–¿Hola?–

Una palabra débil y cansada salió de la boca de Chilli mientras asomaba su cabeza fuera de la cama, mientras que su marido dormia pacificamente a su lado.

–Hola Chili…– La voz de su mejor amiga, Frisky, sale de su teléfono móvil con un tono de vergüenza como si hubiera cometido un gran error. –…perdón por llamarte tan tarde, pero… te necesito aquí–.

–¿Estás bromeando?–, dice Chilli, poniéndose el móvil delante de la boca y manteniendo la voz baja para no despertar a su marido. –Es la una de la mañana. ¿Para qué me necesitas?–

–aghh… Es Bosco–, dice Frisky, todavía con su voz de vergüenza. –nosotros… hemos roto–.

–Ay, mierda– Chilli se tapa la boca por el susto. Desafortunadamente para ella, su marido empieza a moverse bajo la manta, una clara señal de que empieza a despertarse de la conversación.

–El encontró…– La voz de Frisky empieza a quebrarse lentamente, y un paso repetitivo se hace cada vez más fuerte. Finalmente, su voz se quiebra por completo en una voz fría y aguda, –…A alguien más…–

Chilli se levanta lentamente de la cama con el móvil en la oreja y el rostro en shock mientras Frisky suelta todas sus lágrimas y llantos de fondo en la llamada. Los gritos de Frisky fueron lo suficientemente fuertes como para despertar a Bandit, quien se giró en su cama para ver qué estaba pasando.

Bandi con los ojos borrosos, ve a su esposa parada en medio de la habitación, todavía escuchando los gritos de Frisky hasta que Chilli finalmente habla.

–Estaré allí pronto–.

Chilli colgó la llamada e inmediatamente caminó hacia el armario para prepararse para salir.

–Hey, ¿qué pasa?– Bandit apenas logró decir algo ante la vista de su esposa preparándose para algo.

–Tengo que ayudarla–, dice Chilli, sin pensar demasiado en una respuesta mientras se pone una chaqueta verde y toma su bolso. Con todo lo que necesitaba, agarró el pomo de la puerta. Pero antes de abrir la puerta y salir de la habitación, se gira hacia Bandit y dice: –Volveré tan pronto como pueda–.

–Eso espero–, dice Bandit con voz cansada mientras la mira. Chilli abre la puerta y sale de la habitación, dejando al pobre Heeler solo para que pueda seguir durmiendo.

Chilli recorrió con cuidado los pasillos y las escaleras de la casa para asegurarse de que sus hijas no la oyeran salir y llegó con éxito a la puerta principal. Lentamente abre, pasa y cierra la puerta detrás de ella para dirigirse al auto rojo de la familia.

La Heeler roja se sube al auto y, en la oscuridad de la noche fría, coloca su bolso en el asiento del pasajero, enciende el auto y acomoda el espejo retrovisor antes de salir en marcha atrás de la casa y finalmente ir a rescatar a su mejor amiga.

En las calles solitarias de los suburbios de Brisbane, Chilli tuvo la pequeña libertad de ir más rápido que el límite de velocidad predeterminado, con la esperanza de llegar a la casa de Frisky un poco más rápido. Sin embargo, mientras conducía, seguía pensando la misma frase una y otra vez.

–¿Qué pasó entre Frisky y Bosco?–


Chilli miró la hora en la pequeña pantalla en el centro del tablero del vehículo. Ya eran las 2 de la mañana y todavía estaba muy oscuro sin las luces de la calle de la ciudad para ayudarla a ver, pero finalmente llegó al complejo de apartamentos donde Frisky y Bosco vivían juntos.

Estacionó su auto en el lugar de estacionamiento para visitantes, agarró su bolso y se ajustó la chaqueta antes de salir del auto y caminar hacia la entrada del complejo. Cuando llegó frente al teclado de la puerta para ingresar el código, sacó su teléfono celular y pasó unos segundos buscando en las aplicaciones de notas el código que Frisky le dio en caso de que quisieran pasar tiempo juntos en el apartamento para... "Pensar"

Una vez encontrado el código, Chili lo ingresa y la puerta se desbloquea junto a ella, lo que le permite ingresar al complejo. Chilli no pierde tiempo en entrar y camina hasta el ascensor para llamarlo. Por suerte para ella, el ascensor ya está en la planta baja, por lo que simplemente abre su puerta para dejar entrar al perro. Ya dentro del ascensor, Chilli presiona el botón número 2 del panel, y el ascensor cierra sus puertas y se pone a trabajar.

El poco tiempo en el ascensor le dio tiempo para pensar en lo que iba a hacer cuando llegara a Fisky,

¿Va a actuar como su amiga y abofetearla con sus propias palabras de "Sabía que no era el indicado para ti"?

¿La va a tratar como a su propia hija? Jeje, incluso esto podría funcionar como entrenamiento para ella en caso de que Bluey o Bingo se rompan el corazón por un chico algún día.

¿Se comportará como una canina madura y dirá algo como "Encontrarás a alguien mejor; el pasto siempre es más verde del otro lado"?

Pase lo que pase

Estaba lista para consolar a su amiga, que había estado a su lado desde su adolescencia.

El ascensor hizo su trabajo y abrió la puerta para que Chilli saliera y caminara por el pasillo del complejo. Mientras caminaba, se repetía a sí misma: –39,39,39–.

Y finalmente, Chilli llegó al apartamento número 39… El apartamento donde viven Frisky y Bosco

Mientras está frente a la puerta, Chilli busca en su bolso las llaves del apartamento de Fisky… Otro regalo de ella para su tiempo de "pensamiento"

Sin esperar un segundo más, Chilli abrió la puerta del apartamento.

El apartamento de Frisky y Bosco era bastante bueno para la pareja. La luz de la bombilla central resalta el bonito sofá marrón, el gran televisor, las paredes blancas, la bonita cocina blanca con todo en su lugar y bonitas fotos de la encantadora pareja juntas distribuidas por todas partes. Todo parecía bonito, limpio y caro... Excepto por un diezmado Cocker Spaniel Inglés

Allí estaba Frisky… sentada en el suelo frente al sofá con las piernas extendidas, destacándose entre el apartamento perfecto con sus cansados ojos rojos con marcas de las lágrimas desde sus ojos hasta su boca y pecho con una caja de pañuelos a su lado. Su cabello estaba suelto y desordenado, y algunos hilos cubrían su rostro. Lentamente gira su cabeza al oír la entrada del apartamento para ver a la heroína de la noche.

Los hombros y la boca de Chilli caen al segundo que ve a Frisky, y sin pensarlo dos veces, se quita la chaqueta y el bolso, los arroja al suelo y cierra la puerta del apartamento para ir rápidamente hacia Frisky y arrodillarse frente a ella para envolver el pelaje desastrozo de su amiga con sus brazos en un abrazo.

En medio del incómodo abrazo, Frisky hunde su rostro en el suave hombro del Heeler rojo mientras Chilli dice repetidamente: –Estoy aquí, Frisky, estoy aquí–. Esto provoca que Frisky comience a llorar nuevamente, pero esta vez sobre el hombro del Heeler.

Chilli sintió que las lágrimas empezaban a mojarle el hombro. No sabía qué decirle al desastre que era su mejor amiga, pero lo mejor que se le ocurrió fue empezar a acariciar la espalda de Frisky con una de sus manos. Inesperadamente, el Spaniel giró la cabeza lentamente hacia el cuello de Chilli y dijo con voz desmayada y llena de lágrimas: –Gracias–.

–De nada–, dijo Chilli en voz baja antes de seguir acariciando la espalda de Frisky. –No te preocupes por decirme lo que pasó. Solo déjalo salir, amiga–.

–Lo sé... Pero también necesitas saberlo–, dijo Frisky antes de girar la cabeza para sentir nuevamente el hombro de Chilli.

–Sí, pero necesitas tiempo–, dijo Chilli.

–O una bebida...– susurró Frisky antes de alejarse de los hombros de Chilli; se limpió las lágrimas de los ojos con la mano para mirar a la Heeler roja. –¿Puedes ir a buscar la botella de Dan que está en mi armario, por favor?–

–¿Botella de Dan?– Chilli preguntó, sacudiendo la cabeza hacia atrás en estado de shock por la petición. –¿Dan Dingo? ¿ESA botella de Dan?–

Frisky simplemente asintió y, impulsada por la curiosidad, Chilli se levantó y fue al dormitorio principal del apartamento para encontrarlo abierto. Pero cuando entró, se sorprendió por el desorden de la habitación.

La habitación de Frisky y Bosco parecía como si hubiera caído una bomba allí; la sábana estaba desordenada y varias almohadas estaban esparcidas por la habitación. La puerta de una habitación extra pequeña que funciona como armario estaba abierta con varias prendas en el suelo, e incluso la puerta del baño estaba abierta con la luz encendida

–Lo que sea que haya pasado aquí, no fue bonito–, fue la conclusión a la que llegó Chilli

Caminó hasta el armario y notó que la mayor parte de la ropa de Frisky todavía estaba allí, pero las de Bosco había desaparecido. Recorrió con la mirada el armario hasta que encontró varias botellas de distintos tamaños en el suelo en una esquina. La mayoría de ellas parecían haber sido usadas, excepto una botella mediana de whisky llamada "Dan Dingo", la marca de whisky favorita de Frisky y Chilli.

Chilli agarra la botella sin abrir y se dirige a la cocina que está junto a la sala de estar para buscar un vaso de vidrio, y cuando está en la cocina donde Frisky puede oírla, bromea: –Frisky, perra, de verdad conseguistes un Dan–.

Frisky, todavía en la misma posición que antes, soltó una suave risita antes de decir: –Lo sé, lo conseguí hace un mes–.

Mientras Chilli abre varios armarios para sacar un vaso de cristal en la cocina, el Spaniel siguia hablando: –Estaba esperando el momento en que los Brawlers ganaran un campeonato de rugby o la noche en que me casaría con Bosco para abrirlo, pero…–

Chilli encontró el armario de vasos y cogió un vaso de cristal. Con la botella en la mano, caminó hacia Frisky. Justo cuando terminó de decir: –No pensé que lo abriría en estas circunstancias–.

–A veces…– Chilli se arrodilla delante de Frisky, le entrega el vaso y vierte un poco de whisky en él. –…No todo sale como lo planeamos, Frisky–.

–Sí, tienes razón–, dijo Frisky, sosteniendo el vaso de cristal. Rápidamente miró el vaso y luego a Chilli, arrodillada con la botella en la mano, sonriendo, esperando a que bebiera un sorbo. Volvió a mirar el vaso, y volvió a mirar a Chilli, y volvió a mirar el vaso, y volvió a mirar a Chilli.

Los ojos de Frisky iban y venían entre el vaso y Chilli, mientras que su ceño fruncido se hacía más visible hasta que finalmente dijo: –¿Y tu taza?–

Chilli cerró los ojos brevemente y sacudió la cabeza antes de decir: –¿Qué?–

–Tu taza–, preguntó Frisky de nuevo. –¿Dónde está tu taza?–

Chilli levanta las cejas cuando finalmente entiende lo que Frisky está tratando de decir. –¿En serio?–, responde con el ceño fruncido y un notable enojo en su voz. –No puedo beber antes de conducir de regreso a casa–.

–Pero pensé que te quedarías aquí durante la noche–, dijo Frisky, casi como si se sintiera traicionada.

–No dijiste eso por teléfono–, recuerda Chilli.

–Bueno, te lo digo ahora...– Frisky puso su taza de whisky a su lado y juntó las manos para implorarle: –... ¿Puedes quedarte a pasar la noche conmigo?–

Los músculos de Chilli se relajan. Deja escapar un suspiro y se sienta en el suelo con las piernas cruzadas. Ella mira con ojos cansados a Frisky, quien continúa presionándola.

–Hace tiempo que no pasamos tiempo juntos.–

–Por favor, Chilli, no quiero estar sola esta noche.–

–Tienes un marido increíble. Estoy segura de que lo entenderá.–

Si fuera otro perro, Chilli seguramente le daría una bofetada, pero es Frisky. Además de ser una de sus mejores amigas, es la madrina de Bluey, la niñera favorita de Bingo y creció aceptando a Bandit como su marido. Frisky no es solo una amiga de la familia. Probablemente sea la aliada más cercana a su familia, al igual que Pat, Stripes y su otra mejor amiga, Trixie.

Sin previo aviso, se levantó y caminó hacia la cocina mientras Frisky simplemente decidía mirarla. Abrió el armario con los vasos de cristal, cogió uno y volvió con Frisky para sentarse frente a ella con las piernas cruzadas. En el suelo, agarró la botella y comenzó a verterla en el nuevo vaso que había traído.

En ese momento, Frisky comprendió que la había convencido de que se quedara con ella y la cola del Cocker Spaniel comenzó a menearse rápidamente.

Después de servir el whisky, Chilli levantó su vaso hacia Frisky y dijo: –Por nuestra amistad–.

Frisky siguió el ejemplo de Chilli y levantó su vaso con una sonrisa. –Por nuestra amistad–.

Y ambos perros bebieron todo su vaso de un solo trago.

Cuando las chicas empezaron, había una botella entera de whisky, y luego se acabaron tres cuartos, y luego se acabó la mitad de la botella, y luego quedó un tercio del whisky.

–Son inútiles–, dijo Frisky con un notable color rojo en sus mejillas y una taza llena de whisky lista para ir a su estómago. –Pueden ser tan tontos que es desconcertante–.

–Sí –dijo Chilli mientras su mejor amiga divagaba sobre sus malas experiencias con chicos con una voz arrastrada, mejillas coloradas y un vaso lleno en la mano–. A veces pueden ser muy tontos.

–Ja, claro que sí, no valen una mierda–asintió Frisky y ambos perros se bebieron otro vaso.

Cuando Chilli y Frisky terminaron de beber... Solo el sofá sabe cuántos tragos habían tomado estas chicas. Ambos perros relajaron sus músculos y suspiraron profundamente. Chilli levantó su vaso frente a su cara para apreciar la obra de arte en el vaso de vidrio. La obra de arte era sobre el centro de la ciudad de Brisbane con el caracteristico puente Story... la ciudad en la que Frisky pasó la mayor parte de su vida.

–Sabes... –comienza a hablar Chilli–... Me alegro de haber llegado aquí.

–Eh –Frishy levantó una ceja, confundida por lo que dijo Chilli. Perdió la cuenta de cuántos tragos de whisky bebió, pero recuerda perfectamente que Chilli no estaba allí por razones felices.

–Y deberías estar contenta… –continúa Chilli–…De que esto te este pasando a ti.

–¿Qué quieres decir? –Friki gira la cabeza hacia Chilli, perturbada por lo que dijo.

–¿No lo entiendes, princesa? –dijo Chilli lentamente–. Este mundo mágico te bendijo.

–¿Qué? –Era oficial: Frisky se perdió y Chilli estaba muy borracha. Frisky no sabía si condenarse o sentirse afortunada de tener una mejor tolerancia al alcohol en comparación con Chilli.

–Esta ruptura es una oportunidad para que tú y Bosco comiencen de nuevo en otro lugar.

–Eh, supongo que tienes razón. –Friki giró la cabeza hacia su propia taza vacía, contemplando la sabiduría borracha de su amiga–. Ya comenzó de nuevo con otra persona.

–Entonces…Su culo te hizo un favor –soltó Chilli sin importarle el lenguaje que estaba usando.

–Sí, puedes decir eso –dijo Frisky, juntando las piernas en posición fetal antes de poner la cabeza sobre las rodillas. –Hoy llegó a casa con el pelo hecho un desastre.–

–Entonces rompieron… ¿por un pelaje desastroso? Eso es extraño–, preguntó Chilli, confundida.

–En realidad no… Cuando llegó a casa, yo…– Frisky suspira y comienza a tocarse la rodilla con uno de sus dedos antes de confesar, –… quería besarlo, pasar un rato íntimo con él, pero cuando me acerqué, noté las marcas de besos de otro perro en su cuello–.

–Oh, vaya, eso es triste–, reacciona Chilli, balanceando su cabeza.

–Debería haberlo sabido mejor–. Frisky se golpeó ligeramente la rodilla por la frustración. –Su pelaje siempre se despeinaba cuando terminaba de tener sexo conmigo–.

–Vaya, ¿y qué pasó después, perra?–, soltó Chili con confianza. Ya la había llamado así muchas veces en el pasado, hasta el punto de que a Frisky no le importó.

–Para resumir la historia. Me hace sentar y me confiesa que encontró a otra persona. y yo... no pude contenerme. Grité y le tiré cosas como una perra desagradable mientras él empacaba sus cosas y se disculpaba conmigo de que fue asi de como me enteré... Para ser justa, él quería terminar las cosas pacíficamente, pero... – Le dijo a Frisky, se encogió de hombros antes de decir sarcásticamente: –Debi de ser una perra tonta si así es como lo atrapé.

–Oh, lo siento –dijo Chilli, triste y borracha. Puso una mano en su espalda y comenzó a acariciarla– Tu no eres tan tonta.

–Lo sé, pero –dijo Frisky, ignorando lo que dijo Chili, todavía con la cabeza sobre su rodilla–. Solo desearía haber podido tener un cierre apropiado, no terminar las cosas así.

–Él no te debe un cierre –dijo Chilli–. El hecho de que haya llegado aquí después de follar con una puta es suficiente para ti.

–Sé lo que hizo, pero aún así lo deseo –dice Frisky, finalmente extendiendo sus piernas y mostrándole su vaso de vidrio a Chilli para que pueda rellenarlo con más whisky.

Cuando vio el vaso de Frisky, Chilli sacó su teléfono celular para ver la hora y dijo: –Oye, son las cuatro de la mañana. Creo que es hora de dormir.

Frisky retrae su brazo y bromea: –Está bien, mamá–, antes de dejar su taza en el suelo y usar el sofá para levantarse del suelo después de cuatro horas de estar sentada.

Chilli también tiene dificultad para levantarse. Usa el sofá para levantarse y mueve algunos cojines para formar una almohada para dormir. Cuando termina, se deja caer en el sofá, pero Frisky la llama.

–Vámonos–, dijo Frisky, usando el swich de la luz para apagar las luces de la sala de estar, dejando a una Chilli confundida atrás en la oscuridad.

–¿Espera qué?–, dijo Chilli, confundida por la acción de su amiga, levantándose lentamente con sus brazos.

Frisky se dio vuelta para ver al perro pastor rojo en la oscuridad y dijo: –No quiero que duermas en el sofá esta noche–.

–¿Quieres compartir la cama?– Preguntó Chilli lentamente, entrecerrando los ojos confundida

–Este no es un libro con la troupe "Los futuros amantes comparten la cama" – Dijo Frisky sarcásticamente antes de girar la cabeza hacia su habitación y decir nuevamente, –Vámonos–.

Chilli decide no luchar más y comienza a seguir a Frisky. Cuando los dos perros entraron al dormitorio principal, recogieron algunas almohadas del piso para ponerlas en la cama. Cuando terminaron, Frisky apaga la luz y no pierde tiempo en subirse a la cama, con Chilli siguiéndola de cerca. Chilli estaba en el extremo izquierdo de la cama, de espaldas, con Frisky ocupando los lados medio y derecho de espalda a Chili.

Debido al alcohol en sus venas, los dos perros no pasaron mucho tiempo durmiendo.

–Psst–

–¿Chilli?–

–¿Estás despierta–?

Chilli abrió los ojos y se dio la vuelta para mirar al techo. Todavía borracha, dijo: –¿Sí, linda niña?–

Frisky ya estaba mirando a ella y le preguntó: –¿Crees… que voy a encontrar a alguien?–

Chilli suspiró, puso los ojos en blanco y dijo, molesta: –Frisky, estuviste quejándote de chicos durante 2 horas. ¿Cómo que quieres encontrar a alguien?–

–Sé que dije todo eso, pero…– Frisky continúa: –Quiero una familia, no solo ser madre soltera, quiero una familia real, con un esposo y un hijo… Realmente esperaba que Bosco fuera mi amor verdadero, pero estaba equivocada–.

–Entonces, ¿vas a intentar encontrar a alguien?–, preguntó Chilli con voz cansada.

–Sí, pero aún no me siento lista–, dijo Frisky inquieta. –Soy un desastre, Chilli, en todo. Necesito algo de tiempo para encontrarme a mí misma y encontrarle un cierre a Bosco, incluso si me llevará un tiempo–.

Chilli se quedó en silencio por unos segundos hasta que dijo: –Quién sabe, tal vez haya alguien ahí afuera buscándote, pero…– Chilli se detiene por un segundo para mirar a Frisky y continúa: –Creo en las historias donde el protagonista duerme en paz al final del día–.

–Está bien–, dijo Frisky antes de darse la vuelta para darle la espalda y decir: –Buenas noches, Chilli–.

–Buenas noches, Frisky–, dijo Chilli, dándose la vuelta para tratar de encontrar suficiente paz en su mente para dormir.

–Solo deseo haber podido tener un cierre apropiado–.

–Él no te debe un cierre–.

–Pero aún así lo deseo–,

–Lo deseo–.

–Lo deseo–

–Lo deseo–

Chilli abrió lentamente los ojos y se encontró con los rayos del sol que le daban en los ojos. Por alguna razón, le dolía muchísimo el cerebro. Después de unos minutos de intentar recomponerse, se levantó de la cama en la habitación de Frisky y... espera. ¿En realidad estaba en la habitación de Frisky?

Chilli mira rápidamente por la habitación, alarmada, y se da cuenta de que Frisky duerme pacíficamente a su lado con su manta cubriéndola. Los ojos de Chilli se abrieron de golpe y susurró: –Oh, no–, y miró hacia abajo para... "Verificar algo"

Después de comprobar que todo estaba –despejado–, suspiró y se quitó el sudor de la frente mientras dejaba escapar un –Uf–.

Ahora, puede mirar tranquilamente alrededor de la habitación iluminada por los pequeños rayos de sol que se filtran por la cortina. Pero el dolor de cabeza sigue ahí. Se pone la mano en la cara en un intento de aliviar un poco el dolor, pero no funciona. Mientras su vista se pierde en un punto de la habitación, Chilli intenta recordar lo que sucedió ayer.

Recibió una llamada de Frisky. Ella y Bosco rompieron.

Llegó al apartamento de Frisky y la consoló.

Recuerda haberle dicho que dejara salir todo, pero también recuerda que Frisky le dijo que trajera una botella de whisky.

Ella se negó al principio, pero se dio por vencida y comenzó a beber con ella.

Frisky comenzó a hablar sobre lo inútiles que son los chicos y...

Eso es todo. Eso es todo lo que recuerda.

–No me extraña que haya dejado de beber ese whisky–, susurró Chilli para sí misma mientras sacudía la cabeza, maldiciéndose por beber en exceso.

Chilli intenta recordar más de la noche anterior, pero solo recuerda haber escuchado a Frisky decir "Deseando, Cierre"

Ah, sí, Frisky todavía tiene que pasar por eso.

Por lo que Chilli recordaba, Frisky mencionó que intentaba conseguir un cierre para Bosco.

Esta no era la primera vez que Chilli y Frisky se enfrentaban a las rupturas; saben que los cierres pueden ser difíciles si están cerca del perro o si mantienen recuerdos de ellos cerca.

Chilli se quita la mano de la cabeza y mira el estante cercano, que está lleno de fotos y peluches.

Hay de todo.

Una foto de Frisky y Bosco, el Spaniel Springer, viendo un partido de rugby en vivo.

Un peluche de un canguro flexionando sus músculos con una camiseta roja, la mascota oficial de los Brawlers.

Una foto de Frisky y Bosco comiendo en un restaurante elegante.

Un peluche de un tejón de miel con una camiseta azul oscuro y roja y un sombrero azul oscuro.

Otra foto de Frisky con un casco de sandía junto a Bosco con uniforme completo de bateador de cricket y bate.

Un oso de peluche con un cartel que decía "Felicitaciones por tu ascenso"

Una foto de Frisky y Bosco con la familia de Bosco en Navidad.

No era nuevo para Chili que a Bosco le encantaba regalar animales de peluche a Frisky y que a ambos perros les encantaba tomarse fotos.

En algún momento, esas fotos y peluches tenian que desaparecer, y Frisky necesitaba dejar atrás a Bosco para empezar de nuevo.

Deshacerse de todo eso no era suficiente.

Chilli sabe que Frisky necesita una declaración. Un grito definitivo contra el destino, una acción de valentía tan impactante que le dará a Frisky el cierre que necesita para apagar sus sentimientos por Bosco en lugar de absorber el dolor de una ruptura por si sola.

Y finalmente, una idea llegó a la cabeza de Chilli.

–¿Quieres un cierre?– susurró Chilli y giró la cabeza para mirar a Frisky durmiendo. –Te daré un cierre–.

Chilli se levanta de la cama y toma todas las fotos y peluches del estante con sus dos manos. Había tantas cosas que tuvo que formar un cuenco con sus brazos para llevarlos todos ella misma. Luego va a la entrada del armario y asoma la cabeza. Ve en el suelo un casco de cricket rosa y blanco para bateadores y un bate de cricket con un mango rosa.

–Perfecto –murmura Chilli y sale de la habitación, todavía con la gran cantidad de objetos en sus brazos.

Con dificultad, abre la puerta con cuidado, sale de la habitación y, usando su pierna hábilmente, cierra la puerta detrás de ella para asegurarse de no despertar a Frisky.


Una hora después de despertarse, Chilli entra en la habitación de Frisky sin nada en las manos y cierra la puerta casi de un portazo para asegurarse de que la puerta genere un sonido fuerte y dice en voz alta: –BUENOS DÍAS, PRINCESA–.

Y funcionó. Frisky comenzó a moverse con gruñidos y levantó un poco la cabeza para ver a Chilli frente a la puerta con una sonrisa y las manos en la espalda, como una niña que hizo algo que enorgullecería a sus padres.

–Despierta, Feisty-Frisky. Hoy es un buen día–, dice Chilli alegremente, acercándose a la cama.

–¿Feisty-Frisky? Ese es un nuevo apodo–. Frisky apenas murmura, cansada, y se pone una mano en la cara. Parece que está empezando a sentir dolor de cabeza por el alcohol.

–¿Quieres que te siga llamando perra?– Chilli bromea con una sonrisa en su rostro y se sienta en el extremo inferior de la cama donde están los pies de Frisky

–No…– declinó Frisky, y se sentó en su cama usando toda la fuerza que consiguió en sus pocos segundos despierta.–… Pero ¿por qué estás tan feliz, Chilli?

Pero cuando se sentó, su cabello suelto comenzó a cubrir su rostro. Algo que Chilli respondió mientras la señalaba, –Primero que nada, necesitas que te arregle el cabello–.

–¿Ke?– murmura Frisky, y se queda allí mirando cómo Chilli saca un peine de uno de sus cajones.

Con el peine que necesita para arreglar el cabello de Frisky, ella se sienta detrás de Frisky en la cama y tira de su cabeza hacia atrás para comenzar a trabajar

Mientras Chilli comenzaba a tirar del cabello de Frisky hacia atrás, preguntó, –Entonces, ¿puedes recordarme lo que pasó ayer?–

–Te llamé a la 1 para que vinieras y…– Respondió Frisky, su cabeza yendo de atras y hacia adelante cada vez que Chilli tiraba de su cabello hacia atrás.

–Quiero decir –la interrumpe Chilli–, cuando empezamos a beber.

–Ah, sí. Te emborrachaste; no tienes la misma tolerancia al alcohol que yo –le recuerda Frisky.

–Tengo chicas, Frisky –responde Chilli–. No puedo beber como antes.

–De todos modos –Chilli sacude la cabeza; se está saliendo del tema–. ¿De qué hablamos ayer?

–Estaba divagando sobre lo inútiles que son los chicos –dijo Frisky, dejando escapar la ira de sus palabras.

–¿De acuerdo y…? –dijo Chilli, intentando que Frisky siguiera hablando mientras comenzaba a usar el peine en su cabello para alisarlo.

–Te conté cómo descubrí a Bosco engañándome y lo enojada que estaba– Dice Frisky.

–¿De acuerdo…?

–Y recuerdo que dijiste que no necesito el cierre porque me engañó –terminó de hablar Frisky.

–¿Dije eso? –dijo Chilli extrañada y puso su mano sobre su pecho. Frisky respondió, asintiendo con la cabeza antes de que Chilli continuara–. Es raro que haya dicho eso.

–Lo sé. De todos modos, dije que necesitaba tiempo para encontrar un cierre –dijo Frisky, dejando caer la cabeza por la tristeza.

–Bueno, es gracioso que menciones el cierre –dijo Chilli después de terminar de trabajar en el cabello de Frisky; arrojó el peine sobre la cama y tomó una banda azul al lado. Luego, comenzó a recoger el cabello de Frisky para formar una cola de caballo–. Recordé que mencionaste eso.

–Sí, pasé cuatro años con Bosco. No puedo simplemente irme como si nada hubiera pasado.

–Tienes razón. –Chilli finalmente colocó el cabello en una cola de caballo para colocar la banda azul para mantenerlo unido, lo que resultó en la Frisky que todos conocían. –No puedes.

–Pero... –Chilli se levanta de la cama y rodea a Frisky para estar cara a cara con ella–... Por eso me llamastes.

–Para ayudarme –susurró Frisky, mirando a Chilli directamente a los ojos.

–Y eso es lo que voy a hacer –dijo Chilli con seguridad antes de continuar–. Pero antes que nada…

Chilli se levantó de la cama y fue al armario, dejando atrás a una curiosa Frisky. No tuvo que esperar mucho antes de ver a Chilli salir del armario con su casco de Cricket y su bate.

–¿Qué estás haciendo? –cuestionó Frisky.

–Póntelo –pidió Chilli, extendiendo los brazos para presentarle el casco blanco y rosa y el bate de madera. Sin nada más que hacer por Frisky, la Spaniel agarró su casco y se lo puso con cuidado debido a su cola de caballo.

Después de que Frisky se puso el casco y con el bate de madera en las manos del Heeler, Chilli se subió a la cama con las piernas cruzadas y preguntó: –Dime algo, Frisky…–

Frisky no pudo evitar mirar a Chilli con la vista a través de la barra de metal y el borde del casco, con los ojos esperando lo que el Heeler iba a decir.

La postura de Chilli se inclina hacia atrás, ordenando sus pensamientos antes de poner en marcha su plan.

Si todo va bien, Frisky conseguirá su cierre o algún cierre.

Si no funciona, podría convertirse en Brandy 2.0 y no hablar con ella durante cuatro años.

Solo hay una forma de averiguarlo.

–¿Cómo conociste a Bosco?–

Frisky está tan sorprendida por la pregunta que inclina la cabeza hacia un lado, pero al final responde: –Lo conocí en un programa de voluntariado. Estaba cocinando la comida para los voluntarios–.

–Está bien–, dijo Chilli asintiendo.

–Recuerdo que se veía lindo–, dijo Frisky, pero sin que ella lo supiera, una pequeña sonrisa comenzó a formarse en su rostro. –Sabía lo que estaba haciendo en la cocina y su comida también era increíble–.

–Entonces, ¿quién dio el primer paso?–, preguntó Chilli con una sonrisa.

–El lo hizo. Hablamos un poco antes de que terminara el programa y me pidió mi número–. Ahora la sonrisa de Frisky se estaba haciendo más notoria.

–Entonces, ¿cómo fue la primera cita?–

–Era un restaurante en el centro de la ciudad. Su amigo lo acababa de abrir y Bosco quería que lo acompañara a la inauguración–.

–Suena lindo... ¿qué pasó la primera vez que te invitó a uno de sus partidos de cricket?–

–Yo era escéptica, pero él me convenció de ir, y… fue increíble verlo jugar. Sabes que soy principalmente una chica de rugby, pero no pude evitar ser fanática del cricket cuando él juega–.

–¿Por eso te regaló un bate y un casco?–, preguntó Chilli, mostrando su bate en la mano.

–Sí, él sabe que no suelo usarlo, pero es un buen recordatorio de que me ama–, la sonrisa de Frisky se esconde y su expresión transpira tristeza. –Al menos solía hacerlo–.

–Oye, Frisky–, Chilli agarra a Frisky por los hombros. –Todavía no terminé; ¿cuáles fueron algunas de tus cosas favoritas que te hizo?–

–¿Por qué quieres saberlo?–, preguntó Frisky con el ceño fruncido, sin estar segura de lo que Chilli estaba tratando de hacer.

–Solo dime–, implora Chilli mientras sacude ligeramente a Frisky por los hombros.

–Agh, ok–, Frisky se rindió y continuó. –Me llevó al acuario. Él me trajo el almuerzo mientras trabajaba–.

–Él me cuidó mientras estaba enferma–, la voz de Frisky comenzó a quebrarse.

–Él consiguió este apartamento para nosotros–. Su voz se quebró aún más hasta el punto en que estaba empezando a hiperventilar.

–Él me llevó a un juego de Brawlers. Pasamos dos semanas juntos en Sydney–. Su voz comenzó a llorar de desesperación, y las lágrimas comenzaron a caer de los ojos de Frisk.

–Él me trató como a una princesa–, Frisky finalmente se derrumbó y coloco su cabeza al hombro de Chilli mientras lloraba en voz alta, pero su casco no podía dejarla sentir el pelaje de Chilli.

–Lo amo– Lloro Frisky. –Un montón–.

Chilli comenzó a sentirse mal por lo que estaba haciendo, pero se limitó a frotar la espalda de Frisky. –Lo amas tanto que seguiste diciendo que él es tu amor verdadero a Bluey y Bingo–.

–Sí…– Frisky soltó una risita. –Realmente me hizo hablar así–.

Chili dejó que su amiga llorara por un minuto hasta que finalmente pensó que era suficiente. Luego, lentamente empujó a Frisky fuera de su hombro para ver su rostro. Sus ojos estaban húmedos nuevamente y comenzaron a surgir pequeños rastros mientras el Spaniel se esforzaba por no derrumbarse nuevamente. La apariencia del Spaniel cautiva tanto a Chilli que desliza su mano derecha debajo del casco para comenzar a acariciar la mejilla de Frisky con su pulgar.

Y mientras ambos perros se miraban, Chilli dijo: –Y mira dónde estás ahora–.

–Eh–, soltó Frisky, confundida por lo que Chilli decia.

Chilli notó que tenía la atención de Frisky y continuó: –Lo dijo, lo demostró y te hizo sentir amada, ¿para qué?–.

Frisky abrió lentamente la boca con asombro. Sabía que Chilli estaba a punto de colocar sus tornillos

–¿Para dejarte sola? ¿Para reemplazarte? Frisky… Él nunca te quiso porque si lo hiciera, no te haría esto… Ya había tomado una decisión si te engaño–.

Chilli se puso el bate de cricket debajo de la axila y deslizó la otra mano debajo del casco para agarrar la otra mejilla de Frisky. Lentamente, la hizo levantarse de la cama con las manos sosteniendo sus mejillas mientras seguía hablando. –Él puede pensar que este nuevo perro es mejor o más lindo que tú, pero así es él, y honestamente es bueno para él si piensa que encontró a la indicada. Pero tu sigues siendo Frisky Cocker Spaniel, la chica más asombroso, más linda y más inteligente que he conocido. Sé que hay alguien ahí afuera que te amará por lo que eres–.

Chilli retrocede gradualmente, todavía sosteniendo las mejillas de Frisky, haciéndola caminar con el Heeler de espalda a la entrada de la habitación. –Una chica valiente que no tiene miedo de hablar, una chica lo suficientemente amable para ayudar a los demás, una chica de rugby que no es tímida para apoyar a sus colores en el estadio, una chica que se merece mucho más–.

–Pero…– Chilli se detuvo con la puerta de la sala de estar a sus espaldas. La Heeler sacó ambas manos del casco y agarró el bate de su axila. –Si quieres terminar este libro y comenzar otro, necesitas esto–.

Chilli le entrega el bate a Frisky, quien lo agarra por el mango rosa con manos temerosas y temblorosas. El cocker spaniel levantó el bate y lo apoyó sobre su hombro.

–¿Para qué es esto?–, preguntó Frsky, asustado, todavía sosteniendo el bate.

–Tu bolígrafo…–, dijo Chilli suavemente como si estuviera hablando con su hija y agarró el pomo de la puerta mientras seguía mirando al spaniel.

–... Y esto…– Chilli giró el pomo de la puerta y abrió la puerta, revelando una sala de estar llena de peluches y fotos de Frisky y Bosco en todas partes. En el sofá, en las mesas, en la encimera y en la cocina. Estaban. En. Todas. Partes.

Frisky sale de la habitación y entra en la sala de estar llena antes de que Chilli diga: –... es tu boceto–.

Frisky se da vuelta, mira el trabajo que hizo Chilli antes de volverse hacia ella y preguntar: –¿Qué estás tratando de hacer, Chilli?–.

–Sé que si te enojas, tiendes a golpear o patear cosas–, responde Chilli. –Así que usemos esa ira para hacerte sentir mejor–.

–Quieres que…–, dice Frisky indignada, –… que destroce mi departamento?–

–Solo tus juguetes de peluche y fotos con Bosco–. Chilli se acercó a Frisky para sujetarla por los hombros. –Frisky, si quieres vivir tu vida, debes dejar esta vida atrás–.

–Lo sé–, Frisky levanta y baja su bate en desacuerdo, –pero no quiero ser una perra y destruir todo lo que Bosco me regaló–.

–Niña, cuanto más tiempo estén estas cosas, más daño te harán–.

–Solo tenemos que tirar todo a la basura. No hay necesidad de causar un desastre–.

–Me temo que no será suficiente para que puedas encontrar un cierre a esto–.

–¡¿Cómo sabes eso?!–

–Porque necesitas esto, Frisky–.

–¡No quiero hacer esto!– Frisky gritó. Soltó el bate y rápidamente se quitó el casco para entregárselo a Chilli. –Esta es mi ruptura, Chilli. Yo decido cómo voy a afrontar esto–.

Chilli cerró los ojos y soltó el hombro de Frisky ante su grito de independencia. Dio un paso atrás para darle espacio al Spaniel mientras mantenía los brazos en alto. El heeler abrió lentamente los ojos para ver lo que le había dicho antes... Una chica que no tiene miedo de hablar, entregándole el casco.

Finalmente, Chilli suspiro, dejó caer los brazos en señal de derrota y murmuró: –¿Sabes qué? Tienes razón–.

Mientras Frisky respiraba con dificultad mientras se mantenia firme, Chilli continuó: –Debería haberlo sabido antes. Supongo que solo quería ayudarte, pero tienes razón. Esta es tu ruptura, no la mía, y aunque soy tu mejor amiga, no tengo derecho a decirte cómo sentirte o actuar en esta situación–.

Después del discurso de Chilli, ella mira hacia abajo avergonzada y pasa junto a Frisky hacia la entrada del apartamento.

Frisky retrae sus brazos, se gira hacia la entrada y pregunta: –¿A dónde vas?–

Chilli tomó su chaqueta y su bolso, pero se tomó la libertad de responder: –A casa. Mi trabajo aquí está hecho y realmente quiero ver a Bandit y a las chicas–.

La heeler roja con la chaqueta y el bolso en su hombro abrió la puerta y salió, pero asomó la cabeza para decir una cosa más antes de cerrar la puerta. –Si me necesitas con algo, no dudes en llamarme como anoche–.

Y con su casco en la mano y rodeada de las fotos y los ositos de peluche, Chilli cerró la puerta para dejar a Frisky… Sola

Sola…

Lo último que quería en este mundo

Estar sola

Rodeada de los recuerdos de la vida que creía perfecta

La vida que creía que le daría la familia que siempre quiso

Una familia que esperaba que se pareciera a la de Chili

Feliz, divertida, Cumplida

Todo se fue…

Miró el casco que Bosco le regaló en su cumpleaños y comenzó a mover el pulgar, sintiendo el plástico, la fibra de vidrio y la fibra de carbono del casco. Sin querer, una lágrima salió de su ojo derecho. Navegó por su mejilla y la lágrima cayó sobre el casco cuando llegó a su boca.

Pero esa lágrima…

No fue por Bosco…

Fue por Chilli…

Fue por la familia de Chilli

La familia a la que admiraba en secreto…

Otra lágrima brotó de su ojo izquierdo, siguiendo el mismo camino que la primera. Atravesó su mejilla, su boca y hacia el casco.

Hablaba en serio lo que dijo ayer mientras su mejor amiga estaba hasta los talones con whisky.

Realmente esperaba que Bosco fuera su amor verdadero, con quien se casaría y formaría una familia.

Pero, ay chico, qué equivocada estaba.

¿Cuatro años para esto?

–Qué pérdida de tiempo–, susurró. Otra lágrima brotó de su ojo derecho, pero Frisky entrecierra los ojos, rechina los dientes y aprieta el agarre del casco para tratar de mantener la compostura.

Y ahora está de nuevo en el punto de partida.

Si hubiera sabido cómo iba a terminar esto, lo habría ignorado y habría seguido con su vida, pero…

Chilli tenía razón. Puede conseguir a alguien que realmente la ame… así como Bandit ama a Chilli.

Sus rodillas se rindieron y cayó sobre ellas mientras intentaba controlar sus emociones.

¿Cómo lo hizo Chilli?

¿Encontrar un perro que estaria junto a ella incluso en su peores momentos?

¿Encontrar un perro que criara a dos hermosas niñas?

Oh… Bluey y Bingo

Perdió la cuenta… hace mucho tiempo de cuántas veces soñó con tener una hija como Bluey.

Tan enérgica, tan curiosa, tan… feliz

Anhela esto… De ser una madre.

Soñaba… con estar en los zapatos de Chill.

Ahora tiene la respuesta a su dilema anoche…

Estaba contenta de tener una alta tolerancia al alcohol.

Porque de lo contrario…

Se habría confesado hace mucho tiempo.

Que estaba celosa de Chilli.

Frisky suspira en exesperacion mientras se apoya en el casco. Protegiéndolo con su propio cuerpo

Chilli tiene su familia perfecta mientras sus mejillas se bañaban en su fracaso como novia de Bosco.

En serio, ¿qué pasó?

Pasó cuatro años siendo leal a Bosco, solo para que él la engañara.

Todavía recuerda el olor de la otra en el pelaje de Bosco.

Tan insultante, tan humillante

Ella recuerda cómo antes tuvo que rogarle por al menos 10 minutos de amor a el.

Ella todavía recuerda cómo le dio pistas a Bosco para que le propusiera matrimonio, pero él no hizo nada.

Ella todavía recuerda cómo le decía casualmente lo lindos que eran los niños del parque para darle a Bosco una idea de qué hacer.

Incluso ella recuerda cómo pasó horas hablando de lo increíbles que eran Bluey y Bingo para intentar. Comunicar. La idea. ¡A ÉL!.

Y el bastardo siguia poniéndose protección o termina afuera...

¡LAS SEÑALES ESTABAN ALLÍ!

Y, sin embargo, todavía esperaba que él cambiara de opinión y continuara siendo el amor verdadero que ella creía que era.

Mentira...

Si Bosco hubiera tenido pelotas, ya tendrían una familia. Sin peros

Chilli tenía razón. El le hizo un favor a ella engañándola.

Pero ¿por qué molestarse durante cuatro años?

¿Por qué?

¡¿POR QUÉ?!

Frisky se recompuso lentamente mientras transpiraba amenaza, exhalando su aliento caliente por los dientes. Su boca estaba abierta lo suficiente para ver sus colmillos. Cuando estuvo erguida, sentada sobre sus rodillas, su lengua salió de su boca y la pasó al lado derecho de la boca junto a la mejilla, donde las pocas lágrimas que se le escaparon durante su "casi colapso" se quedaron mojando su pelaje. Su lengua atrapó algunas lágrimas y las devolvió a su boca para saborear.

Rebeldia

Frisky extendió la mano y agarró el bate de Cricket para usarlo para levantarse del suelo. Ahora, está de pie con el bate en su mano derecha y un casco con lágrimas en la otra. Frisky se dio vuelta a si misma para mirar las fotos y muñecos que Chilli preparo para que ella los golpeara.

Antes de que Bosco la engañara, cada foto representaba un momento feliz en su vida con Bosco, y cada peluche representa un momento de amor de Bosco.

Cuanto más miraba los regalos de Bosco, más se aclaraba su panorama.

Ahora. Cada foto representa un momento en el que Bosco estaba feliz de estar con ella, y cada peluche representa un momento de manipulación por parte de Bosco.

Eso era todo...

Ella era un trofeo...

Alguien que calentara su asiento del amor verdadero mientras esperaba a la indicada.

Impresionante

¿Cómo puede ser tan ciega a todo esto?

Nada en este mundo. Ni siquiera su padre podría quitarle la estupidez que sintió en ese momento.

Qué perra tan tonta

Ella mira hacia abajo para ver su casco blanco y rosa. Levanta la mano para mirarlo con más determinación.

–Tal vez... Chili estaba en algo–

Arroja casualmente el casco en el sofá con dos fotos y un peluche. El impacto del casco en el sofá hace caer las caras de los tres objetos, pero el casco se mantiene en pie.

Mientras se volteaba gradualmente hacia el sofá y el casco, finalmente agarró el bate con sus manos y lo colocó como si estuviera sosteniendo un palo de kendo.

–No soy una perra tonta…–

Movió su mano para agarrar mejor el mango rosa.

–No soy un calentador de asientos…–

Lleva su bate a la parte superior del casco, apuntando al punto de impacto.

–No soy un trofeo–.

Levanta el bate sobre su cabeza.

–Soy Frisky Puta Spaniel–

Inhala una gran bocanada de aire, manteniendo aún sus ojos en el casco y pensando por sí misma.

De.

Jalo.

Salir

–AHHHHHHHHHHHH–

–¿Eh? –

Chilli se dio la vuelta para averiguar de dónde venía el grito; estaba frente al ascensor con su teléfono móvil en la mano.

–¿Qué fue eso? –La voz de Bandit suena en el teléfono móvil.

No tardó mucho en reconocer el grito. Era Frisky.

–Me tengo que ir –respondió Chilli y colgó la llamada. La heeler se pone el teléfono móvil en la cadera y vuelve al apartamento de Frisky.

Por suerte, no se molestó en cerrar la puerta con llave debido a la vergüenza de sobrepasar los límites de Frisky. Así que cuando llegó a la puerta, la abrió sin pensarlo dos veces y encontró a Frisky levantando su bate sobre su cabeza desde el sofá.

Frinsky rechina sus dientes y gruñe antes de gritar, dejando que sus músculos se pongan en movimiento para golpear el casco de nuevo con sentimiento.

El impacto del bate de madera contra la fibra de vidrio del casco hace que el cuerpo de Chili tiemble por la violencia, pero rápidamente levanta las cejas para asombrarse por el acto de rebeldia de Frisky.

Frisky levanta el bate de nuevo y grita antes de golpear el casco otra vez.

–TE DI–

Y otra vez

–TODO–

Y otra vez

–MALDITO–

Y otra vez

–COBARDE–

El golpe de Frisky al casco fue tan fuerte que rebotó en el sofá al suelo. La Spaniel se dio cuenta de que el casco cayó al suelo, pero estaba tan concentrada en el momento que levantó el bate sin darse cuenta y lo dejó caer sobre uno de los marcos de fotos.

El impacto del bate contra el marco sin duda rompió el vidrio e hizo que el marco rebotara, esparciendo el vidrio roto alrededor del marco dañado.

Pero eso no fue suficiente para detener a Frisky.

Frisky sigue con su alboroto mientras grita de rabia, golpeando los dos marcos de fotos y el peluche rápidamente y con fuerza. Con cada impacto del bate, el vidrio del marco rebota en el sofá, lo que resulta en vidrios rotos por todo el sofá y el piso adyacente.

Cuando Frisky se cansó de golpear los mismos marcos y de ser insistente, miró hacia la encimera de la cocina, donde había más marcos para que los golpeara.

Frisky caminó hacia la encimera. Había cuatro marcos y tres animales de peluche.

Agarró un marco y lo arrojó al sofá mientras gritaba.

–QUE TE JODAN

Y sigue gritando cuando arrojo las tres cosas.

–Y A TUS PROMESAS–

–Y A TUS REGALOS–

–Y A TU ABURRIDO CRICKET–

Los marcos de fotos llegaron al asiento lleno de vidrio del sofá, pero ella agarró uno de los peluches y lo arrojó hacia arriba.

–¡ARGH!– Frisky golpea al peluche como si fuera un bateador de béisbol, pero debido al relleno del juguete, no llega muy lejos, pero al Spaniel no le importa y hace lo mismo con el resto de los peluches, pero solo un juguete llega al sofá

Con más cosas para golpear. Frisky se acercó al sofá para continuar la sala de la ira.

Todo esto sucede mientras Chili mira con asombro a Frisky desde la puerta principal. Frisky nunca la nota debido a su enojo, pero sin embargo, Chili entra al apartamento, cierra la puerta detrás de ella y deja su bolso y chaqueta en la mesa cercana. Al mismo tiempo, que el bate de madera golpea el vidrio y los marcos de madera de las fotos una y otra vez.

Los golpes de Frisky se hicieron más lentos con cada golpe al sofá; su respiración se volvió pesada por la boca hasta que finalmente se apartó del sofá con su bate. Frisky simplemente se queda allí parada, suspirando profundamente mientras mira la devastación que causó en el sofá. Luego levantó la mano para ver el bate. Varios trozos de vidrio se quedaron pegados a la madera, y varias astillas salieron debido a la fuerza excesiva de los golpes.

Cansada, Traicionada, Liberada y Despierta. Frisky da un grito más, –AHHHHHHH– y lanza el bate al sofá. El lanzamiento del bate resultó en un último espectáculo de vidrio y madera rebotando hacia arriba.

El mismo lanzamiento del bate también hace que la Cocker Spaniel caiga al suelo. Ya agotada de todo el esfuerzo que puso en su terapia. Dejando a Frisky tirada en el suelo, mirando al techo

–ja–

–ja ja–

–Jajaja–

–JaJaJaJaJaJa–

Chilli se acercó con cuidado a una Frisky que reía en el suelo hasta que se arrodilló a su lado y le preguntó: –¿Estás bien, Frisky?–

Usando sus últimas reservas de energía, Frisky levantó la cabeza para mirar a Chilli mientras suspiraba. –Me siento de maravilla, perra–

Chilli se ríe de la condición de su amiga, lo que hace que Frisky también se ría. Debido a la tontería de la situación, Chili pone sus piernas planas en el suelo y pone sus brazos alrededor del cuello de Frisky para abrazarla. Frisky también abrazó a su amiga, y mientras su cabeza estaba sobre los hombros de Chilli, gritó: –¡Gracias, Chilli!– antes de apretar su abrazo.

Las dos mejores amigas permanecen en las mismas posiciones por un rato, con sus colas moviéndose de felicidad.

Hasta que un grito sacude todo el apartamento

–¿¡QUÉ MIERDA!?–

Chilli se baja de Frisky y mira hacia la puerta, y esta última levanta la cabeza para mirar al perro malo del momento.

En el marco de la puerta había un macho, Springer Spaniel, con orejas marrones y cuerpo blanco pero con la espalda marrón. Su pelaje no era tan largo como el de Frisky, pero era un poco más largo que el de Chili. El Springer miraba en estado de shock el sofá y las dos chicas, con los brazos apenas abiertos y un ramo de rosas en su mano derecha apuntando hacia abajo.

Era Bosco… la ex de Frisky

–¡¿QUÉ PASA AQUÍ?!–, exigió Bosco, levantando y bajando los brazos con rabia. Esto provocó que algunas rosas cayeran del ramo.

Mientras usaba sus codos, Frisky se levanta para mirar al perro que causo tanta angustia.

–¿Qué hiciste, Frisky?– Bosco la interroga, más confundido que furioso

Frisky frunce el ceño y se levanta por completo y camina detrás de Chilli, quien también se levanta y mira a su lado, pero el corazón de la Heeler se detiene al ver a Frisky tomar su bate del sofá y ponerlo en su hombro derecho.

–¡Woahwoahwoah!– Chilli se para frente a Frisky con los brazos bien abiertos para formar una barrera entre Bosco y Frisky. –No vas a hacer lo que creo que vas a hacer–

Frisky no se molestó en mirar a Chili a los ojos; en cambio, respondió sombríamente, mirando su pecho. –Tengo que hacer esto, Chili–

–No, no–, Chilli sacude la cabeza. –No, no lo harás–.

–Fuera…– Frisky puso su bate en el lado izquierdo del cuerpo de Chili y, usando ambas manos, empujó a Chilli hacia un lado. –... ¡DE MI CAMINO!–

El empujón hizo que Chilli cayera al suelo, pero reaccionó lo suficientemente rápido como para usar su mano para absorber la caída. Alarmada, Chili se dio la vuelta y no vio nada entre Frisky y Bosco.

Al ver que Fisky no estaba de humor para besos, dejó caer el ramo y apretó el puño para prepararse para una pelea.

Frisky pasó junto a Chilli, pero ella se detuvo cuando estaba a cuatro pies de distancia de Bosco.

Aún así, mientras miraba hacia abajo y con su bate en el hombro, dijo

–Sabes…–

Frisky levantó los ojos para mirar a Bosco directamente a los ojos, los ojos del perro que ella pensaba que era su amor verdadero

–... Cuando empezamos a salir, yo era una niña ingenua que creía en los cuentos de hadas de un caballero con una brillante armadura azul que rescataba a la princesa indefensa en una torre–.

Frisky dio un paso adelante, lo que provocó que Bosco se pusiera aún más rígido y que Chilli se levantara lentamente, lista para detener a Frisky si ella lo atacaba.

–Mi padre me repetía una y otra vez. Oh, cariño, cuídate antes de encontrar a alguien que te respete y te ame–.

Frisky dio un paso adelante una vez. La mención del padre de Frisky hizo que una lágrima saliera de los ojos de Bosco, y Chilli finalmente logró levantarse por completo.

–Realmente te creí cuando dijiste que yo era tu amor verdadero, pero… me alegro de que fuera una mentira–.

Frisky dio un paso adelante por última vez, dejándola cara a cara con Bosco. Sus ojos estaban fijos el uno en el otro, y Chilli acechaba lentamente detrás de Frisky, lista para saltar sobre ella si hacía lo inimaginable.

–Me trataste como a una princesa, y caí en la trampa, pero creci–.

Bosco cerró los ojos, listo para cualquier cosa.

–¿Qué hice yo?–, preguntó Frisky y dejó caer su bate sobre su otra palma.

–Terminé nuestro último capítulo–. Frisky puso su bate agresivamente sobre el pecho de Bosco, y sin darse cuenta, él lo agarró con una mano, pero el mismo empujón hizo que el Springer diera un paso atrás. Dejando un espacio lo suficientemente grande para que Frisky pasara y saliera del apartamento.

Bosco se volteo hacia el pasillo del complejo para mirar a Frisky, quien se alejó hacia el ascensor con la vista de otros perros mirando afuera de las puertas debido a los fuertes ruidos, pero una mano en su hombro lo hizo girarse de nuevo hacia el apartamento para mirar al la Heeler roja.

–Gracias–, dijo Chilli, todavía con una mano en su hombro.

–¿Por qué?–, preguntó Bosco. No había enojo en su voz, solo empatía y tristeza.

–Por seguir tu corazón–, responde Chilli. –Ahora Frisky puede ir a buscar a su amor verdaderor–.

Bosco suspiró y apartó la mirada de Chilli para mirar al suelo avergonzado. –Tienes razón–.

Chilli soltó a Bosco y recogió su chaqueta y su bolso. Con todo sobre ella, la Red Heeler comenzó a caminar hacia el ascensor para unirse a Frisky, que la estaba esperando, pero Bosco habló una última vez: –No te preocupes por el desorden. Yo me ocuparé de eso–.

Chilli se detuvo y se volteo hacia Bosco para despedirse de él. –Adios, Bosco–.

Bosco agita su mano para indicar adiós antes de entrar a su apartamento y cerrar la puerta.

Chilli finalmente se une a Frisky frente al ascensor justo a tiempo para que las puertas se abran y dejen entrar a los dos perros.

En el breve tiempo que pasanron en el ascensor, con el Heeler y el Spaniel mirando hacia la puerta, Frisky dice: –Perdón por empujarte; necesitaba enfrentar a Bosco una última vez–.

Chilli suspira, todavía sintiendo el dolor en sus manos, y dice: –No te preocupes, me alegro de que no lo hayas golpeado–.

–Sí–, asintió Frisky antes de preguntar. –Oye Chilli, sé que te pedí mucho últimamente, pero ¿me puedes llevarme a la casa de mis padres?–.

Chilli mira hacia abajo y se aplasta la mejilla con la boca, pensando en la petición de Frisky hasta que finalmente dice: –Sí, claro, pero ¿qué pasara con tus cosas?–.

–Puedo hacer que Cookie me ayude mientras Bosco este trabajando–, respondió Frisky.

–Está bien, puedo ayudar si quieres–, sugirió Chilli.

–No, está bien, ya hiciste lo suficiente–, respondió Frisky.

La puerta del ascensor se abrió, dejando salir a los dos perros con un camino despejado para salir del edificio. Chilli llegó al auto y puso su cartera y su chaqueta en el desordenado asiento trasero mientras Frisky se quedaba al lado del auto para contemplar el lugar donde solía vivir con Bosco. El Heeler rojo se subió al asiento del conductor y encendió el vehículo, indicándole a Frisky que se subiera al asiento del copiloto y se fuera del lugar con Chilli.


Mientras Chilli conducía hacia el nuevo hogar de Frisky, la Spaniel tenía la cabeza apoyada en el asiento, cansada de lograr su cierre. Lentamente gira la cabeza hacia la ventana para ver paisajes de su ciudad natal, con el sol resaltando sus ricos colores.

Sin preguntarle a Chilli primero, Frisky bajó la ventana para sacar la mano y moverla de arriba a abajo por las casas y el cielo, sintiendo el viento partirse en su dedo como un avión… como un pájaro libre.

Chilli miró a Frisky y notó cómo tenía una sonrisa suave mientras movía la mano, pero mientras dejaba volar su mano, Frisky tarareó.

–Me robaste la inocencia.–

–Me metiste en tu jaula.–

–Pero me despertaste.–

–Hoy lo siento, Bosco.–

–Ya no quiero ser una princesa.–

–Hoy voy a vivir, sin ti.–

Chilli entendió en ese momento.

Frisky iba a estar bien después de todo.


Después de dejar a Frisky con su padre y conducir todo el camino desde la ciudad hasta los suburbios, una cansada Chilli finalmente llegó a casa.

Rápidamente miró el tablero… Era mediodía. Salió del vehículo y caminó hacia los asientos traseros para agarrar su bolso, pero ignoró por completo la chaqueta. Usando toda su fuerza y concentración, caminó hacia la puerta y la abrió.

–MAMÁ–

Dos bolas de pelo llenas de energía corrieron a abrazar a su madre, pero como eran tan pequeñas, solo lograron abrazar su cadera y piernas.

–Bluey, Bingo –Chilli se arrodilla lo suficiente para abrazar a sus niñas.

Pero cuando Chilli habló, los ojos de Bluey y Bingo se abrieron de golpe y rápidamente se separaron de su madre con una mano en la nariz. Bingo fue el primero en preguntarle: –¿Qué es ese olor?

Chilli se sintió confundida y se llevó una mano a la cabeza para dejar escapar un suspiro caliente. Síp, huele a alcohol de la noche anterior, pero no puede decirles qué estaba haciendo. –Oh, no es nada. Solo necesito lavarme los dientes.

–Necesitas una pasta de dientes muy fuerte para eso –agregó Bluey, todavía repudiada por el olor.

–Hola, cariño– Bandit sale de la sala de estar para saludar a su esposa.

–Hola, amor– Chilli se levanta y le devuelve el saludo. Y como la pareja casada que son, se dieron un pequeño beso.

–Puaj –reacciona Bandit al olor del alcohol, sacudiendo la mano frente a su boca antes de adivinar– ¿Dan Dingo?

–Oh – los ojos de Chilli se abrieron para afrontar el hecho de que tenía que contarle a la Bandit todo lo que había pasado con Frisky las últimas horas.

–¿Qué es Dan Dingo? – preguntaron las dos niñas al mismo tiempo.

Pero Chilli cerró los ojos y relajó los músculos antes de decir –Es una larga historia–


QUE TAL PUES

Espero que les allan gustado

Fue arriesgado escribir 2 mujeres protagonistas (PORQUE SOY MACHO) pero estoy orgulloso de lo que hice

Yo ni sabia que iba a ser con este fic. Y que One shot, y que historia corta y que One shot...Bueno One shot conectado a dos historias mas

inspirado por las canciones

"Hoy lo siento" de zion y lenox ft tony dice

"ABCDEFU" de GAYLE

Reseñas bienvenidas, haganlo si miedo damas y caballeros

Hasta la proxima...HEY GOOGLE "COMO ES LA VIDA EN UNA PLATAFORMA DE PETROLEO..."