cuando comenzamos a pedalear.
– ¡KYAAA! – ¡PUFF!
La llanta delantera de Reo explota, provocando que esta se caiga.
– ¡Reo!
Mai de inmediato deja su bicicleta y va corriendo con Reo quien se encuentra tirada bajo la bicicleta.
– Reo ¿Te encuentras bien?
– ¿Qué pasó?
Pregunta Satsuki cuando llega con ellas dos. Volteamos y vemos algo clavado en la llanta de Reo que la ha pinchado.
– Un clavo – dice Miya tras inspeccionar la llanta de Reo – alguien dejó un clavo en el camino, seguramente tras dejar el campamento.
– Por eso es MUY importante que siempre se lleven consigo todo lo que traigan a un campamento.
Dice Satsuki bastante frustrada ante la poca conciencia que tienen algunas personas con el bosque y por lo sucedido.
– ¿Crees que pueda andar? – pregunta Mai a Satsuki.
– A ver, déjame verla.
Afortunadamente, además de una experta en ciclismo, Satsuki también es una enfermera así que esta más que calificada para ver a Reo.
Usa la luz de su celular para ver la herida y dice.
– Descuida, podrá caminar e incluso, mañana mismo podrá seguir pedaleando. Sólo debo vendar su herida con un poco de gaza y alcohol.
– Ahora te la traigo.
Mai de inmediato se levanta y va a buscar lo necesario aunque mientras lo hacen, las demás nos damos cuenta de que de pronto el bosque se ha vuelto muy oscuro.
Volteamos arriba y vemos que se trata de una gran nube negra.
– Chicas ¿Creen que llueva?
– Lo dudo mucho, el pronostico no decía nada sobre lluvia. Probablemente sólo sea una nube pasajera.
Sin embargo, la nube es tan grande y negra que oscurece bastante el ya de por si oscuro bosque con sus altos arboles y frondosas copas de hojas.
Aunque apenas van a ser las 4 de la tarde, pareciera que dentro del bosque de pronto se ha vuelto de noche, por lo que todas nos empezamos a preocupar, mirando a nuestros alrededores en busca de cualquier peligro que pueda pasar.
En eso, escuchamos un ruido, como unas pisadas dentro del bosque acercándose lentamente a nosotras.
– ¡¿Eh?!
– ¿Qué… Qué fue eso?
Volteamos hacia la dirección de donde vino ese sonido y de ahí, observamos un par de grandes ojos amarillos observándonos.
– ¡KYAAAAAA!
Rikka, Sayuki, Miya y yo nos abrazamos, nos quedamos muy juntas conforme aquel par de esferas amarillas y cuando están frente a nosotras.
– ¡Que alguien nos ayude!
– Oigan, ustedes… ¿Están bien?
– ¿Uh?
Frente a nosotras, nos encontramos con una mujer de mirada confundida. De unos 25 años de edad aproximadamente. De cabello color azul algo corto que le llega a la altura de los hombros, de ojos amarillos, abrigada y con dos linternas encendidas en mano, apuntándonos.
Al ver que somos un grupo de chicas de preparatoria, nos pregunta.
– ¿Qué hacen aquí solas? ¿No esta algo oscuro para que anden por aquí? ¿Uh?
Apunta su linterna más allá, donde se encuentran Satsuki y Mai terminando de atender a Reo con su herida.
Y al ver nuestras bicicletas y múltiples tiendas que llevamos, pregunta.
– Ya veo. Vienen al campamento del Monte Fuji ¿No es cierto? ¿Necesitan ayuda para llegar?
– ¡Sí, por favor!
– Tranquilas. Es algo común perderse en esta parte del camino cuando se viene por primera vez, aunque con la luz como esta ahorita, tuvieron suerte de que estuviera cerca para encontrarlas.
– Te lo agradecemos mucho. ¿Cómo te llamas?
– Me llamo Shima Rin. Será un gusto llevarlas hasta el campamento.
